Mostrando entradas con la etiqueta Masculinidades. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Masculinidades. Mostrar todas las entradas

23 de junio de 2019

Un truco para tener más sexo con tu pareja: comparte las tareas domésticas




Una pareja que funciona como un equipo y basa su relación en la cooperación y la solidaridad, disfruta más del sexo que una pareja en la que una sola persona asume la mayor parte del trabajo doméstico, de crianza y cuidados.

Es de sentido común: una pareja basada en la explotación de una de las dos personas es una relación injusta y desequilibrada en la que una tiene una situación privilegiada, mientras la otra trabaja para que su vida sea más fácil y más bonita.

Este trabajo no es gratis: la injusticia genera cabreo, rabia, amargura y resentimiento, que es más grande cuanto mayor es la situación de abuso.

Y el cabreo nos baja la libido, es así de simple.

Las mujeres hemos vivido durante siglos como siervas del Señor (del Padre, del Marido), pero nos estamos rebelando, en las calles, en la casa, y en la cama. Ahora sabemos que la mayor parte de las mujeres del planeta tenemos doble jornada laboral, y disponemos de menos tiempo libre que nuestras parejas, y estamos hartas. Los hombres solo tienen que cumplir con el mandato patriarcal de traer ingresos a la casa, las mujeres además de trabajar para obtener ingresos, tenemos que asumir todo lo demás: tareas domésticas, organización y administración del hogar, crianza de los hijos/as, cuidados a familiares dependientes y a mascotas, más todo el trabajo mental y trabajo emocional que supone llevar adelante un hogar.

Hay muchos hombres que "ayudan", pero ya no nos conformamos con la ayuda. No es suficiente: no queremos jefes que colaboran, queremos compañeros con los que repartir igualitariamente el sostenimiento de la familia. Compañeros que luchan por los derechos y la igualdad de los hombres, y de las mujeres también, lo mismo en la fábrica que en el hogar. Compañeros solidarios, generosos y responsables que no necesitan someter a nadie para vivir como si fueran ricos en su propia casa.

Hoy en día, el reparto desigual de tareas es uno de los motivos principales para separarse o divorciarse, junto con la infidelidad. Las mujeres ya no asumimos nuestro papel de criadas-esposas: no queremos reyes en casa a los que cuidar y complacer, queremos compañeros, queremos amor del bueno.

Las mujeres estamos agotadas: nos dijeron que podíamos con todo. Y nos piden que seamos todo a la vez: tan buenas madres y amas de casa como nuestras abuelas, tan profesionales como nuestras madres, y tan modernas como nuestras hijas. Nuestras energías y nuestro tiempo son muy limitados, y el sexo requiere de ambos para que sea una experiencia gozosa. La única forma de conquistar nuestro derecho al tiempo libre y de combatir el cansancio es compartiendo las tareas con la gente con la que vivimos.

La sobrecarga de trabajo nos pone de mal humor, y la hormona del estrés nos anula la hormona del amor. Es así de simple. Cuanto mayor es el cabreo y el cansancio, menos ganas tenemos de disfrutar de una sesión de sexo. Cuanto más solidario es el compañero, más ganas tenemos de hacer el amor.

Es fácil de entender: cuanto más se implica un hombre en sus obligaciones y responsabilidades, más ganas dan de follárselo, de cogérselo, de disfrutarlo.

Es una regla muy simple: cuanto más se compromete y trabaja un hombre en todo lo que tiene que ver con la limpieza, el orden, la alimentación, el cuidado de las mascotas, la crianza de los hijos e hijas, la organización del hogar y de la vida familiar, más posibilidades tiene de tener una compañera feliz a su lado.

Cuanto más felices somos las mujeres, más ganas tenemos de revolcarnos entre las sábanas. Y es que no hay nada más excitante que tener a tu lado a un hombre comprometido. Una persona que te cuida y se cuida, que se comporta como un adulto, que no se siente superior a ti, y que no necesita a una mamá que le de ordenes y le diga lo que tiene que hacer.

Cuando no hay reciprocidad, no hay manera de quererse bien y de disfrutar del amor. Cuando una relación no está equilibrada, no hay forma de evitar el conflicto y las luchas de poder. Cuando hay conflictos permanentes, se nos quitan las ganas de besar, acariciar, abrazar y jugar con los hombres. Para poder tener buen sexo, hay que tener buena comunicación y mucha complicidad, y toneladas de empatía, generosidad, y solidaridad.

Cuando sientes con tu pareja el amor compañero, es mucho más fácil tener la casa llena de risas, besos, gemidos y jadeos.

Tomen nota, compañeros: no se trata solo de barrer o de fregar los platos cuando toca. Se trata de renunciar a los privilegios de la masculinidad, y de transformar la propia masculinidad: los más machos son los hombres más egoístas, abusadores y explotadores.  No podéis seguir haciendo como que no pasa nada: si pasa. Os tenéis que poner ya a trabajaros los patriarcados: para ser mejores personas, y para tener relaciones más placenteras y más divertidas con vuestras compañeras.

Haz la prueba: cuando te lo trabajas a fondo para quitarte el machismo que llevas dentro, la mujer que has elegido para compartir la vida, la alegría, el deseo y el amor se multiplican. Verás cómo aumenta la lujuria al mismo tiempo que aumenta tu compromiso en el hogar al que perteneces. Si en lugar de sentirte superior logras sentirte un miembro más de la familia que has formado con tu chica, y sientes que tienes la misma responsabilidad que ella, es más probable que ella tenga ganas de jugar contigo y divertirse en la cama.

Si tomas conciencia de tu lugar y tu papel en la casa, tendrás muchas más posibilidades de llenarla de risas, abrazos, caricias, besos, juegos eróticos y sesiones de sexo maravillosas. 

Haz la prueba: verás que rico.


Coral Herrera Gómez



Más artículos relacionados:

Hombres que cuidan 

Hombres que ya no hacen sufrir por amor 

Sin machismo los hombres serían más felices

Otras formas de ser hombre son posibles

¿Cómo contribuimos las mujeres a la transformación de las masculinidades?


11 de junio de 2019

¿Cómo contribuimos las mujeres a la transformación de las masculinidades?



Siento que las mujeres tenemos una influencia enorme sobre los hombres de nuestro entorno, y que tenemos cada vez más capacidad para transformar nuestro mundo a través de nuestras relaciones personales.

Muchas de nosotras estamos luchando en las calles y en las instituciones, pero todas estamos librando una gran batalla en nuestra cama, en nuestra casa, en nuestra familia, en el trabajo y en el vecindario. Cada vez aguantamos menos, cada vez cedemos menos, y cada vez decimos más lo que sentimos. Estamos destronando a los reyes, y desmitificando la masculinidad patriarcal y el amor romántico, que es lo que más nos somete hoy en día porque nos vinculamos emocionalmente a ellos. Nos estamos quitando la venda de los ojos, estamos despertando, nos estamos hartando. Muchas nos estamos trabajando los patriarcados: ya estamos más que hartas de sufrir.


Yo siento que somos cada vez somos más las que tenemos ganas de disfrutar del amor y de la vida, y que estamos aprendiendo a querernos y a cuidarnos mejor. Las mujeres heterosexuales estamos llevando a cabo una lucha tremenda para compartir igualitariamente los cuidados, la crianza y las tareas domésticas. Ya no nos resignamos a asumir la doble jornada laboral, ni aguantamos malos tratos como antes, y esto está teniendo un fuerte impacto en los varones, que van perdiendo sus privilegios a medida que nosotras vamos ganando en derechos y a medida que nos empoderamos personal y colectivamente.


Todas estamos, de una forma u otra, rompiendo los esquemas y haciendo frente al machismo, el egoísmo y la deshonestidad de los compañeros y de los hombres de nuestra familia. Creo que estamos haciendo pensar mucho a los hombres con los que nos relacionamos día a día. A veces lo hacemos por solidaridad, de forma pedagógica, otras veces tenemos que imponernos para poder negociar las formas en que nos relacionamos con ellos. Todas de alguna forma u otra, vamos aportando a la transformación de las masculinidades, ya sea desde la ternura y la solidaridad, ya sea en las batallas nuestras de cada día.


Hay pocos varones que se trabajan los patriarcados, pero haberlos haylos. Yo trabajo con algunos en mis talleres presenciales o del Laboratorio del Amor, y la mayor parte me cuentan que empezaron a trabajarse el amor romántico cuando trataban de salvar su relación amorosa. Son las parejas, las ex o las amigas las que ponen límites, las que logran confrontarles y hacerles pensar, y son las que les orientan cuando quieren empezar a leer sobre Feminismo y Masculinidades.


Son ellas las que compran mi libro de #HombresQue para regalárselo a ellos, y cuando llegan al Laboratorio, ya hablan nuestro idioma. La mayoría se vuelca en el trabajo colectivo que hacemos en los cursos mixtos, aunque no todos participan al mismo nivel. Los más afortunados han pasado muchas horas hablando con el sobre el patriarcado, el feminismo y el amor romántico con ellas, aprenden a conversar mezclando las vivencias personales con la política, y algunos de ellos también se reúnen con sus amigos para currar en el tema.

Casi todos ellos reconocen que por si solos no habrían empezado a trabajarselo, aunque desde hacía años se sentían en crisis con su masculinidad y sus relaciones con las mujeres. Y agradecen en voz alta el haber tenido a su lado una mujer con paciencia que les introdujese en el mundo del feminismo. Y es que aunque no nos demos cuenta, las mujeres tenemos una gran influencia en nuestros hijos, padres, hermanos, amigos, alumnos, profesores, jefes, compañeros de trabajo y parejas. Vamos sembrando poco a poco en los hombres de nuestro entorno la semilla de la rebeldía contra el patriarcado.


Creo que las mujeres no somos conscientes del poder que tenemos: pienso que si fuésemos más selectivas a la hora de emparejarnos, si fuésemos capaces de abandonar las relaciones que no nos hacen felices, si le concediésemos menos importancia a los hombres, si nos quisiésemos más entre nosotras, si lográramos desengancharnos de la droga del amor, si aprendiésemos a decir no y a poner límites, si pudiésemos tener otros sueños, otras metas, otra relación con los hombres...


Si lográsemos liberarnos de la necesidad de amor, y la necesidad de ingresos, cambiaría radicalmente nuestra forma de relacionarnos con los hombres, y entonces ellos se lo tendrían que trabajar mucho todos para estar a nuestra altura. Y así es como se pondría de moda el tema de las masculinidades: por la insumisión feminista ante el amor, y nuestra rebeldía ante el rol de cuidadoras que nos ha tocado ejercer sin obtener cuidados a cambio.


Si el mundo se llenase de mujeres cuidándose a sí mismas y entre sí, enfocadas en su bienestar y su placer, y en el de las compañeras, el mundo sería muy diferente. Si las mujeres fortaleciésemos nuestras redes de autodefensa y apoyo mutuo, tendríamos mucho más poder.


Si pudiésemos liberarnos todas de la droga del amor romántico para tener una buena vida y no perder las energías y el tiempo en sufrir por amor, entonces los hombres patriarcales se quedarían solos y desfasados. Y probablemente, muchos de ellos enfadados, dolidos y frustrados.


Creo que sólo así, algunos empezarían a buscar la manera de encontrar su identidad masculina lejos de los mandatos patriarcales, y a explorar nuevas formas de relacionarse con nosotras, renunciando a sus privilegios y su posición de poder. Aunque sólo fuese para poder ligar, los hombres tendrían que espabilar. Disminuirían mucho las relaciones de abuso y explotación, y la violencia machista: si los hombres quisiesen cuidar las relaciones que tienen con nosotras, tendrían que hacer un trabajo enorme de deconstrucción y transformación personal y colectiva.


Por la parte que nos toca, tenemos que dejar de aguantar y de complacer a los hombres que no se lo trabajan. Nosotras ya llevamos años en ello: o se ponen ya, o se quedan atrás.

Si los hombres quieren unirse a la lucha por la igualdad y si quieren disfrutar del amor, que se lo trabajen a fondo y empiecen a leer, a conocerse mejor y a hacer autocrítica, individual y colectivamente. Necesitamos un cambio urgente en las masculinidades. Nosotras ya no queremos esperar, ni podemos aguantar más: queremos hombres trabajados a nuestro lado, queremos compañeros con capacidad para hablar y para trabajar la autocrítica. Tomen nota, señores, y empiecen ya, que el tren se va.



#OtrasMasculinidadesSonPosibles #HombresQueYaNoHacenSufrirPorAmor


Coral Herrera Gómez



31 de mayo de 2019

Taller de Masculinidades en Madrid



El sábado 1 de Junio imparto un taller de Masculinidades en Madrid para:

- Hombres que se trabajan los patriarcados y el amor romántico, hombres que quieren asomarse al tema por primera vez.

-Mujeres que quieren conocer la cultura patriarcal en la que son educados los hombres

-Papas y mamás que necesitan herramientas para trabajar el tema con sus hijos.

-Mujeres y hombres que trabajan con adolescentes y adultos varones: educadoras, profesoras, trabajadoras sociales, psicólogas, etc.

Podéis apuntaros escribiendo un mail a:

fundacionentredos@gmail.com

O llamando al teléfono 915 22 00 22

30 de mayo de 2019

Hombres que cuidan





¿Saben cuidar los hombres a sus parejas?, ¿saben cuidar a sus madres y padres, a sus hijas e hijos?, ¿saben cuidar a sus amigos y amigas?, ¿saben cuidarse a sí mismos?, ¿quién les enseña a cuidar?


La mayor parte de los hombres de este planeta son cuidados durante muchos años de sus vidas por mujeres: primero sus madres, después sus esposas e hijas. 

Pero ellos, por lo general, no cuidan.

Claro que hay excepciones: hay algunos países en los que los hombres que se piden excedencias en el trabajo para cuidar a sus padres. Hay algunos hombres que piden permisos de paternidad para cuidar a sus crías, hay hombres jubilados que cuidan a sus compañeras de vida cuando enferman. 

Pero en la mayoría de los países, no son ellos los que se encargan de cuidar. No es una tarea de los hombres: ellos sólo tienen que traer ingresos al hogar, y nadie espera que hagan nada más. 

El tema de los cuidados es político: al menos durante dos tercios de nuestra vida necesitamos ser cuidados por los demás. Los humanos vivimos una infancia muy larga, comparado con el resto de los animales, y necesitamos muchos años hasta que nuestro cerebro se desarrolla y alcanza la madurez necesaria para que podamos alcanzar la autonomía. 

También pasamos muchos años de nuestra vida en la vejez: hay gente que goza de una autonomía plena hasta el momento de su muerte, pero también hay millones de personas que necesitan cuidados durante muchos años. Antes la gente se moría, ahora podemos pasar décadas vivos gracias a los avances tecnológicos y científicos, lo que tiene un impacto tremendo en la economía y la salud de las mujeres. 

Cuidar es básico para la superviviencia humana: sin cuidados, nos moriríamos. Sin embargo, el patriarcado nos los ha impuesto a las mujeres como rol femenino para mantenernos entretenidas y encerradas en la casa. Cuando los hombres patriarcales decidieron que cuidar es una tarea de mujeres, lo que hicieron fue despreciar e ignorar el tremendo valor de los cuidados. 

Cuidar es una de las tareas más duras y peor pagadas del mundo, pero la mayor parte de nosotras lo hacemos gratis, para sostener el sistema. Silvia Federici decía: lo que ellos llaman “amor” en realidad es “trabajo gratis”: nadie nos obliga a hacerlo, pero nos hacen creer que lo "normal" es que las mujeres se entreguen y se sacrifiquen por los demás, y se olviden de cuidarse a sí mismas. 

Además nos hacen creer que los hombres son unos inútiles. De alguna manera en el imaginario colectivo se asume que los hombres son débiles y que su naturaleza no les permite cuidarse ni cuidar. No pueden estar en contacto con la mierda, el pis, el vómito, la sangre, los mocos y demás fluidos corporales, porque se desmayan. Mi abuela me decía: "es que los hombres son muy cobardes y muy delicados, por eso no les gusta entrar en hospitales ni en tanatorios, ven la muerte y salen corriendo como si les persiguiera el demonio". 

Las mujeres sostenemos el capitalismo cuidando gratis a bebés, niños, niñas, familiares con alguna discapacidad, familiares enfermos o ancianos dependientes.  Trabajamos sin salario, sin vacaciones, sin jubilación, sin días libres, sin noches completas para dormir sin interrupciones. No tenemos ningún derecho laboral ni cotizamos a la seguridad social: se parece mucho al sistema esclavista, si te paras a pensarlo bien. Hay mujeres que pasan años de sus vidas entregadas al cuidado de sus padres o sus suegros sin posibilidad de salir de casa, de viajar, de pasar tiempo con su gente querida, de descansar una noche entera sin interrupciones. Esto les produce un desgaste mental y físico enorme a todas, porque apenas tienen tiempo para cuidarse a sí mismas, y enferman y envejecen sin que nadie las cuide a ellas.  

Cuidar es un trabajo invisible que no se ve, que no se aplaude, que no se premia, y no se cuantifica ni se incluye dentro del PIB de cada país, porque no interesa, y porque habría que organizarse de otra forma para poder pagar un salario digno a todas ellas. Habría que inventar otro sistema económico, por eso para que todo siga igual es imprescindible que las mujeres lo hagan gratis o a cambio de muy poco dinero, y sin derechos laborales.

¿Cómo se aprovechan los hombres de este trabajo femenino? Hasta el hombre más pobre y mísero del planeta tiene su propia criada para que le cuide, le de de comer y le satisfaga sus necesidades básicas. Algunos amasan grandes fortunas explotando mujeres pobres en las fábricas de ropa, en los burdeles, o en las granjas de bebés. 

Un hombre puede alquilar a una mujer pobre para tener sexo en cualquier momento y en cualquier rincón del planeta: en todos los países hay mujeres muy baratas disponibles las 24 horas. También puede alquilar una mujer durante 9 meses para que le de hijos biológicos, y puede contratar a otra diferente para que cuide a esos niños sin que ninguno de ellos la llame mamá. Los hombres con dinero no necesitan esposas-criadas porque pueden pagar todos los servicios por separado, pero la mayor parte de los hombres del planeta sí necesitan mujeres que trabajen gratis. 

¿Cómo consigue esta alianza entre el capitalismo y el patriarcado que las mujeres trabajemos gratis sin obligarnos por la fuerza? 

Con la magia del amor romántico y del amor maternal, ambos mitificados hasta el extremo para seducir a las mujeres con la idea de que en el amor a los demás está la 
felicidad. Y las que no caen bajo el espejismo colectivo del amor, entonces se las aplica un poco de presión social (diciéndoles que las mujeres que nacieron para amar y cuidar, criticándolas y juzgándolas si no lo hacen). 


¿Porqué los hombres no se cuidan a sí mismos? Porque creen que es obligación de las mujeres velar por su salud y bienestar. Primero sus madres, luego sus esposas e hijas. Y segundo porque nadie les enseña a cuidarse ni a cuidar a los demás. Lo que les enseñan a los hombres es que su virilidad es mayor cuanto más autodestructivos sean: poner su vida en peligro les hace más machos. Por eso intentan hacerse daño a si mismos con el alcohol, las drogas, y las conductas de riesgo (conducción, deportes extremos, sexo sin protección, peleas de machos) Para ser considerados hombres de verdad, los hombres patriarcales tienen que simular que son grandes bebedores, que no les importa su vida, que no tienen miedo a nada ni a nadie. Y esto hace que los hombres mueran en mayor número que las mujeres en todo el mundo por imprudencias y conductas estúpidas.

Hay una relación directa entre los cuidados, y la violencia contra sí mismos y contra los demás: está demostrado que los padres que cuidan a sus hijos tienen menos probabilidades de agredirlos y de abusar sexualmente de ellos. No es sólo un tema social y cultural, también hay cuestiones químicas que explican esta correlación: la testosterona con adrenalina y la oxitocina se anulan mutuamente. Un hombre violento genera menos serotonina, dopamina, y demás sustancias que genera nuestro cerebro para el placer, el amor y los afectos en la interacción con los demás seres humanos.

Cuidar a los demás nos ayuda a ser buenas personas, nos ayuda a desarrollar nuestra capacidad para la empatía y la solidaridad, nos motiva a la cooperación y la ayuda mutua, nos permite generar lazos afectivos profundos y duraderos con nuestra gente querida, nos permite relacionarnos mucho mejor con nuestra propia salud y bienestar, y con nuestra necesidad de ser cuidados por los demás. 

Cuidar nos pone en contacto con lo esencial: la vida y la muerte, la salud y la enfermedad, el dolor y la sanación, la ternura y la compasión. Es una tarea dura que conlleva una gran carga emocional, por eso tiene que ser compartida por todos los miembros de la familia o de la comunidad: no podemos dejar todo el peso de los cuidados en las mujeres.

Este es uno de los planteamientos más revolucionarios que podemos hacernos para transformar el mundo en el que vivimos: que los hombres luchen para tener el tiempo y las condiciones necesarias para la crianza y los cuidados de su gente. Como miembros de una comunidad, no es justo que sólo reciban cuidados y no puedan cuidar ellos: todo el mundo tiene que poder aportar y asumir su responsabilidad en esta tarea colectiva. 
                                                   
Ahora bien, ¿cuántos de vosotros estáis dispuestos a implicaros personalmente en esta revolución, cuántos os veis haciendo cambios en vuestras vidas para dedicar tiempo y espacio a cuidar a vuestros seres queridos? Partiendo de la idea de que “Lo personal es político”, es fundamental que empecéis a cuidaros a vosotros mismos, y aprendáis también a cuidar a los demás. Bajar del trono en el que estáis y empezar el cambio en vuestro interior, y a vuestro alrededor: se trata también de convertirse en un ejemplo para los hombres de vuestras vidas y para las generaciones siguientes. 

Para cambiar el mundo hay que cambiar las masculinidades, y hay que hacerlo sobre todo en la casa, y en la cama. 

Empezar por uno mismo es sin duda la mejor manera de ponerse en marcha, y es bien sencillo: se trata de renunciar al privilegio de ser cuidado, hacer mucha autocritica, cuestionar todos los mitos sobre la masculinidad, hacer ejercicios de honestidad y plantearte una y otra vez cómo usas tu poder para conseguir lo que quieres y lo que necesitas. Lo más importante es asumir la responsabilidad que tienes en los cuidados de tu gente querida. Se trata de abrirse y compartirse, de aprender a cuidarse y a cuidar a los demás, y a nutrir las redes de amor y solidaridad. Nada más, y nada menos.

Coral Herrera Gómez

  

Este artículo forma parte de mi libro "Hombres que ya no hacen sufrir por amor"  publicado en Caratata. Puedes comprarlo en su web
encontrarlo en librerías y en Amazon, 
tanto en papel como en ebook:

29 de enero de 2019

Prólogo Hombres que ya no hacen sufrir por amor





¿Disfrutan los hombres del sexo y del amor?, es la gran pregunta que me ha venido rondando por la cabeza desde que publiqué mi libro Mujeres que ya no sufren por amor. Nosotras llevamos décadas trabajando los patriarcados que nos habitan, y las relaciones con nosotras mismas, entre nosotras y con los hombres, pero, ¿qué están haciendo ellos mientras nosotras crecemos, evolucionamos, y nos liberamos del machismo?, ¿cómo se sienten ante todos los cambios sociales, políticos, económicos, culturales, sexuales y emocionales que está consiguiendo la lucha feminista en todo el planeta?, ¿qué aportan ellos a esta  transformación?, ¿cómo reaccionan ante la pérdida de sus privilegios?


Este nuevo libro está lleno de preguntas en torno a la construcción de la masculinidad patriarcal y a las masculinidades disidentes, la manera en que los hombres se relacionan consigo mismos, con los demás hombres y con las mujeres, su forma de gestionar las emociones y los sentimientos, y su relación con el amor romántico. Son preguntas que pueden ayudar a los hombres que se lo trabajan y a los que tienen ganas de ponerse a ello, pero no saben cómo. Las preguntas nos sirven para analizar la cultura en la que vivimos, y para conocernos mejor a nosotros mismos: son herramientas muy útiles para hacer autocrítica amorosa y para trabajarse todo aquello que queremos trabajar para ser mejores personas y para disfrutar más de nuestras relaciones, y de nuestras vidas.

Los hombres están, en este momento, en una encrucijada histórica: tienen ante sí la oportunidad de unirse a  la lucha por un mundo más pacífico, amoroso, igualitario, diverso y ecológico, o pueden seguir como están, atrincherados en sus posiciones, resistiéndose a una de las mayores revoluciones que están teniendo lugar en este momento de la Historia presente.

El feminismo nos está cambiando la vida a millones de personas, pero, ¿son capaces los hombres de disfrutar de estos cambios?, ¿por qué muchos de ellos siguen resistiéndose a la lucha por la igualdad y los derechos de las mujeres?, ¿tienen herramientas y capacidad de autocrítica para poder analizar el lugar que ocupan en el mundo, y su papel en una sociedad patriarcal?, ¿se sienten preparados para los cambios que están por llegar?


26 de enero de 2019

Hombres que ya no hacen sufrir por amor, mi nuevo libro en Catarata



Los hombres no nacen, se hacen. La masculinidad patriarcal es una construcción que surge, crece y se transmite de generación en generación en el seno de nuestra sociedad. Igual que la feminidad. Pero también hay muchas formas de ser hombre: existen cada vez más disidentes que no interiorizan los mitos de la masculinidad, ni reproducen sus estereotipos y roles clásicos. Cada hombre, en mayor o menor medida, se rebela contra el patriarcado, aunque la mayoría suele adaptarse para no quedarse al margen, y también para aprovecharse de los privilegios que el sistema concede a los varones solo por el hecho de serlo. Pero como nos cuenta Coral Herrera, los sumisos al orden patriarcal van a tener cada vez más problemas para relacionarse con mujeres independientes.

En un momento en el que cada vez hay más mujeres en lucha por su igualdad, ¿son capaces ellos de disfrutar de estos cambios?, ¿por qué siguen resistiéndose a que sus compañeras obtengan los mismos derechos?, ¿cuál es su relación con el feminismo?, ¿están dispuestos a implicarse en esta revolución? Nos encontramos en un momento histórico: ya no hay excusas para seguir alimentando el machismo que todos hemos heredado y que seguimos llevando dentro. La autora nos incita a declararnos en rebeldía contra los mandatos de género, nos invita a entender que la forma que tenemos de relacionarnos, de amarnos, no es inocente ni definitiva. 

Estas páginas contienen una visión crítica, pero también una llamada a la acción desde el optimismo: porque otras masculinidades son posibles.


INDICE

Introducción 

1. Los hombres no nacen, se hacen 
2. Los hombres y el poder 
3. Los hombres y las mujeres 
4. Los hombres y el miedo a la potencia sexual de las mujeres 
5. Los hombres y el sexo: ¿disfrutan realmente en la cama? 
6. Los hombres y el patriarcado 
7. Los hombres y la amistad 
8. Los hombres y los cuidados 
9. Hombres que sufren por amor 
10. Los mitos de la masculinidad: el salvador, el príncipe azul y el guerrero 
11. Los hombres y el mito de las princesas 
12. El mito de don Juan y la seducción masculina 
13. Hombres que no entienden que no es no 
14. Los hombres y la honestidad 
15. Los hombres y el espacio público 
16. Los hombres y los derechos humanos 
17. Los hombres hacen lo que les da la gana 
18. Los hombres que hacen sufrir por amor 
19. Los hombres y la violencia machista 
20. Los hombres, no todos los hombres 
21. Los hombres y la paternidad 
22. Las masculinidades diversas 
23. Los hombres (también) vivirían mejor sin machismo 
24. Los hombres y el feminismo 
25. Un mensaje para los hombres que se liberan del patriarcado y ya no hacen sufrir por amor


¿Cómo consigo el libro?

Si quieres conseguir mi libro y vives en España, puedes encontrarlo en tu librería favorita, o encargarlo si aún no lo tienen. También puedes pedirle a la editorial que te lo envíen a casa por correo. 

Si vives fuera de España: puedes encargarlo en tu librería, si reciben muchos pedidos le encargan a la distribuidora española que los lleve. También puedes comprarlo en Amazon y en librerías on line, en papel y en digital.  


Visita la página en Catarata:


https://www.catarata.org/libro/hombres-que-ya-no-hacen-sufrir-por-amor_89331/

25 de enero de 2019

¿Es buena persona el héroe de tu hijo?




¿Es buena persona el héroe de tu hijo?,

¿a cuantas personas ha golpeado y asesinado en su historia?, ¿cómo se relaciona con las personas más vulnerables y débiles?, ¿cómo reacciona cuando se enfada?, ¿muestra alguna otra emoción además de la rabia?, ¿cómo trata a las mujeres de la historia?, ¿cómo resuelve sus conflictos, cómo consigue lo que quiere o lo que necesita?, ¿sabe usar su poder sin hacer daño a nadie?

¿cómo trata a los animales?, ¿tiene capacidad para disfrutar del amor y de la vida?, ¿es una persona humilde, es noble, tiene capacidad de autocrítica, es sensible, es empático, es solidario?, ¿cuáles son los valores positivos del héroe aparte de su condición física y sus poderes?, ¿sabe hablar de sus emociones, dice más de cuatro frases seguidas?, ¿es alegre y divertido?, ¿es el típico maltratador con buen corazón?, ¿qué traumas arrastra del pasado?, ¿es un tipo duro que ni siente ni padece?, ¿duerme, come, tiene necesidades fisiológicas humanas?

Si su ídolo es de carne y hueso las preguntas que puedes hacerte son: ¿tiene alguna denuncia por acoso sexual o violación?, ¿está en paz con la ley?, ¿ha robado dinero o está acusado por evasión fiscal?, ¿alquila mujeres para su placer sexual o sus necesidades reproductivas?, ¿es un hombre clasista, machista, racista, homófobo?, ¿cómo trata a sus compañeras y a sus ex? Si es un mafioso o un narco, ¿qué es exactamente lo que admira tu hijo de él?, si es un deportista, ¿cómo se relaciona con sus rivales de juego? Si es un empresario, ¿cómo trata a sus trabajadores? 

Con estas preguntas, y las que te vayan surgiendo en el camino, puedes analizar la forma en que tu hijo está construyendo su masculinidad, los modelos de masculinidad que le inspiran en su proceso, los modelos de relación con los demás animales y humanos que va asimilando en su adoración al héroe. 

Y todo esto te puede servir para buscar otros modelos de masculinidad que no estén basados en los valores patriarcales, y que no mitifiquen al macho alfa mutilado, inseguro y ansioso por acumular poder, recursos y mujeres. Es muy importante que le pongamos atención a esto cuando criamos y educamos niños, porque la única forma de parar la violencia machista es acabar con el machismo y con los héroes del machismo. 

#ElHéroeDeMiHijo #Masculinidades #Patriarcado#Héroes #Machismo #LosHéroesDelMachismo
#OtrasMasculinidadesSonPosibles

17 de enero de 2019

Para que dejéis de mataros, para que dejéis de matarnos

A las feministas también nos duele que os matéis entre vosotros, que os torturéis hasta la muerte, que os violéis entre vosotros, que os suicidéis el triple que nosotras. Nosotras si os creemos cuando contáis que habéis sido abusados por un familiar o un cura, si os creemos cuando sufrís acoso escolar, y claro que nos duele que sufráis tanta violencia. 

Tenemos la sensibilidad y la rabia necesarias para pedir el fin de la violencia patriarcal en la que vivimos sumidos todo el planeta, para luchar por nuestros derechos y por los vuestros, pero sois vosotros los que tenéis el problema. El 95% de los asesinatos y las violaciones en todo el mundo las cometéis vosotros, los hombres. 

Así que es urgente que empecéis a trabajaros los problemas que tenéis para expresar emociones, para manejar frustraciones, para resolver problemas o para conseguir lo que queréis sin utilizar la violencia. Sois vosotros los que tenéis que cuestionaros, y tomar conciencia de la violencia que ejercéis entre vosotros y contra nosotras: tenéis el mundo lleno de guerras, hambre, miseria, y explotación.  

Sois vosotros los que tenéis que liberaros del patriarcado y el machismo, porque nosotras ya llevamos varios siglos pensando, escribiendo, debatiendo y trabajandonos por dentro para ser mejores personas. 

Os toca ahora a vosotros hacer autocrítica y revisaros, leer y aprender, escucharos y hablar mucho entre vosotros, abrazar el pacifismo y los derechos humanos, aprender a relacionaros en igualdad con vuestras compañeras, y aprender a amar la libertad de las mujeres. Estamos construyendo un mundo mejor desde el pacifismo, la solidaridad y el amor, contagiaos con estas ganas tremendas de vivir y de ser felices que tenemos las mujeres, y poneos manos a la obra. 

Sois vosotros los que tenéis que luchar por los derechos de los hombres, especialmente el derecho a vivir una vida libre de violencia, porque vuestra codicia, vuestro afán de poder, vuestros problemas de masculinidad nos afectan a todas: hombres, mujeres, niñas, niños, animales, naturaleza. Es vuestro momento de gloria: tenéis que dejar de obedecer al patriarcado, trabajaros mucho, y liberaros, individual y colectivamente. Para que dejéis de mataros, para que dejéis de matarnos.

 #HombresQueYaNoHacenSufrirPorAmor#HombresQueSeTrabajanSusPatriarcados #Masculinidades#ViolenciaContraLosHombres #ViolenciaEntreHombres #SeVaACaer


18 de diciembre de 2018

Qué puedes hacer para acabar con la violencia machista si eres hombre

Grafitti urbano de Smug

Conozco a muchos compañeros que están horrorizados con los últimos acontecimientos, y con las últimas cifras sobre la violencia machista publicadas por la ONU el pasado 25 de Noviembre, pero muchos no saben cómo contribuir a la lucha contra el patriarcado, o cuál podría ser su papel en este movimiento contra la violencia machista.

Hay muchas cosas que puedes hacer, aquí os dejo algunas ideas para empezar a trabajar:

- Trabajarte personalmente: hacer autocrítica constante con uno mismo. Ponle atención a la manera en como te relacionas con las mujeres que hay en tu vida: tus compañeras de estudios o trabajo, tu madre, tus hermanas, tus hijas y demás mujeres de tu familia, tus ligues o tu pareja, tus vecinas del barrio, o las camareras de los bares que visitas. Observa tus privilegios y la forma en que te beneficias de ellos, tu forma de cortejar y ligar, tu forma de tratar a tus compañeras sexuales y sentimentales, y la manera en que hablas de las mujeres en público. Analiza la manera en que gestionas tus emociones y resuelves conflictos, la forma en la que ejerces tu poder, la manera en que te beneficias de los cuidados que recibes de las mujeres que te quieren, Es un trabajo para toda la vida: constantemente tenemos comportamientos patriarcales y machistas, y la mayor parte de las veces no nos damos cuenta. Una vez que los identificas, puedes empezar a hacer cambios en tu vida cotidiana y en tu forma de relacionarte con nosotras.

- Trabajar en grupo: puedes juntarte con más hombres que estén trabajando sus patriarcados, y que tengan ganas de poner su granito de arena en una de las luchas políticas más importantes del siglo XXI. Podéis formaros, leer juntos, debatir, hacer talleres, y salir a las calles para protestar y para pedir a los gobiernos y a la sociedad que pongan la violencia machista en el centro de su agenda política.

- Evitar ser cómplice En tus reuniones con hombres: no le rías la gracia a los machistas, no le sigas el juego a los hombres de tu entorno que no se trabajan el machismo, y prestales tus gafas violetas: si les das tu punto de vista en vez de quedarte callado, puedes ayudar a muchos del grupo que piensan como tú y no se atreven a cortar el rollo a sus amigos. Y puedes lograr que tus amigos se hagan preguntas y empiecen también a trabajarse.

- Lee y escucha a las mujeres que llevan años estudiando y luchando en el movimiento feminista, puedes aprender mucho de ellas. El feminismo es una teoría y también un movimiento social, y como en la escuela no nos hablan de ello, tienes que ser autodidacta y aprender por tu cuenta. También puedes hacer cursos sobre feminismo y masculinidades, asistir a charlas y conferencias, y formar grupos de estudio feminista con otros hombres.

- Trabaja tu victimismo: es lógico que muchos hombres se sientan atacados y se enfaden porque todo está cambiando y no pueden hacer nada para que todo siga igual. Cuando te tocan tus privilegios, es hasta cierto punto normal que quieras seguir teniéndolos. El feminismo no es un discurso de odio contra los hombres, lo que trata es de poner el foco en la masculinidad patriarcal que domina el planeta y asesina mujeres cada cinco minutos en todo el mundo. Aunque vosotros también sufris vuestras opresiones, todas vienen del patriarcado, no del feminismo: el feminismo es un movimiento de liberación, y vosotros también estáis incluidos, pero no sois los protagonistas. Os necesitamos más como agentes del cambio que como lideres de un movimiento de mujeres.

- Educa a tus hijas e hijos sin machismo: asume de una vez tus responsabilidades domésticas, de crianza y cuidados. La única manera de enseñar la igualdad a tus descendientes es que la vean en casa, y que tú des ejemplo con tus acciones, no sólo con tus discursos. Eres el representante de las nuevas masculinidades y las nuevas paternidades, da lo mejor de ti en esta tarea.

- Trata bien y cuida a tus parejas, sean parejas formales o informales, sean parejas de una noche o de cien noches. Construye relaciones sanas e igualitarias con tus compañeras.

- Trata bien a las desconocidas también: no ejerzas acoso sexual en la calle y en los espacios públicos.

- No alquiles mujeres para tu placer sexual o tus necesidades reproductivas. No explotes mujeres pobres y no te aproveches de tu poder económico para obtener favores sexuales.

- Sé honesto contigo mismo para hacer una revisión de todas las ocasiones en que te has aprovechado de tu condición de hombre, las veces que has hecho daño a las mujeres, las veces en que has ejercido la opresión sobre ellas, y la forma en que el patriarcado te ha oprimido a ti. Si tienes que perdir perdón a alguien, hazlo. Te sentirás mucho mejor.

- Ten empatía para poder ser solidario y pregúntate a diario cómo es ser mujer en un mundo patriarcal.

- No seas indiferente ante las injusticias de tu entorno: no permanezcas callado para proteger a un compañero, no culpabilices a las víctimas, protesta cuando detectes situaciones de abuso y violencia contra las mujeres, actúa para llevar el feminismo a tus espacios cotidianos, practica tu feminismo en todas las situaciones, y aplicalo en cada una de tus relaciones.

- No intentes liderar la causa feminista: si te unes a un grupo mixto de mujeres y hombres, intenta no ser el primero que lleve la pancarta, intenta no acaparar el espacio de diálogo, intenta apoyar en lugar de protagonizar.

 - Busca tus modelos de referencia para trabajar tu masculinidad: hay muchos hombres feministas escribiendo en revistas y blogs, impartiendo charlas, haciendo vídeos y documentales, organizando jornadas y concentraciones de protesta contra la violencia machista. Están en las redes sociales, debatiendo y compartiendo información, y apoyando a las compañeras feministas. 

- Conviértete en un modelo de masculinidad antipatriarcal para los hombres de tu entorno, especialmente para los más jóvenes. Se contagia a la gente con acciones y con el comportamiento, no sólo con los discursos. Siendo una referencia puedes ayudar a muchos a cuestionarse, a trabajarse, y a unirse a la causa contra la violencia machista. Necesitamos muchos como tú.


Coral Herrera Gómez


Artículos relacionados: ´

Masculinidades desobedientes y diversas

Nena, no te enamores de mí

La honestidad y la masculinidad patriarcal

¿Por qué los hombres no entienden que "no" es no? 

¿Qué tienen en común los maltratadores y asesinos de mujeres?

Amor romántico y desgarro anal 

Pobrecitos

Consejos para chicos que quieren disfrutar del amor romántico

Sin machismo los hombres serían más felices

Aprender feminismo: ¿dónde encuentro mis gafas violetas?

Otras formas de ser hombres son posibles



11 de octubre de 2018

El machismo se transmite por vía paterna

Los niños no se hacen machistas por culpa de sus madres, sino de sus padres. 

Ellos son el ejemplo a seguir para sus hijos varones, su primera figura de referencia masculina. Los niños en sus primeras etapas aprenden por imitación: de ellos aprenden cómo son los hombres, cómo tratan a las mujeres, y viéndolos aprenden a comportarse como reyes con siervas. Incluso cuando son padres ausentes, su ausencia les enseña a ser hombres y a ser padres, por eso el mundo va como va, y por eso la masculinidad sigue siendo frágil, insegura y violenta. 

Dejen ya de echarle la culpa a las mujeres: los principales transmisores del patriarcado son los padres, los abuelos y todos los hombres de la familia. 

#Hombres #Masculinidades #Paternidad #Patriarcado

30 de septiembre de 2018

Nosotras hacemos la revolución

Los hombres sueñan con la revolución, las mujeres estamos haciendo la revolución. Estamos luchando en las calles y en las casas, en la cama, en los parlamentos y en los medios, en la Ciencia y en el deporte, en las instituciones y en las fábricas, en los barrios de las ciudades y en el campo, en las aulas y en los sindicatos, en los movimientos sociales y en los partidos políticos, en las universidades y en las redes sociales. 

Estamos cambiando la vida de millones de personas, y damos pasos gigantescos cada vez que logramos convertir nuestros derechos en leyes, y luego en realidades. 

Hombres, tenéis el cambio delante de vuestras narices, pero no lo veis porque no tenéis las gafas violetas que os permitan solidarizaros con nuestra lucha, y uniros a ella. Y porque no sois los protagonistas y os cuesta perder privilegios.


Probad a empezar por vosotros mismos #Masculinidades #Autocrítica #DeconstruyeATuMacho
#LiberatéDelPatriarcado #RevoluciónFeminista #UtopíasParaTodas #NosVemosEnLasCalles

20 de agosto de 2018

¿Qué tienen en común los maltratadores y asesinos de mujeres?



Los hombres que asesinan a sus novias, ex novias o esposas tienen varias cosas en común, aunque tengan edades muy diferentes, pertenezcan a diferentes clases sociales y religiones, y vivan en puntos muy distantes del planeta:
-No están locos, ni son enfermos: matan porque son machistas y violentos .
-Creen que les mueve el amor, pero en realidad les mueve el odio. Confunden ambos términos porque son sentimientos muy fuertes, pero en realidad ninguno de ellos tiene capacidad para amar, para querer, para cuidar a nadie.
 - Castigan a las mujeres porque no saben aceptar las derrotas, ni entienden que las historias de amor empiezan y acaban, son incapaces de aceptar con humildad que todos somos libres para quedarnos o para irnos, y que las mujeres también lo son.
-Son hombres profundamente obedientes al patriarcado, y no toleran la insumisión ni la rebeldía femenina al papel que nos ha tocado durante siglos. Son soldados del patriarcado, lo interiorizan, lo defienden, lo imponen, y lo asumen sin cuestionarlo.
-La mayoría no trata a las mujeres como compañeras, sino como enemigas, y no disfrutan de las relaciones porque creen que el amor es una guerra.
-Su masculinidad frágil está en su punto de vulnerabilidad más alto. Cuanto más inseguros se sienten, más violentos son.
- Destrozan la autoestima a sus víctimas para hacerles más vulnerables y dependientes. Usan mucho la culpa para que aguanten más tiempo los malos tratos.
- Creen que son dueños de su pareja y que por tanto pueden disponer libremente de la vida de ella.
-Aman y defienden su libertad, mientras reprimen la de sus compañeras. La mayoría tiene muy claro que la monogamia es para ellas, no para ellos.
-No saben identificar, expresar y gestionar sus emociones, ni saben comunicarlas.
-No saben vivir su dolor sin hacer daño a los demás.
-Sufren un enorme complejo de inferioridad y superioridad con respecto a sus compañeras, se sienten dependientes de ellas y a la vez se sienten superiores.
- Su Ego necesita ser el más importante, y se siente profundamente herido cuando no son los protagonistas absolutos, cuando no están en el centro de la atención de la otra persona, cuando les desobedecen, cuando les traicionan, o cuando les dejan de querer.
- Tienen mucho miedo al «qué dirán»: el maltratador no quiere parecer un fracasado, temen que su masculinidad y honor queden cuestionados tras la ruptura de la pareja, tienen miedo a las burlas de los demás hombres si sus mujeres no les obedecen, les son infieles o les abandonan.
-Tienen miedo al futuro y a los cambios, por eso no admiten separaciones ni divorcios: quieren que todo siga igual que siempre, con sus privilegios y con su posición de dominación en la pareja .
-Están muertos de miedo. Tienen miedo a quedarse solos, a que nadie les quiera y les cuide.
-Cuanto más miedo tienen, más rabia sienten ante todo aquello que no pueden controlar, protagonizar o liderar.
-Instauran un régimen de terror en sus casas para que el miedo de ella sea más grande que el suyo propio. Amenazan, chantajean, hacen dramas, y quieren ser el centro de atención de su víctima, aunque sea haciéndole la vida imposible.
- Se sienten humillados con la libertad de las mujeres para dejar una relación cuando quieren.
- Se sienten impotentes: no pueden modificar la realidad a su antojo ni pueden comprar amor. No pueden tampoco obligar a ninguna mujer a que les ame. No pueden ejercer el control sobre los sentimientos de los demás porque el Amor es radical y hermosamente libre, lo que les llena de frustración porque no pueden hacer nada para retener a una mujer a su lado.
- Se sienten atacados por la revolución feminista que nos está cambiando la vida a millones de personas. Están llenos de rabia, no comprenden los cambios sociales, y creen que cuantos más derechos tienen las mujeres, menos privilegios tienen ellos. Creen que la igualdad les perjudica, y algunos odian profundamente a las humanas del género femenino en general, y a las feministas en particular.
-Se sienten frustrados porque su princesa no es tan sumisa, ni tan sacrificada, ni tan entregada como les prometieron en las películas. Las mujeres buenas no abundan: para la mayoría somos todas malas, mentirosas, manipuladoras, mezquinas, dominantes, crueles y perversas. De ahí la desconfianza que sienten hacia nosotras, pues creen que si se enamoran van a perder su libertad y su poder. Cuando se enamoran, sin embargo, se decepcionan cuando descubren que su princesa es «como todas».
Los hombres a los que admiran y sus héroes de ficción consiguen lo que quieren con la violencia, se divierten con la violencia, y resuelven sus problemas con violencia. No saben hacerlo de otro modo, así es como triunfan y tienen éxito: matando y sometiendo a los demás hombres, y a las mujeres.
-Tienen problemas para disfrutar de su sexualidad y sus relaciones amorosas porque se sienten presionados para dar la talla en a cama, y su forma de entender y experimentar el placer es muy limitada, pues la mayoría lo único que hace es descargar en pocos minutos para sentir que han cumplido con su rol de macho semental. Sienten poca empatía hacia sus compañeras sexuales, hacia sus necesidades, sus apetencias, sus gustos, y ni preguntan, ni escuchan, ni tienen ganas de aprender a dar placer a sus parejas. Y se sienten acomplejados cuando se juntan a una mujer empoderada que vive con plenitud su sexualidad y su erotismo.
-Están confusos y desorientados con respecto a su masculinidad y a sus roles, no saben cómo gestionar la falta de control sobre sus emociones y las de su pareja, no saben cuál es su papel en un mundo que cambia a velocidad vertiginosa y se llena de mujeres empoderadas que ya no necesitan a un hombre para mantenerse, ni para tener hijos, ni para ser felices.
- Creen que tienen derecho a vengarse cuando les hacen daño, y que pueden hacerlo con saña y crueldad, porque el amor es una guerra en la que todo vale. Cuanto más violencia empleen, más fácil será que la prensa y los jueces crean que fue un acto de amor y lo llamarán "crimen pasional".
- Cuando se vengan de una, se están vengando de todas. El odio hacia las mujeres se llama misoginia y se aprende a través de la familia, la Escuela y los medios de comunicación. Muchos de ellos además son anti-derechos humanos y anti-feministas declarados, y están llenos de prejuicios machistas.
- Muchos han sido criados en hogares machistas y no conocen otros modelos de relación amorosa. Ven natural y normal la violencia contra las mujeres porque lo han visto y lo han sufrido desde siempre.
- Algunos parecen buenas personas, y hasta pueden ser muy románticos. Pueden ser profundamente autoritarias y a la vez son muy vulnerables, pueden ser muy sensibles, y extremadamente crueles a la vez. Así consiguen ser perdonados una y otra vez: utilizan sus encantos, muestran a su niño desamparado para enternecer el corazón de su víctima.
- La violencia machista les ha dejado heridas para toda la vida a muchos de ellos, pero no tienen herramientas para romper con la cadena de la violencia y los malos tratos que han heredado de su familia.
- No saben pedir ayuda, aunque la necesiten desesperadamente cuando sufren tsunamis emocionales que les inundan y les sobrepasan. Ni piden ayuda profesional, ni piden ayuda a sus seres queridos: no lloran, no se desahogan, no saben hablar de lo que les pasa, no ven que el problem está en ellos. Y cuando lo ven, van hasta el final creyendo que no tienen otro camino que morir matando, auto destruyéndose y destruyendo a su compañera, a los hijos e hijas, a toda la familia.

Entender cómo se sienten y qué piensan los hombres que maltratan a sus compañeras, que ejercen sobre ellas violencia psicológica y física, y que pueden acabar asesinandolas, es fundamental para parar los feminicidios. Estamos ante un problema político y social extremadamente grave, y las soluciones no son individuales, sino colectivas.

Necesitamos ir a la raíz del problema si queremos acabar con la violencia machista: lo que nos mata no es el amor, es el patriarcado y las masculinidades construidas desde la misoginia y el machismo.  Hay que dejar de mitificar la violencia romántica y acabar con el romanticismo patriarcal, es urgente que los hombres se pongan a trabajar las masculinidades y que entre todos liberemos al amor del machismo.

Coral Herrera Gómez

11 de agosto de 2018

Reflexiones sobre el Aborto y el Derecho a Decidir de las Mujeres



En la mani del Aborto en Costa Rica estuvimos muchas mamás con nuestros bebés, y la gente de la calle no entendía que hacían ahí unas asesinas abortistas amamantando en público a sus crías, jugando con ellas, y bailando al son de la música y los cánticos. Precisamente cuando una es mamá es cuando adquiere conciencia plena de lo duro que es ser madre, de la violencia obstétrica que sufrimos en nuestros embarazos y partos, y la que sufren los niños y las niñas no deseados. Sabemos mejor que nadie que ninguna mujer debería ser obligada a parir, las maternidades sólo pueden ser libres y elegidas.

#Maternidades #AbortoLegalYa #SeráLey #MaternidadesLibresYElegidas


&&&


El debate no es en torno al aborto, es una lucha entre patriarcado y el feminismo. Los defensores y defensoras del Patriarcado utilizan argumentos llenos de inconsistencias, creencias falsas, prejuicios y odio hacia la lucha feminista. No sienten contradicción alguna entre defender a las niñas no nacidas y apoyar la tortura a las niñas embarazadas de diez años de edad. 

Su crueldad viene del odio que sienten hacia los derechos de las mujeres y el control de nuestros cuerpos, sexualidad y maternidades. Por eso el debate en torno al aborto es tan político: porque los que dicen estar a favor de la infancia y la vida en realidad están en contra del feminismo, de la igualdad, de la libertad de las mujeres. 

Pero no lo dicen porque suena fatal reconocer públicamente ese odio que sienten contra las mujeres pobres y sin derechos, y contra las defensoras de los derechos humanos. Por eso en los debates se centran en el embrión y no en nuestro derecho a decidir y elegir la maternidad. Para ellos, las madres no pintamos nada. 

Son profundamente misóginos, antiderechos y antifeministas, pero lo que no saben es que no importa cuánto se resistan: el patriarcado se va a caer, y tarde o temprano, el derecho a decidir será ley 

#PatriarcadoEnExtinción #AbortoLegal #MaternidadesLibresYElegidas #DerechosDeLasMujeres



&&&


A los que dicen: «cuidese si no quiere embarazarse», les comento que no existe ningún método anticonceptivo seguro al cien por cien, que todos pueden fallar por accidentes en su fabricación o en su aplicación, que la mayor parte de ellos daña la salud de las mujeres, que muchas se sienten presionadas por sus parejas para no usarlos, y que la ciencia sigue sin investigar los anticonceptivos masculinos porque los hombres siguen sin aceptar su responsabilidad en la anticoncepción y la salud sexual. Así que no crean que las mujeres no nos cuidamos, creo que nos cuidamos mucho más que ellos, nos va la vida en ello 

#SaludSexual #AbortoLegal #LosAnticonceptivosFallan #ResponsabilidadMasculina #AutocuidoMasculino #DerechosSexualesYReproductivos



&&&


Somos seres sexuales, follamos por placer, para disfrutar, para gozar con los compañeros o compañeras sexuales y sentimentales. En el siglo XX logramos separar el sexo de la reproducción, y en el siglo XXI, utilizamos el sexo para procrear en muy pocas ocasiones, dos o tres veces a lo sumo de media en los países más desarrollados.

En la mayoría de los países sin embargo la mayor parte de los niños y niñas no son deseados ni planificados, lo que implica que la pobreza se cebe en las madres solas con hijos, altas tasas de maltrato infantil, tráfico de niños y niñas, abuso sexual, y la proliferación de enfermedades mentales y emocionales producto del abandono y la violencia que sufrimos en la infancia. A estas alturas deberíamos tener sólo hijos e hijas deseadas, porque tenemos los medios para controlar nuestra reproducción sin tener que renunciar al placer, al éxtasis y al amor.

Tenemos tecnología y conocimientos del futuro con leyes de hace un siglo, es hora de garantizar a todas las mujeres sus derechos fundamentales. El patriarcado está en extinción, el feminismo está en revolución, ya no queremos más mujeres obligadas a parir ni más muertas en abortos clandestinos.

#TardeOTempranoSeráLey #SeVaACaer #AbortoLegal #AméricaLatina #NiUnaMenos #VivasNosQueremos #MaternidadesLibresYElegidas #DerechosDeLasMujeres #RevoluciónFeminista



&&&


En el futuro ninguna niña, ninguna mujer será encarcelada por abortar, ni torturada por el Estado, ni tendrá que parir por obligación, ni morirá abortando. Y todos esos hombres y mujeres que legislan ahora a favor del aborto clandestino serán recordados como los representantes del patriarcado criminal. 

Hasta entonces, seguiremos luchando contra el odio hacia las mujeres, contra las injusticias y por los derechos humanos. 

#SomosLaResistance #Feminismo #AbortoLegalYa #MaternidadesLibresYElegidas
 #SeVaACaer #PatriarcadoCriminal


&&&


Si pensamos en el aborto desde el punto de vista de los niños y las niñas, no hay nada más terrible en el mundo que venir aquí sin ser deseado. Ser una tortura para tu madre durante nueve meses, salir al mundo sin padre porque no ha querido saber nada del tema, ser el producto de una violación, debe de generar en los bebés una tristeza inmensa, una angustia espantosa, un dolor que los acompañará toda su vida.

Los bebés no deseados son más vulnerables al maltrato, la violencia y el abuso sexual. Tienen más probabilidades de morir por accidentes y negligencias, y algunos acaban bajo la protección del Estado, muchos se crían sin besos, sin amor, sin cuidados, en entornos de pobreza y precariedad con mucha violencia intrafamiliar. Muchos son hijos de madres niñas o adolescentes que no pueden cuidar de si mismas ni de sus bebés. Muchos de ellos sufren trastornos y enfermedades mentales que no les permiten formar parte del sistema productivo.

Otros serán criados por abuelas con todo el amor del mundo mientras sus mamás estudian y trabajan, pero sin padre porque la mayor parte se desentiende. Quizás pague pensión, pero no se hará cargo de su paternidad, lo que perpetúa la pobreza de las mujeres solas con hijos.

Es una crueldad traer niños y niñas no deseados al mundo, es una crueldad obligar a parir y criar a niñas y adolescentes. No es justo para las madres ni para las crías, necesitamos más educación sexual, anticonceptivos y aborto legal, seguro y gratuito con urgencia.

#CostaRica #8A #MareaVerde #AbortoLegal #MaltratoInfantil #DerechosDeLasMujeres #MaternidadesLibresYElegidas #PaternidadesResponsables #EducaciónSexual


&&&


Si pensamos en el aborto desde el punto de vista de los hombres, la verdad es que no es justo que toda la responsabilidad de la anticoncepción y la planificación familiar recaiga sobre las mujeres. Somos nosotras las que cargamos con todo el peso del embarazo, con los cambios brutales que conlleva para nuestros cuerpos y emociones, somos nosotras las que criamos y educamos a los niños y niñas en la mayor parte del planeta, somos nosotras las que morimos en abortos clandestinos, así que somos nosotras las que tenemos el derecho a decidir sobre la maternidad.

La Medicina no invierte en anticonceptivos masculinos, los hombres siguen resistiendose a usar el condón y a hacerse la vasectomía, siguen huyendo cuando hay un embarazo no deseado, siguen sin acompañar a sus parejas a hacerse un aborto, y siguen sin asumir sus responsabilidades económicas y emocionales como padres. Hablo de la mayor parte del planeta, en el que abundan los hogares de mujeres sin pareja criando hijos e hijas, la mayor parte no planificados y no deseados.

Entonces yo os pregunto, compañeros, ¿cuándo vais a empezar a asumir vuestras responsabilidades cómo pareja y como padres?, ¿cuándo vais a unirnos a la lucha por el aborto gratuito, seguro y legal?, ¿a que estáis esperando para protestar por la muerte de las mujeres pobres que abortan clandestinamente?, ¿cuándo os vais a indignar ante la injusticia de que los violadores estén en la calle y las mujeres presas por abortar al hijo del violador?, ¿qué vais a hacer para exigir a los políticos que dejen de legislar sobre nuestros úteros?, ¿Cómo vais a evitar que vuestras compañeras sexuales y sentimentales se embaracen y así no tengan que abortar?, ¿Cómo vais a contribuir a parar tanta violencia machista sobre los cuerpos y las vidas de las mujeres?

#Hombres #Masculinidades #Paternidad #VasectomíaParaTodos #DerechosSexualesYReproductivos #AbortoLegal #AbortoTerapéutico #PlanificaciónFamiliar #Feminismo


&&&

Si pensamos en el aborto desde el punto de vista de las mujeres, ¿quiénes son los hombres para legislar sobre nuestros cuerpos, nuestra sexualidad, nuestra maternidad, nuestros derechos humanos fundamentales?

La maternidad requiere de muchísimas horas de tiempo y toneladas de energía, grandes dosis de generosidad, empatía, altruismo, paciencia, ternura, amor infinito para criar con respeto y con apego. Y si no hay amor, la crianza se convierte en una tortura para millones de mujeres y de bebés. La maternidad es una gran responsabilidad y las mujeres estamos solas en un mundo anti-niños. Sin apoyo económico, sosteniendo el capitalismo con nuestras dobles jornadas laborales, sin apenas ayudas del Estado, y muchas sin redes de crianza.

Hoy en día es imposible ser madre, pero el sistema nos quiere productivas, precarias y pariendo a los trabajadores y trabajadoras del futuro. No nos dejan ser madres cuando parimos, y nos obligan a parir cuando no queremos o no podemos ser madres. No es justo que los políticos se atrevan a discutir sobre si nos merecemos el derecho a elegir nuestra maternidad, su deber es trabajar para que ninguna mujer muera en abortos clandestinos, para que ninguna tenga que salir del país a abortar, para que sólo haya niños y niñas deseadas, parar la pobreza y la violencia patriarcal.

#EducaciónSexual #Anticonceptivos #AbortoLegalParaNoMorir #DerechosDeLasMujeres #FueraSusRosariosDeNuestrosOvarios #DerechosHumanos #FeminismoOBarbarie



Coral Herrera Gómez Blog

Quiero que me escribas cada vez que publiques nuevos contenidos en el Blog:

Únete al Laboratorio del Amor, por 10 euros al mes, o 100 euros al año

Únete al Laboratorio del Amor, por 10 euros al mes, o 100 euros al año
Para saber más pincha en la imagen

Regalate un curso en el Laboratorio del Amor

Regalate un curso en el Laboratorio del Amor
Visita mi tienda de regalos

Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Quiero colaborar


¿Quieres colaborar con mi blog? Ahora puedes hacerte mecenas de mi blog con una aportación ecónomica, grande o pequeña, cualquier contribución a este proyecto es bienvenida.



PayPal. La forma rápida y segura de pagar en Internet.