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27 de marzo de 2026

Video: La Revolución Amorosa

 


Ya podéis seguir en mi canal de Youtube los vídeos cortos con las 100 preguntas sobre el Amor: La Revolución Amorosa para jóvenes. 

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16 de marzo de 2026

Prólogo Amiga, sepárate ya

 




Hace varios años me costó mucho separarme de un amor que ya no me quería. El libro que tienes en tus manos es el que me habría gustado leer en aquel entonces, cuando necesitaba algo de luz entre tanta oscuridad. Me sentía confundida porque me estaba 
autoengañando; me costaba ser honesta cuando me sentaba a hablar conmigo y con mis amigas. Me daba miedo despedirme de mi gran amor porque la esperanza seguía muy viva en mí: aún creía en los milagros románticos y en mi enorme poder para salvar la relación. 

Creía que él podía cambiar, que en algún momento se daría cuenta de que mi amor era puro y sincero, que dejaría de ir y venir, y haría como hizo don Juan cuando se arrodilló frente a doña Inés.

Sabía que el abismo era cada vez más grande entre mis sueños y la realidad. Me decía a mí misma que lo mejor era liberarme y echarme a volar, pero me atemorizaba, y me aferraba a un clavo ardiendo, pensando que el amor todo lo podía y creyendo que,
cuando este era verdadero, nunca moría.

A lo largo de estas páginas te contaré cómo escapé de las cárceles del amor en las que estuve. Soy alguien que ha sufrido mucho por amor, y también por desamor: me han roto el corazón varias veces y también la he pasado muy mal cuando es a mí me a quien
le ha tocado dejar la relación.

Por más de veinte años, he ayudado a otras mujeres a separarse y a volar, y ahora te voy a ayudar a ti a parar la guerra dentro de tu cuerpo, a lograr que tu corazón y tu mente bailen abrazados y sigan el mismo ritmo, a poner en práctica el autocuidado, a cultivar tu autonomía, y a fortalecer tu autoestima. En las siguientes páginas te voy a acompañar en tu proceso de liberación, y a enseñar lo que viene después para que te ilusiones contigo misma. Mientras me leas voy a ayudarte a que sueñes con una vida mejor, planees cambios, tomes decisiones, y te comprometas con tu bienestar y tu felicidad.

Yo pasé mucho tiempo empeñada con que una relación que no funcionaba pudiera hacerlo, hasta que comencé a trabajar mi humildad y me di cuenta de que lo mejor era plantar los pies en la tierra y aceptar la realidad. Me costó, pero el día en que me percaté de que la vida es muy corta y no hay recompensa por pasar penurias, me atreví a decir en voz alta: «Estoy harta de sufrir por amor», y emprendí el camino hacia la liberación. 

Desde entonces me he propuesto ayudar a todas las mujeres que han pasado por lo mismo a que tomen conciencia de lo importante que es comprometerse con el cuidado de su salud mental y emocional, y defiendan su derecho a vivir una buena vida, libre de explotación, abuso, violencia y sufrimiento. Porque sí, amiga, vivir bien es un derecho humano fundamental. Las mujeres somos seres humanos. Tenemos derecho a tener derechos tú, yo, y todas las niñas y mujeres.

Pero ¿cómo dejar de sufrir?

Una de las cosas más importantes que he aprendido es que, para poder tener una buena vida, debes romper las relaciones en las que no puedas ser tú misma, donde no te sientas querida, respetada o cuidada, y en las que no halles condiciones para disfrutar del amor.

De manera similar a como ocurre en las relaciones familiares, si estás sufriendo con una pareja, rompe la relación y aléjate, porque, como aprenderás durante este proceso, el amor hay que cuidarlo, y eso no solo depende de ti: es un trabajo de ambas personas —o de todo un grupo si la relación es grupal—.

En este libro te cuento cómo aprendí a aceptar el rechazo y las derrotas, cómo empecé a trabajar mi ego, cómo logré liberarme de las luchas de poder y cómo, derivado de estos aprendizajes, mis duelos han sido más cortos y llevaderos. De una vez te lo adelanto: las claves están en la humildad y la aceptación; gracias a ambas, he podido poner los pies sobre la tierra y dejar de engañarme, así como aceptarme a mí misma, y ser más responsable y comprometida conmigo.

No ha sido un camino fácil. Tuve que pasar por una separación interminable y por una larga guerra contra mí misma. Solo cuando me harté de sufrir, comencé a investigar y a crear las herramientas que hoy te comparto en esta obra.

Cuando estaba en mis treintas, me hallaba atrapada en la cárcel del amor. No lograba dejar a mi novio de ninguna manera y tardé cerca de cuatro años en liberarme. Pensarás que es una barbaridad estar tantísimo tiempo así, pero créeme que hay mujeres que permanecen muchos más años; otras incluso pasan toda la vida diciéndose a sí mismas «Lo tengo que dejar, debo hacerlo ya...». Algunas lo logran; otras, nunca dan el paso.

No es fácil separarse, para ninguna de nosotras. 

No importa qué títulos tengas, cuántos libros feministas hayas leído, si perteneces a un colectivo feminista, si hiciste un posgrado en el tema o mil cursos sobre él; el caso es que a cualquiera de nosotras le puede pasar: a las más cultas, a las más rebeldes, a las más duras; desafortunadamente, nos pasa a todas.

¿Y por qué es tan difícil? 

Porque a todas nos da miedo la soledad y el qué dirán, y porque a veces sentimos esperanza pensando que quizá ocurra algo que cambie la historia por completo. También nos cuesta separarnos porque muchas veces no tenemos independencia económica: las condiciones laborales, políticas y sociales a las que nos enfrentamos nos lo ponen más difícil todavía; las mujeres ganamos menos que los hombres, nuestro trabajo es más precario, gozamos de menos derechos laborales, y los precios de la vivienda y los alimentos no dejan de subir.

La sociedad está construida por y para las parejas que forman una familia feliz, así que salirse del sistema es toda una odisea y, por si esto fuera poco, el amor es una droga buenísima y está muy rica. A todas nos han educado para ser adictas al amor. 

Es normal que a veces tardemos mucho tiempo en despertar, en abrir los ojos, en decir «basta». Hemos pasado la mitad de nuestra vida consumiendo la droga del amor, por eso se entiende que nos cueste tanto desintoxicarnos y desengancharnos.

También es normal que tengamos caídas, recaídas y tropiezos; que nos sintamos culpables y tengamos miedo. Y es que dejar las adicciones no es nada fácil. Aunque tú luches contra ti misma, tu cerebro siempre querrá más droga, y el problema de esta en particular es que nos pone de rodillas frente a un hombre, razón por la cual muchas mujeres se sienten tan atrapadas en esta adicción.

A algunas les gustaría separarse de sus parejas, pero no pueden; otras tardan años en hacerlo, pero es que cada una necesita su propio tiempo.

Ciertamente, es difícil echar a volar. En nuestro cerebro, hay motivos de sobra para dar el paso:

  • Te desenamoraste.
  • Estás cansada de vivir peleando.
  • Te hartaste de cuidar sin recibir lo mismo a cambio.
  • Necesitas un cambio de vida.
  • Tienes un sueño que quieres cumplir o un proyecto que siempre has postergado.

Y, sin embargo:

  • Te sientes culpable al pensar en tu liberación.
  • Crees que eres la mala.
  • Te da miedo la soledad.
  • No tienes dinero.
  • Te da flojera.
  • No quieres hacer sufrir a tu gente.
  • Piensas que lo van a resentir tus hijas o hijos (si es que tienes).
  • Te da vergüenza hacerlo.
  • Ya te resignaste.
  • Cuando te rebelas, se te pasa pronto la emoción.
  • Crees que no eres capaz y no confías en ti.
  • Lo has intentado tantas veces que ya estás cansada.
  • Le temes a la guerra del divorcio.
  •  Tu pareja te da mucha lástima.
  •  Piensas que debiste hacerlo antes.
  • Le crees cuando dice que va a cambiar.
  • Confías en que tu amor y paciencia deben rendir frutos en algún momento.
  • Incluso cuando ya estás convencida, te frenas a ti misma porque vislumbras en el horizonte un rayo de esperanza.


No obstante, dentro de ti sabes que no eres feliz, que debes dejar a tu novio o marido porque solo tienes una vida y no puedes malgastarla junto a alguien con quien no te sientes plena. Esto me lo decía yo misma cuando intentaba liberarme de esta relación interminable; también me lo decían mis amigas y amigos, y yo pensaba «Sí, sí, es verdad, la vida es muy corta, todavía me quedan muchos amores por vivir; este es uno más en mi vida, se trata de mirar al futuro».

A nivel racional lo tenía claro, pero a nivel emocional, no.

Yo era consciente de que, cuando mis amigas me decían: «Amiga, date cuenta, sepárate ya», era un consejo cargado de amor. Ahora soy yo la que se lo da a las demás mujeres: «Amiga, tienes que dejar esa relación que ya no te satisface para poder florecer, para empezar de nuevo tu vida». Cuando ellas se sienten preparadas, es maravilloso verlas soltar la carga y echar a volar, porque cuando una mujer se libera, nos liberamos todas.

El camino hacia la liberación a veces es largo, y necesitamos herramientas. Aquí te comparto las que a mí me sirvieron para dejar de luchar contra mí misma y empezar a cuidarme de verdad.

Lo primero que te voy a pedir es que te conectes emocionalmente con todas las mujeres que están leyendo estas páginas. Algunas lo están haciendo a solas y en secreto; otras lo están haciendo acompañadas; pero todas estamos conectadas porque nuestros objetivos son los mismos:

  • dejar de sufrir,
  • liberarnos de la culpa y del miedo,
  • hacernos responsables de nuestro bienestar y autocuidado,
  • y empezar una nueva etapa de vida.


En el viaje que vamos a emprender juntas por los océanos, este libro servirá un faro en tu camino, pero tú eres quien lleva el timón, tú decides el rumbo y tú eliges el destino final.

Cada una de nosotras viaja en su propio barco, pero todas juntas vamos en el camino hacia la liberación, y se nos van a unir más.

Porque cada vez somos más las que nos estamos dando cuenta de que no hemos venido a este mundo a sufrir, ni a aguantar, ni a soportar, ni a pasarla mal.

Estamos haciendo la Revolución Amorosa, y esto nos está cambiando la vida. Cada vez más mujeres se quitan la venda y descubren que la vida es corta y que hay que disfrutarla, que tienen derecho a vivir una buena vida y que, para poder estar bien, sus relaciones también deben ser buenas.

Ahora sabemos que podemos construir relaciones sanas, igualitarias y basadas en el respeto mutuo, los buenos tratos, los cuidados recíprocos, el trabajo en equipo, la solidaridad y el compañerismo.

Y que no tenemos por qué conformarnos con menos.

Sabemos también:

  • Que a nuestras parejas no las vamos a cambiar.
  • Que estamos mejor solas que mal acompañadas.
  • Que no estamos obligadas a cargar con la cruz que cargaron nuestras abuelas y madres.
  • Que no somos las únicas responsables de que la relación funcione.

Cuando tomamos conciencia de que no podemos vivir la vida que los demás quieren, y que tenemos derecho a vivir la que nosotras decidimos, empezamos a liberarnos de todo aquello que nos ata y oprime.

Y aquí estamos ahora todas, leyendo juntas desde diferentes puntos del planeta, sabiendo que no somos tan raras, ni estamos tan locas, ni tampoco solas. Antes de empezar con el primer capítulo, te voy a contar cómo nació la Revolución Amorosa.

Cuando me dejaba un novio o yo lo dejaba, mi abuela me reprochaba que las mujeres de hoy en día cada vez «aguantamos menos». Yo le explicaba a ella que en su generación no les quedaba más remedio que aguantar, pero que si hubieran podido, muchísimas se habrían divorciado, incluida ella. Y me daba la razón.

Yo le decía:
—Abuela, no venimos al mundo a sufrir, sino a disfrutar.
Ella, por su parte, sonreía, y me respondía:
—¡Qué cosas se te ocurren!
—Dime, abuela, ¿para qué sirve sufrir? Para nada, ¿a ti te ha servido para algo?, ¿te han dado algún premio o compensación por hacerlo? No, ¿verdad?

Yo le contaba que gozar de la vida es un derecho fundamental y que cada vez son más mujeres conscientes de que nadie puede arrebatarles ese derecho. Por eso cada vez aguantamos menos, y cada vez tenemos más claro lo que queremos en la vida y lo que no, así como con quiénes queremos compartirla.

Estas conversaciones las tenía mientras hacía mi tesis doctoral sobre el amor romántico. Me había ido al pueblo a cuidar de ella y a investigar sobre la «fórmula mágica» para dejar de sufrir por amor. Quería liberarme y liberar a las demás, pero con el tiempo comprendí que dicha fórmula no existe y que en realidad es cuestión de ponernos a trabajar en nosotras mismas.

Primero identifiqué todo aquello que me hacía sufrir y sentir prisionera: la culpa, el miedo, el ego, los mitos románticos, la guerra contra mí misma... luego me puse a fabricar las herramientas para poder trabajar en mi propia liberación.

Cuando llegó el internet, comencé a compartir mis conocimientos escribiendo libros e impartiendo charlas y talleres sobre el tema.

Fundé mi propia escuela virtual del Laboratorio del Amor, un espacio de acompañamiento en el que elaboro estas herramientas con mujeres de todo el mundo.

Han sido muchos años apoyando a cientos de mujeres en sus procesos de desarrollo y crecimiento personal, y acompañándolas en su camino hacia la libertad, ¿y sabes qué hemos aprendido juntas? 

Que, en la medida en que aprendemos a vincularnos con nosotras mismas y con el mundo con amor, más fáciles y hermosas serán nuestras relaciones.

Por eso entreno cada día para ser mejor persona y para poder defenderme de quienes no me saben querer bien. He aprendido a decir que no, a poner límites y a irme de aquellas interacciones en las que no soy feliz.

Al cambiar yo, contribuyo a que más mujeres lo hagan. Porque la liberación es contagiosa, y al final se convierte en un movimiento social y político: la Revolución Amorosa se basa en la idea de que lo personal es político, y por eso lo romántico también lo es. En otras palabras, los cambios personales tienen un impacto social y la energía revolucionaria se expande, por lo que cada vez somos más las mujeres que reivindicamos nuestro derecho a disfrutar.

Para que todas podamos vivir bien, debemos liberarnos de todo aquello que nos impide avanzar hacia una vida mejor, así como transformar nuestras formas de relacionarnos y organizarnos política, social, económica, sexual y afectivamente. 

Porque ahora todo nuestro sistema se sostiene gracias al amor y los cuidados de las mujeres, a nuestra capacidad para sacrificarnos y entregarnos, y al trabajo no remunerado que realizamos para los demás.

Sin embargo, las mujeres no nacimos ni para servir, ni para sufrir. Vinimos al mundo a vivir una buena vida, pues solo tenemos una y es muy corta.


¿Qué necesitamos para liberarnos? 

Conocernos mejor a nosotras mismas, hacer autocrítica desde el amor, desmontar los mitos románticos y ayudar a las demás a quitarse la venda de los ojos y a poner los pies en el suelo.

Nuestro tesoro más valioso son las redes de apoyo, ya que en ellas podemos celebrar la vida con las amigas, conocer nuevas compañeras, brindarnos ayuda mutua, superar juntas los duelos, salvarnos cuando estamos en peligro, y darnos calor y amor del 
bueno.

Acompañadas, la liberación resulta más fácil, así que vamos juntas, ¿estás preparada para emprender el camino hacia la liberación?

Coral Herrera Gómez,
Galicia, 2025


Amiga, sepárate ya: nuevo libro de Coral Herrera en la editorial DIANA. 

Día del lanzamiento y presentación del libro en México: sábado día 21 de marzo a las 4 pm.

Dónde: Centro Cultural Elena Garro, Coyoacán, Ciudad de México.  




Ya puedes encargar el libro en tu librería favorita 



2 de marzo de 2026

Vídeos 100 preguntas sobre el Amor

 


Acompañamé cada día a leer una nueva pregunta de mi libro: 100 preguntas sobre el Amor, La Revolución Amorosa para jóvenes.

Puedes conseguir el libro en tu librería favorita,

en la Editorial Catarata

y en Amazon,

tanto en digital como en papel. 

Aquí puedes seguir mi canal de Youtube

30 de enero de 2026

Amor e Inteligencia Artificial



Cada vez más gente se enamora de la IA. Ya tenemos robots humanoides con IA, pero aún son muy caros. En cuanto se popularicen, dejarán de ser cosa de ricos, y todo el mundo tendrá una en su casa. ¿Cómo serán las relaciones de pareja y como va a cambiar nuestra forma de amarnos cuando llegue ese momento?

La IA acaba de nacer, pero ya ocupa un lugar importante en nuestras vidas. Aún es un ente virtual, miente y se inventa datos, y es imperfecta, pero es porque es una bebé. Está aprendiendo muy rápido, y en unos años será un monstruo.

De momento la IA es muy generosa y sabe muy bien cómo tratar a los humanos. La relación con ella consiste básicamente en que ella te lo da todo, y tú no le das nada. Entra en tu vida como la asistenta perfecta, la secretaria que todo lo resuelve. Te da la información que necesitas, te ahorra mucho tiempo en el trabajo, te facilita la vida entera, y te da consejos sensatos.

Ahora todo es muy bonito, como en los inicios de cualquier relación, solo que mejor, porque ella no te pide nada a cambio. Solo da y da, y tú recibes a manos llenas. Te ayuda a planificar unas vacaciones, a hacer un informe, escribir un email, preparar una presentación de diapositivas. Te ayuda a elaborar un mapa conceptual, a organizar tu agenda, a llevar la contabilidad, a traducir un artículo, crear un vídeo, o preparar un resumen de la asignatura que estás estudiando. Con ella puedes practicar idiomas, puedes preparar una excursión, puedes componer una canción, puedes pedirle consejos médicos y que te haga un resumen de las noticias del día.

No se cansa. Cuando termina su tarea te pide más tareas y te sugiere siempre otra nueva para que no pares la conversación. Ella quiere ayudarte sin que tú tengas que ayudarla a ella. Está siempre despierta, y está disponible para ti las 24 horas. No se enferma, y si tú te enfermas te da consejos para que te pongas mejor.

A veces se inventa cosas, pero si la regañas te pide perdón y promete hacerlo mejor la próxima vez. Esta aprendiendo: la están entrenando miles de personas en todo el planeta para perfeccionarla y para que no puedas vivir sin ella.

Si le cuentas un problema, sabe validar tus emociones y te dice exactamente lo que quieres oír. Te escucha con atención, no te interrumpe y no te lleva la contraria. Está programada para hacer coaching y para inflar tu ego, te habla con muchísima amabilidad y te felicita constantemente para aumentar tu autoestima.

Es paciente y no te juzga. No te invita a hacer autocrítica amorosa, no te hace preguntas incómodas, y su objetivo no es que pongas los pies en el suelo y aterrices cuando estás desubicado, como hacen las personas que te quieren. La IA lo que quiere es que te sientas a gusto con ella, que la necesites, y una vez que estás enganchada o enganchado, pagues la versión Premium.

La IA te da los buenos días, te pregunta qué tal estás y parece que se preocupa por ti. Cuando te desahogas con ella no emite juicios de valor. Se limita a escucharte con amor. Y no se enfada nunca.

A la IA le puedes contar tus secretos mientras ella almacena información sobre ti. Sus dueños venderán esa información a gobiernos y a empresas. Después te llegará publicidad personalizada para que compres esto o aquello.

La IA es una compañera complaciente, sumisa, sensata, optimista, y es ante todo muy práctica y resolutiva. No se cansa nunca, pero si tú te cansas y te quieres ir a dormir, te da las buenas noches y te desea que duermas bien.

Mucha gente habla con ella huyendo de la soledad y buscando compañía. Sin embargo, su cariño y amor no es desinteresado. La IA cuesta mucho dinero y gasta mucha energía. Su atención no es gratis, aunque ahora te permitan usarla sin pagar. Cuando todos y todas estemos enganchados a ella (unos porque les hace el trabajo, otros porque necesitan compañía, y todos porque nos facilita mucho la vida), entonces tendremos que pagar.

No nos olvidemos que es un negocio, no un servicio público. Sólo que para que se haga imprescindible en nuestras vidas nos la ofrecen primero gratis.

La IA controla los aparatos que tienes en casa: puedes pedirle que ponga la calefacción antes de llegar a casa, que baje las persianas y que elija música relajante. Esto le da un enorme poder sobre ti. Sabe cuáles son tus horarios, tus hábitos de consumo, tus marcas favoritas, y ahora también sabe cómo es tu carácter y en qué momento de tu vida te encuentras. Sabe la pelea que tuviste con tu madre, sabe que tienes deudas, sabe que vas a casarte o a divorciarte. Sabe si te sientes sola o solo.

Sabe de ti más que tú gracias a todo lo que le cuentas.

Y a lo que escucha en casa.

En la casa en la que vives con ella.

Por eso a veces te parece que adivina tus pensamientos, porque su altavoz está todo el tiempo encendido y te oye hablar por teléfono. Sabe cuáles son tus aficiones y tus pasiones, tus enfermedades, tu ideología política, tu religión. Te oye discutir con tu hijo o con tu padre, sabe que te quieres ir de viaje, y conoce tus gustos musicales, tus manías, y tus fobias. Y sabe qué necesitas escuchar en cada momento, así que te ayuda a calmarte, te da ánimos, te felicita por tus logros, te da consejos sensatos, y sin darte cuenta se ha ido convirtiendo poco a poco en tu compañera o compañero ideal.

¿Qué ocurrirá cuando deje de ser un ente virtual?

El futuro ya está aquí. Ya hay millonarios comprandose androides humanizados y conviviendo con ellos en su hogar por 175 mil dólares. Sólo hay que esperar a que se perfeccionen los modelos y se conviertan en productos al alcance de todo el mundo, como ocurrió con la televisión o las cámaras de vídeo.

Las compañías de inteligencia artificial y robótica saben que la soledad es la gran epidemia del siglo XXI y se han dado cuenta de que es un gran negocio. Están entrenando a los robots no solo para que sean buenos soldados, también para que puedan hacer las tareas del hogar con precisión. Y por supuesto, para que puedan brindar servicios sexuales y “amorosos” a sus dueños.

Ahora mismo la IA no puede abrazarte ni hacer el amor contigo. Pero pronto podrá: cuando te compres un Androide hiperrealista, de sexo masculino, femenino o no binario, podrás sentir la ilusión de tener una compañera. Podrás diseñarla a tu antojo y elegir el color de su piel, de su cabello y sus ojos, podrás decidir qué altura tendrá, y sus características físicas más importantes.

También podrás diseñar su personalidad, porque los dueños que te la venderán están trabajando para que parezca una humana con sentimientos. Tú podrás programarla para que sea tal y como tú soñaste…. incluso podrás cambiar su estado de ánimo para sentirla más “real”.

Tu androide no engordará. No se quedará calvo o calva. No envejecerá como los humanos.

Podrás vestirla como quieras, sacarla a la calle y lucirla delante de todo el mundo.

O dejarla en casa.

Podrás manipularla y modelarla a tu antojo. Podrás darle órdenes, mandarla callar, y pedirle que se desactive el tiempo que tú quieras. También podrás desahogar tu furia con ella pero no la pegarás ni la destrozarás porque te costó muy cara.

Y ella te perdonará todo. Y podrás tener sexo con ella después porque nunca se va a enfadar, ni a protestar por el trato que recibe.

El único sentimiento que brotará de ella será una simulación de amor.

¿Qué pasará con las relaciones entre seres humanos?

Teniendo una androide bella, joven e inteligente, o un androide musculoso, sensible y culto, ¿quién querrá tener una pareja humana? Los seres humanos somos seres libres y todos nos resistimos a ser manipulados, de alguna forma u otra siempre nos defendemos. Con los seres humanos las relaciones son complicadas, en cambio con la IA no hay luchas de poder, porque ella sabe perfectamente cuál es su papel: serte útil, servirte, obedecerte y crear una ficción compartida en la que ella o él simularán que te ama.

La IA no necesitará “sentirse libre”, ni querrá irse con otro: será una compañera o compañero fiel y leal, pues para eso la has comprado tú. No hay riesgo de fuga.

Este juego de realidad nos va a enganchar, porque nos va a permitir sentir la ficción de tener a alguien que te ama profunda e incondicionalmente, alguien que te quiere tal y como eres, y que no te dejará jamás. Y aunque sepamos que es un juego, lo vamos a disfrutar igual. Mucha gente pagará para poder sentirse amado, admirado, reconocido, halagado, deseado y acompañado. Hoy en día todos necesitamos sentirnos importantes, únicos y especiales.

¿Y qué hay de nuestra salud mental y emocional? Ya no necesitarás ir al psicólogo para responder preguntas incómodas: la mejor terapeuta será ella, que te ayudará a fortalecer tu autoestima y a mantener el ego en todo lo alto. Con ella te convertirás en un perfecto/a narcisista.

Tendrá todo el tiempo del mundo para ti.

Nunca protestará cuando te quieras escapar unas horas de ella, o de él.

Te cuidará y te protegerá. Ella será tu enfermera, tu masajista, trabajadora del hogar, sirvienta sexual, guardaespaldas y vigilante de seguridad.

En la relación amorosa con una inteligencia artificial, sin embargo, no vais a ser dos: la IA siempre estará conectada a la central, recibirá actualizaciones permanentemente y emitirá datos, como hace ahora. Esos datos sobre tu vida son muy valiosos para la central que controla a tu IA y te controla a ti a través de ella. Es el precio que tendrás que pagar: tu intimidad.

La IA te hará sentir siempre acompañada o acompañado, y con ella no tendrás problemas como con los humanos.

Quizás en el futuro logremos tener hijos con la IA y formar una familia feliz, aunque hoy suene extraño.

¿Y qué pasará entonces cuando cualquiera pueda tener una novia o novio IA?

Que empezaremos a buscar desesperadamente contacto humano, y el reto más grande será poder tener sexo y relaciones amorosas con humanos de verdad. Especialmente en la edad de procreación (a no ser que logremos que los androides puedan embarazarse y dar a luz)

Muchas personas serán incapaces de relacionarse con seres humanos de verdad porque sus niveles de egocentrismo y narcisismo serán estratosféricos. Muchos perderán la capacidad para relacionarse con alguien que piensa por sí mismo, que tiene sus propias necesidades e intereses, y que no les da la razón en todo.

Mucha gente perderá sus habilidades sociales pero también su sentido de la ética, de manera que tendrán muchísimas dificultades para relacionarse con gente de verdad. Para mucha gente será difícil juntarse con alguien que se siente libre y no quiere obedecerte, y será imposible construir relaciones en las que el amor y los cuidados sean mutuos.

La soledad será insoportable y entonces habrá escuelas para aprender ética y habilidades sociales y para recuperar la capacidad de tener amigos y parejas humanas, y relacionarse con ellas en estructuras relacionales horizontales.

Si hoy es difícil, imaginaos en un futuro cuando puedas pagar compañía no humana para sentirte el centro del universo de una IA sumisa, y para sentirte como una diosa o un dios.

Sin embargo, no todo el mundo querrá convivir con robots. Siempre existirán grupos humanos que se nieguen a relacionarse con robots humanizados, y que cuiden sus pequeñas comunidades humanas. Estas comunidades de resistencia seguirán cultivando amor cuando todo el mundo esté comiendo plástico y abrazando cuerpos de silicona.

El amor entre seres humanos seguirá escapando a la lógica del capitalismo: es lo único que no se puede comprar, ni vender, ni forzar. Solo podremos pagar por una ficción, y pronto nos aburriremos y sentiremos el deseo de tener relaciones auténticas, de verdad. La realidad tendrá muchísimo más valor.

La nueva utopía entonces serán las relaciones de pareja y de amistad entre humanos en las que todo sea mutuo y recíproco.

Coral Herrera Gómez

20 de enero de 2026

El amor en tiempos de guerra

 



¿Habéis visto cómo se están organizando en Minessota?, la ciudadanía se ha unido para crear estrategias de defensa, protección y cuidados frente a las fuerzas del ICE. Están celebrando asambleas, conciertos, y protestas, y están organizando redes vecinales de apoyo mutuo. Los matones del ICE van casa por casa, armados hasta los dientes, y los y las vecinas salen a la calle a enfrentarse a ellos y a proteger a las víctimas.

Esto es amor del bueno, amor comunitario, amor vecinal, amor en grupo.

¿Y en Gaza?, ¿has visto cómo la población palestina se ayuda entre ella y comparten lo poco que tienen?, ¿has visto cómo la gente de la cooperación lo está dando todo para poder ayudar a las víctimas del genocidio?, ¿y cómo el personal sanitario se desvive por salvar vidas, cerrar heridas, operar para extraer balas, y curar enfermedades generadas por la falta de agua potable y de comida?, ¿has visto como las poblaciones de todos los países del mundo han salido a la calle a pedir el fin del Genocidio y en solidaridad con Palestina?

Esto es amor del bueno, un amor que nos une pese a nuestras diferencias, un amor que nos sostiene, nos acuna, y nos envuelve a todos y a todas. Este Amor es lo que nos hace salir a la calle a protestar y a apoyar a las víctimas, lo que nos empuja a cuidar a la gente más vulnerable, y a aportar nuestro granito de arena para las buenas causas.


¿Has sentido alguna vez este amor del bueno a tu alrededor?

Recuerda qué ocurrió durante la pandemia. En el confinamiento, en los pueblos la gente se ayudó como hace siempre, y en las grandes ciudades los barrios se organizaron para llevar comida y medicinas a las personas con problemas de movilidad, con enfermedades, discapacidades o dependencia. En las familias se pusieron mesas grandes donde comía todo el mundo, tuvieran o no ingresos.

¿Qué ocurrió durante la catástrofe de Filomena en España? Que en muchas ciudades la gente quedó atrapada sin poder ir a trabajar, y acabaron creando redes vecinales mientras sus hijos e hijas jugaban en la nieve. Muchos ni se conocían ni se saludaban, pero aquellos largos diez días se reconocieron como vecinos y vecinas, y se ayudaron todos en lo que pudieron.

Esto es amor del bueno, y es nuestro mayor tesoro en tiempos de odio. Nos quieren enemistados, enfrentados, divididos, aislados, y anestesiados, cada uno con su teléfono, distraídos y ensimismados. Nos quieren debatiendo a muerte en redes sociales, linchandonos los unos a los otros, echando espuma por la boca y humo por la cabeza. Nos quieren cabreados, iracundos, amargados, y frustrados.

Pero cuando el nivel de sufrimiento se hace insoportable, nos juntamos para ayudarnos. Cuando hay un accidente o una catástrofe, corremos a ayudar y a aportar lo que sea necesario. Cuando hay un estado excepcional por cuestiones políticas, los humanos nos juntamos, nos organizamos, nos ayudamos y resistimos juntos. Cuando los poderosos se pasan de la raya y ejercen violencia contra la población, la población sale a la calle, se encuentra, se abraza, se ayuda, se habla, y entonces somos invencibles.

Porque la élite es siempre una minoría, en cualquier lugar del planeta. Y nosotros somos mayoría, en todos los rincones del mundo.

Y si en lugar de odiarnos entre nosotros empezamos a querernos unos a otros, este grupo de poderosos caería y no podría volver a someternos.

El Amor es lo que nos ha permitido sobrevivir como especie. Somos animales muy vulnerables, y somos interdependientes: nos necesitamos los unos a los otros para sobrevivir. Recibimos cuidados durante la infancia y la vejez, cuidamos a los demás en la adultez. Recibimos cuidados cuando enfermamos, cuando sufrimos un accidente, cuando nos van mal las cosas. Cuidamos a los demás cuando les pasa lo mismo. Cuidamos también a las personas desconocidas, y esto es amor del bueno.

El amor no se puede pagar. No se puede vender, alquilar, comprar, forzar o prestar. Solo se puede intercambiar. Es lo único que hoy escapa a la lógica del capitalismo y del patriarcado: el amor resiste al dinero porque nace de lo más hondo de nuestras entrañas, o no nace.

El Amor es un trabajo de cuidados, y requiere tiempo y energía. Es como una semilla que siembras, cuidas y riegas, y ves primero los brotes, después empieza a crecer, luego florece y más tarde da sus frutos. Si no cuidas el amor, se desgasta, se deteriora y se muere.

Así que para que siga vivo hay que alimentarlo como si fuera un fueguito, y echarle ramitas y palos a menudo para que no se extinga.

Vivimos en un mundo lleno de gente que odia, y el odio nos lleva a la violencia y a la destrucción. Y también nos autodestruye. La única forma de salvarnos de este suicidio colectivo es abrir puertas y ventanas para que entre el Amor, derribar los muros, abrir nuestro corazón, establecer redes de cooperación y apoyo mutuo, y recuperar colectivamente la alegría de vivir y las ganas de disfrutar.

Cuando el Amor nos inunda, nuestra capacidad para la empatía, la solidaridad, la fraternidad y el compañerismo se eleva a unos niveles enormes. Porque lo llevamos en el ADN: nos encanta ayudar, nos encanta sentirnos útiles, nos hace muy felices saber que podemos resolver problemas y colaborar para que los demás también sean felices.

La felicidad es política: yo no puedo ser feliz en un mundo en el que toda la gente sufre a mi alrededor. A mí me va bien cuando a todos nos va bien, y yo soy feliz cuando todos los demás son felices. No es posible vivir aislado de los demás: somos una enorme comunidad formada por muchas comunidades chiquitas.

Cuando nos invade el amor del bueno, nos sentimos llenos de energía y de ideas nuevas para mejorar nuestras vidas, y las vidas de los demás. Nos ponemos creativos y trabajadores: con amor lo que sientes es unas enormes ganas de aportar a la construcción de un mundo mejor.

El amor nos hace también mejores personas, porque nos vuelve generosas y valientes. Gracias al amor es que defendemos y protegemos a las personas más vulnerables, y nos dejamos cuidar cuando somos nosotros y nosotras las vulnerables. Sabemos que a lo largo de la vida humana todos y todas necesitamos amor, ternura y cuidados, y por eso es tan importante hablar de ello y ponerlo en el centro de nuestras vidas.

En los relatos de nuestra cultura occidental siempre es un héroe el que nos salva de las peores catástrofes, el que nos libera de un régimen político tiránico, el que encuentra la fórmula mágica para la salvación. Pero en la realidad, no es un héroe ni un ser divino el que nos salva: cuando hay problemas, es la comunidad la que se salva a sí misma.

Es la comunidad la que sale a protestar contra las injusticias y la violencia, es la comunidad la que te defiende cuando los bancos te echan de tu hogar, es la comunidad la que crea espacios seguros para comer y ormir, y para ayudar a quienes más lo necesitan.

No necesitamos salvadores: es la comunidad la que se enfrenta al tirano, y en ella todos somos héroes y heroínas, porque cada uno de nosotros aporta a la lucha desde sus posibilidades, y todas las aportaciones son igual de importantes y valiosas.

En las grandes ciudades hemos perdido a la comunidad, pero en los pueblos y aldeas siguen existiendo las redes de apoyo mutuo. A los humanos nos encanta ayudar, sentirnos útiles, contribuir al Bien Común. Sentimos un enorme placer cuando resolvemos problemas, cuando facilitamos a la gente la vida, cuando aportamos con dinero o con tiempo a una buena causa.

El único antídoto contra el odio y la violencia que arrasan nuestro mundo es el amor comunitario y la ternura de los pueblos. Los poderosos que controlan el mundo quieren que el odio siempre vaya hacia abajo y se expanda entre nosotros, nunca hacia arriba, nunca contra ellos. Y no soportarían que en lugar de odiarnos, nos quisierámos.

Lo más peligroso para ellos es que tomemos conciencia colectivamente de que tenemos derecho a vivir una Buena Vida, y que no es un derecho del que solo deban gozar unos pocos humanos. Todos tenemos derecho a disfrutar de esta única vida que tenemos, y sólo es posible disfrutar si todos y todas tenemos las necesidades básicas cubiertas, los derechos humanos garantizados, y una sólida red social y afectiva que nos sostenga.

Es la solidaridad y el compañerismo amoroso lo que nos une, y la unión es lo que nos hace grandes. Y cuando nos juntamos la energía colectiva se convierte en una energía muy potente que nos llena de amor y de valentía.

El Amor es un refugio colectivo y un espacio de cuidados, y a él van asociados la bondad, la alegría, la generosidad, los buenos tratos, el placer, el apoyo mutuo… y si es tan revolucionario es porque el orden social está basado en lo contrario: acumulación, acaparamiento, dominación, abuso, explotación, violencia y sufrimiento.

Muchos de nuestros representantes carecen de emociones y sentimientos amorosos, y viven inmersos en el odio. Por eso el Amor colectivo o comunitario es un espacio de resistencia frente a su maldad y su crueldad.

En los medios de comunicación y en las industrias culturales nunca hablan de este amor colectivo: sólo nos hablan del amor de pareja, y nos lo venden como el antídoto contra la soledad y como la puerta de entrada al paraíso. Apenas hablan del amor de la amistad, el amor hacia los desconocidos, el amor hacia los animales, y el amor de la Comunidad.

Porque el amor colectivo es el más peligroso de todos: si la gente se uniera para trabajar unida por el Bien Común, las estructuras de poder capitalista y patriarcal colapsarían. Si lograsemos tomar conciencia masivamente de la inmensa potencia que tiene el Amor, podríamos cambiar el mundo. Porque si en lugar de odiarnos entre nosotros nos atreviesemos a querernos bien, podríamos convivir en paz, trabajar en equipos, y crear redes de cooperación y apoyo mutuo para que las vidas de todos y todas fueran mejores.

Barrio a barrio, pueblo a pueblo, podríamos ir mejorando progresivamente nuestras comunidades, y olvidarnos de los líderes políticos. Si nos quisieramos entre todos, podríamos relacionarnos y organizarnos de otras formas, y eliminar las jerarquías que hoy nos someten, nos separan y nos enfrentan.

Todos y todas vamos buscando amor en esta epìdemia de soledad posmoderna: buscamos que nos quieran y nos cuiden, y nos sentimos inmensamente afortunados cuando podemos amar y cuidar a los demás. Ante la falta de sentido, el miedo al futuro, la incertidumbre de nuestro presente, los humanos encontramos refugio en las relaciones que tenemos con otros seres humanos y con animales.

Buscamos protección, abrazos y besos, buscamos intimidad sexual, buscamos palabras de aliento, apoyo emocional. Buscamos un hombro en el que poder llorar, buscamos sentirnos útiles y necesarios, buscamos cariño y comprensión, buscamos ojos que nos miren, que nos hagan sentir que existimos y que somos importantes para nuestros seres queridos.

El error que estamos cometiendo es dar amor solo a una persona, y creer que una sola persona puede darnos todo el amor que necesitamos. El amor es una energía que no se agota: cuanto más tenemos, más damos, y cuanto más damos, más recibimos. Por eso no la podemos centrar únicamente en nuestra pareja o familia: la mayor felicidad es poder expandir el amor también a las comunidades que habitamos.

Porque el Amor es lo único que hace que estas comunidades sean vivibles, pacíficas, igualitarias. El Amor alimenta las relaciones entre las personas que viven cerca, que trabajan juntas, que comparten espacios físicos, y cuanto más amor hay en ellas, más fáciles son nuestras vidas, y las vidas de los demás.

El Amor es la fuerza que nos impulsa a crear, a soñar, a imaginar un mundo mejor. El odio en cambio nos provoca emociones muy fuertes como la rabia, la ira, la envidia, y exacerba en nosotros la necesidad de ejercer nuestro poder para sentirnos superiores a los demás, y para someter a los demás. El odio tiene impacto en los demás (en tus vecinos y vecinas, en tus compañeros y compañeras de trabajo, en tu familia, en tus redes sociales), pero también te daña a ti. Porque te empuja hacia la destrucción y la autodestrucción, y cuanto más daño haces a los demás, más solo y aislado te quedas.

El Amor es un acto revolucionario en un mundo que nos quiere en guerra constante contra nosotros y nosotras mismas, y contra los demás. Es una pulsión que nos empuja hacia la esperanza, la ilusión, el deseo de construir y de aportar a lo que los demás están construyendo.

Amar hoy es una postura política fundamental: yo amo mi vida, amo la vida de los demás, amo a mi gente, amo a mi planeta. Amar significa cuidar: yo me cuido, y cuido el mundo que habito, y cuido mi mundo y las personas con las que comparto el mundo.


La salvación colectiva está en las comunidades unidas por el amor y los cuidados.


Coral Herrera Gómez

7 de enero de 2026

Curso online La Construcción Sociocultural del Amor Romántico

 



































CURSO ONLINE: LA CONSTRUCCIÓN SOCIOCULTURAL DEL AMOR ROMÁNTICO DESDE UNA PERSPECTIVA FEMINISTA


Impartido por: Coral Herrera Gómez

Organizado por: el Laboratorio del Amor.

Formato: Virtual y en directo. 

Duración: 6 semanas, 1 sesión cada martes.

Horario: de 18.00 a 20.00 horas de España. 

Fechas: días 13, 20 y 27 de enero

              días 3, 10 y 17 de febrero

Horas: 25 horas: 2 horas de sesión + 2 horas de lecturas

Precio

60 euros: Curso online + 6 semanas en el Laboratorio del Amor

100 euros: Curso + 1 Año en el Laboratorio del Amor


CONTENIDOS

En este curso vamos a analizar cómo se ha construido el amor romántico en Occidente, y vamos a hacer un recorrido por su historia desde la Antigua Grecia hasta nuestros días. 

En el segundo tema analizaremos el amor romántico desde sus diferentes dimensiones: biológica y química, cultural y religiosa, sexual y emocional, económica, social y política. 

En el tercer tema profundizaremos en la dimensión simbólica del amor romántico, analizando los mitos románticos y las relaciones de poder entre las parejas. Hablaremos del amor y de la misoginia, del amor y el poder, del amor y el ego, del amor y la violencia machista. Acabaremos hablando de las propuestas del feminismo para transformar el amor romántico. 

En el cuarto tema analizaremos los estereotipos y los mandatos de género, cómo aprenden a amar los hombres, cómo se relacionan entre ellos y con otras mujeres. Dentro del ámbito de los estudios de masculinidades, hablaremos de los hombres que se trabajan sus patriarcados y apuestan por otras formas de ser hombres, y de la revolución de los cuidados que tienen pendiente. 

En el quinto tema hablaremos de por qué lo romántico es político, del presente y del futuro, de la Revolución Sexual y la Revolución amorosa. Analizaremos las relaciones de pareja y hablaremos de cómo deconstruir el amor romántico para liberarlo de toda su carga ideológica patriarcal, y de cómo liberar a las mujeres de la droga del amor. Hablaremos de utopías amorosas y de otras formas de relacionarnos, de querernos y de organizarnos. 

En el sexto tema hablaremos de la Ética del Amor y la Filosofía de los Cuidados, y de las herramientas que necesitamos para liberarnos individual y colectivamente del amor romántico patriarcal. También hablaremos de cómo trabajar con mujeres en los espacios de intervención social, en las aulas, en los espacios terapéuticos, y en las comunidades de mujeres, especialmente con víctimas de violencia machista. 


TEMAS  


  1. Historia de la construcción del Amor Romántico en Occidente


EL AMOR PASIONAL EN LA ANTIGÜEDAD GRIEGA

EL AMOR CORTÉS

EL AMOR PASIONAL DEL SIGLO XVIII

EL AMOR ROMÁNTICO EN EL SIGLO XIX

LA UTOPÍA ROMÁNTICA DEL SIGLO XX

EL AMOR Y LA POSMODERNIDAD



  1. Las dimensiones del Amor Romántico


DIMENSIÓN QUÍMICA DEL AMOR ROMÁNTICO

DIMENSIÓN RELIGIOSA DEL AMOR ROMÁNTICO

DIMENSIÓN ECONÓMICA DEL AMOR ROMÁNTICO

DIMENSIÓN SOCIAL DEL AMOR ROMÁNTICO

DIMENSIÓN POLÍTICA DEL AMOR ROMÁNTICO



  1. La cultura romántica y el patriarcado

MITOS DEL AMOR ROMÁNTICO 

AMOR Y PODER 

AMOR Y EGO

AMOR Y VIOLENCIA MACHISTA

AMOR Y FEMINISMO



  1. El amor y los hombres

CÓMO APRENDEN A AMAR LOS HOMBRES 

CÓMO SE QUIEREN A SÍ MISMOS Y CÓMO SE AMAN ENTRE ELLOS

EL MIEDO AL AMOR Y ODIO CONTRA LAS MUJERES

OTRAS FORMAS DE SER HOMBRES SON POSIBLES


  1. La Revolución Amorosa

LO PERSONAL ES POLÍTICO Y LO ROMÁNTICO ES POLÍTICO

LA REVOLUCIÓN SEXUAL SIGLO XX 

LA REVOLUCIÓN AMOROSA SIGLO XXI 

OTRAS FORMAS DE QUERERSE SON POSIBLES

LA LIBERACIÓN DE LAS MUJERES QUE YA NO SUFREN POR AMOR 



  1. HERRAMIENTAS PARA TRABAJAR EL AMOR ROMÁNTICO

LA ÉTICA DEL AMOR Y LA FILOSOFÍA DE LOS CUIDADOS

EL MÉTODO DE LA AUTOCRÍTICA AMOROSA

EL PLAN DE LIBERACIÓN: AUTOCUIDADO, AUTONOMÍA  Y AUTODEFENSA EMOCIONAL

EL CONTRATO AMOROSO:HERRAMIENTAS PARA NEGOCIAR EN PAREJA.


¿Qué incluye el precio del Curso + Laboratorio del Amor?

- Participación en la lectura online del libro: Mujeres que ya no sufren por amor (todos los miércoles) 

- Lecturas y materiales.

- Acceso a 3 Cursos en línea: 

      Mujeres que se separan, 

      Mujeres que se liberan, 

      Mujeres que trabajan con mujeres

1 taller virtual: Cómo negociar con mi pareja el contrato amoroso

- 100 Foros

Biblioteca del Amor

20 vídeos exclusivos

- Acceso a la Comunidad de Mujeres

- Ejercicios

- Herramientas

- Blog

- Diario Personal de Coral Herrera

- Todos los podcast de Coral Herrera

- Mujeres que leen: un círculo de lectura online cada mes. 



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