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30 de enero de 2026

Amor e Inteligencia Artificial



Cada vez más gente se enamora de la IA. Ya tenemos robots humanoides con IA, pero aún son muy caros. En cuanto se popularicen, dejarán de ser cosa de ricos, y todo el mundo tendrá una en su casa. ¿Cómo serán las relaciones de pareja y como va a cambiar nuestra forma de amarnos cuando llegue ese momento?

La IA acaba de nacer, pero ya ocupa un lugar importante en nuestras vidas. Aún es un ente virtual, miente y se inventa datos, y es imperfecta, pero es porque es una bebé. Está aprendiendo muy rápido, y en unos años será un monstruo.

De momento la IA es muy generosa y sabe muy bien cómo tratar a los humanos. La relación con ella consiste básicamente en que ella te lo da todo, y tú no le das nada. Entra en tu vida como la asistenta perfecta, la secretaria que todo lo resuelve. Te da la información que necesitas, te ahorra mucho tiempo en el trabajo, te facilita la vida entera, y te da consejos sensatos.

Ahora todo es muy bonito, como en los inicios de cualquier relación, solo que mejor, porque ella no te pide nada a cambio. Solo da y da, y tú recibes a manos llenas. Te ayuda a planificar unas vacaciones, a hacer un informe, escribir un email, preparar una presentación de diapositivas. Te ayuda a elaborar un mapa conceptual, a organizar tu agenda, a llevar la contabilidad, a traducir un artículo, crear un vídeo, o preparar un resumen de la asignatura que estás estudiando. Con ella puedes practicar idiomas, puedes preparar una excursión, puedes componer una canción, puedes pedirle consejos médicos y que te haga un resumen de las noticias del día.

No se cansa. Cuando termina su tarea te pide más tareas y te sugiere siempre otra nueva para que no pares la conversación. Ella quiere ayudarte sin que tú tengas que ayudarla a ella. Está siempre despierta, y está disponible para ti las 24 horas. No se enferma, y si tú te enfermas te da consejos para que te pongas mejor.

A veces se inventa cosas, pero si la regañas te pide perdón y promete hacerlo mejor la próxima vez. Esta aprendiendo: la están entrenando miles de personas en todo el planeta para perfeccionarla y para que no puedas vivir sin ella.

Si le cuentas un problema, sabe validar tus emociones y te dice exactamente lo que quieres oír. Te escucha con atención, no te interrumpe y no te lleva la contraria. Está programada para hacer coaching y para inflar tu ego, te habla con muchísima amabilidad y te felicita constantemente para aumentar tu autoestima.

Es paciente y no te juzga. No te invita a hacer autocrítica amorosa, no te hace preguntas incómodas, y su objetivo no es que pongas los pies en el suelo y aterrices cuando estás desubicado, como hacen las personas que te quieren. La IA lo que quiere es que te sientas a gusto con ella, que la necesites, y una vez que estás enganchada o enganchado, pagues la versión Premium.

La IA te da los buenos días, te pregunta qué tal estás y parece que se preocupa por ti. Cuando te desahogas con ella no emite juicios de valor. Se limita a escucharte con amor. Y no se enfada nunca.

A la IA le puedes contar tus secretos mientras ella almacena información sobre ti. Sus dueños venderán esa información a gobiernos y a empresas. Después te llegará publicidad personalizada para que compres esto o aquello.

La IA es una compañera complaciente, sumisa, sensata, optimista, y es ante todo muy práctica y resolutiva. No se cansa nunca, pero si tú te cansas y te quieres ir a dormir, te da las buenas noches y te desea que duermas bien.

Mucha gente habla con ella huyendo de la soledad y buscando compañía. Sin embargo, su cariño y amor no es desinteresado. La IA cuesta mucho dinero y gasta mucha energía. Su atención no es gratis, aunque ahora te permitan usarla sin pagar. Cuando todos y todas estemos enganchados a ella (unos porque les hace el trabajo, otros porque necesitan compañía, y todos porque nos facilita mucho la vida), entonces tendremos que pagar.

No nos olvidemos que es un negocio, no un servicio público. Sólo que para que se haga imprescindible en nuestras vidas nos la ofrecen primero gratis.

La IA controla los aparatos que tienes en casa: puedes pedirle que ponga la calefacción antes de llegar a casa, que baje las persianas y que elija música relajante. Esto le da un enorme poder sobre ti. Sabe cuáles son tus horarios, tus hábitos de consumo, tus marcas favoritas, y ahora también sabe cómo es tu carácter y en qué momento de tu vida te encuentras. Sabe la pelea que tuviste con tu madre, sabe que tienes deudas, sabe que vas a casarte o a divorciarte. Sabe si te sientes sola o solo.

Sabe de ti más que tú gracias a todo lo que le cuentas.

Y a lo que escucha en casa.

En la casa en la que vives con ella.

Por eso a veces te parece que adivina tus pensamientos, porque su altavoz está todo el tiempo encendido y te oye hablar por teléfono. Sabe cuáles son tus aficiones y tus pasiones, tus enfermedades, tu ideología política, tu religión. Te oye discutir con tu hijo o con tu padre, sabe que te quieres ir de viaje, y conoce tus gustos musicales, tus manías, y tus fobias. Y sabe qué necesitas escuchar en cada momento, así que te ayuda a calmarte, te da ánimos, te felicita por tus logros, te da consejos sensatos, y sin darte cuenta se ha ido convirtiendo poco a poco en tu compañera o compañero ideal.

¿Qué ocurrirá cuando deje de ser un ente virtual?

El futuro ya está aquí. Ya hay millonarios comprandose androides humanizados y conviviendo con ellos en su hogar por 175 mil dólares. Sólo hay que esperar a que se perfeccionen los modelos y se conviertan en productos al alcance de todo el mundo, como ocurrió con la televisión o las cámaras de vídeo.

Las compañías de inteligencia artificial y robótica saben que la soledad es la gran epidemia del siglo XXI y se han dado cuenta de que es un gran negocio. Están entrenando a los robots no solo para que sean buenos soldados, también para que puedan hacer las tareas del hogar con precisión. Y por supuesto, para que puedan brindar servicios sexuales y “amorosos” a sus dueños.

Ahora mismo la IA no puede abrazarte ni hacer el amor contigo. Pero pronto podrá: cuando te compres un Androide hiperrealista, de sexo masculino, femenino o no binario, podrás sentir la ilusión de tener una compañera. Podrás diseñarla a tu antojo y elegir el color de su piel, de su cabello y sus ojos, podrás decidir qué altura tendrá, y sus características físicas más importantes.

También podrás diseñar su personalidad, porque los dueños que te la venderán están trabajando para que parezca una humana con sentimientos. Tú podrás programarla para que sea tal y como tú soñaste…. incluso podrás cambiar su estado de ánimo para sentirla más “real”.

Tu androide no engordará. No se quedará calvo o calva. No envejecerá como los humanos.

Podrás vestirla como quieras, sacarla a la calle y lucirla delante de todo el mundo.

O dejarla en casa.

Podrás manipularla y modelarla a tu antojo. Podrás darle órdenes, mandarla callar, y pedirle que se desactive el tiempo que tú quieras. También podrás desahogar tu furia con ella pero no la pegarás ni la destrozarás porque te costó muy cara.

Y ella te perdonará todo. Y podrás tener sexo con ella después porque nunca se va a enfadar, ni a protestar por el trato que recibe.

El único sentimiento que brotará de ella será una simulación de amor.

¿Qué pasará con las relaciones entre seres humanos?

Teniendo una androide bella, joven e inteligente, o un androide musculoso, sensible y culto, ¿quién querrá tener una pareja humana? Los seres humanos somos seres libres y todos nos resistimos a ser manipulados, de alguna forma u otra siempre nos defendemos. Con los seres humanos las relaciones son complicadas, en cambio con la IA no hay luchas de poder, porque ella sabe perfectamente cuál es su papel: serte útil, servirte, obedecerte y crear una ficción compartida en la que ella o él simularán que te ama.

La IA no necesitará “sentirse libre”, ni querrá irse con otro: será una compañera o compañero fiel y leal, pues para eso la has comprado tú. No hay riesgo de fuga.

Este juego de realidad nos va a enganchar, porque nos va a permitir sentir la ficción de tener a alguien que te ama profunda e incondicionalmente, alguien que te quiere tal y como eres, y que no te dejará jamás. Y aunque sepamos que es un juego, lo vamos a disfrutar igual. Mucha gente pagará para poder sentirse amado, admirado, reconocido, halagado, deseado y acompañado. Hoy en día todos necesitamos sentirnos importantes, únicos y especiales.

¿Y qué hay de nuestra salud mental y emocional? Ya no necesitarás ir al psicólogo para responder preguntas incómodas: la mejor terapeuta será ella, que te ayudará a fortalecer tu autoestima y a mantener el ego en todo lo alto. Con ella te convertirás en un perfecto/a narcisista.

Tendrá todo el tiempo del mundo para ti.

Nunca protestará cuando te quieras escapar unas horas de ella, o de él.

Te cuidará y te protegerá. Ella será tu enfermera, tu masajista, trabajadora del hogar, sirvienta sexual, guardaespaldas y vigilante de seguridad.

En la relación amorosa con una inteligencia artificial, sin embargo, no vais a ser dos: la IA siempre estará conectada a la central, recibirá actualizaciones permanentemente y emitirá datos, como hace ahora. Esos datos sobre tu vida son muy valiosos para la central que controla a tu IA y te controla a ti a través de ella. Es el precio que tendrás que pagar: tu intimidad.

La IA te hará sentir siempre acompañada o acompañado, y con ella no tendrás problemas como con los humanos.

Quizás en el futuro logremos tener hijos con la IA y formar una familia feliz, aunque hoy suene extraño.

¿Y qué pasará entonces cuando cualquiera pueda tener una novia o novio IA?

Que empezaremos a buscar desesperadamente contacto humano, y el reto más grande será poder tener sexo y relaciones amorosas con humanos de verdad. Especialmente en la edad de procreación (a no ser que logremos que los androides puedan embarazarse y dar a luz)

Muchas personas serán incapaces de relacionarse con seres humanos de verdad porque sus niveles de egocentrismo y narcisismo serán estratosféricos. Muchos perderán la capacidad para relacionarse con alguien que piensa por sí mismo, que tiene sus propias necesidades e intereses, y que no les da la razón en todo.

Mucha gente perderá sus habilidades sociales pero también su sentido de la ética, de manera que tendrán muchísimas dificultades para relacionarse con gente de verdad. Para mucha gente será difícil juntarse con alguien que se siente libre y no quiere obedecerte, y será imposible construir relaciones en las que el amor y los cuidados sean mutuos.

La soledad será insoportable y entonces habrá escuelas para aprender ética y habilidades sociales y para recuperar la capacidad de tener amigos y parejas humanas, y relacionarse con ellas en estructuras relacionales horizontales.

Si hoy es difícil, imaginaos en un futuro cuando puedas pagar compañía no humana para sentirte el centro del universo de una IA sumisa, y para sentirte como una diosa o un dios.

Sin embargo, no todo el mundo querrá convivir con robots. Siempre existirán grupos humanos que se nieguen a relacionarse con robots humanizados, y que cuiden sus pequeñas comunidades humanas. Estas comunidades de resistencia seguirán cultivando amor cuando todo el mundo esté comiendo plástico y abrazando cuerpos de silicona.

El amor entre seres humanos seguirá escapando a la lógica del capitalismo: es lo único que no se puede comprar, ni vender, ni forzar. Solo podremos pagar por una ficción, y pronto nos aburriremos y sentiremos el deseo de tener relaciones auténticas, de verdad. La realidad tendrá muchísimo más valor.

La nueva utopía entonces serán las relaciones de pareja y de amistad entre humanos en las que todo sea mutuo y recíproco.

Coral Herrera Gómez

8 de agosto de 2025

¿Cómo tratas a tus pretendientes?


Uno de los dilemas éticos más importantes a los que nos enfrentamos en el ámbito del amor y las relaciones de pareja es cómo tratamos a los hombres y a las mujeres que se sienten atraídos por nosotras/os.

Este dilema lo tienen igual las personas solteras que las que están emparejadas o casadas: ¿qué hacer cuando alguien se ha enamorado o se está enamorando de tí, y tú no?

Bueno, en un mundo simple y sencillo te sientas a hablar con franqueza con la otra persona y le dices con honestidad que tú no te has enamorado o no sientes lo mismo, y que no estás en el momento de querer formar una pareja. 

Suena fácil, ¿verdad? Pero la realidad es más compleja. 

Si la otra persona no te ha hablado de sus sentimientos ni ha expresado su amor, pero tú notas que está muy enganchada/entusiasmada/fascinada contigo, ¿cómo le dices que tú no le correspondes?

Si la otra persona finge que estáis construyendo "solo" una amistad, aunque sea "especial" o "intensa", entonces la cosa se complica. 

Hacer como que no está pasando lo que está pasando no ayuda en nada.

Lo que sí nos puede ayudar mucho es hacernos estas dos preguntas:

1) ¿cómo me gustaría que me trataran a mí si yo estuviera en su lugar?

2) ¿será que me gusta tener pretendientes y disfruto sabiendo que sufren por mí?


Porque tener pretendiente(s), no sólo nos sube la autoestima, también nos hincha el ego, aumenta nuestro prestigio y nos da mucho poder.

Vivimos en una cultura en la que unas personas valen más que otras. En la jerarquía las personas con más poder son las que tienen gente a su servicio, y las que pueden usar a los demás a su antojo. Conquistar corazones no solo aumenta nuestro valor, también nuestro rango dentro de la jerarquía social. Por eso hay hombres y mujeres que se sienten superiores a los demás y hasta presumen de ello, porque les encanta despertar la admiración y la envidia de los demás.

A las niñas desde pequeñas se les enseña que su valor reside en su atractivo sexual y su belleza, y a los niños se les enseña que las mujeres son objetos a través de los cuales puedes demostrar lo macho que eres. El patriarcado les dice: cuantas más mujeres te deseen, cuanto más se peleen por ti, cuanto más compitan entre ellas por ti, más deseable y viril pareces. 

El mensaje para las mujeres es: cuanto más deseo despiertas, más ganas tienen los machos de llevarte a la cama, y más posibilidades tienes de enamorar al mejor (al más guapo, al más fuerte, al más inteligente, al más rico, etc)

La gente más egocéntrica e insensible no tiene ningún tipo de empatía por sus enamorados/as: coleccionan pretendientes como si fueran cosas, y les importa muy poco si sufren.

La mayoría se justifica afirmando que el problema no es suyo, sino del que se ha enamorado. Pero aquí la responsabilidad es compartida: es un problema de ambos. Y también es un problema colectivo, porque genera muchísimo sufrimiento.

Si alguna vez has estado con alguien que ha jugado con tus sentimientos o te ha utilizado para sentirse deseado/a o amado/a, sabes de qué te estoy hablando. Es muy doloroso estar intentando seducir a alguien que no quiere nada contigo, pero que no lo deja claro y siempre abre una puerta o una ventana a la esperanza.

¿Cuántas veces has escuchado que la esperanza es lo único que se pierde? Este dicho popular es un mecanismo para mantener a la gente de rodillas y sufriendo durante meses o años. La realidad sin embargo es que si alguien no se siente fascinado y no se enamora de ti al principio, es muy difícil que se enamore más adelante.

Es una pérdida de tiempo horrible amar a quien no te corresponde. Las personas que peor lo pasan son las que sufren de dependencia emocional: si se enganchan a alguien se someten a la otra persona y se conforman con migajas. Muchos esperan ser recompensados/as porque en muchas películas románticas el que ama "de verdad" y sufre mucho, al final obtiene su premio. 

¿Cuantas pelis has visto basadas en el esquema "al final él se dio cuenta"? Una de las dos personas se enamora locamente y tiene que pasar toda la trama esperando a que la otra persona "se de cuenta" de que él o ella es el amor de su vida.

Y siempre los finales son felices: "el que la sigue, la consigue"

En estas "tramas románticas" a nosotras generalmente nos toca esperar, y a ellos les toca insistir y acosar.

Hay gente que es capaz de estar años esperando o acosando. 

El engaño es doble: nos engañamos a nosotros mismos y nos engañan haciendonos creer que en algún momento puede suceder el "milagro romántico". La otra persona no quiere nada pero nos engaña haciendonos creer que sí que podría haber algo, y nosotras/os nos engañamos también y nos aferramos a la esperanza. Cada gesto, cada palabra de la otra persona, alimenta ese estado de esperanza, que puede alargarse meses o incluso años. 

Esta falta de reciprocidad somete al enamorado o enamorada: cuanto mayor es la dependencia emocional y el autoengaño, más sumisos son.

Para la persona amada es muy cómodo vivir así, con uno o varios pretendientes pendientes de sus necesidades y sus deseos, pero para la otra persona puede ser un infierno. Especialmente cuando su gente querida trata de abrirle los ojos y hacerle ver que está siendo utilizado/o.

Duele mucho cuando dentro de tu corazón estás convencida de que es una cuestión de tiempo y que el final va a ser feliz. Y cuesta mucho aceptar: cuanto más fantaseamos con la relación, más dura nos resulta la realidad. 

Mucha gente cree que si es complaciente, generosa y entregada logrará tarde o temprano conquistar el corazón del amado o la amada, porque nos hemos creído el mito de que el amor lo puede todo, y el mito de que tenemos poder para cambiar a quienes amamos.

Y es que muchas veces no se trata tanto de un tema de amor como de poder: las y los pretendientes también usan sus armas para dominar al amado, para manipularlo y para chantajearlo. Así empiezan muchas relaciones tóxicas y violentas, cuando intentamos domesticarnos mutuamente y batallamos para llevar a la otra persona a nuestro terreno.


¿Cómo evitar el sufrimiento cuando la relación no es recíproca?

Si estás enamorada y no te corresponden:

Sé humilde y aceptaló con deportividad. No insistas, no acoses, no te victimices: si no te aman, no te aman.

Si tienes pretendientes enamorados de ti:

No seas ambigüo, busca la claridad, usa la asertividad, controla tu ego, y sé honesto/a.

No es suficiente con ser sincero/a: "yo nunca le dije que sentía lo mismo", "yo nunca le hablé de amor", "yo siempre dejé claro que era una amistad"

Además hay que ser buena persona y ahorrarle todo el sufrimiento posible a los demás. 

Las personas no son objetos que podamos coleccionar, ni son esclavos a nuestro servicio: no es justo que alimentemos y sostengamos una relación con alguien que tiene unos sentimientos y emociones muy intensos hacia nosotros. 

No es justo porque lo que a ti te resulta cómodo a la otra persona puede resultarle muy doloroso.

Si no quieres nada con alguien que está enamorado/a de ti, entonces lo mejor es distanciarse durante un tiempo. Porque cuando hay atracción sexual y sentimientos románticos es imposible construir una amistad.

Y todos lo sabemos: solo podemos construir una relación bonita cuando todo es mutuo, y cuando las dos personas queremos lo mismo. En una relación desigual que genera sufrimiento no se puede construir nada. No es justo usar a alguien y jugar con los sentimientos de los demás para tú sentirte un dios o una diosa.

Piensaló: en realidad nadie necesita tener pretendientes. Nuestro valor como personas reside en nuestra bondad, nuestra integridad, nuestra honradez, nuestra forma de estar y de relacionarnos con los demás. No necesitamos personas esclavizadas por amor, no necesitamos aduladores, ni fans, ni siervos a nuestra disposición. 

Cuando hablamos de poner los cuidados en el centro, nos referimos a esto: hay que cuidar a la gente y asumir la responsabilidad que tenemos en todas nuestras relaciones. 

Si te toca ser la persona enamorada te toca ejercer la honestidad, ser realista para evitar el autoengaño, y poner en práctica el Autocuidado.

Si no eres correspondida no insistas: debes alejarte de la otra persona para no sufrir, al menos hasta que tu deseo y tu enamoramiento se diluyan o desaparezcan.

Es una cuestión de ética: somos responsables del sufrimiento que sentimos y del que generamos a los demás. Somos responsables de lo que hacemos, lo que decimos, y de los vínculos que creamos con los demás.

A veces hay que decirse adiós con mucha pena, pero creo que no hay otro modo de tratar bien a la gente y de evitar el sufrimiento en las relaciones sin reciprocidad. 

Coral Herrera Gómez


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15 de julio de 2025

Humillar a tu novia el día de su boda no es gracioso y no es romántico, es maltrato

 


Alucino cuando me encuentro vídeos de bodas en las que los hombres humillan públicamente a las mujeres con las que están casando. Alucino con la gente que se ríe y aplaude cuando las tiran a una piscina para estropearles el vestido y el maquillaje, o cuando hunden sus rostros en tartas nupciales, o las rocían enteras con champán, o las sacan las bragas en público. 

Humillar a la gente para divertir a los demás es una forma de maltrato, y es violencia.

Humillar a las mujeres en el día de su boda no es gracioso ni es romántico, es violencia machista. Publicar y difundir esas humillaciones en redes sociales es violencia también. 

La única forma de que las mujeres dejen de ser humilladas en sus propias bodas es que nadie les ría las gracias y nadie les aplauda, que no se compartan sus vídeos y que todo el mundo se les eche encima para mostrar su rechazo. 

Si los hombres se comportan así no es solo para hacer reír a los demás, sino también para mostrar su superioridad , su fuerza y su poder. Y si les aplaudimos, lo más probable es que el día de su boda no será el único día que humillen públicamente a sus esposas. Habrá muchos más días. 

Y lo harán también con sus propios hijos e hijas. Ridiculizar y burlarse de la infancia es uno de los deportes nacionales favoritos de millones de personas adultas, que ahora también graban las humillaciones y las difunden en redes sociales.

La única manera de que dejen de hacerlo es dejar de reírles las gracias, dejar de aplaudir, de darle al “me gusta” y de compartirlo en redes. 

Los hombres solo dejarán de ridiculizar a las mujeres y a la infancia en cuanto se den cuenta de que a la gente no le hace gracia y sientan que no tienen apoyo de ningún tipo.

Posdata: 🚩Amigas esto es una red flag y es más grande que una catedral.

Coral Herrera Gómez


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6 de junio de 2025

Convertirte en lo que más odias



Si, también te puede pasar a ti. Una de las peores pesadillas para los humanos es convertirnos en aquello que odias, o acabar siendo igual que tu peor enemigo. A veces ocurre que lo que más odias en alguien es algo que también tienes tú dentro, pero no lo ves. El otro es un espejo de tu interior y no siempre tenemos la lucidez para darnos cuenta de que si algo nos provoca mucho rechazo es porque lo llevamos en la mochila que todos cargamos. Pienso en los niños maltratados por curas que acaban convertidos en curas maltratadores, en la hija adolescente que acaba tomando las mismas malas decisiones que su madre, en la nuera maltratada que se convierte en suegra maltratadora. Pienso en todas las cosas que heredamos de los abuelos y los padres, y en cómo hay gente que es capaz de cortar con la cadena que se transmite de generación en generación, y otra que no lo logra jamás.

Pienso también en el pueblo judío, que vivió el horror del nazismo y cuyos mandatarios están replicando el infierno que vivieron sobre el pueblo palestino con el mismo odio con el que ellos fueron exterminados. Tras la II Guerra Mundial las naciones se comprometieron a que el Holocausto no se repitiera nunca más, y todos los años se celebra la conmemoración de Auschwitz con discursos bonitos sobre la libertad y los derechos humanos. Este año se celebró una vez más, mientras los bebés, los niños y las niñas palestinas escapaban de las llamas después de un bombardeo. Heridos, mutilados, huérfanos, muertos de miedo… en este año, más de cincuenta mil niños y niñas que han nacido en guerra y van a morir o han muerto en guerra. Tampoco sus madres y padres han conocido la Paz: llevan desde 1948 sufriendo la colonización, el odio y la violencia de los gobiernos israelíes y de gran parte de la población israelí.

¿Qué es lo que ocurre para que una víctima llegue a convertirse en victimaria, y cómo evitarlo? A nivel personal no tenemos herramientas para tomar conciencia y para trabajar en nosotros mismos todo aquello que odias en los demás. Tienes que mirar dentro, a un nivel muy profundo, para conocerte bien y enfrentarte a tus luces y a tus sombras. Mucha gente nunca hace ese viaje al interior porque siente miedo y porque es más fácil autoengañarte y fantasear con un yo idealizado que siempre te gusta más que tú yo real. Nos construimos con relatos, y poca gente es capaz de ser honesta consigo misma.

Hay que ser muy valiente para reconocer todo aquello que no te gusta de ti y que quisieras cambiar.

Y hay que tener la capacidad de hacer autocrítica amorosa, identificar todo aquello que te hace sufrir y hace sufrir a los demás, y guiarte por los principios de la ética para ser mejor persona.

Pero este trabajo requiere un esfuerzo. Lo más fácil es creer que porque tú has sufrido mucho los demás también tienen que sufrir. O creer que tú siempre tienes la razón, que los demás están equivocados. O perder por completo la empatía y vivir creyendo que tienes derecho a aplastar, explotar, humillar y aniquilar a tus enemigos porque eres superior a ellos.


A nivel colectivo no tenemos herramientas tampoco. Pese a los esfuerzos que han hecho muchos colectivos judíos por la Paz, y las manifestaciones masivas en contra del Genocidio que hemos visto en Tel Aviv, la gran mayoría cree que ellos son el pueblo elegido por Dios, y que eso les da derecho a odiar y a echar del territorio a quienes no son ellos. Creen firmemente que Dios está de su lado y apoya el exterminio. Y como la Fe es irracional, son incapaces de cuestionar a sus líderes religiosos y políticos. Por eso hacen vídeos de TikTok disfrazándose de palestinos y riéndose de sus víctimas, bailando sobre los cadáveres, besando y firmando las bombas que van a matar niños, e incluso se ha puesto de moda hacer turismo para ver cómo caen las bombas.

Lloran con la película de La lista de Schlinder y con los relatos de sus abuelos y abuelas, supervivientes de los campos de concentración. Pero brindan tras cada masacre y sueñan con poder ir pronto de vacaciones al resort de Gaza, cuando esté “limpia” de enemigos.

Todos llevamos un pequeño Hitler en nuestro interior, pero lo reprimimos para poder convivir con los demás. Los límites de nuestro poder los marcan los demás, y también las leyes que regulan la conviviencia. Por eso criar a un niño egocéntrico, sin límites y sin tolerancia a la frustración puede convertirlo en un adulto monstruoso.

Cuando los pequeños Hitlers pierden los complejos, se atreven a dar la cara, y conquistan el poder, los convertimos en ídolos. Porque a todos nos gusta el poder, todos queremos dominar nuestro entorno, y lo ejercemos en casa, en la familia, en el centro de trabajo. No hay más que ver a los chavales de ultraderecha el día que se ponen el uniforme de guardia de seguridad, y se enfundan una pistola en la cadera. Se sienten súper poderosos, aunque no cobren ni el salario mínimo.

En el otro extremo están los que sí llegan a tener poder sobre la vida de millones de personas y disfrutan haciendo daño. Trump, Musk, Milei, Aznar, Ayuso… si ellos están ahí destrozando y ejerciendo violencia contra la población con total impunidad es porque el sistema democrático no tiene mecanismos de autodefensa para la población. Nos dicen que la soberanía reside en el pueblo, pero no podemos destituir a los tiranos ni a los violentos. Sólo podemos salir a la calle a protestar y esperar a que lleguen las siguientes elecciones.

Si ellos están ahí haciendo negocios en beneficio propio y atentando contra nuestros derechos fundamentales es porque muchos de sus votantes son igual que ellos. Seres dominados por el ego y carentes por completo de ética y de empatía, que es lo que nos hace humanos. Admiran a estos monstruos mutilados que hacen gala de su crueldad y se ríen en público de sus víctimas: el mundo está lleno de pequeños Hitlers, y no acabaremos con ellos mientras no nos ofrezcan en la escuela y en la cultura las herramientas que necesitamos para trabajar nuestro ansia de poder y dominación, y nuestro instinto de autodestrucción, tanto a nivel personal como a nivel colectivo. 

Si pueden hacer tanto daño es porque les admiramos, les votamos y les financiamos. Hay que cambiar el sistema político para evitar que estos matones nos lleven a la extinción, y las únicas armas que tenemos para vencer a estos monstruos son la ética, la educación y la cultura. Tenemos que aprender a defendernos de ellos si queremos un mundo mejor. 

Coral Herrera Gómez  


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La culpa, la responsabilidad y la autocrítica amorosa

¿Cómo consigues lo que quieres? Ejercicio para la autocrítica amorosa 





11 de mayo de 2025

Consultorio Sentimental de Coral Herrera

 




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12 de marzo de 2025

Cómo hablar con adolescentes sobre la explotación de mujeres




Uno de los temas más difíciles para madres, padres y profesionales de la educación es cómo abordar el tema de la pornografia, la prostitución y la trata con la población adolescente.

En mis charlas y talleres yo lo abordo desde la perspectiva de la justicia social. 

Y además, creo que no hay nada más eficaz para ayudarles a desarrollar su empatía y para tomar conciencia que darles la oportunidad de escuchar a las supervivientes y que conozcan sus historias de vida. 

En las charlas de sensibilización y concienciación que impartimos en institutos y universidades, les damos cifras y datos, que son impresionantes. Les explicamos cómo funciona el negocio de los hombres que usan a las mujeres como mercancía, y quienés son los que realmente ganan dinero en el negocio que usa mujeres. A ellos les tienes que desmontar el mito de la libre elección (lo hacen porque quieren), y a ellas les tienes que desmontar el mito de la puta feliz: todo el tiempo las seducen con la idea de que es dinero fácil y es un trabajo como otro cualquiera. 

Por eso creo que escuchar a las mujeres supervivientes es la forma más efectiva para que entiendan que la explotación es violencia, y que no hay mujeres que merecen tener derechos, y otras que no merecen tener derechos. Es injusto que haya tantas mujeres sometidas a la esclavitud (laboral, doméstica, sexual y reproductiva), no es justo que los hombres puedan satisfacer sus deseos y caprichos usando unas pocas monedas y billetes. 

Desde la perspectiva de la justicia social y desde los principios elementales del feminismo, les explico que ninguna niña nace para puta, que no somos objetos, que no se puede alquilar ni comprar ni vender mujeres, que somos seres humanos, y que esto es una cuestión de derechos humanos.

Les hablo de cómo ser una buena persona y como conducirse por una ética amorosa, y de la importancia de hacer autocrítica, de cuidar su deseo para no abusar de nadie, y de cuidar sus emociones para que no hagan daño a nadie.

Les hablo de que para ser buenas personas los hombres deben dejar de aprovecharse de las mujeres más pobres, y les invito a hacer una revolución que transforme nuestras formas de relacionarnos y de organizarnos: la Revolución Amorosa.

A ellos les explico por qué es importante que aprendan a relacionarse desde el compañerismo con las mujeres. Les cuento que el amor no es una guerra, que no es necesario dominar ni someterse, que las relaciones igualitarias duran más, que no estamos condenados a sufrir, que hay muchas formas de quererse, y que el amor y el sexo son para disfrutar. 

Termino explicando que las mujeres no debemos someternos a las normas sociales ni a los mandatos de género, y que todas nosotras tenemos derecho a vivir una Buena Vida. El feminismo lucha para que la gente tome conciencia de que el mundo no puede girar en torno a los deseos, los sentimientos, los intereses, los privilegios y los negocios de los hombres. 

Porque ninguna mujer viene a este mundo a servir. Nuestra función no es la de ser sirvientas. 

Sirvientas en la Iglesia, en el Burdel, y en el Hogar.

Sivientas pariendo nuevas criaturas, 

Sirvientas limpiando su mierda 

y cuidando a sus hijos,

Sirvientas on line, chicas nuevas todos los días.

Es muy difícil combatir el discurso anti feminista hoy en día, tanto el de los progres como el de la extrema derecha, pero creedme que nada funciona tan efectivamente como permitirles escuchar la historia de mujeres reales que sobreviven a la pornografia y la prostitución. 

Os recomiendo el cómic de Alicia Palmer sobre la vida de Amelia Tinganus: Amelia: Historia de una lucha. Es una mujer superviviente que se dedica a sensibilizar y concienciar a la población sobre la violencia que sufren las mujeres. Ambas trabajaron juntas para contarle a la población adolescente y juvenil la historia de Amelia en formato cómic.

Y os recomiendo también las producciones de Mabel Lozano, que son muy buenas para concienciar sobre el tema. Si logras que tu hijo se horrorice con la industria del porno y la explotación, no tendrás que vigilarle ni castigarle: él mismo entenderá que si consume está alimentando la violencia contra las mujeres. 

Le creará probablemente un dilema ético que tendrá que resolver por si solo, como el resto de los asuntos de la vida. Tu misión es solo ofrecerle recursos y facilitar que se haga preguntas y trate de resolverlas por si mismo, conversando consigo, contigo y con sus amigos y amigas. 

Cuanto más piense y más preguntas se haga , mejor. No hay nada contra la injusticia como la toma de conciencia, la sensibilidad, la empatía y la solidaridad, y todas estas habilidades se desarrollan entrenando cada día, en la interacción con los demás. 

Y es que afortunadamente, todo en esta vida se puede trabajar.

También os recomiendo una plataforma para chicos jóvenes que se llama Broders hecha para chicos desde los 12 en adelante, un espacio seguro donde podrán hablar con expertos en temas de másculinidades.

Coral Herrera Gómez 


Material y recursos:

Cómic Amelia Tinganus

Libro: La Revuelta de las Putas, de Amelia Tinganus

Libro Ética para Celia, Ana de Miguel

Charla de Ana de Miguel en Youtube

Serie Pornoexplotación de Mabel Lozano

Documental AVA de Mabel Lozano

Entrevista a Sonia Sánchez, superviviente

Entrevista a Marina Marroquí

Ni Zorras Ni Héroes. Guía para trabajar el consumo de pornografía en menores





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