18 de agosto de 2018

Curso Intensivo: Autoestima y Amor



El viernes empezamos nuevo curso intensivo en la Escuela del Amor para trabajar la autoestima y las relaciones de pareja. Es sólo para mujeres, y trabajaremos desde la autocrítica amorosa feminista. Dura diez días, y podéis apuntaros desde cualquier país. En cada sesión haremos un ejercicio, trabajaremos en el foro y compartiremos materiales, y al terminar celebraremos un chat en directo. 


Aquí tenéis toda la información y el botón de inscripción:

http://otrasformasdequererse.com/curso-intensivo-autoestima-y-amor-romantico/


¡Sois todas bienvenidas!

16 de agosto de 2018

La guerra no es entre nosotras, es contra el patriarcado

No eres especial, ni eres la mejor, ni vales más que las demás mujeres, ni las otras son chicas fáciles. El patriarcado te hace creer que las demás son una amenaza para ti, que todas están deseando cazar a tu novio, por eso tú las desprecias y te dices a ti misma que tú vales más, que eres más hermosa, más sexy, mas guapa, más buena, más inteligente y exitosa, para calmar el miedo a perder tu pareja y para intentar subirte la autoestima. 

Pero para sentirte bien no necesitas machacar a las demás, ni sentirte superior a ellas: necesitas sólo saber si eres correspondida y si el otro tiene el mismo nivel de compromiso que tú. Esta estrategia del patriarcado para que compitamos entre nosotras por la atención de un hombre y para que nos sintamos superiores a las demás está basado en el «divide y vencerás», no colabores con el patriarcado. 

Si tu pareja no quiere seguir la relación, o se va con otra, no le eches la culpa a las demás. Las mujeres no son una amenaza, son tus compañeras. La guerra no es entre nosotras, es contra el patriarcado.
 #Sororidad #AmorRomántico #Autoestima #Mujeres #AmorYFeminismo

15 de agosto de 2018

Los Hombres y el Aborto


El Novio que no se pone el condón y no quiere ser papá.
El Marido que no quiere hacerse la vasectomía y le da igual tener 6 hijos o 60 porque no se ocupa de ninguno.
El Adúltero que obliga a abortar a su amante y al día siguiente va a misa con su familia
El Violador que nunca irá a la cárcel y del que nunca se hablará en los debates.
El Doctor carnicero que se forra haciendo abortos clandestinos para pobres.
El Doctor de lujo que se forra haciendo abortos en secreto para ricas.
El Político que legisla en contra de nuestros derechos humanos fundamentales, si, con nuestros votos, con vuestros votos.
El Periodista que criminaliza a las mujeres pobres y justifica a los violadores y asesinos a de mujeres.
El Juez que encarcela a la mujer pobre que aborta, y que absuelve a los violadores porque no ve violencia en las violaciones.
El Cura que manda al infierno a todas las mujeres y que pide abstinencia sexual mientras viola niñas.
El Papá que no quiere que su hija reciba educación sexual ni use anticonceptivos ni aborte ni sea madre, y cuando se queda embarazada la echa de casa.
El Senador que odia a las mujeres que son madres solteras. A las que abortan. A las que dan en adopción. A las que crían en pareja lesbiana. A las mujeres violadas. A todas.

Muchos hombres implicados en el aborto, y ninguno es encarcelado, ni enferma, ni se mueren en abortos clandestinos. Todos opinan y ninguno asume sus responsabilidades en la anticoncepción y la salud sexual. Es hora de poner en foco en ellos y preguntarles: ¿cómo vais a contribuir para disminuir el número de abortos, cómo vais a cuidar a vuestras compañeras sexuales para que no tengan que pasar por eso?
#DerechosHumanosDeLasMujeres 

14 de agosto de 2018

ElDiaDeLaMadreYoQuiero



En el día de la Madre yo quiero: 

 - tiempo, ingresos y apoyo de la comunidad para cuidar, criar y educar a nuestras crias

- que todas las maternidades sean libres y elegidas

- un mundo sin machismo, sin explotación, y sin violencia en el que las mujeres seamos libres y tengamos derecho a tener derechos. Un mundo más amoroso en el que pongamos los cuidados en el centro para poder compartirlos entre todos y todas.

- que ninguna niña, adolescente o mujer adulta sea obligada a ser madre.

tener las condiciones económicas y los apoyos necesarios para poder disfrutar de la maternidad y la crianza de mis hijos e hijas #Maternidades #CostaRica

- que no separen a las mamás de los recién nacidos en los hospitales. Es cruel, perjudicial e innecesario.

- embarazos y partos respetados, personal sanitario sensibilizado y formado, hospitales libres de violencia obstétrica y de crueldad #Mamás #PartoRespetado #BuenTrato #DerechosDeLasMujeres

- que entre todas acabemos con la explotación reproductiva y la compraventa de bebés, que ninguna mujer pueda ser alquilada y utilizada por empresas, ni por "clientes". No somos mercancía, nuestros bebés tampoco.

- que se proteja a las madres, a los niños y las niñas de la violencia machista #CostaRica #StopFemicidios #NiUnaMenos #VivasNosQueremos

- que todas tengamos nuestros derechos sexuales y reproductivos garantizados

- que todas las madres tengamos unos ingresos dignos para poder criar a nuestros propios hijos e hijas si así lo deseamos

- reivindicar nuestro derecho y el de los bebés a la lactancia materna. Quiero contribuir a derribar los mitos, la desinformación, los prejuicios y la doble moral que nos censura, quiero que todas las mujeres sean libres para decidir si quieren o no dar de mamar, y cuánto tiempo quieren hacerlo. #LactanciaMaterna #CostaRica

que respeten a las mujeres que no desean ser madres

- más justicia social y más derechos para todas las mamás del mundo

 #MaternidadesLibresYElegidas#MaternidadesDeseadas #CostaRica


12 de agosto de 2018

Feminismo para Jóvenas




Os presento la nueva publicación colectiva en la que participo: Feminismo para Jóvenas, una compilación de diversas autoras y colectivas realizada por Nadia Fink y Laura Rosso y publicada en Antiprincesas / Chirimbote, una editorial de Argentina especializada en feminismos populares para niñas y niños, infancias diversas y adolescentes. Es mi tercera publicación en América Latina, me siento muy feliz de formar parte de este libro:

https://tienda-chirimbote.mercadoshops.com.ar/feminismo-para-jovenas-994284819xJM

11 de agosto de 2018

Reflexiones sobre el Aborto y el Derecho a Decidir de las Mujeres



En la mani del Aborto en Costa Rica estuvimos muchas mamás con nuestros bebés, y la gente de la calle no entendía que hacían ahí unas asesinas abortistas amamantando en público a sus crías, jugando con ellas, y bailando al son de la música y los cánticos. Precisamente cuando una es mamá es cuando adquiere conciencia plena de lo duro que es ser madre, de la violencia obstétrica que sufrimos en nuestros embarazos y partos, y la que sufren los niños y las niñas no deseados. Sabemos mejor que nadie que ninguna mujer debería ser obligada a parir, las maternidades sólo pueden ser libres y elegidas.

#Maternidades #AbortoLegalYa #SeráLey #MaternidadesLibresYElegidas


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El debate no es en torno al aborto, es una lucha entre patriarcado y el feminismo. Los defensores y defensoras del Patriarcado utilizan argumentos llenos de inconsistencias, creencias falsas, prejuicios y odio hacia la lucha feminista. No sienten contradicción alguna entre defender a las niñas no nacidas y apoyar la tortura a las niñas embarazadas de diez años de edad. 

Su crueldad viene del odio que sienten hacia los derechos de las mujeres y el control de nuestros cuerpos, sexualidad y maternidades. Por eso el debate en torno al aborto es tan político: porque los que dicen estar a favor de la infancia y la vida en realidad están en contra del feminismo, de la igualdad, de la libertad de las mujeres. 

Pero no lo dicen porque suena fatal reconocer públicamente ese odio que sienten contra las mujeres pobres y sin derechos, y contra las defensoras de los derechos humanos. Por eso en los debates se centran en el embrión y no en nuestro derecho a decidir y elegir la maternidad. Para ellos, las madres no pintamos nada. 

Son profundamente misóginos, antiderechos y antifeministas, pero lo que no saben es que no importa cuánto se resistan: el patriarcado se va a caer, y tarde o temprano, el derecho a decidir será ley 

#PatriarcadoEnExtinción #AbortoLegal #MaternidadesLibresYElegidas #DerechosDeLasMujeres



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A los que dicen: «cuidese si no quiere embarazarse», les comento que no existe ningún método anticonceptivo seguro al cien por cien, que todos pueden fallar por accidentes en su fabricación o en su aplicación, que la mayor parte de ellos daña la salud de las mujeres, que muchas se sienten presionadas por sus parejas para no usarlos, y que la ciencia sigue sin investigar los anticonceptivos masculinos porque los hombres siguen sin aceptar su responsabilidad en la anticoncepción y la salud sexual. Así que no crean que las mujeres no nos cuidamos, creo que nos cuidamos mucho más que ellos, nos va la vida en ello 

#SaludSexual #AbortoLegal #LosAnticonceptivosFallan #ResponsabilidadMasculina #AutocuidoMasculino #DerechosSexualesYReproductivos



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Somos seres sexuales, follamos por placer, para disfrutar, para gozar con los compañeros o compañeras sexuales y sentimentales. En el siglo XX logramos separar el sexo de la reproducción, y en el siglo XXI, utilizamos el sexo para procrear en muy pocas ocasiones, dos o tres veces a lo sumo de media en los países más desarrollados.

En la mayoría de los países sin embargo la mayor parte de los niños y niñas no son deseados ni planificados, lo que implica que la pobreza se cebe en las madres solas con hijos, altas tasas de maltrato infantil, tráfico de niños y niñas, abuso sexual, y la proliferación de enfermedades mentales y emocionales producto del abandono y la violencia que sufrimos en la infancia. A estas alturas deberíamos tener sólo hijos e hijas deseadas, porque tenemos los medios para controlar nuestra reproducción sin tener que renunciar al placer, al éxtasis y al amor.

Tenemos tecnología y conocimientos del futuro con leyes de hace un siglo, es hora de garantizar a todas las mujeres sus derechos fundamentales. El patriarcado está en extinción, el feminismo está en revolución, ya no queremos más mujeres obligadas a parir ni más muertas en abortos clandestinos.

#TardeOTempranoSeráLey #SeVaACaer #AbortoLegal #AméricaLatina #NiUnaMenos #VivasNosQueremos #MaternidadesLibresYElegidas #DerechosDeLasMujeres #RevoluciónFeminista



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En el futuro ninguna niña, ninguna mujer será encarcelada por abortar, ni torturada por el Estado, ni tendrá que parir por obligación, ni morirá abortando. Y todos esos hombres y mujeres que legislan ahora a favor del aborto clandestino serán recordados como los representantes del patriarcado criminal. 

Hasta entonces, seguiremos luchando contra el odio hacia las mujeres, contra las injusticias y por los derechos humanos. 

#SomosLaResistance #Feminismo #AbortoLegalYa #MaternidadesLibresYElegidas
 #SeVaACaer #PatriarcadoCriminal


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Si pensamos en el aborto desde el punto de vista de los niños y las niñas, no hay nada más terrible en el mundo que venir aquí sin ser deseado. Ser una tortura para tu madre durante nueve meses, salir al mundo sin padre porque no ha querido saber nada del tema, ser el producto de una violación, debe de generar en los bebés una tristeza inmensa, una angustia espantosa, un dolor que los acompañará toda su vida.

Los bebés no deseados son más vulnerables al maltrato, la violencia y el abuso sexual. Tienen más probabilidades de morir por accidentes y negligencias, y algunos acaban bajo la protección del Estado, muchos se crían sin besos, sin amor, sin cuidados, en entornos de pobreza y precariedad con mucha violencia intrafamiliar. Muchos son hijos de madres niñas o adolescentes que no pueden cuidar de si mismas ni de sus bebés. Muchos de ellos sufren trastornos y enfermedades mentales que no les permiten formar parte del sistema productivo.

Otros serán criados por abuelas con todo el amor del mundo mientras sus mamás estudian y trabajan, pero sin padre porque la mayor parte se desentiende. Quizás pague pensión, pero no se hará cargo de su paternidad, lo que perpetúa la pobreza de las mujeres solas con hijos.

Es una crueldad traer niños y niñas no deseados al mundo, es una crueldad obligar a parir y criar a niñas y adolescentes. No es justo para las madres ni para las crías, necesitamos más educación sexual, anticonceptivos y aborto legal, seguro y gratuito con urgencia.

#CostaRica #8A #MareaVerde #AbortoLegal #MaltratoInfantil #DerechosDeLasMujeres #MaternidadesLibresYElegidas #PaternidadesResponsables #EducaciónSexual


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Si pensamos en el aborto desde el punto de vista de los hombres, la verdad es que no es justo que toda la responsabilidad de la anticoncepción y la planificación familiar recaiga sobre las mujeres. Somos nosotras las que cargamos con todo el peso del embarazo, con los cambios brutales que conlleva para nuestros cuerpos y emociones, somos nosotras las que criamos y educamos a los niños y niñas en la mayor parte del planeta, somos nosotras las que morimos en abortos clandestinos, así que somos nosotras las que tenemos el derecho a decidir sobre la maternidad.

La Medicina no invierte en anticonceptivos masculinos, los hombres siguen resistiendose a usar el condón y a hacerse la vasectomía, siguen huyendo cuando hay un embarazo no deseado, siguen sin acompañar a sus parejas a hacerse un aborto, y siguen sin asumir sus responsabilidades económicas y emocionales como padres. Hablo de la mayor parte del planeta, en el que abundan los hogares de mujeres sin pareja criando hijos e hijas, la mayor parte no planificados y no deseados.

Entonces yo os pregunto, compañeros, ¿cuándo vais a empezar a asumir vuestras responsabilidades cómo pareja y como padres?, ¿cuándo vais a unirnos a la lucha por el aborto gratuito, seguro y legal?, ¿a que estáis esperando para protestar por la muerte de las mujeres pobres que abortan clandestinamente?, ¿cuándo os vais a indignar ante la injusticia de que los violadores estén en la calle y las mujeres presas por abortar al hijo del violador?, ¿qué vais a hacer para exigir a los políticos que dejen de legislar sobre nuestros úteros?, ¿Cómo vais a evitar que vuestras compañeras sexuales y sentimentales se embaracen y así no tengan que abortar?, ¿Cómo vais a contribuir a parar tanta violencia machista sobre los cuerpos y las vidas de las mujeres?

#Hombres #Masculinidades #Paternidad #VasectomíaParaTodos #DerechosSexualesYReproductivos #AbortoLegal #AbortoTerapéutico #PlanificaciónFamiliar #Feminismo


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Si pensamos en el aborto desde el punto de vista de las mujeres, ¿quiénes son los hombres para legislar sobre nuestros cuerpos, nuestra sexualidad, nuestra maternidad, nuestros derechos humanos fundamentales?

La maternidad requiere de muchísimas horas de tiempo y toneladas de energía, grandes dosis de generosidad, empatía, altruismo, paciencia, ternura, amor infinito para criar con respeto y con apego. Y si no hay amor, la crianza se convierte en una tortura para millones de mujeres y de bebés. La maternidad es una gran responsabilidad y las mujeres estamos solas en un mundo anti-niños. Sin apoyo económico, sosteniendo el capitalismo con nuestras dobles jornadas laborales, sin apenas ayudas del Estado, y muchas sin redes de crianza.

Hoy en día es imposible ser madre, pero el sistema nos quiere productivas, precarias y pariendo a los trabajadores y trabajadoras del futuro. No nos dejan ser madres cuando parimos, y nos obligan a parir cuando no queremos o no podemos ser madres. No es justo que los políticos se atrevan a discutir sobre si nos merecemos el derecho a elegir nuestra maternidad, su deber es trabajar para que ninguna mujer muera en abortos clandestinos, para que ninguna tenga que salir del país a abortar, para que sólo haya niños y niñas deseadas, parar la pobreza y la violencia patriarcal.

#EducaciónSexual #Anticonceptivos #AbortoLegalParaNoMorir #DerechosDeLasMujeres #FueraSusRosariosDeNuestrosOvarios #DerechosHumanos #FeminismoOBarbarie



2 de agosto de 2018

Mujeres que sobreviven a la violencia machista




El mundo está lleno de mujeres valientes que un día dicen basta y terminan su relación de pareja con un machista. Bien porque están hartas de cargar con todo el peso de los cuidados y las tareas domésticas, bien porque sufren malos tratos, o porque no aguantan más cuernos, porque quieren sentirse libres, porque ya están hartas de su rol de mujer sumisa que aguanta todo lo que le echen.. Les sobran los motivos.

Hay mujeres jóvenes, mujeres mayores, están en todas las clases sociales y en todas las profesiones. A ninguna nos es fácil identificar la violencia que sufrimos en nuestra relación, especialmente si no hay golpes. No es fácil darse cuenta de cuando una está en peligro, nos cuesta pedir ayuda, no queremos hacer sufrir al otro, nos autoengañamos soñando con un milagro que termine con la pesadilla que estamos viviendo. No queremos que nuestra gente sufra por nosotras, creemos que tenemos el control de la situación, y tardamos en darnos cuenta de que no lo tenemos. Creemos que podremos hacer algo pero al final nos damos cuenta de que no depende de nosotras, y de que hay que hacerlo, aunque duela, aunque nos dé miedo.

No es fácil salir de una relación machista o de malos tratos, pero muchas lo consiguen, especialmente las que tienen redes de afecto y ayuda, o recursos institucionales, cuando los hay. No salen en los medios de comunicación, pero son unas heroínas, yo siento que se merecen toda nuestra admiración y nuestro apoyo. Cada cual necesita su tiempo para salir de esas relaciones, cada una tiene una situación económica distinta, unas tienen hijos y otras no, unas aguantan semanas y otras años, cada cual tiene sus circunstancias, unas denuncian y otras no, pero cada vez que una de ellas se libera, nos liberamos un poco todas. Siembran una semilla de libertad en cada una de nosotras, porque nos demuestran que es posible salir de una relación machista, y empezar una nueva etapa en nuestras vidas.

Muchas son capaces de romper con las cadenas del miedo y la dependencia emocional, y empiezan a vivir su vida con ilusión. Hacen amigas, empiezan a salir, a saborear su libertad, retoman sus sueños y sus proyectos, aprenden a quererse y a cuidarse. Algunas son muy felices sin pareja, otras sueñan con encontrar a un hombre compañero con el que construir una relación bonita, sana, igualitaria, y amorosa.

Son las supervivientes del machismo, unas luchadoras que salen de la guerra con heridas, a veces muy rotas por dentro, pero con muchas ganas de vivir. Hoy quería hacerles un homenaje a todas, porque quiero que sepan que no están solas, que su problema no es sólo personal, también es político, y que somos muchas las que estamos luchando para que caiga el patriarcado.

Cada vez somos más las mujeres que nos solidarizamos con la lucha contra el machismo y la violencia, las que pedimos vigilancia para los agresores y los violadores, y protección y medios para estas mujeres que necesitan ayuda para dar el gran paso. Somos cada vez somos más las que ya no queremos sufrir por amor, ni aguantar por amor, ni someternos por amor. Reivindicamos nuestro derecho al placer y a la alegría, a las relaciones basadas en el compañerismo y el amor del bueno, a una vida libre de violencia y malos tratos.

Estamos unidas contra el machismo, por eso cada vez que una se libera de relaciones machistas, hay que celebrarlo: es un triunfo colectivo. Los machistas se quedarán sólos a medida que vayamos siendo más, esto no ha hecho más que empezar.

#SupervivientesDelMachismo #MujeresEmpoderadas #SíSePuede #MachistasSolos #Autocuido #Sororidad #UnidasContraLaViolencia #Feminismo #Amor

30 de julio de 2018

Capitalismo, Comunismo y Patriarcado explicado en un minuto





Capitalismo, Comunismo y Patriarcado explicado en un minuto: en la Universidad y en la escuela me explicaron el capitalismo y el comunismo sin hablarme del patriarcado, por eso no lograba entender bien el funcionamiento del mundo en el que vivo. Cuando sólo ves diferencias de clase no tienes una visión completa de la realidad. 

Me quedé alucinada cuando empecé a leer por mi cuenta sobre economía desde una perspectiva feminista, especialmente cuando leí a Silvia Federici explicando que lo que unos llaman amor, en realidad es trabajo gratuito. Descubrí que nuestro sistema económico se sostiene gracias al trabajo que hacen gratis de millones de personas en todo el planeta. Esos millones de personas somos las mujeres, que dedicamos miles de horas de nuestra vida a organizar, planificar, administrar el hogar, cocinar, limpiar, ordenar, comprar alimentos, procesarlos, lavar, planchar, doblar y colocar ropa, cuidar a las mascotas, criar y educar a los hijos y las hijas, cuidar a los abuelos y abuelas, a los familiares enfermos o con discapacidad, a las mascotas, el ganado y el jardín o el huerto. 

Otro pilar del patriarcado son las mujeres que reciben dinero por ello: son profesiones que se realizan en total precariedad o en condiciones de semi-esclavitud, porque aunque son las tareas más necesarias para el funcionamiento del mundo, son las menos valoradas. Y por último, el tráfico de esclavas sexuales, uno de los grandes negocios de hombres en el planeta, y pronto, el alquiler de vientres de mujeres y la compraventa de bebés una vez que se legalice. 

No se puede entender el capitalismo si no se sabe que su base es la esclavitud femenina, laboral, sexual y reproductiva. Tampoco se puede entender el comunismo si no te explican que la clase obrera está dividida también en dos subclases en las que los hombres son la clase privilegiada y las mujeres la clase dominada. Nosotras tenemos doble jornada laboral, fuera y dentro de casa, ellos no. A nosotras nos echan del trabajo por quedarnos embarazadas, a ellos no. Nosotras cobramos menos salario por el mismo trabajo que ellos. Nosotras sufrimos acoso sexual y violaciones en el trabajo o volviendo del trabajo, y ellos no. Nos afecta más el desempleo y la precariedad que a ellos, tenemos techo de cristal y ellos no, no nos sentamos a negociar en los convenios, no lideramos los sindicatos de trabajadores, y todo esto no les importa a los revolucionarios, que repiten una y otra vez que primero lo suyo y luego lo nuestro, que siguen pensando en la igualdad y los derechos humanos de los hombres, pero no los de las mujeres. 

Y no es por ignorancia: no hablar del patriarcado en los análisis de la realidad que se hacen en congresos, aulas, libros, artículos, reuniones intelectuales y políticas es una forma de negar el patriarcado y de contribuir a perpetuarlo. A muchos intelectuales les sobra patriarcado, pero no hablan de él porque lo personal es político y lo que ellos hacen es hablar de los demás, nunca de si mismos. La gente que habla, piensa, escribe y da clases sin tener perspectiva de género no abarca la complejidad de nuestras estructuras, no se miran a si mismos como clase privilegiada, no se deconstruyen ni proponen otras formas de organizarse económicamente que no supongan la explotación del trabajo o el cuerpo de las mujeres. 

Menos mal que existen las compañeras que hacen Economía feminista y nos explican todo lo que los profesores patriarcales y los líderes sindicales, políticos y de movimientos sociales no ven sin sus gafas violetas. Nosotras cada vez lo vemos más claro: la revolución será feminista o no será


8 de julio de 2018

Madres que quieren criar


Steve Hanks

El patriarcado nos dice que lo normal es que las mujeres deseemos ser madres, que todas llevamos dentro el instinto maternal. El capitalismo sin embargo nos prohíbe criar a nuestros propios hijos e hijas, y nos obliga a ponerlos en manos de otras mujeres para que volvamos al mercado laboral cuanto antes.

Es un sistema cruel para las madres y para los bebés, mamíferos indefensos e inmaduros que necesitan cuidados y atención constante. Es monstruoso que nos seduzcan y nos presionen para que nos reproduzcamos, y que después de parir no nos dejen maternar ni criar a nuestros bebés en los primeros años de sus vidas, justo cuando más nos necesitan.

Las mamás que eligen el camino de la crianza pagan un precio altísimo: son condenadas a depender de los ingresos de su compañer@ o sus familias, penalizadas o expulsadas del mercado laboral, y condenadas a cuidar solas porque el resto de la tribu familiar tiene que dedicar la mayor parte del día a trabajar fuera de casa.

Es injusto también que las mujeres que cuidan a otros bebés no puedan tampoco criar a los suyos y cobren salarios indecentes. Quedamos todas castigadas: las madres y las cuidadoras. No nos dejan maternar

#Maternidad #Patriarcado #Capitalismo #Bebés #Crianza #Cuidados

2 de julio de 2018

La crueldad en el embarazo, el parto y la infancia


Joe Webb
 

Crueldad en el embarazo y el nacimiento: violencia obstétrica

Somos gente cruel: vivimos en un mundo que ha normalizado y naturalizado la violencia hasta tal punto que no la vemos. Vivimos en un mundo en el que todos ejercemos nuestro poder sobre los demás en la medida en que nos dejan, o en que podemos. Es la ley del más fuerte: el pez grande se come al chico. 

Con los bebés es con quien más nos cebamos a la hora de aplicar nuestra maldad sin ningún tipo de remordimientos. Un ejemplo es cuando después de nacer alguien te pide que dejes al bebé en la cuna. No lo hace porque sea mala persona, sino porque a ella le dieron el mismo consejo transmitido por generaciones y generaciones bajo los más absurdos argumentos: "No le cojas mucho en brazos que se malacostumbra". 

¿Qué tiene de malo que un ser humano se acostumbre a los brazos, a los besos, a los mimos, al calor humano, a las palabras de amor?, ¿hay algo malo en un bebé que necesita cariño y demanda atención?

La cultura de la crueldad consiste en creer que hay que separar al niño y a la madre porque les viene bien a los dos: "así ella descansa, así el niño descansa, así se le pasa el calor, está mejor solito en su cuna". Es lo que siempre se aconseja, por lo tanto ya es una costumbre, por lo tanto no se cuestiona. Es lo normal, lo común, lo natural. 

La crueldad con los bebés empieza desde antes de salir del útero de las madres. Las mujeres embarazadas tenemos que llevar el seguimiento de nuestro embarazo en una estructura patriarcal como la Medicina moderna, que nos trata como a enfermas, que nos toma por ignorantes, que nos somete a pruebas dolorosas e invasivas, que toma decisiones sin consultar sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas, que nos trata mal cuando no nos informan de lo que está pasando, que no nos deja parir en la posición que nos pide el cuerpo en ese momento, que nos medica sin nuestro consentimiento.

Cuando aceleran el parto sin respetar los ritmos de la mamá y el bebé, cuando nos hacen miles de tactos innecesarios, cuando nos gritan de malos modos para que pujemos, cuando nos aplican procedimientos que no hemos autorizado, cuando nos hacen cesáreas innecesarias. Todo se hace por el “protocolo”, y  aunque ya hay muchos países tratando de adaptarse a las nuevas recomendaciones de la OMS sobre el parto respetuoso, lo cierto es que el personal sanitario tiene unos horarios terribles, unos turnos de trabajo inhumanos, y unos salarios indecentes que les hacen víctimas y a la vez agentes de la crueldad del sistema laboral y médico. 

El parto es un momento trascendental en nuestras vidas, pero puede ser una experiencia hermosa o una auténtica tortura. En webs como ElPartoEsNuestro podéis leer historias de violencia hacia las madres en uno de los momentos en los que somos más vulnerables. El maltrato a las parturientas es una práctica común en muchos países del mundo: damos a luz la vida en condiciones de estrés, agotamiento, miedo, angustia, y dolor. Nada más nacer el personal sanitario suele tener mucha prisa para separar a madre e hija, y llevarse al bebé a hacer unas pruebas que podrían hacerse perfectamente estando el bebé sobre el pecho de la madre. Pero no lo hacen porque el primer acto de crueldad cultural es separar al bebé y a la mamá: así les demostramos a ambos quién manda sobre sus cuerpos, sobre su salud, sus afectos y sus vidas. 

Están más que comprobados los beneficios físicos, mentales y emocionales de los partos respetados en lo que no se separa a los bebés de sus madres en sus primeras horas de vida. Cuando ambos están juntos les mejora la presión sanguínea y la respiración, se regula la temperatura corporal, se estabiliza el latido cardiaco, y no hay cuna ni incubadora en el mundo que pueda sustituir a una madre o un padre haciendo el piel con piel con su bebé. Las máquinas no susurran palabras de tranquilidad al oído, no huelen a nada, no proporcionan consuelo frente al miedo, no cantan la canción que los bebés han estado escuchando durante meses en el vientre materno.

Y si la madre se rebela ante la crueldad de la separación, todo el mundo le exige que sea obediente, paciente, y se resigne a las normas obsoletas y crueles del hospital. 

Desde estas primeras horas en adelante, toda la sabiduría popular consiste en machacar a la madre para que no mime demasiado al hijo. Para que sea dura y firme, para que no se deje manipular por el pequeño bicho que quiere tiranizarla. Este es más o menos el argumento para justificar todos los comentarios acerca de lo importante que es la disciplina para un bebé desde los inicios de vida: dejarlos llorar para que ensanchen los pulmones, dejarlos resignarse para que se duerman después de pedir auxilio durante un rato a lágrima viva, dejarlos que se den cuenta de que sus necesidades no son importantes. 

La crueldad ignora la extrema vulnerabilidad de un bebé, que necesita sentirse seguro y protegido todo el tiempo. Su supervivencia depende de nosotros, de la atención que pongamos, de los cuidados que le brindemos, y esto nos hace sentirnos poderosos. En lugar de despertar ternura, en muchos adultos y adultas se despierta una sensación de triunfo: "este ser es mío, depende de mí, yo mando en él". 

Es curioso que cuando un familiar llora en una celebración nadie dice: "dejarle solo que le viene bien para ensanchar pulmones, no le hagáis ni caso". Generalmente nuestro impulso natural es ir a consolar a nuestro ser querido. Pero en los bebés es diferente: se entiende que lloran para molestarte, para interrumpirte, para llamar la atención, para tiranizarte. Entonces se les aplica esta forma sutil de maltrato para que su cerebro entienda que la vida es dura y cruel desde sus primeros segundos de vida hasta los últimos.

Otro de los actos máximos de crueldad consiste en no dejar que las mamás y los papás críen a sus bebés. La sociedad separa a las familias durante más de diez horas al día, y medica a los niños que viven con dolor esa separación forzosa. En algunos países los bebés sólo tienen derecho a estar con sus madres tres meses, en la mayoría los padres no tienen derecho a cuidar a sus hijos e hijas ni un sólo día. 

Es cruel que el mercado laboral nos aleje de nuestros bebés para que los cuiden otras personas a cambio de salarios bajos o muy bajos, y en condiciones poco idóneas por la cantidad de bebés y de niños y niñas que algunas profesionales tienen que cuidar. Deberíamos poder, las mamás que quisiéramos, encargarnos personalmente de la crianza y educación de nuestros bebés junto con nuestros compañeros y nuestra comunidad. Es monstruoso que sólo podamos vernos una, dos o tres horas al día, generalmente con una acumulación de cansancio atroz. No tiene sentido que nos presionen para ser mamás y luego no nos permitan serlo.

 
Crueldad en la infancia

Desde los primeros días de vida se nos fuerza de manera más o menos violenta a tener horarios, a distinguir entre el día y la noche, a comer cuando dice el pediatra, (no cuando tengamos hambre) a dormir cuando dice el pediatra (no cuando estemos cansados). Se escriben miles de libros con consejos para obligar a los niños a dormir toda la noche sin despertarse, para que sean niños-mueble que no den guerra durante el día, para que madruguen, para que corran a cumplir con los horarios del colegio y las extraescolares, para que no griten y no molesten, para que obedezcan en todo y no den problemas. Pero no encontramos la solución: es imposible tratar de conciliar el capitalismo con la infancia. 

Los niños y las niñas tienen otro ritmo, y necesitan mucho amor y mucha libertad de movimientos. Necesitan estar al aire libre, en contacto con la naturaleza, haciendo ejercicio y jugando. Los obligamos a permanecer miles de horas sentados en clase y ir de un lado a otro para cumplir con todas las obligaciones del día: es cruel que sólo puedan estar con su familia dos o tres horas al final del día, cuando todos están cansados y sin ganas de jugar, cuando a los adultos les toca hacer la cena, preparar el baño, recoger la habitación y la cocina. Cuando todo el mundo está de mal humor, vaya, y con prisas para desactivar por fin a los niños.

La cultura de la crueldad se aprende en las escuelas. Aún hay maestros y maestras que creen que la letra con sangre entra. Que para aprender hay que sufrir, hay que pasarlo mal, hay que disciplinarse y soportar estoicamente los gritos, insultos y golpes de los profesores. Ello incluye también los abusos sexuales, no sólo en la escuela, también en la familia: vivimos en una sociedad monstruosa que viola a diario a los niños y a las niñas. Y no es para satisfacer el deseo sexual de los adultos: es para ejercer el poder y el control sobre los seres más débiles y más vulnerables. 

Las niñas son más vulnerables que los niños, pero toda nuestra cultura se vuelca en enseñarnos que las niñas tienen que aguantarse, y que si los niños las pegan es porque les gusta. Sin embargo, cuando un niño se queja de maltrato, se le invita a hacer frente a su agresor y a convertirse en agresor a su vez: “defiéndete y ataca, que sepa que mandas tú y que no puede tratarte mal".  Es decir, a las niñas les hacemos ver que el maltrato es una prueba de amor, y que aguantar el maltrato también es una prueba de amor. Y a los niños, que la violencia es algo normal y que tienen que aprender a ser violentos si no quieren recibir hostias por todos lados, y a diario.

Los niños nos imitan: establecen jerarquías de poder y tratan mal a los que están por debajo de ellos. Utilizan motes para reírse de las singularidades de cada cual (gordo, orejón, cabezón, gafotas, enano, moro, chino, negro, loco, etc.), y reproducen todo el racismo, el clasismo, la homofobia, el machismo, y los odios que aprenden en casa y ven en la tele. En un aula de niños de 9 años, ya hay supremacismo blanco y patriarcado en cantidades industriales: ya hay grupitos de niños alfa haciendo de matones con los más débiles. Toda la crueldad con la que tratan a sus compañeros la han aprendido viendo a los adultos y adultas relacionarse, pero también tiene que ver con sus instintos primarios, y sobre todo, con su necesidad de tener el poder y el control. 

Se supone que en el proceso de socialización tenemos que enseñarlos a ser solidarios, a sentir empatía por los demás, a ser generosos, a compartir sus juguetes, a no acaparar todos los juguetes de los demás niños, a no resolver los conflictos con violencia. Esto debería formar parte de la educación que reciben en casa y en la escuela, pero no hay manera de que los adultos nos den ejemplo cuando somos niños. Si ellos acaparan recursos, y resuelven sus conflictos de poder con violencia, aprendemos a hacer lo mismo que los adultos. 

Creemos que la única manera de pasar de la infancia a la adultez es sufriendo para después hacer sufrir a los demás e inflingirles el mismo dolor que sentimos en la infancia. Así se perpetúa el ciclo de la violencia psicológica, emocional y física; creyendo que es el mejor método para aprender a ser humanos. Por eso castigamos a los niños, les imponemos nuestras normas, les hacemos sentir un estorbo, les mandamos callar, les neutralizamos con drogas, les desconectamos con pantallas para que nos dejen en paz un rato. 

Somos crueles con las niñas y los niños porque no los consideramos ciudadanos de pleno derecho, para nosotros no son sujetos, y no tienen derechos: somos nosotros, los padres y las madres, los que ponemos las normas y aplicamos las sanciones. Somos los presidentes, los legisladores, la policía, y los jueces de nuestra propia casa, así que los niños están completamente indefensos ante los abusos de poder, el sadismo y la violencia de los adultos.

Las estadísticas sobre maltrato infantil, abuso sexual, violaciones, y asesinatos de niños y niñas son atroces en todo el mundo. Los niños pobres y los refugiados son los más vulnerables: mueren huyendo de guerras, pasan toda su vida entre las bombas y llorando a sus muertos, se juegan la vida en el mar, sufren violaciones, secuestros y son esclavizados en redes de traficantes de niños para su explotación sexual o para robarles algún órgano y desaparecerles del mapa. 

Los niños son los que más sufren la violencia patriarcal, el hambre, el miedo, el horror de la guerra, la esclavitud, la soledad, las enfermedades mentales y los trastornos emocionales. Y hasta que no pare la explotación y la violencia en el mundo, no dejaremos de destruir a las nuevas generaciones para que lleguen heridas a la adultez, y reproduzcan la misma violencia que sufrieron. La crueldad que sembramos se vuelve contra nosotros: el dolor se perpetúa durante generaciones, vivimos en un mundo enfermo lleno de gente que necesita mucho amor, mucho cariño, muchas atenciones, mucha ternura. 

Para cambiar el mundo en el que vivimos, tenemos que empezar por la forma en que las mujeres parimos, por nuestros derechos sexuales y reproductivos, por garantizar a todas las madres un parto respetado, por permitir a las madres y a los padres criar a sus bebés. 
Y desaprender toda la cultura de la crueldad para poder aprender a disfrutar de la infancia, de la crianza, de la comunidad afectiva en la que nacemos y vivimos los primeros años de nuestras vidas.

Coral Herrera Gómez 

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