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10 de noviembre de 2018

Pasos a seguir para someter a millones de mujeres con la droga del amor romántico




O cómo fabricar yonkis del amor para que los hombres vivan como reyes:
- A los 6 años las niñas ya deben de tener clara su condición de ser humano inferior y admirar a los hombres.
- Desde la infancia tienen que verse como víctimas, y empezar a soñar con el cuento de que en el amor romántico está la felicidad.
- Desde la infancia hay que contarles que sólo las querrán por su capacidad para amar y cuidar a los demás, explicarles todo lo que no pueden y no deben hacer por ser mujeres, y hacerles creer que su valía depende de la aceptación y el reconocimiento de los demás.
- Una niña con carencias afectivas será más vulnerable y dependiente: no hay que acostumbrarles a los besos, los brazos y el cariño. Que se lo ganen obedeciendo.
- Meterles en vena la necesidad de ser amadas para estar completas: que vean muchas películas de princesas que esperan con paciencia la llegada de su amado, que piensen que el amor es la salvación y la solución a todos sus problemas.
- El amor ha de ser el centro de su universo y sus preocupaciones, cuanto antes empiecen a soñar con su Príncipe Azul, mejor.
- Construir sus miedos para que los interiorice: miedo al fracaso por no tener pareja, miedo a no ser nadie, miedo al abandono, miedo a no ser amada, miedo a la soledad.
- Seducirlas y engañarlas a todas con la idea de que amar es sufrir, aguantar, renunciar y someterse, y que tendrá el premio que merece al final del valle de lágrimas en el que vivimos.
- Que interioricen la guerra contra el patriarcado y pierdan sus energías en batallas inútiles, que se maltraten y se autodestruyan, que se hagan auto-boicot, que se crean que la felicidad está fuera para que busquen desesperadamente a alguien que las quiera.
- Que soporten todo en nombre del amor: malos tratos, violencia, relaciones de abuso y explotación. Que se sometan al patriarcado desde la intensa necesidad de ser amada por un hombre.
- Que crean que solas no pueden, y con sus amigas tampoco.
- Que sientan que si no le llega el amor es porque tienen mala suerte, o porque es culpa suya, y que sigan soñando con los milagros románticos.
- Que crean que los demás son muy felices y comen perdices.

Si machacas constantemente la autoestima de las mujeres con mensajes a través de los medios para que luchen contra sí mismas, para que no les guste su cuerpo ni su personalidad, para que se sientan mal y sean exigentes consigo mismas, para que crean que estando guapas las van a querer más, para que se torturen voluntariamente, entonces se someterán a la tiranía de la belleza y siempre estarán acomplejadas, insatisfechas, inseguras, y amargadas.
Una vez que prueben la droga del enamoramiento, ya las tienes de rodillas mendigando o exigiendo amor, esforzándose para ser amadas, intentando ser complacientes, olvidándose de sí mismas, traicionando sus ideales, renunciando a su libertad, haciendo sacrificios, y deseando cuidar a cualquier hombre que quiera cumplir el papel de Salvador o Príncipe Azul.

Así se fabrican las yonkis del amor: mujeres que viven amargadas por la falta de amor, mujeres que se conforman con las migajas de amor, mujeres que se autoengañan para seguir consumiendo su droga favorita, mujeres que se olvidan de su felicidad y trabajan para hacer felices a los hombres.
Sabiendo que así nos quiere el patriarcado, llenas de culpa, frustraciones, rabia, miedos, sufrimientos, y dominadas por nuestra necesidad de amor, entonces hay que trabajar muy duro para desobedecer, para ir contracorriente, para dejar de someternos y de sufrir por amor, para liberarnos, para querernos bien a nosotras mismas, para buscar otras formas de relacionarnos, y para construir colectivamente mucho amor del bueno.


5 de noviembre de 2018

¿Por qué no se van de casa las mujeres que sufren violencia machista?


¿Que por qué no se van de casa las mujeres que sufren violencia machista? Porque cuando se separan, a veces empieza un infierno mucho peor: los maltratadores se obsesionan, viven devorados por la rabia y el odio, las acosan, las persiguen por la calle, entran en su casa, la atacan en redes sociales y por teléfono, las amenazan todos los días, a algunas las pegan palizas y las violan, las destruyen psicológicamente mientras ellas tratan de aguantar. 

Muchas de las que se atreven a denunciar no reciben orden de protección, a pesar de que cuando lo hacen la violencia y el odio contra ellas se intensifica. A muchas las acaban matando porque la rabia del maltratador no disminuye con el tiempo: son capaces de estar años acosando, insultando, maltratando, y tratando de quitarle a los hijos e hijas, porque saben que es la forma de castigo más cruel que podemos sufrir cuando somos madres. 

Las mujeres no se separan para proteger a sus hijos y porque no quieren separarse de ellos, ni dejarles solos con el padre. Tienen la autoestima por los suelos, sufren depresiones y ansiedad, sus energías están puestas en sobrevivir, y viven con un miedo permanente. 

Las mujeres no se van de la casa porque la mayoría no tienen donde ir, y cuando logran huir, ellos las encuentran y las amenazan en su lugar de trabajo o en la calle. 

La única forma que tienen algunas mujeres de salvar su vida es que el maltratador lleve escolta humana que le controle las 24 horas del día, pero la ley pone el foco en la víctima. Algunos jueces protegen a los agresores y les permiten convivir con sus hijos e hijas aunque sean un auténtico peligro. 

Así que a ellas no les queda más remedio que intentar "desaparecer", pero no todas pueden hacerlo. Se necesita una red de gente querida muy volcada en apoyarla, y no todas las mujeres tienen esa red. Muchas están solas y desamparadas por el Estado, y cuando el machista las mata, ningún juez es inhabilitado pese a que han negado la ayuda en una situación de peligro. Son los máximos responsables de las vidas de esas mujeres, niñas y niños que necesitan protección, y son cómplices de los machistas violentos.También la prensa es cómplice porque sigue justificando a los agresores y los asesinos, y culpabilizando a las víctimas.

¿Se entiende entonces por qué no huyen las mujeres, y qué ocurre cuando lo hacen? 

#25N #DíaInternacionalContraLaViolenciaMachista
#MachismoMata #StopFemicidios
#UnMaltratadorNoEsUnBuenPadre
#JusticiaPatriarcal #JuecesCómplices #MujeresEnLucha

13 de octubre de 2018

Reflexiones sobre la Guerra Mundial contra las Mujeres


The Conquest of Natureby Eugenia Loli (178) The Old Reader



Brasil: una mujer asesinada cada 2 horas.
México: una mujer asesinada cada 3 horas.
Colombia: una mujer asesinada cada 9 horas.
Argentina: una mujer asesinada cada 34 horas.
El Salvador: una cada día.
Venezuela: una cada 2 días.
República Dominicana: una cada 3 días.

Multipliquen las horas, los días y los meses para echar cuentas de la cantidad de mujeres asesinadas por el terror machista. Y luego les invito a leer sobre la cantidad de violaciones, desapariciones, secuestros, agresiones y abusos sexuales, acoso callejero y laboral que sufren las mujeres y las niñas en América Latina. Sus agresores y asesinos son hombres: maridos, novios, pretendientes, ex novios. Las matan en casa, y nadie lo ve. La prensa te cuenta que el asesino la amaba.

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La Guerra Mundial contra las mujeres y las niñas es la guerra más larga de la Historia de la Humanidad. También es la más cruel, porque sólo hay un ejército, no dos. Los soldados del patriarcado matan, esclavizan, violan, torturan y maltratan a la mitad de la población, que está desarmada. La Resistencia feminista lucha desde posiciones pacifistas, sacando a miles de mujeres a las calles cada 25 de Noviembre en todo el planeta. No lo leerás en los libros de Historia ni en los de texto.


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#DesdeEuropaNoLoVéis: a mi me pasó también, así que entiendo que le pase a tanta gente. Yo había leído mucho sobre feminismo y estaba muy concienciada, pero cuando emigré a América Latina, me quedé horrorizada. Cuando estás en Europa, es fácil que te hagan creer que las mujeres tienen ya todos sus derechos y que la desigualdad está en los salarios, y en los altos puestos directivos, y poco más, porque en los medios apenas te cuentan lo que pasa en el mundo.

Pero cuando vienes acá, te encuentras con una realidad brutal. El nivel de machismo y de violencia en este continente es espantoso: salir a la calle para cualquier mujer es un peligro en la mayor parte de los países. Pero estar en casa, también: es el espacio en el que más violaciones, secuestros, torturas y asesinatos hay.

Si en España matan a una mujer una vez a la semana, aquí en América los machistas matan a doce al día. Si en España se denuncia una violación cada 8 horas, aquí es cada diez minutos, más todas las que no se denuncian. La cantidad de niñas violadas, embarazadas y obligadas a ser madres es demencial: es una tortura sistemática, diaria, llena de crueldad. Estamos hablando de miles, millones de niñas, desde la Patagonia hasta la frontera con Estados Unidos. Si en España las mujeres son precarias, aquí son pobres y extremadamente pobres.

Cualquier cifra que uses para explicar la violencia machista, en Centroamérica y México se multiplica por cien: aquí la guerra contra las mujeres es un genocidio. Mujeres descuartizadas, quemadas vivas, empaladas, degolladas, violadas en grupo hasta la hemorragia mortal, asesinadas con machetes, martillos, bates de béisbol, cuchillos, asfixiadas, o asesinadas a golpes. Aquí la impunidad es casi total, sobre todo en países como México. Los hombres trafican con mujeres para llevarlas a Europa y a Estados Unidos como si fueran ganado, desaparecen cientos de mujeres al año, y la justicia no actúa. No estamos seguras en los taxis, ni en el metro, ni en las calles, ni en el campo, ni en la casa. Es un verdadero infierno.

Entiendo que hay gente que cree que las feministas somos unas exageradas, pero ya es hora de que entendáis vosotros que Europa es una isla de bienestar desde la que no se aprecia la guerra contra las mujeres, no se percibe el cambio climático con tanta violencia, no se ve la pobreza extrema, ni el inmenso poder de las iglesias fundamentalistas. Mi consejo es que abráis los ojos, leáis mucho, y viajéis para abrir horizontes en vuestras mentes: la realidad fuera de vuestras islas es terrible, especialmente para las mujeres y niñas de Asia, África, India, China, y América Latina. Seguir negando el patriarcado y el femicidio mundial es un crimen: nos están matando, todos los días, a todas horas. Hay que visibilizar esta guerra, y visibilizar a las mujeres que luchan para acabar con ella, las heroínas del siglo XXI, las que están poniendo sus cuerpos y sus vidas para parar esta locura, pero no las ves porque para los medios de tu país no existen. Pienso que invisibilizar, minimizar o negar esta guerra es como negar el Holocausto, definitivamente. No es ignorancia, es maldad.

#AbreLosOjos #FeminismoOBarbarie #StopFemicidios #TerrorismoMachista #StopGuerraContraLasMujeres #AbajoElPatriarcado


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La Guerra mundial contra las mujeres y las niñas es una de las guerras más monstruosas y largas de la Historia de la Humanidad. No se habla de ella y no hay nadie con quien reunirse para pedir la paz, y mientras se acusa a las feministas de ser violentas, cada día los hombres nos matan, nos secuestran, nos esclavizan, nos violan y nos torturan en todos los paises del mundo.

En México cada 40 minutos un hombre viola a una mujer (sólo hablamos de las violaciones denunciadas). Cada 7 horas uno de ellos mata a una mujer, es decir, 3 o 4 personas asesinadas al día.

Es un genocidio lento y constante, en la que están implicados muchos hombres: policías, jueces, periodistas, y todos los que colaboran con el patriarcado para justificar la misoginia, cosificar a las mujeres, romantizar la violencia, negar la guerra, y culpabilizar a las víctimas. Son muchos soldados, y entre ellos no hay bajas, ni heridos, ni presos.

Nosotras estamos luchando desarmadas frente a unos enemigos armados hasta los dientes, nuestra única defensa es el feminismo

#ElOdioContraLasMujeres #LaGuerraMundialContraLasMujeres

Coral Herrera Gómez



Datos sobre la violencia contra las mujeres y las niñas en el mundo:

https://www.cepal.org/es/publicaciones/5826-estudio-la-informacion-la-violencia-la-mujer-america-latina-caribe

http://www.unwomen.org/es/what-we-do/ending-violence-against-women/facts-and-figures

https://www.fidh.org/es/temas/derechos-de-las-mujeres/8-de-marzo-de-2018-dia-internacional-de-lucha-por-los-derechos-de-las

https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-37828573


5 de septiembre de 2018

Pobrecitos




Una de las razones por las cuales a las mujeres nos cuesta dejar las relaciones en las que no nos sentimos amadas o en las que sufrimos malos tratos es porque nos dan pena los hombres a los que amamos. Cuando nos enamoramos, conectamos con el niño asustado que hay en su interior. Tenemos tanta capacidad para la empatía, que confundimos el amor de pareja con el maternal y por eso queremos cuidar y ayudar a ese niño inocente a superar sus traumas y sus carencias, y a cerrar sus heridas.

Creo que a muchas nos da ternura la fragilidad de la masculinidad patriarcal: de alguna forma nos compadecemos de sus miedos, de todo lo que les ha tocado sufrir para llegar a ser un macho, de su incapacidad para mostrar afecto, de su falta de habilidades para gestionar sus emociones, de su torpeza a la hora de resolver conflictos, de sus problemas con la autoestima y el Ego. Justificamos su machismo pensando que sufrió tanta violencia ese niño pequeño e indefenso, que es "normal" que la reproduzca y la vuelque sobre nosotras. Nos da por pensar que él sufre siendo violento, pero creemos que el pobrecito no puede evitarlo.

Nos consolamos pensando que nuestro amor lo curará, que nosotras somos muy fuertes y podemos ayudarle a cambiar, que cuando logre conectar con su niño interior se liberará del machismo como por arte de magia. Creemos que los hombres machistas son buenas personas y que no nos hacen daño por placer, sino porque los pobrecitos son hombres, y los hombres son así, muy limitados, violentos e inseguros. Creo que por eso muchas veces nos ponemos condescendientes cuando quieren ser el centro de nuestras vidas, cuando exigen toda la atención, cuando piden a gritos una entrega total e incondicional por nuestra parte. Sabemos que necesitan sentirse poderosos e importantes, así que muchas veces les hacemos creer que lo son, para aliviar un poco ese complejo de inferioridad y superioridad que les hace ser tan dominantes e inseguros.

Bueno, esto es una trampa mortal para nosotras: el niño mutilado no se va a curar, el hombre violento no se va a transformar en una buena persona sólo con nuestro amor. Los hombres tienen que trabajarse sus masculinidades patriarcales, sus traumas y sus miedos, su machismo y su violencia, su discapacidad emocional su necesidad de dominar, su necesidad de tener al lado una esposa-madre-criada leal que les aguante y les sostenga.

Y nosotras tenemos que tener claro que nos merecemos un compañero que nos sepa querer bien. Tenemos que dejar de ser tan comprensivas con los pobrecitos, poner la atención en nosotras, y conectar con la niña que llevamos dentro para protegerla de esos niños violentos e inseguros. ¿Por que si no la cuidas tú, quien va a cuidarla? No permitas que ningún hombre machista le haga daño, que destroce su autoestima, que se aproveche de ella y de su capacidad para amar. Esa niña que tienes dentro somos todas: cuando la cuidas a ella, nos cuidas a todas. Cuando tú te liberas, nos liberamos todas.

 #AutoestimaFeminista #MasculinidadPatriarcal #ViolenciaMachista #MachosSolos #MachosSinAmor #Pobrecitos


Coral Herrera Gómez


26 de agosto de 2018

¿Cómo saber si hay amor en mi relación de pareja?



Loui Jover, 1967


Muchas mujeres están en relaciones de pareja en las que no hay amor. Quizás puede que haya mucho romanticismo, pero no hay amor. La trampa en la que caemos gracias a este gran espejismo colectivo que es el mito del amor romántico, es precisamente que aguantamos demasiado tiempo en relaciones que parecen de amor, pero no lo son.

A las mujeres heterosexuales nos cuesta distinguir el amor de la violencia porque la cultura amorosa patriarcal en la que hemos sido educadas nos hace creer que quién bien te quiere, te hará llorar, que los que más se pelean son los que más se desean, y que del amor al odio hay un paso.

Es una cultura sadomasoquista en la que a nosotras nos toca el papel de sufridoras, y nos hace creer que cuando un hombre nos vigila, nos controla, nos limita la libertad, ataca nuestro derecho a la privacidad, lo hace "por amor". Que sin el amor de un hombre no somos nada. Que los celos son pruebas de amor, que la violencia es pasional, que los malos tratos son "normales" entre dos seres que se quieren. Y es que son el pan nuestro de cada día: vivimos en una cultura muy machista y muy violenta en la que hemos naturalizado la violencia y el sufrimiento, y nos hemos acostumbrado y hasta resignado pensando que es imposible estar en una relación amorosa basada en el respeto mutuo, el placer y el compañerismo.
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Sin embargo, las mujeres que ya no sufrimos por amor estamos cansadas de aguantar malos tratos en nombre del amor, estamos hartas de relaciones en las que no somos felices, estamos cansadas de nuestro rol de mujer sacrificada que todo lo soporta por amor, y ya no nos creemos el cuento de que haya algo de amor en una relación machista en el que a nosotras nos toca obedecer, someternos, renunciar a nuestra libertad, y trabajar gratis sirviendo al señor.

Para nosotras el amor tiene que estar basado en el placer, el disfrute, el compañerismo, la solidaridad, el buen trato, la libertad y la igualdad, la honestidad y la sinceridad. Creemos que si duele, no es amor. Confiamos en nuestra capacidad para evaluar si una relación nos está haciendo felices o no, si nos compensa o no, si puede funcionar o no, y en nuestra capacidad para tomar decisiones si la respuesta es no. Porque priorizamos el auto-cuido por encima de cualquier relación romántica: lo primero es nuestra salud, nuestro bienestar, nuestra felicidad. 

La mejor herramienta para hacer análisis de las relaciones en las que estamos es hacernos  preguntas. Os invito a poneros las gafas violetas con los filtros del amor, y a hacernos todas las  preguntas que se nos ocurran para intentar averiguar si estamos en una relación en la que hay amor, o si por el contrario estamos en una relación basada en la dependencia y la necesidad, en la dominación y la sumisión, en la comodidad o en el interés.

Las preguntas las tenemos que poner entre todas, aquí lanzo unas cuantas para empezar:

- ¿Te sientes plenamente correspondida en tu relación?, ¿crees que los dos estáis igual de ilusionados y tenéis las mismas ganas, y la misma intensidad en vuestros sentimientos?

- ¿Te sientes amada?, ¿Cómo te demuestra tu compañero su amor?,

- Si no te lo demuestra, ¿por qué no te lo demuestra?

- ¿Crees que tu compañero tiene ganas de disfrutar del amor y del sexo, o hay algún obstáculo que le impida vivir sus relaciones con libertad y alegría, como por ejemplo, el miedo?

- ¿Tenéis los dos el mismo concepto, o parecido, del amor, y del tipo de pareja que querríais tener? Si la respuesta es no, ¿hay condiciones para  amarse si vuestras apetencias no coinciden?

- ¿Te sientes aceptada tal y como eres?, ¿te ha pedido tu pareja que cambies tu forma de ser, o hagas cambios en tu vida?

- ¿Te sientes bien, te sientes feliz, estás a gusto en tu relación?, ¿porcentaje de felicidad?

- ¿Te sientes bien tratada?,

- ¿Te sientes bien tratada todo el tiempo, la mayor parte del tiempo, o sólo a veces?

- ¿Te sientes bien tratada cuando hay conflictos y discusiones?

- ¿Cómo tratas tú a tu compañero?, ¿notas mucha diferencia entre su forma de tratarte y la tuya hacia él?

- ¿Cómo habla de sus ex-novias?

 - ¿Cómo habla de las mujeres?

- ¿Cómo trata a la camarera que os está sirviendo la comida en el bar?

- ¿Crees que tu compañero es buena persona?

- ¿Crees que tu compañero es buena persona todo el tiempo, con todo el mundo?

- ¿Cómo se comporta con los animales?

- ¿Es machista? ¿Es racista, clasista, homófobo, lesbófobo, xenófobo?, ¿emite discursos de odio?

- ¿Sus actos y sus palabras se corresponden, lo que dice y lo que hace es coherente?

- ¿Cuantas pasiones y aficiones tenéis en común, hay compatibilidad entre ellas?

- ¿Se ocupa y se preocupa por tu placer, o sólo piensa en el suyo?

- ¿Sabe escuchar con amor?, ¿te escucha a ti con amor?

- ¿Cómo son sus relaciones con sus amigos y amigas, y con su familia?

-  ¿Sientes que la relación es fácil, o es difícil? Fluye el amor, ¿o estáis siempre peleando?

- ¿Ha mentido delante de ti alguna vez a alguien?

- ¿Cómo crees que te ve él, qué te dicen sus ojos cuando te mira, qué cosas le gustan de ti?

- ¿Cómo le habla de ti a los demás, cómo le habla de ti a su mejor amigo, te gusta lo que estás escuchando al imaginarlo?

- ¿Cómo te habla a ti sobre ti misma, cómo habla de ti a los demás cuando estás tú presente?

- ¿Se ha desnudado emocionalmente delante de ti, te ha dejado ver su interior, te ha hablado sobre sí mismo y sobre sus sentimientos?

- ¿Quién es el que se siente más feliz en la relación?, ¿quién es el que mejor está de los dos, o estáis igual de bien los dos?

- ¿Te sientes cuidada?,

- ¿Te sientes cuidada siempre, o solo a veces? Cuando enfermas, ¿te cuida?, ¿te ayuda cuando tienes problemas?, ¿se preocupa por ti?

- ¿Sientes que tienes intimidad y privacidad?, ¿respetas tú la suya?

- ¿Cómo actúa cuando está estresado o nervioso?

- ¿Os veis ambos juntos en el futuro, o alguno de los dos se ve fuera de la relación?

- ¿Te sientes libre para ser tú misma, para expresarte, para contar cómo te sientes, para hablar de tus deseos?

- ¿Te sientes libre en la relación para tener tus propios espacios, tus propios tiempos?

- ¿Cómo le acepta tu gente a tu chico?, ¿qué piensa él de tu gente?

- Si tu gente no le gusta, ¿crees que él trata de aislarte, o respeta tu red de afectos?

- Si su gente no te gusta, ¿crees que él se siente libre para relacionarse con su red de afectos?

- ¿Cómo se comunica contigo?, ¿quién llama primero?, ¿cuánto tarda en contestar tus mensajes?

- ¿Respeta los pactos a los que habéis llegado para estar juntos, o los rompe a menudo?

- ¿Crees que tu compañero confía plenamente en ti?

- Y tú, ¿confías plenamente en tu pareja?

- ¿Os reís mucho juntos?, ¿te estás divirtiendo?

- ¿Estás renunciando a algo, o te estás sacrificando por algo?

- Si es feminista, si dice que se está trabajando el patriarcado, ¿hay coherencia entre sus discursos y sus actos?

- ¿Hay compañerismo, igualdad y trabajo en equipo en tu relación?

- ¿Cómo os repartís las tareas en la casa, la crianza, los cuidados?,

- ¿Disfrutáis ambos de la misma cantidad de tiempo libre?

- ¿Cómo es vuestra forma de organizaros económicamente, sois solidarios el uno con el otro, dependéis del otro para vuestra subsistencia, cómo es la relación cuando no hay igualdad en los ingresos?

- ¿Te compensa la relación, sientes que las cosas buenas realmente compensan las malas?

- ¿Te gustaría que hubiese algún cambio en tu relación?, ¿Crees que es posible que haya un cambio en la realidad?

- ¿La relación ahora es mejor que al principio, o peor?

- ¿Imaginabas que tu relación iba a ser así?, ¿cómo la soñabas?

- ¿Tu relación se ha convertido en un cruce constante de reproches mutuos?, ¿hay cansancio o hartura por parte de ambos?

- ¿Qué cosas podrían mejorar en la relación?

- ¿Qué cosas te gustaría trabajarte a ti para ser mejor persona y para disfrutar del amor?

- ¿Y tu pareja, qué podría trabajarse para mejorar también?, ¿crees que tiene herramientas y ganas para hacerlo?

- ¿Cómo habla de sí mismo?, ¿cómo le ves el Ego y cómo le ves la autoestima?

- ¿Te da la razón en todo, te lleva la contraria en todo?, ¿te ríe todas las gracias?, ¿se pone por debajo de ti, o por arriba de ti, o permanece en el mismo nivel que tú?

- ¿Y tú, te pones por encima o por debajo, alternas posiciones de dominación y sumisión, o tratas de tener relaciones horizontales e igualitarias?- ¿Cuál es el porcentaje de nivel de sinceridad y honestidad de tu pareja?

- ¿Cómo sería tu vida si no estuvieses con tu pareja actual?, ¿qué estarías haciendo?

- ¿Cómo será la vida de él sin ti, qué estaría haciendo?

- ¿Tiene tu pareja miedo de quedarse solo/a?,

- ¿Y tú, tienes miedo a quedarte sola?

- ¿Te sientes encadenada a tu pareja por los sentimientos que albergas hacia ella, o por alguna otra atadura económica, contractual, etc?

- ¿Crees que tu pareja se siente libre estando en esta relación contigo?

- ¿Confías en ti misma para saber cuando es el momento de romper la relación, si llega ese momento?

- ¿Cómo crees que se comportaría él en la ruptura, te trataría con amor, o te haría la guerra?


En los comentarios podéis aportar más preguntas para ayudar a la construcción de herramientas que nos permitan evaluar si hay amor en vuestra pareja, o si no compensa seguir en ella.

¡Muchas gracias!

Coral Herrera Gómez

20 de agosto de 2018

¿Qué tienen en común los maltratadores y asesinos de mujeres?



Los hombres que asesinan a sus novias, ex novias o esposas tienen varias cosas en común, aunque tengan edades muy diferentes, pertenezcan a diferentes clases sociales y religiones, y vivan en puntos muy distantes del planeta:
-No están locos, ni son enfermos: matan porque son machistas y violentos .
-Creen que les mueve el amor, pero en realidad les mueve el odio. Confunden ambos términos porque son sentimientos muy fuertes, pero en realidad ninguno de ellos tiene capacidad para amar, para querer, para cuidar a nadie.
 - Castigan a las mujeres porque no saben aceptar las derrotas, ni entienden que las historias de amor empiezan y acaban, son incapaces de aceptar con humildad que todos somos libres para quedarnos o para irnos, y que las mujeres también lo son.
-Son hombres profundamente obedientes al patriarcado, y no toleran la insumisión ni la rebeldía femenina al papel que nos ha tocado durante siglos. Son soldados del patriarcado, lo interiorizan, lo defienden, lo imponen, y lo asumen sin cuestionarlo.
-La mayoría no trata a las mujeres como compañeras, sino como enemigas, y no disfrutan de las relaciones porque creen que el amor es una guerra.
-Su masculinidad frágil está en su punto de vulnerabilidad más alto. Cuanto más inseguros se sienten, más violentos son.
- Destrozan la autoestima a sus víctimas para hacerles más vulnerables y dependientes. Usan mucho la culpa para que aguanten más tiempo los malos tratos.
- Creen que son dueños de su pareja y que por tanto pueden disponer libremente de la vida de ella.
-Aman y defienden su libertad, mientras reprimen la de sus compañeras. La mayoría tiene muy claro que la monogamia es para ellas, no para ellos.
-No saben identificar, expresar y gestionar sus emociones, ni saben comunicarlas.
-No saben vivir su dolor sin hacer daño a los demás.
-Sufren un enorme complejo de inferioridad y superioridad con respecto a sus compañeras, se sienten dependientes de ellas y a la vez se sienten superiores.
- Su Ego necesita ser el más importante, y se siente profundamente herido cuando no son los protagonistas absolutos, cuando no están en el centro de la atención de la otra persona, cuando les desobedecen, cuando les traicionan, o cuando les dejan de querer.
- Tienen mucho miedo al «qué dirán»: el maltratador no quiere parecer un fracasado, temen que su masculinidad y honor queden cuestionados tras la ruptura de la pareja, tienen miedo a las burlas de los demás hombres si sus mujeres no les obedecen, les son infieles o les abandonan.
-Tienen miedo al futuro y a los cambios, por eso no admiten separaciones ni divorcios: quieren que todo siga igual que siempre, con sus privilegios y con su posición de dominación en la pareja .
-Están muertos de miedo. Tienen miedo a quedarse solos, a que nadie les quiera y les cuide.
-Cuanto más miedo tienen, más rabia sienten ante todo aquello que no pueden controlar, protagonizar o liderar.
-Instauran un régimen de terror en sus casas para que el miedo de ella sea más grande que el suyo propio. Amenazan, chantajean, hacen dramas, y quieren ser el centro de atención de su víctima, aunque sea haciéndole la vida imposible.
- Se sienten humillados con la libertad de las mujeres para dejar una relación cuando quieren.
- Se sienten impotentes: no pueden modificar la realidad a su antojo ni pueden comprar amor. No pueden tampoco obligar a ninguna mujer a que les ame. No pueden ejercer el control sobre los sentimientos de los demás porque el Amor es radical y hermosamente libre, lo que les llena de frustración porque no pueden hacer nada para retener a una mujer a su lado.
- Se sienten atacados por la revolución feminista que nos está cambiando la vida a millones de personas. Están llenos de rabia, no comprenden los cambios sociales, y creen que cuantos más derechos tienen las mujeres, menos privilegios tienen ellos. Creen que la igualdad les perjudica, y algunos odian profundamente a las humanas del género femenino en general, y a las feministas en particular.
-Se sienten frustrados porque su princesa no es tan sumisa, ni tan sacrificada, ni tan entregada como les prometieron en las películas. Las mujeres buenas no abundan: para la mayoría somos todas malas, mentirosas, manipuladoras, mezquinas, dominantes, crueles y perversas. De ahí la desconfianza que sienten hacia nosotras, pues creen que si se enamoran van a perder su libertad y su poder. Cuando se enamoran, sin embargo, se decepcionan cuando descubren que su princesa es «como todas».
Los hombres a los que admiran y sus héroes de ficción consiguen lo que quieren con la violencia, se divierten con la violencia, y resuelven sus problemas con violencia. No saben hacerlo de otro modo, así es como triunfan y tienen éxito: matando y sometiendo a los demás hombres, y a las mujeres.
-Tienen problemas para disfrutar de su sexualidad y sus relaciones amorosas porque se sienten presionados para dar la talla en a cama, y su forma de entender y experimentar el placer es muy limitada, pues la mayoría lo único que hace es descargar en pocos minutos para sentir que han cumplido con su rol de macho semental. Sienten poca empatía hacia sus compañeras sexuales, hacia sus necesidades, sus apetencias, sus gustos, y ni preguntan, ni escuchan, ni tienen ganas de aprender a dar placer a sus parejas. Y se sienten acomplejados cuando se juntan a una mujer empoderada que vive con plenitud su sexualidad y su erotismo.
-Están confusos y desorientados con respecto a su masculinidad y a sus roles, no saben cómo gestionar la falta de control sobre sus emociones y las de su pareja, no saben cuál es su papel en un mundo que cambia a velocidad vertiginosa y se llena de mujeres empoderadas que ya no necesitan a un hombre para mantenerse, ni para tener hijos, ni para ser felices.
- Creen que tienen derecho a vengarse cuando les hacen daño, y que pueden hacerlo con saña y crueldad, porque el amor es una guerra en la que todo vale. Cuanto más violencia empleen, más fácil será que la prensa y los jueces crean que fue un acto de amor y lo llamarán "crimen pasional".
- Cuando se vengan de una, se están vengando de todas. El odio hacia las mujeres se llama misoginia y se aprende a través de la familia, la Escuela y los medios de comunicación. Muchos de ellos además son anti-derechos humanos y anti-feministas declarados, y están llenos de prejuicios machistas.
- Muchos han sido criados en hogares machistas y no conocen otros modelos de relación amorosa. Ven natural y normal la violencia contra las mujeres porque lo han visto y lo han sufrido desde siempre.
- Algunos parecen buenas personas, y hasta pueden ser muy románticos. Pueden ser profundamente autoritarias y a la vez son muy vulnerables, pueden ser muy sensibles, y extremadamente crueles a la vez. Así consiguen ser perdonados una y otra vez: utilizan sus encantos, muestran a su niño desamparado para enternecer el corazón de su víctima.
- La violencia machista les ha dejado heridas para toda la vida a muchos de ellos, pero no tienen herramientas para romper con la cadena de la violencia y los malos tratos que han heredado de su familia.
- No saben pedir ayuda, aunque la necesiten desesperadamente cuando sufren tsunamis emocionales que les inundan y les sobrepasan. Ni piden ayuda profesional, ni piden ayuda a sus seres queridos: no lloran, no se desahogan, no saben hablar de lo que les pasa, no ven que el problem está en ellos. Y cuando lo ven, van hasta el final creyendo que no tienen otro camino que morir matando, auto destruyéndose y destruyendo a su compañera, a los hijos e hijas, a toda la familia.

Entender cómo se sienten y qué piensan los hombres que maltratan a sus compañeras, que ejercen sobre ellas violencia psicológica y física, y que pueden acabar asesinandolas, es fundamental para parar los feminicidios. Estamos ante un problema político y social extremadamente grave, así que las soluciones no son individuales únicamente, sino también colectivas.

Necesitamos ir a la raíz del problema si queremos acabar con la violencia machista: lo que nos mata no es el amor, es el patriarcado y las masculinidades construidas desde la misoginia y el machismo.  Hay que dejar de mitificar la violencia romántica y acabar con el romanticismo patriarcal, es urgente que los hombres se pongan a trabajar las masculinidades y que entre todos liberemos al amor del machismo.

Coral Herrera Gómez

3 de agosto de 2018

Violencia romántica

Violencia romántica: no sabemos distinguir entre el amor del bueno, y el romanticismo patriarcal. 

Nos hacen creer que sufrir es inevitable cuando nos enamoramos, que la violencia es producto de la pasión, que los celos y las muestras de posesividad son pruebas de amor, que los malos tratos en los tsunamis emocionales son consustanciales a las relaciones de pareja. 

Nos normalizan y romantizan la violencia para que creamos que es una muestra de cuánto nos ama él, que el amor lo puede todo, que si aguantamos algún día quizás suceda algo mágico que cambie todo y podamos ser felices. 

Nos pasa a muchas, a las feministas también: no identificamos la violencia porque creemos que es amor, y porque asumimos que para amar hay que sufrir. Así que hay que desmontar toda nuestra cultura amorosa para poder liberarnos todas del sufrimiento romántico, y para empezar a disfrutar en relaciones de amor compañero con gente que sepa gozar del amor. 

#AmorDelBueno#AmorCompañero #AmorLibreDeMachismo #AmarNoDuele#ViolenciaRomántica #AmorYFeminismo


#MujeresQueYaNoSufrenPorAmor

2 de agosto de 2018

Mujeres que sobreviven a la violencia machista




El mundo está lleno de mujeres valientes que un día dicen basta y terminan su relación de pareja con un machista. Bien porque están hartas de cargar con todo el peso de los cuidados y las tareas domésticas, bien porque sufren malos tratos, o porque no aguantan más cuernos, porque quieren sentirse libres, porque ya están hartas de su rol de mujer sumisa que aguanta todo lo que le echen.. Les sobran los motivos.

Hay mujeres jóvenes, mujeres mayores, están en todas las clases sociales y en todas las profesiones. A ninguna nos es fácil identificar la violencia que sufrimos en nuestra relación, especialmente si no hay golpes. No es fácil darse cuenta de cuando una está en peligro, nos cuesta pedir ayuda, no queremos hacer sufrir al otro, nos autoengañamos soñando con un milagro que termine con la pesadilla que estamos viviendo. No queremos que nuestra gente sufra por nosotras, creemos que tenemos el control de la situación, y tardamos en darnos cuenta de que no lo tenemos. Creemos que podremos hacer algo pero al final nos damos cuenta de que no depende de nosotras, y de que hay que hacerlo, aunque duela, aunque nos dé miedo.

No es fácil salir de una relación machista o de malos tratos, pero muchas lo consiguen, especialmente las que tienen redes de afecto y ayuda, o recursos institucionales, cuando los hay. No salen en los medios de comunicación, pero son unas heroínas, yo siento que se merecen toda nuestra admiración y nuestro apoyo. Cada cual necesita su tiempo para salir de esas relaciones, cada una tiene una situación económica distinta, unas tienen hijos y otras no, unas aguantan semanas y otras años, cada cual tiene sus circunstancias, unas denuncian y otras no, pero cada vez que una de ellas se libera, nos liberamos un poco todas. Siembran una semilla de libertad en cada una de nosotras, porque nos demuestran que es posible salir de una relación machista, y empezar una nueva etapa en nuestras vidas.

Muchas son capaces de romper con las cadenas del miedo y la dependencia emocional, y empiezan a vivir su vida con ilusión. Hacen amigas, empiezan a salir, a saborear su libertad, retoman sus sueños y sus proyectos, aprenden a quererse y a cuidarse. Algunas son muy felices sin pareja, otras sueñan con encontrar a un hombre compañero con el que construir una relación bonita, sana, igualitaria, y amorosa.

Son las supervivientes del machismo, unas luchadoras que salen de la guerra con heridas, a veces muy rotas por dentro, pero con muchas ganas de vivir. Hoy quería hacerles un homenaje a todas, porque quiero que sepan que no están solas, que su problema no es sólo personal, también es político, y que somos muchas las que estamos luchando para que caiga el patriarcado.

Cada vez somos más las mujeres que nos solidarizamos con la lucha contra el machismo y la violencia, las que pedimos vigilancia para los agresores y los violadores, y protección y medios para estas mujeres que necesitan ayuda para dar el gran paso. Somos cada vez somos más las que ya no queremos sufrir por amor, ni aguantar por amor, ni someternos por amor. Reivindicamos nuestro derecho al placer y a la alegría, a las relaciones basadas en el compañerismo y el amor del bueno, a una vida libre de violencia y malos tratos.

Estamos unidas contra el machismo, por eso cada vez que una se libera de relaciones machistas, hay que celebrarlo: es un triunfo colectivo. Los machistas se quedarán sólos a medida que vayamos siendo más, esto no ha hecho más que empezar.

#SupervivientesDelMachismo #MujeresEmpoderadas #SíSePuede #MachistasSolos #Autocuido #Sororidad #UnidasContraLaViolencia #Feminismo #Amor

1 de agosto de 2018

¿Son violentos los violadores?

Hay que ser muy machista y muy mala persona para no ver violencia en las violaciones. Hasta los violadores saben que están siendo violentos cuando violan a mujeres y niñas que no desean ser violadas. #Violencia #Violación#Violadores #Violadas

30 de abril de 2018

¿Qué por qué violan los hombres?

Este post lo escribo en respuesta al editorial ¿Por qué violamos los hombres? que se publicó hoy en el periódico El País.

- Porque necesitan dominar y sentirse poderosos
- Porque tienen complejo de inferioridad y necesitan sentirse superiores 
- Porque son machistas y malas personas
- Porque quieren presumir de ello con sus amigos, para ser aceptados y admirados por el grupo 
- Porque necesitan validar una y otra vez su hombría, que está siempre bajo sospecha
- Porque han sido educados en la cultura de la violación, y se han reído mil veces con los chistes sobre mujeres violadas
- Porque para ellos las mujeres son un objeto, no un sujeto
Porque su masculinidad es frágil, insegura y violenta
- Porque no aceptan que una mujer les diga "No"
- Porque se creen con derecho a hacer lo que quieren, que para eso son hombres.
- Porque les han educado para que utilicen la violencia siempre que quieran, necesiten o deseen algo.
- Porque creen que muchas en el fondo de su alma lo están deseando.
- Porque creen que algunas se lo merecen, por zorras.
- Porque odian a las mujeres, o a casi todas las mujeres.
- Porque la ley está de su lado.
- Porque la prensa y los jueces les absolverán.
- Porque quieren vengarse de las mujeres (porque dejan la relación, porque no les corresponden, porque son infieles) o de otros hombres (padre, marido, proxeneta) de esa mujer
- Porque siempre han sentido miedo a la sexualidad femenina

- Porque pueden pagarlo cuando hay que pagar, y porque la policía no les va a detener en puticlubs donde pueden violar esclavas sexuales a buen precio. 
- Porque la publicidad les seduce todos los días con imágenes de super modelos tiradas en un descampado, lánguidas en un sofá, pasivas y débiles, vestidas sexys y rodeadas de violadores.
- Porque el porno que consumen está basado en la dominación de las mujeres y en la violencia machista hasta el punto de que las violaciones en grupo les parece algo "normal"

29 de abril de 2018

No es amor, es machismo





No es amor, es machismo.

Vigilar y controlar a tu pareja,
limitar su libertad, 
disponer y organizar su tiempo libre,
querer ser el centro de su vida, 
responsabilizar a tu pareja de tu bienestar y tu felicidad, 
desconfiar de tu pareja, 
violar su intimidad,
alternar la ternura con el desprecio, 
los mimos con la indiferencia, 
no es amor, es machismo. 

Aislarla de sus amigas y amigos y limitar sus redes sociales, 
tomar decisiones que la afectan a ella sin contar con ella,
obligarla a tener relaciones sexuales cuando no le apetece, 
machacar su autoestima, 
amenazar y chantajear,
insultar y humillar a tu pareja,
crear dramas para hundir su estado de ánimo,
hacerle sentir culpable por todo, 
imponer tu criterio, tus necesidades y tus deseos
hacerte la víctima,
maltratarla psicólogica y emocionalmente, 
relacionarte en una estructura de dominación y sumisión 
no es amor, 
es violencia machista.


 #Liberaté #SalDeAhíYa #SiDueLeNoEsAmor#AmorSinMachismo #AmorCompañero
 #OtrasFormasDeQuererseSonPosibles

16 de febrero de 2018

Cómo cuidar a las mujeres de tu vida que sufren violencia machista

Grafitti de Alice Pasquini, artista italiana



Cuando una mujer a quien queremos mucho (madre, hermana, hija, amiga, tía, sobrina, compañera de trabajo) está siendo víctima de malos tratos y violencia machista necesitamos herramientas para poder acompañarla en su proceso, para cuidarla y para cuidarnos nosotras también. Aquí algunas claves que nos pueden ser útiles:

- Acompaña y escucha: ella no busca en ti soluciones, no quiere que la salves de su situación. Sólo quiere que la escuches, poder desahogarse, expresar sus emociones, y llorar si lo necesita. Para facilitarle las cosas, hay que crear un ambiente en el que ella pueda sentirse segura, tranquila, a salvo, y sobre todo, un espacio de intimidad en el que no se sienta juzgada ni presionada.

- Hazle saber que te tiene ahí para todo lo que necesite, una y otra vez. Que sepa que puede llamarte a la hora que quiera si está en peligro o si se siente muy mal, que sepa que puede sentirse libre para llorar contigo o para pedirte un fuerte abrazo, que sepa que tiene tu casa si una noche se complica mucho todo, tiene el impulso de salir, y no sabe a dónde ir.

- Regala preguntas que le permitan hablar más, que le permitan pensar en voz alta contigo, que le permitan verse desde otra perspectiva, que le permitan ir practicando la auto-crítica amorosa y disipando el auto-engaño poco a poco.

- Desarrolla su imaginación en positivo: ¿cómo te hubiese gustado que fuese tu pareja?, ¿cómo te gustaría que fuese tu próxima pareja?, ¿cómo te gustaría estar dentro de dos años?, ¿cómo sería vivir una bonita historia de amor?, ¿cómo sería tu vida sin pareja?, ¿cómo ayudaría ella a una amiga en su situación?. Imaginad juntas un final feliz a la situación.

- Disfrutar juntas: intentad encontrar momentos en los que él no sea el centro de atención de ambas, momentos en los que ella pueda olvidarse por un rato del infierno que está viviendo. Es fundamental poder desconectar para tomar aire, así que proponle actividades que le gusten o le diviertan, vayan a comer su comida favorita, a sitios que a ella le hagan sentir bien, a hacer cosas que le gusten.

- Si la sientes receptiva al contacto físico, dale mucho amor: abrazos, besos, sonrisas, caricias, miradas cómplices... en estos momentos, ella necesita sentirse querida.

- Pídele permiso para ofrecerle recursos y herramientas, instituciones o colectivas a las que pedir ayuda, lecturas interesantes sobre el tema de la violencia, o el tema de las masculinidades y los feminismos. Puedes buscar contactos de gente especialista en el tema (psicólogas, trabajadoras sociales, terapeutas) simplemente para que ella sepan que están ahí, sin que se sienta obligada a buscar ayuda. Puedes tratar de debatir con ella sobre el amor y las relaciones de pareja a nivel teórico para luego poder aterrizarlo en lo personal, puedes contarle historias de mujeres que lo pasaron fatal y lograron liberarse, puedes ponerle al alcance de su mano materiales e información que le ayuden a tomar perspectiva sobre su propia situación.

- Pregúntale a menudo qué necesita de ti durante el proceso de acompañamiento, cómo puedes ayudarle, si puedes hacer algo que esté al alcance de tu mano, si se siente bien contigo y si confía en ti. Puedes pactar con ella la manera en la que vas a acompañarla y a cuidarla, puedes ponerle límites y pedir lo que necesites de ella, puedes hablarle también de cómo te sientes tú y de cómo te gustaría que terminase todo con un final feliz.

- Trata de ponerte en su lugar, desarrolla tu empatía al máximo sin juzgarla. Sé comprensiva.

- Respeta su tiempo: cada cual necesita su tiempo para reaccionar o para pedir ayuda, hay mujeres que tardan más en elaborar el proceso que están viviendo, y otras que tardan menos. No impongas tú el ritmo, y acepta si un día no quiere hablar del tema o si un día no puede parar de hablar del tema.

- No des tu opinión ni des consejos a menos que te los pidaNo le digas lo que tiene que hacer, ni cómo, ni cuándo. Lo importante, siempre, es la escucha amorosa y atenta. No des órdenes ni ofrezcas soluciones mágicas: salir del círculo de la violencia no es nada fácil.

- Recuerda que desde fuera se ve todo muy fácil. Evita decirle cosas como: "Si mi pareja me tratase mal me iría de su lado inmediatamente". Las circunstancias de cada una son diferentes, y en la mayoría de los casos a ellas les resulta difícil o imposible escapar de su situación.

- Cuida mucho tus palabras. Es importante evitar sentimientos de culpa en ella, y también hay que cuidarla para que no se sienta atacada o presionada, para que no se vea de pronto entre la espada y la pared (teniendo que elegir entre su agresor o tú).

- No la subestimes ni la trates diferente. Probablemente es consciente de la situación en la que está, pero recuerda que no es fácil reconocérselo a una misma o reconocérselo a la gente que te quiere. Es muy probable que no tenga un buen concepto de sí misma, por eso se siente incapaz de salir de la situación en la que está: necesita refuerzo positivo para aprender a confiar en sí misma y en sus habilidades.

-  Evita los maternalismos y los paternalismos, y sitúate al mismo nivel que ella en la conversación, sin ponerte por encima, sin tratarla como a una víctima, sin considerarla una niña, sin tratar de impresionarla con tus conocimientos sobre el tema. Cuida tu rol de salvadora: no puedes rescatarla ni cambiar su vida, sólo acompañarla.

 -No le hables mal de su pareja o su ex pareja. Ella generalmente le ve su lado más humano, ve al niño asustado que lleva dentro, por eso empatiza con su agresor y lo justifica. Tú misión es tratar de que el centro de la conversación no sea él, sino ella.

- No le regañes ni te muestres decepcionada: aunque te sientas enojada, con rabia, con dolor, decepcionada o triste, intenta gestionar tus emociones, céntrate en la escucha y el acompañamiento, y piensa en lo machacada que tiene la autoestima tu amiga o tu familiar: es importante que sepa que estás a su lado aunque haga cosas que te duelan.

- Si ella te ve sufriendo mucho por la situación, es probable que intente protegerte y no te cuente nada de lo que le está pasando. Es importante mostrarse tranquila porque ella está viviendo un tsunami emocional y necesita contención y seguridad. 

- No te lo tomes a lo personal cuando ella vuelva con su agresor por enésima vez, no te lo tomes a lo personal cuando ella le justifica, trata de distanciarte emocionalmente para entender que no puedes manipular sus emociones, ni dirigir su comportamiento, ni transformar su vida. Sólo puedes escucharla, acompañarla, y ofrecerle tu cariño.

- Aprende a distinguir sus problemas de los tuyos. Puedes tomar decisiones sobre tus problemas si los tienes, pero no sobre los problemas de los demás. Puedes solidarizarte con ella, pero no asumir como propia su situación emocional. Es normal que te afecte mucho la situación porque la quieres, porque quieres protegerla, porque tienes mucho miedo de que le pase algo, pero intenta desahogarte con otra persona, y distanciarte un poco emocionalmente. Para poder ayudarla tienes que estar bien tú, sentirte con fuerzas y energías, sin sentirte culpable ni sentirte responsable. 

- Pide ayuda a tu gente para crear una red amorosa de cuido para ella y para ti en el que podáis compartir el acompañamiento entre varias personas queridas. Cuantos más seáis ayudándola, más arropada se sentirá, pero siempre hay que respetar que no quiera compartir su proceso con más gente.

- Recuerda que tú también necesitas apoyo moral, también lo pasas fatal, también te invaden los miedos y la rabia y la pena y el dolor, también necesitas escucha y acompañamiento. Por eso es tan necesaria esta red de cuido que os sostenga a ambas, o al menos a ti. Déjate cuidar y querer, descansa, duerme bien, come mucho, cuídate mucho y busca tus momentos lindos para tomar fuerzas en el acompañamiento.


Coral Herrera Gómez


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14 de enero de 2018

Hombres maltratados




Si cientos o miles de hombres empezasen a hablar del acoso sexual, el maltrato y las violaciones que sufren de otros hombres, ¿pondrían los demás hombres en duda sus testimonios?, ¿les acusarían de ser vengativos, mentirosos, de querer destrozar el prestigio de sus violadores?, ¿les tacharían de puritanos, de exagerados, o sentirían empatía hacia ellos? 

Pienso por ejemplo en los niños que han sufrido abusos sexuales y violaciones en su infancia a manos de sus padres, abuelos, padrastros, tíos o amigos cercanos a su familia. A la mayor parte de los niños no se les cree, o no se les protege aunque se les crea. Para no generar escándalo social les obligan a seguir soportando los abusos, o a permanecer callados toda su vida. Unos se suicidan, otros viven con el trauma en silencio para toda la vida, y otros denuncian en el ámbito familiar o públicamente a sus agresores, que nunca irán a la cárcel porque sus delitos prescriben cuando esos niños alcanzan la edad adulta. 

Hay muchos hombres heterosexuales que sufren la violencia machista de otros hombres porque son raros, porque no son como los demás, o porque su aspecto es afeminado. Desde pequeños están sometidos a constantes pruebas por parte del grupo para demostrar su virilidad, y quienes no dan la talla sufren el desprecio, las burlas y las humillaciones de sus compañeros. El acoso a los niños diferentes, extranjeros, o niños disidentes del patriarcado es constante: en los colegios, en los parques, en todos sitios hay matones que ejercen la violencia patriarcal junto a su grupo de seguidores. Es curioso que en lugar de llamarlo machismo, lo llamemos "bullying", cuando en realidad toda la violencia que reciben los hombres es patriarcal. Pienso en todos los hombres con discapacidades, con malformaciones, con enfermedades mentales y emocionales que tienen que enfrentarse a diario con un mundo hecho por y para los machos alfa. 

También pienso en los hombres gays y bisexuales, y en cómo les jode la vida el patriarcado. No sólo sufren la opresión patriarcal desde que salen de su casa hasta que vuelven, día a día, en todos los sitios, sino que además, también sus relaciones afectivas y de pareja están impregnadas de machismo. Pienso en la vergüenza y el dolor que sienten al denunciar a su pareja por malos tratos, del trato que sufren en comisarías y juzgados, del miedo a no ser creídos cuando cuentan su historia. 

Si pudiésemos escuchar a los hombres hablar de la violencia machista que sufren con sus parejas masculinas, de sus relaciones de dominación y sumisión, de la manera en que reproducen el régimen heterosexual en sus parejas gays, y cómo se sienten cuando son maltratados emocional, física y psicológicamente, podríamos entender mejor cómo funciona el patriarcado, y cómo nos afecta a todas y a todos. 

Visibilizar la violencia patriarcal que sufren los hombres podría servir para acabar con el negacionismo de los machistas, que insisten que todo es un invento de las feministas para dominarlos y acabar con ellos, y que sólo hablan de los hombres maltratados por las mujeres. La realidad es que la mayor parte de los violadores, maltratadores y asesinos de mujeres y de hombres en el planeta son hombres, aproximadamente un 90%, Los hombres vivirían también mejor sin patriarcado, así que la lucha feminista también les beneficia a ellos.  


Coral Herrera Gómez 

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