28 de junio de 2009

El placer del sufrimiento





Llevo mucho tiempo pensando en el placer del sufrimiento. A primera vista pueden parecer dos términos contrapuestos, pero piensen en la cantidad de gente que disfruta pasándolo mal. Una característica esencial de la cultura occidental cristiana es el gusto por la sangre, el dolor, el sacrificio, el martirio. .. toda la simbología cristiana está plagada de espinas, lágrimas, cruces, llagas, sangre... y los nazarenos en semana santa, que se fustigan con deleite ante la admiración y el respeto del público en las procesiones. 

De esta cultura cristiana, además, viene nuestro gran sentimiento de culpa 
(por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa).










A los humanos, no sé por qué, nos gusta sufrir y hacer sufrir. No he visto ningún animal que acorrale a otro animal mientras los suyos jalean para que lo mate después de marearle con tanta vuelta. Los animales no torturan, no disfrutan viendo a otros matar o maltratar. 

Nosotros somos, en ese sentido, una especie sanguinaria y malévola.






En otro nivel están los sadomasoquistas, que sienten el dolor como placer asociado al erotismo. El sadomasquismo es una cuestión de grados, obviamente. Unos lo llevan en silencio, como las almorranas, y otros se meten en club de sados y masos: no se imaginan la cantidad de gente que se coloca en el papel de amo o esclavo, gente a la que le encanta jugar a dominar o someterse, humillar o sentirse humillados, azotar o ser azotados. A mí me parece un juego muy divertido, siempre pienso que es más sano practicar el sadomasoquismo en la cama que fuera de ella (veasé parejas que se maltratan mutuamente en público y en privado).




Conozco mucha gente a la que le gusta sentirse triste porque así parece una persona sensible, desgraciada, y especial.  Son muchos y muchas los que creen que el mundo está contra ellos, y en general a todos nos gusta quejarnos, porque es gratis y nos desahoga mucho. 

En las reuniones sociales no es frecuente que la gente entone discursos sobre lo feliz que es con lo poco que tiene. A todo el mundo le falta algo: el amor de su vida, un familiar fallecido, una casa más grande, un trabajo mejor... sufrimos de insatisfacción permanente y nos cuesta detenernos a pensar en todo lo que tenemos, en la riqueza de nuestras relaciones afectivas, en las herramientas que hemos adquirido con el paso de los años, en el techo que nos cobija de la intemperie a las noches, en la ducha de agua caliente que nos anima por la mañana, en la comida que tenemos en la nevera, en la sonrisa que nos saluda en las mañanas... Damos el interruptor de la luz pensando que lo natural es que se encienda la bombilla, sin detenernos a pensar en lo afortunados que somos por poder disfrutar algo de lo que nuestros bisabuelos no podían disfrutar, sencillamente porque no existía la luz eléctrica en las casas.




La tristeza se puso de moda en el siglo XIX, y en el XX empezamos a exaltar a todos los suicidas que dejan cadáveres bonitos, gente excesivamente sensible incapaz de adaptarse al mundo cruel que graban unos discos estupendos y luego mueren, como es el caso de Jimi Hendrix o Janis Joplin.  

La autodestrucción y la insatisfacción es algo que heredamos del Romanticismo y que nos hace perder mucho tiempo de vida porque nos hace infelices, nos aísla, nos roba las energías. Cuando tenemos techo y comida asegurada, los humanos tenemos la manía de lanzarnos a ahondar en la angustia existencial, el miedo al vacío, la falta de sentido del mundo posmoderno, el miedo a la muerte, el porqué de la vida...






Nos gusta estar depres, melancólicos, tristes, decepcionados, derrotados... es como una actitud permanente ante la vida. Unos porque aman la poesía del victimismo, otros porque así se sienten protagonistas absolutos de un drama folletinesco. Unos lo utilizan para provocarse crisis, otros para crear: narradores y artistas cantan al dolor, la confusión, la sensación de pérdida, el miedo a la soledad. Los cantantes siempre cantan canciones de desamor. Prueba de ello es que apenas hay canciones de amor de verdad, de alegría y entusiasmo. Todas los reclamos son muy parecidos: "¿por qué te vas?, no me dejes, no te vayas de mi lado, no me abandones, ¿porqué me has dejado?, no entiendo lo que pasó, ingrata, ingrato, tengo el corazón partío, sin ti no soy nada", etc.

Nuestras sociedades gustan de catarsis emocionales colectivas, por eso el éxito del fútbol. La gente en televisión siempre sale llorando, exclamando, presos de euforia, arrebatados de emoción, o invadidos por la ira. A muchos les gusta ver cómo se reencuentran las personas después de años de dolor, y las audiencias se decantan por programas en los que se humilla y degrada a los concursantes "por su bien", "para que aprendan", como en Operación Triunfo.





Lo más sorprendente es cómo la gente se presta a estas cosas. Me cuesta entender por qué los concursantes lloran de felicidad cuando son aceptados en OT, o cómo pueden desear ser juzgados y humillados en público de ese modo, y como bajan la cabeza en señal de sumisión y culpabilidad ante el jurado. Operación Triunfo y muchos realities-concurso como Gran Hermano llevan un rollo super sadomasoquista; sus métodos pedagógicos están basados en disciplinas militares basadas en la resistencia al dolor o en la capacidad para someterse a los maestros. El aprendizaje de baile, canto o interpretación no deberían darse en un clima hostil y competitivo; de tanta presión es difícil que surja arte. Es cierto que el dolor puede ser muy creativo; pero no un dolor gratuito, artificial, que no viene a cuento.



Nuestras relaciones amorosas también están determinadas por este gusto por el sufrimiento. A menudo deseamos a personas que no nos desean solo porque no las tenemos, porque no se dejan dominar. Es cuando la gente valora más al amado o la amada: cuando no están, cuando no son objetivos alcanzables  (ejemplo: personas casadas, personas que viven lejos, personas que se mueren, o personas que nos abandonan). Despreciamos a los que nos aman y anhelemos los favores de los que no nos estiman. Son desafíos contra uno mismo que acarrean mucho dolor y que suponen un despilfarro emocional y psíquico. Toda esa energía entregada a la causa amorosa nos beneficiaría mucho más, creo yo, si la invirtiésemos en cuestiones más prácticas, más reales. 

Luego están los que se quieren y no saben vivir sin pelearse, sobre todo por lo gratas y emocionantes que resultan las reconciliaciones. Gente que cree que para poder hacer el amor salvajemente primero hay que tener una bronca descomunal y después dejarse llevar por las dulzuras de las reconciliaciones... es todo buscar intensidad, al precio que sea, para poder alimentar la pasión. 




A la gente le gusta tatuarse en zonas delicadas, o agujerearse el cuerpo, llevar zapatos de tacón aunque duelan, corsés, fajas, sujetadores, cinturones... algunas personas gustan de pasar por quirófanos, abrasarse la piel, injertarse cosas raras, o machacarse con el hambre para poder adelgazar. 


Están también los que salen a la calle con ganas de que les peguen una paliza. Es ese tipo de gente que siempre está montándola en un bar, molestando a alguien o provocando para que se les preste atención. A veces es mejor pasar un rato discutiendo y llevarse dos hostias a casa, que volver sin haber interaccionado con nadie. A esta gente que le gusta meterse en líos y demostrar su bravura sabiendo que le van machacar no la entiendo. Pero somos así. 

Nos gusta el drama, nos gusta sufrir, nos gustan las películas que nos hacen llorar, nos gusta que nos compadezcan, nos gusta sentir emociones fuertes aunque duelan.... y perdemos de vista que la vida es muy corta, que solo tenemos una para vivirla, que si no disfrutamos ahora, ¿cuándo?. El sufrimiento es una parte inevitable de la vida, pero no debemos aferrarnos a él como estructura vital sobre la que construir nuestro día a día. 

Hay que tratar de buscar soluciones cuando tenemos problemas. y mejor si son soluciones colectivas que individuales... porque sólo pre-ocupándonos y ocupándonos de lo que nos pasa a todos podremos hallar soluciones conjuntas, podremos encontrar modos de expandir la alegría de vivir y formas de compartir para poder sentir que no estamos solos/as con nuestras desgracias. 



Coral Herrera Gómez


Otros artículos de la autora:


Soluciones para afrontar la soledad



Sexualidades alternativas: el BDSM




Amores Sin Sexo



LA INSATISFACCIÓN PERMANENTE




16 de junio de 2009

CULTURA DE MASAS Y TELEVISIÓN

La foto la hice en Aluche, en las canchas de baloncesto me encontré esta pancarta.


Este artículo lo escribí para la Tesina que lleva por título: 

"TELEVISIÓN Y ESPECTÁCULO. CRÓNICAS MARCIANAS COMO NUEVO MODELO DE ENTRETENIMIENTO", Universidad Carlos III de Madrid, 2004.

“La televisión está transformando nuestra cultura en un vasto anfiteatro al servicio del espectáculo”. Neil Postman, sociólogo y analista crítico de los medios estadounidense.

“Se estima que los españoles pagamos entre 3.3 y 6.6 pesetas por ver una hora de televisión. ¿En qué lugar se puede entretener una persona, una familia al completo por menos de 20-25 pesetas al día?”. Ricardo Vaca Berdayés, periodista español.

Los mass media son en la actualidad el vehículo que transmite en tiempo real a todo el planeta no sólo información, sino también productos culturales y artísticos, consumidos bajo la fórmula del entretenimiento y el espectáculo. En la actualidad, la cultura se ha convertido en una mercancía como otra cualquiera.

Además de vendernos cosas que no necesitamos, la ideología subyacente a los productos mediáticos transmite y promueve unos valores consumistas e individualistas, y con ello, el bloqueo de cambios estructurales, cuyo resultado es la regresión del progreso cultural, económico, político y tecnológico de la sociedad.

Lo paradójico es que algunos medios como la televisión incomunican a la gente, pues sus mensajes y contenidos no proceden de la masa que los consume, sino de una minoría muy concreta y poderosa. Lo lógico en una cultura de masas sería el intercambio igualitario de ideas y la profusión de manifestaciones artísticas proveniente de todas las clases socioeconómicas, de todos los niveles culturales, de todos los países del planeta. Pero la producción cultural y mediática se concentra en unas pocas empresas que constituyen auténticos gigantes mediáticos, como Walt Disney Company, News Corp, Vivendi Universal, AOL Time Warner, Bertelsmann, RTL, Reuters, AT&T Corporation, Sony, Liberty Media Corporation Vivendi Universal, Viacom Inc, Microsoft, Telefónica, France Telecom.

El poder real se encuentra ahora entre las manos de estos conglomerados porque tienen más poder económico que la mayoría de los gobiernos, y porque retransmiten los espectáculos que ellos mismos financian, patrocinan u organizan: No sólo invierten en producciones televisivas, sino también en producciones musicales, editoriales, revistas, radios, películas de cine, centros de ocio, parques temáticos, construcción inmobiliaria, telefonía, etc. Todo un sinfin de productos culturales hegemónicos acallan otras voces, otras músicas, otras culturas, otras cosmovisiones, en definitiva.

Y no porque exista una censura visible, sino porque el mercado y la producción en masa están en manos de pocas industrias, estadounidenses en su mayoría, y esto afecta, por tanto, a la diversidad, a la pluralidad y a la libertad de expresión. Porque además en la posmodernidad el proceso de creación y evolución de la cultura ya no está creado por el pueblo, sino por una minoría, y este únicamente posee tradiciones que aún perviven como es el caso del Carnaval, pero posee dificultades para crear nuevos espacios de encuentro social para crear y relacionarse.

Un dato que corrobora esta apreciación, es el hecho de que sólo en nuestro país encienden cada día la televisión 30 millones de personas (Vaca Berdayes, 1997). Nuevas tecnologías como Internet estén permitiendo que circule la información, el entretenimiento, el arte y los conocimientos de manera horizontal, en una gran red con acceso desde cualquier punto del planeta. A pesar de ello, la televisión sigue siendo el medio más generalizado y común para obtener información y entretenerse.
Según Marc Augé (1998), la gran novedad de la cultura posmoderna (que se repite en sus contenidos) reside en su forma discursiva, en la espectacularización y la ficcionalización de la realidad. Este es el principal cambio que ha experimentado nuestra cultura, pues antiguamente el mundo de la fantasía se distinguía claramente de la realidad:La fantasía no es un “correctivo de la realidad”; la fantasía no juega con la realidad, sino que se evade de ella”. 

En nuestro presente, sin embargo, Augé cree que “la condición de la ficción y el lugar del autor están actualmente muy alterados: la ficción lo invade todo y el autor desaparece”,
Este afán de evasión y de entretenimiento están cada vez más presentes en los productos culturales, artísticos y comunicacionales instaurando un discurso espectacular permanente, pero también han transmutado profundamente los estilos y filosofías de vida de la población occidental. Las causas son, principalmente, el aumento de la soledad y la angustia (Fromm, 1947), el empobrecimiento de las relaciones personales en una sociedad cada vez más individualizada e individualista. Además, la despolitización y el desencanto de la población, el alejamiento de la política y la economía hacia macroestructuras, la insensibilización ante el bombardeo de imágenes que recibimos.

En este sentido, Gerbner, Morgan y Signorelli creen que la exposición a la televisión provoca el “síndrome del mundo mezquino”, es decir, tiende a cultivar la imagen de un mundo peligroso lleno de desalmados, y aportan el concepto de aculturación para definir hasta qué punto las imágenes televisivas dominan las fuentes de información del espectador. La aculturación implica un conjunto de actitudes y de resistencia al cambio, y significa para la mayoría de espectadores un establecimiento progresivo de orientaciones predominantes, con lo que la televisión reitera, confirma y alimenta sus propios valores y perspectivas. Pasquali afirma, por su parte, que "la ideología que nos transmiten esos medios, de carácter “ultraindividualista” que arranca históricamente de la reacción de la periferia europea contra las presiones religiosas y culturales de las metrópolis latinas del Renacimiento y cuyo primer teórico de talla es Hobbes". De ella es heredera, dice este autor, la pretensión de destruir toda doctrina de la simpatía como vínculo espontáneo y perfectible entre hombres y toda fe en su esencia social.


Coral Herrera Gómez


BIBLIOGRAFÍA
1) Abril, Gonzalo: “Teoría general de la información”, Cátedra, 1997.
2) Augé, M: “La guerra de los sueños. Ejercicios de etno-ficción”, Gedisa, Barcelona, 1998.
3) Bourdieu, Pierre: “Sobre la televisión”, Anagrama, Barcelona, 1997.
4) Bustamante, Enrique (coord.), “Hacia un nuevo sistema mundial de comunicación. Las industrias culturales en la era digital”, Gedisa, Serie Multimedia, Barcelona, 2003.
5) Debord, Guy: “La sociedad del espectáculo”, Gallimard, París, 1992.
6) Fromm, Erich: “El miedo a la libertad”. Ed.Paidós, 1947.
7) Postman, Neil: “Divertirse hasta morir. El discurso público en la era del “show business”, Ediciones la Tempestad”, Barcelona, 1985.
8) V.V.A.A.: “Valores y medios de comunicación: de la innovación mediática a la creación cultural”. II Foro Universitario de Investigación en Comunicación. Comunicación 2000. Universidad Complutense.
9) Vaca Berdayes, Ricardo: “Quién manda en el mando”, Ed. Visor, 1997.

17 de marzo de 2009

Citas varias





“Abrid escuelas y se cerrarán cárceles”. 
Concepción Arenal, jurista española.


"Las diferencias de sexos no existe: las mujeres también pean”. 
Pascal Bruckner, sociólogo.

“Aprendí que no se puede dar marcha atrás, que la esencia de la vida es ir hacia adelante. La vida, en realidad, es una calle de sentido único”. 
Agatha Christie, escritora.


“La estupidez consiste en querer terminar” 
Gustave Flaubert, escritor.

“¡Arriésgate! ¡Arriésgate a todo! No te preocupes de lo que piensen los demás, de esas voces. Haz lo que se te antoje más difícil. Actúa por ti misma. Enfréntate con la verdad”. Mansfield, Katherine

“Deseo que quien amo sea libre, incluso de mí”. 
Morrow Lindbergh, Anne

“¿Miedo a la muerte? Uno debe temerle a la vida, no a la muerte”
Dietrich, Marlene

“Cuando soy buena, soy muy buena; cuando soy mala, soy mucho mejor”. 
Mae West

“Cuando la felicidad nos sale al paso nunca lleva el hábito con que nosotr@s pensábamos encontrarla". 
Amiel Lapeyre

“De todos los pozos se puede salir cuando se enciende la curiosidad por saber lo que estará pasando fuera mientras uno se hunde”.
Carmen Martín Gaite, escritora española.

“Yo no sufro de locura... la disfruto a cada minuto” 
Les Luthiers.

“Dios mio, dame paciancia... pero damela YAAAA!!” 
Les Luthiers.

“Amar es un acto. No te fatigues en pensar: ama”. 
Emilia Pardo Bazán, escritora española.


“Yo no sé cómo hay gente de izquierdas con lo bien que
 vivimos los de derechas”.(Chiste de derechas)


"Toda la educación de las mujeres debe girar en torno a los hombres. Gustarles, serles de utilidad, propiciar que las amen y honren, educarlos cuando son jóvenes, cuidarlos de mayores, aconsejarles, consolarlos, hacer que la vida les resulte agradable y grata, tales son los deberes de las mujeres en todos los tiempos”, 
J.Jaques Rosseau en Émile.

“Realmente parece como si nos fuera necesario destruir alguna otra cosa o persona para no destruirnos a nosotros mismos, para evitar el impulso de autodestrucción”, Sigmund Freud, 1933.

“Lo que sabemos es una gota de agua; lo que ignoramos es el océano”.
Isaac Newton. Matemático y físico británico.

“Cuando eres consciente de la muerte, acabas asumiendo tu propia soledad”. 
Rosa Regás, escritora española.
"Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo". Albert Einstein. Científico estadounidense de origen alemán.

2 de marzo de 2009

Lo personal es político


Estas son mis botas nuevas caminando por ARCO.
Nos filmaban los pies al pasar y no pude resistirme a hacerme una foto.



Este fue un lema del movimiento de Mayo del 68. No sé por qué, cada vez que leía esta frase tenía que pararme a pensarla en profundidad. Llevo varias semanas pensando en ella de manera más insistente, porque hace pocos días en Granada comprendí su verdadero significado.

A mí leer los periódicos y ver la tele me deprime mogollón y me suele provocar rabia; no puedo evitar sentir odio hacia la gente más poderosa del planeta que fabrica armamento, que fabrica enfermedades para vender medicamentos, que gobierna y saquea pueblos, provincias, distritos, comunidades y países enteros. Odio al clero religioso, a los empresarios con sueldos indecentes que pagan míseros sueldos a las personas, a la gente que maltrata a los animales y a las personas, a los banqueros y los gobiernos que los ayudan. Mi lista de rabias es enorme, así que deciros que si aguanto esta lluvia de noticias sobre el mundo es por la otra gente; esas comunidades de vecinos que se organizan para protestar y pedir mejoras en transporte e infraestructuras, las asociaciones de madres y padres de alumn@s para luchar por los derechos de sus retoños, los colectivos de inmigrantes, los sindicatos horizontales de trabajador@s, los colectivos de estudiantes, el trabajo colectivo organizado feminista, las asociaciones de familiares de enfermos de Alzheimer, los colectivos gays y transexuales, el trabajo pacifista, los colectivos ecologistas, anticapitalistas y antifascistas, y en general todas las personas que se reunen para organizarse y exigir, protestar, mejorar, cambiar su entorno o las injusticias económicas y sociales del sistema.



Verlos en los telediarios, ver sus carteles pegados por la calle, leer sus comunicados... su visibilidad me hace sentir bien, porque eso demuestra que no estamos aborregados del todo aún. Que cuando la gente se organiza asambleariamente y concentra sus energías en un objetivo común, muchas veces lo consigue. Un ejemplo de ello es la lucha vecinal por la construcción de un hospital en Aluche; pero podría citar muchos éxitos más. Me admira mucho el curro que se pegan, el entusiasmo que la gente pone para sentir que cuenta algo en esta democracia en la que nosotros solo podemos elegir a la gente que luego en el poder hace lo que quiere y, generalmente, no cumple sus promesas electorales.

Los movimientos colectivos me hacen sentir, como sentí hace años, que otro mundo es posible; sé que el poder económico y político es un monstruo grande, pero la ciudadanía le pone los límites, porque hemos aprendido a usar el poder mediático para provocar reacciones en el poder político. Revolución no va a haber, pero al menos la gente sigue pensando y alzando la voz, y reuniendose para parar injusticias, o defender el medio ambiente, o para pedir la paz, o defender unas condiciones de trabajo dignas.

Sin embargo, de lo que yo quería hablar es del activismo político llevado al terreno de lo personal. Admiro mucho a la gente que funciona colectivamente en pequeños grupos para ofrecer ayuda económica, psicológica y emocional a sus miembros. Normalmente son comunidades unidas por lazos afectivos, bien sean de parentesco o no. Sucede por ejemplo con los inmigrantes: a menudo hacen fondos comunes de dinero que actúen de colchón para cuando alguien lo necesite. Todos pueden aportar, y todos pueden beneficiarse en momentos difíciles.


Otro ejemplo son las comunidades rurales indígenas en las todo el mundo aporta algo a la gran olla (verduras, huesos, trozos de pollo, de vaca, etc.) y se cocina para tod@s (esto es común en Guatemala). El que más tiene, más aporta. Y el que no tiene para comer, come. Es una forma de solidaridad comunal maravillosa que funciona mientras nadie quiera apropiarse de los bienes comunes para beneficiarse personalmente. Otros ejemplos en nuestra sociedad occidental son los grupos de gente que se reúnen para encontrar trabajo y ayudar a los demás a encontrarlo, o la gente que funciona por trueque. En este sistema, el fontanero puede pedir a cambio de arreglar una tubería clases de inglés para sus hijos, la profesora de inglés puede necesitar a un modista que le haga un traje, el modista un abogado que le asesore legalmente. El abogado puede necesitar sesiones de terapia con la psicóloga, y la psicóloga puede necesitar a un transportista que le haga una mudanza y que necesite una sesión de fisioterapia. La fisioterapeuta puede necesitar un informático que le arregle el ordenador y así sucesivamente.... en estos grupos la gente aporta sus conocimientos y el intercambio se produce con las horas que la gente dedica al grupo y las horas que recibe.

Hay grupos que van más allá, generalmente tienen pocos miembros pero una fuerte conciencia de que lo personal es político, es decir, que lo que le sucede a una persona del grupo importa a los demás. Es como nosotros con nuestros amigos y amigas: nos volcamos si nos necesitan tras una ruptura amorosa, nos prestamos dinero mutuamente, nos preocupamos por la salud de la gente, e incluso podemos hacer turnos para cuidar a un amigo o amiga, o familiar, que lo necesite. Hasta hace poco este tipo de solidaridad grupal solo se daba en el ámbito de la familia, y a menudo rodeado de un gran secretismo. Desde siempre las mujeres han cargado solas con los enfermos de la familia, los bebés, los discapacitados y las personas mayores, y a menudo han sacrificado su vida para entregarse a los demás. Esto no es justo, porque una persona no puede dejar de ser la que es para pasar a ser una enfermera permanente, una cuidadora sin vida propia. Por eso es tan interesante para mí la idea de crear grupos de apoyo, formados por allegados, amigos y familiares.

Ahora cada vez más estos grupos de apoyo están formados por grupos de personas que se quieren o que tienen afinidades ideológicas, musicales, artísticas o vitales. A mí me admira que la gente gestione políticamente cuestiones que siempre se han considerado individuales, como por ejemplo: depresiones, enfermedades graves, rupturas amorosas, y malas rachas en general. Es decir, que el grupo asuma que la persona que se encuentra mal se sienta apoyada en todos los niveles, no sólo en el económico. Así es más fácil sobrevivir en un mundo individualista, competitivo, desigual y a menudo cruel... de hecho nuestra superviviencia como especie se debe precisamente a esa solidaridad grupal. El humano solo no hubiera podido hacer frente al dolor psíquico de la existencia... y ahora hay mucha gente que enferma mental y emocionalmente debido a la pérdida de sentido de la vida, a la angustia existencial, al miedo.




En nuestra sociedad individualista las redes de apoyo y de solidaridad a menudo se pierden por el anonimato de la gran ciudad, y por el ocio dirigido y consumista. La cantidad de horas que tenemos que echar al trabajo, la soledad y el ritmo de vida trepidante nos deja poco tiempo para los demás. Es frecuente que la gente se una a la gente que le va bien, a los triunfadores. A la gente le gusta relacionarse bien (que se lo digan a jueces y políticos de ambos bandos), y estar próxima a la gente que tiene éxito social y profesional. De modo que las personas no competitivas a menudo se ven apartadas de los grupos sociales y se van aislando progresivamente. Esto sucede con l@s parad@s, l@s enferm@s mentales, l@s pres@s y ex-pres@s, delincuentes, las personas drogodependientes, ludópatas o alcohólicas, l@s ancian@s, etc. Tenemos un sistema social, político y económico brutal, despiadado e injusto, pero la gente que no logra adaptarse a él o que no tiene suerte en la vida se ve apartada y marginada. Que se apañen como puedan, se piensa. Se les mira a menudo como si fueran responsables de su situación, como si fuesen vagos o débiles para triunfar. Es aquí cuando lo individual acaba siendo colectivo; hasta algo tan íntimo como el amor romántico nos afecta social y colectivamente.

Yo me pregunto, ¿cómo se puede ser feliz o estar equilibrado en un mundo demenciado que se autodestruye lentamente?. ¿Cómo se le puede pedir a la gente que esté bien cuando todo va mal y sólo tienen suerte unos pocos?. Yo pienso en el teléfono de la Esperanza. Es horrible que exista un teléfono al que llama gente llorando con ganas de suicidarse y millones de problemas que no son sólo personales, sino también políticos. Se les presta atención psicológica, pero, ¿qué hay más terapéutico que un abrazo lleno de cariño o una charla en la que poder desahogarse con alguien y tomar perspectiva?. Si además de tener amigos íntimos tenemos grupos de personas cuyo objeto principal es la ayuda mutua, el consuelo, el trabajo colectivo por superar enfermedades, dependencias y retos, la vida se hace más fácil, sin duda alguna. Porque la soledad es la gran enfermedad del siglo XXI y si no nos solidarizamos unos con otros, si no tratamos de hacernos la vida más fácil y amable, la cotidianidad y la vida diaria pierden sentido.


Este post se lo dedico a Charles, porque es mi amigo,
porque protestó por mis vacaciones sin aparecer por el blog,
porque sé que me lee y que me sigue y eso me motiva mogollón.

A Ruth porque siempre que la veo se me multiplican por mil las preguntas;
con ella aprendo siempre cosas nuevas, y
me estimulo mucho intelectual y políticamente a su lado.

A Gema porque he comprendido muchas cosas reflexionando sobre esto,
porque hemos practicado mucho la terapia mutua y porque la quiero mucho.

Datos violencia patriarcal






“La violencia contra los más débiles se inscribe en listas interminables: las niñas soldados de Colombia que abrazan las armas huyendo de la violencia domésticas; una de cada 3 mujeres en el mundo, según datos de la ONU, padecen abusos psíquicos y físicos; según el informe de Amnistía Internacional, 135 millones de mujeres sufre mutilación genital; se producen abusos sexuales a cambio de alimentos, en Guinea, por ejemplo; en EEUU las estadísticas informan que una mujer es golpeada cada 15 segundos; el 80% de las personas refugiadas en el mundo son mujeres; los informes de la ONU señalan que el infanticidio femenino, la alimentación insuficiente, los malos tratos físicos, la mutilación genital femenina, las relaciones sexuales forzadas y los alumbramientos precoces se cobran la vida de muchas niñas. La mayoría de los 1.500 millones de personas que viven con un dólar o menos al día son mujeres, (ellas representan el 70% de las personas pobres de todo el planeta). En todo el mundo, las mujeres ganan sólo el 50% de lo que ganan los hombres[1] . () Nos mostramos esperanzadas, huimos del victimismo, pero las cifras, además de frías, son duras”.

Carmen Alborch, Malas. Santillana Ediciones Generales, Madrid, 2002.
MÁS ESTADÍSTICAS (extraídas de: Atlas de Las Mujeres en el Desarrollo del Mundo, Ediciones SM, 2006.)


- Cada año, 2 millones de niñas de entre los cinco y los quince años de edad son incorporadas al llamado “mercado comercial del sexo” a través de la prostitución o la pornografía.
- Se estima que, en todo el mundo, 4 millones de niñas son compradass y vendidas con destino al matrimonio, la esclavitud y la prostitución,
- Los asesinatos perpetrados presuntamente “para restaurar la honra” de los varones se cobran al año las vidas de miles de jóvenes mujeres, principalmente en Asia Oriental. En 1999, al menos 1000 mujeres fueron asesinadas por esta razón en Pakistán.
- Según datos de la OMS, la cifra de mujeres adultas maltratadas por su pareja ascendía en Turquía al 57% en Etiopía, al 45% en India, al 40% en Perú, al 31% en Canadá, y el 35% en Nueva Zelanda.
- Al menos 60 millones de niñas han “desaparecido” de diversas poblaciones, mayoritariamente en Asia, como resultado del aborto selectivo en función del sexo, el infanticidio, la desatención y la desnutrición.
- Más del 20% de las mujeres adultas de Sudáfrica, Zimbaue, Suazilandia, Lesoto, Zambia, Botsuana, Namibia están infectadas por el VIH..
- De los 876 millones de personas analfabetas del mundo, dos tercios son mujeres. Las tasas más latas de analfabetismo femenino se localizan en el continente africano, los países árabes y Asia, y en parte de Latinoamérica.
- Frente a un 85% de niños que logran completar sus estudios, sólo lo hacen un 76% de las niñas.
- En Canadá existen 129 mujeres bajo el nivel de pobreza por cada 100 hombres; y en Botsuana 192 mujeres por cada 100 hombres.
- En Noruega la renta femenina solo alcanza el 73% de la masculina; en España, la renta femenina no alcanza el 44% de la masculina.
- En Arabia Saudí y en Brunei aún las mujeres no tienen derecho al voto. () Sólo ha habido 30 mujeres Presidentas de Estado o Jefas de Estado.

Por si quereis echar un vistazo a estadisticas y análisis:

27 de enero de 2009

CITAS MISÓGINAS




Es impresionante la de chistes, refranes, citas y frases misóginas que circulan por el espacio social en forma de humor o de autoridad incuestionable. 

Enfada leer a hombres sabios misóginos que han aportado, transformado y moldeado la cultura occidental a lo largo de los siglos.... pero también es impresionante la cantidad de mujeres que se han subordinado al dominio masculino, se han autodenigrado, han despreciado a sus semejantes humanas y se hayan aprovechado de su condición de víctimas para obtener ventajas.

Impresionante, en general, el enorme peso del patriarcado en nuestra cultura occidental....

Como podeis ver, a las mujeres se las ha tachado siempre de inútiles, ignorantes, infantiles, malvadas, codiciosas, rebeldes, irracionales, caprichosas, viciosas, cotillas, etc. y siempre se las ha comparado con los animales o las fuerzas de Satán...

Menos mal que los tiempos cambian... aunque sea muy poco a poco. Hoy en día está muy mal visto desde el punto de vista políticamente correcto decir cosas como estas:


"La mujer es, reconozcámoslo, un animal inepto y estúpido, aunque agradable y gracioso". 
Erasmo de Rotterdam

"La hembra es hembra en virtud de cierta falta de cualidades". 
Aristóteles, filósofo griego.

"De todos modos casáos, si dais con una buena esposa seréis felices, si dais con una mala llegaréis a ser filósofos". Sócrates

"¿Qué es la mujer? Confundimiento del hombre, bestia que nunca se harta, cuidado que no tiene fin, guerra que nunca queda, peligro del hombre que no tiene en sí mesura."
Alfonso X el Sabio. Primera Crónica General, c. 1272 [p. 73]

"El padre debe ser más amado que la madre, pues él es el principio activo de la procreación, mientras que la madre es tan sólo el principio pasivo". 
Santo Tomás de Aquino.

"La mujer es un manjar digno de los dioses, pero a veces lo guisa el Diablo". Shakespeare.

“Toda la educación de las mujeres debe girar en torno a los hombres. Gustarles, serles de utilidad, propiciar que las amen y honren, educarlos cuando son jóvenes, cuidarlos de mayores, aconsejarles, consolarlos, hacer que la vida les resulte agradable y grata, tales son los deberes de las mujeres en todos los tiempos”, 
Jean Jacques Rosseau en Émile

"Por muchas razones, no es bueno que la mujer estudie y sepa tanto". 
Molière

“La meditación profunda y el examen prolongado son nobles pero pesados (para ellas) El estudio trabajoso y la reflexión penosa, aunque la mujer fuese lejos en ello, borran los méritos peculiares de su sexo” 
Immanuel Kant, filósofo.

"Las mujeres están para ser gustadas. Después, unas se dejan, otras no... Eso ya va por provincias". Camilo José Cela.

"A causa de la debilidad mental el psiquismo femenino tiene muchos puntos de contacto con el infantil y el animal." 
Antonio Vallejo-Nájera. 1938 

"La mujer en estado de naturaleza es la prostituta." 
Edmundo González Blanco. La mujer según los diferentes aspectos de su espiritualidad. 1930 

"Se ha tratado de emancipar a la mujer, una idea hermosa, es cierto; lo han conseguido en parte y han hecho de la mujer una cosa rara, que fuma, enseña las pantorrillas, habla de arte y no quiere hacer chicos. Creo que serían más agradables las mujeres de hace trescientos años."
Pío Baroja. Crónica sentimental. 1902

"¿Qué cosa es, yo te ruego, la mujer, sino una despojadora de la juventud, muerte de los viejos, consumadora del patrimonio y bienes, destrucción de la honra, vianda del diablo, puerta de la muerte, hinchamiento del infierno?" 
Luis de Lucena. Repetición de amores.

"Yo la quiero muy tonta, / que en todo tema / mucho mejor es tonta / que bachillera."
Antonio Muñoz.

"Y, puestos a elegir, preferimos a aquella callada y silenciosa, que nos considera maestros de su vida y acepta el consejo y la lección con a humildad de quien se sabe inferior en talento."
José Juanes. Medina]

"Si las mujeres no existieran, el dinero no tendría ningún sentido". 
Aristóteles Onassis, multimillonario.

"A las mujeres les gustan los hombres desesperados; si no los encuentran, los hacen". Leon Daudi.


"La única manera de comportarse con una mujer es haciendo el amor con ella si es hermosa y, si no lo es, haciéndolo con otra". 
Oscar Wilde



CITAS MISÓGINAS POR MUJERES:



"Soy mujer y aborrezco a todas las que pretenden ser inteligentes, igualándose a los hombres, pues lo creo impropio de nuestro sexo." 

María Luisa de Parma, esposa de Carlos IV. 1804 

"El juicio en la mujer es una cualidad tan rara como la sensibilidad en un hombre."
Carolina Coronado. 

"La instrucción de la mujer debe estar reducida únicamente a sentir, amar a su esposo y a sus hijos y a saber educar a sus hijas para que sean lo que ellas deben ser: buenas esposa y buenas madres. María del Pilar Sinués. El ángel del hogar. 1859 

"¡Ah!, no seré yo la que clame por la emancipación de la mujer; no seré yo quien apoye con mi pluma la independencia del sexo, por la que abogan algunas ilusas soñadoras sin fe y sin creencias. El matrimonio es el árbol sagrado que nos cobija; bendito sea su amoroso yugo, que nos da la dicha; bendita sea la autoridad marital, que protege y ampara nuestra débil naturaleza, nuestra inexperta juventud. El someterse al imperio del marido no degrada, no rebaja ni abate el orgullo ni las atribuciones de la mujer, antes es una gloria."Faustina Sáez de Melgar. Deberes de la mujer: colección de artículos sobre la educación. 1866 

"Las mujeres nunca descubren nada. Les falta, desde luego, el talento creador reservado por Dios para inteligencias varoniles; nosotras no podemos hacer nada más que interpretar mejor o peor lo que los hombres han hecho." 
Pilar Primo de Rivera. Primer Congreso Nacional del SEM. 1943 


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CITAS FEMINISTAS

3 de enero de 2009

PASALÓ


Estaba consultando la página web de la editorial Traficantes de Sueños cuando he visto el libro:
"¡Pásalo! Relatos y análisis sobre el 11-M y los días que le siguieron", Traficantes de Sueños, Madrid, 2005.

El libro me lo leí hace un año y me quedé de piedra cuando vi que entre tantos relatos del 11M, habían incluido el mío. Lo escribí el 14 de Marzo presa de la emoción, y lo mandé a todos mis contactos, y voló por Barcelona, Sevilla, Madrid, Almería, Ourense, Donosti, Buenos Aires, Méjico… mi madre también lo distribuyó por la red desde su oficina, y con la colaboración de todo el mundo, a amigos míos les llegó el relato-reportaje por otros amigos, y fue entonces
cuando me fascinó y me cautivó del todo Internet, porque yo, que siempre había querido ser escritora, logré escribir un texto que leyeron cientos de personas, que colgaron en www.nodo50.org, y que luego publicaron en este libro. No lo firmé porque al lanzarlo a la red entendía que estaba expresando un sentir colectivo; que el texto lo podría haber escrito cualquiera. Y la lectura del libro lo confirmó, porque había montones de relatos… de gente que plasmó en letras su inquietud, su rabia, su miedo, su tristeza, su ahogo, y sus vivencias… Pero al leer mi artículo pues me di cuenta de que se notaba que era yo, y comprendí por qué nadie se lo había atribuido, por qué nadie había intentado apropiárselo; porque era una vivencia personal, de modo que me alegró mucho haberlo escrito yo, y por eso ahora me atrevo a afirmar su autoría y les posteo el texto en este mi espacio … porque me siento muy orgullosa de él, por todo lo que volqué en él, y por su dimensión global o internacional… Así que aquí va:

"PASALÓ. Así terminaba el mensaje que recibí en torno a las tres de la tarde anunciando una concentración silenciosa por la verdad frente a la sede del PP en la calle Génova. Así comenzaba algo que con el paso de las horas iba difundiéndose minuto a minuto. Por cada mensaje que la gente recibía, se enviaban diez, quince, veinte mensajes más. Hubo gente que recibió hasta diez mensajes de grupos de gente diferente: familia, trabajo, lugar de estudios, gente del colegio, del barrio, y esos mensajes se multiplicaron hasta el infinito, propagándose como las llamas de un
incendio por efecto del viento. A las seis de la tarde un despliegue policial protegía la sede del partido y sus efectivos pedían la documentación a todo manifestante que llegaba. Media hora después, sin embargo, la concurrencia de tantos madrileños sobrepasó la capacidad policial y una hora más tarde la calle Génova era un hervidero de gente gritando de rabia y pidiendo explicaciones al gobierno de la nación. Había gente que lloraba, otros expresaban su indignación a gritos, "mentirosos, asesinos, te dijimos no a la guerra; vuestra guerra, nuestros muertos; no estamos todos, faltan doscientos; mentirosos, vosotros tenéis chófer, nosotros cercanías; lo sabe todo el mundo menos nosotros; los muertos no se utilizan, basta de manipulación, y queremos salir en La Primera".

La prensa que se encontraba tras el cordón policial era mayoritariamente extranjera, y había un gran despliegue de antenas parabólicas de cadenas televisivas europeas. De las calles adyacentes y bocas del metro salía cada vez más gente de todas las edades y razas que se unían a la concentración, que de silenciosa al final no tuvo casi nada porque se nos hacía difícil permanecer callados cuando se pretendía celebrar un minuto de silencio. Siempre alguien lo rompía con algún grito: "mentirosos", "asesinos". Las lágrimas y la indignación se propagaban de igual modo que la información. La gente estaba pegada a sus transistores y los móviles sonaban sin parar para transmitir información a la gente, que a su vez propagaba las noticias, que corrían de boca en boca. Cuando Rajoy declaró a los medios que la concentración era ilegal e ilegítima, y
acusó a sectores del PSOE de haberla organizado, la multitud rugió y contestó: “nos han convocado los asesinados”, y “la voz del pueblo no es ilegal”. Cómo íbamos a ser ilegales, cuando el gobierno seguía mintiendo, ocultando información y violando los derechos más elementales del pueblo: el derecho a la libertad de expresión y al derecho a la información. Y mientras, en TVE 1, ponían Cine de Barrio.

En Génova pasaban las horas y los ánimos se iban encendiendo cada vez más. Seguía llegando gente, y no se veían banderas de partidos políticos ni sindicatos. Sólo pancartas improvisadas con cartones y bolígrafos. Tampoco la gente cantaba; todo eran gritos de dolor e indignación. El jefe antidisturbios confesaba a un reportero de la SER que no podían disolver la concentración por la fuerza porque eramos ya más de 5 mil personas y no era cuestión de cargar contra la muchedumbre donde había ancianos y niños. Cada vez que algún miembro de la sede se asomaba a la ventana la gente rugía y pedía la verdad, y mientras, seguían llegando noticias de concentraciones espontáneas en todas las ciudades de España. Las nueve de la noche y nadie se movía de allí, pese al frío. Nos llegó una nota que circulaba en manos de todo el mundo: "A las doce en sol. Pasaló".

De pronto otra noticia que se propaga entre la gente: dos hindúes y tres marroquíes detenidos por su relación con los supuestos asesinos en Lavapiés. Los servicios de inteligencia por un lado y el gobierno por otro. Españoles en el extranjero, amigos de todos los puntos del planeta seguían mandando noticias de las principales cadenas televisivas del mundo: Bush lamenta que el apoyo de España a su guerra contra Irak haya tenido estas consecuencias para Madrid.
En cambio, el gobierno no lo lamenta, sino que oculta toda la información y llama a la calma, e insiste en que en la jornada de reflexión el pueblo no puede salir a la calle para expresarse. Rugimos más aún: "no nos vamos, sal al balcón, da la cara, PP responsable, PP culpable, vuestra guerra, nuestros muertos, Vosotros tenéis chófer, nosotros Cercanías, vosotros, fascistas, sois los terroristas". Diez de la noche y la gente sale hacia Sol tomando las calles sin permiso.

Yo me voy a Lavapiés para cenar un poco y ponerme algo de abrigo porque ya no siento las manos del frío. La plaza está vacía, y al llegar a la calle Cabeza nos encontramos con una chica joven que, en la puerta de su casa, aporrea una cacerola con la cabeza alta y el semblante grave. Tímidamente salen a los balcones vecinos que salen a aporrear las cacerolas. Primero es un suave tintineo, después comienzan a abrirse los balcones de todas las calles y comienza un zumbido ensordecedor que se expande por todo el barrio. Bajamos a la plaza, que comienza a llenarse de gente que aporrea sus cacerolas, sartenes e instrumentos con fuerza. Aparece una cámara de televisión alemana, mientras la plaza y las calles están llenas de gente protestando sin palabras, y en un momento precioso hasta parece que seguimos todos el mismo ritmo. Un ritmo fúnebre y contundente, seco, duro, lleno de rabia y solemnidad. Y marchamos todos hacia Sol, donde ni siquiera podemos entrar porque Madrid está en la calle. Siguen volando las noticias, siguen multiplicándose los mensajes de solidaridad con las protestas de otras ciudades, siguen propagándose las noticias. La policía ha cargado contra la gente en Zaragoza y en Barcelona. Están estudiando suspender las elecciones, ha aparecido en manos del PP, de repente, un
vídeo en el que Al Quaeda reivindica el atentado, y la gente comenta asombrada e indignada que no salimos en los medios. En la SER comentan que pese a la toma de las calles por parte de la ciudadanía, no van a seguir retransmitiendo para mantener la calma y no calentar los ánimos. La censura del siglo XXI; la autocensura. Las cámaras, los micrófonos, y las luces desaparecen; solo quedan los reporteros alemanes que trabajan a destajo, y nosotros gritando, y todas las calles que desembocan en Sol colapsadas. No hay banderas, no hay partidos, no hay magnetófonos, no hay organizadores, no hay órdenes. La multitud avanza espontáneamente hacia Atocha y la policía se retira discretamente. La calle es nuestra y caminamos por donde queremos, cortando el tráfico. Nadie rompe cristales, nadie destroza el mobiliario urbano, Madrid avanza cívicamente y Ansuátegui ordena invisibilidad. La policía apaga las sirenas, y las lecheras apenas son percibidas. “Veniros con nosotros”, grita alguno a los uniformados, que no se atreven ni a mirarnos a los ojos. La rabia está en el grito, en las palabras. La gente exige que el gobierno informe, que los medios informen, la gente exige que el gobierno asuma su responsabilidad, y que deje de mentir a un país entero, que a través de internet y los teléfonos móviles va conectándose con el mundo entero. Los medios nacionales ningunean la protesta y dejan claro de qué lado están. La gente alza sus móviles para que los que escuchan al otro lado perciban el ambiente que hay en Madrid. Más de medio millón de personas bajan hacia Atocha por la calle del Prado y por la calle Atocha. Y circula otro papel: a las dos en
punto cinco minutos de silencio. Pasaló.

Todos al suelo. Silencio sepulcral. No hay cámaras. Miles de velas encendidas. Gente que llora. Se rompe el silencio con un grito lleno de orgullo: ¡Viva Madrid!, Madrid antifascista, y todos gritamos, "viva, viva Madrid. Aznar escucha, el pueblo está en lucha", y las riadas humanas avanzan hacia el Congreso. En la radio solo se oye música y resúmenes del partido del Real Madrid. Las voces ya cascadas por el paso de las horas, los pies doloridos, y no hay miedo, no hay policía, solo el helicóptero rugiendo encima de nuestras cabezas, y una sensación de euforia al ver que somos tantos, que somos incontables. “También estuvimos en la manifestación de ayer”, decían algunos cartones a modo de pancarta. Frente al congreso, las lecheras protegiendo el recinto sagrado donde unos cuantos toman las decisiones sin preguntar. La gente vuelve a gritar, dijimos no a la guerra, dijimos no a la guerra, vuestra guerra, nuestros muertos, un pozo de petróleo por un pozo de sangre, embushteros, tve= nodo, urdaci nazi, queremos la verdad".

Pasamos el congreso, llegamos a la Gran Vía, seguimos por Hortaleza. La gente sale de los bares, los pubs y las discotecas. Unos se unen, otros provocan preguntando qué pasa y por qué tomamos las calles, y Madrid avanza imparable bajo la atenta mirada del helicóptero. Los porteros de las discotecas desde las que sale música evasiva y alegre nos miran alucinados, tratando de proteger los imperios del alcohol y la música entretenida. Llegamos a la sede del PP de nuevo, y la gente, pese al cansancio, sigue aullando. Cuatro, cinco de la mañana, y la gente grita hoy protestamos, mañana os cesamos, a la hora de votar se tiene que notar, asesinos, mentirosos.

Agotada regreso a casa. En Sol hay cientos de velas encendidas, y decenas de ramos de flores y carteles, cartas, gritos de papel donde la gente demuestra su solidaridad y su cariño. La gente se arrodilla, enciende más velas, y todo está en silencio. Siguen las pancartas colgando de todos los rincones de la Puerta del Sol; los servicios de limpieza esta vez respetan el dolor de una ciudad entera que llora a sus muertos. Banderas de todas partes del mundo, y escritos en árabe,
no al terrorismo, PP responde, mensajes de las familias de los fallecidos, basta de horror, queremos la verdad, televisión manipulación, y cuatro mendigos apoyados contra la pared, rodeados de velas, en silencio. El pueblo llora, el gobierno miente. Lucía no te olvidaremos nunca. Papá te quiero. Esta no es nuestra guerra. Agotada, no puedo ni moverme de allí. Porque si la gente expresaba la rabia ante la mentira en la calle Génova, allí se concentra el dolor, el silencio, velas encendidas y flores congeladas del frío que hace.

Esto es lo que sucedió en Madrid la víspera de las elecciones. Y si en los medios no se quiso recoger esta toma de las calles por parte del pueblo madrileño, por lo menos que se difunda por la Red lo que pretende ser acallado y ocultado. Porque algo ha cambiado desde anoche: ya no tenemos miedo. Ni en Madrid, ni en el resto de las ciudades, ni los pueblos. No necesitamos partidos políticos que organicen manifestaciones: ya sabemos que internet y los móviles cuentan lo que no cuentan los medios oficiales, y ya sabemos que tenemos una herramienta de comunicación, la del boca a boca, para expresarnos. Se nos han negado los derechos fundamentales que reconoce nuestra Constitución, y el pueblo ha pagado caro la incursión de su gobierno en una guerra por petróleo. Un pueblo que nunca ha tenido problemas con el mundo árabe, un pueblo que se indigna ante la mentira y los insultos del candidato a la presidencia de España. Madrid demostró que está llena de gente de todas las nacionalidades, edades y condiciones sociales que son sensibles, y que se niegan a un uso partidista de las víctimas... Anoche se expresó la verdadera democracia, la de la soberanía del pueblo, en la que la gente
pedía la verdad y se expresaba libremente. Pasaló".

Coral Herrera Gómez

Por si queréis consultar la página:

http://www.xn--traficantesdesueos-20b.net/

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