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15 de diciembre de 2018

Crianza con apego, y compartida




Cuando hablo del derecho que tenemos las mujeres a criar a nuestros propios hijos, no pienso en el modelo tradicional de la mujer sola que se queda en casa, abandona su carrera y sus proyectos personales para dedicarse con esfuerzo y sacrificio a cuidar a los demás. 

Yo pienso más bien en la crianza con apego y compartida, es decir, aquella que se hace en tribu. La que se ha hecho siempre, toda la vida, en los pueblos y en las comunidades: las madres han contado siempre con sus madres y abuelas, con sus tías y primas, con sus hermanas y amigas, y con las vecinas, incluso también con los hombres de la familia, en especial con los abuelos. 

Ahora también hay tribus de mujeres que se apoyan mutuamente en la crianza, y tribus mixtas de amigas, amigos y parejas que se implican en el cuidado de todos los niños y las niñas para que todos puedan tener tiempo libre, y para poder acompañar y apoyar a las madres en el período de lactancia, tanto a nivel emocional como a nivel logístico y económico. De verdad que me parece una brutalidad que tantas mujeres queden condenadas a la dependencia económica y a la soledad, además siento que la crianza es una de las tareas más duras del mundo. No pienso que la solución sea buscar una sustituta para que haga nuestro trabajo y el de nuestro compañero con un salario indecente. 

Siento que no pensamos en los bebés, y que la clave no es explotar a mujeres más pobres o condenar a los niños a pasar diez horas en la guardería: hay que robarle tiempo al capitalismo para que nos deje criar y cuidar a nuestra gente. Las jornadas actuales, los horarios y las condiciones laborales no permiten que nadie se implique en una responsabilidad que tiene que ser compartida. 

Así que hay que buscar la manera de compartir los cuidados, y en esto los hombres tienen que trabajarselo mucho, a nivel personal y también a nivel político: son ellos los que tienen que aprender a cuidar, replantearse su uso del tiempo libre, y pedir las condiciones laborales aptas para asumir sus responsabilidades. 

#LaCrianzaEsPolítica#LosCuidadosSonPolíticos #CrianzaConApegoYCompartida#TribusDeCrianza #ComunidadesDeCrianza

5 de noviembre de 2018

¿Por qué no se van de casa las mujeres que sufren violencia machista?


¿Que por qué no se van de casa las mujeres que sufren violencia machista? Porque cuando se separan, a veces empieza un infierno mucho peor: los maltratadores se obsesionan, viven devorados por la rabia y el odio, las acosan, las persiguen por la calle, entran en su casa, la atacan en redes sociales y por teléfono, las amenazan todos los días, a algunas las pegan palizas y las violan, las destruyen psicológicamente mientras ellas tratan de aguantar. 

Muchas de las que se atreven a denunciar no reciben orden de protección, a pesar de que cuando lo hacen la violencia y el odio contra ellas se intensifica. A muchas las acaban matando porque la rabia del maltratador no disminuye con el tiempo: son capaces de estar años acosando, insultando, maltratando, y tratando de quitarle a los hijos e hijas, porque saben que es la forma de castigo más cruel que podemos sufrir cuando somos madres. 

Las mujeres no se separan para proteger a sus hijos y porque no quieren separarse de ellos, ni dejarles solos con el padre. Tienen la autoestima por los suelos, sufren depresiones y ansiedad, sus energías están puestas en sobrevivir, y viven con un miedo permanente. 

Las mujeres no se van de la casa porque la mayoría no tienen donde ir, y cuando logran huir, ellos las encuentran y las amenazan en su lugar de trabajo o en la calle. 

La única forma que tienen algunas mujeres de salvar su vida es que el maltratador lleve escolta humana que le controle las 24 horas del día, pero la ley pone el foco en la víctima. Algunos jueces protegen a los agresores y les permiten convivir con sus hijos e hijas aunque sean un auténtico peligro. 

Así que a ellas no les queda más remedio que intentar "desaparecer", pero no todas pueden hacerlo. Se necesita una red de gente querida muy volcada en apoyarla, y no todas las mujeres tienen esa red. Muchas están solas y desamparadas por el Estado, y cuando el machista las mata, ningún juez es inhabilitado pese a que han negado la ayuda en una situación de peligro. Son los máximos responsables de las vidas de esas mujeres, niñas y niños que necesitan protección, y son cómplices de los machistas violentos.También la prensa es cómplice porque sigue justificando a los agresores y los asesinos, y culpabilizando a las víctimas.

¿Se entiende entonces por qué no huyen las mujeres, y qué ocurre cuando lo hacen? 

#25N #DíaInternacionalContraLaViolenciaMachista
#MachismoMata #StopFemicidios
#UnMaltratadorNoEsUnBuenPadre
#JusticiaPatriarcal #JuecesCómplices #MujeresEnLucha

28 de octubre de 2018

Que tus emociones no hagan daño a nadie: primer principio de la ética amorosa





"Que tus emociones no hagan daño a nadie" es una de las leyes fundamentales del amor y los afectos. También es un principio básico de la autocrítica amorosa: por gigantesco que sea el tsunami emocional que te arrasa, que no deje víctimas a su paso, que no duela a los demás, que no se multiplique. 

Funciona muy bien, por ejemplo, para evitar reproducir la cadena familiar de los malos tratos, o para trabajar los celos, el odio, la pena, los miedos... es justo lo contrario al pensamiento patriarcal que legitima la sed de venganza del amante dolido, y con el que se justifica, por ejemplo, la violencia machista.


Creo que controlar las emociones para que no hagan daño a los demás y tampoco a nosotras mismas, es una de las mejores herramientas para mejorar nuestras relaciones y para cuidar nuestra salud mental y emocional. Las emociones suben de intensidad cuando las estallamos contra la otra persona, y nunca nos hace sentirnos bien. Además no suele provocar reacciones positivas en ella, sino más bien lo contrario. Es así, en realidad, como iniciamos las guerras, los conflictos, y las peleas, con la idea de que si nosotras estamos dolidas, entonces la otra persona tiene que sufrir también.  
La única forma de desahogarnos sin hacer daño a nadie es cuando podemos compartir lo que sentimos con nuestra gente querida. Si tenemos el espacio afectivo para hablar de ellas, si logramos  desahogarnos sin que nuestras palabras hieran a nadie, entonces se van diluyendo poco a poco, bajan en intensidad y volumen, se hacen más manejables para trabajar con ellas. Necesitamos hablar de lo que sentimos, pensar la emoción para lograr que no nos arrase. Necesitamos racionalizarla, tomar distancia, coger otras perspectivas del tema, y escuchar buenos consejos de las amigas y los amigos que nos quieren. A veces, incluso, necesitamos ayuda profesional para tener herramientas que nos permitan trabajar las emociones.
Al compartirlas y sacarlas de las profundidades de nuestro ser, creo que dejan de tener tanto poder sobre nosotras. De pronto no parecen ya monstruos gigantescos y no nos sentimos tan vulnerables. Una vez que las vemos manejables, es más fácil sentarse a hablar con la persona con la que hemos tenido el conflicto, por ejemplo. Para solucionarlo y elaborar nuevos pactos, o para separarnos sin hacer la guerra. 
Mi propuesta es que tomemos esta idea como un principio fundamental de la ética amorosa: que mis emociones no hagan daño a nadie, ni a mi misma. Tenemos que aprender a manejar la ira, la pena, la frustración, el dolor, el desamparo, el odio, los miedos, la rabia y la tristeza para que no nos destruyan, y no destruyan a los demás.
De lo que se trata al fin y al cabo, es de disfrutar de la vida y del amor, y para eso es fundamental aprender a surfear en los tsunamis emocionales, a sacar toda la emoción sin que estalle contra nadie, a convivir con las emociones, a expresarlas y compartirlas, a manejarlas para que no nos inunden, y para que podamos tener calidad de vida. Y porque nos merecemos estar bien, y ser felices. 

Coral Herrera Gómez

20 de octubre de 2018

Autoestima y resistencia política

En realidad las mujeres no tenemos un problema de autoestima. El problema lo tiene el patriarcado que nos quiere machacar y encuentra en todas nosotras una resistencia feroz. Todas queremos estar bien, vivir bien, disfrutar de la vida y del amor., pero el patriarcado nos invita a autodestruirnos a diario. 

Es cierto que a veces tenemos las defensas más bajas, pero ahora ya sabemos que la guerra no es contra nosotras mismas, sino contra el patriarcado que tenemos dentro repitiéndonos constantemente que no valemos nada. Y esto nos pasa a todas, así que hay que unirse, compartir herramientas, desobedecer todo lo que se pueda, y aprender a quererse bien a una misma. 

Resistir al patriarcado y desalojarlo de nuestro interior es el mayor acto de rebeldía política que estamos haciendo en nuestras vidas. Y ya tenemos la receta mágica para liberarnos: aprender a cuidarnos y a querernos mucho, a nosotras y entre nosotras. y estamos en ello, ya no nos para nadie. 

#MujeresQueYaNoSufrenPorAmor

13 de octubre de 2018

Reflexiones sobre la Guerra Mundial contra las Mujeres


The Conquest of Natureby Eugenia Loli (178) The Old Reader



Brasil: una mujer asesinada cada 2 horas.
México: una mujer asesinada cada 3 horas.
Colombia: una mujer asesinada cada 9 horas.
Argentina: una mujer asesinada cada 34 horas.
El Salvador: una cada día.
Venezuela: una cada 2 días.
República Dominicana: una cada 3 días.

Multipliquen las horas, los días y los meses para echar cuentas de la cantidad de mujeres asesinadas por el terror machista. Y luego les invito a leer sobre la cantidad de violaciones, desapariciones, secuestros, agresiones y abusos sexuales, acoso callejero y laboral que sufren las mujeres y las niñas en América Latina. Sus agresores y asesinos son hombres: maridos, novios, pretendientes, ex novios. Las matan en casa, y nadie lo ve. La prensa te cuenta que el asesino la amaba.

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La Guerra Mundial contra las mujeres y las niñas es la guerra más larga de la Historia de la Humanidad. También es la más cruel, porque sólo hay un ejército, no dos. Los soldados del patriarcado matan, esclavizan, violan, torturan y maltratan a la mitad de la población, que está desarmada. La Resistencia feminista lucha desde posiciones pacifistas, sacando a miles de mujeres a las calles cada 25 de Noviembre en todo el planeta. No lo leerás en los libros de Historia ni en los de texto.


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#DesdeEuropaNoLoVéis: a mi me pasó también, así que entiendo que le pase a tanta gente. Yo había leído mucho sobre feminismo y estaba muy concienciada, pero cuando emigré a América Latina, me quedé horrorizada. Cuando estás en Europa, es fácil que te hagan creer que las mujeres tienen ya todos sus derechos y que la desigualdad está en los salarios, y en los altos puestos directivos, y poco más, porque en los medios apenas te cuentan lo que pasa en el mundo.

Pero cuando vienes acá, te encuentras con una realidad brutal. El nivel de machismo y de violencia en este continente es espantoso: salir a la calle para cualquier mujer es un peligro en la mayor parte de los países. Pero estar en casa, también: es el espacio en el que más violaciones, secuestros, torturas y asesinatos hay.

Si en España matan a una mujer una vez a la semana, aquí en América los machistas matan a doce al día. Si en España se denuncia una violación cada 8 horas, aquí es cada diez minutos, más todas las que no se denuncian. La cantidad de niñas violadas, embarazadas y obligadas a ser madres es demencial: es una tortura sistemática, diaria, llena de crueldad. Estamos hablando de miles, millones de niñas, desde la Patagonia hasta la frontera con Estados Unidos. Si en España las mujeres son precarias, aquí son pobres y extremadamente pobres.

Cualquier cifra que uses para explicar la violencia machista, en Centroamérica y México se multiplica por cien: aquí la guerra contra las mujeres es un genocidio. Mujeres descuartizadas, quemadas vivas, empaladas, degolladas, violadas en grupo hasta la hemorragia mortal, asesinadas con machetes, martillos, bates de béisbol, cuchillos, asfixiadas, o asesinadas a golpes. Aquí la impunidad es casi total, sobre todo en países como México. Los hombres trafican con mujeres para llevarlas a Europa y a Estados Unidos como si fueran ganado, desaparecen cientos de mujeres al año, y la justicia no actúa. No estamos seguras en los taxis, ni en el metro, ni en las calles, ni en el campo, ni en la casa. Es un verdadero infierno.

Entiendo que hay gente que cree que las feministas somos unas exageradas, pero ya es hora de que entendáis vosotros que Europa es una isla de bienestar desde la que no se aprecia la guerra contra las mujeres, no se percibe el cambio climático con tanta violencia, no se ve la pobreza extrema, ni el inmenso poder de las iglesias fundamentalistas. Mi consejo es que abráis los ojos, leáis mucho, y viajéis para abrir horizontes en vuestras mentes: la realidad fuera de vuestras islas es terrible, especialmente para las mujeres y niñas de Asia, África, India, China, y América Latina. Seguir negando el patriarcado y el femicidio mundial es un crimen: nos están matando, todos los días, a todas horas. Hay que visibilizar esta guerra, y visibilizar a las mujeres que luchan para acabar con ella, las heroínas del siglo XXI, las que están poniendo sus cuerpos y sus vidas para parar esta locura, pero no las ves porque para los medios de tu país no existen. Pienso que invisibilizar, minimizar o negar esta guerra es como negar el Holocausto, definitivamente. No es ignorancia, es maldad.

#AbreLosOjos #FeminismoOBarbarie #StopFemicidios #TerrorismoMachista #StopGuerraContraLasMujeres #AbajoElPatriarcado


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La Guerra mundial contra las mujeres y las niñas es una de las guerras más monstruosas y largas de la Historia de la Humanidad. No se habla de ella y no hay nadie con quien reunirse para pedir la paz, y mientras se acusa a las feministas de ser violentas, cada día los hombres nos matan, nos secuestran, nos esclavizan, nos violan y nos torturan en todos los paises del mundo.

En México cada 40 minutos un hombre viola a una mujer (sólo hablamos de las violaciones denunciadas). Cada 7 horas uno de ellos mata a una mujer, es decir, 3 o 4 personas asesinadas al día.

Es un genocidio lento y constante, en la que están implicados muchos hombres: policías, jueces, periodistas, y todos los que colaboran con el patriarcado para justificar la misoginia, cosificar a las mujeres, romantizar la violencia, negar la guerra, y culpabilizar a las víctimas. Son muchos soldados, y entre ellos no hay bajas, ni heridos, ni presos.

Nosotras estamos luchando desarmadas frente a unos enemigos armados hasta los dientes, nuestra única defensa es el feminismo

#ElOdioContraLasMujeres #LaGuerraMundialContraLasMujeres

Coral Herrera Gómez



Datos sobre la violencia contra las mujeres y las niñas en el mundo:

https://www.cepal.org/es/publicaciones/5826-estudio-la-informacion-la-violencia-la-mujer-america-latina-caribe

http://www.unwomen.org/es/what-we-do/ending-violence-against-women/facts-and-figures

https://www.fidh.org/es/temas/derechos-de-las-mujeres/8-de-marzo-de-2018-dia-internacional-de-lucha-por-los-derechos-de-las

https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-37828573


30 de septiembre de 2018

Nosotras hacemos la revolución

Los hombres sueñan con la revolución, las mujeres estamos haciendo la revolución. Estamos luchando en las calles y en las casas, en la cama, en los parlamentos y en los medios, en la Ciencia y en el deporte, en las instituciones y en las fábricas, en los barrios de las ciudades y en el campo, en las aulas y en los sindicatos, en los movimientos sociales y en los partidos políticos, en las universidades y en las redes sociales. 

Estamos cambiando la vida de millones de personas, y damos pasos gigantescos cada vez que logramos convertir nuestros derechos en leyes, y luego en realidades. 

Hombres, tenéis el cambio delante de vuestras narices, pero no lo veis porque no tenéis las gafas violetas que os permitan solidarizaros con nuestra lucha, y uniros a ella. Y porque no sois los protagonistas y os cuesta perder privilegios.


Probad a empezar por vosotros mismos #Masculinidades #Autocrítica #DeconstruyeATuMacho
#LiberatéDelPatriarcado #RevoluciónFeminista #UtopíasParaTodas #NosVemosEnLasCalles

30 de agosto de 2018

Reflexiones sobre la gestación subrogada y la compraventa de bebés




En Canadá e Inglaterra la gestación subrogada está permitida, pero ninguna mujer puede cobrar dinero por hacerlo, y hay penas de cárcel de hasta diez años por vender o comprar bebés. Resultado: no hay apenas mujeres altruistas, y canadienses e ingleses tienen que salir a los países más pobres a buscar mujeres para alquilar.

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Si el bebé está sano, la madre es la compradora. 
Si el bebé es defectuoso, la madre es la gestante. 
Si ninguna madre quiere al bebé, es abandonado en un orfanato o institución pública del país en el que no prosperó la compraventa.


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Echad un vistazo a las agencias y mirad los catálogos de mujeres baratas, guapas, disponibles, deseosas de cumplir los sueños de cualquier desconocido con dinero y ganas de ser papá o mamá. Todas ellas mujeres que jamás venderían sus cuerpos ni sus bebés si hubiesen pertenecido a otra clase social, y sobre todo, si no fuesen mujeres.


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Desde siempre nos habéis arrancado a los bebés de los brazos al nacer. En las dictaduras los curas y las monjas los robaban a las mujeres pobres, a las mujeres comunistas, a las anarquistas, a las feministas, para dárselo a las familias ricas. Una vez extraído el producto, las mujeres eran torturadas y asesinadas, y arrojadas al mar. 

Ahora en las democracias ya no es gratis y tenéis que pagar a las agencias, porque ya no roban a las mamás, ahora hay que compensarlas económicamente. 

La violencia y la crueldad es la misma, sea o no legal, es completamente inmoral.

 #RoboDeBebés #Tráfico de Bebés 
 #StopViolenciaPatriarcal
#NoAlquilesMujeres
#NoCompresBebés


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Los derechos de la mujer que alquila su cuerpo para la gestación quedan anulados durante el tiempo que dure el embarazo. No tiene posibilidad alguna de arrepentirse, ni de echarse para atrás, no puede opinar ni tomar decisiones sobre su salud y su embarazo, y tiene que obedecer las condiciones que le impongan en su dieta, su vida sexual, su vida privada y su intimidad. No puede rechazar a los futuros padres de su bebé si no le caen bien o si no la tratan bien, incluso si sospecha que a su bebé tampoco lo tratarán bien. No puede protestar, no puede negociar, no puede hablar, sólo cumplir su parte del contrato y ser obediente.



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La peor pesadilla para un comprador o una compradora de bebés es que su hijo se parezca a la madre gestante, y herede sus características físicas, y hasta sus enfermedades. Ya está demostrado que los genes se mezclan desde el inicio, lo que demuestra que ese deseo de tener un hijo "propio" con tus genes sin que se contaminen es imposible. Una mujer no pone solo su útero, pone su cuerpo entero, sus hormonas, su sangre, sus células, todo está interrelacionado en nuestros cuerpos cuando creamos una vida, y todo está mezclado y fusionado: la pureza genética es un cuento chino con el que sientes que tu hijo es tuyo. Pero no es tuyo, no es de nadie: los seres humanos nos somos propiedades.


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Si, estoy de acuerdo con prohibir a las mujeres vender sus bebés. Las mujeres no tenemos derecho a vender seres humanos, aunque los hayamos parido. No es limitar la libertad de una mujer, es que las mujeres no somos propietarias de ningún ser humano, nuestros hijos no son nuestros, los seres humanos no se pueden vender ni comprar. Vender o comprar un bebé no es un derecho de las mujeres, al revés: es un atentado contra los derechos de los niños y las niñas y está penado con cárcel en la mayor parte de los países del mundo. #NoCompresBebés #VenderBebésNoEsUnDerecho
#NoSomosMercancía
#NoSomosPropiedadPrivada
#SubrogaciónCriminal

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A la madre gestante, en cuanto nace el bebé, se la quiere eliminar, se la quiere borrar, se la corta en la foto del paritorio para que sólo veamos sus piernas o sus brazos, como si fuera sólo un trozo de carne. A la madre le arrancan el bebé del vientre y no le permiten abrazarlo, hablarlo, acariciarlo, ni darle de mamar: la mujer ha de desaparecer enseguida del escenario, y no volver a preocuparse por el ser humano al que acaba de parir. Su cerebro es el de una mamífera recién parida a la que le han quitado a su bebé, por lo tanto aunque la mujer reciba decenas de miles de dólares por el bebé, su cuerpo está enteramente preparado para alimentarlo, protegerlo, acunarlo, y sacarlo adelante. Así que hay que desprogramar a la madre para que su cerebro piense que el bebé ha muerto, para que seque la leche de sus pechos, para que contraiga de nuevo su útero vacío, para que sus hormonas paren de producir oxitocina que propicie el apego con la cría.

La madre pasa a ser una amenaza para la sustituta, por eso no la invitarán a los cumpleaños, ni a las graduaciones, ni la dejarán compartir buenos momentos con la familia, porque no es un amiga, porque no es bienvenida.

La madre no aparece jamás hasta que el bebé empieza a preguntar por ella quince o veinte años después, y comienzan las mentiras: "ella lo hizo por nosotros pero de ti no quiere saber nada", "se murió en el parto", "no sabemos quién es", "desapareció hace tiempo", "no quiere que la busques", etc.

Así es como se rompe el vínculo una y otra vez, así es como se hace desaparecer a las mujeres: se usan y luego se destruyen, como si nunca hubieran existido. Por eso es tan machista este negocio de hombres.


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¿Y las mujeres pobres con problemas de infertilidad, a ellas quien les gesta un bebé, quien les ayuda a cumplir su sueño? Altruismo sería si las ricas regalasen sus bebés a las mujeres más pobres del planeta, si fuesen capaces de pasar por un embarazo de 9 meses para hacer felices a mujeres sin recursos. Pero no conozco a ninguna rica que le de su hijo o hija a una desconocida. Me es imposible imaginar a una neoyorkina cediendo a su bebé a una mujer guatemalteca indígena. 
Lo llaman altruismo porque les suena muy fuerte lo de explotación, pero es explotación, y es monstruosa #Cinismo #NoCompresBebés #NoAlquilesMujeres



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Después de comprar el bebé a una mujer ucraniana, contratas a otra mujer pobre para que lo crie y lo cuide ella, ¿verdad? Ecuatoriana, colombiana, marroquí, polaca, lo único que importa es que sea pobre y sea diferente a la mamá de tu bebé comprado. Se trata de explotar mujeres diferentes para cubrir diferentes deseos y necesidades tuyas, y las de tu marido, hay mujeres para todo, y están todas a vuestra disposición, todas deseando ayudaros a ser felices. Unas te dan sexo, otras hijos, otras limpian tu mierda, y todo lo hacen por Amor
 #ViolenciaMachista #NoCompresBebés #NoExplotesMujeres#StopMaltratoInfantil



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La lucha de madres y padres debería centrarse en regular la adopción de manera que todos esos millones de niños y niñas que nadie quiere puedan tener una familia que los quiera  y los cuide con amor. Ese es el verdadero altruismo, la lucha por los derechos de los niños y las niñas ya nacidas.


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Estoy en contra de la explotación sexual y reproductiva de las mujeres y las niñas, porque soy feminista. La violencia patriarcal más fascista y cruel, para mí, es aquella que separa a las madres de sus bebés. En los hospitales, en las fronteras, en las guerras y los genocidios arrancan a millones de niños de los brazos de sus madres: es una de las peores formas de castigo que ha inventado la Humanidad para someter y humillar a las mujeres. 

La compraventa de bebés y el alquiler de mujeres para follar o para reproducirse es un comercio en el que sólo se enriquecen los hombres: los dueños de los puticlubs, los traficantes de esclavas sexuales, los proxenetas, los dueños de las agencias de alquiler de mujeres madres, los dueños de las clínicas reproductivas, los dueños de las granjas de mujeres, y toda la industria que se genera alrededor de la compraventa y alquiler de mujeres, y de sus crías. 

Creo que los seres humanos no somos objetos, ni somos propiedad privada, por eso una madre no puede vender a su hijo, porque no es suyo. Creo que el centro del debate tenemos que ponerlo en los bebés que son arrancados de los brazos de sus madres para ser entregados a sus compradores: los bebés son seres humanos. Se dan cuenta de todo, sufren porque necesitan el calor y el olor de su madre, han estado con ella 9 meses y es su único punto de referencia con el mundo, junto con el padre si ha estado cerca durante el embarazo. 

Para los bebés no hay nada más doloroso y cruel que les separen de sus madres nada más nacer: experimentan el mismo sufrimiento que si se hubiera muerto su madre en el parto, aunque le cuiden con mucho amor, ese sufrimiento dejará en su cerebro, su sistema nervioso y sus emociones, una huella profunda que lo marcará de por vida. 

Los bebés son humanos con derecho a tener derechos, por eso es inmoral que se legalice su compraventa, y que haya hombres que se enriquezcan con este negocio. Las mujeres pobres no son libres para vender sus riñones, ni sus bebés: ninguna lo haría si no tuviese necesidad. 

Y no es justo que los hombres y las mujeres de los países desarrollados vayan a los países pobres a comprar bebés, porque no hay altruismo posible cuando unas pasan hambre y los otros lo que quieren es cumplir su sueño y ser felices. No es un contrato firmado entre personas libres y en igualdad de condiciones: es abuso y explotación.


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No estáis comprando un bebé, estáis comprando la felicidad. Como cuando compras un coche o un teléfono, hay tantas marcas que en realidad lo que te atrae y lo que estás comprando es una filosofía de vida de «familia feliz», y un pack de falsas promesas: «no hay nada más maravilloso que ser madre», «la maternidad te hará feliz», «tener un bebé consolidará tu pareja y te unirá a tu amado para siempre», «sin hijos eres un ser incompleto», «si tu marido te abandona tu hijo será tu Príncipe Azul», «tu hija te ama incondicionalmente y siempre te cuidará», «el éxito de una mujer es formar una familia feliz». Eso es el mito de la maternidad que nos venden a todas, sólo que además cuando hay negocio te añaden nuevas falsas promesas como «tu bebé no tendrá genes de su madre gestante, no se parecerá a ella», «tu hijo nunca preguntará ni se interesará por la madre que lo parió», «la madre de tu hijo no te dará problemas ni querrá nunca saber del bebé», «tu bebé no se sentirá mal cuando sepa que lo compraste», «tu bebé no se enterará de quién es su madre, les engañas fácilmente cuando sacan de nacer», «tu bebé no sufrirá cuando lo separen de su mamá», «tu bebé se sentirá muy agradecida contigo por el esfuerzo económico que hiciste por ella», etc. 


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Los compradores y compradoras de bebés nunca podréis ser buenos padres y madres porque no sois buenas personas. Nadie con un mínimo de empatía separaría a un bebé de su mama, nadie con capacidad para amar sería capaz de alquilar un mujer pobre para cumplir sus deseos sexuales o reproductivos. Compráis bebés porque creéis que todo se puede comprar y vender en la vida, pero si fuerais buenas personas jamás quitaríais los derechos fundamentales a una mujer durante 9 meses. Compráis bebés porque os habéis creído el cuento de que la maternidad os hará muy felices y unirá vuestra pareja aún más, y porque creéis que vuestro bebé de mayor no sentirá rencor hacia vosotros por separarlo de su madre, pero todos los bebés que son separados de sus mamás llevan toda la vida el dolor de la separación encima, y al final se enterarán de la manera en que os aprovechasteis de la necesidad de su madre. 


Coral Herrera Gómez


29 de agosto de 2018

Las mujeres pobres y el feminismo




Las mujeres pobres no son felices cuidando a tus hijos e hijas, ni limpiando tu mierda, ni la de tu familia. No son altruistas ni quieren ayudaros a cumplir vuestro sueño de tener hijos biológicos. Las mujeres pobres no son felices cuando la viola tu marido o tu padre, pagando o sin pagar, en el burdel o en la calle. No han nacido para hacer ricos a los hombres que trafican con mujeres. Las mujeres pobres no existen para que tú puedas ser feliz, para que puedas trabajar y disponer de más tiempo libre, para que te libere de las tareas domésticas y los cuidados, para que puedas tener hijos con tus genes, o para calmar las ansias de tu marido en una película porno o en un puticlub. 

Las mujeres pobres no han nacido para aliviar a los soldados en las guerras, ni para que todos se descarguen sobre ellas en las fronteras entre países. Ellas aguantan toda la violencia del mundo con sus cuerpos, sostienen el capitalismo en sus hombros, limpian la mierda de todo el planeta, y están completamente excluidas de la Declaración Universal de los Derechos Humanos Fundamentales. Ellas no pueden estudiar, ni elegir profesión, ni elegir la maternidad, ni viajar, ni ser dueñas de su cuerpo y su sexualidad, y no son libres para hacer lo que deseen con sus vidas porque están marcadas por la necesidad. 

No son pobres porque quieren, dejad ya de decir que ellas venden sus coños, sus culos, sus riñones y sus bebés porque quieren, que emigran porque quieren, o que limpian la mierda porque quieren. Si todas tuviesen ingresos y derechos, los hombres no podrían enriquecerse con ellas, no habría vendedores de bebés, ni proxenetas, ni clientes, ni negocio posible. La única forma de cambiar el mundo es acabando con la explotación de mujeres pobres, y con todo el clasismo y el machismo que sostiene y justifica la explotación. 

La violencia patriarcal se ceba sobre las mujeres más pobres, y destruye no sólo sus vidas sino también las de sus bebés. Dos imágenes espantosas tengo hoy en la cabeza: una bebé que no reconoce a su mamá porque Trump las separó durante meses, en el vídeo su mamá la tiene en brazos y trata de calmarla, ella se quiere zafar y llora, la mamá desesperada queriendo abrazarla. Segunda imagen: los compradores que arrancan a los bebés de los brazos de sus mamás en el paritorio, los llantos desgarradores de esos bebés, los compradores haciéndose fotos con el bebé, la mamá coge la manita del bebé para despedirse porque no la dejan cogerlo en brazos. En los dos casos todo es legal. El sistema machaca a los más débiles, las mujeres pobres y sus crías, las castigan si quieren ser madres y si no quieren serlo, las castigan si quieren salir de la pobreza emigrando, las seducen para que salgan de la pobreza vendiendo a sus bebés. Nacer mujer, pobre y no ser blanca es lo peor que le puede pasar a un ser humano en este planeta Patriarcado.

Las mujeres pobres creen en Dios, pero Dios no cree en ellas. Le piden protección, ayuda, misericordia, pero a Dios no le gustan los pobres, ni le gustan las mujeres. Dios sólo ayuda a la gente con éxito que acumula riquezas y poder. A ellas no les llega la misericordia infinita del Señor aunque siguen pagando el diezmo religiosamente en sus iglesias.

Las mujeres pobres creen en la salvación a través del amor romántico con un Señor menos divino que el anterior, pero es una trampa a través de la cual adquieren una doble jornada laboral sin remuneración, lo que se llama trabajo gratis o esclavitud moderna. Cuando el hombre se larga con otra, la carga de los hijos las estanca todavía más en la pobreza. Nunca el amor las salva de nada. 

Y por último tratan de engañarlas con el mito de que trabajando duro podrán salir de la pobreza, y no es cierto, por mucho que estudien y se esfuercen no dejarán de ser pobres jamás. No hay salvación posible para ellas, ni emigrando, ni comprando lotería, ni vendiendo sus cuerpos, ni sus bebés, podrán salir de la pobreza y la explotación. 

Porque el mundo necesita a las mujeres pobres, el capitalismo necesita mano de obra gratis, y el patriarcado necesita siervas para cubrir las necesidades básicas de los hombres.

 Y como son tan necesarias, cuando desobedecen y se rebelan, las mata el Estado o las mata el marido. Cuando se organizan para luchar por sus derechos, por los de los animales y la naturaleza, las matan las multinacionales que se dedican al petróleo, a la industria hidroeléctrica, a la megaminería, o a la plantación extensiva de piña, aceite de palma, bananos, etc. 

Todo el patriarcado se les echa encima cuando osan desafiar las leyes patriarcales, cuando piden igualdad, justicia y derechos, por eso se aplica tanta violencia sobre ellas: violaciones, torturas, palizas, en la calle y en casa, en todos los rincones del mundo. El odio a las mujeres pobres es mayor aún si son feministas, si son extranjeras y migrantes, si son indígenas, negras, mestizas, asiáticas o árabes: en ellas se condensan todos los odios y todas las opresiones de la jerarquía patriarcal. Porque no son hombres, no son blancas, no son ricas, no son occidentales: son escoria, son las nadie, son las invisibles, son la mano de obra  barata para coser las camisetas baratas y los bolsos caros que compran las blancas, son la mina de oro para puteros y proxenetas, son las criadas de millones de hombres en todo el mundo. 

Creo que la única salvación posible es la lucha feminista anticapitalista, antirracista, antifascista e interseccional que derrumbe este sistema patriarcal, violento, injusto y cruel. El feminismo sólo puede ser revolucionario si queremos que los derechos sean para todas y todos. 


Coral Herrera Gómez 

28 de agosto de 2018

Busco amor, y me encuentro feminismo




Muchas de vosotras venís aquí a buscar amor, y os encontráis con feminismo. Me escribís contándome que os sorprende llegar a mi muro y a mi blog, y encontrar teoría política aplicada al área de las emociones, el deseo, y las relaciones. Que os suena todo muy sensato, y que parece más fácil aplicarle la teoría feminista al amor con los análisis y las herramientas que voy ofreciendo en mis escritos. Que la mayoría de ellos son fáciles de leer, que son útiles para vuestra vida personal y profesional, para trabajar en clase o en casa con adolescentes.

Que el feminismo se entiende más fácil, que os está cambiando la vida, que ya no os sentís condenadas a sufrir por amor, que estáis aprendiendo a quereros y a cuidaros, que estáis haciendo autocrítica y trabajando a fondo los patriarcados que os habitan, que os estáis liberando de las relaciones en las que no sois felices, que estáis abriendo los ojos a una nueva forma de entender el amor y las relaciones, que estáis con ganas de explorar nuevas formas de quererse y de disfrutar más del amor y de la vida...todas estas cosas que me decís, me hacen sentir útil, y me hacen sentir que todo mi trabajo merece la pena. 

Al principio nunca pensé que me leería gente que no conocía el feminismo, de alguna manera creía que la gente se espantaría al leer cosas como "patriarcado", "capitalismo", "derechos humanos", "solidaridad", "amor del bueno", "compañerismo", "feminismo", pero creo que ha sido más bien al revés: esto de la revolución amorosa feminista es contagioso, y las #MujeresQueYaNoSufrenPorAmor somos cada vez más, ¡gracias a todas por vuestros lindos mensajes y por seguir mi blog!

Hoy estoy celebrando que ya he recibido 5 millones de visitas en mi blog, después de 8 años y 513 post, así que quería agradeceros vuestra presencia aquí, vuestro apoyo en redes, y todo el amor del bueno que me llega de tantos países diferentes, ¡muchas gracias a todas y a todos!

Coral Herrera Gómez 

25 de agosto de 2018

Tomarse un cafecito con el profesor




Veo a las chicas jóvenes tomando cafecito con el profesor mayor en los bares y restaurantes cercanos a la Universidad y me pregunto cómo es posible que a estas alturas todo el mundo lo vea normal, y nadie se pregunte por qué no hay profesoras mayores tomando cafecito con chavalitos jóvenes. Veo a esas chicas escuchando con atención a esos profesores, sonrientes, complacientes, pensando probablemente con angustia en esa beca que necesitan, en ese hueco en el Departamento de investigación, en esa nota más alta que necesitan para subir la media en su expediente. 

Veo que la mayoría de esos profesores son hombres casados con el Ego inflado presumiendo de su bagaje intelectual para deslumbrarlas y presumiendo de sus conquistas delante de todo el mundo. Les veo cómo utilizan su poder para hacer sus demostraciones de virilidad, y cómo se aprovechan de la necesidad de esas alumnas para acercarlas a a casa en su carro, para invitarlas a comer, para intimar con ellas con la excusa de ayudarlas en sus trabajos de investigación o en la obtención de alguna plaza en la Universidad. Los veo salir con ellas de los moteles que alquilan habitaciones por hora cerca de la Universidad, y me da una rabia tremenda. Porque me acuerdo de los cafecitos a los que me invitaron a mi y las insinuaciones que recibí, y pienso que ojalá alguna compañera feminista me hubiese dicho que no hay nada que negociar fuera de la Universidad, y que no tenía porqué aguantar viejos verdes. Lo mismo cuando salí de la Universidad, la de tipos que me han invitado a café con la excusa de conocernos mejor para darme un puesto de trabajo, y la de veces que he tenido que largarme de esas situaciones con hombres con poder en empresas privadas, instituciones públicas, agencias de la ONU, organismos de cooperación que se me insinuaron. 

Perdí buenos puestos de trabajo porque salía corriendo, pero ojalá nunca hubiera tenido que pasar por eso, ojalá ninguna chica joven tuviera que pasar por eso para hacer carrera en la Universidad o en el mercado laboral. Nunca lo conté porque me daba vergüenza. Sólo tomé conciencia de lo violentas y machistas que son esas relaciones de poder cuando estalló el #MeToo y millones de mujeres contaron historias parecidas a la mía: actrices, deportistas de élite, científicas, empleadas del hogar, camareras, cantantes, cajeras de supermercado... me di cuenta que no había sido un problema personal mío, es un problema colectivo y por eso luchamos las feministas, para acabar con esas relaciones de poder cargadas de testosterona y tensión sexual en el mundo laboral. 

Después de hablar de ello en espacios públicos, el siguiente paso sería preguntarse: ¿cómo vamos a hacer para evitar que más chicas tengan que pasar por esto?, ¿qué cambios habría que hacer en la Universidad para que ninguna estudiante dependa de los deseos sexuales y del Ego de su profesor?, ¿qué van a hacer los hombres para dejar de aprovecharse de la ingenuidad y la necesidad de las mujeres?, ¿cuándo dejarán de invitarnos a cafecitos? 

A nosotras nos toca empoderarnos y organizarnos, chicas, visibilizar y denunciar esas relaciones de poder, olvidarnos de los jefes y los directores, buscar espacios de trabajo en red con otras mujeres, tomar esos cafecitos con las compañeras, y compartir nuestras experiencias públicamente para que les sirvan a las nuevas generaciones de mujeres. 

#NoMásCafecitos #ProfesoresYAlumnas#UniversidadPatriarcal #MercadoLaboral #AcosoSexual

20 de agosto de 2018

¿Qué tienen en común los maltratadores y asesinos de mujeres?



Los hombres que asesinan a sus novias, ex novias o esposas tienen varias cosas en común, aunque tengan edades muy diferentes, pertenezcan a diferentes clases sociales y religiones, y vivan en puntos muy distantes del planeta:
-No están locos, ni son enfermos: matan porque son machistas y violentos .
-Creen que les mueve el amor, pero en realidad les mueve el odio. Confunden ambos términos porque son sentimientos muy fuertes, pero en realidad ninguno de ellos tiene capacidad para amar, para querer, para cuidar a nadie.
 - Castigan a las mujeres porque no saben aceptar las derrotas, ni entienden que las historias de amor empiezan y acaban, son incapaces de aceptar con humildad que todos somos libres para quedarnos o para irnos, y que las mujeres también lo son.
-Son hombres profundamente obedientes al patriarcado, y no toleran la insumisión ni la rebeldía femenina al papel que nos ha tocado durante siglos. Son soldados del patriarcado, lo interiorizan, lo defienden, lo imponen, y lo asumen sin cuestionarlo.
-La mayoría no trata a las mujeres como compañeras, sino como enemigas, y no disfrutan de las relaciones porque creen que el amor es una guerra.
-Su masculinidad frágil está en su punto de vulnerabilidad más alto. Cuanto más inseguros se sienten, más violentos son.
- Destrozan la autoestima a sus víctimas para hacerles más vulnerables y dependientes. Usan mucho la culpa para que aguanten más tiempo los malos tratos.
- Creen que son dueños de su pareja y que por tanto pueden disponer libremente de la vida de ella.
-Aman y defienden su libertad, mientras reprimen la de sus compañeras. La mayoría tiene muy claro que la monogamia es para ellas, no para ellos.
-No saben identificar, expresar y gestionar sus emociones, ni saben comunicarlas.
-No saben vivir su dolor sin hacer daño a los demás.
-Sufren un enorme complejo de inferioridad y superioridad con respecto a sus compañeras, se sienten dependientes de ellas y a la vez se sienten superiores.
- Su Ego necesita ser el más importante, y se siente profundamente herido cuando no son los protagonistas absolutos, cuando no están en el centro de la atención de la otra persona, cuando les desobedecen, cuando les traicionan, o cuando les dejan de querer.
- Tienen mucho miedo al «qué dirán»: el maltratador no quiere parecer un fracasado, temen que su masculinidad y honor queden cuestionados tras la ruptura de la pareja, tienen miedo a las burlas de los demás hombres si sus mujeres no les obedecen, les son infieles o les abandonan.
-Tienen miedo al futuro y a los cambios, por eso no admiten separaciones ni divorcios: quieren que todo siga igual que siempre, con sus privilegios y con su posición de dominación en la pareja .
-Están muertos de miedo. Tienen miedo a quedarse solos, a que nadie les quiera y les cuide.
-Cuanto más miedo tienen, más rabia sienten ante todo aquello que no pueden controlar, protagonizar o liderar.
-Instauran un régimen de terror en sus casas para que el miedo de ella sea más grande que el suyo propio. Amenazan, chantajean, hacen dramas, y quieren ser el centro de atención de su víctima, aunque sea haciéndole la vida imposible.
- Se sienten humillados con la libertad de las mujeres para dejar una relación cuando quieren.
- Se sienten impotentes: no pueden modificar la realidad a su antojo ni pueden comprar amor. No pueden tampoco obligar a ninguna mujer a que les ame. No pueden ejercer el control sobre los sentimientos de los demás porque el Amor es radical y hermosamente libre, lo que les llena de frustración porque no pueden hacer nada para retener a una mujer a su lado.
- Se sienten atacados por la revolución feminista que nos está cambiando la vida a millones de personas. Están llenos de rabia, no comprenden los cambios sociales, y creen que cuantos más derechos tienen las mujeres, menos privilegios tienen ellos. Creen que la igualdad les perjudica, y algunos odian profundamente a las humanas del género femenino en general, y a las feministas en particular.
-Se sienten frustrados porque su princesa no es tan sumisa, ni tan sacrificada, ni tan entregada como les prometieron en las películas. Las mujeres buenas no abundan: para la mayoría somos todas malas, mentirosas, manipuladoras, mezquinas, dominantes, crueles y perversas. De ahí la desconfianza que sienten hacia nosotras, pues creen que si se enamoran van a perder su libertad y su poder. Cuando se enamoran, sin embargo, se decepcionan cuando descubren que su princesa es «como todas».
Los hombres a los que admiran y sus héroes de ficción consiguen lo que quieren con la violencia, se divierten con la violencia, y resuelven sus problemas con violencia. No saben hacerlo de otro modo, así es como triunfan y tienen éxito: matando y sometiendo a los demás hombres, y a las mujeres.
-Tienen problemas para disfrutar de su sexualidad y sus relaciones amorosas porque se sienten presionados para dar la talla en a cama, y su forma de entender y experimentar el placer es muy limitada, pues la mayoría lo único que hace es descargar en pocos minutos para sentir que han cumplido con su rol de macho semental. Sienten poca empatía hacia sus compañeras sexuales, hacia sus necesidades, sus apetencias, sus gustos, y ni preguntan, ni escuchan, ni tienen ganas de aprender a dar placer a sus parejas. Y se sienten acomplejados cuando se juntan a una mujer empoderada que vive con plenitud su sexualidad y su erotismo.
-Están confusos y desorientados con respecto a su masculinidad y a sus roles, no saben cómo gestionar la falta de control sobre sus emociones y las de su pareja, no saben cuál es su papel en un mundo que cambia a velocidad vertiginosa y se llena de mujeres empoderadas que ya no necesitan a un hombre para mantenerse, ni para tener hijos, ni para ser felices.
- Creen que tienen derecho a vengarse cuando les hacen daño, y que pueden hacerlo con saña y crueldad, porque el amor es una guerra en la que todo vale. Cuanto más violencia empleen, más fácil será que la prensa y los jueces crean que fue un acto de amor y lo llamarán "crimen pasional".
- Cuando se vengan de una, se están vengando de todas. El odio hacia las mujeres se llama misoginia y se aprende a través de la familia, la Escuela y los medios de comunicación. Muchos de ellos además son anti-derechos humanos y anti-feministas declarados, y están llenos de prejuicios machistas.
- Muchos han sido criados en hogares machistas y no conocen otros modelos de relación amorosa. Ven natural y normal la violencia contra las mujeres porque lo han visto y lo han sufrido desde siempre.
- Algunos parecen buenas personas, y hasta pueden ser muy románticos. Pueden ser profundamente autoritarias y a la vez son muy vulnerables, pueden ser muy sensibles, y extremadamente crueles a la vez. Así consiguen ser perdonados una y otra vez: utilizan sus encantos, muestran a su niño desamparado para enternecer el corazón de su víctima.
- La violencia machista les ha dejado heridas para toda la vida a muchos de ellos, pero no tienen herramientas para romper con la cadena de la violencia y los malos tratos que han heredado de su familia.
- No saben pedir ayuda, aunque la necesiten desesperadamente cuando sufren tsunamis emocionales que les inundan y les sobrepasan. Ni piden ayuda profesional, ni piden ayuda a sus seres queridos: no lloran, no se desahogan, no saben hablar de lo que les pasa, no ven que el problem está en ellos. Y cuando lo ven, van hasta el final creyendo que no tienen otro camino que morir matando, auto destruyéndose y destruyendo a su compañera, a los hijos e hijas, a toda la familia.

Entender cómo se sienten y qué piensan los hombres que maltratan a sus compañeras, que ejercen sobre ellas violencia psicológica y física, y que pueden acabar asesinandolas, es fundamental para parar los feminicidios. Estamos ante un problema político y social extremadamente grave, así que las soluciones no son individuales únicamente, sino también colectivas.

Necesitamos ir a la raíz del problema si queremos acabar con la violencia machista: lo que nos mata no es el amor, es el patriarcado y las masculinidades construidas desde la misoginia y el machismo.  Hay que dejar de mitificar la violencia romántica y acabar con el romanticismo patriarcal, es urgente que los hombres se pongan a trabajar las masculinidades y que entre todos liberemos al amor del machismo.

Coral Herrera Gómez

16 de agosto de 2018

Si en algún momento dudas

Si en algún momento dudas en los debates que hay en el espacio social, si no tienes claras tus posiciones con respecto al matrimonio igualitario, el aborto, la inmigración, el feminismo, la gestación subrogada, los refugiados, las violaciones y el acoso sexual, cualquier tema sobre el que no hayas leído mucho, sentipiensalo desde la empatía, la solidaridad, la honestidad, la generosidad, la hospitalidad, y con todo el amor que alberga tu corazón.

Si dudas, si tienes miedo a equivocarte, mira siempre hacia la grandiosa Declaración Universal de Derechos Humanos, que es una guía mundial para la paz, la justicia social, para la libertad y la igualdad. Es uno de los grandes tesoros de la Humanidad, y una gran ayuda para ponernos a pensar en soluciones para resolver nuestros problemas y conflictos sin violencia, para dejar de explotar y abusar de los más débiles, para acabar con la crueldad del capitalismo y el patriarcado.

Evita los peros y lánzate al maravilloso mundo de las preguntas: ¿mis creencias atentan contra los derechos humanos fundamentales de los demás?, ¿por qué hay tan poca gente con derecho a tener derechos?, ¿por qué el dinero te da más derechos?, ¿a quién beneficia que la mayoría del planeta no tengan derechos humanos garantizados por ley?, ¿cómo podríamos construir un mundo sin pobreza, explotación y violencia?, ¿podemos opinar sobre quién merece tener derechos y quién no, y por qué?

No nos dejemos llevar por el miedo, el odio, la ignorancia: hay que leer mucho, hay que hacer la revolución del amor, hay que parar las guerras. Pensemos en soluciones colectivas con imaginación y creatividad, en lugar de excluir, odiar, prohibir, cerrar fronteras y vivir con miedo. Hay muchas cosas que podemos hacer para parar esta locura, vamos a activar la imaginación y a trabajar en equipo para construir un mundo mejor #Solidaridad #AmorDelBueno #StopDiscursosDeOdio #NoAlMiedo #NoALaGuerra #DerechosHumanos #StopMachismo #StopRacismo #StopFobias #TernuraSocial #OtroMundoEsPosible

Coral Herrera Gómez

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