Hoy te invito a analizar tu posición dentro del mapa social y a identificar a qué colectivos perteneces para tomar conciencia de tu vulnerabilidad, y de los derechos que tienes y los que no tienes.
Es un ejercicio que estamos haciendo en el Laboratorio del Amor y las preguntas que nos estamos haciendo son: ¿cómo te determina tu sexo?, ¿a qué clase social perteneces?, ¿vives en el medio urbano o en el rural?, ¿tienes alguna discapacidad?, ¿sufres alguna enfermedad física o mental?, ¿tienes autonomía o dependes de familiares?, ¿tienes hijos o hijas?, ¿cuidas de más personas?, ¿hablas uno, o varios idiomas?, ¿cuál es tu nivel de estudios?, ¿en qué país naciste?, ¿vives en el país, pueblo o ciudad en el que naciste?, ¿tienes casa propia o vives de alquiler?, ¿tu profesión es elegida?, ¿tus ingresos están dentro de la media, por encima o por debajo?, ¿cómo te determinan factores como tu edad, tu orientación sexual, tu acento, tu aspecto físico, tu color de piel, tu religión o tus creencias?
Una vez que te sitúas dentro del mapa social, ¿qué derechos tienes y qué derechos no tienes?, ¿qué obstáculos y qué ventajas tienes por estar donde estás?, ¿a cuánta gente le pasa lo mismo que a ti, a qué colectivos sociales perteneces?
Este es mi ejercicio:
- Soy mujer, tengo 49 años y una discapacidad auditiva.
- Soy nieta y bisnieta de campesinas, sirvientas y porteras. Toda mi familia es de clase obrera.
- Soy madre autónoma y jefa de un hogar monomarental
- Soy europea y soy española. Nací en Madrid aunque vivo en Galicia. Estuve viviendo en Costa Rica 9 años, tres de ellos sin papeles. También he vivido en Portsmouth (Inglaterra) y en París (Francia) y en los tres países subsistí con empleos precarios.
- Soy una mujer que vive en el ámbito rural, en un pueblo con 3 mil personas (6 mil en toda la comarca)
- Soy inquilina y pago un alquiler por la vivienda que habito.
- Soy Doctora en Humanidades y soy profesora sustituta en una Universidad pública.
- También soy trabajadora autónoma porque tengo que complementar mi salario con formaciones, charlas y talleres.
- Soy feminista y me expongo en redes con mi cara, mi nombre y mis apellidos.
- Soy mujer escritora y bloggera, y pertenezco al ámbito de la cultura.
¿Qué ocurre cuando voy de lo personal a lo colectivo y me sitúo en la sociedad?
Soy mujer, soy mujer con discapacidad auditiva, soy madre autónoma en el rural, soy inquilina, soy trabajadora autónoma y asalariada precaria. Y hay muchas más mujeres como yo. Tomo conciencia de mi vulnerabilidad.
Y al situarme dentro de la pirámide social, me doy cuenta de que las mujeres somos la mitad de la Humanidad. Que dentro de esta mitad, hay millones de mujeres criando solas, y como aún no existe la plena conciliación, nos medican para soportar las dos jornadas laborales que están destruyendo nuestra salud física, mental y emocional. La gran mayoría de las madres solas sufren la pobreza y la precariedad, o están en riesgo de exclusión social.
También somos millones las mujeres que vivimos con una discapacidad,
y soy parte de un colectivo de profesoras precarias sin estabilidad laboral y económica.
No somos pocas las profesionales que nos encontramos en esta situación; se estima que la mitad del profesorado universitario español no tiene empleo estable ni ingresos dignos.
Vivo de alquiler y con miedo a que mi casero me suba el alquiler o no me renueve, como tantos millones de españolas y españoles.
Vivo en el ámbito rural, donde tenemos severas carencias en el transporte y los servicios sociales básicos.
¿Qué supone ser una mujer feminista y un personaje público? Formo parte de un colectivo en el que la mayoría de nosotras sufrimos ciberviolencia: ataques de odio, cancelaciones, persecución política. La violencia contra las mujeres feministas no para de crecer, y este es el contexto en el que vivo.
¿Qué tengo a mi favor?
Que soy blanca, soy española, tengo estudios universitarios, tengo visibilidad pública y mi voz se escucha. No estoy sola, tengo una red hermosa de gente que me quiere y me cuida.
Vivo en un país en el que tengo los mismos derechos que los hombres, en teoría. Tengo derecho a votar, a manifestarme, a divorciarme, y tengo derecho al aborto, pero la realidad es que no todas las mujeres pueden divorciarse o abortar. Los derechos que tengo están en el papel, pero en realidad no podemos disfrutarlos todas. En España están destruyendo el sistema público sanitario y las listas de espera hacen imposible ir al médico cuando enfermas. El sistema educativo tampoco está bien: dudo mucho que yo pueda conseguir un empleo estable en la Universidad y que mi hijo pueda elegir estudiar lo que quiera porque lo están privatizando todo.
Aún así, tomo conciencia de mis derechos porque sé que muchas mujeres en el mundo no pueden divorciarse, ni elegir sus maternidades, ni tener autonomía corporal, emocional o económica.
Y tomo conciencia de que estos derechos hay que defenderlos porque en cualquier momento nos los quitan: las mujeres afganas saben bien que nunca hay que vivir como si estos derechos fueran eternos.
¿Dónde estáis vosotras?, ¿qué derechos tenéis y qué derechos no tenéis?, ¿dónde os situáis y a qué colectivos pertenecéis?
Coral Herrera





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