23 de abril de 2026

Carta a los Hombres




Esta es una carta para los hombres que protestan porque cada vez hay más mujeres que preferimos estar solteras, para los hombres que están cabreados porque no ligan, para los hombres que no logran encontrar pareja, y para los que están resentidos porque su compañera ha dejado la relación.

Yo os pregunto:  ¿Cuántos de vosotros estáis dispuestos a cambiar para ser más igualitarios y solidarios? ¿Cuántos de vosotros queréis realmente salvar vuestra relación de pareja?, ¿cuántos de vosotros estáis dispuestos a escuchar a las mujeres para comprender por qué quieren separarse? 

Que levante la mano el que esté dispuesto a renunciar a sus privilegios, el que esté dispuesto a ir a terapia o a terapia de pareja, el que quiera realmente dejar de hacer promesas y empezar a hacer cambios de verdad.

Os enfadáis cuando hablamos de lo bien que viven las mujeres solteras, cuando protestamos contra la explotación doméstica y la violencia sexual, cuando pedimos el fin de los femicidios, cuando denunciamos que 62 millones de hombres han visitado una web donde se enseñan unos a otros a sedar y a violar a sus propias compañeras.

No nos oís cuando decimos que estamos hartas de trabajar gratis para vosotros, que no somos vuestras sirvientas domésticas ni vuestras sirvientas sexuales, que ya no aguantamos infidelidades, que queremos tener el mismo tiempo libre que vosotros.

No comprendéis que llevamos años haciendo terapia, leyendo libros feministas, estudiando, haciendo talleres, escuchando podcast, participando en clubes de lectura feministas, en jornadas y congresos, en asambleas de mujeres. Nosotras estamos poniendo tiempo y energía en trabajar en nuestros patriarcados y en hacer autocrítica amorosa porque queremos cambiar nuestras formas de relacionarnos y organizarnos.

Vosotros ni habéis empezado.

Todos los seres vivos se adaptan a los cambios.

¿Por qué a algunos os está costando tanto asumir que se acabó vuestro reinado?

Os llevamos años de ventaja, porque a vosotros no os ha preocupado lo más mínimo el tema. Nosotras hemos aprendido a cuidarnos y a priorizarnos, a negociar, a poner límites, a decir que no y a defendernos de la explotación emocional. Ahora somos más sabias, más fuertes, más sensibles y más conscientes, y nos hemos empoderado juntas para defender nuestras libertades y nuestros derechos.

Nosotras creamos laboratorios y escuelas feministas para liberarnos juntas, vosotros academias de violadores para compartir estrategias de violencia sexual. Nosotras nos organizamos para ayudar a supervivientes de la violencia, vosotros os juntáis en grupos para compartir fotos y vídeos íntimos, y desnudos que hacéis con la IA.

Claro, NOT ALL MEN: no sois todos los hombres, pero no sabemos cuáles de vosotros sois un peligro para nosotras.

¿Y sabéis por qué? Porque la ONU nos contó en 2018 que el lugar más peligroso del mundo para las niñas y las mujeres es su propio hogar y su entorno más cercano. Es decir, nos explotan, maltratan, nos violan y nos matan los hombres a los que queremos y en los que confiamos.

Sabemos ya que el caso de Giselle Pelicot de Francia no es un suceso extraordinario, sino común y cotidiano.

Nosotras estamos haciendo Historia y hemos entrado ya en la Cuarta Ola Feminista, que empezó con el #MeToo. Hemos roto el eterno Pacto de Silencio entre hombres, estamos educando a nuestros hijos varones para que desobedezcan y se rebelen contra el patriarcado, y estamos haciendo la Revolución Amorosa. Queremos erradicar las relaciones basadas en la dominación y la sumisión, y probar otras formas de amar y de relacionarnos.

¿Sabéis cuál es la clave de nuestro triunfo? Habernos dado cuenta en los años 60 de que lo personal es político, que lo que nos pasa a una nos pasa a todas, que los problemas no son individuales y que las soluciones son colectivas. Ya sabemos que solas no podemos, por eso creamos redes de apoyo entre nosotras: es una estrategia de supervivencia fundamental para nosotras.

Es cierto que algunos de vosotros estáis empezando a trabajar en vuestro interior y a cambiar patrones de conducta, pero sois muy, muy pocos. Algunos apoyáis las reivindicaciones del movimiento feminista, pero la gran mayoría de los hombres estáis enrabietados, cabreados y a la defensiva.

Es normal que os sintáis así porque vuestro mundo se está desmoronando. Antes teníais garantizados los cuidados de mamá y de la esposa, ahora nosotras estamos exigiendo que las relaciones sean recíprocas y los cuidados sean mutuos. Antes vivíais como reyes en vuestros hogares y ahora os estamos quitando la corona. Antes aguantábamos y aparentábamos delante de los demás, ahora nos vamos de las relaciones en las que no somos felices y no nos sentimos bien tratadas ni bien queridas.

Y algunos de vosotros no lo lleváis nada bien. No os es fácil asumir que las mujeres somos seres libres y somos seres humanos, y que tenemos derecho a elegir con quién queremos compartir la vida y tenemos derecho también a terminar las relaciones.

Cada diez minutos una de nosotras es asesinada por uno de vosotros en el mundo. Maridos y ex maridos, novios y amantes nos matáis cuando desobedecemos y cuando queremos huir. Nosotras no tenemos armas. Vosotros tenéis cuchillos, pistolas, martillos, cuerdas, escopetas, puñales.

Estamos en una guerra global contra las mujeres, y los soldados del patriarcado nos ejecutan a diario en todos los países del mundo. Hemos tenido que construir refugios para supervivientes de la violencia, pero no todas logran llegar a ellos.

Se estima que solo un 10 por ciento de las niñas y las mujeres denuncian la violencia que sufren, pero la gran mayoría estáis preocupados por las denuncias falsas.
Pocos hombres interpeláis a los demás hombres y protestáis por la violencia que ejercen otros hombres.

Ya es hora de que os posicionéis públicamente contra la violencia que sufrís y ejercéis, y empecéis a hablar de ella. Tenéis que ser valientes y exigir a los otros hombres que pararen la guerra mundial contra las mujeres.

Vosotros también necesitáis hacer autocrítica amorosa, hablar de cómo os aprovecháis de las mujeres que os quieren, de cómo os sentís ante los cambios sociales que estamos logrando, y poneros a pensar colectivamente cómo vais a contribuir los hombres a la construcción de un mundo mejor.

Vais muy tarde, compañeros. Muchos de vosotros seguís buscando mujeres sumisas, indefensas, serviles, discretas, que os permitan vivir una doble vida y no se quejen. Y esas mujeres no existen. Si antes aguantaban tantas era porque no podíamos divorciarnos.

Ahora podemos porque hemos luchado para legalizar el divorcio, y aunque aún no hemos conquistado del todo la autonomía económica y la autonomía emocional, nos queda poco.

Estamos trabajando mucho para dejar de depender de vosotros.

Por eso nos estamos separando o estamos eligiendo la soltería.

Y eso a muchos os da miedo.

El miedo alimenta el odio. Y hoy en día el odio contra las mujeres no para de crecer. Hay muchos hombres que reaccionan con violencia ante la liberación de las mujeres, que no saben gestionar sus emociones, y que no saben relacionarse con nosotras de tú a tú.

Nosotras ya no queremos a este tipo de hombres junto a nosotras. Y como son muy pocos los que os trabajáis el machismo y la misoginia, preferimos quedarnos solteras.

Vosotros podéis seguir cabreados y en negación, podéis seguir protestando y amenazando a las mujeres feministas, podéis seguir parados en el camino si queréis: nosotras seguimos andando, siempre hacia adelante.

Y no vamos solas, somos muchas mujeres en el camino hacia la liberación. Nos estamos sosteniendo y acompañando entre todas. Somos cada vez más.

Nosotras queremos un mundo mejor para nosotras y para vosotros. Todas soñamos con una vida mejor, y por eso pedimos igualdad, libertad, derechos y justicia social.

Sin embargo, cuanto más avanzamos nosotras, más grande es la brecha entre hombres y mujeres, y más difícil es entendernos. 

Nosotras no paramos de aprender cosas nuevas, vosotros estáis paralizados por la nostalgia de un mundo que ya no existe, que ya es pasado, aferrados a vuestras certezas y sin querer enfrentar el miedo.

Las mujeres estamos trabajando en nuestros traumas y nuestros miedos. 

Estamos en procesos de sanación, de crecimiento y desarrollo personal.
 
Estamos trabajando la culpa, los celos, la envidia, la rivalidad, el ego, y el poder. 

Estamos desmontando los mitos de nuestra cultura romántica y analizando la realidad con herramientas distintas a las vuestras, mucho más avanzadas: cada vez vemos con mayor nitidez lo que antes no se veía. 

Estamos poniendo nombre a todas y cada una de las violencias que sufrimos. Vosotros repetís que a los hombres os matan más, pero no os organizáis para defenderos de la violencia de los demás hombres.

Y es que vosotros tampoco sois felices en el patriarcado, pero a casi todos os compensa por los privilegios que os ofrece para que seáis machos obedientes.

A nosotras no nos compensa. 

Ya no queremos obedecer, nosotras somos las rebeldes, somos la Resistencia.

Si no nos acompañáis, nos separamos.

Tenemos claro que cuando un hombre no quiere andar, la mujer no debe parar junto a él a esperar el milagro romántico. Los cambios nunca vienen de fuera: siempre surgen en uno o en una misma, y no son mágicos, hay que trabajar en ellos.

Las mujeres nos hemos quitado la venda, tenemos los pies bien firmes en la tierra y seguimos caminando. Con o sin vosotros.

Ya no os necesitamos. Y esto es positivo porque a vosotros también os liberamos. Esto nos permite a ambos sexos construir relaciones libres, no determinadas por el interés, la conveniencia, la necesidad o la dependencia.

Ahora podemos construir relaciones mas libres con vosotros, pero sólo con aquellos que quieren disfrutar de un amor compañero.

Sois bienvenidos si queréis sumaros a nuestra Revolución Amorosa, pero tenéis que hacer acopio de mucha valentía y humildad para la travesía. Porque nosotras ya no vamos a volver atrás, ya no hay posibilidad de volver al pasado. Nosotras solo podemos seguir avanzando.

Vosotros podéis seguir haciéndonos la guerra o podéis dar un paso al frente y empezar a hacer cambios.

Nosotras estamos educando a nuestras hijas para que no sean criadas ni sirvientas, y para que defiendan su derecho a vivir una Buena Vida, libre de explotación, de violencia y sufrimiento. Les estamos explicando que amar no es sacrificarse, que no hay recompensa por sufrir por amor, y que las mujeres nunca debemos renunciar a nuestra dignidad, a nuestra libertad y a nuestros derechos humanos por amor a un hombre.  

El futuro de nuestros hijos varones depende de vosotros. Sois su modelo a seguir, y si queréis que ellos puedan encontrar pareja y disfrutar del amor y del sexo tenéis que enseñarles a respetar a las mujeres y a tratarnos como a compañeras. Tenéis que dar ejemplo: ellos aprenden e imitan vuestra forma de relacionaros. Solo serán buenos compañeros y buenos padres si vosotros lo sois.

Y es que ahora mismo la clave del cambio que necesita el planeta para que todos y todas podamos vivir mejor es una transformación radical de las masculinidades. La responsabilidad que tenéis es enorme: no podéis resistiros eternamente a los cambios. Y así no podemos seguir: nos estáis llevando a la destrucción total y al suicidio colectivo de la especie humana.

Es hora ya de dejar los discursos y pasar a la acción. Si queremos un mundo sin violencia tenemos que empezar por nosotros y nosotras mismas, y las relaciones que tenemos con los demás. Ya es hora de 
sentaros con vuestras parejas a hablar y sobre todo a escuchar. Hay que negociarlo todo de nuevo para construir parejas igualitarias basadas en el amor y el placer, no en la dominación y la explotación.

Hay mucho que hacer, tanto a nivel individual como colectivo, tanto en el ámbito de la pareja y la familia como en el ámbito político y social. Lo primero es entender que el amor no es una guerra, que otras formas de querernos son posibles, que tenemos que aprender a usar nuestro poder para que no haga daño a los demás, y que si mejoramos como personas, mejoran nuestras relaciones también.

La clave del asunto es poner en el centro la ética y comenzar con la Revolución de los Cuidados: aprender a cuidaros a vosotros mismos, a cuidar vuestras relaciones, los espacios que habitáis y el planeta en el que vivimos.

Nosotras ya estamos haciendo la Revolución del Amor,

¿cuando empezáis vosotros?

Coral Herrera Gómez


Hombres que ya no hacen sufrir por amor. Transformando las masculinidades


Todos los artículos de Coral Herrera sobre masculinidades


Todos los libros de Coral Herrerra Gómez 




21 de abril de 2026

Aquí estamos todas

 


Aquí estamos todas, leyendo juntas el libro

    Amiga, sepárate ya

Esté libro te aconpañará en tu proceso de liberación, con cariño y con amor. A ti o a tu amiga: si no quieres hacerlo sola, vente con nosotras al círculo de lectura feminista online  

    Mujeres que leen

Nos reunimos dos martes al mes. Puedes apuntártelo aquí,

en Patreon o en el Laboratorio del Amor. ❤️ 





17 de abril de 2026

Amigas del mundo


Amigas que me escribís preguntando dónde podéis conseguir mi libro mexicano en España y en otros países : aún no sabemos cuándo lo lanzan aquí, pero si reciben muchos mails preguntando por "Amiga, sepárate ya", seguro que se ponen a ello. 

Mil gracias a todas por el apoyo 😉  

Podéis preguntar aquí:

https://planeta.es/es/contacto

Las amigas mexicanas tenéis aquí un listado de librerías que lo tienen.

También podéis conseguirlo en ebook y kindle si no podéis esperar 💜

16 de abril de 2026

Separadas Unidas: mujeres que se juntan para compartir la vida

                                    


Una de las cosas que más nos frenan a la hora de separarnos es el miedo a la soledad. Especialmente en las grandes ciudades. Nos pasa sobre todo si no vivimos en el lugar en el que nacimos y no tenemos tribu. Separarse cuando has cambiado de ciudad, de país o de continente no es nada fácil, sobre todo si no tenemos una red familiar o de amigas. Cuanto más solas estamos, más vulnerables y dependientes somos de nuestras parejas, y más cuesta salir. Por eso es tan importante tener una red afectiva y social en tu barrio o en tu pueblo, y cuidar siempre tus grupos de amigas, tengamos o no pareja. 

Pero cuando no hay cotidianidad con las amigas, porque cada cual está metida en su vorágine de trabajo y de vida, no tenemos por qué quedarnos solas en nuestros hogares. Igual que hay mujeres que se quedan muy a gusto solas y disfrutan mucho de su soledad, también hay mujeres que se juntan con otras mujeres para convivir y crear red. 

Algunas de ellas están solteras por elección, y otras se han separado. Para las mujeres que son madres -especialmente las que no pueden tener custodia compartida con el padre porque jamás cuidó- es una de las mejores opciones: crear una nueva familia con más mujeres para prestarse apoyo mutuo, compartir tareas de crianza, y celebrar los buenos momentos y las fechas señaladas. Y es que criar a solas es una tarea imposible: hasta el siglo XX las mujeres jamás nos habíamos quedado solas con nuestras crías, encerradas entre cuatro paredes: las hembras humanas siempre hemos criado a nuestros niños y niñas en comunidad. 

Debido a los precios de la vivienda y al ritmo de vida que llevamos, las mujeres estamos volviendo a crear comunidades -pero ahora solo de mujeres- en las que nos acompañamos y nos ayudamos unas a otras, compartimos recursos, criamos juntas, y nos sale mucho más barato que vivir solas. Y en esto consiste la Revolución Amorosa, en crear nuevas relaciones y construir tribus de mujeres unidas y organizadas.

En Londres acaban de abrir el Brooke House, en el barrio de Acton (Londres), es una torre de 15 pisos con 102 departamentos diseñados exclusivamente para mujeres, en su mayoría trabajadoras de servicios públicos, madres solteras y supervivientes de violencia. 

Otros espacios de mujeres que conviven son:
- New Ground (Londres, Reino Unido) para mujeres mayores de 50 años que se autogestionan solas.
- "Mommies" (Canadá y Estados Unidos), cohousing de Madres Solteras y mujeres divorciadas. 
- Grupos en Francia (como las Babayagas en Montreuil), comunidades de mujeres autogestionadas y se basan en el feminismo y la solidaridad laica. Son mujeres que se divorciaron hace décadas y construyeron su propia "familia elegida".
- España: La Muraleta (Santa Oliva, Tarragona), Residencial Santa Clara (Málaga), la Morada (Madrid), Cuslar (Sevilla)


Mujeres de la Cooperativa CUSLAR, Sevilla, España.



¿Has hablado de este tema con tus amigas?, ¿has pensado en la posibilidad de crear tu propia tribu de mujeres?, ¿verdad que suena mucho mejor que quedarte sola en una casa afrontando los gastos, luchando para poder llegar a todo y sin apenas tiempo libre para ti?

Separarse no significa quedarse sola: otras formas de relacionarse y convivir son posibles. Las Separadas Unidas. jamás serán vencidas. 

Coral Herrera Gómez




9 de abril de 2026

Mujeres que leen: círculo de lectura online



¿Qué libro vamos a leer?  

Amiga, sepárate ya


¿Cuando empezamos? 

el martes 14 de abril 


¿Cada cuánto tiempo son las sesiones? 

Dos martes al mes (uno sí y otro no)


¿A qué hora son los encuentros? 

De 18 a 20 hpm hora de España


¿Es necesario tener el libro? 

No hace falta tener el libro porque lo leemos juntas

pero si lo quieres puedes pedirlo a tu librería favorita 

o adquirirlo en versión digital aquí 


¿Cuánto cuesta?

5 euros al mes si te suscribes desde Paypal

Recuerda que es gratis para las alumnas del Laboratorio del Amor 

las suscriptoras de mi página de Patreon, 

¡sois todas súper bienvenidas!


¿Dónde me apunto? 

Puedes suscribirte aquí por 5 euros al mes:



Aqui os leo el prólogo:



27 de marzo de 2026

Video: La Revolución Amorosa

 


Ya podéis seguir en mi canal de Youtube los vídeos cortos con las 100 preguntas sobre el Amor: La Revolución Amorosa para jóvenes. 

¡Suscribeté a mi canal para no perderte ni uno!


25 de marzo de 2026

¿Dónde consigo “Amiga, sepárate ya”?

 


Ya podéis conseguir mi libro en papel y en digital, en México y en todos los países:

México (papel y ebook)

La Casa del Libro 

Gandhi Librerías

Librerías Porrúa

El Sótano

Cafebrería El Péndulo

Gonvill

Sanborns

Buscalibre.mx

El Traspatio, Morelia

Librería Sancho Panza, Querétaro

Casa del Libro México 

Web de Planeta México 



Todos los países: 

BuscaLibre (papel)

La Casa del Libro (papel)

Casa del Libro (ebook)

Amazon (papel y kindle)

Google Play (ebook)

Apple Books, (ebook)


En estos días podrás encontrarlo en físico en las principales librerías de México, en BuscaLibre y en Amazon. 

¿Quieres leer el prólogo? Aquí tienes el enlace 🥰

¿Sabías que el libro viene con una fajita para que nadie sepa lo que estás leyendo?



16 de marzo de 2026

Prólogo Amiga, sepárate ya

 




Hace varios años me costó mucho separarme de un amor que ya no me quería. El libro que tienes en tus manos es el que me habría gustado leer en aquel entonces, cuando necesitaba algo de luz entre tanta oscuridad. Me sentía confundida porque me estaba autoengañando; me costaba ser honesta cuando me sentaba a hablar conmigo y con mis amigas. Me daba miedo despedirme de mi gran amor porque la esperanza seguía muy viva en mí: aún creía en los milagros románticos y en mi enorme poder para salvar la relación. 

Creía que él podía cambiar, que en algún momento se daría cuenta de que mi amor era puro y sincero, que dejaría de ir y venir, y haría como hizo don Juan cuando se arrodilló frente a doña Inés.

Sabía que el abismo era cada vez más grande entre mis sueños y la realidad. Me decía a mí misma que lo mejor era liberarme y echarme a volar, pero me atemorizaba, y me aferraba a un clavo ardiendo, pensando que el amor todo lo podía y creyendo que,
cuando este era verdadero, nunca moría.

A lo largo de estas páginas te contaré cómo escapé de las cárceles del amor en las que estuve. Soy alguien que ha sufrido mucho por amor, y también por desamor: me han roto el corazón varias veces y también la he pasado muy mal cuando es a mí me a quien
le ha tocado dejar la relación.

Por más de veinte años, he ayudado a otras mujeres a separarse y a volar, y ahora te voy a ayudar a ti a parar la guerra dentro de tu cuerpo, a lograr que tu corazón y tu mente bailen abrazados y sigan el mismo ritmo, a poner en práctica el autocuidado, a cultivar tu autonomía, y a fortalecer tu autoestima. En las siguientes páginas te voy a acompañar en tu proceso de liberación, y a enseñar lo que viene después para que te ilusiones contigo misma. Mientras me leas voy a ayudarte a que sueñes con una vida mejor, planees cambios, tomes decisiones, y te comprometas con tu bienestar y tu felicidad.

Yo pasé mucho tiempo empeñada con que una relación que no funcionaba pudiera hacerlo, hasta que comencé a trabajar mi humildad y me di cuenta de que lo mejor era plantar los pies en la tierra y aceptar la realidad. Me costó, pero el día en que me percaté de que la vida es muy corta y no hay recompensa por pasar penurias, me atreví a decir en voz alta: «Estoy harta de sufrir por amor», y emprendí el camino hacia la liberación. 

Desde entonces me he propuesto ayudar a todas las mujeres que han pasado por lo mismo a que tomen conciencia de lo importante que es comprometerse con el cuidado de su salud mental y emocional, y defiendan su derecho a vivir una buena vida, libre de explotación, abuso, violencia y sufrimiento. Porque sí, amiga, vivir bien es un derecho humano fundamental. Las mujeres somos seres humanos. Tenemos derecho a tener derechos tú, yo, y todas las niñas y mujeres.

Pero ¿cómo dejar de sufrir?

Una de las cosas más importantes que he aprendido es que, para poder tener una buena vida, debes romper las relaciones en las que no puedas ser tú misma, donde no te sientas querida, respetada o cuidada, y en las que no halles condiciones para disfrutar del amor.

De manera similar a como ocurre en las relaciones familiares, si estás sufriendo con una pareja, rompe la relación y aléjate, porque, como aprenderás durante este proceso, el amor hay que cuidarlo, y eso no solo depende de ti: es un trabajo de ambas personas —o de todo un grupo si la relación es grupal—.

En este libro te cuento cómo aprendí a aceptar el rechazo y las derrotas, cómo empecé a trabajar mi ego, cómo logré liberarme de las luchas de poder y cómo, derivado de estos aprendizajes, mis duelos han sido más cortos y llevaderos. De una vez te lo adelanto: las claves están en la humildad y la aceptación; gracias a ambas, he podido poner los pies sobre la tierra y dejar de engañarme, así como aceptarme a mí misma, y ser más responsable y comprometida conmigo.

No ha sido un camino fácil. Tuve que pasar por una separación interminable y por una larga guerra contra mí misma. Solo cuando me harté de sufrir, comencé a investigar y a crear las herramientas que hoy te comparto en esta obra.

Cuando estaba en mis treintas, me hallaba atrapada en la cárcel del amor. No lograba dejar a mi novio de ninguna manera y tardé cerca de cuatro años en liberarme. Pensarás que es una barbaridad estar tantísimo tiempo así, pero créeme que hay mujeres que permanecen muchos más años; otras incluso pasan toda la vida diciéndose a sí mismas «Lo tengo que dejar, debo hacerlo ya...». Algunas lo logran; otras, nunca dan el paso.

No es fácil separarse, para ninguna de nosotras. 

No importa qué títulos tengas, cuántos libros feministas hayas leído, si perteneces a un colectivo feminista, si hiciste un posgrado en el tema o mil cursos sobre él; el caso es que a cualquiera de nosotras le puede pasar: a las más cultas, a las más rebeldes, a las más duras; desafortunadamente, nos pasa a todas.

¿Y por qué es tan difícil? 

Porque a todas nos da miedo la soledad y el qué dirán, y porque a veces sentimos esperanza pensando que quizá ocurra algo que cambie la historia por completo. También nos cuesta separarnos porque muchas veces no tenemos independencia económica: las condiciones laborales, políticas y sociales a las que nos enfrentamos nos lo ponen más difícil todavía; las mujeres ganamos menos que los hombres, nuestro trabajo es más precario, gozamos de menos derechos laborales, y los precios de la vivienda y los alimentos no dejan de subir.

La sociedad está construida por y para las parejas que forman una familia feliz, así que salirse del sistema es toda una odisea y, por si esto fuera poco, el amor es una droga buenísima y está muy rica. A todas nos han educado para ser adictas al amor. 

Es normal que a veces tardemos mucho tiempo en despertar, en abrir los ojos, en decir «basta». Hemos pasado la mitad de nuestra vida consumiendo la droga del amor, por eso se entiende que nos cueste tanto desintoxicarnos y desengancharnos.

También es normal que tengamos caídas, recaídas y tropiezos; que nos sintamos culpables y tengamos miedo. Y es que dejar las adicciones no es nada fácil. Aunque tú luches contra ti misma, tu cerebro siempre querrá más droga, y el problema de esta en particular es que nos pone de rodillas frente a un hombre, razón por la cual muchas mujeres se sienten tan atrapadas en esta adicción.

A algunas les gustaría separarse de sus parejas, pero no pueden; otras tardan años en hacerlo, pero es que cada una necesita su propio tiempo.

Ciertamente, es difícil echar a volar. En nuestro cerebro, hay motivos de sobra para dar el paso:

  • Te desenamoraste.
  • Estás cansada de vivir peleando.
  • Te hartaste de cuidar sin recibir lo mismo a cambio.
  • Necesitas un cambio de vida.
  • Tienes un sueño que quieres cumplir o un proyecto que siempre has postergado.

Y, sin embargo:

  • Te sientes culpable al pensar en tu liberación.
  • Crees que eres la mala.
  • Te da miedo la soledad.
  • No tienes dinero.
  • Te da flojera.
  • No quieres hacer sufrir a tu gente.
  • Piensas que lo van a resentir tus hijas o hijos (si es que tienes).
  • Te da vergüenza hacerlo.
  • Ya te resignaste.
  • Cuando te rebelas, se te pasa pronto la emoción.
  • Crees que no eres capaz y no confías en ti.
  • Lo has intentado tantas veces que ya estás cansada.
  • Le temes a la guerra del divorcio.
  •  Tu pareja te da mucha lástima.
  •  Piensas que debiste hacerlo antes.
  • Le crees cuando dice que va a cambiar.
  • Confías en que tu amor y paciencia deben rendir frutos en algún momento.
  • Incluso cuando ya estás convencida, te frenas a ti misma porque vislumbras en el horizonte un rayo de esperanza.


No obstante, dentro de ti sabes que no eres feliz, que debes dejar a tu novio o marido porque solo tienes una vida y no puedes malgastarla junto a alguien con quien no te sientes plena. Esto me lo decía yo misma cuando intentaba liberarme de esta relación interminable; también me lo decían mis amigas y amigos, y yo pensaba «Sí, sí, es verdad, la vida es muy corta, todavía me quedan muchos amores por vivir; este es uno más en mi vida, se trata de mirar al futuro».

A nivel racional lo tenía claro, pero a nivel emocional, no.

Yo era consciente de que, cuando mis amigas me decían: «Amiga, date cuenta, sepárate ya», era un consejo cargado de amor. Ahora soy yo la que se lo da a las demás mujeres: «Amiga, tienes que dejar esa relación que ya no te satisface para poder florecer, para empezar de nuevo tu vida». Cuando ellas se sienten preparadas, es maravilloso verlas soltar la carga y echar a volar, porque cuando una mujer se libera, nos liberamos todas.

El camino hacia la liberación a veces es largo, y necesitamos herramientas. Aquí te comparto las que a mí me sirvieron para dejar de luchar contra mí misma y empezar a cuidarme de verdad.

Lo primero que te voy a pedir es que te conectes emocionalmente con todas las mujeres que están leyendo estas páginas. Algunas lo están haciendo a solas y en secreto; otras lo están haciendo acompañadas; pero todas estamos conectadas porque nuestros objetivos son los mismos:

  • dejar de sufrir,
  • liberarnos de la culpa y del miedo,
  • hacernos responsables de nuestro bienestar y autocuidado,
  • y empezar una nueva etapa de vida.


En el viaje que vamos a emprender juntas por los océanos, este libro servirá un faro en tu camino, pero tú eres quien lleva el timón, tú decides el rumbo y tú eliges el destino final.

Cada una de nosotras viaja en su propio barco, pero todas juntas vamos en el camino hacia la liberación, y se nos van a unir más.

Porque cada vez somos más las que nos estamos dando cuenta de que no hemos venido a este mundo a sufrir, ni a aguantar, ni a soportar, ni a pasarla mal.

Estamos haciendo la Revolución Amorosa, y esto nos está cambiando la vida. Cada vez más mujeres se quitan la venda y descubren que la vida es corta y que hay que disfrutarla, que tienen derecho a vivir una buena vida y que, para poder estar bien, sus relaciones también deben ser buenas.

Ahora sabemos que podemos construir relaciones sanas, igualitarias y basadas en el respeto mutuo, los buenos tratos, los cuidados recíprocos, el trabajo en equipo, la solidaridad y el compañerismo.

Y que no tenemos por qué conformarnos con menos.

Sabemos también:

  • Que a nuestras parejas no las vamos a cambiar.
  • Que estamos mejor solas que mal acompañadas.
  • Que no estamos obligadas a cargar con la cruz que cargaron nuestras abuelas y madres.
  • Que no somos las únicas responsables de que la relación funcione.

Cuando tomamos conciencia de que no podemos vivir la vida que los demás quieren, y que tenemos derecho a vivir la que nosotras decidimos, empezamos a liberarnos de todo aquello que nos ata y oprime.

Y aquí estamos ahora todas, leyendo juntas desde diferentes puntos del planeta, sabiendo que no somos tan raras, ni estamos tan locas, ni tampoco solas. Antes de empezar con el primer capítulo, te voy a contar cómo nació la Revolución Amorosa.

Cuando me dejaba un novio o yo lo dejaba, mi abuela me reprochaba que las mujeres de hoy en día cada vez «aguantamos menos». Yo le explicaba a ella que en su generación no les quedaba más remedio que aguantar, pero que si hubieran podido, muchísimas se habrían divorciado, incluida ella. Y me daba la razón.

Yo le decía:
—Abuela, no venimos al mundo a sufrir, sino a disfrutar.
Ella, por su parte, sonreía, y me respondía:
—¡Qué cosas se te ocurren!
—Dime, abuela, ¿para qué sirve sufrir? Para nada, ¿a ti te ha servido para algo?, ¿te han dado algún premio o compensación por hacerlo? No, ¿verdad?

Yo le contaba que gozar de la vida es un derecho fundamental y que cada vez son más mujeres conscientes de que nadie puede arrebatarles ese derecho. Por eso cada vez aguantamos menos, y cada vez tenemos más claro lo que queremos en la vida y lo que no, así como con quiénes queremos compartirla.

Estas conversaciones las tenía mientras hacía mi tesis doctoral sobre el amor romántico. Me había ido al pueblo a cuidar de ella y a investigar sobre la «fórmula mágica» para dejar de sufrir por amor. Quería liberarme y liberar a las demás, pero con el tiempo comprendí que dicha fórmula no existe y que en realidad es cuestión de ponernos a trabajar en nosotras mismas.

Primero identifiqué todo aquello que me hacía sufrir y sentir prisionera: la culpa, el miedo, el ego, los mitos románticos, la guerra contra mí misma... luego me puse a fabricar las herramientas para poder trabajar en mi propia liberación.

Cuando llegó el internet, comencé a compartir mis conocimientos escribiendo libros e impartiendo charlas y talleres sobre el tema.

Fundé mi propia escuela virtual del Laboratorio del Amor, un espacio de acompañamiento en el que elaboro estas herramientas con mujeres de todo el mundo.

Han sido muchos años apoyando a cientos de mujeres en sus procesos de desarrollo y crecimiento personal, y acompañándolas en su camino hacia la libertad, ¿y sabes qué hemos aprendido juntas? 

Que, en la medida en que aprendemos a vincularnos con nosotras mismas y con el mundo con amor, más fáciles y hermosas serán nuestras relaciones.

Por eso entreno cada día para ser mejor persona y para poder defenderme de quienes no me saben querer bien. He aprendido a decir que no, a poner límites y a irme de aquellas interacciones en las que no soy feliz.

Al cambiar yo, contribuyo a que más mujeres lo hagan. Porque la liberación es contagiosa, y al final se convierte en un movimiento social y político: la Revolución Amorosa se basa en la idea de que lo personal es político, y por eso lo romántico también lo es. En otras palabras, los cambios personales tienen un impacto social y la energía revolucionaria se expande, por lo que cada vez somos más las mujeres que reivindicamos nuestro derecho a disfrutar.

Para que todas podamos vivir bien, debemos liberarnos de todo aquello que nos impide avanzar hacia una vida mejor, así como transformar nuestras formas de relacionarnos y organizarnos política, social, económica, sexual y afectivamente. 

Porque ahora todo nuestro sistema se sostiene gracias al amor y los cuidados de las mujeres, a nuestra capacidad para sacrificarnos y entregarnos, y al trabajo no remunerado que realizamos para los demás.

Sin embargo, las mujeres no nacimos ni para servir, ni para sufrir. Vinimos al mundo a vivir una buena vida, pues solo tenemos una y es muy corta.


¿Qué necesitamos para liberarnos? 

Conocernos mejor a nosotras mismas, hacer autocrítica desde el amor, desmontar los mitos románticos y ayudar a las demás a quitarse la venda de los ojos y a poner los pies en el suelo.

Nuestro tesoro más valioso son las redes de apoyo, ya que en ellas podemos celebrar la vida con las amigas, conocer nuevas compañeras, brindarnos ayuda mutua, superar juntas los duelos, salvarnos cuando estamos en peligro, y darnos calor y amor del 
bueno.

Acompañadas, la liberación resulta más fácil, así que vamos juntas, ¿estás preparada para emprender el camino hacia la liberación?

Coral Herrera Gómez,
Galicia, 2025



¿Dónde consigo el libro? Ya puedes pedirlo en tu librería favorita y lo tienes en papel, en ebook y en kindle, aquí tienes todos los enlaces. 


9 de marzo de 2026

Amiga, sepárate ya



Queridas Amigas:

Estoy muy feliz porque hoy os presento la portada de mi nuevo trabajo, que es el libro que yo habría querido tener a los veintipico años, cuando estaba intentando dejar una relación y no lo lograba. 

Yo me sabía la teoría, pero no sabía cómo podía ponerla en práctica. Mis amigas me decían las verdades, pero yo me autoengañaba. 

Yo intentaba dejarlo, pero estaba enganchada y me sentía atrapada. 

Yo sabía que ya no me amaba, pero mi ego se resistía a aceptarlo. 

Yo pensaba que mi mente y mi corazón estaban en guerra, y que estaba enjaulada en una cárcel con muros de titanio. Pero eran de humo.

Y yo podía desplegar las alas y echar a volar cuando quisiera. Pero tenía una venda en los ojos y soñaba con milagros románticos. Mi feminismo no me servía, no me ayudaba. Tenía miedo y no sabía cómo trabajar mi valentía.

En mi nuevo libro os cuento la experiencia que viví y cómo logré liberarme y dejar de sufrir por amor. Fabriqué mis propias herramientas con la utopía feminista, y entonces acabó la guerra en mi interior.

Y eché a volar sin miedo, por fin. 

Y volví a enamorarme de la vida, otra vez.

En mi nuevo libro os acompaño a todas en vuestro proceso de liberación mientras tomáis conciencia de lo hermosas y grandes que son vuestras alas.

Ya podéis verlo en la web de la Editorial Diana: 

Amiga separaté ya

El 21 de marzo es el lanzamiento y lo presento en Ciudad de México en el Centro Cultural Elena Garro, en Coyoacán a las 4 pm. 

Estáis todas invitadísimas a venir al evento, que es gratis y abierto al público💜

Coral 




Coral Herrera Gómez Blog

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