16 de marzo de 2026

Prólogo Amiga, sepárate ya

 




Hace varios años me costó mucho separarme de un amor que ya no me quería. El libro que tienes en tus manos es el que me habría gustado leer en aquel entonces, cuando necesitaba algo de luz entre tanta oscuridad. Me sentía confundida porque me estaba 
autoengañando; me costaba ser honesta cuando me sentaba a hablar conmigo y con mis amigas. Me daba miedo despedirme de mi gran amor porque la esperanza seguía muy viva en mí: aún creía en los milagros románticos y en mi enorme poder para salvar la relación. 

Creía que él podía cambiar, que en algún momento se daría cuenta de que mi amor era puro y sincero, que dejaría de ir y venir, y haría como hizo don Juan cuando se arrodilló frente a doña Inés.

Sabía que el abismo era cada vez más grande entre mis sueños y la realidad. Me decía a mí misma que lo mejor era liberarme y echarme a volar, pero me atemorizaba, y me aferraba a un clavo ardiendo, pensando que el amor todo lo podía y creyendo que,
cuando este era verdadero, nunca moría.

A lo largo de estas páginas te contaré cómo escapé de las cárceles del amor en las que estuve. Soy alguien que ha sufrido mucho por amor, y también por desamor: me han roto el corazón varias veces y también la he pasado muy mal cuando es a mí me a quien
le ha tocado dejar la relación.

Por más de veinte años, he ayudado a otras mujeres a separarse y a volar, y ahora te voy a ayudar a ti a parar la guerra dentro de tu cuerpo, a lograr que tu corazón y tu mente bailen abrazados y sigan el mismo ritmo, a poner en práctica el autocuidado, a cultivar tu autonomía, y a fortalecer tu autoestima. En las siguientes páginas te voy a acompañar en tu proceso de liberación, y a enseñar lo que viene después para que te ilusiones contigo misma. Mientras me leas voy a ayudarte a que sueñes con una vida mejor, planees cambios, tomes decisiones, y te comprometas con tu bienestar y tu felicidad.

Yo pasé mucho tiempo empeñada con que una relación que no funcionaba pudiera hacerlo, hasta que comencé a trabajar mi humildad y me di cuenta de que lo mejor era plantar los pies en la tierra y aceptar la realidad. Me costó, pero el día en que me percaté de que la vida es muy corta y no hay recompensa por pasar penurias, me atreví a decir en voz alta: «Estoy harta de sufrir por amor», y emprendí el camino hacia la liberación. 

Desde entonces me he propuesto ayudar a todas las mujeres que han pasado por lo mismo a que tomen conciencia de lo importante que es comprometerse con el cuidado de su salud mental y emocional, y defiendan su derecho a vivir una buena vida, libre de explotación, abuso, violencia y sufrimiento. Porque sí, amiga, vivir bien es un derecho humano fundamental. Las mujeres somos seres humanos. Tenemos derecho a tener derechos tú, yo, y todas las niñas y mujeres.

Pero ¿cómo dejar de sufrir?

Una de las cosas más importantes que he aprendido es que, para poder tener una buena vida, debes romper las relaciones en las que no puedas ser tú misma, donde no te sientas querida, respetada o cuidada, y en las que no halles condiciones para disfrutar del amor.

De manera similar a como ocurre en las relaciones familiares, si estás sufriendo con una pareja, rompe la relación y aléjate, porque, como aprenderás durante este proceso, el amor hay que cuidarlo, y eso no solo depende de ti: es un trabajo de ambas personas —o de todo un grupo si la relación es grupal—.

En este libro te cuento cómo aprendí a aceptar el rechazo y las derrotas, cómo empecé a trabajar mi ego, cómo logré liberarme de las luchas de poder y cómo, derivado de estos aprendizajes, mis duelos han sido más cortos y llevaderos. De una vez te lo adelanto: las claves están en la humildad y la aceptación; gracias a ambas, he podido poner los pies sobre la tierra y dejar de engañarme, así como aceptarme a mí misma, y ser más responsable y comprometida conmigo.

No ha sido un camino fácil. Tuve que pasar por una separación interminable y por una larga guerra contra mí misma. Solo cuando me harté de sufrir, comencé a investigar y a crear las herramientas que hoy te comparto en esta obra.

Cuando estaba en mis treintas, me hallaba atrapada en la cárcel del amor. No lograba dejar a mi novio de ninguna manera y tardé cerca de cuatro años en liberarme. Pensarás que es una barbaridad estar tantísimo tiempo así, pero créeme que hay mujeres que permanecen muchos más años; otras incluso pasan toda la vida diciéndose a sí mismas «Lo tengo que dejar, debo hacerlo ya...». Algunas lo logran; otras, nunca dan el paso.

No es fácil separarse, para ninguna de nosotras. 

No importa qué títulos tengas, cuántos libros feministas hayas leído, si perteneces a un colectivo feminista, si hiciste un posgrado en el tema o mil cursos sobre él; el caso es que a cualquiera de nosotras le puede pasar: a las más cultas, a las más rebeldes, a las más duras; desafortunadamente, nos pasa a todas.

¿Y por qué es tan difícil? 

Porque a todas nos da miedo la soledad y el qué dirán, y porque a veces sentimos esperanza pensando que quizá ocurra algo que cambie la historia por completo. También nos cuesta separarnos porque muchas veces no tenemos independencia económica: las condiciones laborales, políticas y sociales a las que nos enfrentamos nos lo ponen más difícil todavía; las mujeres ganamos menos que los hombres, nuestro trabajo es más precario, gozamos de menos derechos laborales, y los precios de la vivienda y los alimentos no dejan de subir.

La sociedad está construida por y para las parejas que forman una familia feliz, así que salirse del sistema es toda una odisea y, por si esto fuera poco, el amor es una droga buenísima y está muy rica. A todas nos han educado para ser adictas al amor. 

Es normal que a veces tardemos mucho tiempo en despertar, en abrir los ojos, en decir «basta». Hemos pasado la mitad de nuestra vida consumiendo la droga del amor, por eso se entiende que nos cueste tanto desintoxicarnos y desengancharnos.

También es normal que tengamos caídas, recaídas y tropiezos; que nos sintamos culpables y tengamos miedo. Y es que dejar las adicciones no es nada fácil. Aunque tú luches contra ti misma, tu cerebro siempre querrá más droga, y el problema de esta en particular es que nos pone de rodillas frente a un hombre, razón por la cual muchas mujeres se sienten tan atrapadas en esta adicción.

A algunas les gustaría separarse de sus parejas, pero no pueden; otras tardan años en hacerlo, pero es que cada una necesita su propio tiempo.

Ciertamente, es difícil echar a volar. En nuestro cerebro, hay motivos de sobra para dar el paso:

  • Te desenamoraste.
  • Estás cansada de vivir peleando.
  • Te hartaste de cuidar sin recibir lo mismo a cambio.
  • Necesitas un cambio de vida.
  • Tienes un sueño que quieres cumplir o un proyecto que siempre has postergado.

Y, sin embargo:

  • Te sientes culpable al pensar en tu liberación.
  • Crees que eres la mala.
  • Te da miedo la soledad.
  • No tienes dinero.
  • Te da flojera.
  • No quieres hacer sufrir a tu gente.
  • Piensas que lo van a resentir tus hijas o hijos (si es que tienes).
  • Te da vergüenza hacerlo.
  • Ya te resignaste.
  • Cuando te rebelas, se te pasa pronto la emoción.
  • Crees que no eres capaz y no confías en ti.
  • Lo has intentado tantas veces que ya estás cansada.
  • Le temes a la guerra del divorcio.
  •  Tu pareja te da mucha lástima.
  •  Piensas que debiste hacerlo antes.
  • Le crees cuando dice que va a cambiar.
  • Confías en que tu amor y paciencia deben rendir frutos en algún momento.
  • Incluso cuando ya estás convencida, te frenas a ti misma porque vislumbras en el horizonte un rayo de esperanza.


No obstante, dentro de ti sabes que no eres feliz, que debes dejar a tu novio o marido porque solo tienes una vida y no puedes malgastarla junto a alguien con quien no te sientes plena. Esto me lo decía yo misma cuando intentaba liberarme de esta relación interminable; también me lo decían mis amigas y amigos, y yo pensaba «Sí, sí, es verdad, la vida es muy corta, todavía me quedan muchos amores por vivir; este es uno más en mi vida, se trata de mirar al futuro».

A nivel racional lo tenía claro, pero a nivel emocional, no.

Yo era consciente de que, cuando mis amigas me decían: «Amiga, date cuenta, sepárate ya», era un consejo cargado de amor. Ahora soy yo la que se lo da a las demás mujeres: «Amiga, tienes que dejar esa relación que ya no te satisface para poder florecer, para empezar de nuevo tu vida». Cuando ellas se sienten preparadas, es maravilloso verlas soltar la carga y echar a volar, porque cuando una mujer se libera, nos liberamos todas.

El camino hacia la liberación a veces es largo, y necesitamos herramientas. Aquí te comparto las que a mí me sirvieron para dejar de luchar contra mí misma y empezar a cuidarme de verdad.

Lo primero que te voy a pedir es que te conectes emocionalmente con todas las mujeres que están leyendo estas páginas. Algunas lo están haciendo a solas y en secreto; otras lo están haciendo acompañadas; pero todas estamos conectadas porque nuestros objetivos son los mismos:

  • dejar de sufrir,
  • liberarnos de la culpa y del miedo,
  • hacernos responsables de nuestro bienestar y autocuidado,
  • y empezar una nueva etapa de vida.


En el viaje que vamos a emprender juntas por los océanos, este libro servirá un faro en tu camino, pero tú eres quien lleva el timón, tú decides el rumbo y tú eliges el destino final.

Cada una de nosotras viaja en su propio barco, pero todas juntas vamos en el camino hacia la liberación, y se nos van a unir más.

Porque cada vez somos más las que nos estamos dando cuenta de que no hemos venido a este mundo a sufrir, ni a aguantar, ni a soportar, ni a pasarla mal.

Estamos haciendo la Revolución Amorosa, y esto nos está cambiando la vida. Cada vez más mujeres se quitan la venda y descubren que la vida es corta y que hay que disfrutarla, que tienen derecho a vivir una buena vida y que, para poder estar bien, sus relaciones también deben ser buenas.

Ahora sabemos que podemos construir relaciones sanas, igualitarias y basadas en el respeto mutuo, los buenos tratos, los cuidados recíprocos, el trabajo en equipo, la solidaridad y el compañerismo.

Y que no tenemos por qué conformarnos con menos.

Sabemos también:

  • Que a nuestras parejas no las vamos a cambiar.
  • Que estamos mejor solas que mal acompañadas.
  • Que no estamos obligadas a cargar con la cruz que cargaron nuestras abuelas y madres.
  • Que no somos las únicas responsables de que la relación funcione.

Cuando tomamos conciencia de que no podemos vivir la vida que los demás quieren, y que tenemos derecho a vivir la que nosotras decidimos, empezamos a liberarnos de todo aquello que nos ata y oprime.

Y aquí estamos ahora todas, leyendo juntas desde diferentes puntos del planeta, sabiendo que no somos tan raras, ni estamos tan locas, ni tampoco solas. Antes de empezar con el primer capítulo, te voy a contar cómo nació la Revolución Amorosa.

Cuando me dejaba un novio o yo lo dejaba, mi abuela me reprochaba que las mujeres de hoy en día cada vez «aguantamos menos». Yo le explicaba a ella que en su generación no les quedaba más remedio que aguantar, pero que si hubieran podido, muchísimas se habrían divorciado, incluida ella. Y me daba la razón.

Yo le decía:
—Abuela, no venimos al mundo a sufrir, sino a disfrutar.
Ella, por su parte, sonreía, y me respondía:
—¡Qué cosas se te ocurren!
—Dime, abuela, ¿para qué sirve sufrir? Para nada, ¿a ti te ha servido para algo?, ¿te han dado algún premio o compensación por hacerlo? No, ¿verdad?

Yo le contaba que gozar de la vida es un derecho fundamental y que cada vez son más mujeres conscientes de que nadie puede arrebatarles ese derecho. Por eso cada vez aguantamos menos, y cada vez tenemos más claro lo que queremos en la vida y lo que no, así como con quiénes queremos compartirla.

Estas conversaciones las tenía mientras hacía mi tesis doctoral sobre el amor romántico. Me había ido al pueblo a cuidar de ella y a investigar sobre la «fórmula mágica» para dejar de sufrir por amor. Quería liberarme y liberar a las demás, pero con el tiempo comprendí que dicha fórmula no existe y que en realidad es cuestión de ponernos a trabajar en nosotras mismas.

Primero identifiqué todo aquello que me hacía sufrir y sentir prisionera: la culpa, el miedo, el ego, los mitos románticos, la guerra contra mí misma... luego me puse a fabricar las herramientas para poder trabajar en mi propia liberación.

Cuando llegó el internet, comencé a compartir mis conocimientos escribiendo libros e impartiendo charlas y talleres sobre el tema.

Fundé mi propia escuela virtual del Laboratorio del Amor, un espacio de acompañamiento en el que elaboro estas herramientas con mujeres de todo el mundo.

Han sido muchos años apoyando a cientos de mujeres en sus procesos de desarrollo y crecimiento personal, y acompañándolas en su camino hacia la libertad, ¿y sabes qué hemos aprendido juntas? 

Que, en la medida en que aprendemos a vincularnos con nosotras mismas y con el mundo con amor, más fáciles y hermosas serán nuestras relaciones.

Por eso entreno cada día para ser mejor persona y para poder defenderme de quienes no me saben querer bien. He aprendido a decir que no, a poner límites y a irme de aquellas interacciones en las que no soy feliz.

Al cambiar yo, contribuyo a que más mujeres lo hagan. Porque la liberación es contagiosa, y al final se convierte en un movimiento social y político: la Revolución Amorosa se basa en la idea de que lo personal es político, y por eso lo romántico también lo es. En otras palabras, los cambios personales tienen un impacto social y la energía revolucionaria se expande, por lo que cada vez somos más las mujeres que reivindicamos nuestro derecho a disfrutar.

Para que todas podamos vivir bien, debemos liberarnos de todo aquello que nos impide avanzar hacia una vida mejor, así como transformar nuestras formas de relacionarnos y organizarnos política, social, económica, sexual y afectivamente. 

Porque ahora todo nuestro sistema se sostiene gracias al amor y los cuidados de las mujeres, a nuestra capacidad para sacrificarnos y entregarnos, y al trabajo no remunerado que realizamos para los demás.

Sin embargo, las mujeres no nacimos ni para servir, ni para sufrir. Vinimos al mundo a vivir una buena vida, pues solo tenemos una y es muy corta.


¿Qué necesitamos para liberarnos? 

Conocernos mejor a nosotras mismas, hacer autocrítica desde el amor, desmontar los mitos románticos y ayudar a las demás a quitarse la venda de los ojos y a poner los pies en el suelo.

Nuestro tesoro más valioso son las redes de apoyo, ya que en ellas podemos celebrar la vida con las amigas, conocer nuevas compañeras, brindarnos ayuda mutua, superar juntas los duelos, salvarnos cuando estamos en peligro, y darnos calor y amor del 
bueno.

Acompañadas, la liberación resulta más fácil, así que vamos juntas, ¿estás preparada para emprender el camino hacia la liberación?

Coral Herrera Gómez,
Galicia, 2025


Amiga, sepárate ya: nuevo libro de Coral Herrera en la editorial DIANA. 

Día del lanzamiento y presentación del libro en México: sábado día 21 de marzo a las 4 pm.

Dónde: Centro Cultural Elena Garro, Coyoacán, Ciudad de México.  




Ya puedes encargar el libro en tu librería favorita 



9 de marzo de 2026

Amiga, sepárate ya



Queridas Amigas:

Estoy muy feliz porque hoy os presento la portada de mi nuevo trabajo, que es el libro que yo habría querido tener a los veintipico años, cuando estaba intentando dejar una relación y no lo lograba. 

Yo me sabía la teoría, pero no sabía cómo podía ponerla en práctica. Mis amigas me decían las verdades, pero yo me autoengañaba. 

Yo intentaba dejarlo, pero estaba enganchada y me sentía atrapada. 

Yo sabía que ya no me amaba, pero mi ego se resistía a aceptarlo. 

Yo pensaba que mi mente y mi corazón estaban en guerra, y que estaba enjaulada en una cárcel con muros de titanio. Pero eran de humo.

Y yo podía desplegar las alas y echar a volar cuando quisiera. Pero tenía una venda en los ojos y soñaba con milagros románticos. Mi feminismo no me servía, no me ayudaba. Tenía miedo y no sabía cómo trabajar mi valentía.

En mi nuevo libro os cuento la experiencia que viví y cómo logré liberarme y dejar de sufrir por amor. Fabriqué mis propias herramientas con la utopía feminista, y entonces acabó la guerra en mi interior.

Y eché a volar sin miedo, por fin. 

Y volví a enamorarme de la vida, otra vez.

En mi nuevo libro os acompaño a todas en vuestro proceso de liberación mientras tomáis conciencia de lo hermosas y grandes que son vuestras alas.

Ya podéis verlo en la web de la Editorial Diana: 

Amiga separaté ya

El 21 de marzo es el lanzamiento y lo presento en Ciudad de México en el Centro Cultural Elena Garro, en Coyoacán a las 4 pm. 

Estáis todas invitadísimas a venir al evento, que es gratis y abierto al público💜

Coral 




7 de marzo de 2026

¿Obedecer a los hombres?

 



Entre la denominada Generación Z, el 31% de los varones considera que una esposa siempre debe obedecer a su marido y el 33% opina que el marido debe tener la última palabra en las decisiones más importantes. 

Cuando le pregunto a los hombres jóvenes por qué las mujeres debemos obedecer a los hombres la mayoría no saben qué contestar: solo unos cuantos se atreven a decir que somos seres inferiores y que nuestro deber es servir a los hombres. Cuando les preguntas quién dijo que nosotras debemos ser las sirvientas de los hombres, no saben qué contestar.

Es imposible defender la idea de que las mujeres debemos obedecer a los hombres. Pero muchos hombres someten a las mujeres, las vigilan y las controlan, las castigan, golpean y asesinan cuando ellas desobedecen o cuando quieren escapar. Las tratan igual que a los animales que son de su propiedad. Se comportan como reyes tiranos y se resisten ferozmente a quitarse la corona.

Muchas mujeres creen que su misión en esta vida es servir y obedecer a los hombres. Muchas han sido educadas para ello durante toda su vida. 

Por ellas también marchamos el domingo 8 de marzo. Por ellas hacemos pedagogía durante todo el año, y tratamos de enseñar a los chicos a tratar a las mujeres como iguales, y a las chicas a no obedecer a ningún hombre y a pedir ayuda para escapar de las relaciones violentas. Por ellas pedimos refugios para mujeres, porque la gran mayoría no puede escapar. 

Para nosotras todo el año es 8 de marzo.

6 de marzo de 2026

Nadie sospechará nada

Mi nuevo libro tiene un título tan fuerte que incluye una fajita para que nadie sepa lo que estás leyendo. Así podrás tenerlo encima de la mesilla de noche sin que tu cónyuge sospeche nada. 

Y puedes leerlo en el parque, en el bus y en el metro sin problemas: todo el mundo creerá que estás leyendo un libro de autoayuda tradicional y nadie sospechará que en realidad es un artefacto explosivo feminista.

En estos días os enseño la portada 💜🔥

Mujeres que luchan: la violencia contra las mujeres feministas




En esta semana del 8 de marzo quiero hablar de la violencia que sufrimos las defensoras de los derechos humanos de las mujeres. Cada año asesinan a varias lideresas feministas, y las que más peligro corren son las activistas que defienden la naturaleza, la tierra y el agua. El 40% son lideresas indígenas. Ayer asesinaron a la activista feminista iraquí Yanar Mohammed, y cada asesinato es un aviso para todas las demás. En pleno siglo XXI las mujeres feministas tienen que huir de sus países y muchas están en la cárcel. 

Yo quiero poner el foco en todas las mujeres que trabajan todo el año por la igualdad y la justicia social, y a todas las que luchamos por un mundo mejor. Exponerse en estos tiempos de odio es muy duro, y es muy peligroso: nos señalan, nos insultan, nos amenazan, nos cancelan, y nos atacan en redes sociales: el movimiento antifeminista está más fuerte que nunca. Y no viene solo de la derecha y la ultraderecha.

Nos llaman feminazis, hembristas, brujas, charos, terfas, y a pesar de la persecución política que sufrimos, nosotras seguimos protestando y trabajando por un mundo mejor. Nos inspiran nuestras antecesoras, que sufrieron palizas, torturas, y prisión para que ahora nosotras podamos estudiar, trabajar, viajar, divorciarnos, elegir si queremos o no ser madres, y disfrutar una vida libre de explotación y violencia. Nosotras estamos conquistando nuevos derechos para las nuevas generaciones de niñas y adolescentes, en todos los rincones del planeta, y no pararemos hasta que caiga el patriarcado. 

Un abrazo inmenso a todas las compañeras que hoy están en la cárcel y en el exilio por las amenazas de muerte.












3 de marzo de 2026

Coral Herrera en Formentera

 






































Cuándo: 5 de marzo a las 18.30 horas
Dónde: Sala de Plens Formentera
Formato: Presencial y gratuito
Organizado por: Espai Dones Formentera

2 de marzo de 2026

Vídeos 100 preguntas sobre el Amor

 


Acompañamé cada día a leer una nueva pregunta de mi libro: 100 preguntas sobre el Amor, La Revolución Amorosa para jóvenes.

Puedes conseguir el libro en tu librería favorita,

en la Editorial Catarata

y en Amazon,

tanto en digital como en papel. 

Aquí puedes seguir mi canal de Youtube

1 de marzo de 2026

Gira 2026: La Revolución Amorosa de Coral Herrera Gómez

 






2026 

25 de febrero
 
Seminario online en la Universidad Autónoma de Chiapas, MÉXICO. 




Seminario permanente Educación, Género y Justicia sobre el amor romántico como construcción social y cultural, y sus vínculos con relaciones de poder, violencia y desigualdad.
Organizan: UNAM, UNACH y el Instituto de Investigaciones Jurídicas de México.
Modalidad: Zoom, entrada libre, este es el enlace.
🕕09: 00 hrs 🇲🇽 y 16:00 horas 🇪🇸


26 y 27 de febrero 

Taller online MÉXICO 




México.
🗓️ 27 y 28 de febrero 2026
🛜 Modalidad: Zoom
Inscripciones
mariposacomunidad@gmail.com
📲 WhatsApp: 5543391987 / 5591996647



4 de marzo
Formentera (Baleares)


Cuándo: 5 de marzo a las 18.30 horas
Dónde: Sala de Plens Formentera
Formato: Presencial y gratuito
Organizado por: Espai Dones Formentera



11 de marzo
Universidad de Valencia 






21 de marzo
México


 25 de marzo
Córdoba, España

16 de Abril 
BIZKAIA online




Cuándo: día 16 de abril, de 9:00 a 11:00. 
Dónde: Bilbao, calle Rodríguez Arias 5, 2º
Modalidad: presencial y online 
Organiza: Colegio de Psicología de Bizkaia
Telf: 944795270
Email: copbizkaiaformacion@cop.es


21 de febrero de 2026

El mito de la libertad de elección

 

Uno de los mitos más potentes de nuestra cultura es el de la libertad de elección. La filósofa Ana de Miguel lo explica muy bien: ninguna persona es libre para elegir cuando está condicionada por la necesidad. 

Además , también nos condiciona la clase social a la que pertenecemos. Un hombre de clase obrera no puede elegir su trabajo: tendrá que buscar un empleo determinado por el barrio en el que nació y el colegio en el que estudió.

El ascensor social funciona sólo para unos pocos elegidos: para triunfar en la vida necesitas herencia, apellidos y contactos. La gran mayoría de los pobres mueren pobres y los ricos mueren ricos, no hay más que echar un vistazo a las estadísticas que lo demuestran.

La libertad no es lo mismo para los hombres que para las mujeres. Para ellos, la libertad consiste en acumular poder, dominar a los demás, y usar a las mujeres como sirvientas domésticas, sexuales o reproductivas. 

Los deseos masculinos son ahora derechos humanos, pero tienen que pagar por ellos. A ellos les dicen que ellos pueden llegar a ser quien quieran ser, otro gran mito de la posmodernidad que está haciendo mucho daño. Ahí están los influencers vendiéndote la idea de que se puede vivir sin trabajar, invirtiendo en criptomonedas o convirtiéndote en influencers como ellos. 

La libertad para las mujeres es otra cosa. No tenemos libertad para elegir si queremos o no ser madres, pero tenemos libertad para gestar bebés para los hombres que quieren ser padres, para dedicarnos a la prostitución y al por-no, para trabajar gratis para el marido y para ponernos el burka. Nos dicen que eso es libertad e incluso que es un derecho y que nadie puede impedírnoslo si nosotras queremos someternos voluntariamente.

Pusieron en el centro el concepto de consentimiento precisamente para ello, con el mantra de que si nosotras consentimos el abuso, la explotación y la violencia, ya no es violencia. 

Pero la realidad es que muchísimas mujeres consentimos la violencia y decimos “sí” cuando queremos decir “no” por múltiples motivos: miedo, necesidad económica, dependencia emocional, y la creencia de que nuestro rol es complacer a los demás. 

Nos coaccionan, nos manipulan y nos presionan porque previamente nos han educado para consentir y no nos han enseñado a ser asertivas y a poner límites. Y cuando nos atrevemos a decir NO y a protestar, nos tachan de exageradas, de intensas o de locas. 

Usan a las mujeres más dóciles para defender sus intereses y sus privilegios. Ellas utilizan también el mito de la libre elección porque han llegado a creer que poner el cuerpo al servicio del patriarcado y el capitalismo es empoderante. La realidad es que  lo único que nos empodera es tener autonomía económica y que nuestros cuerpos no son un producto ni un bien que tenemos: nosotras somos nuestros cuerpos. 

Mi cuerpo soy yo, no es una cosa que tengo, ni es un medio para alcanzar mis metas. Yo soy mi cuerpo. 

Las mujeres que tienen dinero no “ponen el cuerpo” para ayudar a los hombres a cumplir sus deseos y satisfacer sus necesidades. E incluso muchas usan su poder para someter a las mujeres sin dinero, como la escritora que alquiló a una mujer pobre para que pusiera el cuerpo, y gestara y cuidara al bebé comprado mientras ella escribía un libro sobre los derechos de las mujeres. 

La libertad de las mujeres está supeditada al deseo y las necesidades masculinas. Por eso la sociedad aplaude cuando enseñamos nuestras tetas para despertar el deseo sexual y se horroriza cuando las sacamos para amamantar a nuestros bebés. 

Las mujeres somos tan libres en el patriarcado que tenemos sólo tres opciones: casarnos con Dios, casarnos con un hombre, o servir a muchos hombres. Si no elegimos ninguna de las tres opciones, y preferimos quedarnos solteras, si no queremos tener hijos, si preferimos centrarnos en nuestra carrera, se nos señala como egoístas y ambiciosas. Las mujeres libres y con poder son señaladas como brujas, y son una amenaza para la sociedad, porque provocan un efecto contagio en las demás. El precio que pagamos por ser libres es demasiado alto.

No somos libres las mujeres, porque no tenemos poder en la esfera pública ni tenemos autonomía económica. La explotación sigue siendo explotación y la violencia sigue siendo violencia aunque la aceptemos voluntariamente. No os dejéis engañar: consentimos porque no tenemos otra. Igual que los hombres de clase trabajadora que aceptan salarios que casi no dan para vivir: la gran mayoría no tiene otra opción. Y aunque muchos luchan contra la explotación laboral, la gran mayoría no apoya la lucha contra la explotación doméstica, sexual y reproductiva de las mujeres porque se benefician de ella. 

En un mundo donde solo disfrutan de los derechos humanos quienes puedan pagarlos, y donde la pobreza nos esclaviza a todos y a todas, es fundamental desmontar los mitos que sostienen el sistema, y uno de los mas importantes es el mito de la libre elección.


15 de febrero de 2026

El amor es como una huerta

 


¿Cuánto tiempo dedicas a tus redes sociales, y cuánto tiempo le dedicas a tus redes afectivas? 

Pasamos mucho tiempo con el teléfono cada día, pero, ¿cuántos minutos dedicamos a llamar y mensajear a nuestra gente querida, y cuántos dedicamos a ver fotos, vídeos y posts de gente a la que no conocemos de nada?

Las redes sociales nos conectan con miles de personas, pero, ¿qué hay de la conexión con la gente que más amas? 

Muchos tenemos la ilusión de estar en contacto con nuestra gente porque los vemos en las redes sociales a diario, pero lo cierto es que si no los llamamos y no les vemos en persona, no nos enteramos de cómo están. Porque en redes sociales lo que hacemos es presumir de lo felices que somos, pero no nos dedicamos a hablar de nuestros miedos, nuestros problemas y nuestras angustias. 

Así que ver a tu gente querida en redes sociales no sirve para saber cómo están realmente. La única manera de saberlo es interactuar por privado, con llamadas, videollamadas y mensajes, y quedar con ellos, pero lo cierto es que dedicamos más tiempo a ver escaparates que a comunicarnos con la familia, las amigas y los amigos.

El scrolling infinito nos aísla de los demás y nos hace creer que estamos conectados con el mundo, pero lo cierto es que tenemos poco tiempo para vernos cara a cara, para abrazarnos y para disfrutar de las personas a las que más queremos. 

Las relaciones amorosas crecen y se mantienen dedicándoles tiempo. Y ahora mismo el teléfono nos roba muchos minutos y muchas horas, un tiempo que podríamos dedicar a sembrar, cultivar y cosechar amor.

Decía Simone Weill que la atención es la más rara y pura forma de generosidad. Escuchar a alguien con atención es una de las demostraciones de amor más grandes que podemos regalar a la gente, sobre todo hoy que está todo el mundo tan distraído y disperso. 

Que alguien se siente contigo, silencie su teléfono y lo deje fuera del alcance para escucharte con amor mirándote a los ojos es una prueba de que le importas mucho. Es un fenómeno cada vez más infrecuente, pues hay gente que ni siquiera es capaz de conectar a este nivel tan profundo con las personas con las que comparte techo. 

En las redes sociales vamos buscando likes, pero en realidad lo que necesitamos todos y todas no es ser visibles ni sobresalir por encima de los demás. Lo que necesitamos es que nos escuchen y nos abracen. No necesitamos la admiración ni la envidia de los demás: necesitamos el amor de los demás. No necesitamos seguidores ni seguidoras: lo que necesitamos son amigos y amigas que nos acepten tal y como somos y nos quieran de verdad. 

Así que este es mi consejo para hoy: llama, envía mensajes, sal a la calle o al campo, celebra la vida con tus seres queridos. Dedica tiempo a tus redes afectivas, abre tu corazón para que sepan cómo estás y escucha con amor cuando se abran los corazones de la gente para ti. 

El amor es como una huerta: para que nuestra red afectiva florezca, hay que sembrar, regar, nutrir, y dedicarle tiempo. Llamar a tu gente querida, preocuparte por ella, escucharla con amor es un acto de cuidados. Sin los cuidados las relaciones se marchitan y se secan. Cuánto más amor das a los demás, más amor recibes: el amor es una energía que se multiplica y se expande cuanto más tiempo y atención le dedicas.

Coral Herrera Gómez Blog

Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Únete al Laboratorio del Amor

Únete al Laboratorio del Amor
Para saber más pincha en la imagen

Regalos

Regalos
Visita mi tienda