20 de febrero de 2024

Hombres con miedo a las Mujeres con poder

 




"Yo cuando ligo con hombres siempre digo que trabajo en Iberia. Y entonces ellos sonríen y me ven vestida de azafata sexy. Cuando terminamos de tener relaciones, y le cuento que soy la Comandante García, y que piloto un boing 747, se le pone chiquita, y después de la primera cita, desaparecen. No pueden soportarlo, me imaginan con 400 personas en mis manos aterrizando en el aeropuerto de Nueva York, y empiezan a sentir un complejo de inferioridad, que por mucho que lo intentan, no pueden con él"

Recuerdo que todas nos reímos, estábamos en un taller de mujeres reflexionando sobre por qué cuando nos enamoramos de un hombre, disimulamos para no parecer tan inteligentes, tan trabajadoras, tan luchadoras, y tan poderosas. Nos empequeñecemos para no asustar a los hombres, para parecer buenas mujeres, mujeres en las que se puede confiar. 

Invertimos mucha energía en calmar el miedo de los hombres, y para ello lo más cómodo es elevarle a él al altar, mientras nosotras nos quedamos debajo. Ellos ahi arriba también están más cómodos, porque es el lugar que han ocupado siempre. Les gusta que les admiremos y les idealicemos, porque ellos no están acostumbrados a admirar mujeres. 

Es fácil hacer la prueba: puedes preguntar a los hombres a tu alrededor cuantas mujeres escritoras admiran, cuantas deportistas, cuantas científicas, cuantas políticas, cuántas pintoras, cuántas periodistas, cuántas influencer siguen. Les cuesta mucho porque la mayoría de ellos no leen a las mujeres, no van a verlas jugar a los estadios, no siguen a mujeres importantes en redes sociales. Algunos pueden hablar de personajes históricos como Marie Curie o Isabel la Católica, pero si les pides que cite mujeres importantes que estén vivas en estos momentos, les cuesta todavía más. 

Recuerdo que el día que yo me doctoré, salió en los periódicos la noticia de que las mujeres con titulo de doctora o titulos universitarios, ligaban menos y se emparejaban menos que las mujeres sin estudios. Y me reí, pero es verdad que a lo largo de mi vida, cuando me he enamorado de un hombre, he tratado de parecer menos inteligente y poderosa de lo que soy.

Cuando tomé conciencia del tremendo miedo que tienen los hombres a las mujeres libres y a las mujeres con poder, me di cuenta de que el problema es de ellos, no mío. Yo he tenido parejas mucho más inteligentes y cultas que yo, y otras que no tenían más que los estudios básicos, y nunca me he sentido superior o inferior. Sin embargo, ellos sí se han sentido apabullados por mi nivel, y por mi papel como figura pública a la que reconocen por la calle. 

A lo largo de estos años trabajando con mujeres, he escuchado a muchas hablandome de los problemas que genera el tener un puesto más alto que sus compañeros, o el tener un salario superior al de ellos. ¿Cuáles son esos problemas? Fundamentalmente, luchas de poder. Todas las parejas tienen luchas de poder mientras intentan domesticarse mutuamente, pero cuando el enemigo es superior a ellos, los hombres patriarcales sienten una necesidad imperiosa de ponerse siempre arriba para sentir que tienen el dominio y el control de la relación.

Cuanto más inseguro es un hombre, más depende emocionalmente de su pareja, y más complejo de inferioridad y de superioridad siente con respecto a ella. 

Un hombre acomplejado suele aplicar siempre la misma estrategia de lucha, que consiste en intentar bajar la autoestima de su compañera para hacerla creer que no vale nada, y que ella no es nadie sin él.  

Esta estrategia también consiste en jugar con el ego de las mujeres: cuanto más reconocimiento y afecto necesitamos de los demás, más vulnerables somos, y más inseguras nos volvemos, porque nuestra autoestima cambia según el nivel de atención y amor que recibimos de los demás. Cuanto más alto está el ego, más baja nuestra autoestima. 

Así que muchos hombres lo que hacen es darte y quitarte ese reconocimiento y ese amor, para que te sientas tan insegura como ellos. Lo que hacen es quitarte poder para defenderse de ti: es una forma de asegurarse que no vas a utilizar tu enorme poder para aprovecharte de ellos, o para dañarlos. 

A los hombres más machistas les pasa que viven una batalla muy fuerte en su interior: por un lado odian y temen a las mujeres, por otro lado admiran a sus compañeras, pero también sienten una profunda envidia. Los hombres han sido educados para rivalizar y competir con los demás, así que cuando se emparejan no saben relacionarse de tú a tú. 

Les educan desde muy pequeños para que le tengan miedo al amor y al poder de nuestros encantos, de manera que van al amor como si fueran a la guerra. 

Ellos van armados hasta los dientes, nosotras vamos desnudas, creyendo que la pareja va a ser un paraíso en el que seremos muy felices para siempre. 

¿Qué ocurre cuando nos damos cuenta de que nuestro compañero no lleva bien nuestro poder y nuestra posición? 

Generalmente intentamos empequeñecernos y alabarlos a ellos para que se sientan mejor, pero después llega un punto en que lo que queremos es dejar de batallar, y trabajar en equipo, codo a codo, con nuestro compañero. 

Es una lucha muy larga, pues los hombres están siempre alerta defendiendo su libertad y su poder: no hay nada que les aterre más que ser un calzonazos, un hombre dominado por su mujer. Los hombres patriarcales necesitan sentirse los jefes de su familia, los que mandan y ordenan, y necesitan que los demás (mujer, hijas e hijos) respeten su autoridad y obedezcan. 

Esto ya no es posible hoy en día porque ya no son los únicos proveedores de ingresos de la familia. Ahora se necesitan dos sueldos cada mes, y ya no tienen en sus manos el poder económico. Así que no saben muy bien cómo hacer para seguir justificando su necesidad de dominar.

Esto genera mucha rabia y frustración en los hombres con miedo, y cuanto más rencor se acumula en su interior, más machacan a sus compañeras, y más problemas crean. Los hombres inseguros y machistas no pueden soportar que una mujer tenga demasiado éxito en su profesión, especialmente si tienen millones de seguidores en todo el planeta. 

¿Os imagináis lo que debe de ser vivir con mujeres como Shakira, una mujer con mucho talento y mucho dinero, que viaja durante todo el año y despierta pasiones allá donde va?

Ya lo dijo el maestro Eduardo Galeano: "El machismo es el miedo de los hombres a las mujeres sin miedo”

Son muy pocos los hombres capaces de relacionarse de una forma tierna y amorosa con mujeres poderosas, pero haberlos, haylos. 

En el mundo de las estrellas, conocemos casos de hombres que han acompañado durante años a sus compañeras sin necesidad de dominarlas y sin necesidad de hacerles sufrir. Hombres que se dedican a facilitar, no a poner obstáculos, hombres que cuidan a sus compañeras, que se encargan de la casa y de la crianza, que ponen lo mejor de sí mismos para que sus mujeres brillen y triunfen, y que apoyan en los buenos y los malos momentos, también cuando se apagan los focos y pasan de moda. 

Son minoría. 

También en la vida real existen estos hombres que no necesitan sentirse superiores a sus compañeras, que están seguros de sí mismos, confían en sus parejas, construyen relaciones basadas en el compañerismo y el apoyo mutuo, y se alegran mucho por los éxitos de la mujer con la que comparten la vida. Algunos de ellos han sido educados para relacionarse en igualdad, otros en cambio han tenido que trabajarse mucho por dentro para aprender, pero todos tienen en común que son hombres valientes que se han liberado del miedo al amor y a las mujeres. 

Solo con hombres libres y valientes se puede realmente disfrutar del sexo y del amor. 

Coral Herrera Gómez


Si tú también quieres trabajarte el miedo a las mujeres y al amor, puedes leer mi libro sobre masculinidades: 





Coral Herrera Gómez, editorial Catarata, Madrid, 2019




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