Mostrando entradas con la etiqueta Entrevistas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Entrevistas. Mostrar todas las entradas

20 de octubre de 2018

14 de febrero de 2018

Entrevista para El País, Febrero 2018



Me entrevistó Rita Abundancia para el S Moda, podéis leer su reportaje aquí, y podéis leer la entrevista completa a continuación:

Entrevista de Rita Abundancia a Coral Herrera

P. ¿Qué papel juega el concepto de amor romántico en la sociedad actual (es una utopía, una droga, un ideal inalcanzable, una forma de tener controlado al personal)?

R. El amor romántico es una droga muy potente creada por el patriarcado para mantenernos entretenidas a las mujeres. Una forma eficaz y relativamente rápida de desarticular los movimientos sociales ha sido introducir droga para desviar las energías colectivas hacia la fiesta y los viajes, a solas y en grupo. Así que la forma más efectiva de control sobre las mujeres es convertirnos en yonkis del amor. Nos quieren tristes, amargadas, deprimidas, acomplejadas, miedosas, cabreadas, anuladas, y en batalla contra nosotras mismas. Nos quieren mirándonos el ombligo, soñando con nuestro paraíso individualista, imaginando al Príncipe Azul, drogándonos como locas, insaciables, y permanentemente decepcionadas y frustradas. Cada una en su casa, aislada, con miedo a no ser amada, con miedo a no ser correspondida, con miedo al abandono y a la soledad.

No hay nada más peligroso para el capitalismo y el patriarcado que las mujeres unidas luchando por el bien común, por la paz, la igualdad y los derechos de los Humanos, de los seres vivos y de la Naturaleza. Por eso nos bombardean constantemente con el mito romántico como vía para la salvación personal. Nos hacen creer que la felicidad está en encontrar la media naranja que se responsabilice de nuestro bienestar, de nuestra salud emocional y mental, de nuestra felicidad. Y así nos desactivan y nos debilitan a todas: gastamos mucho tiempo de nuestras vidas en buscar, en hacer, en vivir el amor. Tiempo y energías que podríamos dedicar a cosas más bonitas, más útiles y más placenteras. Por ejemplo, a hacer realidad nuestros proyectos, a disfrutar de nuestras pasiones, a disfrutar de nuestra gente, a tejer redes de afecto y de ayuda mutua…

La verdad es que el amor es una trampa para nosotras, porque en lugar de hacernos felices, nos hace sufrir mucho. Nuestra cultura amorosa está basada en la mitificación del masoquismo femenino, nuestras heroínas son grandes sufridoras que se sacrifican por amor, que se entregan por completo, que renuncian a su poder y a su libertad, que se pasan la vida sufriendo porque no se sienten queridas. En estas condiciones, resulta muy difícil disfrutar del amor, pero creo que podemos trabajar individual y colectivamente para desmontar el mito romántico y buscar otras formas de relacionarnos sexual, emocional y afectivamente.


P. Cuéntanos brevemente cómo se creó esta idea del amor

R. El amor romántico se gestó en los orígenes de nuestra cultura occidental. En la cosmogonía griega Zeus y Hera son un matrimonio típico del patriarcado: el objetivo de él es ponerle los cuernos a su mujer, y el objetivo de ella es evitarlo, vigilar a su esposo, y castigarle cuando era infiel. Así se pasan miles de años los pobres, entretenidos en una lucha de poder absurda, jugando al ratón y al gato, haciéndose de rabiar, tratando de imponerse al otro o a la otra a toda costa.

Otro momento importante es el del Amor Cortés, que surge en la Edad Media como un arte masculino inventado para enamorar a las damas y poder entrar en la Corte de los reyes. Los hombres se arrodillan y se someten a las mujeres, y componen cursis poemas para subir la autoestima y el Ego de la elegida, y para derretir su corazoncito. Digamos que es el único momento de gloria en la vida de las mujeres: el tiempo en el que intentan ser cortejadas por un hombre. Cuanto más se resistan, más especiales se sienten. Es sólo un espejismo romántico, pero aún hoy en día sigue funcionando.

 Y luego viene el Romanticismo cuando surge la burguesía. Para disfrazar el contrato económico del matrimonio, se inventan una forma de amar muy parecida a la de una religión, con sus milagros, sus mártires, sus mitos, sus relatos, sus creencias, sus mandamientos, sus falsas promesas, su infierno y su paraíso…

Las mujeres se engancharon masivamente a este modelo de amor idealizado porque para ellas suponía una liberación: ya no querían casarse con viejos babosos, sino con hombres a los que amasen para vivir unidas por toda la eternidad. Se rebelaron al mandato patriarcal y desobedecieron la ley del pater, porque se querían casar enamoradas.

El Romanticismo es profundamente capitalista e individualista, porque sigue la máxima del “sálvese quién pueda”: los paraísos románticos están hechos a nuestra medida, diseñados para que aunque los demás no puedan ser felices, yo si pueda.

Y hoy con la globalización, todo el mundo busca enamorarse como una forma de escapar a la soledad y a la crueldad del individualismo. Ninguno quiere morir solo en su casa sin que nadie se entere o a nadie le importe.


P. ¿Qué papel tienen la mujer y el hombre en ese concepto? Efectos colaterales de esta idea para la mujer y para el hombre (éste también sale perjudicado)?

R. A las mujeres nos enseñan a poner el amor en el centro de nuestras vidas, para los hombres en cambio el amor es una cosa más entre otras muchas (negocios, trabajo, deportes, amigos, aficiones, etc.).

Amamos de manera diferente porque nos mandan mensajes diferentes: para nosotras el amor es la salvación (de la pobreza, de la explotación, de una familia castradora, de una vida aburrida), mientras que ellos se defienden del amor porque creen que es el arma que tenemos las mujeres para dominarlos. Temen perder su poder, su autonomía y su libertad si se enamoran, así que se piensan mucho lo de formar pareja y adquirir un compromiso: se juegan mucho.

Nosotras queremos desnudarnos y vivir la pasión profundamente, ellos evitan los estados emocionales intensos y les cuesta disfrutar por los miedos e inseguridades de la masculinidad frágil.

Nosotras queremos vivir un amor de película, ellos quieren estar tranquilos y tener todo bajo control. Nosotras queremos hablar todo el tiempo de cómo nos sentimos y que el otro haga lo mismo, ellos tienen serios problemas para mostrarse desnudos, para dejar ver su vulnerabilidad, para hacer autocrítica, para compartir sus emociones, para profundizar en si mismos.

Ellos quieren sumisas complacientes, leales y puras, fieles y devotas. Nosotras queremos hombres fuertes y sensibles, guapos, divertidos, cariñosos, cultos, generosos, honestos, sinceros, buenas personas. Queremos que nos protejan y nos mantengan, que nos cuiden y nos quieran para siempre, que tengan medios para mantenernos.

Nuestras relaciones son interesadas, porque nosotras trabajamos el doble que ellos, trabajamos muchas horas gratis, sufrimos más el desempleo, la precariedad laboral, y somos más pobres que los hombres en todo el planeta. Los multimillonarios son hombres, los dueños del 80% de las tierras son hombres, los dueños de los medios de comunicación y los medios de producción son hombres.

Así que es muy difícil que podamos querernos en estas condiciones. Nos relacionamos desde la necesidad, no desde la libertad, y esto no nos permite disfrutar del amor.

Este desequilibrio provoca que vivamos constantemente en luchas de poder por dominar al otro o imponerle nuestro modelo amoroso. Vivimos permanentes guerras románticas porque no sabemos construir relaciones igualitarias, sanas, y libres. Nos cuesta tratarnos con amor, nos cuesta disfrutar del amor, a ellos creo que mucho más que a nosotras, porque el mundo es jerárquico y muy violento, y el amor precisa de mucha solidaridad, empatía, generosidad y trabajo en equipo.

Así que tenemos que liberar al amor del machismo y del patriarcado, desmitificarlo, desaprenderlo, y reinventarlo, para que podamos disfrutarlo todos y todas. 


P. Tu propones otra idea diferente del amor, hablas del amor compañero o de acompañamiento amoroso. Explícanos este concepto.

R. Mi romanticismo siempre consistió en ser querida como a una compañera. No siempre lo logré por las resistencias de los chicos a considerarte una igual, especialmente en la adolescencia, una época en la que la mayor parte de mi generación creíamos que el amor pasional era una guerra plagada de sufrimiento, mentiras, infidelidades, traiciones, engaños, y mal trato.

Ahora disfruto mucho del amor porque lo vivo en pareja, desde la filosofía del compañerismo. Nos tratamos bien, nos queremos bien, somos honestos, nos comunicamos con cariño, nos acompañamos, nos divertimos, y gestionamos los conflictos desde el amor, tratando siempre de no hacer daño al otro y de hablar sobre lo que estamos sintiendo.

Supongo que tengo idealizado el amor compañero porque para mí es esencial poder construir una relación igualitaria, en horizontal, que no se encierre en sí misma, que se nutria de la libertad de ambos miembros de la pareja para estar juntos, o para separarse si lo desean.

Y bueno, hay que trabajárselo mucho, individual y colectivamente, para poder llegar a relacionarnos como compañeros de vida y compañeros de viaje. Pero yo soy optimista y creo que si es posible, y creo además que es urgente acabar con las estructuras patriarcales de la dominación y la sumisión que nos impiden querernos bien. Porque no es sólo cuestión de quererse mucho, también hay que quererse bien.


P. El matrimonio gay o el poliamor tratan de huir de este concepto del amor romántico.

R. Mmmmm creo que no. Creo que la mayoría lo reproducen igual que las parejas heteros: se reparten roles, establecen relaciones interesadas, de dependencia
mutua, basadas en la posesión y la dominación…. batallan en luchas de poder, se engañan y se tratan mal, les cuesta separarse con amor….

Los patriarcados nos habitan a todos por igual, no importa si somos feministas o no, si somos hombres o mujeres o si no somos ninguna de las dos cosas. Lo hemos mamado desde pequeñas en todas las películas, todos los cuentos, todas las novelas, y es bien difícil no interiorizarlo: aprendemos a amar en la cultura y en la familia.

Y en el caso del poliamor lo veo muy claro: o es poliamoría feminista, o es igual de patriarcal que la monogamia.


P. ¿Crees que a medio-corto plazo la sociedad trascenderá la idea del amor romántico buscando alternativas más queer o que nos enfrentamos a una ola de conservadurismo?

R. A medio- corto plazo no veo muchos cambios. Es que son muchos siglos de patriarcado encima los que llevamos. Las ideas fluyen muy rápido y es fácil ponerse a imaginar otras formas de querernos, pero lo difícil es cambiar nuestras emociones, que son patriarcales. Hay que hacer una revolución emocional, sexual, afectiva, de cuidados, y a la vez cambiar nuestras formas de organizarnos política y económicamente, nuestra manera de relacionarnos, nuestros relatos, nuestra cultura, nuestras religiones. Es una revolución total la que necesitamos para que nuestras emociones y nuestras relaciones cambien, y la educación no nos está ayudando. 

Necesitamos educación emocional y educación feminista para aprender a gestionar nuestras emociones, para expresarlas sin hacer daño a nadie, ni hacernos daño a nosotras mismas. Necesitamos desaprender el patriarcado y desmontar los cuentos que nos contaron, necesitamos desmitificar el amor y ponernos a hablar de ello en todos los espacios públicos: es urgente que acabemos con la violencia machista, la desigualdad, la discriminación, la explotación y la acumulación de poder y de recursos. Entonces hay que hacer mucha autocrítica amorosa, y hay que activar la imaginación para construir otras formas de querernos y de organizarnos. Queda mucho trabajo por delante, pero yo soy optimista porque siento que cada vez somos más los que queremos sufrir menos, y disfrutar más del amor.



Parte de esta entrevista fue publicada en El País el día 14 de Febrero:


24 de enero de 2018

Entrevista a Coral Herrera Gómez en Diario Público




Entrevista a Coral en Público por Beatriz Asuar Gallego:

Los mitos del amor y la realidad de las relaciones sociales: una distancia tan grande que parece existir en mundos paralelos. Este es uno de los motivos que impulsó a la antropóloga Coral Herrera a comenzar a investigar sobre el amor romántico: "Desde pequeña me contaban cuentos que luego no veía en la realidad. Lo que veía en mi vida eran peleas, divorcios, gente sufriendo, errores… y los mitos me presentaban el amor como algo maravilloso y que dura para siempre".

Buscando cómo llevar la teoría a la práctica y, sobre todo, conseguir "sufrir menos y disfrutar más del amor", comenzó a estudiar el amor desde una perspectiva feminista. Así, se lanzó a un mundo todavía desconocido e hizo la primera tesis sobre amor romántico. "El amor tiene que ser algo bonito y placentero, un motor que nos lleve a querernos y tratarnos bien y hacer un mundo mejor. Por eso, cuando termine la tesis doctoral la convertí en tres libros, abrí un blog y comencé a hacer talleres para que pudiera llegar a más gente". Y en este camino sigue, haciendo de su investigación y del amor un tema colectivo que abandone el ámbito individual y privado para que pase a entenderse como un fenómeno social.

Beatriz Asuar: ¿Cómo se construye nuestra forma de amar? 

Coral Herrera: Nuestra forma de construir el amor romántico tiene que ver con la forma en la que nos organizamos social, económica y políticamente. Lo romántico es político, y por ello, se construye a través de la ideología de ese momento. En la actualidad a través del capitalismo y del patriarcado. Así entendemos que se ame de forma diferente en distintos tiempos y en distintas culturas.

Por la ideología patriarcal construimos nuestra forma de amar en base a unos mitos que perpetúan el machismo en las relaciones. Y la capitalista se mantiene, principalmente, a través de la idea de la concepción de la propiedad privada: cuando amas a alguien, ese alguien te pertenece, eso de 'yo soy tuya y tu eres mio'.

Y la manera que tenemos de reproducir estas ideas es a través de la cultura: canciones, películas, chistes, series de televisión… Reproducimos así los mitos románticos del amor romántico.

B. A.¿Qué mitos del amor romántico?

C. H. Yo siempre hablo de tres frases principales: quien bien te quiere te hará llorar, los que más se pelean son los que más se desean y del amor al odio hay un paso. Tres ideas que están muy arraigadas en nuestro imaginario colectivo. De manera que si tú le gustas a un niño en el colegio es normal que el chico te haga rabiar, te moleste, te violente… porque todos los adultos se ríen y le parece muy normal que si tu le gustas a un niño, el niño te machaque y te acose. Hacemos creer eso a los niños, en vez de decirles, 'si te gusta fulanita, la tienes que tratar bien, dale unos besitos, si le gusta bien, y si no te aguantas'. Así se naturaliza la violencia, y ese es el principal problema, que lo tenemos tan normalizado que no nos parece violencia.

O que si no le haces caso, ella irá a ti…

Exacto. Y eso es maltrato. Los chicos así aprenden desde pequeños que cuanto más maltrates a una mujer, más la vas a tener en tu poder. Es un ejemplo de como nos enseñan desde pequeños a tratarnos mal y hacer sufrir a quien nos gusta.

¿Cómo sustenta el amor romántico la violencia machista?

El amor romántico tal y como lo concebimos es muy violento. Está basado en una forma de relación sadomasoquista. La cultura cristiana nos ha transmitido el placer del sufrimiento, que consisten en creer que para conseguir el amor verdadero hay que sufrir mucho, hay que aguantar mucho y hay que pasarlo muy mal. Este mensaje se transmite principalmente a las mujeres, que somos las que tenemos que aguantarnos, sacrificarnos y renunciar a todo.

"El amor romántico tal y como lo concebimos es muy violento"

Por otro lado, todas nuestras relaciones están basadas en jerarquías. En estas jerarquías, a veces mandas, y a veces obedeces. Y todo el amor romántico está construido en este binomio de sumisión - dominación, es decir, uno domina y otro se somete. No nos enseñan a relacionarnos horizontalmente, de tú a tú, de igual a igual. Y como vivimos en una sociedad tan machista, nuestra forma de querernos es machista y por eso siempre la sumisión es de la mujer ante el hombre. Y encima, como está acostumbrada al sufrimiento, no nos importa y nos creemos que así es el amor.

Con los jóvenes esto pasa aún más. A las adolescentes les parece normal que su novio le diga cómo tienen que vestir. O cómo tiene que ser el largo de la falda o el ancho del escote. Y este es el problema, que se ha normalizado y se ha teñido de amor lo que es control y dominación.

¿En estos procesos tan machacantes cómo acaba nuestra autoestima?

Nunca nos enseñan a querernos bien a nosotras mismas. Primero, porque desde pequeñas vemos a las mujeres más cercanas, mujeres que no les gusta sus físicos y que están siempre intentando perder kilos, con dietas, gimnasios, operaciones… Eso nos da la idea de que nuestros cuerpos son imperfectos y que tenemos que machacarlos para que sean como la sociedad quiera.

A nivel de personalidad, como las niñas tenemos que ser mucho mejor que los niños para ser iguales, nos lleva a un nivel de autoexigencia brutal que hace que tengamos que ser buenas en todo, y esto es imposible. Hay un mito de la superwoman que nos dice que tenemos que llegar a todo y esto nos hace sufrir mucho y sentir constantemente que tenemos que mejorar.

B. A. "Hay un mito de la 'superwoman' que nos dice que tenemos que llegar a todo y esto nos hace sufrir mucho"

C. H: La autoestima es fundamental para nosotras y para relacionarnos. Si yo estoy bien conmigo misma voy a tener una relación mucho más bonita. Porque si no me quiero bien voy a estar pensando que no me merezco el amor de la otra persona y que mi valía personal depende de si me quieren o no me quieren... Pero todos somos iguales de estupendos si tenemos novio o no. Antes, durante y después. Y no lo dejas de ser porque te dejen de querer. Esto nos cuesta mucho a las mujeres porque tenemos una necesidad enorme de reconocimiento externo, una dependencia enorme de cómo nos quieren los demás y de cómo nos ven los demás, y si nos aprecian los demás o no.

Esto tiene que ser un tema fundamental en las escuelas. Primero, que nos enseñen a querernos bien a nosotras mismas, y luego que nos enseñen a querer y tratar bien a los demás y gestionar nuestras emociones. Que nos enseñen a gestionar la pena, la alegría, la ira. la frustración... ¿De qué nos sirve aprendernos la lista de reyes visigodos? Absolutamente de nada. Lo que necesitamos es aprender a relacionarnos y aprender a que nuestras relaciones sean menos conflictivas y dolorosas. Aprender a resolver conflictos sin violencia.

Seguir leyendo en Público.es:

http://www.publico.es/sociedad/amor-romantico-coral-herrera-disfrazado-amor-control-dominacion.html

1 de julio de 2015

Entrevista de RTVE para Documentos TV: "El machismo que no se ve"









El equipo de RTVE me entrevistó en Madrid y grabó mi charla en el Local de 3 peces, para el programa "Documentos TV".

Fue una experiencia divertida y disfruté un montón con Marisol Soto y Carolina. No sólo la directora y la realizadora eran mujeres: en producción estuvieron Uxía Buciños y Lola García, y en estilismo, figuración, vestuario y maquillaje Sonsy León, de Paletilla con Pinceles

Nos lo pasamos muy bien , estuvimos muy a gusto, y hablamos durante horas del amor, y los machismos que no se ven. 

Aquí les dejo el documental, es excelente, no se lo pierdan:



1 de septiembre de 2014

Entrevista a Coral Herrera en Comunidad Relatoras

¿Cómo llegó a tu vida el feminismo?, ¿por qué elegiste estudiar el amor romántico?, ¿cómo ves la relación del feminismo con el amor?, Ali Na Zar y Maria Artiaga me entrevistaron para el nuevo blog en Comunidad Relatoras:






http://campusrelatoras.com/





Más vídeos de Coral Herrera

11 de mayo de 2014

¿Yo también puedo ser Queer? Hoy viene a cenar Coral Herrera
















     
Coral Herrera es una feminista queer madrileña que vive en Costa Rica.  Es doctora en 
Humanidades y Comunicación por la Universidad Carlos III de Madrid, fue profesora allí y en la Sorbona de París.

Estudió la teoría de géneroen su doctorado porque consideraba que “era fundamental ofrecer una investigación sobre la cultura romántica occidental desde un enfoque de género". Después de descubrir los feminismos, dice que se enamoró de losestudios de masculinidades y finalmente acabó siendo queer.


La he invitado a cenar  a mi blhogar porque es mi amiga. Es una mujer muy joven lo cual representa una garantía o muestra de la incorporación de una nueva generación de mujeres feministas con muchísimo talento.

¡ Coral, sois jóvenes y todo lo podéis!. ¿Cómo se pueden incorporar las nuevas generaciones de chicas jóvenes al feminismo , entendiendo eso como el trabajo por la Igualdad efectiva y real entre mujeres y hombres? 

KORI-Creo que tenemos que ponernos las pilas para poder llegar a ellas. Creo igualmente que es una cuestión de sensibilización hacia las luchas por los derechos humanos de las mujeres, por un lado, pero también es un asunto deestrategia comunicativa. Tenemos que derribar los estereotipos asociados a las mujeres feministas, porque los medios nos representan como mujeres amargadas que odian a los hombres, mujeres radicales que protestan por todo, mujeres que pretenden instaurar un sistema patriarcal dominado por ellas.

Tenemos que tratar de visibilizar nuestras luchas y de que nuestros mensajes y acciones sean inclusivos, es decir, que cualquier persona pueda solidarizarse con nuestras causas ofreciendo una imagen más proporcionada: los feminismos son muy diversos, pero la lucha por la igualdad es común. Y tenemos que potenciar eso: el que cualquiera entienda que el machismo mata, que no debemos perpetuar el sistema de dependencias mutuas en el que vivimos, que hay que romper la tradición e inventar otras formas de relacionarse. Tenemos que convencer de la importancia de deconstruir las etiquetas y las jerarquías que nos separan y discriminan, y tenemos que abrir los guetitos en los que nos metemos. Se me ocurre que una buena forma de empezar es unir las luchas de las mujeres feministas con la de los varones anti patriarcales, por ejemplo.
  
¡Que gusto me da oirte decir eso!

¿Leernos mutuamente los blogueros (como yo) y las blogueras ( como tú), puede ser un bonito antídoto para la soledad? ¿Te gusta la pregunta? ¿O realmente resulta que nos sigue más gente de la que creemos? ¿Qué es la soledad?


14 de febrero de 2014

Orígenes de la propuesta queer sobre el amor romántico. Entrevista a Coral Herrera


Los orígenes del amor romántico
Los amores modernos deben ser libres y sin prejuicios de ningún tipo. FOTO: Shutterstock.com

La autora del libro Bodas diversas y amores queer y bloggera de El rincón de Haika, Coral Herrera, ha pasado muchos años desgranando estas cuestiones del amor entre seres humanos y se ha especializado en una particular categoría de análisis: las teorías queer. 
Dichas teorías sostienen que buena parte del comportamiento humano social es producto de construcciones culturales y de ello no escapa el amor romántico, que se exacerba en este día de San Valentín o del amor y la amistad.

Coral explica a Revista Perfil cómo operan estas trampas del amor y cómo podemos identificarlas y ser felices como seres humanos.

P-    ¿Qué es eso del amor romántico y cómo influye en mujeres y los hombres?
C- El amor romántico es un espejismo colectivo del mismo modo que las navidades. En este mes a todos nos entra el espíritu romántico a la vez que el afán consumista, del mismo modo que en diciembre nos invade el espíritu navideño y la locura de las compras. El amor romántico es una construcción social y cultural que varía con las zonas geográficas y las épocas históricas: en la Antigua Grecia tenían sus normas amorosas, y en este siglo XXI tenemos las nuestras. No ama igual una mujer campesina bibrí que una bróker de Manhattan, pero en casi todas las culturas del planeta, nuestro romanticismo es patriarcal, porque se sostiene sobre la base de la desigualdad y las jerarquías, la heteronormatividad y la monogamia.
“Este romanticismo patriarcal que heredamos del XIX es hoy una utopía emocional colectiva de carácter individualista basada en el lema del “sálvese quien pueda”: una vez que han caído las utopías sociales y políticas, nos queda el paraíso romántico de la felicidad individualista: tú y yo unidos frente al mundo. Nos venden la idea de que la salvación espiritual y económica consiste en encontrar al príncipe azul o a la princesita rosa… y por eso nos frustramos tanto cuando tenemos  que abandonar las mitificaciones y enfrentarnos a la realidad. Y la realidad es que estamos todos sedientos de afecto y de amor, cada vez más solos y solas…”

P-    ¿Cómo vivir un amor sano –y un rompimiento sano, también–, en medio de tanto mensaje social que refuerza esa sumisión, sufrimiento, entrega y dolor?
C- Creo que la igualdad es la única vía para acabar con las relaciones basadas en el interés económico y la dependencia mutua. Si lográsemos relacionarnos desde la libertad, tendríamos relaciones más libres y bonitas. Creo que hasta que las mujeres no logremos acabar con la discriminación laboral y logremos la titularidad de las tierras que trabajamos, no podremos relacionarnos con los hombres en condiciones de igualdad. Si ellos siguen acaparando los recursos y los medios, y nosotras seguimos sufriendo la precariedad y la pobreza, seguiremos relacionándonos desde la necesidad: ellas buscarán proveedores y ellos buscarán criadas domésticas.
“Desde mi perspectiva el amor es para disfrutarlo, aunque nos hayan vendido la idea de que el amor verdadero implica sufrimiento. Nuestra cultura cristiana ha mitificado el dolor como vía de conocimiento y como el camino para alcanzar la gloria eterna, pero la verdad es que la vida es muy corta y tenemos que disfrutarla. El amor correspondido es algo sumamente placentero que nos puede hacer muy felices si somos capaces de construir parejas cuya motivación principal sea el amor, el buen trato, el cariño, el trabajo en equipo, la solidaridad y la ayuda mutua”.

P-    Cómo percibe los amores modernos entre la población joven? ¿Qué diferencias hay en las mujeres contemporáneas y las de hace unos 20 años, en su concepto de “amor romántico?
C- Pocas, realmente. En algunos países se ha avanzado mucho en el ámbito legislativo para garantizar los derechos de las mujeres, pero en el ámbito emocional el patriarcado sigue anclado, victorioso e irreductible. Es cierto que las jóvenes de hoy en día disfrutan de la revolución sexual que construyeron sus madres y abuelas en los años 70, pero aunque puedan tener las relaciones que quieran, es necesaria una revolución sentimental. Por mucho que nos empoderemos social o económicamente, las mujeres seguimos soñando con “el salvador”, los hombres siguen soñando con las esposas sumisas y complacientes y todos seguimos teniendo fe ciega en la pureza y la eternidad del amor verdadero. Toda nuestra cultura nos manda mensajes para que busquemos pareja y no nos quedemos “solas”, para que tengamos hijos porque si no somos madres no estamos completas, para que adoptemos los roles asignados al género femenino con fidelidad.
“Necesitamos, pues, una revolución sentimental para desmontar todos los mitos románticos basados en la tradición patriarcal. Necesitamos otro tipo de héroes y heroínas, otros modelos de relación amorosa, otros finales felices, otros esquemas de relación más abiertos”.   

P-    ¿Cómo definir el amor queer sin causar escándalo y procurando mente abierta?
Los amores queer reivindican el derecho humano universal al amor. Desde esta perspectiva, se respeta el modelo dual heterosexual tradicional, pero también se promueve la diversidad sexual y amorosa. Amar no es un delito, pese a que en muchos países del mundo mueren miles de personas al año por enamorarse de personas de su mismo sexo. La homofobia, la transfobia y la lesbofobia son muy peligrosas porque matan a millones de personas que tienen derecho a amar y a quererse. El queer reivindica que hay muchas formas de relacionarse, todas igualmente válidas, y también promueve la idea de que el amor no puede centrarse en una sola persona. Estamos rodeados, a diario, de vecinos y vecinas, compañeras de trabajo, amigos y amigas, primas, hermanos, tías, sobrinos, abuelas… Es necesario expandir la idea de amor más allá de la pareja y cuidar nuestras redes sociales y afectivas, porque el individualismo está acabando con lo comunitario, con las redes de solidaridad y ayuda mutua. 

P-    Desde las teorías queer, ¿se celebra San Valentín o es una especie de “antivalor”?
C- Creo que hay que celebrar todo lo que se pueda celebrar. Tenemos que reivindicar un San Valentín inclusivo que no discrimine a ninguna persona enamorada, sea monógama o poliamorosa, sea hetero u homosexual, se trata en realidad de ir más allá de las etiquetas que constriñen nuestra libertad para relacionarnos con más amor y más ternura social.

P-    Denos unos consejos para celebrar mañana desde las teorías queer este día y cómo deben asumirlo quienes no tienen o no quieren tener pareja.
C- Aconsejaría que la gente se regale plantas vivas, en macetas. Se me encoge el corazón pensando en la cantidad de flores muertas que va a haber el día 16 o 17…
“También aconsejaría, especialmente a los países europeos, que abran el concepto del día del amor y hagan como acá en América latina, que también celebramos el día de la amistad. Es un día perfecto, pues, para homenajear a nuestras amigas y amigos, chinearlos, enviarles mensajes de cariño y regalos. Así podemos celebrar todos y todas…”

Fuente: Revista Perfil, Costa Rica.


Otras entrevistas: 

Únete al Laboratorio del Amor, por 10 euros al mes, o 100 euros al año

Únete al Laboratorio del Amor, por 10 euros al mes, o 100 euros al año
Para saber más pincha en la imagen

Regalate un curso en la Escuela del Amor

Regalate un curso en la Escuela del Amor
Visita mi tienda de regalos

Quiero colaborar


¿Quieres colaborar con mi blog? Ahora puedes hacerte mecenas de mi blog con una aportación ecónomica, grande o pequeña, cualquier aportación a este proyecto es bienvenida.



PayPal. La forma rápida y segura de pagar en Internet.

Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *