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20 de enero de 2026

El amor en tiempos de guerra

 



¿Habéis visto cómo se están organizando en Minessota?, la ciudadanía se ha unido para crear estrategias de defensa, protección y cuidados frente a las fuerzas del ICE. Están celebrando asambleas, conciertos, y protestas, y están organizando redes vecinales de apoyo mutuo. Los matones del ICE van casa por casa, armados hasta los dientes, y los y las vecinas salen a la calle a enfrentarse a ellos y a proteger a las víctimas.

Esto es amor del bueno, amor comunitario, amor vecinal, amor en grupo.

¿Y en Gaza?, ¿has visto cómo la población palestina se ayuda entre ella y comparten lo poco que tienen?, ¿has visto cómo la gente de la cooperación lo está dando todo para poder ayudar a las víctimas del genocidio?, ¿y cómo el personal sanitario se desvive por salvar vidas, cerrar heridas, operar para extraer balas, y curar enfermedades generadas por la falta de agua potable y de comida?, ¿has visto como las poblaciones de todos los países del mundo han salido a la calle a pedir el fin del Genocidio y en solidaridad con Palestina?

Esto es amor del bueno, un amor que nos une pese a nuestras diferencias, un amor que nos sostiene, nos acuna, y nos envuelve a todos y a todas. Este Amor es lo que nos hace salir a la calle a protestar y a apoyar a las víctimas, lo que nos empuja a cuidar a la gente más vulnerable, y a aportar nuestro granito de arena para las buenas causas.


¿Has sentido alguna vez este amor del bueno a tu alrededor?

Recuerda qué ocurrió durante la pandemia. En el confinamiento, en los pueblos la gente se ayudó como hace siempre, y en las grandes ciudades los barrios se organizaron para llevar comida y medicinas a las personas con problemas de movilidad, con enfermedades, discapacidades o dependencia. En las familias se pusieron mesas grandes donde comía todo el mundo, tuvieran o no ingresos.

¿Qué ocurrió durante la catástrofe de Filomena en España? Que en muchas ciudades la gente quedó atrapada sin poder ir a trabajar, y acabaron creando redes vecinales mientras sus hijos e hijas jugaban en la nieve. Muchos ni se conocían ni se saludaban, pero aquellos largos diez días se reconocieron como vecinos y vecinas, y se ayudaron todos en lo que pudieron.

Esto es amor del bueno, y es nuestro mayor tesoro en tiempos de odio. Nos quieren enemistados, enfrentados, divididos, aislados, y anestesiados, cada uno con su teléfono, distraídos y ensimismados. Nos quieren debatiendo a muerte en redes sociales, linchandonos los unos a los otros, echando espuma por la boca y humo por la cabeza. Nos quieren cabreados, iracundos, amargados, y frustrados.

Pero cuando el nivel de sufrimiento se hace insoportable, nos juntamos para ayudarnos. Cuando hay un accidente o una catástrofe, corremos a ayudar y a aportar lo que sea necesario. Cuando hay un estado excepcional por cuestiones políticas, los humanos nos juntamos, nos organizamos, nos ayudamos y resistimos juntos. Cuando los poderosos se pasan de la raya y ejercen violencia contra la población, la población sale a la calle, se encuentra, se abraza, se ayuda, se habla, y entonces somos invencibles.

Porque la élite es siempre una minoría, en cualquier lugar del planeta. Y nosotros somos mayoría, en todos los rincones del mundo.

Y si en lugar de odiarnos entre nosotros empezamos a querernos unos a otros, este grupo de poderosos caería y no podría volver a someternos.

El Amor es lo que nos ha permitido sobrevivir como especie. Somos animales muy vulnerables, y somos interdependientes: nos necesitamos los unos a los otros para sobrevivir. Recibimos cuidados durante la infancia y la vejez, cuidamos a los demás en la adultez. Recibimos cuidados cuando enfermamos, cuando sufrimos un accidente, cuando nos van mal las cosas. Cuidamos a los demás cuando les pasa lo mismo. Cuidamos también a las personas desconocidas, y esto es amor del bueno.

El amor no se puede pagar. No se puede vender, alquilar, comprar, forzar o prestar. Solo se puede intercambiar. Es lo único que hoy escapa a la lógica del capitalismo y del patriarcado: el amor resiste al dinero porque nace de lo más hondo de nuestras entrañas, o no nace.

El Amor es un trabajo de cuidados, y requiere tiempo y energía. Es como una semilla que siembras, cuidas y riegas, y ves primero los brotes, después empieza a crecer, luego florece y más tarde da sus frutos. Si no cuidas el amor, se desgasta, se deteriora y se muere.

Así que para que siga vivo hay que alimentarlo como si fuera un fueguito, y echarle ramitas y palos a menudo para que no se extinga.

Vivimos en un mundo lleno de gente que odia, y el odio nos lleva a la violencia y a la destrucción. Y también nos autodestruye. La única forma de salvarnos de este suicidio colectivo es abrir puertas y ventanas para que entre el Amor, derribar los muros, abrir nuestro corazón, establecer redes de cooperación y apoyo mutuo, y recuperar colectivamente la alegría de vivir y las ganas de disfrutar.

Cuando el Amor nos inunda, nuestra capacidad para la empatía, la solidaridad, la fraternidad y el compañerismo se eleva a unos niveles enormes. Porque lo llevamos en el ADN: nos encanta ayudar, nos encanta sentirnos útiles, nos hace muy felices saber que podemos resolver problemas y colaborar para que los demás también sean felices.

La felicidad es política: yo no puedo ser feliz en un mundo en el que toda la gente sufre a mi alrededor. A mí me va bien cuando a todos nos va bien, y yo soy feliz cuando todos los demás son felices. No es posible vivir aislado de los demás: somos una enorme comunidad formada por muchas comunidades chiquitas.

Cuando nos invade el amor del bueno, nos sentimos llenos de energía y de ideas nuevas para mejorar nuestras vidas, y las vidas de los demás. Nos ponemos creativos y trabajadores: con amor lo que sientes es unas enormes ganas de aportar a la construcción de un mundo mejor.

El amor nos hace también mejores personas, porque nos vuelve generosas y valientes. Gracias al amor es que defendemos y protegemos a las personas más vulnerables, y nos dejamos cuidar cuando somos nosotros y nosotras las vulnerables. Sabemos que a lo largo de la vida humana todos y todas necesitamos amor, ternura y cuidados, y por eso es tan importante hablar de ello y ponerlo en el centro de nuestras vidas.

En los relatos de nuestra cultura occidental siempre es un héroe el que nos salva de las peores catástrofes, el que nos libera de un régimen político tiránico, el que encuentra la fórmula mágica para la salvación. Pero en la realidad, no es un héroe ni un ser divino el que nos salva: cuando hay problemas, es la comunidad la que se salva a sí misma.

Es la comunidad la que sale a protestar contra las injusticias y la violencia, es la comunidad la que te defiende cuando los bancos te echan de tu hogar, es la comunidad la que crea espacios seguros para comer y ormir, y para ayudar a quienes más lo necesitan.

No necesitamos salvadores: es la comunidad la que se enfrenta al tirano, y en ella todos somos héroes y heroínas, porque cada uno de nosotros aporta a la lucha desde sus posibilidades, y todas las aportaciones son igual de importantes y valiosas.

En las grandes ciudades hemos perdido a la comunidad, pero en los pueblos y aldeas siguen existiendo las redes de apoyo mutuo. A los humanos nos encanta ayudar, sentirnos útiles, contribuir al Bien Común. Sentimos un enorme placer cuando resolvemos problemas, cuando facilitamos a la gente la vida, cuando aportamos con dinero o con tiempo a una buena causa.

El único antídoto contra el odio y la violencia que arrasan nuestro mundo es el amor comunitario y la ternura de los pueblos. Los poderosos que controlan el mundo quieren que el odio siempre vaya hacia abajo y se expanda entre nosotros, nunca hacia arriba, nunca contra ellos. Y no soportarían que en lugar de odiarnos, nos quisierámos.

Lo más peligroso para ellos es que tomemos conciencia colectivamente de que tenemos derecho a vivir una Buena Vida, y que no es un derecho del que solo deban gozar unos pocos humanos. Todos tenemos derecho a disfrutar de esta única vida que tenemos, y sólo es posible disfrutar si todos y todas tenemos las necesidades básicas cubiertas, los derechos humanos garantizados, y una sólida red social y afectiva que nos sostenga.

Es la solidaridad y el compañerismo amoroso lo que nos une, y la unión es lo que nos hace grandes. Y cuando nos juntamos la energía colectiva se convierte en una energía muy potente que nos llena de amor y de valentía.

El Amor es un refugio colectivo y un espacio de cuidados, y a él van asociados la bondad, la alegría, la generosidad, los buenos tratos, el placer, el apoyo mutuo… y si es tan revolucionario es porque el orden social está basado en lo contrario: acumulación, acaparamiento, dominación, abuso, explotación, violencia y sufrimiento.

Muchos de nuestros representantes carecen de emociones y sentimientos amorosos, y viven inmersos en el odio. Por eso el Amor colectivo o comunitario es un espacio de resistencia frente a su maldad y su crueldad.

En los medios de comunicación y en las industrias culturales nunca hablan de este amor colectivo: sólo nos hablan del amor de pareja, y nos lo venden como el antídoto contra la soledad y como la puerta de entrada al paraíso. Apenas hablan del amor de la amistad, el amor hacia los desconocidos, el amor hacia los animales, y el amor de la Comunidad.

Porque el amor colectivo es el más peligroso de todos: si la gente se uniera para trabajar unida por el Bien Común, las estructuras de poder capitalista y patriarcal colapsarían. Si lograsemos tomar conciencia masivamente de la inmensa potencia que tiene el Amor, podríamos cambiar el mundo. Porque si en lugar de odiarnos entre nosotros nos atreviesemos a querernos bien, podríamos convivir en paz, trabajar en equipos, y crear redes de cooperación y apoyo mutuo para que las vidas de todos y todas fueran mejores.

Barrio a barrio, pueblo a pueblo, podríamos ir mejorando progresivamente nuestras comunidades, y olvidarnos de los líderes políticos. Si nos quisieramos entre todos, podríamos relacionarnos y organizarnos de otras formas, y eliminar las jerarquías que hoy nos someten, nos separan y nos enfrentan.

Todos y todas vamos buscando amor en esta epìdemia de soledad posmoderna: buscamos que nos quieran y nos cuiden, y nos sentimos inmensamente afortunados cuando podemos amar y cuidar a los demás. Ante la falta de sentido, el miedo al futuro, la incertidumbre de nuestro presente, los humanos encontramos refugio en las relaciones que tenemos con otros seres humanos y con animales.

Buscamos protección, abrazos y besos, buscamos intimidad sexual, buscamos palabras de aliento, apoyo emocional. Buscamos un hombro en el que poder llorar, buscamos sentirnos útiles y necesarios, buscamos cariño y comprensión, buscamos ojos que nos miren, que nos hagan sentir que existimos y que somos importantes para nuestros seres queridos.

El error que estamos cometiendo es dar amor solo a una persona, y creer que una sola persona puede darnos todo el amor que necesitamos. El amor es una energía que no se agota: cuanto más tenemos, más damos, y cuanto más damos, más recibimos. Por eso no la podemos centrar únicamente en nuestra pareja o familia: la mayor felicidad es poder expandir el amor también a las comunidades que habitamos.

Porque el Amor es lo único que hace que estas comunidades sean vivibles, pacíficas, igualitarias. El Amor alimenta las relaciones entre las personas que viven cerca, que trabajan juntas, que comparten espacios físicos, y cuanto más amor hay en ellas, más fáciles son nuestras vidas, y las vidas de los demás.

El Amor es la fuerza que nos impulsa a crear, a soñar, a imaginar un mundo mejor. El odio en cambio nos provoca emociones muy fuertes como la rabia, la ira, la envidia, y exacerba en nosotros la necesidad de ejercer nuestro poder para sentirnos superiores a los demás, y para someter a los demás. El odio tiene impacto en los demás (en tus vecinos y vecinas, en tus compañeros y compañeras de trabajo, en tu familia, en tus redes sociales), pero también te daña a ti. Porque te empuja hacia la destrucción y la autodestrucción, y cuanto más daño haces a los demás, más solo y aislado te quedas.

El Amor es un acto revolucionario en un mundo que nos quiere en guerra constante contra nosotros y nosotras mismas, y contra los demás. Es una pulsión que nos empuja hacia la esperanza, la ilusión, el deseo de construir y de aportar a lo que los demás están construyendo.

Amar hoy es una postura política fundamental: yo amo mi vida, amo la vida de los demás, amo a mi gente, amo a mi planeta. Amar significa cuidar: yo me cuido, y cuido el mundo que habito, y cuido mi mundo y las personas con las que comparto el mundo.


La salvación colectiva está en las comunidades unidas por el amor y los cuidados.


Coral Herrera Gómez

7 de enero de 2026

Curso online La Construcción Sociocultural del Amor Romántico

 



































CURSO ONLINE: LA CONSTRUCCIÓN SOCIOCULTURAL DEL AMOR ROMÁNTICO DESDE UNA PERSPECTIVA FEMINISTA


Impartido por: Coral Herrera Gómez

Organizado por: el Laboratorio del Amor.

Formato: Virtual y en directo. 

Duración: 6 semanas, 1 sesión cada martes.

Horario: de 18.00 a 20.00 horas de España. 

Fechas: días 13, 20 y 27 de enero

              días 3, 10 y 17 de febrero

Horas: 25 horas: 2 horas de sesión + 2 horas de lecturas

Precio

60 euros: Curso online + 6 semanas en el Laboratorio del Amor

100 euros: Curso + 1 Año en el Laboratorio del Amor


CONTENIDOS

En este curso vamos a analizar cómo se ha construido el amor romántico en Occidente, y vamos a hacer un recorrido por su historia desde la Antigua Grecia hasta nuestros días. 

En el segundo tema analizaremos el amor romántico desde sus diferentes dimensiones: biológica y química, cultural y religiosa, sexual y emocional, económica, social y política. 

En el tercer tema profundizaremos en la dimensión simbólica del amor romántico, analizando los mitos románticos y las relaciones de poder entre las parejas. Hablaremos del amor y de la misoginia, del amor y el poder, del amor y el ego, del amor y la violencia machista. Acabaremos hablando de las propuestas del feminismo para transformar el amor romántico. 

En el cuarto tema analizaremos los estereotipos y los mandatos de género, cómo aprenden a amar los hombres, cómo se relacionan entre ellos y con otras mujeres. Dentro del ámbito de los estudios de masculinidades, hablaremos de los hombres que se trabajan sus patriarcados y apuestan por otras formas de ser hombres, y de la revolución de los cuidados que tienen pendiente. 

En el quinto tema hablaremos de por qué lo romántico es político, del presente y del futuro, de la Revolución Sexual y la Revolución amorosa. Analizaremos las relaciones de pareja y hablaremos de cómo deconstruir el amor romántico para liberarlo de toda su carga ideológica patriarcal, y de cómo liberar a las mujeres de la droga del amor. Hablaremos de utopías amorosas y de otras formas de relacionarnos, de querernos y de organizarnos. 

En el sexto tema hablaremos de la Ética del Amor y la Filosofía de los Cuidados, y de las herramientas que necesitamos para liberarnos individual y colectivamente del amor romántico patriarcal. También hablaremos de cómo trabajar con mujeres en los espacios de intervención social, en las aulas, en los espacios terapéuticos, y en las comunidades de mujeres, especialmente con víctimas de violencia machista. 


TEMAS  


  1. Historia de la construcción del Amor Romántico en Occidente


EL AMOR PASIONAL EN LA ANTIGÜEDAD GRIEGA

EL AMOR CORTÉS

EL AMOR PASIONAL DEL SIGLO XVIII

EL AMOR ROMÁNTICO EN EL SIGLO XIX

LA UTOPÍA ROMÁNTICA DEL SIGLO XX

EL AMOR Y LA POSMODERNIDAD



  1. Las dimensiones del Amor Romántico


DIMENSIÓN QUÍMICA DEL AMOR ROMÁNTICO

DIMENSIÓN RELIGIOSA DEL AMOR ROMÁNTICO

DIMENSIÓN ECONÓMICA DEL AMOR ROMÁNTICO

DIMENSIÓN SOCIAL DEL AMOR ROMÁNTICO

DIMENSIÓN POLÍTICA DEL AMOR ROMÁNTICO



  1. La cultura romántica y el patriarcado

MITOS DEL AMOR ROMÁNTICO 

AMOR Y PODER 

AMOR Y EGO

AMOR Y VIOLENCIA MACHISTA

AMOR Y FEMINISMO



  1. El amor y los hombres

CÓMO APRENDEN A AMAR LOS HOMBRES 

CÓMO SE QUIEREN A SÍ MISMOS Y CÓMO SE AMAN ENTRE ELLOS

EL MIEDO AL AMOR Y ODIO CONTRA LAS MUJERES

OTRAS FORMAS DE SER HOMBRES SON POSIBLES


  1. La Revolución Amorosa

LO PERSONAL ES POLÍTICO Y LO ROMÁNTICO ES POLÍTICO

LA REVOLUCIÓN SEXUAL SIGLO XX 

LA REVOLUCIÓN AMOROSA SIGLO XXI 

OTRAS FORMAS DE QUERERSE SON POSIBLES

LA LIBERACIÓN DE LAS MUJERES QUE YA NO SUFREN POR AMOR 



  1. HERRAMIENTAS PARA TRABAJAR EL AMOR ROMÁNTICO

LA ÉTICA DEL AMOR Y LA FILOSOFÍA DE LOS CUIDADOS

EL MÉTODO DE LA AUTOCRÍTICA AMOROSA

EL PLAN DE LIBERACIÓN: AUTOCUIDADO, AUTONOMÍA  Y AUTODEFENSA EMOCIONAL

EL CONTRATO AMOROSO:HERRAMIENTAS PARA NEGOCIAR EN PAREJA.


¿Qué incluye el precio del Curso + Laboratorio del Amor?

- Participación en la lectura online del libro: Mujeres que ya no sufren por amor (todos los miércoles) 

- Lecturas y materiales.

- Acceso a 3 Cursos en línea: 

      Mujeres que se separan, 

      Mujeres que se liberan, 

      Mujeres que trabajan con mujeres

1 taller virtual: Cómo negociar con mi pareja el contrato amoroso

- 100 Foros

Biblioteca del Amor

20 vídeos exclusivos

- Acceso a la Comunidad de Mujeres

- Ejercicios

- Herramientas

- Blog

- Diario Personal de Coral Herrera

- Todos los podcast de Coral Herrera

- Mujeres que leen: un círculo de lectura online cada mes. 



¡Reserva ya tu plaza! 

¡Empezamos el próximo martes 13 de enero!




Si tienes cualquier duda, puedes escribirme a coralherreragom@gmail.com

Aquí tienes los botones de Paypal para apuntarte al curso: 


¿Te gustaría estar con nosotras un año?


6 de noviembre de 2025

Crianza y salud mental: que no nos separen



Las mujeres de culturas no occidentales alucinan cuando les contamos que en nuestros países las mamás no podemos criar a nuestros propios hijos e hijas y nos obligan a separarnos a las pocas semanas de nacer. Para muchas de ellas es inconcebible que tengamos que irnos al trabajo con las tetas llenas de leche y dejar a nuestros bebés en manos de otras mujeres que tampoco pueden criar a sus bebés porque tienen que cuidar de los nuestros para que nosotras podamos volver al trabajo.

Tenemos nunerosos estudios que demuestran lo importantes que son los mil primeros días de vida en los seres humanos, y en el impacto que tiene en el desarrollo cognitivo y en la salud mental la separación del bebé de su madre. Y aún así, nos siguen obligando a separarnos de nuestras crías.

Dejar a nuestros bebés con personas desconocidas que no tienen ningun tipo de vinculo afectivo con ellos no solo es ir contra nuestra naturaleza de mamíferas, sino que también es una forma de violencia contra la infancia.

Cada año en el mes de septiembre miles de madres salen llorando de las guarderias cuando dejan a sus bebés con cuidadoras que tendrán que atender a otros diez o quince bebés, y que debido a la sobrecarga de trabajo no podrán cuidar debidamente a ninguno de ellos. Con suerte podrán cambiar pañales, atender cólicos y dar biberones, pero los bebes tendrán que llorar solos la ausencia de su madre y de su padre. Porque harian falta veinte brazos para poder darles amor a todos.

Ibone Olza, una prestigiosa psquiatra infantil experta en salud perinatal, se dedica a escribir y a impartir conferencias para sensibilizar a la sociedad sobre la importancia de fomentar y proteger el vinculo entre las madres y los bebés. Ella afirma que las mujeres, hasta el siglo XX, nunca han criado solas. A muchas de nosotras nos ha tocado vivir el posparto solas en una casa, sin ningún tipo de compañía, en un momento en que necesitamos al compañero y al entorno familiar cocinando, yendo a la compra, haciendo lavadoras, doblando y colocando ropa limpia, barriendo y fregando los suelos, limpiando los baños, y ayudándonos con el bebé para que podamos dormir unas pocas horas seguidas. 

Si no hay compañero, o el compañero pasa miles de horas trabajando cada día, necesitamos igualmente los cuidados de nuestra gente querida. Pero todo el mundo alrededor está trabajando. Así que nos toca recuperarnos del parto, llevar la casa y cuidar al bebe solas. Completamente solas, sobre todo en grandes ciudades.

Muchas mujeres están deseando que llegue el momento de dejar al bebé en la guardería para dejar atras ese inmenso sentimiento de soledad y agotamiento que implica una crianza sin redes. En cambio las que tienen la suerte de tener red de crianza, disfrutan mucho más de su maternidad porque no se sienten solas y porque no están tan agotadas.

Las madres necesitamos tiempo, energía e ingresos dignos para criar. Y apoyo. Mucho apoyo. Sobre todo las madres que están criando solas: la población más pobre y vulnerable en todo los pais son las mujeres con hijos. Los hogares monomarentales necesitan protección y cuidados.

¿Y qué necesitan los bebés? Amor, nutrición y estimulación. Necesitan una relación con su entorno basado en el apego seguro, el vínculo que se crea cuando un bebé confía en sus cuidadores principales y sabe que no le van a abandonar. 

Los bebés necesitan sentirse amados y protegidos para poder explorar el mundo en el que viven: cuando los dejas en una guardería no saben si vas a regresar a por ellos o no. Para ellos una hora es una eternidad, porque solo viven el presente, no conocen el futuro, ni el concepto “minutos”, “después”, “en un rato”, “vuelvo en ocho horas”

El trauma de la separación deja una huella muy profunda en el bebé: el sufrimiento les genera estrés, lo que eleva sus niveles de cortisol, que tiene un impacto enorme en su sistema neuronal, en su sistema nervioso y por tanto en sus emociones y en su comportamiento.

La herida primal es el trauma que experimentan muchos bebés cuando son sometidos a la separación con su madre o sus cuidadores principales, y la Ciencia ha demostrado que puede originar síndrome de estrés postraumático. Contrariamente a lo que mucha gente cree, los bebés recuerdan el sufrimiento que han vivido en sus primeras semanas o meses de vida y que se revela años más tarde en forma de síndromes, trastornos del desarrollo, y enfermedades mentales. 

Muchos problemas de conducta tienen que ver con el dolor, el miedo y la ansiedad que sintieron en los dos primeros años de su vida.

Y a pesar de que ahora tenemos unos conocimientos que antes no teníamos, a las madres y a los bebés nos siguen separando, incluso en el momento del parto. Tenemos estudios que demuestran que separar a los recién nacidos de sus madres les genera un sufrimiento terrible e innecesario, pero aún se sigue haciendo en muchos hospitales del mundo.

Las madres hemos comprendido que la crianza es un asunto politico, estamos organizadas y estamos luchando por nuestros derechos y los de los bebés, y como resultado se están humanizando los partos y  alargando los permisos de maternidad. Pero no es suficiente.

Ahora mismo maternar es una odisea. Muy pocas mujeres pueden criar a sus propios bebés, y las que lo hacemos sacrificamos nuestro trabajo remunerado y nuestra carrera profesional, y pasamos a depender economicamente de nuestros compañeros. Muy pocas se pueden permitir “el lujo”de dejar de trabajar o de trabajar menos: la gran mayoría tiene que seguir siendo igual de productiva que antes de parir. Y acudir al trabajo puntual aunque no haya dormido en toda la noche. Y hacer como que no pasa nada cuando enferman tus dos hijos a la vez y no puedas con tu alma. 

Las madres estamos pidiendo a gritos que no nos penalicen por ser madres y que los hombres se impliquen al cien por cien en los cuidados. Los bebés tienen derecho a ser cuidados no solo po su madres, sino también por personas que les quieren a ambos. Madres y bebés necesitamos que nos cuiden en los tres primeros años, a todos los niveles: emocional, económico y logístico. Y para eso es preciso que los padres, pero también el resto de nuestra red afectiva, tengan tiempo para cuidarnos. 

Criar requiere de una extraordinaria energía, y es agotador porque nuestras crías dependen por completo de nuestros cuidados. Para adquirir autonomía necesitan vivir rodeadas de amor en un entorno seguro, y estos primeros años determinan cómo va a ser el resto de sus vidas. 

Porque aunque la herida primal puede trabajarse en terapia, lo cierto es que pocos pueden tener acceso a ella, porque nuestros sistemas de salud obligan a la gente a pagarse los tratamientos en salud mental y emocional.

El sistema nos separa, y nadie se preocupa por la depresión postparto de las mamás, ni los efectos del trauma de la separación en los niños y las niñas. 

Luego los “expertos” se preguntan por qué baja tanto la natalidad, por qué hay tantos niños y niñas con trastornos y síndromes, por qué tanta medicación infantil, y por qué aumentan los índices de violencia y suicidio en la infancia y la adolescencia. 

Si pudiésemos parir y criar a nuestros hijos e hijas en un entorno amoroso, con ingresos dignos y una red de apoyo, el mundo seria mucho mejor. Si después de los tres primeros años pudiésemos conciliar nuestro desarrollo profesional con nuestra vida familiar, el mundo sería mucho mejor y los niños y niñas no necesitarían medicinas para soportarlo.

Nosotras las madres vamos a seguir luchando para protestar contra la violencia que sufrimos madres e infancia, y para defender nuestros derechos y los de nuestras criaturas. Porque sabemos que la maternidad es política, y que si pudiéramos erradicar el sufrimiento y la violencia, nuestras vidas serían mejores y nuestra sociedad también.

Sólo es preciso que la sociedad entera tome conciencia, que tome medidas y haga cambios radicales en su sistema productivo. Solo hace falta papás dispuestos a asumir sus responsabilidades y a disfrutar de sus paternidades. Y una sociedad con gente que tenga tiempo libre para participar en el sistema de cuidados.

Nosotras tenemos derecho a disfrutar de la maternidad, los hombres tienen derecho a disfrutar de su paternidad, y todas y todos tenemos derecho a ser cuidados con mucho amor por toda la comunidad.


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31 de agosto de 2025

Lectura colectiva de Mujeres que ya no sufren por amor

 



Fecha de inicio: 3 de septiembre 

Día: miércoles de cada semana

Hora: 18 horas de España. 

Formato: online.

Edad: desde los 14 años 

Inscrípciones: Laboratorio del Amor




Queridas amigas, os invito a leer juntas el libro Mujeres que ya no sufren por amor, y a comentar todos los temas de cada capítulo para trabajar en profundidad cada uno de ellos. 

Las sesiones constarán de dos partes: en la primera leeremos un capítulo y la sesión será grabada. En la segunda detenemos la grabación y comenzamos a trabajar en los contenidos, aportando con preguntas, reflexiones, vivencias personales, todos los aportes son súper bienvenidos: vamos a construir conocimiento y saberes entre todas. Y todas podemos aportar desde nuestras experiencias personales y nuestros conocimientos. 

No es necesario tener el libro para participar en la lectura,

pero si quieres adquirirlo en formato ebook, kindle o en papel, puedes adquirirlo en tu librería favorita o en Amazon, aquí tienes los enlaces.


Sois todas súper bienvenidas al Laboratorio del Amor

Coral 





26 de agosto de 2025

Mujeres que se aman. Cómo construir relaciones amorosas libres de patriarcado



Las relaciones entre mujeres están atravesadas por el patriarcado, igual que las relaciones entre hombres. En ellas hay luchas de poder como en todas las relaciones, y funcionan desde las jerarquías, y con la estructura del amo y el esclavo: son relaciones de dominación y sumisión. En los centros de estudio y de trabajo se ve perfectamente la jerarquía que existe entre profesores y alumnos, directoras, jefas y empleadas. Y en la familia también existen relaciones basadas en el poder y en las jerarquías. 

Las relaciones románticas entre mujeres también están atravesadas por el patriarcado: nos educan en el patriarcado, y aprendemos a amar desde los mitos románticos.

Las mujeres lesbianas y las bisexuales también mitificamos e idealizamos a nuestras parejas, también creemos que el amor de otra mujer puede salvarnos, también sufrimos la necesidad de ser deseadas y amadas. También tenemos miedo a la soledad, también creemos que estando solas nos falta algo o estamos incompletas, también soñamos con un amor verdadero y para siempre. Da igual que seamos o no feministas: los mitos están en nosotras, nos los inocularon desde pequeñas.

Y esos mitos están impregnados de los principios y valores de la ideología patriarcal y capitalista. Por eso las mujeres lesbianas también se aman desde el concepto de la propiedad privada y la posesión, también tienen luchas de poder y practican la domesticación mutua. También tienen celos, también ejercen de policías y carceleras entre ellas, también se ponen los cuernos y rompen los pactos de cuidados, también se tratan mal cuando están enfadadas o dolidas, y también entran en guerras terribles cuando se separan o se divorcian.

El amor lésbico no es tan bonito ni tan feminista como quisieramos, pero lo importante es que estamos trabajando en ello. No es nada fácil porque vivimos en una sociedad llena de lesbofobia: los hombres no pueden soportar las relaciones entre mujeres en las que ellos no pintan nada. Muchísimas mujeres siguen metidas en el armario porque siguen sufriendo violaciones correctivas, palizas, cárcel y muerte solo por ser lesbianas. Muchísimas mujeres tienen que seguir escondiendo su orientación sexual porque siguen siendo señaladas, estigmatizadas y atacadas con discursos de odio, y por eso desde el feminismo seguimos luchando contra esta guerra contra las mujeres. Pero también estamos intentando acabar con la guerra contra nosotras mismas (dentro de cada una de nosotras) y entre nosotras.

Liberarte de los patriarcados que te habitan no es nada fácil, seas hetero o lesbiana. Pero muchísimas mujeres están leyendo, estudiando, haciendo terapia, aprendiendo y formandose, porque necesitamos herramientas para poder despatriarcalizar nuestras emociones y nuestras relaciones.

En este audio vamos a hablar de cómo podríamos liberarnos nosotras y liberar a las relaciones lésbicas del patriarcado, y de cómo cuidar nuestras parejas para que el amor no sea una experiencia carcelaria sino una experiencia de liberación y de disfrute.

Ya puedes escuchar completo el audio suscribiendote a mi Patreon, 

a mi Spotify o mi Ivoox por sólo 2,99 euros. 


21 de agosto de 2025

Los amores a distancia



Mis lectoras me preguntan a menudo si las relaciones de amor a distancia funcionan, y cómo hacer para sufrir lo menos posible. Y no es nada fácil, la verdad, aunque también es verdad que las relaciones a distancia tienen sus cosas buenas.

Una de ellas es que no hay desgaste. Cuando no hay convivencia, no hay problemas en la cotidianidad, y la relación no se deteriora tan rápido como en las parejas que comparten techo. No hay peleas por cuestiones de logística, ni cuestiones de limpieza, ni de mantenimiento. Cada cual está en su casa y eso además evita la rutina y el aburrimiento, dos de los males que amenazan a las parejas de larga duración.

La dimensión platónica del enamoramiento dura más tiempo, porque gran parte del tiempo la pasas tú sola o tú solo soñando con tu amado, imaginando, recordando, y perdiendote ensimismada en tus pensamientos y tus emociones. Cuanto menos te ves y menos tiempo pasas con esa persona, más fácil es seguir con la idealización y la mitificación. Nuestra pareja nos sigue pareciendo siempre maravillosa porque no tenemos que soportar sus manías, sus defectos no nos afectan tanto, y como no hay peleas a diario, es más fácil quererse desde la admiración mutua y el respeto.

Pero también se pasa muy mal porque no solo amamos con el cerebro. Somos un cuerpo, y cuando amamos sentimos una atracción brutal hacia el otro cuerpo, un profundo deseo sexual, una necesidad brutal de juntar nuestra piel a la de la otra persona, y de fundirnos en un abrazo cósmico. Necesitamos besarnos, tocarnos, olernos y acariciarnos, y duele muchísimo no poder expresar ese deseo, y no poder disfrutarlo. Y también duele la soledad…

Los amores a distancia son muy variados: hay parejas que solo se separan de lunes a viernes, y se juntan los fines de semana. Hay parejas que solo pueden verse una vez o dos al año. Hay parejas que viven en ciudades diferentes, y otras en continentes diferentes. Hay parejas clandestinas, parejas separadas por la fuerza, y parejas que simplemente no disponen de recursos económicos para verse. También hay parejas que se aman en la distancia aunque vivan muy cerca, por extraño que suene.

En este audio vamos a hablar de todas ellas, pero también vamos a hablar del deseo, de cómo se enciende y cómo muere con la distancia, de los obstáculos que encuentran los enamorados para quererse, de los gozos y los sufrimientos que experimentan, de cómo nacen, se sostienen y mueren estas relaciones, y de cómo disfrutarlas y cuidarlas para que duren. 

O al menos para intentar sufrir lo menos posible.

Ya puedes escucharlo en Patreon,

Ivoox y Spotify 









19 de agosto de 2025

¿Cómo saber si mi pareja me quiere de verdad?

 



Ya podéis escuchar el nuevo Audio para las Amigas en 

Patreon


 

    



8 de agosto de 2025

¿Cómo tratas a tus pretendientes?


Uno de los dilemas éticos más importantes a los que nos enfrentamos en el ámbito del amor y las relaciones de pareja es cómo tratamos a los hombres y a las mujeres que se sienten atraídos por nosotras/os.

Este dilema lo tienen igual las personas solteras que las que están emparejadas o casadas: ¿qué hacer cuando alguien se ha enamorado o se está enamorando de tí, y tú no?

Bueno, en un mundo simple y sencillo te sientas a hablar con franqueza con la otra persona y le dices con honestidad que tú no te has enamorado o no sientes lo mismo, y que no estás en el momento de querer formar una pareja. 

Suena fácil, ¿verdad? Pero la realidad es más compleja. 

Si la otra persona no te ha hablado de sus sentimientos ni ha expresado su amor, pero tú notas que está muy enganchada/entusiasmada/fascinada contigo, ¿cómo le dices que tú no le correspondes?

Si la otra persona finge que estáis construyendo "solo" una amistad, aunque sea "especial" o "intensa", entonces la cosa se complica. 

Hacer como que no está pasando lo que está pasando no ayuda en nada.

Lo que sí nos puede ayudar mucho es hacernos estas dos preguntas:

1) ¿cómo me gustaría que me trataran a mí si yo estuviera en su lugar?

2) ¿será que me gusta tener pretendientes y disfruto sabiendo que sufren por mí?


Porque tener pretendiente(s), no sólo nos sube la autoestima, también nos hincha el ego, aumenta nuestro prestigio y nos da mucho poder.

Vivimos en una cultura en la que unas personas valen más que otras. En la jerarquía las personas con más poder son las que tienen gente a su servicio, y las que pueden usar a los demás a su antojo. Conquistar corazones no solo aumenta nuestro valor, también nuestro rango dentro de la jerarquía social. Por eso hay hombres y mujeres que se sienten superiores a los demás y hasta presumen de ello, porque les encanta despertar la admiración y la envidia de los demás.

A las niñas desde pequeñas se les enseña que su valor reside en su atractivo sexual y su belleza, y a los niños se les enseña que las mujeres son objetos a través de los cuales puedes demostrar lo macho que eres. El patriarcado les dice: cuantas más mujeres te deseen, cuanto más se peleen por ti, cuanto más compitan entre ellas por ti, más deseable y viril pareces. 

El mensaje para las mujeres es: cuanto más deseo despiertas, más ganas tienen los machos de llevarte a la cama, y más posibilidades tienes de enamorar al mejor (al más guapo, al más fuerte, al más inteligente, al más rico, etc)

La gente más egocéntrica e insensible no tiene ningún tipo de empatía por sus enamorados/as: coleccionan pretendientes como si fueran cosas, y les importa muy poco si sufren.

La mayoría se justifica afirmando que el problema no es suyo, sino del que se ha enamorado. Pero aquí la responsabilidad es compartida: es un problema de ambos. Y también es un problema colectivo, porque genera muchísimo sufrimiento.

Si alguna vez has estado con alguien que ha jugado con tus sentimientos o te ha utilizado para sentirse deseado/a o amado/a, sabes de qué te estoy hablando. Es muy doloroso estar intentando seducir a alguien que no quiere nada contigo, pero que no lo deja claro y siempre abre una puerta o una ventana a la esperanza.

¿Cuántas veces has escuchado que la esperanza es lo único que se pierde? Este dicho popular es un mecanismo para mantener a la gente de rodillas y sufriendo durante meses o años. La realidad sin embargo es que si alguien no se siente fascinado y no se enamora de ti al principio, es muy difícil que se enamore más adelante.

Es una pérdida de tiempo horrible amar a quien no te corresponde. Las personas que peor lo pasan son las que sufren de dependencia emocional: si se enganchan a alguien se someten a la otra persona y se conforman con migajas. Muchos esperan ser recompensados/as porque en muchas películas románticas el que ama "de verdad" y sufre mucho, al final obtiene su premio. 

¿Cuantas pelis has visto basadas en el esquema "al final él se dio cuenta"? Una de las dos personas se enamora locamente y tiene que pasar toda la trama esperando a que la otra persona "se de cuenta" de que él o ella es el amor de su vida.

Y siempre los finales son felices: "el que la sigue, la consigue"

En estas "tramas románticas" a nosotras generalmente nos toca esperar, y a ellos les toca insistir y acosar.

Hay gente que es capaz de estar años esperando o acosando. 

El engaño es doble: nos engañamos a nosotros mismos y nos engañan haciendonos creer que en algún momento puede suceder el "milagro romántico". La otra persona no quiere nada pero nos engaña haciendonos creer que sí que podría haber algo, y nosotras/os nos engañamos también y nos aferramos a la esperanza. Cada gesto, cada palabra de la otra persona, alimenta ese estado de esperanza, que puede alargarse meses o incluso años. 

Esta falta de reciprocidad somete al enamorado o enamorada: cuanto mayor es la dependencia emocional y el autoengaño, más sumisos son.

Para la persona amada es muy cómodo vivir así, con uno o varios pretendientes pendientes de sus necesidades y sus deseos, pero para la otra persona puede ser un infierno. Especialmente cuando su gente querida trata de abrirle los ojos y hacerle ver que está siendo utilizado/o.

Duele mucho cuando dentro de tu corazón estás convencida de que es una cuestión de tiempo y que el final va a ser feliz. Y cuesta mucho aceptar: cuanto más fantaseamos con la relación, más dura nos resulta la realidad. 

Mucha gente cree que si es complaciente, generosa y entregada logrará tarde o temprano conquistar el corazón del amado o la amada, porque nos hemos creído el mito de que el amor lo puede todo, y el mito de que tenemos poder para cambiar a quienes amamos.

Y es que muchas veces no se trata tanto de un tema de amor como de poder: las y los pretendientes también usan sus armas para dominar al amado, para manipularlo y para chantajearlo. Así empiezan muchas relaciones tóxicas y violentas, cuando intentamos domesticarnos mutuamente y batallamos para llevar a la otra persona a nuestro terreno.


¿Cómo evitar el sufrimiento cuando la relación no es recíproca?

Si estás enamorada y no te corresponden:

Sé humilde y aceptaló con deportividad. No insistas, no acoses, no te victimices: si no te aman, no te aman.

Si tienes pretendientes enamorados de ti:

No seas ambigüo, busca la claridad, usa la asertividad, controla tu ego, y sé honesto/a.

No es suficiente con ser sincero/a: "yo nunca le dije que sentía lo mismo", "yo nunca le hablé de amor", "yo siempre dejé claro que era una amistad"

Además hay que ser buena persona y ahorrarle todo el sufrimiento posible a los demás. 

Las personas no son objetos que podamos coleccionar, ni son esclavos a nuestro servicio: no es justo que alimentemos y sostengamos una relación con alguien que tiene unos sentimientos y emociones muy intensos hacia nosotros. 

No es justo porque lo que a ti te resulta cómodo a la otra persona puede resultarle muy doloroso.

Si no quieres nada con alguien que está enamorado/a de ti, entonces lo mejor es distanciarse durante un tiempo. Porque cuando hay atracción sexual y sentimientos románticos es imposible construir una amistad.

Y todos lo sabemos: solo podemos construir una relación bonita cuando todo es mutuo, y cuando las dos personas queremos lo mismo. En una relación desigual que genera sufrimiento no se puede construir nada. No es justo usar a alguien y jugar con los sentimientos de los demás para tú sentirte un dios o una diosa.

Piensaló: en realidad nadie necesita tener pretendientes. Nuestro valor como personas reside en nuestra bondad, nuestra integridad, nuestra honradez, nuestra forma de estar y de relacionarnos con los demás. No necesitamos personas esclavizadas por amor, no necesitamos aduladores, ni fans, ni siervos a nuestra disposición. 

Cuando hablamos de poner los cuidados en el centro, nos referimos a esto: hay que cuidar a la gente y asumir la responsabilidad que tenemos en todas nuestras relaciones. 

Si te toca ser la persona enamorada te toca ejercer la honestidad, ser realista para evitar el autoengaño, y poner en práctica el Autocuidado.

Si no eres correspondida no insistas: debes alejarte de la otra persona para no sufrir, al menos hasta que tu deseo y tu enamoramiento se diluyan o desaparezcan.

Es una cuestión de ética: somos responsables del sufrimiento que sentimos y del que generamos a los demás. Somos responsables de lo que hacemos, lo que decimos, y de los vínculos que creamos con los demás.

A veces hay que decirse adiós con mucha pena, pero creo que no hay otro modo de tratar bien a la gente y de evitar el sufrimiento en las relaciones sin reciprocidad. 

Coral Herrera Gómez


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31 de julio de 2025

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Cuando te juntas con un hombre o con una mujer, tienes que sentarte a negociar qué tipo de relación vais a tener, cómo vais a organizaros, cómo vais a cuidar la relación…. pero en el contrato amoroso no son negociables ni tu libertad ni tus derechos fundamentales. 

En este audio te voy a explicar por qué es tan importante establecer las líneas rojas que no se pueden traspasar cuando nos juntamos con alguien, y cómo defenderte para que el amor no sea una experiencia carcelaria y de sumisión, sino una experiencia basada en el placer, el disfrute, los buenos tratos y los cuidados. 

Amiga, jamás debes renunciar a tus derechos fundamentales “por amor”: sacrificarse por una pareja no es un acto de amor, sino de sumisión, y es muy peligroso. En este audio para las amigas te cuento por qué, y cómo puedes negociar el pacto de cuidados con tu pareja poniendo tus derechos humanos fundamentales (y los de tu pareja) en el centro. 

te lo cuento en mi Patreon,

y también puedes escucharlo en Ivoox y Spotify






24 de julio de 2025

Tú no has nacido para ser carcelera



Hay hombres que necesitan un “freno de mano”, una mujer que ejerza de vigilante de seguridad, de policía y carcelera. 

Una mamá que le controle, le vigile, le regañe, le castigue y le perdone una y otra vez. 

Aunque para muchos hombres el matrimonio es como una cárcel, se acaban casando porque creen que solos no van a poder controlarse a sí mismos ni a ser adultos funcionales.

Muchos creen que necesitan una mujer-policía, una sargento que esté pendiente de ellos, les persiga y les monte escenas cada vez que ellos hacen sus escapaditas. A estos tipos les encanta que sus esposas lloren, pataleen y se mueran de la rabia tratando de que sean fieles, que protesten y ejerzan de sargentos para que ellos no se gasten el dinero de la familia en fiestas, alcohol, drogas y mujeres. 

En este audio, amigas, vamos a hablar de por qué controlar a tu novio o tu marido no es tu misión en la vida, ni en la vida de ninguna mujer.

Y si ya estás ejerciendo ese papel sin quererlo, te voy a contar cómo liberarte. 

Porque el amor no es una cárcel, y tú no eres una carcelera: eres una mujer libre que merece tener a su lado a una persona honesta y leal, y disfrutar de una relación basada en la sinceridad, los buenos tratos, la comunicación y la confianza. 


Ya puedes escuchar tu nuevo audio en: 




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