20 de septiembre de 2020

Amor y cuidados entre mujeres lesbianas



Muchas mujeres lesbianas y bisexuales tienden a reproducir los mismos esquemas de relación que las parejas heterosexuales, porque todas hemos aprendido a amar en el patriarcado. A veces hay reparto de roles y otras veces no lo hay, pero el patriarcado está presente en nuestras relaciones y en nuestras emociones: creemos que para amar hay que sufrir, creemos que el amor nos puede cambiar y mejorar la vida, creemos que amar es poseer, creemos que amar es para siempre.... son los mensajes con los que nos han bombardeado para convertirnos en adictas al amor, y para ponernos de rodillas frente a los hombres, o frente a otras mujeres.

Las mujeres lesbianas y las bisexuales también mitifican e idealizan a sus parejas, también creen que el amor puede salvarlas, también se decepcionan y se frustran, también sufren la necesidad de ser amadas y el miedo a la soledad, también se creen que estando solas les falta algo. Estamos todas dentro del patriarcado, y lo tenemos dentro de nosotras, también. 

El amor entre mujeres también está atravesado por miedos, egoísmos, y luchas de poder. Nos relacionamos en estructuras de dominación y sumisión, establecemos relaciones interesadas, y nos portamos mal cuando vivimos el amor como una guerra. Así nos han enseñado a amar a todas, en casa, en la escuela, en la tele, en el cine, en la literatura... el mito del amor romántico está por todas partes. 

 Las mujeres tenemos la autoestima baja, traumas de la infancia, y dependencia emocional, y esto nos influye a la hora de construir nuestras relaciones con otras mujeres, porque no es fácil quererse bien ni cuidarse mutuamente cuando no nos han enseñado siquiera a valorarnos y a cuidarnos a nosotras mismas. 

Además, las mujeres que aman a otras mujeres tienen que batallar con un mundo patriarcal que no soporta el amor entre mujeres. La mayoría lucha por amar en libertad y ser feliz, pero es muy duro lidiar con la lesbofobia, la discriminación y el odio misógino.

Es muy duro tener que esconderse y vivir en el armario, es muy duro también salir de él.

No es fácil, tampoco, tener relaciones en las que la otra persona no ha salido aún del armario, no es fácil sufrir el rechazo de tu familia y de tu comunidad, no es fácil vivir con la sensación de que no eres como las demás, ni convivir con el miedo a la discriminación y a la violencia.

Tampoco es fácil ser feminista y sentir la enorme contradicción entre lo que pensamos y lo que deseamos, entre lo que decimos y lo que hacemos: nuestra mente ha avanzado mucho gracias al trabajo que estamos haciendo por liberarnos del machismo y tumbar el patriarcado, pero nuestras emociones siguen siendo patriarcales. 

Aquí lanzo algunas propuestas para despatriarcalizar las relaciones entre mujeres, y para cuidarnos más y mejor entre nosotras: 

 Olvidarnos de los patrones establecidos por el régimen heterosexual, de los roles que nos asignan, y de la estructura de poder basada en la dominación y la sumisión.

Romper con los mitos de los cuentos de hadas, destronar la pareja como forma suprema de amor, y explorar nuevas formas de querernos y de relacionarnos.

- Cuidar a las mujeres con las que ligamos en persona y virtualmente, no importa si la relación dura unas horas, una noche, o un año. No importa si hay química, si se agota, si es una relación formal o una aventura: hay que tratarse bien al empezar, durante la relación, y al terminar.  

- Si empiezas un romance, ir despacito para conocerse bien y para disfrutar de la borrachera del amor, sin olvidarse nunca de las resacas que nos dejan las fiestas.

- Tratar de acompasar el ritmo y la intensidad cuando iniciamos la relación para que no haya desequilibrios.

- Tratarnos de tú a tú, sin endiosarnos, sin ponernos de rodillas, sin relacionarnos en jerarquías: amar siempre es mejor en horizontal. 

- Aprender a escuchar y a comunicarnos con amor. 

- Aprender a negociar: con nosotras mismas, y con nuestras parejas, para llegar a acuerdos que nos permitan disfrutar del amor a las dos. 

- Vivir el amor e inventarlo con toda la libertad del mundo: sin modelos a seguir, sin religiones del amor, y sin modas que nos limiten o nos condicionen.

- Intentar hacernos la vida más fácil y más bonita, y que ese trabajo sea mutuo. 

- Respetar la libertad de movimientos de la pareja, que jamás ninguna tenga que pedir permiso para entrar, salir, subir o bajar, para pasear o viajar, para estudiar o trabajar.  

- Respetar los espacios y los tiempos de nuestra pareja. 

- Respetar las redes familiares, las redes sociales y afectivas de nuestra pareja.

- Tratarnos mutuamente como mujeres adultas, y autónomas, capaces de cuidarnos a nosotras mismas.

- Ser generosas entre nosotras: dar lo mejor de nosotras mismas, sin dejar de ser nosotras mismas.

- Dedicarle tiempo al amor: es una de las bases fundamentales para cuidar una relación. Vivimos en un mundo en el que apenas tenemos horas en el día para amarnos, para cuidarnos, para dedicarlos a disfrutar del amor, por eso es tan importante organizarse bien para dedicarle tiempo de calidad al amor.

- Elaborar juntas los pactos de construcción de la pareja, y respetarlos. Según vayaís evolucionando, podréis revisarlos y transformarlos. 

- Si estáis enamoradas, y tenéis las mismas ganas, si os sentís correspondidas y cuidadas, sed valientes y apostar por disfrutar de la relación.

- Si vivís juntas, repartir equitativamente el peso de las tareas domésticas y de cuidados.

- No meter en la pareja a las ex. El pasado debe quedar atrás para poder vivir el amor en libertad.

- Ser humildes, leales y trataros como compañeras: una relación es más fácil con mucho apoyo mutuo, empatía y solidaridad.   

- Trabajarse cada cual todo aquello que no le hace bien, o le hace daño, o daña a la pareja y a los demás. Trabajarse para ser mejor persona y para poder dar lo mejor de ti en tus relaciones. 

- Cuidar la salud sexual propia y la de la compañera. Poner atención a los cambios hormonales y a los ciclos menstruales de cada una para poder cuidarnos mutamente.

- Si las cosas van mal, hay que hacer el esfuerzo de portarse bien, y tratarse bien para evitar sufrir o hacer sufrir a nuestra pareja. 

- Revisar los patriarcados que nos habitan a cada una, y hacer autocrítica amorosa para trabajarlo también en la relación. 

- Evitar el acaparamiento y la dependencia: no es tarea fácil porque estamos todas hambrientas de amor y compañía, y vivimos en un mundo muy individualista, pero hay que evitar la ansiedad romántica. 

- Cuidar mucho la forma en que usas tu poder, y el poder que te da el amor cuando alguien se enamora mucho de ti. 

- Cuidar el trato hacia nuestra pareja, incluso cuando estamos enfadadas, dolidas, estresadas o tristes. 

- Cuidar a los seres queridos de tu pareja, y a los seres queridos en común: familiares e hijos/as, amigas, amigos, mascotas...

- Cuidar la convivencia y el espacio que habitáis juntas, cuidar la economía y los recursos que váis a compartir. 

- Cuidarse y cuidar la salud mental y emocional: cada una debe sentirse la máxima responsable de su bienestar, pero también es importante preocuparse por el bienestar de la compañera con la que compartimos la vida, y apoyarla en los momentos más duros.  

- Ser sinceras y honestas cuando nos sentamos a hablar de nuestros sentimientos y del proyecto de pareja. Ser sinceras, también, cuando ese proyecto está peligrando por algún motivo. 

- Expresar lo que queremos y necesitamos, y expresar nuestros deseos de una forma asertiva. 

- Cuando surjan conflictos, revisar las estrategias que ponemos en práctica para conseguir lo que deseamos o lo que necesitamos. 

- Evitar caer en luchas de poder, y probemos a renunciar a ganar siempre, a llevar siempre la razón, o a conseguir siempre lo que queremos.  

- Encontrar momentos de amor pleno, de atención y escucha total: se trata de dejar las pantallas a un lado, centrarse en tu pareja, y demostrarle el amor que sientes hacia ella con todos los sentidos puestos en ella. 

- No alargar la relación si no hay reciprocidad o si sientes que al conocerla mejor, te están bajando los niveles de enamoramiento. Sólo a medida que os váis conociendo, es como podéis ver si hay algo más que química sexual, si la relación puede funcionar o no, si  si sois compatibles o no, si hay condiciones para quererse bien, o no. 

- Aprender a pelearnos sin hacernos daño: sin humillaciones, sin insultos, sin gritos, sin acusaciones falsas, sin amenazas, sin ir a dar donde más duele. Podemos protestar sin agredir verbalmente, podemos expresar nuestro enojo sin herir.´

- Construir una relación sana e igualitaria, basada en el buen trato, la comunicación, la empatía, la solidaridad, los cuidados, y el amor compañero. 

- Identificar a tiempo cuándo una relación no da más de sí, o cuándo empieza a doler, para no alargar el final y poder empezar el proceso de la separación.

- Separarnos con cariño cuando se acabe la relación, renunciar a la guerra, y tratar de hacerlo lo mejor posible para no sufrir ni hacer sufrir a la otra persona. 

 

Coral Herrera Gómez 

 


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