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2 de julio de 2020

Cómo disfrutar del Amor, ya en librerías



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Podéis adquirirlo en papel y en ebook,

Espero que os sea muy útil, que os guste mucho, y que lo disfrutéis ;) 

Coral Herrera 


30 de junio de 2020

¿Cuándo hay que dejar una relación?




Todas las historias de amor se acaban, pero nos cuesta mucho ponerles punto y final. Hay parejas que tardan meses, otras tardan años, y algunas no se atreven a separarse nunca, aunque saben que estarían mejor cada uno por su lado. 

Lo mejor para sufrir lo menos posible es terminar la historia en el momento justo, antes de empezar a sufrir o a hacer sufrir a la otra persona. Es muy difícil separarse, pero cuando no hay amor, no hay respeto, no hay igualdad, no hay cuidados, ni sinceridad, ni compromiso, es mejor separarse que seguir. 

No importa si lleváis dos semanas. dos meses o veinte años juntos: las relaciones en las que no se puede disfrutar del amor, es mejor terminarlas. Estar enamorada no es una excusa: millones de personas en el mundo se separan estando enamoradas. Lo importante no es la historia de amor que quieres vivir, sino tu bienestar y tu felicidad. Lo importante es ahorrarte sufrimiento, especialmente en las relaciones en las que no hay reciprocidad: los amores no correspondidos son los más dolorosos. 

¿Y cómo identificar cuando es el momento justo?, ¿cómo saber si ha llegado ese momento en el que ya el amor no da más de sí?  Ese momento te lo dice tu cuerpo y tu corazón: cuando te das cuenta de que no te estás divirtiendo, cuando no estás disfrutando, y cuando no te sientes cuidada. Además de las señales que los actos y el cuerpo de la otra persona nos lanzan, también están las señales que emite nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestro corazón: hay que aprender a escucharse a una misma y a tenerse en cuenta, y una de las principales demostraciones de amor hacia nosotras mismas es no estar en relaciones en las que sufrimos. 

Aquí algunos tips para saber cuándo ha llegado el momento de poner punto final a tu historia de amor. 

- Cuando lloras: esta es una de las principales señales de que algo no va bien. Si lo pasas mal, si sufres, si sientes angustia o ansiedad, si sientes miedo o te sientes decepcionada, si sientes dolor o rabia, si te enfadas todo el tiempo o te sientes muy triste, es porque la relación no está funcionando. Es la primera y más importante señal de alerta: es tu cuerpo el que te dice que lo estás pasando mal, y eres tú la que tienes que cuidarte a ti misma y responsabilizarte de tu felicidad. 


- Cuando estáis empezando y tenéis ideas completamente diferentes sobre lo que es el amor, la pareja, el compromiso emocional, y además tenéis ritmos diferentes a la hora de profundizar en la relación. Cuando cada cual tiene deseos y metas que no son compatibles: ni tú puedes obligar a tu pareja a que lleve tu ritmo, ni te pueden obligar a aceptar el ritmo de la otra persona. Las mujeres tendemos a adaptarnos a lo que hay, a lo que nos ofrecen, pero resignarnos nos genera un dolor y un rencor que no nos hace bien. 


- Cuando todo es muy difìcil y tu pareja te pone muchos muros y obstáculos: cuando tu pareja no quiere tener pareja, cuando sufre mutilación emocional, cuando te imponen una frecuencia y unos horarios sin preguntarte qué es lo que te apetece a ti. Cuando te ponen a una persona en medio de la relación, cuando te intentan mantener a distancia, cuando no te sientes libre para comunicarte cuando quieras, cuando sientes que no puedes actuar con espontaneidad, entonces hay que plantearse si merece la pena estar con alguien que tiene tantos problemas para disfrutar del amor. 


- Cuando tu pareja invisibiliza tu existencia o niega la existencia de la relación: "sólo somos amigos", "nosotros no tenemos nada", "tú no eres nadie en mi vida", "no le voy a hablar de ti a nadie", "no quiero que nos vean en público", "lo nuestro es sólo sexo", "lo nuestro es sólo un rollo"... este tipo de gente sigue diciendo lo mismo cuatro años después, así que generalmente si te niegan o invisibilizan es porque no te quieren. Y es muy doloroso estar con alguien que siente vergüenza de ti, o te pide que te quedes en un armario esperando, sin hacer ruido para que los demás no se enteren de tu existencia. 


- Cuando sientes que no hay un equilibrio en la relación, que uno de los dos está dando mucho más de sí que el otro, que uno de los dos está sosteniendo la relación con amor y cuidados, y la otra persona sólo se deja querer y cuidar. Cuando no hay equilibrio en el reparto de tareas, ni en las ganas, ni en la intensidad, ni en la economía... la persona que está poniendo más energías y recursos es la que peor lo pasa. Hay que dejar entonces la pareja, seas tú la que no logra dar lo mejor de ti, o sea la otra persona la que no llega: las relaciones sin equilibrio son generalmente muy difíciles, y sólo funcionan cuando uno de los miembros cede, acepta, se resigna, y se somete a lo que la otra persona ofrece. 


- Cuando las cosas van mal y tu pareja no quiere hacer autocrítica, cuando se limita a culparte de todo lo que ocurre sin reconocer su parte de responsabilidad, hay que salir corriendo. Jamás se van a arreglar los problemas si todo el peso de la relación recae sobre ti, si la otra persona no sabe pedir disculpas, si la otra persona no se trabaja su parte para que la relación vaya a mejor. La pareja siempre está en construcción, y siempre es cosa de dos: ambos tenéis que alimentar y cuidar la relación, y trabajaros lo que tengáis que trabajar para mejorar la convivencia y ser mejores personas.  


- Cuando eres tú la que notas que ya no quieres estar en pareja porque se te acabó el amor o porque te has enamorado de otra persona, tienes que ser honesta contigo misma, y con tu pareja, y hacer todo lo que esté en tu mano para evitar que sufra por ti. Cuanto antes actúes, mejor: es preferible pasar el dolor de una ruptura a estar en pareja sin sentirse querida. 


- Cuando tu pareja no se porta bien contigo, cuando no te trata bien: te da plantones, te hace feos, no te responde a los mensajes ni a las llamadas, se niega a ponerse condón, desaparece durante días y regresa sin dar explicaciones, se pone violento cuando se enfada o se estresa, te vigila para controlarte... Cuando trata de meter en la relación a otra mujer (una ex, una amiga nueva), cuando coarta tu libertad, trata de aislarte de tu gente, te critica constantemente, te humilla, se burla de ti en público, habla de ti despreciativamente, emite órdenes y se enfada si desobedeces, te chantajea emocionalmente, te amenaza, te ridiculiza, se avergüenza de ti, o te castiga con su indiferencia. Cuando tu pareja trata de ponerte celosa para que estés más insegura y te hagas más dependiente, e incluso, cuando tu pareja disfruta viéndote sufrir porque se siente poderoso, entonces lo mejor es dejar la relación. 


- Cuando tu pareja te dice que te ama pero no te sientes amada, tienes que escuchar primero lo que te dice tu corazón, confiar en ti y en lo que estás sintiendo. Cuando tu pareja dice una cosa, y hace otra, cuando no hay coherencia entre el discurso y su comportamiento, es importante que te pongas de tu parte, y entiendas que es peligroso quedarte en una relación en la que las palabras no dicen lo mismo que los actos de la otra persona.No importan los motivos por los cuales alguien está contigo aunque no te quiera: lo importante es que no te quedes ahí si no te sientes correspondida. 


- Cuando uno de los dos (o los dos) traspasa la línea roja del respeto, lo más probable es que no haya forma de garantizar que no va a volver a ocurrir. Cuando hay agresiones verbales o físicas hay que separarse y ponerse a trabajar en terapia para no volver a repetirlo con futuras parejas, para entender cómo llegaste a ese punto o cómo llegó la otra persona, y para que en el futuro el respeto mutuo sea siempre el centro de tus relaciones. 


- Cuando sientes que algo se te quiebra dentro, o cuando algo se rompe: la confianza, la comunicación, la complicidad... a veces es posible continuar cuando ha habido una infidelidad, pero si se rompe la confianza, cuando te juntas a alguien que te miente varias veces y que te engaña constantemente, la relación puede convertirse en un auténtico infierno. 


- Cuando a tu gente no le gusta tu pareja, y no le gusta cómo te trata, ni cómo les trata a ellos: esta es una de las claves más importantes. La gente que te quiere bien, quiere que seas feliz, y si ellos no se sienten bien en el mismo espacio que tu pareja, es por algo. Hay gente que no te lo dice abiertamente y sencillamente intenta verte a ti a solas para no tener que ver a tu pareja, o evita quedar contigo. Hay gente que sí te lo dice, y es importante que escuches los motivos por los cuales creen que no es una buena pareja para ti. Normalmente tú te autoengañas pensando que ellos no saben lo maravilloso que es tu chico, pero cuando lo dejas, te das cuenta de por qué a tu gente no le gustaba tu pareja. Así que escucha a los seres que te quieren y desean lo mejor para ti: pueden ahorrarte muchos meses y años de sufrimiento.  


- Cuando estás soñando con un milagro romántico para que cambie tu pareja o cambie tu relación, es porque algo no va bien: las mujeres nos pasamos la vida soñando con transformaciones mágicas, pero no nacimos para resignarnos, ni para esperar: la vida es sólo una, es muy corta, y no podemos desperdiciar nuestro tiempo en esperar cambios que normalmente sólo se dan en las películas románticas, pero no en la realidad. El único cambio posible es el que haces tú tomando decisiones y actuando para cuidarte y para intentar tener una vida mejor. 


- Cuando no hay condiciones para quererse, cuando hay algo que os separa o que os impide disfrutar del amor: tu pareja te confiesa que está casada, o de pronto se enamora de otra persona, o decide irse a otro continente a desarrollar su profesión o a vivir su sueño. Cuando tu pareja tiene  problemas que a ti te afectan, tienes que plantearte dejar la relación. Y también si tu pareja entra en una secta, o cae en una depresión y no quiere ni verte, o cae en una adicción que le va a llevar a la muerte. También puede ocurrir que tu pareja decida cambiar de vida radicalmente, o que seas tú la que necesite un cambio radical ... hay parejas que se quieren mucho pero no pueden estar juntas porque no hay condiciones o no hay compatibilidad, o porque ambas evolucionan en dirección contraria, o porque vienen cambios muy fuertes que impiden que la relación sea posible...siempre es mejor liberarse y liberar a la otra persona. 


- Cuando notas que tu pareja está aburrida de ti y sabes que está contigo por estar, cuando su apatía y su desgana te hacen daño, cuando su indiferencia te socava la autoestima, cuando te sientes utilizada, o cuando notas que el amor ya no da más de sí, no esperes a ver si florece solo como por arte de magia. 


- Cuando la relación está estancada, cuando te sientes atrapada: hay relaciones que no van para delante ni para atrás, y hay relaciones en las que uno de los dos miembros pierde su libertad porque uno impone unas condiciones carcelarias y le pide a la otra persona que se sacrifique y renuncie a sus proyectos, a sus sueños, a su vida social, a su red de afectos. 


- Cuando haya incompatibilidad en el tema de la crianza: si tú no quieres tener hijos o hijas, pero tú pareja sí, o al revés, ten muy claro que no le puedes imponer a nadie tus deseos y necesidades, pero que tampoco puedes ceder porque es muy duro no poder tener hijos cuando los quieres, y es una tortura tener hijos cuando no los deseabas. Sólo es posible fundar una familia con hijos cuando las dos personas están con muchas ganas y se comprometen con todo su corazón: la crianza es muy dura y hay que formar un buen equipo para sacar adelante a los niños/niñas. 


- Cuando sientes un malestar y no sabes ponerle nombre ni hablar de ello. No llega a ser dolor, es más bien una sensación de que algo no va bien, algo no te cuadra o no te encaja, pero no puedes explicarlo bien. A veces tiene que ver con el miedo a estar sufriendo una estafa. Por ejemplo, si empiezas una relación fantástica y crees que has encontrado un compañero, pero sospechas que tiene otras relaciones y que te está mintiendo. O cuando un día te ves cargando con problemas que no son tuyos, o te ves en un hogar estilo monarquía en el que la otra persona se comporta como un rey y a ti te ha tocado el papel de sirvienta. Cuando tú sola asumes la carga doméstica y de cuidados es porque algo no está funcionando bien: hay alguien abusando de ti, de tu energía y de tu tiempo para vivir mejor. Piensa que no sólo te pasa a ti, que no es un problema personal sino colectivo: son muchas las mujeres que viven como criadas de sus maridos, y tardan años en identificar a ese malestar que no tiene nombre del que hablaba Betty Friedan en su libro "La mística de la feminidad"


- Cuando hay más peleas y broncas que momentos buenos, cuando hay demasiado rencor acumulado por el paso del tiempo, y cuando notas que al sentaros a hablar sólo emitís reproches y más reproches. Hay que ponerse a pensar si merece la pena vivir siempre enfadados, y si no estaréis mejor separados. Si lo que quieres es vivir tranquila y estar bien, entonces no lo dudes: estar en pareja peleando constantemente es un infierno, y nos amarga la vida por completo. No pierdas tus energías en luchar contra tu pareja, ni en intentar cambiarla, ni en intentar dominarla: si no funciona la relación, si no os lleváis bien, lo mejor es terminarla con amor, a ser posible sin empezar una guerra. 


- Cuando estás cediendo todo el tiempo para no crear conflicto, cuando eres tú la comprensiva y la paciente, cuando estás renunciando a tus pasiones o a tus sueños, cuando estás siempre en una posición sumisa y complaciente por el miedo que tienes a quedarte sin pareja, cuando eres tú la que tira del carro todo el tiempo, hay que plantearse si merece la pena estar en una relación en la que tú no eres tú, y en la que siempre sale beneficiada la otra persona. 


- Cuando hay gente que se mete en tu relación para hacerte daño a ti o a tu pareja, hay que saber romper la relación cuando tu pareja no te cuida o no te protege por inacción u omisión, o directamente se pone del lado de la otra persona. 


- Cuando notas que tu pareja está haciendo verdaderos esfuerzos para que dejes tú la relación. Hay gente que cuando ya no te quiere empieza a portarse mal, muchos están pidiendo a gritos que le dejes: hazlo. No lo dudes ni un segundo: si te lo hace pasar mal es porque está deseando liberarse pero es demasiado cobarde como para decirtelo. 


- Cuando estás harta de aguantar, cuando sientes que ya no puedes más, cuando te sientas apática y desganada, cuando te das cuenta por fin de que no hay nada que hacer que no hayas intentado ya para salvar la relación, cuando sientas que te apetece volar, cuando te atrevas a imaginar la vida sin tu pareja, cuando te ves a ti misma feliz en un futuro sin tu pareja. 


Coral Herrera Gómez 


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23 de junio de 2020

¿Por qué hay hombres que disfrutan haciendo sufrir por amor?



Hay hombres que disfrutan haciendo sufrir a las mujeres: ¿quiénes son, qué les pasa, y por qué disfrutan con el sufrimiento?, ¿para qué lo utilizan, cómo se benefician?, ¿cómo detectarlos, cómo hacer para que no nos hagan daño?, ¿cómo cuidarnos a nosotras mismas, cómo salir de ahí en cuanto comiencen con sus estrategias de guerra para someternos? 

Hay que rebelarse políticamente ante estas estructuras de dominación y sumisión, porque es a través del amor como los hombres se benefician de nuestra adicción, de nuestra dependencia emocional y nuestra vulnerabilidad ante el mito romántico. Hay que ahorrarse todo el sufrimiento posible, cuidarse mucho, y aprender a identificarlos para evitarlos. 

En el sexto episodio de "Disfrutar del Amor" podrás escucharme hablar sobre los hombres que hacen sufrir a las mujeres, dura 30 minutos y te lo puedes descargar en tu teléfono o compu, está en Ivoox y en Spotify:


14 de junio de 2020

Duelos y rupturas: cómo sufrir menos


Duelos y rupturas: cómo sufrir menos. Ya podéis escuchar el quinto episodio de mi programa "Disfrutar del Amor", en Ivoox y Spotify. Espero que os sea muy útil para superar vuestros procesos de separación, para trabajar los duelos desde el feminismo, para evitar la guerra, para cuidaros mucho y ahorraros todo el sufrimiento posible, y para empezar una nueva etapa de vuestras vidas con energía e ilusión. #Duelos #Separaciones #autocuidado #Cuidados #Amor #Otraaformasdesepararsesonposibles


 

6 de junio de 2020

El amor ni se exige, ni se mendiga: autonomía emocional




El amor ni se exige, ni se mendiga: herramientas para trabajar la autonomía emocional. Mi nuevo podcast acaba de salir del horno, aquí lo tenéis calentito, en Spotify y en Ivoox.

No nacemos dependientes, nos hacen dependientes, inseguras, miedosas, celosas, acomplejadas, y nos mantienen aisladas unas de otras para que creamos que necesitamos ser amadas por nuestra media naranja. Para poder ser libres y para poder disfrutar de la vida, necesitamos trabajar nuestra autonomía emocional, en este post os hablo de algunas claves para fabricar tus propias herramientas:


31 de mayo de 2020

Cómo trabajar el ego para aprender a amar


Aquí el tercer capítulo de mi programa de podcasts "Disfrutar del amor". Espero que os guste y os sea útil. 

29 de mayo de 2020

¿Y si el gran amor de mi vida no llega nunca?







¿Y si no llega nunca el amor de mi vida? 

Aquí tenéis el segundo capítulo de mi programa "Disfrutar del Amor", estoy impresionada y super agradecida porque el primero lo escucharon más de 1.700 personas en sólo dos días, ¡me da mucha fuerza y energía para seguir! Podéis si queréis proponerme temas que os gustaría escuchar, aquí en comentarios, ¡muchas gracias y que lo disfrutéis!

27 de mayo de 2020

Yonkis del Amor: vamos a liberarnos de la adicción






Con el corazón a mil, os presento mi nuevo proyecto: "Disfrutar del Amor", un programa de podcast con audios de 30 minutos, ideal para escuchar mientras caminais, hacéis ejercicio, trabajáis en casa o viajáis. El primer episodio se llama: "Yonkis del Amor: vamos a liberarnos de la adicción". Podéis descargarlo en vuestros teléfonos para escucharlo cuando queráis, ¡espero que os guste mucho! 


Las yonkis del amor no nacemos, nos hacemos. La adicción al amor romántico nos hace sufrir mucho, daña nuestra salud mental y emocional, y en los peores momentos nos quita nuestra dignidad, y nuestra libertad. La buena noticia es que podemos desengancharnos: se puede salir de esta droga como de cualquier otra, no estamos condenadas a ser adictas ni a sufrir por amor. #AutoCuidado #Liberación #DisfrutarDelAmor

1 de mayo de 2020

Vídeo de Coral Herrera presentando su libro en Instagram



Este es el vídeo de mi presentación en Instagram ayer, os agradezco millones todos los mensajes de amor y todas las preguntas que me hicisteis, ¡espero que os guste la charlita, y que os sea muy útil! #DisfrutarDelAmor

Si quieres adquirir el libro en ebook, visita megustaleer.com

si lo quieres en papel, ya puedes reservarlo en tu librería favorita, ¡sale en Julio!




Aquí puedes leer el índice y la introducción de Cómo disfrutar del Amor,


Aquí puedes ver todos los libros de Coral Herrera 

30 de abril de 2020

"Cómo disfrutar del Amor", índice e introducción

Coral Herrera Gómez 

Ya a la venta en tus librerías favoritas y en megustaleer.com


Cómo disfrutar del amor, 
Herramientas para transformar el amor romántico




Índice

Introducción 

1.         El termómetro del amor

2.         El termómetro del desamor

3.         Herramientas para disfrutar del enamoramiento

4.         Herramientas para desmitificar las parejas felices

5.         Herramientas para desmitificar el mito romántico, las princesas y los príncipes   
            azules

6.         Herramientas para disfrutar más del sexo

7.         Herramientas para trabajar el autoengaño

8.         Herramientas para la autorregulación de las emociones

9.         Herramientas para trabajar el autoboicot y el maltrato

10.       Herramientas para trabajar el miedo y los celos

11.       Herramientas para trabajar el masoquismo romántico y el victimismo

12.       Herramientas para trabajar la autoestima

13.       Herramientas para trabajar la dependencia emocional

14.       Herramientas para trabajar las luchas de poder en la pareja

15.       Herramientas para una ética amorosa

16.       Herramientas para gestionar la rabia y el dolor

17.       Herramientas para separarte con amor

18.       Herramientas para pasar el duelo 

19.       Herramientas para trabajar el compromiso contigo misma

20.       Herramientas para ser práctica y realista

21.       Herramientas para hacer tus propias gafas violetas 

22.       Herramientas para cuidar el amor

23.       Herramientas para expandir y multiplicar el amor

24.       Herramientas para llevar la teoría a la práctica





INTRODUCCIÓN


El amor romántico es una de las experiencias más hermosas que vivimos los seres humanos, pero también una de las más dolorosas. Millones de personas dedican toneladas de tiempo, energía y recursos a buscar su media naranja creyendo que así podrán transformar su vida, salvarse a sí mismos, solucionar sus problemas, y ser muy felices. El sueño romántico nos hace sufrir mucho porque es muy difícil encontrar a nuestra media naranja, y cuando la encontramos nos decepcionamos porque las relaciones no son tan bonitas, tan perfectas y maravillosas como en los cuentos y las películas.

El mito romántico es una ilusión colectiva, un espejismo compartido por casi todas las culturas del planeta cargado de promesas falsas. Soñamos con el paraíso romántico pero la realidad es que pasamos más tiempo sufriendo por amor que disfrutando del amor. Creo que las mujeres sufrimos más por amor que los hombres, porque desde pequeñitas se nos machaca con la idea de que el amor nos salvará.

Nos enseñan a poner el amor y los cuidados en el centro de nuestras vidas. El amor hacia un hombre nos pone a muchas de rodillas, y sucede que sin darnos cuenta asumimos los roles tradicionales femeninos que nos sitúan en un plano de dependencia con respecto al hombre. Y esto nos hace sufrir porque nos genera una enorme contradicción: queremos ser libres y autónomas, queremos construir relaciones igualitarias, sanas y bonitas, queremos disfrutar de la vida con o sin pareja, queremos compatibilizar nuestras ideas feministas con nuestros sentimientos y nuestras formas de relacionarnos.

Pero es bien difícil. Cuando una empieza a trabajarse para poder disfrutar más de la relación con una misma, del amor y de la vida, la principal dificultad que encontramos es poder llevar la teoría a la práctica. No recibimos ningún tipo de educación emocional y sentimental que nos permita aprender a querernos bien: las únicas referencias que tenemos para crear nuestro mundo emocional son las relaciones de pareja en los adultos de nuestro círculo familiar y social más cercano, y las novelas, películas, series y canciones de nuestra cultura.

Necesitamos herramientas que nos ayuden a querernos y a tratarnos bien, a resolver nuestros conflictos sin violencia, a identificar y expresar nuestras emociones para que no nos invadan y no hagan daño a nadie. En el sistema actual educativo y de crianza, lo único que nos enseñan es a reprimirlas, de manera diferente si somos mujeres u hombres: nos queda muy claro desde pequeñas que las niñas no se enfadan y los niños no lloran. Nuestra educación emocional está basada en la negación y la represión de nuestras emociones, por eso cuando vivimos historias emocionales muy fuertes, enfermamos: nuestra salud mental se va deteriorando en la medida en que sufrimos. Y es entonces cuando pedimos ayuda a los profesionales: cuando ya estamos destrozadas, por fuera y por dentro. Y en realidad estos profesionales deberían poder ayudarnos desde el principio a comprender las relaciones humanas, y a trabajar para que sean menos conflictivas y dolorosas.

Hasta hace muy poco, dentro del feminismo se había asumido que el amor romántico era una trampa para las mujeres, y que para ser libres debíamos renunciar a enamorarnos de un hombre. Cuando devoraba libros de feminismo para la tesis, yo pensaba, no puede ser, debe de haber alguna forma para poder reapropiarnos del amor, resignificarlo, transformarlo, reinventarlo. Debe de haber alguna manera para liberar al amor del machismo: y la hay.

El amor está en permanente construcción, así que podemos quedarnos con lo mejor de nuestra cultura amorosa, y ponernos creativas para imaginar otras formas de amar y de quererse. Como lo romántico es político, el trabajo no sólo es personal, sino también colectivo, y yo siento que cada vez hay más gente con ganas de transformar el amor para poder disfrutarlo.

Creo que cada vez somos más trabajando en una revolución amorosa que incluye no sólo el amor romántico, sino también los cuidados y las redes de afecto que nos sostienen y nos acompañan en el camino de la vida. El objetivo común de esta revolución sentimental es poder amarnos bien, poder querernos más y mejor, liberar al amor de toda su carga machista y de su estructura patriarcal, y aprender a construir relaciones bonitas, sanas, e igualitarias.

Muchas mujeres nos estamos juntando para imaginar otras formas de querernos al margen del modelo romántico patriarcal, y de crear nuestras propias utopías amorosas que nos sirvan como modelo frente a la hegemonía romántica del sadomasoquismo y la sublimación del sufrimiento. Estamos trabajando para poder relacionarnos y organizarnos de otra manera, para que nuestras relaciones estén libres de violencia y explotación, para poder amarnos sin sufrir y sin hacer sufrir a los demás. Estamos haciendo una revolución sentimental y amorosa que es a la vez personal y política.

Escribo este libro convencida de que podemos sufrir menos, y disfrutar más del amor. A lo largo de mi trabajo de investigación en torno al amor romántico, he podido comprobar que no hay una fórmula mágica para ser feliz en una relación de pareja, pero si que podemos construir nuestras propias herramientas para intentar tener una buena calidad de vida, para sufrir lo menos posible, y para transformar el amor de manera que nos alcance a todos y a todas.

Hace tres años fundé el Laboratorio del Amor, un grupo de investigación formado por mujeres de diferentes edades y países que nos dedicamos a estudiar el amor romántico, y a trabajar para encontrar el modo de querernos sin sufrir, ni hacer sufrir a los demás.

Somos un poco como las campesinas del amor: vamos sembrando semillas, y ya estamos recogiendo los frutos del trabajo que estamos haciendo juntas. Nuestro objetivo común es disfrutar más del sexo, del amor y de la vida, y nuestros lemas son: lo romántico es político, y otras formas de quererse son posibles. Analizamos el romanticismo patriarcal para identificar y desmontar los mitos con los que nos seducen, y para entender cómo hemos interiorizado todos los mandatos de género a través del amor. Trabajamos en el autoconocimiento desde la autocrítica amorosa: queremos conocernos mejor, trabajar nuestros patriarcados, y aprender a querernos bien a nosotras mismas, y a los demás.

En el Laboratorio tenemos una caja de herramientas que alimentamos con los aprendizajes que hemos ido acumulando desde que nos enamoramos por primera vez hasta los que vamos adquiriendo en el presente. También nutrimos nuestra caja de herramientas con buenos consejos. Consejos de esos que les damos a nuestras amigas más queridas para que busquen la felicidad, para que se cuiden más, para que salgan de relaciones en las que no son felices, para que dejen de perder el tiempo con chicos que no saben disfrutar del amor…. Estos consejos están basados en el cariño que sentimos por ellas, y en el sentido común, que tenemos todas desde que tenemos uso de razón. Se trata simplemente de aplicárselos una misma, de escucharse con amor, y de ponerse manos a la obra para ayudarnos a nosotras mismas.

También alimentamos la caja con trucos, estrategias, fórmulas que nos han funcionado para trabajarnos los duelos, los celos, el miedo, la culpa, el sufrimiento, la dependencia emocional, el Ego, la autoestima, la asertividad, el empoderamiento, el autocuido, la violencia machista que hemos sufrido, y la forma en que hemos ido trabajando todo esto para poder disfrutar del amor. Entre todas generamos recursos y herramientas para poder hacer autocrítica amorosa, individual y colectiva, y para poner en práctica nuestra propia utopía amorosa.

En este libro comparto algunas de las herramientas con las que trabajamos en el Laboratorio del Amor. Siento que desde que publiqué mi tesis doctoral hasta la actualidad, cada vez hay más gente buscando la manera de dejar de sufrir por amor, y de liberarse de los patriarcados que nos habitan. No lo tenemos fácil porque no tenemos apenas referencias de gente que disfrute del amor. La mayor parte de nuestras heroínas y héroes son grandes sufridores, y las historias de amor que nos ofrecen están basadas en el sadomasoquismo que heredamos de la cultura cristiana.

Así que tenemos que hacer una revolución cultural para imaginar otras heroínas, otros héroes, otras tramas, y otros finales felices. Hay que inventar nuevos modelos amorosos, y redescubrir la diversidad que queda oculta tras el modelo hegemónico de la pareja heterosexual que funda una familia feliz. Es un trabajo enorme que tenemos que hacer juntos y juntas para poder experimentar el amor en una dimensión mucho más amplia, sin limitarlo a la pareja romántica.

Necesitamos explorar nuevas formas de querernos, nuevas maneras de relacionarnos y de disfrutar de  la vida: en pareja, en grupos, y a solas. Necesitamos poner en común todas nuestras energías, nuestro amor, nuestra imaginación, nuestra creatividad y nuestros conocimientos para hacer la revolución amorosa, de los afectos y los cuidados.

Queremos aprender a querernos más y mejor, y la pregunta que más me hacen en mis conferencias, talleres y cursos en Internet es: ¿cómo? Así que en este libro he querido compartir mi metodología de trabajo, que es muy sencilla. Parte de la idea de que la mayor parte de nuestros problemas, no son problemas personales, sino colectivos. Por lo tanto, las soluciones tenemos que encontrarlas colectivamente.

Dado que el amor nos hace sufrir tanto, es necesario entonces trabajar en ello para transformarlo, y para liberarlo del machismo y el patriarcado. Desde siempre las mujeres hemos hablado mucho sobre el amor, el patriarcado, la división sexual del trabajo y de la vida, las emociones, el deseo y el erotismo, las relaciones entre hombres y mujeres, pero hasta hace poco no se consideraba un tema político. Hoy, gracias al feminismo hemos podido entender que sufrir por amor no es cuestión de mala suerte sino un tema social y polític: lo que nos pasa a una, nos pasa a todas.

El amor romántico es una gigantesca construcción social y cultural que va cambiando según las etapas históricas y las zonas geográficas. Aprendemos a amar en un sistema de organización capitalista y patriarcal, heredamos las creencias y los tabúes, asumimos las normas y las prohibiciones, reproducimos las costumbres, y cuando tenemos interiorizado todo el romanticismo patriarcal, lo reproducimos y lo transmitimos a las siguientes generaciones.  

El primer paso para empezar a trabajar es analizar cómo aprendemos a amar, poniendo el foco en la diferencia entre hombres y mujeres. Somos educados de manera diferente, tenemos expectativas diferentes sobre el amor de pareja, y por eso nos cuesta tanto querernos bien. Además, vivimos en un sistema que se aprovecha de la mitad de la población humana: nuestras relaciones son de explotación. Entender por qué las mujeres nos sometemos voluntariamente a estas relaciones de dominación y sumisión nos está sirviendo para conocer mejor nuestra cultura amorosa y para desmontar todos los mitos con los que nos seducen para que pongamos el amor en el centro de nuestras vidas.

El segundo paso consiste en hacer ejercicios y generar herramientas que nos sirvan para liberar al amor del machismo, y liberarnos de los patriarcados que nos habitan. Para poder llevar la teoría a la práctica, es muy importante tomar conciencia de cómo interiorizamos el romanticismo patriarcal. Una vez que identificas todo aquello que te hace daño, que no te ayuda, que no te gusta, es más fácil diseñar una estrategia para trabajar todo lo que deseas cambiar.

El tercer paso consiste en poner en práctica la estrategia: es muy importante tener confianza en una misma, y entender que ninguna mujer está condenada a sufrir por amor, que todo puede trabajarse, que se puede disfrutar de las relaciones y también de la soltería, que podemos vivir el amor de otra forma, que podemos evitar las relaciones dolorosas, y podemos salir de las relaciones de violencia.

Para ello hay que trabajar mucho la autoestima personal, y el empoderamiento colectivo. En el Laboratorio del Amor nos ha acompañado siempre el grito de guerra de que sí se puede: el amor es una energía que mueve el mundo, y no hay por qué reducirlo a la pareja. Cuanto más amor tengamos en nuestras vidas, más felices seremos, y cuanto más diversos sean nuestros amores, y más grandes nuestros afectos, más fácil y bonita será la vida para todas y cada una de nosotras. La pareja no puede ser la única fuente de amor: es  una relación más en la red de afectos que vamos construyendo desde la infancia hasta la muerte.

Las herramientas en las que trabajamos son sobre todo estrategias que diseñamos a partir de las preguntas que vamos generando en nuestros procesos de investigación, y que nos ayudan a mirarnos desde otra perspectiva, a vernos desde fuera, a darnos buenos consejos, y a cuidarnos a nosotras mismas, y entre nosotras. Estas estrategias a veces funcionan y a veces no, por eso hay que ir probando, eligiendo y descartando. Es un proceso de investigación apasionante, y en la medida en que lo ponemos en común con más mujeres, vamos nutriéndonos de buenos consejos, de experiencias y aprendizajes propios y de las demás. Los relatos de las compañeras nos ayudan a comprender lo que nos pasa, y a construir nuestro propio relato vital.

Una de las claves de nuestro trabajo es poner en el centro el disfrute, ahorrarnos sufrimientos, evitar problemas, gestionar nuestras emociones, ser prácticas para poder hacer frente a la realidad. La idea es no derrochar el tiempo y las energías en buscar a la persona ideal, o en empeñarse en sacar adelante una relación que no funciona ni funcionará. Si estamos juntos es para disfrutar, y si no estamos disfrutando, seguro que estamos mejor separados.

Con este afán por disfrutar, resulta más fácil cuidarse, tomar buenas decisiones, y liberarse de la necesidad de ser amadas. Hay que ahorrarse cuantas más lágrimas, mejor. Sufrir nos pone muy feas y nos envejece. Es justo lo contrario a lo que sucede cuando nos enamoramos y estamos felices: se nos ve radiantes, nos brilla el pelo, la mirada, la piel, y todo el mundo nota nuestras noches de amor.

Cuando sufrimos, en cambio, se nos marcan las ojeras, las bolsas, las arrugas, se nos borra la sonrisa, se nos opaca la mirada y se nos seca la piel. Estamos más cansadas siempre, porque sufrir nos roba las energías y la alegría de vivir.

Sufrir no es gratis: además de envejecer, nos deteriora por dentro y por fuera. Nuestra salud mental y emocional se daña, nuestra salud física también, nos convertimos en yonkis del amor, nos aislamos de los demás y tenemos tal necesidad de ser amadas que somos capaces de ponernos de rodillas para mendigar o exigir amor.

Como ya estamos hartas de sufrir, hay que buscar la manera de reivindicar nuestro derecho al placer, al bienestar y a la felicidad. Lo que queremos es poner en práctica todos nuestros aprendizajes y socializarlos para que los utilice todo el mundo en su trabajo personal. El Laboratorio es un espacio de construcción colectiva de conocimiento en la que cada cual aporta con sus preguntas, sus lecturas, sus aprendizajes, las experiencias personales de su pasado y su presente. Así es como estamos construyendo toda una metodología de trabajo que nos permite aterrizar nuestros sueños en la realidad, sin dejar de cuidarnos mucho a nosotras mismas.

Cada cual construye su propia utopía amorosa, pero existe una base sin la cual no es posible disfrutar del amor: para que una relación sea bonita y sana, tiene que ser libre, igualitaria, basada en el respeto mutuo, el buen trato, el apoyo, la complicidad y el compañerismo. Con estos ingredientes básicos, cada cual puede construir su propio modelo amoroso, y diseñar sus estrategias para darle forma y llevarlo a la realidad.

Todo el trabajo lo hacemos desde el autoconocimiento y la autocrítica amorosa, con la que identificamos todo aquello que no nos gusta, o que podríamos mejorar, o aquello que podríamos evitar para estar mejor. Y luego nos ponemos a pensar en cómo eliminar esos patrones, cómo salir de los círculos de dolor en los que nos relacionamos, cómo acabar con las luchas de poder en las parejas, cómo trabajarnos los celos, la culpa, los miedos, el masoquismo, el victimismo, el Ego, la autoestima, y el poder.

En este libro comparto el trabajo que he hecho a lo largo de mi vida, y parte del que hemos venido haciendo en estos años en el Laboratorio del Amor y en la Escuela del Amor. Encontrarás herramientas para construir tus propias gafas violetas, para saber si te están queriendo bien, para dejar la guerra contra ti misma, para aprender a cuidarte y a quererte bien.

También encontrarás claves para trabajar el duelo, para disfrutar más del sexo, para usar tu poder sin hacer daño a los demás, para ser más realista, para evitar el victimismo, para no someterme ni dominar al otro, para resolver tus problemas con comunicación, empatía y asertividad. 

Es mucho trabajo el que tenemos por delante, pero hay que divertirse para poder disfrutar del proceso. Porque no tiene fin; es un trabajo para toda la vida. Es un desafío apasionante: se trata, nada más y nada menos, de separar el amor y el sufrimiento, para unir el amor al placer y al disfrute. Se trata de aprender a relacionarnos y organizarnos de otra forma, de encontrar la manera de acabar con los odios, de vencer a la soledad, de unirnos para construir un mundo mejor en el que el amor nos alcance a todos y a todas.

Esta revolución de los cuidados, de los afectos y del amor, tiene que ser placentera: si lo que queremos es dejar de sufrir, hay que disfrutar de todo este trabajo, y mi consejo siempre es que es más divertido trabajar rodeada de mujeres y hombres valientes que están en lo mismo que nosotras. Porque la alegría de vivir y las ganas de disfrutar son contagiosas: cuantas más seamos, más rápido avanzaremos en la transformación que necesitamos.

Espero que disfrutéis mucho de estas herramientas, que os sean útiles para vuestro trabajo, y que logre contagiaros las tremendas ganas de reinventar y gozar del amor con las que escribo este libro.  

 
Coral Herrera Gómez




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Y aquí la presentación del libro en Instagram (1 hora)


22 de abril de 2020

13 consejos para divociarse bien



Si estás pensando en separarte o divorciarte, hazlo bien. Es un proceso muy doloroso, pero podemos ahorrarnos toneladas de sufrimiento si somos generosos, si nos cuidamos mutuamente, si cuidamos las palabras en las negociaciones, si le deseamos a la otra persona que le vaya bien, y si nos cuidamos a nosotros mismos y nosotras mismas. 

21 de abril de 2020

Cómo disfrutar del amor, mi nuevo libro



Os presento con mucha ilusión mi nuevo libro, "Cómo disfrutar del amor", de Ediciones B. Es una caja de herramientas feministas para trabajarse el tema del amor, a solas, en pareja, y con vuestras amigas y colectivas.

Es útil para trabajar en terapia, para diseñar talleres, y para todas aquellas mujeres que quieren dejar de sufrir, y empezar a disfrutar del amor, y de la vida.

Podréis adquirirlo en la web de Penguin Random House, megustaleer.com, y ya podéis reservar vuestros ejemplares en papel para que os lleguen a casa en Julio, en:

- vuestra librería favorita
- la Casa del Libro
- FNAC
- Amazon
- Google Play y Apple Books



Becas para el Laboratorio del Amor




Ahora, cada vez que una mujer se inscribe en la Comunidad de Mujeres del Laboratorio, está becando a otra mujer sin recursos económicos durante dos meses. Aquí puedes unirte a nosotras, y estar todo el tiempo que necesites: un mes cuesta 30 euros, dos meses 50 euros, un año 100 euros.
Si quieres, también puedes suscribirte por 10 euros al mes.

También puedes amadrinar a otras mujeres , puedes hacer tu donación con una beca (20 euros), 2 becas (40 euros), o 3 becas (60 euros)

Si necesitas una beca, escríbeme un correo a esta dirección: laboratorioamorcoral@gmail.com

Más información en mi web:

http://otrasformasdequererse.com/amadrina-a-una-mujer/

14 de abril de 2020

Soy dueña de mi amor



Uno de los descubrimientos más importantes que he hecho en mi vida fue darme cuenta de que todas podemos elegir de quién enamorarnos, y tomar conciencia de cuándo ha llegado el momento de desenamorarnos. 

Podemos sentirnos muy atraídas por alguien, pero antes de empezar a drogarnos con el amor podemos pararnos a pensar si queremos o no enamorarnos, si nos merece la pena, si nos conviene o no, y cuáles son las dosis que podemos tomar para disfrutarlo. 

La gran trampa del amor romántico es que nos hace creer que cuando Cupido dispara sus flechas no podemos hacer nada, y que estamos condenadas a sufrir, e incluso a vivir una vida horrible junto a tipos que no nos aman y que no nos cuidan. 

Pero cuando te das cuenta de que eres un ser libre, que tú eres dueña de tu vida, de tu cuerpo, de tu deseo, entonces lo que buscas es ahorrarte sufrimiento. Cuando te cuidas y te quieres bien, cuando tienes ganas de tener una buena vida, comprendes que no estás condenada, que puedes elegir con quien quieres estar y con quién no, que puedes utilizar el sentido común para tomar decisiones, y que por tanto no eres ninguna esclava del romanticismo patriarcal. 

Tardé unos años en descubrirlo, pero fue una liberación total saber que yo soy responsable de mi felicidad, soy dueña del amor que nace en mí, y yo elijo con quien quiero vivirlo y compartirlo.

Coral Herrera Gómez 

13 de abril de 2020

#SembradorasDeSemillas



Una de las cosas que podemos hacer desde casa para cambiar el mundo es usar nuestras redes sociales para ayudar a la gente a hacerse preguntas, a pensar desde la crítica constructiva, a tomar conciencia, a activar su imaginación para imaginar un mundo mejor. 

Es un buen momento para que todas y todos hagamos autocrítica y nos cuestionemos nuestro estilo de vida, y revisemos la manera en que repartimos los cuidados, la forma en que tratamos a la gente cercana y a la desconocida, la forma en que consumimos y viajamos, la forma en que nos organizamos. Hay que hacer muchos ejercicios de empatía para despertar a la gente y para ilusionar a todo el mundo con la posibilidad de transformar esta sociedad a base de solidaridad y apoyo mutuo. 

No es fácil hacer pedagogía, lo sé, pero pensad que al lanzar preguntas a la gente estáis sembrando semillas para despertar su sensibilidad, su creatividad y su conciencia crítica. A mí me ayuda pensar que alguna de estas semillas pueden florecer en los corazones de unas cuantas personas, aunque sean pocas. Creo que este trabajo de sensibilizar a la gente y ayudarles a tomar conciencia merece la pena y dará sus frutos, pienso que en algún momento volverá la primavera. 

#SembrandoSemillas #HaciendoRevolución #LlegaráLaPrimavera

12 de abril de 2020

¿Qué sienten las mujeres víctimas de violencia machista?



Las mujeres que sufren malos tratos por parte de su pareja sienten muchas cosas, y muy diversas, y cambian con el tiempo, y hasta el tiempo que aguantan sufriendo malos tratos varía: unas están toda la vida, y otras sólo unos meses.

Cada mujer que sufre malos tiene una situación diferente: hay mujeres que pueden escapar, y otras no. Hay mujeres que sufren dependencia económica, otras dependencia emocional, otras, las dos cosas. Hay mujeres que son religiosas y otras que no lo son, a unas sus creencias las ata más al agresor, y a otras no.

Unas son conscientes desde el primer momento de lo que les está pasando, otras tardan meses o años, otras no toman conciencia nunca. Unas saben de feminismo y otras no, unas han estudiado un máster sobre violencia machista y no pueden verse como víctimas, y otras no saben ni leer pero saben el peligro que corren sin que nadie se lo diga.


MIEDO 

Es la emoción más común, y la más torturante: el miedo es una emoción muy poderosa y se emplea para torturar a los enemigos en las guerras. Las mujeres victimas de violencia machista viven en guerra: a veces el miedo es puntual (cuando él llega a casa), y otras veces las mujeres lo sienten cada segundo de sus vidas. Son muchos los miedos: miedo a quedarse solas, miedo a la reacción de sus seres queridos cuando se enteren, miedo a hacer sufrir a los demás, miedo a que sus hijos e hijas sufran violencia, miedo a la pobreza, miedo a imaginar otra vida posible, miedo al qué dirán, miedo a ser culpabilizadas de la situación, miedo a que las separen de sus mascotas, miedo a que las maten, miedo a que él descubra sus deseos de huir, miedo a que maten a sus hijos, hijas y animales.


CULPA 

Muchas de ellas sienten culpa porque creen que si se portaran bien y obedecieran, su marido no se pondría agresivo. Sienten que algo hacen mal, porque el maltratador las hace creer que son ellas las que le provocan. El maltratador las quiere sumisas, y siempre va a encontrar una manera de hacerlas responsables de la violencia que sufren. Algunos intentarán hacerles creer que lo hacen por su bien, o que no les quedó otro remedio.

La sociedad entera cuestiona a la víctima de violencia machista porque no se comprende como un hombre amable y educado puede llegar al desborde emocional y estallar en violencia. "Algo habrá hecho esa mujer", murmuran cuando ven que el vecino que da los buenos días en la escalera ha asesinado a su compañera.

La forma en que la sociedad disculpa a los maltratadores y asesinos es haciéndonos creer que están locos, o que se les cruzó el cable momentáneamente porque estaban sufriendo mucho. Por eso en la prensa de muchos países nos presentan un acto de odio como un acto de amor: la mató porque ella le hizo sufrir.


COMPASIÓN

Muchas mujeres permanecen con sus maltratadores y los siguen amando porque sienten pena por ellos. Las mujeres enamoradas ven lo que los demás no ven: al niño asustado que hay dentro de cada agresor. Les da ternura y pena, y quieren maternarlo, ayudarlo, guiarlo, educarlo, acompañarlo en su proceso con la esperanza de que ellos cambien algún día.

Les da mucha pena porque conocen bien a su agresor, creen que son buenas personas pero que tienen un problema... a veces justifican su maldad con la idea de que ellos han sufrido mucho en la infancia, en la adolescencia, o en la juventud. Conocen sus miedos, sus frustraciones, sus inseguridades, sus complejos de inferioridad y superioridad, sus rencores, y creen que ellos solo necesitan amor para poder cambiar y atreverse a ser buenas personas. Piensan que si ellas se van, algo malo les puede pasar, y les da pena imaginarles solos, sin saber cocinar, sin saber cuidarse a sí mismos. Algunas creen que es solo una etapa, que ellos en realidad no son así, y que volverán a ser los de antes.


ESPERANZA 

Muchas creen realmente que bajo la piel de la Bestia hay un príncipe azul, y que si esperan como la Bella, si les cuidan y les apoyan, sus Bestias podrán liberarse del hechizo y podrán volver a quererlas sin hacerlas daño. Por eso priorizan el cuidado del otro al suyo propio: se entregan en cuerpo y alma porque lo ven un ser indefenso y sin herramientas para gestionar sus emociones. Creen que deben amar con todo su corazón y aguantar todo lo que puedan para que él un día se de cuenta de que ellas le aman y no merecen ser golpeadas, humilladas e insultadas.

Algunas creen que podrán escapar pronto de la casa o que podrán echar a su agresor tarde o temprano, otras se ilusionan pensando que puede ocurrir algo extraordinario y que él puede cambiar de pronto, como en las películas. Muchas se aferran a su esperanza creyendo que de tanto invocarla, algún día todo acabará.


RABIA

Hay momentos en que sienten rabia porque saben que es injusto lo que están viviendo, porque en algún momento creen que se merecen ser amadas y cuidadas, porque soñaron otro tipo de vida y les ha tocado este, porque creían que podrían cambiarle y no pueden, porque a veces parece que todo terminó, y vuelve a ocurrir lo mismo, porque están hartas del ciclo que les lleva del arrepentimiento a la agresión, y de nuevo al arrepentimiento.

La rabia podría sacar a muchas mujeres del círculo de la violencia, pero a las mujeres no nos dejan expresar la rabia. A ellos sí, pero no les dejan llorar. Nosotras si podemos llorar, todo lo que queramos, pero nada de explotar, de gritar, o de hacer escenas con nuestro enfado: tradicionalmente el papel de la mujer ha sido aguantar, aguantar y aguantar. No se nos permite expresar el cabreo, la rabia, la indignación, ni el odio: tenemos que reprimirnos y por eso acabamos dirigiendo todos esos sentimientos negativos contra nosotras mismas.


NOSTALGIA 

Hay mujeres que sienten nostalgia de los tiempos en que todo iba bien, probablemente, de los inicios de la relación, cuando él se mostraba como un hombre encantador, alegre, generoso, amable y tierno. A veces se aferran a esas semanas o meses de felicidad, cuando él se esforzaba por parecer buena persona, cuando tenía gestos románticos, cuando le prometía la luna entera y soñaban juntos con una vida felices juntos. También sienten nostalgia de la época en la que no le conocían y vivían libres de violencia y sufrimiento. Nostalgia de todo aquello que soñó, nostalgia por lo que no pudo ser.


ANSIEDAD

Muchas mujeres no le cuentan a sus familias y amigas el infierno en el que viven, y como no pueden hablar de ello con nadie, sienten ansiedad. Los ratos de paz a veces duran muy poco, pero ellas están siempre en estado de alerta. Muchas tienen los nervios a flor de piel, duermen mal, comen mal, no descansan, pasan mucho miedo y nervios esperando las reacciones violentas de su marido. Algunas piden ansiolíticos y somníferos para poder soportar una vida de maltrato verbal y/o físico, pero la única manera de parar la ansiedad es escapar y llegar a un lugar seguro donde no teman por sus vidas.


ODIO 

Hay mujeres que odian a su maltratador a ratos, otras lo odian todo el tiempo. Lo odian pero tienen que disimularlo para no perder su vida. Algunas quisieran verlo muerto, otras sólo lejos de ellas y de sus hijos e hijas, si los tienen. El odio de las mujeres es como la rabia: no puede expresarse en voz alta, no puede salir de nosotras a través del cuerpo, y vuelve a nosotras en forma de odio contra las demás mujeres y contra una misma.


SENSACIÓN DE OMNIPOTENCIA

Hay algunas mujeres, en algunos momentos de la relación, que creen que pueden con todo. Creen que la responsabilidad de la situación es suya, a ratos pueden hasta creer que la controlan perfectamente. Creen que pueden amansar al Bestia, que pueden ayudarlo a resolver sus problemas, que pueden aguantar durante mucho tiempo los insultos, las humillaciones, las muestras de desprecio, los golpes, los gritos, las violaciones.

Creen que son fuertes y que pueden resistirlo, y si no, sacan la fuerza de donde pueden para resistir y soportar tanto dolor. Creen que si ellas se empeñan, podrán sacar a su compañero del pozo en el que está, o podrán cambiarle a base de paciencia y amor. Muchas tratan de ocultarlo a su gente querida porque creen que no les va a pasar nada. A pesar de que están sufriendo mucho, creen que no les está pasando nada realmente grave, o que pueden aguantar, o que deben aguantar porque no hay otra.

Hay momentos en los que esta sensación de omnipotencia les hace olvidar en el daño que está sufriendo su autoestima, y su salud mental y emocional. Como el dolor no se ve, creen que puede aguantar de todo sin que les afecte demasiado: creen que las heridas curan, cicatrizan enseguida, y no se notan.

Después, cuando viene el bajón, una se da cuenta de que está destrozada y tiene que ir recomponiendo a trozos su ser para poder sanar y volver a ser la de antes. Pero después de una experiencia traumática, nadie logra volver a ser la de antes. El problema es que cuando una se siente capaz de poder con todo, ni ve el peligro que corre, ni tampoco ve el tremendo daño que le están haciendo.


CONFUSIÓN Y CONTRADICCIÓN: AUTOENGAÑO

Lo que lleva a las mujeres al autoengaño es la enorme contradicción que sienten en algunos momentos, o durante todo el tiempo. Muchas saben que están sufriendo demasiado, que no se lo merecen, y que tendrían que salir de ahí, pero por otro lado piensan que es solo una etapa, que puede que todo cambie de repente, que puede que él algún día se de cuenta... Muchas mujeres saben que tienen que cuidarse a sí mismas, que se merecen mucho amor del bueno, que deberían compartir con alguien lo que les pasa para tener otra perspectiva sobre el tema, y para escuchar consejos sensatos.

La única forma de no autoengañarse es hablarlo con su gente querida, pero creen que es mejor no decirlo para no complicar más el asunto, y además les da verguenza, y no quieren preocupar a nadie, y creen que pueden gestionarlo solas sin ayuda. La contradicción es permanente: pueden verlo todo muy claro en una hermana o una amiga, pero no en ellas mismas, porque sienten una gran confusión y porque a la vez quieren salir de ahí, y les da pena, mucha pena, su agresor.


TRISTEZA, IMPOTENCIA, RESIGNACIÓN

Hay mujeres que viven sumidas en la tristeza, otras sólo pasan cortos períodos sintiéndose tristes. Unas lloran, otras no pueden llorar, pero son muchas las que sufren depresión. Sobre todo cuando se dan cuenta de que en realidad no pueden con la situación, no la controlan, y no logran cambiar nada. Muchas caen en la tristeza cuando se sienten resignadas o completamente atrapadas por las razones que sean, cuando sienten que no pueden hacer nada para transformar a su pareja, cuando creen que no pueden hacer nada para escapar.

La tristeza llega cuando pierden las fuerzas, la valentía, y la energía para seguir adelante. A la tristeza se suman la impotencia y el cansancio: cuanto más agotadas están, más se sienten encarceladas y condenadas a seguir así para siempre. Se mueren de pena cuando sienten que nadie puede ayudarlas, y que tampoco pueden ayudarse a sí mismas.


DESEOS DE CUIDAR

Las mujeres víctimas de violencia machista por lo general quieren proteger a su familia y amigos para que no sufran por ella, mientras protegen también a su agresor para que nadie le denuncie. Se les olvida cuidarse a sí mismas porque están pendientes del dolor de los demás, pero no del suyo propio, que a veces asumen como una condena, o como un castigo que les ha tocado, aunque no sepan por qué, ni para qué.

A muchas mujeres les salva este deseo de cuidar a los más vulnerables: sus hijos, hijas y mascotas, y se animan a denunciar porque quieren protegerlos a ellos. No piensan tanto en sí mismas como en los más vulnerables, aunque también quieran cuidar a su agresor. En algún momento ellas comprenden que es injusto vivir en un clima de terror y que aunque ella se lo merezca, sus seres más queridos no. Y es cuando esos deseos de cuidar a sus amores puede acrecentar su deseo de escapar y de pedir ayuda.


DESEOS DE ESCAPAR 

Algunas de ellas sólo sienten deseo de escapar cuando ya no pueden más, cuando la situación se hace insostenible, y otras están deseando escapar todo el tiempo, desde que empezaron los malos tratos. Este deseo de escapar es producto del instinto de supervivencia, y late en sus corazones de forma más o menos consciente.

A muchas les salva la vida este deseo, especialmente cuando empiezan a imaginar una vida libre de violencia y llena de amor del bueno, cuando empiezan a creer que tienen derecho a tener una buena vida y a disfrutar del amor, pero sobre todo, cuando tienen ayuda por parte del Estado, de su familia, de su red de amigos y amigas para huir y para salir adelante.


Coral Herrera Gómez

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