21 de mayo de 2018

¿Quienes son las Mujeres Que Ya no Sufren Por Amor? Prólogo del libro

Foto cortesía de la librería Louise Michel Liburuak


Las mujeres que ya no sufrimos por amor somos pocas aún, pero somos cada vez más. No nos hemos liberado del dolor ni hemos encontrado la fórmula para ser felices en el amor, pero nos llamamos así porque ya no nos sentimos condenadas a sufrir por amor: sabemos que lo romántico es político, y que otras formas de relacionarnos, de organizarnos y de querernos son posibles.

Las mujeres que ya no sufrimos por amor estamos haciendo la revolución amorosa desde los feminismos: estamos poniendo sobre la mesa la importancia de reinventar el amor romántico para sufrir menos, y disfrutar más del amor. Las redes sociales y afectivas, las emociones y los cuidados están en el centro de nuestro pensamiento, nuestros debates y nuestras luchas.

Las feministas hemos logrado muchos cambios a nivel legislativo y político, y estamos despatriarcalizando todo: la ciencia, la educación, las religiones, la medicina, la filosofía, el periodismo y la comunicación, el cine, el teatro, la democracia, los deportes, las instituciones, la familia… pero nos queda mucho trabajo por hacer en el nivel sexual, emocional y sentimental.

Aunque hace décadas que luchamos por alcanzar la autonomía económica, hasta hace poco se había hecho muy poco por la autonomía emocional, y cada una tenía que buscar las herramientas individualmente para poder trabajar la dependencia sentimental y despatriarcalizar sus emociones. Hoy, sin embargo, estamos trabajando colectivamente fabricando esas herramientas para la revolución de los afectos.

Nuestra forma de amar es patriarcal porque aprendemos a amar bajo las normas, las creencias, los modelos, las costumbres, los mitos, las tradiciones, la moral y la ética de la cultura a la que pertenecemos. Cada cultura construye su estructura emocional y sus patrones de relación desde una ideología concreta, por eso nuestra forma de amar en Occidente es patriarcal y capitalista.

Las niñas y los niños recibimos mensajes opuestos y aprendemos a amar de forma diferente, así que, cuando nos encontramos en la adultez, resulta imposible quererse bien. Los niños aprenden a valorar y defender su libertad y su autonomía; las niñas aprenden a renunciar a ellas como prueba de su amor cuando encuentran pareja. Las niñas aprenden a situar el amor en el centro de sus vidas, mientras que los niños aprenden que el amor y los afectos son “cosas de chicas”. Las niñas creen que para amar hay que sufrir, pasarlo mal, aguantar y esperar al milagro romántico; los niños, en cambio, no renuncian ni se sacrifican por amor. Las niñas aprenden a ser dulces princesas; los niños, a ser violentos guerreros. Ellas creen que su misión es dar a luz a la vida; la misión de ellos es matar al enemigo. Mientras ellas se hipersensibilizan y dibujan corazones por todos lados, ellos se mutilan emocionalmente para no sufrir y se preparan para ganar todas las batallas.

Así las cosas, no es de extrañar que cuando nos juntamos para amarnos el encuentro sea un desastre. En estas condiciones es imposible construir una relación basada en el respeto mutuo, el buen trato y la igualdad. Es imposible gozar del amor en una estructura de relación basada en la dominación y la sumisión, y en las luchas de poder que nos quitan gran parte de nuestro tiempo y energía: las guerras románticas que sostenemos nos impiden disfrutar del amor y de la vida.

Aprendemos a amar desde nuestra experiencia personal con la familia y el entorno más cercano, pero también con los relatos que mitifican el amor e idealizan unos modelos determinados de masculinidad y feminidad. Mitificar el amor sirve para que las mujeres, movidas por la pasión amorosa, interioricemos los valores del patriarcado, obedezcamos los mandatos de género y cumplamos con nuestros roles de mujer tradicional, moderna y posmoderna a la vez.

Estamos disfrutando de un salto tecnológico impresionante que nos permite contar relatos en múltiples formatos y soportes, pero el esquema narrativo de las historias sigue siendo el mismo: “Mientras él salva a la humanidad, ella espera a ser rescatada de la pobreza, de la explotación, de un encierro, de un hechizo, o de una vida aburrida. Cuando él termina su misión, va a buscarla y se la lleva a palacio, donde ambos vivirán felices y comerán perdices”.

Por culpa de estos cuentos, desde pequeñas nos convertimos en adictas a la droga del amor romántico, y así nos tienen entretenidas soñando con nuestra utopía romántica. Al patriarcado le conviene que permanezcamos encadenadas a esta ilusión, cada cual buscando la manera de ser rescatada por un príncipe azul. El milagro romántico nos aísla de las demás: para el patriarcado no hay nada más peligroso que las mujeres unidas, alegres y empoderadas trabajando en equipo en busca del bien común.

El romanticismo patriarcal es un mecanismo de control social para dominar a las mujeres bajo la promesa de la salvación y el paraíso amoroso en el que algún día seremos felices. La monogamia, por ejemplo, es un mito inventado exclusivamente para nosotras; ellos siempre han disfrutado de la diversidad sexual y amorosa y nos han prohibido que hagamos lo mismo. En el pasado, las leyes permitían a los hombres matar a sus esposas adúlteras. Hoy en día, la infidelidad femenina sigue siendo inaceptable, mientras se disculpan las “canitas al aire” de los hombres. Las mujeres seguimos sacrificándonos, renunciando, aguantando y sufriendo “por amor”, seguimos trabajando gratis en casa y en los cuidados “por amor”, seguimos soñando con la salvación personal a través del amor.

El patriarcado sigue vivo en nuestros corazones y goza de una excelente salud, por eso es tan importante hablar en términos políticos de nuestras emociones y relaciones. Desde mi perspectiva, el amor es un arma muy potente para revolucionar nuestro mundo y cambiarlo de abajo arriba. Podemos liberarlo de toda su carga patriarcal y expandirlo más allá de la pareja, hacia la comunidad. Podemos eliminar las jerarquías y luchas de poder entre nosotros, y construir nuestras relaciones con los demás desde la ternura, la empatía, la generosidad, la solidaridad y el compañerismo.

¿Os imagináis cómo sería el mundo si las mujeres, en lugar de despilfarrar nuestro tiempo en el amor romántico, lo dedicásemos a la lucha por una sociedad más libre e igualitaria? ¿Os imagináis a millones de mujeres trabajando unidas por la defensa de la naturaleza y los derechos humanos? Yo sueño con el día en que el amor rompa la barrera del dúo y pueda expandirse para cambiar toda nuestra forma de organizarnos y de relacionarnos.

Ese día aún está muy lejos: las ideas evolucionan a toda prisa, y somos geniales a la hora de imaginar nuevos modelos amorosos y nuevas formas de relacionarnos, pero las emociones evolucionan lentamente a lo largo de las décadas, y no podemos cambiar en dos semanas nuestra forma de sentir. Son muchos siglos de patriarcado los que llevamos a cuestas, y no tenemos herramientas aún para gestionar nuestras emociones. Seguimos con la misma madurez emocional de los primeros Homo sapiens: sentimos las emociones más básicas (alegría, ira, tristeza, miedo) de manera similar. La mayor parte de la humanidad resuelve sus conflictos con violencia, porque no nos educan para hacer frente a los tsunamis emocionales que nos invaden cada vez que sufrimos y hacemos sufrir a los demás. En las escuelas no nos enseñan a querernos bien, y cuesta mucho trabajo aprender a relacionarse con amor con nosotras mismas, con nuestro entorno y con la gente a la que queremos.

Sin embargo, estamos… en ello. 

Cada vez somos más mujeres pensando y debatiendo sobre nuestra forma de querernos y relacionarnos, cada vez somos más las que queremos liberar al amor del patriarcado, y las que reivindicamos nuestro derecho al bienestar, al placer y a la felicidad.

Las mujeres que ya no sufrimos por amor estamos analizando nuestra cultura amorosa para transformarla de arriba abajo, buscando otras formas de querernos, fabricando colectivamente herramientas para aprender a usar nuestro poder sin hacer daño a los demás, y para construir relaciones bonitas con los demás. Relaciones desinteresadas, relaciones basadas en el amor compañero, relaciones basadas en el placer, la ternura y la alegría de vivir.

Estamos con la imaginación activada, buscando nuevas formas de relacionarnos con nosotras mismas y con los demás. Queremos un mundo mejor para todos y todas, un mundo sin violencia, y sin guerras. Nuestro objetivo común es parar la guerra contra las mujeres y entre las mujeres, y contra nosotras mismas: queremos aprender a querernos bien para poder amar a los demás de la misma manera.

La revolución amorosa es a la vez personal y colectiva: lo romántico es político, pero también es social, económico, sexual y cultural. Queremos que el amor deje de ser un instrumento de opresión para utilizarlo como motor de la revolución sexual, afectiva y de cuidados en la que estamos trabajando desde los feminismos.

Las mujeres que ya no sufrimos por amor nos estamos cuestionando todo: ¿cómo desmitificamos el amor?, ¿cómo vamos a trabajar los patriarcados que nos habitan?, ¿cómo acabamos con las relaciones de dominación y sumisión?, ¿cómo nos liberamos de las masculinidades patriarcales?, ¿cómo aprendemos a amar sin hacernos la guerra?, ¿cómo podemos construir relaciones placenteras, hermosas, respetuosas, e igualitarias?, ¿cómo aprendemos a resolver nuestros conflictos sin violencia?, ¿cómo tejemos redes de cuidado, de trabajo cooperativo, de solidaridad con la gente?, ¿cómo vamos a trabajar desde el feminismo para reapropiarnos del placer, para reinventar el amor, para liberar al deseo de la culpa y los miedos?

Estamos en un momento apasionante. Por fin el amor ha dejado de ser un asunto íntimo y privado para convertirse en un debate social y político. Ahora hablamos de amor en las redes sociales, en las asambleas, en los bares, en las tesis doctorales, en los blogs, en los congresos y en las fiestas populares.

Las mujeres que ya no sufrimos por amor aún lo pasamos mal, pero no nos sentimos solas. Todas queremos vencer al monstruo de la soledad que nos tiene muertas de miedo, queremos superar la dependencia emocional, y aprender a amar desde la libertad, no desde la necesidad.

Es mucho el trabajo que tenemos por delante: queremos construir un amor compañero en el que nos sintamos libres e iguales. Queremos relaciones basadas en el buen trato, en el placer compartido, en la honestidad y la ternura. Queremos cambiar nuestra relación con nosotras mismas, y entre nosotras. Y queremos acabar con el patriarcado, la desigualdad, la pobreza y la violencia. Se trata de reinventar el amor para que nos alcance a todos y a todas.

El amor es una herramienta maravillosa para la transformación individual y colectiva. Cuando el amor no se reduce a la pareja y llega al vecindario, al barrio, al pueblo, entonces es un motor para construir una sociedad libre de explotación, violencia, jerarquías y dependencias.

La revolución amorosa que estamos llevando a cabo las mujeres feministas pone en el centro la alegría de vivir, los afectos, los cuidados y el placer. Sabemos que otras formas de quererse y organizarse son posibles, y aquí estamos: unidas, creativas y combativas, reivindicando el disfrute y el placer. Somos las mujeres que ya no sufren por amor.


Coral Herrera Gómez: Mujeres que ya no sufren por amor: Transformando el mito romántico, Editorial Libros de la Catarata, Madrid, 2018.










¿Cómo puedo conseguir el libro?

- Puedes encargarlo en tu librería favorita. 

- Puedes comprarlo en papel y en ebook en la web de la Editorial Catarata

- Puedes pedirlo en Amazon


20 de mayo de 2018

La feminista que encontró a su príncipe azul



Primera lectura de la boda real: qué bien que Megan es afrodescendiente y feminista. Qué guapísima está, qué sonrientes y enamorados, qué excelente puesta en escena, que grandioso espectáculo. Qué bien que ha puesto un coro de gospel ahí, qué bueno que elimina de su promesa lo de obedecer, que caras de perplejidad ponen los estirados de la familia real. Qué miradas de amor de Harry, que complicidad tan hermosa. Ojalá sean muy felices.

Segunda lectura de la boda real inglesa: el amor es el espacio en el que se unen feminismo y patriarcado, feminismo y monarquía, Iglesia, ejército y policía, nobleza y star system, matrimonio y familia, capitalismo y patriarcado. Así es como nos venden la versión light del feminismo, con flores y música, con besos y miradas románticas, con bellos discursos sobre el amor y sobre como cambiar el mundo, con caridad sin justicia social.

Mucho lujo y ostentación, joyas y marcas de moda, protocolo y glamour, sotanas y vestidos de miles de dólares, uniformes y coches de lujo, para seducirnos y encantarnos. En la boda de Megan se mezclan la tradición y modernidad para hacer compatible el feminismo, que es un movimiento revolucionario que cuestiona todos los mitos del romanticismo patriarcal, con el mito del Príncipe que se enamora de la humilde plebeya y la convierte en princesa. Sin duda ha sido una excelente puesta en escena, un grandioso espectáculo, un hermoso cuento de hadas con el que han disfrutado hoy millones de humildes plebeyas que han podido vivir un ratito su sueño a través de Megan y su boda romántica.

Así es como nos creemos que cualquier de nosotras puede llegar a lo más alto de la esfera social y económica gracias al amor. Así nos venden el cuento de que el príncipe azul nos cambiará la vida. Así es como parece que todo cambia mientras sigue todo igual. Así es como caemos todas en la #EstafaRomántica. Hay que reconocerlo, es una obra de teatro perfecta que invita a soñar, un negocio redondo, un final feliz maravilloso.

El lunes, todas a trabajar y a seguir luchando.

16 de mayo de 2018

Feminismo para sufrir menos, y disfrutar más del amor: nuevo libro de Coral Herrera Gómez




En su nuevo libro, "Mujeres que ya no sufren por amor: transformando el mito romántico", Coral Herrera Gómez analiza la manera en la que aprendemos a ser hombres y mujeres, y a relacionarnos entre nosotros, con el objetivo aportar su granito de arena para liberar al amor de su carga machista y patriarcal. La autora cree que para poder sufrir menos, y disfrutar más del amor necesitamos herramientas para desmontar el amor romántico, y para llevar la teoría feminista a la práctica.

Coral Herrera afirma que el amor es una energía que mueve al mundo, y tiene un potencial transformador que es revolucionario a todos los niveles, porque puede cambiar nuestra forma de sentir, de gestionar nuestras emociones, de relacionarnos y de organizarnos social, política y económicamente. Ella nos invita a trabajar individual y colectivamente para despatriarcalizarlo, reinventarlo, ensancharlo, multiplicarlo, y expandirlo más allá de la pareja.

Bajo el lema de que lo romántico es político y otras formas de quererse son posibles, la autora propone algunas claves para desaprender todas las creencias en torno a la utopía romántica posmoderna de corte individualista que nos mantiene anestesiadas, aisladas unas de otras, en eterna búsqueda del amor, encerradas en nuestra burbuja de miedos, y creyendo que estamos condenadas a sufrir por amor.

Coral Herrera trabaja desde la autocrítica amorosa feminista. Para aprender a querernos bien, y para poder relacionarnos de una forma más libre, igualitaria y amorosa con nosotras mismas, entre nosotras, y con los hombres, cree que es esencial que analicemos las relaciones de poder y las herramientas que tenemos para unirnos, para separarnos, para disfrutar del amor, para arreglar nuestros problemas y resolver los conflictos que tenemos con nuestras parejas y con las demás relaciones que construimos con nuestros seres queridos.

En esta recopilación de artículos, escritos con un lenguaje accesible y con espíritu alegre y combativo, la autora nos abre las puertas de una nueva utopía amorosa de carácter colectivo en la que quepamos todas y todos. Para llegar a ella es necesario hacer una revolución afectiva, sexual, amorosa, emocional, y cultural que nos permita construir relaciones más sanas y más bonitas.

Las mujeres que ya no sufren por amor son las protagonistas de esta transformación social  y esta revolución amorosa: hemos puesto en el centro del debate y la lucha feminista la ética de los cuidados, la política de las emociones, y el derecho de las mujeres al placer, al bienestar, y a disfrutar del amor, y de la vida en libertad, y en buenas compañías.


Coral Herrera Gómez es Doctora en Humanidades y Comunicación, escritora y bloggera, y coordinadora del Laboratorio del Amor, una red social de mujeres y un taller permanente en torno a los estudios sobre las relaciones amorosas desde una perspectiva de género. Ha trabajado como consultora de comunicación y género en organismos internacionales como Unesco, ILANUD, AECID y actualmente trabaja en UNED Costa Rica, y en Observatorio de Medios y Comunicación Centroamericano (GEMA). Escribe en su blog desde hace siete años y colabora en diversos medios de comunicación como Mente Sana o Pikara Magazine. Ha sido profesora e investigadora en la Universidad de la Sorbona en París IV, en la Universidad Carlos III de Madrid y ha publicado varios libros, entre los que destacan La construcción sociocultural del amor romántico (Fundamentos, fecha) y Más allá de las etiquetas (Txalaparta, 2011). También ha participado en varios libros colectivos e imparte conferencias en congresos internacionales sobre comunicación y género.



Herrera Gómez, Coral: Mujeres que ya no sufren por amor, Editorial Catarata, 2018, Madrid.





¿Cómo puedo conseguir el libro?

- Puedes encargarlo en tu librería favorita. 

- Puedes comprarlo on line en la web de la Editorial Catarata

- Puedes pedirlo en Amazon



12 de mayo de 2018

Mujeres que ya no sufren por amor



Cada vez que una de nosotras deja a un hombre que no la quiere, es un triunfo para el feminismo. Cada paso que damos para liberarnos del romanticismo patriarcal es un logro a la vez individual y colectivo. Cada vez que una mujer deja una relación en la que no es feliz, en la que no es correspondida, o en la que no es bien tratada, nos liberamos un poco todas. Estamos dando pasos gigantescos cada vez que decidimos que estamos mejor sin pareja que con ella, porque antes las mujeres no podíamos divorciarnos y teníamos que "aguantar". Ahora ya no estamos para sufrir, para sacrificarnos, para renunciar, para someternos al rol que nos han impuesto: ahora somos más autónomas, más libres y más felices, tenemos nuestras redes de afecto, y queremos disfrutar del sexo, del amor y de la vida con gente valiente y comprometida. Somos un peligro para el patriarcado, somos la resistencia, somos las "Mujeres que ya no sufren por amor". 

Mii libro está en las librerías desde el 21 de mayo, 


y en la web de la Editorial Catarata, en papel y en ebook 

#MujeresQueYaNoSufrenPorAmor




¿Cómo conseguir el libro? 

- Puedes encargarlo en tu librería favorita. 

- Puedes comprarlo on line en la web de la Editorial Catarata


- Puedes pedirlo en Amazon



8 de mayo de 2018

¿Y tú, a qué estás esperando?


by Sean Joro, Hule

Esperamos que nos vuelvan a invitar a salir después de la noche de pasión,
esperamos que no sea la primera y también la última. 
Esperamos que nos contesten un wassap, una mensaje, un mail, una llamada, 
esperamos que nos den un toque de facebook, un corazoncito en instagram, un like en twitter...
Esperamos que nos salve del aburrimiento y del vacío existencial, 
que nos cure los miedos y nos haga felices, 
que sea tan bonito como nos lo contaron,

que nos quepa el zapatito y nos lleve a su palacio de cristal.
Esperamos el final feliz que nos merecemos,

esperamos que sea para siempre. 

Esperamos a que llegue a casa al final del día,
Esperamos que no nos mienta, 
esperamos a ver si cambia,

esperamos a ver si se cura, 
esperamos a ver si arregla sus problemas, 
esperamos a ver si se divorcia de su esposa de una vez por todas. 
Esperamos a ver si le llega la madurez como por arte de magia, 
esperamos a ver si asienta la cabeza (junto a nosotras), 
esperamos ser las elegidas para formar una familia, 
esperamos que no nos de plantón de nuevo. 
Esperamos a ver si paga la pensión alimenticia. 
Esperamos a ver si desaparece de nuestras vidas y nos deja en paz, 
esperamos al futuro a ver si allí volvemos a enamorarnos. 
Esperamos que la próxima vez podamos hacerlo mejor, 
Esperamos la llegada del nuevo príncipe azul,
Esperamos que nuestro amor lo conmueva, lo transforme, lo deleite. 
Esperamos que aprenda, que reflexione, que tome decisiones, que de el paso, que reaccione.  
Esperamos que algún día deje de tener miedo y sea valiente. 
Esperamos que la próxima vez no vuelva a ocurrir. 
Esperamos que algún día nos necesite, 
esperamos que algún día él se de cuenta de lo especiales que somos, 
que pase algo mágico y aprenda a amar, 
que venga a nosotras rendido de amor y ternura.
Esperamos ser importantes y necesarias, 
esperamos poder salvar a quien nos lo pida, 
esperamos el milagro que nos regale el amor verdadero.

Esperamos demasiado. 
Esperamos en vano. 
Esperamos para nada. 

¿Y tú, a qué estás esperando para liberarte de la espera?


4 de mayo de 2018

Tus problemas son politicos



La mayor parte de nuestros problemas son colectivos, pero nos ofrecen soluciones individuales. Esta es la filosofía del «sálvese quién pueda» del capitalismo salvaje: si tu salario es bajo, emprende o búscate otro trabajo, si no llegas a fin de mes, juega lotería; si no encuentras pareja, opérate las tetas o apuntaté al Tinder, si sufres por amor, búscate un psicólogo; si estás triste o tienes ansiedad, tómate unas pastillas; si te quedas embarazada, búscate la vida; si sufres malos tratos, divorciaté y sal de tu casa; si te acosan en la calle, vístete de otra forma; si tu jefe no te paga, búscate la vida; si el dinero no te alcanza para divorciarte, aguantaté un poquito; si te da miedo salir en tu ciudad, no salgas; si pisotean tus derechos, emigra a otro país; si te condenan por expresarte libremente, te comes tú sola la cárcel; si tienes depresión, intenta ser positiva; si tu hija sufre acoso escolar, cambialá de colegio; si te mata tu ex novio, haber elegido mejor antes de emparejarte.

Sin embargo, estos problemas que crees que son personales, resulta que son sociales y políticos. No es que seas una fracasada, es que el sistema en el que vives es un fracaso porque no puede crear empleo para todo el mundo, porque necesita de unos pocos acumulando dinero y poder, y de una gran masa alienada y sometida al sistema a través de sus deudas y sus actos de consumo. Si, tenemos que pagar facturas, pero los salarios no dan: estamos en un sistema excluyente en el que millones de personas pasan hambre, huyen de las guerras, sufren la pobreza, la violencia machista, la discriminación por su color de piel, su identidad de género, su edad, orientación sexual, clase social.

Vivimos en un sistema explotador e inhumano, individualista y depredador, así que es normal que no nos vaya bien, o que solo les vaya bien a unos pocos. Compartimos los mismos problemas y los mismos miedos. Son asuntos sociales: el machismo, los salarios, los derechos laborales, los malos tratos, la doble jornada laboral, los derechos humanos, la violencia, la crianza y la maternidad, la soledad y el individualismo, la precariedad y la pobreza, la salud, el bienestar, las emociones, las relaciones, la tristeza y la alegría, el sexo y el amor romántico, todos son a la vez asuntos personales, y temas políticos.

Dado que la fórmula "sálvese quién pueda" no funciona, habrá que buscar soluciones colectivas a problemas que son colectivos. Ya hemos comprobado que solos y solas no podemos, y que o nos salvamos todxs, o no nos salvamos ningunx.

 #UtopíasParaTodas #LoRománticoEsPolítico #LoPersonalEsPolítico

2 de mayo de 2018

Sólo las feministas pueden acabar con el PP

Las únicas que podrían echar a la derecha y cambiar la realidad española son las mujeres feministas. Ellas lideran en estos momentos el único movimiento capaz de sacar millones de personas indignadas a la calle. Ni sindicatos, ni  partidos políticos, ni movimientos de izquierdas: sólo las feministas y las pensionistas están unidas dando la batalla, y sólo ellas están moviendo mareas humanas en todas las ciudades de España. Necesitamos al feminismo para liderar la lucha contra Rajoy y su gente, cada vez somos más y ya no nos pueden parar. #FeminismoContraElPP #LaRevoluciónSeráFeministaONoSerá

Únete al Laboratorio del Amor, por 10 euros al mes, o 100 euros al año

Únete al Laboratorio del Amor, por 10 euros al mes, o 100 euros al año
Para saber más pincha en la imagen

Regalate un curso en la Escuela del Amor

Regalate un curso en la Escuela del Amor
Visita mi tienda de regalos

Quiero colaborar


¿Quieres colaborar con mi blog? Ahora puedes hacerte mecenas de mi blog con una aportación ecónomica, grande o pequeña, cualquier aportación a este proyecto es bienvenida.



PayPal. La forma rápida y segura de pagar en Internet.

Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *