15 de junio de 2008

CITAS SOBRE LA MASCULINIDAD






“La virilidad es un mito terrorista. Una presión social que obliga a los hombres a dar prueba sin cesar de una virilidad de la que nunca pueden estar seguros: toda vida de hombre está colocada "bajo el signo de la puja permanente”. 

Georges Falconnet y Nadine Lefaucheur (1975).

“Generalmente los machos aprenden lo que no deben ser para ser masculinos antes que lo que pueden ser… Muchos niños definen de manera muy simple la masculinidad: lo que no es femenino”. 

Ruth Hartley (1959)


“Necesitamos urgentemente abandonar los modos destructivos de pensamiento y conducta inspirados en valores anticuados y superados históricamente y desarrollar un modelo diferente de hombre”. 
Miedzan, 1995


"No hay hombre tan cobarde a quien el amor no haga valiente y transforme en héroe."
Platón, filósofo griego.


“Ser hombre ha significado siempre no ser femenino, no ser homosexual, no ser dócil, dependiente o sumiso, no ser afeminado, no mantener relaciones sexuales o demasiado íntimas con otros hombres, y sobre todo, no ser impotente con las mujeres”. Elisabeth Badinter.


“Ser hombres es un lugar de sufrimiento inútil… un muñeco de feria… teatro de la angustia y de la desesperación”. Gunter Grass , escritor y filósofo alemán(1982).


“Ser un hombre es, de entrada, hallarse en una posición que implica poder”.
Pierre Bourdieu, sociólogo francés.



“En general, la masculinidad es más importante para los hombres que la feminidad para las mujeres”. 
Helen Hacker, (1957)


“Necesitamos aprender a amar y ser amados por el hombre maduro, y mejorar nuestras relaciones masculinas sin competitividad ni hostilidad. (…) Nuestro mundo inestable y peligroso necesita urgentemente hombres maduros y mujeres maduras para que la especie sobreviva”.
 Robert Moore y Douglas Gilette 



"Un hombre feliz es aquel que durante el día, por su trabajo, y a la noche, por su cansancio, no tiene tiempo de pensar en sus cosas".
Gary Cooper, actor EE.UU.


"Un hombre debía ser alguien indómito e indomable que no acepta ser dominado por nadie, ni siquiera por sus amigos, su mujer o sus padres, y que sólo debe hacer su propia voluntad, por irresponsable, arbitraria o irracional que resulte. (...) Cada varoncito aprende de su mamá a quererlo todo y ahora. Y ese delirio de omnipotencia no se da nunca por satisfecho."
Enrique Gil Calvo, sociólogo español.



“La virilidad no es estática ni atemporal, es histórica; no es la manifestación de una esencia interior, es construida socialmente; no sube a la conciencia desde nuestros componentes biológicos; es creada en la cultura. La virilidad significa cosas diferentes en diferentes épocas para diferentes personas". 
Michael Kimmel, sociólogo.


“Ser rudo, ruidoso, beligerante; maltratar a las mujeres y convertirlas en objeto de fetichismo; buscar sólo la amistad entre los hombres al mismo tiempo que se detesta a los homosexuales; ser grosero, denigrar las ocupaciones femeninas. La primera obligación para un hombre es la de no ser una mujer”
Robert Stoller, antropólogo.


“Las vidas de la mayoría de los hombres estadounidenses están limitadas y sus intereses son diariamente mutilados por la necesidad constante de probar a sus compañeros, y a sí mismos, que no son afeminados ni homosexuales”, 
Geoffrey Gorer, historiador.



“La competitividad y la obsesión por el éxito aumentan la fragilidad del macho. Los esfuerzos que se exigen a los hombres para que sean conformes al ideal masculino provocan angustia, dificultades afectivas, miedo al fracaso y comportamiento compensatorios potencialmente peligrosos o y destructores”. 
Badinter, Elisabeth.



“La identidad masculina se fundamenta en un mito fundacional: el de que un hombre debe hacer lo que le dé la real gana, haciendo de su capa un sayo y cumpliendo su santa voluntad. Pero da la casualidad que lo que a un hombre le da la gana es o no hacer nada, o no hacer nada bueno, y entregarse a todos los caprichos pasajeros que se le ocurran”. Enrique Gil Calvo, sociólogo.


"Los hombres construyen puentes y tienden vías férreas a través de desiertos, y, no obstante, sostienen con éxito, que coser un botón es tarea superior a ellos".
Heywood Brown.
Periodista EE.UU.





El varón normal aguanta al patrono, a las instituciones de la clase dominante, e incluso a veces a su resentida mujer, no es el tipo rebelde que presume ser. La familia es a menudo la única guerra del varón. (...) Cuando un varón no puede presumir de rico, ni de inteligente, ni de simpático, ni de guapo, presume de varón. Una función parecida a la de los clubes de fútbol prestigiosos: ser del Real Madrid le compensa a uno de no ser nada en particular”. 
Josep Vicent Maques, Universidad de Valencia


“El interés materialista de los hombres por continuar con la opresión de las mujeres se debe principalmente a que poseen un estándar de vida más elevado que las mujeres en cuanto a consumo de lujo, tiempo libre y servicios personales. Los servicios personales de las mujeres “exoneran a los hombres de realizar muchas tareas poco placenteras (como limpiar los retretes), tanto dentro como fuera de la familia”. 
Anna Jonasdottir, filósofa.


“La masculinidad obsesiva es siempre fuente de conflictos y de tensiones. Obliga a ponerse una máscara que simule una superpotencia y una independencia matadoras. Y cuando cae la máscara se descubre un bebé que tiembla”.
David Gilmore, antropólogo


“Convertir al niño de mamá en un “monstruo sin piedad” que sea conforme al modelo es algo difícil y cruel”. Elisabeth Badinter, teórica queer.



“Hay que mostrar que la forma actual de la masculinidad no es sino una forma histórica, modificable y no necesaria y hay que encontrar caminos para proceder a esa modificación. (…) Instalados en una posición social de dominio –en relación a las mujeres- a los hombres no les ha sido preciso analizar sus formas de comportamiento, sus problemas, sus reacciones, y tienden a pensar que su forma de proceder es natural, espontánea, derivada de su personalidad, comportamientos y actitudes percibidos como intocables” 
Marina Subirats


“Nos hemos acostumbrado a pensar que los hombres “auténticos” son los que trabajan en las industrias del hierro, el acero y el carbón en los astilleros, madereras o las explotaciones agrícolas anteriores a la mecanización. Casi en su totalidad, nuestros héroes marciales han sido, en las fantasías y en las realidades del combate mano o mano, hombres de puras agallas físicas, voluntad de sobrevivir y sana osadía. ¿Qué me dice de toda esta fuerza bruta cuando hay más gente empleada en la elaboración de currys indios que en las minas de carbón, cuando los robots informatizados y no hombres sudorosos montan coches y cuando la predilección masculina por la violencia, lejos de salvar el orgullo nacional, amenaza la supervivencia del mundo?. Apenas hay nada que pueda hacerse en la sociedad actual que no puedan hacer las mujeres”. 
Anthony Clare.


"Todos llevamos a espaldas las alforjas llenas de experiencias masculinas que nos llevan a esperar de las mujeres una relación desigual y ventajosa. Por más que muchos hayamos experimentado importantes cambios en estos años recientes, en nuestras relaciones con las mujeres que amamos, todavía confiamos conseguir por consenso una posición privilegiada y dominante". 
Donald Bell.



"En el campo de las relaciones íntimas que nos vinculan con las personas cara a cara, las dos requisitorias más graves que están abiertas contra el varón posmoderno son: el sumario del padre ausente y la presunta inexpresividad emocional. En ambos casos, el familiar y afectivo, se nos acusa de una evasión en toda regla, que nos permite incumplir o defraudar todo tipo de compromisos personales. (...) No son sino las muestras más visibles y notorias de algo más profundo, que es una cierta retirada masculina de su antigua capacidad de comprometerse personalmente. En efecto, parecen darse una serie de indicios que dibujan una hipotética propensión de los varones hacia el absentismo, la evasión y el retraimiento, como si los hombres buscásemos escondernos, marginarnos o huir de la realidad. A este fenómeno se le puede llamar síndrome de evitación, de ausencia o de abstención masculina". 

Enrique Gil Calvo.

"La hombría se definía tradicionalmente en términos de fuerza y competencia, ya fuera en el trabajo, en las relaciones sexuales o en el deporte. (...) A muchos hombres en la actualidad les resulta evidente que la vida no se resume en una competición deportiva que hay que ganar sea como sea, que las mujeres no son rivales a quienes es preciso superar. Llorar es lícito, y es importante encontrar el punto de equilibrio con nuestros semejantes femeninos –sean amantes, esposas, compañeras de trabajo o amigas". Donald Bell.





“Lo más hermoso del hombre viril es algo femenino; lo más hermoso de la mujer femenina es algo masculino”. Susan Sontag, filósofa.


“Si bien es difícil ser mujer… es imposible ser hombre”. Ferdinando Camon






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