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30 de septiembre de 2018

Nosotras hacemos la revolución

Los hombres sueñan con la revolución, las mujeres estamos haciendo la revolución. Estamos luchando en las calles y en las casas, en la cama, en los parlamentos y en los medios, en la Ciencia y en el deporte, en las instituciones y en las fábricas, en los barrios de las ciudades y en el campo, en las aulas y en los sindicatos, en los movimientos sociales y en los partidos políticos, en las universidades y en las redes sociales. 

Estamos cambiando la vida de millones de personas, y damos pasos gigantescos cada vez que logramos convertir nuestros derechos en leyes, y luego en realidades. 

Hombres, tenéis el cambio delante de vuestras narices, pero no lo veis porque no tenéis las gafas violetas que os permitan solidarizaros con nuestra lucha, y uniros a ella. Y porque no sois los protagonistas y os cuesta perder privilegios.


Probad a empezar por vosotros mismos #Masculinidades #Autocrítica #DeconstruyeATuMacho
#LiberatéDelPatriarcado #RevoluciónFeminista #UtopíasParaTodas #NosVemosEnLasCalles

20 de agosto de 2018

¿Qué tienen en común los maltratadores y asesinos de mujeres?



Los hombres que asesinan a sus novias, ex novias o esposas tienen varias cosas en común, aunque tengan edades muy diferentes, pertenezcan a diferentes clases sociales y religiones, y vivan en puntos muy distantes del planeta:
-No están locos, ni son enfermos: matan porque son machistas y violentos .
-Creen que les mueve el amor, pero en realidad les mueve el odio. Confunden ambos términos porque son sentimientos muy fuertes, pero en realidad ninguno de ellos tiene capacidad para amar, para querer, para cuidar a nadie.
 - Castigan a las mujeres porque no saben aceptar las derrotas, ni entienden que las historias de amor empiezan y acaban, son incapaces de aceptar con humildad que todos somos libres para quedarnos o para irnos, y que las mujeres también lo son.
-Son hombres profundamente obedientes al patriarcado, y no toleran la insumisión ni la rebeldía femenina al papel que nos ha tocado durante siglos. Son soldados del patriarcado, lo interiorizan, lo defienden, lo imponen, y lo asumen sin cuestionarlo.
-La mayoría no trata a las mujeres como compañeras, sino como enemigas, y no disfrutan de las relaciones porque creen que el amor es una guerra.
-Su masculinidad frágil está en su punto de vulnerabilidad más alto. Cuanto más inseguros se sienten, más violentos son.
- Destrozan la autoestima a sus víctimas para hacerles más vulnerables y dependientes. Usan mucho la culpa para que aguanten más tiempo los malos tratos.
- Creen que son dueños de su pareja y que por tanto pueden disponer libremente de la vida de ella.
-Aman y defienden su libertad, mientras reprimen la de sus compañeras. La mayoría tiene muy claro que la monogamia es para ellas, no para ellos.
-No saben identificar, expresar y gestionar sus emociones, ni saben comunicarlas.
-No saben vivir su dolor sin hacer daño a los demás.
-Sufren un enorme complejo de inferioridad y superioridad con respecto a sus compañeras, se sienten dependientes de ellas y a la vez se sienten superiores.
- Su Ego necesita ser el más importante, y se siente profundamente herido cuando no son los protagonistas absolutos, cuando no están en el centro de la atención de la otra persona, cuando les desobedecen, cuando les traicionan, o cuando les dejan de querer.
- Tienen mucho miedo al «qué dirán»: el maltratador no quiere parecer un fracasado, temen que su masculinidad y honor queden cuestionados tras la ruptura de la pareja, tienen miedo a las burlas de los demás hombres si sus mujeres no les obedecen, les son infieles o les abandonan.
-Tienen miedo al futuro y a los cambios, por eso no admiten separaciones ni divorcios: quieren que todo siga igual que siempre, con sus privilegios y con su posición de dominación en la pareja .
-Están muertos de miedo. Tienen miedo a quedarse solos, a que nadie les quiera y les cuide.
-Cuanto más miedo tienen, más rabia sienten ante todo aquello que no pueden controlar, protagonizar o liderar.
-Instauran un régimen de terror en sus casas para que el miedo de ella sea más grande que el suyo propio. Amenazan, chantajean, hacen dramas, y quieren ser el centro de atención de su víctima, aunque sea haciéndole la vida imposible.
- Se sienten humillados con la libertad de las mujeres para dejar una relación cuando quieren.
- Se sienten impotentes: no pueden modificar la realidad a su antojo ni pueden comprar amor. No pueden tampoco obligar a ninguna mujer a que les ame. No pueden ejercer el control sobre los sentimientos de los demás porque el Amor es radical y hermosamente libre, lo que les llena de frustración porque no pueden hacer nada para retener a una mujer a su lado.
- Se sienten atacados por la revolución feminista que nos está cambiando la vida a millones de personas. Están llenos de rabia, no comprenden los cambios sociales, y creen que cuantos más derechos tienen las mujeres, menos privilegios tienen ellos. Creen que la igualdad les perjudica, y algunos odian profundamente a las humanas del género femenino en general, y a las feministas en particular.
-Se sienten frustrados porque su princesa no es tan sumisa, ni tan sacrificada, ni tan entregada como les prometieron en las películas. Las mujeres buenas no abundan: para la mayoría somos todas malas, mentirosas, manipuladoras, mezquinas, dominantes, crueles y perversas. De ahí la desconfianza que sienten hacia nosotras, pues creen que si se enamoran van a perder su libertad y su poder. Cuando se enamoran, sin embargo, se decepcionan cuando descubren que su princesa es «como todas».
Los hombres a los que admiran y sus héroes de ficción consiguen lo que quieren con la violencia, se divierten con la violencia, y resuelven sus problemas con violencia. No saben hacerlo de otro modo, así es como triunfan y tienen éxito: matando y sometiendo a los demás hombres, y a las mujeres.
-Tienen problemas para disfrutar de su sexualidad y sus relaciones amorosas porque se sienten presionados para dar la talla en a cama, y su forma de entender y experimentar el placer es muy limitada, pues la mayoría lo único que hace es descargar en pocos minutos para sentir que han cumplido con su rol de macho semental. Sienten poca empatía hacia sus compañeras sexuales, hacia sus necesidades, sus apetencias, sus gustos, y ni preguntan, ni escuchan, ni tienen ganas de aprender a dar placer a sus parejas. Y se sienten acomplejados cuando se juntan a una mujer empoderada que vive con plenitud su sexualidad y su erotismo.
-Están confusos y desorientados con respecto a su masculinidad y a sus roles, no saben cómo gestionar la falta de control sobre sus emociones y las de su pareja, no saben cuál es su papel en un mundo que cambia a velocidad vertiginosa y se llena de mujeres empoderadas que ya no necesitan a un hombre para mantenerse, ni para tener hijos, ni para ser felices.
- Creen que tienen derecho a vengarse cuando les hacen daño, y que pueden hacerlo con saña y crueldad, porque el amor es una guerra en la que todo vale. Cuanto más violencia empleen, más fácil será que la prensa y los jueces crean que fue un acto de amor y lo llamarán "crimen pasional".
- Cuando se vengan de una, se están vengando de todas. El odio hacia las mujeres se llama misoginia y se aprende a través de la familia, la Escuela y los medios de comunicación. Muchos de ellos además son anti-derechos humanos y anti-feministas declarados, y están llenos de prejuicios machistas.
- Muchos han sido criados en hogares machistas y no conocen otros modelos de relación amorosa. Ven natural y normal la violencia contra las mujeres porque lo han visto y lo han sufrido desde siempre.
- Algunos parecen buenas personas, y hasta pueden ser muy románticos. Pueden ser profundamente autoritarias y a la vez son muy vulnerables, pueden ser muy sensibles, y extremadamente crueles a la vez. Así consiguen ser perdonados una y otra vez: utilizan sus encantos, muestran a su niño desamparado para enternecer el corazón de su víctima.
- La violencia machista les ha dejado heridas para toda la vida a muchos de ellos, pero no tienen herramientas para romper con la cadena de la violencia y los malos tratos que han heredado de su familia.
- No saben pedir ayuda, aunque la necesiten desesperadamente cuando sufren tsunamis emocionales que les inundan y les sobrepasan. Ni piden ayuda profesional, ni piden ayuda a sus seres queridos: no lloran, no se desahogan, no saben hablar de lo que les pasa, no ven que el problem está en ellos. Y cuando lo ven, van hasta el final creyendo que no tienen otro camino que morir matando, auto destruyéndose y destruyendo a su compañera, a los hijos e hijas, a toda la familia.

Entender cómo se sienten y qué piensan los hombres que maltratan a sus compañeras, que ejercen sobre ellas violencia psicológica y física, y que pueden acabar asesinandolas, es fundamental para parar los feminicidios. Estamos ante un problema político y social extremadamente grave, así que las soluciones no son individuales únicamente, sino también colectivas.

Necesitamos ir a la raíz del problema si queremos acabar con la violencia machista: lo que nos mata no es el amor, es el patriarcado y las masculinidades construidas desde la misoginia y el machismo.  Hay que dejar de mitificar la violencia romántica y acabar con el romanticismo patriarcal, es urgente que los hombres se pongan a trabajar las masculinidades y que entre todos liberemos al amor del machismo.

Coral Herrera Gómez

11 de agosto de 2018

Reflexiones sobre el Aborto y el Derecho a Decidir de las Mujeres



En la mani del Aborto en Costa Rica estuvimos muchas mamás con nuestros bebés, y la gente de la calle no entendía que hacían ahí unas asesinas abortistas amamantando en público a sus crías, jugando con ellas, y bailando al son de la música y los cánticos. Precisamente cuando una es mamá es cuando adquiere conciencia plena de lo duro que es ser madre, de la violencia obstétrica que sufrimos en nuestros embarazos y partos, y la que sufren los niños y las niñas no deseados. Sabemos mejor que nadie que ninguna mujer debería ser obligada a parir, las maternidades sólo pueden ser libres y elegidas.

#Maternidades #AbortoLegalYa #SeráLey #MaternidadesLibresYElegidas


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El debate no es en torno al aborto, es una lucha entre patriarcado y el feminismo. Los defensores y defensoras del Patriarcado utilizan argumentos llenos de inconsistencias, creencias falsas, prejuicios y odio hacia la lucha feminista. No sienten contradicción alguna entre defender a las niñas no nacidas y apoyar la tortura a las niñas embarazadas de diez años de edad. 

Su crueldad viene del odio que sienten hacia los derechos de las mujeres y el control de nuestros cuerpos, sexualidad y maternidades. Por eso el debate en torno al aborto es tan político: porque los que dicen estar a favor de la infancia y la vida en realidad están en contra del feminismo, de la igualdad, de la libertad de las mujeres. 

Pero no lo dicen porque suena fatal reconocer públicamente ese odio que sienten contra las mujeres pobres y sin derechos, y contra las defensoras de los derechos humanos. Por eso en los debates se centran en el embrión y no en nuestro derecho a decidir y elegir la maternidad. Para ellos, las madres no pintamos nada. 

Son profundamente misóginos, antiderechos y antifeministas, pero lo que no saben es que no importa cuánto se resistan: el patriarcado se va a caer, y tarde o temprano, el derecho a decidir será ley 

#PatriarcadoEnExtinción #AbortoLegal #MaternidadesLibresYElegidas #DerechosDeLasMujeres



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A los que dicen: «cuidese si no quiere embarazarse», les comento que no existe ningún método anticonceptivo seguro al cien por cien, que todos pueden fallar por accidentes en su fabricación o en su aplicación, que la mayor parte de ellos daña la salud de las mujeres, que muchas se sienten presionadas por sus parejas para no usarlos, y que la ciencia sigue sin investigar los anticonceptivos masculinos porque los hombres siguen sin aceptar su responsabilidad en la anticoncepción y la salud sexual. Así que no crean que las mujeres no nos cuidamos, creo que nos cuidamos mucho más que ellos, nos va la vida en ello 

#SaludSexual #AbortoLegal #LosAnticonceptivosFallan #ResponsabilidadMasculina #AutocuidoMasculino #DerechosSexualesYReproductivos



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Somos seres sexuales, follamos por placer, para disfrutar, para gozar con los compañeros o compañeras sexuales y sentimentales. En el siglo XX logramos separar el sexo de la reproducción, y en el siglo XXI, utilizamos el sexo para procrear en muy pocas ocasiones, dos o tres veces a lo sumo de media en los países más desarrollados.

En la mayoría de los países sin embargo la mayor parte de los niños y niñas no son deseados ni planificados, lo que implica que la pobreza se cebe en las madres solas con hijos, altas tasas de maltrato infantil, tráfico de niños y niñas, abuso sexual, y la proliferación de enfermedades mentales y emocionales producto del abandono y la violencia que sufrimos en la infancia. A estas alturas deberíamos tener sólo hijos e hijas deseadas, porque tenemos los medios para controlar nuestra reproducción sin tener que renunciar al placer, al éxtasis y al amor.

Tenemos tecnología y conocimientos del futuro con leyes de hace un siglo, es hora de garantizar a todas las mujeres sus derechos fundamentales. El patriarcado está en extinción, el feminismo está en revolución, ya no queremos más mujeres obligadas a parir ni más muertas en abortos clandestinos.

#TardeOTempranoSeráLey #SeVaACaer #AbortoLegal #AméricaLatina #NiUnaMenos #VivasNosQueremos #MaternidadesLibresYElegidas #DerechosDeLasMujeres #RevoluciónFeminista



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En el futuro ninguna niña, ninguna mujer será encarcelada por abortar, ni torturada por el Estado, ni tendrá que parir por obligación, ni morirá abortando. Y todos esos hombres y mujeres que legislan ahora a favor del aborto clandestino serán recordados como los representantes del patriarcado criminal. 

Hasta entonces, seguiremos luchando contra el odio hacia las mujeres, contra las injusticias y por los derechos humanos. 

#SomosLaResistance #Feminismo #AbortoLegalYa #MaternidadesLibresYElegidas
 #SeVaACaer #PatriarcadoCriminal


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Si pensamos en el aborto desde el punto de vista de los niños y las niñas, no hay nada más terrible en el mundo que venir aquí sin ser deseado. Ser una tortura para tu madre durante nueve meses, salir al mundo sin padre porque no ha querido saber nada del tema, ser el producto de una violación, debe de generar en los bebés una tristeza inmensa, una angustia espantosa, un dolor que los acompañará toda su vida.

Los bebés no deseados son más vulnerables al maltrato, la violencia y el abuso sexual. Tienen más probabilidades de morir por accidentes y negligencias, y algunos acaban bajo la protección del Estado, muchos se crían sin besos, sin amor, sin cuidados, en entornos de pobreza y precariedad con mucha violencia intrafamiliar. Muchos son hijos de madres niñas o adolescentes que no pueden cuidar de si mismas ni de sus bebés. Muchos de ellos sufren trastornos y enfermedades mentales que no les permiten formar parte del sistema productivo.

Otros serán criados por abuelas con todo el amor del mundo mientras sus mamás estudian y trabajan, pero sin padre porque la mayor parte se desentiende. Quizás pague pensión, pero no se hará cargo de su paternidad, lo que perpetúa la pobreza de las mujeres solas con hijos.

Es una crueldad traer niños y niñas no deseados al mundo, es una crueldad obligar a parir y criar a niñas y adolescentes. No es justo para las madres ni para las crías, necesitamos más educación sexual, anticonceptivos y aborto legal, seguro y gratuito con urgencia.

#CostaRica #8A #MareaVerde #AbortoLegal #MaltratoInfantil #DerechosDeLasMujeres #MaternidadesLibresYElegidas #PaternidadesResponsables #EducaciónSexual


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Si pensamos en el aborto desde el punto de vista de los hombres, la verdad es que no es justo que toda la responsabilidad de la anticoncepción y la planificación familiar recaiga sobre las mujeres. Somos nosotras las que cargamos con todo el peso del embarazo, con los cambios brutales que conlleva para nuestros cuerpos y emociones, somos nosotras las que criamos y educamos a los niños y niñas en la mayor parte del planeta, somos nosotras las que morimos en abortos clandestinos, así que somos nosotras las que tenemos el derecho a decidir sobre la maternidad.

La Medicina no invierte en anticonceptivos masculinos, los hombres siguen resistiendose a usar el condón y a hacerse la vasectomía, siguen huyendo cuando hay un embarazo no deseado, siguen sin acompañar a sus parejas a hacerse un aborto, y siguen sin asumir sus responsabilidades económicas y emocionales como padres. Hablo de la mayor parte del planeta, en el que abundan los hogares de mujeres sin pareja criando hijos e hijas, la mayor parte no planificados y no deseados.

Entonces yo os pregunto, compañeros, ¿cuándo vais a empezar a asumir vuestras responsabilidades cómo pareja y como padres?, ¿cuándo vais a unirnos a la lucha por el aborto gratuito, seguro y legal?, ¿a que estáis esperando para protestar por la muerte de las mujeres pobres que abortan clandestinamente?, ¿cuándo os vais a indignar ante la injusticia de que los violadores estén en la calle y las mujeres presas por abortar al hijo del violador?, ¿qué vais a hacer para exigir a los políticos que dejen de legislar sobre nuestros úteros?, ¿Cómo vais a evitar que vuestras compañeras sexuales y sentimentales se embaracen y así no tengan que abortar?, ¿Cómo vais a contribuir a parar tanta violencia machista sobre los cuerpos y las vidas de las mujeres?

#Hombres #Masculinidades #Paternidad #VasectomíaParaTodos #DerechosSexualesYReproductivos #AbortoLegal #AbortoTerapéutico #PlanificaciónFamiliar #Feminismo


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Si pensamos en el aborto desde el punto de vista de las mujeres, ¿quiénes son los hombres para legislar sobre nuestros cuerpos, nuestra sexualidad, nuestra maternidad, nuestros derechos humanos fundamentales?

La maternidad requiere de muchísimas horas de tiempo y toneladas de energía, grandes dosis de generosidad, empatía, altruismo, paciencia, ternura, amor infinito para criar con respeto y con apego. Y si no hay amor, la crianza se convierte en una tortura para millones de mujeres y de bebés. La maternidad es una gran responsabilidad y las mujeres estamos solas en un mundo anti-niños. Sin apoyo económico, sosteniendo el capitalismo con nuestras dobles jornadas laborales, sin apenas ayudas del Estado, y muchas sin redes de crianza.

Hoy en día es imposible ser madre, pero el sistema nos quiere productivas, precarias y pariendo a los trabajadores y trabajadoras del futuro. No nos dejan ser madres cuando parimos, y nos obligan a parir cuando no queremos o no podemos ser madres. No es justo que los políticos se atrevan a discutir sobre si nos merecemos el derecho a elegir nuestra maternidad, su deber es trabajar para que ninguna mujer muera en abortos clandestinos, para que ninguna tenga que salir del país a abortar, para que sólo haya niños y niñas deseadas, parar la pobreza y la violencia patriarcal.

#EducaciónSexual #Anticonceptivos #AbortoLegalParaNoMorir #DerechosDeLasMujeres #FueraSusRosariosDeNuestrosOvarios #DerechosHumanos #FeminismoOBarbarie



2 de agosto de 2018

Mujeres que sobreviven a la violencia machista




El mundo está lleno de mujeres valientes que un día dicen basta y terminan su relación de pareja con un machista. Bien porque están hartas de cargar con todo el peso de los cuidados y las tareas domésticas, bien porque sufren malos tratos, o porque no aguantan más cuernos, porque quieren sentirse libres, porque ya están hartas de su rol de mujer sumisa que aguanta todo lo que le echen.. Les sobran los motivos.

Hay mujeres jóvenes, mujeres mayores, están en todas las clases sociales y en todas las profesiones. A ninguna nos es fácil identificar la violencia que sufrimos en nuestra relación, especialmente si no hay golpes. No es fácil darse cuenta de cuando una está en peligro, nos cuesta pedir ayuda, no queremos hacer sufrir al otro, nos autoengañamos soñando con un milagro que termine con la pesadilla que estamos viviendo. No queremos que nuestra gente sufra por nosotras, creemos que tenemos el control de la situación, y tardamos en darnos cuenta de que no lo tenemos. Creemos que podremos hacer algo pero al final nos damos cuenta de que no depende de nosotras, y de que hay que hacerlo, aunque duela, aunque nos dé miedo.

No es fácil salir de una relación machista o de malos tratos, pero muchas lo consiguen, especialmente las que tienen redes de afecto y ayuda, o recursos institucionales, cuando los hay. No salen en los medios de comunicación, pero son unas heroínas, yo siento que se merecen toda nuestra admiración y nuestro apoyo. Cada cual necesita su tiempo para salir de esas relaciones, cada una tiene una situación económica distinta, unas tienen hijos y otras no, unas aguantan semanas y otras años, cada cual tiene sus circunstancias, unas denuncian y otras no, pero cada vez que una de ellas se libera, nos liberamos un poco todas. Siembran una semilla de libertad en cada una de nosotras, porque nos demuestran que es posible salir de una relación machista, y empezar una nueva etapa en nuestras vidas.

Muchas son capaces de romper con las cadenas del miedo y la dependencia emocional, y empiezan a vivir su vida con ilusión. Hacen amigas, empiezan a salir, a saborear su libertad, retoman sus sueños y sus proyectos, aprenden a quererse y a cuidarse. Algunas son muy felices sin pareja, otras sueñan con encontrar a un hombre compañero con el que construir una relación bonita, sana, igualitaria, y amorosa.

Son las supervivientes del machismo, unas luchadoras que salen de la guerra con heridas, a veces muy rotas por dentro, pero con muchas ganas de vivir. Hoy quería hacerles un homenaje a todas, porque quiero que sepan que no están solas, que su problema no es sólo personal, también es político, y que somos muchas las que estamos luchando para que caiga el patriarcado.

Cada vez somos más las mujeres que nos solidarizamos con la lucha contra el machismo y la violencia, las que pedimos vigilancia para los agresores y los violadores, y protección y medios para estas mujeres que necesitan ayuda para dar el gran paso. Somos cada vez somos más las que ya no queremos sufrir por amor, ni aguantar por amor, ni someternos por amor. Reivindicamos nuestro derecho al placer y a la alegría, a las relaciones basadas en el compañerismo y el amor del bueno, a una vida libre de violencia y malos tratos.

Estamos unidas contra el machismo, por eso cada vez que una se libera de relaciones machistas, hay que celebrarlo: es un triunfo colectivo. Los machistas se quedarán sólos a medida que vayamos siendo más, esto no ha hecho más que empezar.

#SupervivientesDelMachismo #MujeresEmpoderadas #SíSePuede #MachistasSolos #Autocuido #Sororidad #UnidasContraLaViolencia #Feminismo #Amor

1 de agosto de 2018

¿Son violentos los violadores?

Hay que ser muy machista y muy mala persona para no ver violencia en las violaciones. Hasta los violadores saben que están siendo violentos cuando violan a mujeres y niñas que no desean ser violadas. #Violencia #Violación#Violadores #Violadas

10 de junio de 2018

Video de Coral: La Escuela del Amor



La Escuela del Amor cumple tres años este mes, para celebrarlo me he grabado un vídeo en el que os cuento qué es y cómo trabajamos lo romántico en buenas compañías.

Empezamos nuevo curso el 21 de Junio, aquí tenéis toda la información y el botón para inscribiros:

30 de abril de 2018

¿Qué por qué violan los hombres?

Este post lo escribo en respuesta al editorial ¿Por qué violamos los hombres? que se publicó hoy en el periódico El País.

- Porque necesitan dominar y sentirse poderosos
- Porque tienen complejo de inferioridad y necesitan sentirse superiores 
- Porque son machistas y malas personas
- Porque quieren presumir de ello con sus amigos, para ser aceptados y admirados por el grupo 
- Porque necesitan validar una y otra vez su hombría, que está siempre bajo sospecha
- Porque han sido educados en la cultura de la violación, y se han reído mil veces con los chistes sobre mujeres violadas
- Porque para ellos las mujeres son un objeto, no un sujeto
Porque su masculinidad es frágil, insegura y violenta
- Porque no aceptan que una mujer les diga "No"
- Porque se creen con derecho a hacer lo que quieren, que para eso son hombres.
- Porque les han educado para que utilicen la violencia siempre que quieran, necesiten o deseen algo.
- Porque creen que muchas en el fondo de su alma lo están deseando.
- Porque creen que algunas se lo merecen, por zorras.
- Porque odian a las mujeres, o a casi todas las mujeres.
- Porque la ley está de su lado.
- Porque la prensa y los jueces les absolverán.
- Porque quieren vengarse de las mujeres (porque dejan la relación, porque no les corresponden, porque son infieles) o de otros hombres (padre, marido, proxeneta) de esa mujer
- Porque siempre han sentido miedo a la sexualidad femenina

- Porque pueden pagarlo cuando hay que pagar, y porque la policía no les va a detener en puticlubs donde pueden violar esclavas sexuales a buen precio. 
- Porque la publicidad les seduce todos los días con imágenes de super modelos tiradas en un descampado, lánguidas en un sofá, pasivas y débiles, vestidas sexys y rodeadas de violadores.
- Porque el porno que consumen está basado en la dominación de las mujeres y en la violencia machista hasta el punto de que las violaciones en grupo les parece algo "normal"

29 de abril de 2018

No es amor, es machismo





No es amor, es machismo.

Vigilar y controlar a tu pareja,
limitar su libertad, 
disponer y organizar su tiempo libre,
querer ser el centro de su vida, 
responsabilizar a tu pareja de tu bienestar y tu felicidad, 
desconfiar de tu pareja, 
violar su intimidad,
alternar la ternura con el desprecio, 
los mimos con la indiferencia, 
no es amor, es machismo. 

Aislarla de sus amigas y amigos y limitar sus redes sociales, 
tomar decisiones que la afectan a ella sin contar con ella,
obligarla a tener relaciones sexuales cuando no le apetece, 
machacar su autoestima, 
amenazar y chantajear,
insultar y humillar a tu pareja,
crear dramas para hundir su estado de ánimo,
hacerle sentir culpable por todo, 
imponer tu criterio, tus necesidades y tus deseos
hacerte la víctima,
maltratarla psicólogica y emocionalmente, 
relacionarte en una estructura de dominación y sumisión 
no es amor, 
es violencia machista.


 #Liberaté #SalDeAhíYa #SiDueLeNoEsAmor#AmorSinMachismo #AmorCompañero
 #OtrasFormasDeQuererseSonPosibles

16 de febrero de 2018

Cómo cuidar a las mujeres de tu vida que sufren violencia machista

Grafitti de Alice Pasquini, artista italiana



Cuando una mujer a quien queremos mucho (madre, hermana, hija, amiga, tía, sobrina, compañera de trabajo) está siendo víctima de malos tratos y violencia machista necesitamos herramientas para poder acompañarla en su proceso, para cuidarla y para cuidarnos nosotras también. Aquí algunas claves que nos pueden ser útiles:

- Acompaña y escucha: ella no busca en ti soluciones, no quiere que la salves de su situación. Sólo quiere que la escuches, poder desahogarse, expresar sus emociones, y llorar si lo necesita. Para facilitarle las cosas, hay que crear un ambiente en el que ella pueda sentirse segura, tranquila, a salvo, y sobre todo, un espacio de intimidad en el que no se sienta juzgada ni presionada.

- Hazle saber que te tiene ahí para todo lo que necesite, una y otra vez. Que sepa que puede llamarte a la hora que quiera si está en peligro o si se siente muy mal, que sepa que puede sentirse libre para llorar contigo o para pedirte un fuerte abrazo, que sepa que tiene tu casa si una noche se complica mucho todo, tiene el impulso de salir, y no sabe a dónde ir.

- Regala preguntas que le permitan hablar más, que le permitan pensar en voz alta contigo, que le permitan verse desde otra perspectiva, que le permitan ir practicando la auto-crítica amorosa y disipando el auto-engaño poco a poco.

- Desarrolla su imaginación en positivo: ¿cómo te hubiese gustado que fuese tu pareja?, ¿cómo te gustaría que fuese tu próxima pareja?, ¿cómo te gustaría estar dentro de dos años?, ¿cómo sería vivir una bonita historia de amor?, ¿cómo sería tu vida sin pareja?, ¿cómo ayudaría ella a una amiga en su situación?. Imaginad juntas un final feliz a la situación.

- Disfrutar juntas: intentad encontrar momentos en los que él no sea el centro de atención de ambas, momentos en los que ella pueda olvidarse por un rato del infierno que está viviendo. Es fundamental poder desconectar para tomar aire, así que proponle actividades que le gusten o le diviertan, vayan a comer su comida favorita, a sitios que a ella le hagan sentir bien, a hacer cosas que le gusten.

- Si la sientes receptiva al contacto físico, dale mucho amor: abrazos, besos, sonrisas, caricias, miradas cómplices... en estos momentos, ella necesita sentirse querida.

- Pídele permiso para ofrecerle recursos y herramientas, instituciones o colectivas a las que pedir ayuda, lecturas interesantes sobre el tema de la violencia, o el tema de las masculinidades y los feminismos. Puedes buscar contactos de gente especialista en el tema (psicólogas, trabajadoras sociales, terapeutas) simplemente para que ella sepan que están ahí, sin que se sienta obligada a buscar ayuda. Puedes tratar de debatir con ella sobre el amor y las relaciones de pareja a nivel teórico para luego poder aterrizarlo en lo personal, puedes contarle historias de mujeres que lo pasaron fatal y lograron liberarse, puedes ponerle al alcance de su mano materiales e información que le ayuden a tomar perspectiva sobre su propia situación.

- Pregúntale a menudo qué necesita de ti durante el proceso de acompañamiento, cómo puedes ayudarle, si puedes hacer algo que esté al alcance de tu mano, si se siente bien contigo y si confía en ti. Puedes pactar con ella la manera en la que vas a acompañarla y a cuidarla, puedes ponerle límites y pedir lo que necesites de ella, puedes hablarle también de cómo te sientes tú y de cómo te gustaría que terminase todo con un final feliz.

- Trata de ponerte en su lugar, desarrolla tu empatía al máximo sin juzgarla. Sé comprensiva.

- Respeta su tiempo: cada cual necesita su tiempo para reaccionar o para pedir ayuda, hay mujeres que tardan más en elaborar el proceso que están viviendo, y otras que tardan menos. No impongas tú el ritmo, y acepta si un día no quiere hablar del tema o si un día no puede parar de hablar del tema.

- No des tu opinión ni des consejos a menos que te los pidaNo le digas lo que tiene que hacer, ni cómo, ni cuándo. Lo importante, siempre, es la escucha amorosa y atenta. No des órdenes ni ofrezcas soluciones mágicas: salir del círculo de la violencia no es nada fácil.

- Recuerda que desde fuera se ve todo muy fácil. Evita decirle cosas como: "Si mi pareja me tratase mal me iría de su lado inmediatamente". Las circunstancias de cada una son diferentes, y en la mayoría de los casos a ellas les resulta difícil o imposible escapar de su situación.

- Cuida mucho tus palabras. Es importante evitar sentimientos de culpa en ella, y también hay que cuidarla para que no se sienta atacada o presionada, para que no se vea de pronto entre la espada y la pared (teniendo que elegir entre su agresor o tú).

- No la subestimes ni la trates diferente. Probablemente es consciente de la situación en la que está, pero recuerda que no es fácil reconocérselo a una misma o reconocérselo a la gente que te quiere. Es muy probable que no tenga un buen concepto de sí misma, por eso se siente incapaz de salir de la situación en la que está: necesita refuerzo positivo para aprender a confiar en sí misma y en sus habilidades.

-  Evita los maternalismos y los paternalismos, y sitúate al mismo nivel que ella en la conversación, sin ponerte por encima, sin tratarla como a una víctima, sin considerarla una niña, sin tratar de impresionarla con tus conocimientos sobre el tema. Cuida tu rol de salvadora: no puedes rescatarla ni cambiar su vida, sólo acompañarla.

 -No le hables mal de su pareja o su ex pareja. Ella generalmente le ve su lado más humano, ve al niño asustado que lleva dentro, por eso empatiza con su agresor y lo justifica. Tú misión es tratar de que el centro de la conversación no sea él, sino ella.

- No le regañes ni te muestres decepcionada: aunque te sientas enojada, con rabia, con dolor, decepcionada o triste, intenta gestionar tus emociones, céntrate en la escucha y el acompañamiento, y piensa en lo machacada que tiene la autoestima tu amiga o tu familiar: es importante que sepa que estás a su lado aunque haga cosas que te duelan.

- Si ella te ve sufriendo mucho por la situación, es probable que intente protegerte y no te cuente nada de lo que le está pasando. Es importante mostrarse tranquila porque ella está viviendo un tsunami emocional y necesita contención y seguridad. 

- No te lo tomes a lo personal cuando ella vuelva con su agresor por enésima vez, no te lo tomes a lo personal cuando ella le justifica, trata de distanciarte emocionalmente para entender que no puedes manipular sus emociones, ni dirigir su comportamiento, ni transformar su vida. Sólo puedes escucharla, acompañarla, y ofrecerle tu cariño.

- Aprende a distinguir sus problemas de los tuyos. Puedes tomar decisiones sobre tus problemas si los tienes, pero no sobre los problemas de los demás. Puedes solidarizarte con ella, pero no asumir como propia su situación emocional. Es normal que te afecte mucho la situación porque la quieres, porque quieres protegerla, porque tienes mucho miedo de que le pase algo, pero intenta desahogarte con otra persona, y distanciarte un poco emocionalmente. Para poder ayudarla tienes que estar bien tú, sentirte con fuerzas y energías, sin sentirte culpable ni sentirte responsable. 

- Pide ayuda a tu gente para crear una red amorosa de cuido para ella y para ti en el que podáis compartir el acompañamiento entre varias personas queridas. Cuantos más seáis ayudándola, más arropada se sentirá, pero siempre hay que respetar que no quiera compartir su proceso con más gente.

- Recuerda que tú también necesitas apoyo moral, también lo pasas fatal, también te invaden los miedos y la rabia y la pena y el dolor, también necesitas escucha y acompañamiento. Por eso es tan necesaria esta red de cuido que os sostenga a ambas, o al menos a ti. Déjate cuidar y querer, descansa, duerme bien, come mucho, cuídate mucho y busca tus momentos lindos para tomar fuerzas en el acompañamiento.


Coral Herrera Gómez


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31 de enero de 2018

Consejos para chicos que quieren disfrutar del amor, y de la vida

Grafitti callejero de Stikki Peaches



Algunos consejillos para chicos que quieren disfrutar del amor: 


- El amor es un placer. El amor es una energía renovable, una fuente de goce, placer, aprendizajes, crecimiento, alegría y orgasmos. Si estás en una relación en la que no lo estás pasando bien, o la otra persona no lo está pasando bien, lo mejor es cortar por lo sano. Sufrir por amor daña gravemente la salud emocional y sentimental: no pierdas tu tiempo y tus energías en relaciones que no funcionan.

-El amor no es una guerra, y las personas con las que te juntas no son tus enemigas. Así que puedes relajarte: no tienes por qué ser el ganador, no tienes por qué tratar de someter a tu pareja para sentir que eres el que domina en la relación. No es cierto que los que más se pelean son los que más se desean, no es verdad que del amor al odio hay un paso, y es mentira que quien bien te quiere te hace llorar. Quien bien te quiere te trata bien y contribuye a tu felicidad. Vivimos en un mundo cruel y violento, por eso lo verdaderamente subversivo es lograr relacionarte con la gente desde el amor, la ternura, el cariño, y la alegría de vivir. Además, también puedes separarte con amor y cariño: los finales de las parejas no tienen por qué ser traumáticos, desgarradores o terribles. Otros finales son posibles. 

- Amar en libertad: si quieres que el amor sea una experiencia maravillosa, es fundamental que la gente con la que te juntas se sienta libre para quedarse, o para irse de tu lado. Sin libertad, no hay amor. En la relación amorosa tienen que disfrutar ambos: no se puede gozar del amor si no es en condiciones de igualdad, respeto mutuo y reciprocidad. Es imposible que una persona que se sienta obligada o presionada a permanecer en una relación pueda disfrutar del amor. Que nadie te ate con la excusa de que te ama: no perteneces a nadie, todos somos radicalmente libres para estar en una relación o para dejar de estar en ella. Y esto no sólo has de aplicártelo a ti, sino también a tu pareja, que tiene los mismos derechos y libertades que tú, sea hombre o sea mujer. 

- No hay por qué sufrir. Hay muchas formas de solucionar los conflictos sin pasarlo mal y sin utilizar la violencia. Puedes intentar hablar de lo que sientes con tu pareja sin tener que enfadaros, sin insultaros, sin faltaros al respeto, sin haceros daño: todo se puede solucionar hablando. Y si no se puede solucionar, siempre os podéis separar con el mismo amor y el mismo cariño con el que empezasteis.

- Aprende a gestionar y a expresar tus emociones. A veces nos invaden unos tsunamis tremendos de emociones muy intensas y muy fuertes que nos hacen sufrir mucho y hacen sufrir a los demás, por eso es tan importante aprender a auto-controlarse, a identificar lo que nos pasa y a ponerle nombre, a expresarlo con la voz y con el cuerpo, a desahogarnos y liberarnos de las inundaciones emocionales que tanto daño nos hacen. 


- No te reprimas, y desnúdate cuando hagas el amor: quítate la coraza, el escudo, el casco, y deja las armas. Atrévete a desvestirte y a que te vean por dentro, tal y como eres, tal y como sientes. Comparte tus adentros con generosidad y sintiéndote libre: el amor es más intenso cuando se rozan las almas y se crea intimidad de la buena, cuando hacemos piel con piel y nos sentimos en un espacio seguro y de confianza en el que podemos ser nosotros mismos y caminar desnudos en total libertad.


- Los sentimientos no son cosas de chicas: la capacidad de sentir es una característica esencial de todos los seres vivos. Tenemos emociones porque estamos vivos. Es absurdo pasarte la vida entera reprimiéndolas para no parecer débil. La única emoción que se les permite expresar a los hombres es la ira y el odio: todo lo demás hay que reprimirlo por miedo a lo que pensarán los demás de nosotros. Tenemos derecho a estar tristes, a estar alegres, a sentir miedo, a sentirnos destrozados por dentro, a sentir nostalgia, a sentir ilusión, a sentir dolor, a sentir impotencia. Tenemos derecho a decirlo y a expresarlo, siempre sin hacer daño a nadie.  


- No tengas miedo a ser como eres. Todos somos seres fuertes y frágiles a la vez. Somos vulnerables y somos poderosos, a veces estamos bien y otras veces estamos mal, somos sensibles y somos valientes: somos todo a la vez, hombres y mujeres. Todos tenemos heridas en el alma, todos somos a la vez seguros e inseguros, todos nos caemos y nos volvemos a levantar. No somos robots: somos seres sentipensantes. No pierdes tu poder por mostrar tus emociones, por dejarte invadir por la ternura, o por llorar delante de tu gente. Compartir con los demás lo que sentimos es una de las experiencias más liberadoras y sanadoras de la vida: no tengas miedo a mostrarte tal y como eres, tal y como sientes. No te sometas a la tiranía del "qué dirán los demás".


- Todos los hombres tenéis derecho a amar y a disfrutar del sexo con quien queráis. Ningún amor es ilegal: no importa si sois heteros, homosexuales o bisexuales, ninguna opción es mejor que otra, y todos merecemos ser tratados con respeto, independientemente de nuestra orientación sexual. Los hombres heterosexuales no son superiores, ni son más hombres, ni son mejores que los hombres homosexuales o bisexuales, así que liberaté del mandato machista que te pide que humilles, insultes, te burles y trates mal a los hombres gays para parecer más heterosexual y más macho. Si eres homosexual, piensa que la gente que te quiere de verdad va a seguir queriéndote igualmente. Aún hay muchas resistencias para aceptar otras orientaciones sexuales, pero el cambio es imparable: cada vez más países reconocen el derecho al amor de todos los seres humanos, y el derecho a casarnos con quien queramos.


- Libera a tu polla del patriarcado. Las pollas de hoy en día viven obligadas a funcionar siempre, en todo momento, con cualquier mujer, y a repartir con generosidad sus semillas. Las pollas viven con miedo a no dar la talla, sufren una gran presión para llegar a ser la mejor de todas las pollas. Estas pollas son esclavas y son utilizadas como la prueba máxima de la virilidad de su dueño. No son pollas libres porque están sujetas a los miedos, las carencias, los traumas, los problemas que tienen sus dueños, por eso cuando las pollas están demasiado oprimidas, no funcionan. En el patriarcado, las pollas perdedoras son las de menor tamaño, las pollas raras, las pollas tristes, las pollas que no cumplen con los requisitos que se exigen para ser pollas alfa. Es muy duro llegar a tener una polla alfa de esas que se meten en todos los agujeros de los cuerpos de las mujeres. Son pollas soldado que siempre cumplen con su deber de mostrar la virilidad de su dueño, y de dominar todo su entorno. Son pollas violentas, y cuanto más inseguras, más miedosas, más frágiles, más violentas son y más necesitan sentirse superiores a las demás pollas y a todos los coños que se crucen en su camino. Así que libera a tu polla de tanta mala vibra, de tanta opresión y tantas obligaciones, dale menos importancia, y no la conviertas en el centro de tu universo. Libera tu mente y tus emociones, verás qué rápido se libera tu polla, y comprobarás personalmente cuánto disfrutan las pollas en libertad.  


- Las mujeres no son tus enemigas. Las mujeres no somos malas. No somos inferiores, no somos un objeto, no somos propiedad de nadie. No hemos nacido para gustar ni complacer a los hombres, ni para servirles, ni obedecerles, aunque todo el tiempo te lleguen este tipo de mensajes en los formatos más variados: canciones, películas, cómics, textos religiosos, novelas. El patriarcado quiere que creas que tienes que defenderte de las mujeres porque somos interesadas, aprovechadas, manipuladoras, abusonas, y porque utilizamos nuestros encantos para seduciros y dominaros a través de los sentimientos. Sin embargo, nuestro objetivo número uno no es cazar un marido: todas tenemos nuestras vidas, nuestros proyectos, sueños, pasiones, nuestras redes de afecto y redes sociales. Si te enamoras de una mujer, puedes seguir siendo quien eres si perder tu autonomía y tu libertad, y sin que tu compañera pierda las suyas. Si te relacionas con miedo, no podrás disfrutar del amor como te mereces. 


- No utilices a las mujeres para mostrar tu hombría. No son un objeto ni un medio para obtener placer, son seres humanos con sentimientos y tienes que respetarlas y tratarlas bien, dentro y fuera de la cama. El sexo no es algo sucio, no es un pecado: es un encuentro íntimo maravilloso entre dos personas que tienen ganas de jugar y de compartir placeres. No importa si sólo vais a compartir una noche, una semana o un año juntos: el sexo es más bonito con risas y con ternura. Y es mucho más bonito cuando gozáis los dos y ella no tiene que fingir para no herir tu orgullo. Así que si vas a compartir placeres con chicas, no sólo pienses en tu propio placer: ellas también quieren tener orgasmos y pasarlo bien. 


- Las chicas a las que les gusta el sexo y tienen varias parejas o disfrutan de todas las relaciones que desean con quien desean y como les apetece, no son unas zorras. No son putas, no son ninfómanas. Son mujeres que disfrutan tanto o más que tú del sexo, y eso no es malo, ni en los hombres, ni en las mujeres. Las mujeres tenemos el mismo derecho que los hombres a elegir a nuestras parejas, romper las relaciones si ya no somos felices, y disfrutar del amor con quien nos plazca. Todas tienen el mismo derecho que tú a gozar con quien quieran y cuando quieran: si piensas que tú eres el mejor por tener las relaciones que te de la gana, y las mujeres son lo peor porque hacen lo mismo que tú, entonces estás cayendo en actitudes machistas y en la doble moral. 


- Disfruta de tus amigas: no renuncies a la posibilidad de tener amigas, es una experiencia fascinante y te permitirá conocer mejor a las chicas. No te limites a ti mismo: cuanta más gente linda haya a tu alrededor, más rica será tu vida, y estará más llena de afectos. La cultura patriarcal te cuenta que las chicas son objetos, y están para utilizarlas en el sexo, y que si no hay sexo no puede haber una relación bonita con ellas. No es cierto. Puedes tener todas las amigas que quieras: no estás obligado a demostrar tu hombría tratando de tener sexo con ellas. Puedes ser tú mismo con ellas, no tienes que demostrarles nada.  


-Si te dicen que no, siempre es no. Incluso si ella está borracha o drogada: no se puede tener sexo con alguien que no está en condiciones de decidir si quiere o no quiere sexo. Lo mismo cuando ya estáis desnudos y habéis empezado a acariciaros: si ella decide parar, tú tienes que respetar su voluntad. El consentimiento es fundamental para follar, no importa si es tu novia o una desconocida, no importa si tienes muchas ganas o te dijeron primero que si y luego que no. No es siempre NO.


-¿Te imaginas siendo papá con 17 años, con 20, con 25?, ¿no verdad?, usa condón. ¿Te imaginas a tus hijos o hijas viviendo sin padre, sabiendo que existes pero que no quieres saber nada de ellos?, ¿no, verdad?. Usa condón.


- Follar sin miedos: ¿cómo te sientes pensando que si no usas condón puedes enfermar o peor, hacer enfermar a tus compañeras sexuales?, ¿te has parado a pensar lo que significa para una mujer tener que pasar por un aborto?, ¿sabías que es la segunda causa de muerte de mujeres en México? Usa anticonceptivos para evitar embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual.  


- No esperes a que te pidan que te pongas el preservativo. Toma la iniciativa siempre: es una muestra de respeto y de compañerismo, una demostración de que eres un tipo grande, responsable y que sabe cuidarse y cuidar a sus compañeras sexuales para que ambos disfrutéis del sexo sin miedos. 


- Las mujeres son seres libres, y esto significa que no son propiedad de nadie: ni de su padre, ni de su novio, de nadie. Todos, todas somos seres libres y tenemos derecho a ejercer nuestra libertad sin que nadie nos presione, nos amenace, nos manipule, nos haga sentir culpables, nos metan miedo o nos controlen. 


- Confianza y honestidad para disfrutar: amar no es controlar, amar no es vigilar, amar no es castigar. Si logras crear una relación de confianza con tu pareja, es más fácil pasarla bien y liberarse de los celos y de los miedos. Confiar en la otra persona es saber que se siente libre para contarnos cómo se siente, y las cosas que le están pasando. Si nos deja de amar, nos lo dirá. Si se enamora de otra persona, nos lo dirá. Cualquier cosa que ocurra vamos a saberla los primeros, que la otra persona va a ser honesta y sincera con nosotros. Y nosotros con ella. 


- No pierdas tu tiempo y tus energías en parecer muy macho. Ser hombre es agotador: la mayoría os sentís obligados a obedecer los mandatos del patriarcado, a cuidar siempre vuestra reputación y a demostrar vuestra hombría cada vez que alguien la cuestiona. Liberaté de los mandatos que te obligan a estar dando pruebas constantes de tu virilidad: se vive mejor siendo tal y como eres, sin competiciones y sin sentirse obligado a imitar el modelo de macho patriarcal. 


- No pierdas tu tiempo y tus energías en seguir al líder o en tratar de serlo. A los niños os educan en la competición: tenéis que ser siempre los vencedores de todas las batallas, los ganadores en todos los deportes, los lideres de todas las manadas. Cuando no sois los líderes, os sentís obligados a seguir a los que mandan, a admirarlos, a respetarlos, y a poneros por debajo de ellos para que ellos se sientan dioses. No malgastes tu corta vida en tratar de ser aceptado en el círculo de los alfa, en imponerte a los demás, en quedar siempre por encima, en demostrar tu poder y tu fuerza, en imitar al líder para estar cerca de él y ocupar los primeros puestos de la jerarquía social. Atrévete a desobedecer y a ser tú mismo: la vida es mucho más hermosa cuando te rebelas a todas las normas que te imponen por haber nacido varón.   


- Aprende a quererte y a cuidarte: muchos hombres sufren problemas de autoestima, porque la percepción de sí mismos depende mucho del reconocimiento de los demás. Los hombres más inseguros son los que necesitan sentirse importantes, dominar a los demás, ganar todas las batallas, y ejercer la violencia para tener el control. Los hombres más inseguros son también los que se autodestruyen por acción o por omisión: ejercen violencia también contra sí mismos. En todo el mundo, los hombres viven menos años que las mujeres y mueren más porque nadie les enseña a cuidarse a sí mismos: sólo aprenden a machacarse cuando se sienten mal. A la mayor parte de los niños les educan para que crean que su salud y su bienestar es responsabilidad de una mujer (primero la mamá, luego la esposa), y para que aprendan a burlarse de aquellos hombres que sí se cuidan, como si fueran menos hombres. La mayor parte de los varones educados en el patriarcado no van al médico porque tienen miedo, no se toman las medicinas cuando enferman a no ser que tengan a alguien encima, no cuidan su dieta, no piden ayuda cuando la necesitan, y no prestan atención a los síntomas que delatan una enfermedad grave. Los hombres consumen más drogas y alcohol, y mueren más a causa de las sobredosis, los accidentes de tráfico, los deportes de riesgo y las peleas que acaban en asesinato. Esto quiere decir que es urgente que los hombres se responsabilicen de su salud mental, emocional y física, que aprendan a aceptarse tal y como son, que mejoren su autoestima y aprendan a cuidarse a sí mismos y a cuidar a los demás.  


- Aprende a cuidar a tu gente: pasamos muchos años recibiendo cuidados, al principio y al final de nuestras vidas. Nos cuidan cuando somos bebés, cuando somos niños, cuando enfermamos y cuando envejecemos, y casi siempre son mujeres las que os cuidan: las abuelas, la madre, la esposa, la hija. Para cambiar el mundo hay que repartir entre todas y todos los cuidados, especialmente entre los jóvenes y adultos que tenemos salud y energías. Cuidar no es algo propio de la naturaleza de las mujeres: lo llevamos todos dentro porque es lo que nos permitió desarrollarnos como especie. Somos seres muy frágiles y vulnerables que no podríamos sobrevivir en soledad, así que es fundamental que nos cuidemos, a nosotros mismos y a las personas que queremos.


- Cuida a tu pareja: la comunicación, la sinceridad, el respeto, la honestidad y los buenos tratos son fundamentales para poder disfrutar en una relación. Tratar bien a tu compañera supone considerarla una igual a ti: no es tu sirvienta, no es tu esclava, y no se merece que machaques su autoestima para tenerla dominada. No hace falta dominar para tener una relación: sólo hay que aprender a tratarse bien y a quererse bien.


- Hay muchas formas de relacionarse, de amarse y de quererse. Puedes tener relaciones íntimas sin sexo, relaciones sexuales sin romanticismo, puedes tener una pareja con exclusividad, o puedes tener varias, puedes elegir qué modelo seguir o puedes construir el tuyo propio junto a las personas que quieras. Elijas lo que elijas, lo importante es que seas honesto y hables abiertamente de lo que deseas y lo que te apetece en estos momentos de tu vida, de tu concepción del amor, de tus sentimientos y emociones con las personas con las que te relacionas. Ante todo tiene que haber respeto y buen trato: si eres poliamoroso, por ejemplo, tienes que cuidar a tu pareja o tus parejas, y pactar las condiciones en las que vais a relacionaros. Lo que no se vale es pedirle a tu pareja amor en exclusiva mientras tú tienes otras compañeras y no se lo cuentas a tu pareja. Honestidad ante todo.   


- Si quieres cambiar el mundo, empieza por ti mismo, y juntaté con más gente que quiera rebelarse y transformar esta realidad. Uno de los primeros pasos consiste en revolucionar el mundo del sexo, las emociones, los afectos y los cuidados. Es fundamental que aprendamos a relacionarnos en horizontal para no construir relaciones de dominación y sumisión, y para poder imaginar otras formas de organizarnos y de querernos. El mundo está organizado en una estructura jerárquica: en el patriarcado los hombres ocupan los puestos más altos, y las mujeres los más bajos de la pirámide. Los hombres acumulan la mayor parte de las riquezas y los recursos, las mujeres son más pobres. Las mujeres negras o indígenas están en la base de la pirámide, e incluso más abajo si además son niñas, pobres, discapacitadas, ancianas o lesbianas. A los hombres les dominan otros hombres: en lo alto de la pirámide hay un grupo muy reducido de hombres poderosos, todos blancos y ricos, la mayor parte heterosexuales y occidentales.  Esto supone que todos vivimos inmersos en luchas de poder con los de arriba y los de abajo, y que sólo podremos cambiar este sistema tan desigual, injusto y cruel cuando empecemos a relacionarnos de tú a tú, cuando todos tengamos los mismos derechos, cuando acabe la explotación, el abuso y la violencia. Hay que acabar con las jerarquías, la desigualdad y las luchas de poder: viviríamos mejor colaborando, cooperando, y trabajando en equipos en el que todos tengamos los mismos derechos y oportunidades.  


- Sé desobediente, libérate del patriarcado: todos y todas llevamos el machismo dentro porque nos han educado en el patriarcado. La buena noticia es que podemos liberarnos, desaprender y despatriarcalizarnos, a solas y colectivamente. Cuanto más desobediente seas, más libre te vas a sentir para ser quien eres realmente, y vas a tener menos miedo a que los demás se burlen, te insulten o cuestionen tu virilidad. Libera tu sexualidad, tu mente, tus emociones, tu cuerpo, tu erotismo, tu deseo del patriarcado, y hazlo en buenas compañías.


El machismo no nos deja disfrutar del amor porque no nos deja relacionarnos en igualdad a los hombres y a las mujeres. Para acabar con el machismo hay que desaprender todo lo que aprendimos, desobedecer todos los mandatos de género, romper con los mitos y los estereotipos machistas, cuestionar nuestras creencias, romper nuestros esquemas, liberar nuestras emociones, activar la imaginación e inventar otras formas de ser hombres, y otras formas de querernos. 


Hay que desobedecer al patriarcado para gozar y liberarnos todos juntos: que al final lo que queremos todas y todos es disfrutar del amor y de la vida, compartir placeres y risas, cuidar y que nos cuiden, querer y que nos quieran, y gozar en buena compañía el ratito que pasamos vivos en este mundo, ¿no?



Coral Herrera Gómez 


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24 de enero de 2018

Otras formas de ser hombre son posibles

Artículo Publicado en la Revista Ajoblanco



“Nunca me enseñaron a poner palabras a mis sentimientos, así que me cuesta mucho nombrar mis emociones y expresarlas. Me cuesta desnudarme y compartirme, me cuesta mostrar mi vulnerabilidad, me cuesta lidiar con el miedo a que cuestionen mi virilidad, y todos estos miedos y carencias me han impedido disfrutar del amor. Ahora me lo estoy trabajando porque quiero ser más generoso con mis compañeras, y quiero construir relaciones más sanas y más igualitarias. Me he juntado con un grupo de hombres porque en compañía resulta más fácil liberarse del patriarcado”. Aitor
“Me pasé toda la infancia frustrado porque no podía proteger a mi madre de la violencia de mi padre, y ahora tiendo a ser proteccionista con mis novias porque tengo en mi cabeza la idea de que las mujeres son débiles y vulnerables, y me siento responsable de su seguridad y su bienestar. Estoy tratando de liberarme, pero sin darme cuenta me pongo en plan controlador, defensor y salvador de damas al estilo de don Quijote. Llevo el rol del Salvador muy adentro”. Deivich
“Me pasé toda mi vida odiando a las niñas y tratando de no ser como ellas. A mí me gustaba jugar con niños, y me cabreaba muchísimo que me comparasen con una nena o con un maricón. En la adolescencia follé con alguna chica para que me respetasen y admirasen mis amigos, pero nunca quise tener novia porque para mí lo primero era mi libertad. Un desastre, porque nunca las traté como personas, sino como un objeto para aumentar mi prestigio de macho. He perdido mucho tiempo de mi vida odiando a las mujeres, afortunadamente hoy estoy aprendiendo a relacionarme con ellas, a respetarlas y a tratarlas como a iguales”. Hernán

Los hombres no nacen, se hacen. El género es una construcción social y cultural: aprendemos a ser hombres y mujeres a través de los relatos de nuestra cultura, y a través de la socialización, primero con nuestra familia y círculo de gente más cercana, luego en las instituciones educativas. Nuestros modelos culturales de masculinidad y feminidad son los héroes y heroínas de nuestras novelas, cuentos, películas, canciones, series televisivas, cómics y videojuegos. La masculinidad es una performance que aprenden los hombres, y todo lo que se aprende se puede desaprender y reinventar.

Según Elisabeth Badinter, la masculinidad patriarcal se construye en oposición a tres grupos de personas: las niñas, los bebés y los homosexuales. Las niñas y los maricones son seres despreciables: son débiles, cursis, cobardes, dependientes, caprichosos, torpes, tienen menos fuerza física y menos inteligencia. Esta es la razón por la cual cuando un niño no cumple con los mandatos de género, se le degrada a la categoría de ser inferior. 

Ser hombre en un mundo patriarcal es agotador, porque, para no verse marginados, los hombres tienen que demostrar continuamente su hombría. Además, viven compitiendo entre ellos para ocupar los puestos más altos de la jerarquía social, aunque sólo unos pocos hombres tienen el poder. El resto asume su posición en la jerarquía sometiéndose a los de arriba, y oprimiendo a los de abajo: para que un macho alfa pueda ser inmensamente rico, los demás tienen que ser inmensamente pobres. Así es como se alían el capitalismo y el patriarcado para que el mundo funcione en base a esta estructura de poder tan injusta y cruel. 

Los hombres, entonces, no sólo son opresores, sino también oprimidos. Tienen más privilegios y derechos que las mujeres, pero también son explotados por hombres con más poder que ellos. Los hombres que no compiten, los que no obedecen, los que son diferentes pagan un coste muy alto por no ser como los demás. Desde la infancia hasta la muerte sufren burlas, humillaciones, acoso, agresiones físicas, torturas, violaciones, asesinatos: el patriarcado no soporta la disidencia. Los castigos van desde el rechazo familiar y social hasta la pena de muerte, como sucede en países que aún tienen leyes que permiten asesinar a hombres homosexuales, bisexuales y transexuales.

La identidad masculina en el patriarcado se construye en base a la aprobación y el reconocimiento de los demás hombres de la manada. La posición dentro de la jerarquía depende de su capacidad para acumular poder y riquezas, y para despertar la admiración y el deseo de los demás hombres y de las mujeres. Un macho alfa es más poderoso cuantas más mujeres penetra, y cuantos más hijos sea capaz de concebir. 

El primer mensaje que reciben muchos chicos desde su más tierna infancia es: “Los hombres no lloran”. Llorar es cosa de niñas: para ser un hombre de verdad hay que ser un tipo duro capaz de reprimir las emociones. Así que lo primero que aprenden los niños es a mutilarse emocionalmente a sí mismos para no parecer frágiles, y a burlarse de todos aquellos que lloran o no saben o no quieren disimular su vulnerabilidad. 

A muchos hombres esta falta de habilidades para gestionar sus emociones, para expresarse con libertad, para desahogarse y compartirse, les acompaña toda su vida. Las consecuencias para su salud emocional, psicológica, sexual y física son devastadoras. Sólo con echar un vistazo a las cifras de la violencia del hombre contra sí mismo y contra los demás, se entiende por qué la mayor parte de las personas que se suicidan en el planeta son hombres. Los hombres sometidos a la tiranía del patriarcado se autodestruyen más: sucumben al alcohol, las drogas, la conducción temeraria, las conductas de riesgo con las que demuestran su hombría y las peleas con otros machos en las que salen gravemente heridos o muertos. 

Los héroes de nuestra cultura patriarcal son superhombres, seres sobrehumanos que ni sienten ni padecen, y que logran sus objetivos y resuelven sus problemas mediante la violencia. Son casi todos seres mutilados emocionalmente con escasas habilidades para comunicarse y relacionarse con los demás. Los niños educados en el patriarcado construyen su identidad en base a estos héroes violentos y mutilados; por eso les resulta tan difícil desnudarse, abrirse y compartirse entre ellos o con sus parejas. No están acostumbrados a hablar de sus sentimientos, al contrario que las mujeres, que aprendemos desde muy pequeñas a hablar con nuestras amigas de cómo nos sentimos, y dedicamos miles de horas a hablar, pensar y fantasear sobre el amor.  

Las relaciones entre los hombres en las culturas patriarcales son extrañas. Por un lado, desarrollan su red afectiva en grupos exclusivamente masculinos. Pasan mucho tiempo de su vida juntos, aprenden juntos y tienen mucho contacto físico entre ellos gracias a los deportes. Un gol, por ejemplo, es una excusa perfecta para tocarse el culo y los genitales, abrazarse, darse besos en la boca o revolcarse por el suelo. 

Sin embargo, el resto del tiempo tienen que esforzarse mucho para reprimir estas demostraciones de afecto: los hombres se pasan toda la adolescencia y la juventud evitando el deseo sexual hacia sus semejantes. Se duchan y duermen juntos, pero bromean todo el tiempo para espantar al fantasma de la homosexualidad que les acompaña siempre que están desnudos o que se tocan entre ellos. ...
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