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30 de septiembre de 2018

Nosotras hacemos la revolución

Los hombres sueñan con la revolución, las mujeres estamos haciendo la revolución. Estamos luchando en las calles y en las casas, en la cama, en los parlamentos y en los medios, en la Ciencia y en el deporte, en las instituciones y en las fábricas, en los barrios de las ciudades y en el campo, en las aulas y en los sindicatos, en los movimientos sociales y en los partidos políticos, en las universidades y en las redes sociales. 

Estamos cambiando la vida de millones de personas, y damos pasos gigantescos cada vez que logramos convertir nuestros derechos en leyes, y luego en realidades. 

Hombres, tenéis el cambio delante de vuestras narices, pero no lo veis porque no tenéis las gafas violetas que os permitan solidarizaros con nuestra lucha, y uniros a ella. Y porque no sois los protagonistas y os cuesta perder privilegios.


Probad a empezar por vosotros mismos #Masculinidades #Autocrítica #DeconstruyeATuMacho
#LiberatéDelPatriarcado #RevoluciónFeminista #UtopíasParaTodas #NosVemosEnLasCalles

3 de febrero de 2018

Otras formas de comunicarnos son posibles

Trash Riot 



Otras formas de comunicarnos son posibles: cuando escribo, cada vez pienso más en la gente que no sabe lo que es el feminismo, que no entiende el lenguaje académico, que no lee, que no sabe qué son los derechos humanos ni por qué son importantes. Pienso en esas mayorías que sólo ven la tele o escuchan la radio de los grandes medios de comunicación, que siendo pobres o extremadamente pobres, no tienen conciencia de clase porque no saben lo que es el proletariado ni el patriarcado ni el capitalismo, en la gente que cree que tiene que defender su religión e imponerla a los demás porque es la "palabra de Dios". 

Antes escribía largos textos con un lenguaje más denso, plagado de vocablos raros, y citas de grandes autores para ofrecer una reflexión profunda sobre tal o cual tema, y ahora intento que me entienda todo el mundo. Trato de utilizar un lenguaje sencillo y el sentido común para explicar mi análisis subjetivo sobre el mundo que habitamos, y para proponer nuevas formas de organizarnos y relacionarnos que nos permitan estar mejor a todos y a todas. 

Pero me doy cuenta de que tengo, tenemos un problema de comunicación muy grande. Aquí en Centroamérica los muros que separan a las clases sociales son enormes. Cada clase habla su propio idioma: cuando nos sentamos a hablar de temas políticos, es imposible entendernos. Es como si fuésemos de planetas diferentes; cada uno de nosotros tiene su lenguaje y los códigos que comparte con su gente, y cada burbuja de gente permanece aislada de los demás. 

Por eso la gente como yo no entendemos porqué nadie protesta en las calles, porqué la gente pobre vota a la extrema derecha, por qué tiene tanta fuerza la religión, por qué sigue habiendo tanto machismo y tanta violencia contra las mujeres. 

Una evangélica fundamentalista no entiende la lucha feminista, ni las demás luchas por los derechos humanos, no entiende porqué hay gente tan ciega que le da la espalda a su Dios. Cada uno de nosotros tiene sus fuentes de información, periódicos, blogs, canales de televisión, memés, y cada grupo crea sus comunidades virtuales y reales en los que se retroalimentan mutuamente pero no nos comunicamos con los demás, ni nos enriquecemos de la interacción con los demás. Entonces bueno, lo que sucede es que como no nos escuchamos ni podemos hablar porque no nos entendemos, nos dedicamos a insultarnos, a despreciarnos, a odiarnos profundamente, y así es como el mundo sigue siempre igual. 

Cada grupo va a lo suyo y sigue en lo suyo, siempre en permanente guerra unos contra otros, cada cual defendiendo su ideología, sus intereses,y su forma de entender la realidad. Y así seguirá siendo mientras permanezcamos en nuestras burbujas hablando nuestro idioma de gente de izquierdas, feminista, anticapitalista, antiespecista, antifascista, etc. Todo permanecerá igual mientras reine la ausencia del pensamiento crítico, mientras sigamos con las luchas de Egos, y mientras sigamos sin herramientas para comunicarnos, conversar y debatir con la gente de otros mundos. 

Los demás seguirán siendo los raros, los que no se enteran, los ignorantes, los equivocados, los engañados, los aborregados, los brutos, los enemigos a los que hay que vencer. Y seguirá todo igual hasta que no acabemos con el patriarcado, con la explotación y la violencia, con las jerarquías que crean las clases sociales. Así que los que estamos en la lucha por transformar el mundo para hacerlo un lugar mejor, podríamos empezar por hacer autocrítica amorosa, tratar de hacernos entender y establecer puentes de comunicación que nos permitan convivir en paz y llegar a acuerdos básicos para trabajar unidos por la construcción de un mundo mejor. 

No sé si esto es posible o es una ficción, lo que veo es que tenemos un problema de comunicación muy grande, y que habría que trabajarselo colectivamente, porque así no podemos seguir. El futuro de la Humanidad y del planeta están en un grave peligro.

 #OtrasFormasdeComunicarnosSonPosibles

18 de septiembre de 2017

En el centro, los cuidados.

Poner en el centro los cuidados. No concibo tener un bebé para que lo cuiden otras mujeres y pagarles menos de lo que me pagan a mí, cuando debería ser al revés: las cuidadoras deberían ganar mucho más que yo porque cuidar es uno de los trabajos más hermosos y duros del mundo. Estoy disfrutando mucho de la crianza, aunque está siendo bien dura porque estoy muy lejos de mi familia y mi tribu, y estoy criando a solas con mi compañero, lo que hace que sea más difícil compatibilizar mi trabajo con la maternidad. 

Me he pasado muchos años trabajando muy duro para consolidar mi trayectoria profesional, y ahora que me llueven las ofertas de trabajo para viajar por el mundo dando conferencias y talleres, pues no puedo decir que sí a todas, especialmente las que requieren de muchas horas de viaje en avión, tren, bus, etc. Esto me genera emociones contrapuestas, porque por un lado me apasiona mi trabajo, y por otro tengo claro que lo primero ahora para mí es mi compromiso con la maternidad y la crianza, esto es el centro de mi ética y mi praxis feminista.Lo asumí así cuando hace años tuve que aplazar la elaboración de mi tesis doctoral para cuidar a mis abuelos y acompañarlos en el último año de su vida, hasta la muerte. Fue una experiencia muy dura, pero crecí muchísimo como persona y ellos se sintieron muy acompañados, y yo sentí que les había devuelto todo el amor y los cuidados que me dieron ellos a mí todos los veranos y navidades de mi infancia. Me pareció lo justo: ellos me cuidaron, ahora me toca a mí cuidarlos. 

Ahora estoy en un momento de mi vida parecido, porque la maternidad me exige muchas energías y mucho tiempo. A Gael le doy teta a demanda y no puedo separarme muchas horas de él, así que cuando me invitan de universidades u organizaciones feministas a dar conferencias y talleres sólo tengo tres opciones: o me lo llevo, o voy y vengo como un rayo veloz, o no puedo ir. Sé que es una etapa en la vida y que en la medida en que Gael vaya adquiriendo autonomía, yo recuperaré la mía, poco a poco. 


Pero de momento, pues tendré que decir que no a invitaciones maravillosas como las que me hacen últimamente, aunque me encanta viajar, compartir mis conocimientos, aprender cosas nuevas, generar espacios de empoderamiento feminista, repensar colectivamente las emociones y las relaciones amorosas... Me siento privilegiada por ambas cosas: por el trabajo que tengo, y por poder cuidar de mi bebé, aunque ambas no sean fácilmente compatibles. 

Y como no son compatibles, para sentirme honesta y coherente con mi teoría, mis escritos, mis conferencias, pongo en el centro de mi vida los cuidados, que para mí constituyen el epicentro de la transformación radical de este mundo que habitamos.

9 de septiembre de 2017

¿Qué dirá la prensa machista sobre el próximo asesinato de una mujer?

Un hombre ha asesinado a Mara en México. La prensa machista dirá:
-Que fue hallada sin vida o hallada muerta.
-Que su asesino es un presunto, aunque en su casa encuentren las pertenencias de Mara.
 -Evitarán utilizar las palabras asesinato y feminicidios.
-No preguntarán a una experta en violencia machista para entender las causas de los feminicidios, sino a un vecino que dirá Que el tipo era muy buena persona y muy amable. O a la madre, que defenderá la inocencia de su hijo aunque encuentren su adn en la vagina o el culo de Mata.
-Que las circunstancias fueron misteriosas, que la chica iba sola de madrugada, que iba vestida así o asá, que había estado de fiesta con sus amigas, ese tipo de cosas que provocan a los hombres y les incitan a violarnos o a matarnos.
-El periodista buscará el morbo y nos explicará con todo lujo de detalles como fue torturada hasta morir.
-La noticia irá en la sección «sucesos nuestros de cada día», porque los asesinatos de mujeres no son un asunto político de extrema gravedad.

En los comentarios, los machistas culparán a la víctima y a la madre de la víctima por dejarla salir de casa, y como protestaremos, se pondrán a llamarnos radicales y extremistas,a hablarnos de los asesinatos de hombres, de lo oprimidos están, etc.

27 de mayo de 2017

Otras televisiones son posibles

¿Os imagináis una televisión que ofrezca herramientas a la gente para vivir mejor y para construir un mundo mejor? Una tele sin misas ni corridas de toros, sin discursos de odio, sin espacio para los predicadores del miedo. Una tele participativa en la que la gente pueda elegir los contenidos y proponer programas y temas a tratar. Una tele que no manipule la información a favor del partido que gobierne, que no nos oculte información, una tele que nos enseñe a resolver conflictos sin violencia, una tele sin famosos del corazón que nos muestre a toda esa gente imprescindible y anónima que inventa cosas extraordinarias y que lucha por un mundo más justo más igualitario. 

Una tele con gente de la calle que pueda expresarse con libertad. Una tele que nos muestre la diversidad biológica, cultural, social, sexual y amorosa de la realidad en la que vivimos, que nos de herramientas para gestionar nuestras emociones, nuestra sexualidad, nuestros miedos y frustraciones. Que tenga una Escuela de Mamás y Papás para enseñar a criar sin violencia, que enseñen a la gente a defenderse de los abusos y la explotación. 

Una tele con programas que fomenten los derechos humanos, la libertad, y la igualdad, que fomente el buen trato, el respeto y la ternura, que visibilice las luchas sociales y políticas a favor de un mundo mejor. Que de voz a los que no tienen voz, que no ensalce a los machos violentos del narco o de la mafia, que no fomente el machismo ni la violencia contra las mujeres, que trate a su audiencia como si fueran personas inteligentes, que fomente la cultura y la educación, que promueva los valores del feminismo, el ecologismo, el animalismo y el pacifismo. 

Una tele que respete los derechos de sus trabajadorxs, que utilice el pensamiento crítico para que la gente aprenda a pensar por si misma y a rebelarse contra las injusticias, que elimine la publicidad, que ayude a crear debates sin gritos ni insultos, que nos muestre mundos alternativos en los que la gente está rompiendo las estructuras y construyendo alternativas que demuestran que hay otras formas de organizarse y de relacionarse. Vamos, justo lo contrario de lo que son las televisiones ahora.

 #OtraTeleEsPosible #ImaginarOtraRealidad

9 de diciembre de 2016

Sobre la gente que niega la existencia de la violencia machista

Cada 18 segundos una mujer es maltratada en el mundo. Cada 10 minutos una mujer es asesinada por su compañero, ex compañero, novio o algún hombre de su familia. 

En Rusia una mujer es asesinada cada 40 minutos. 


En Argentina, cada 30 horas. 


Matan a 15 mujeres al día en Brasil, 6 al día en México, 4 a la semana en Ecuador, 2 a la semana en Colombia, 1 cada dos semanas en Costa Rica. 


En España violan a una mujer cada 8 horas.


Una de cada 3 mujeres en el mundo ha sufrido violencia de género, agresiones, abusos y violaciones.


Millones de niños quedan huérfanos, las otras víctimas de la violencia de género.


¿Qué dicen sobre esto los que niegan el patriarcado y la violencia contra las mujeres?. 


¿Cómo es posible que haya gente todavía diciendo que las feministas somos unas exageradas, unas radicales extremistas? 


¿Cómo es posible que a nadie le horrorice esto y si le conmueva un atentado islamista con 50 muertos? ¿Por qué todo el mundo llora en las redes cuando hay un atentado de este tipo y a nadie le importa la masacre feminicida mundial?


El terror machista mata cien mil mujeres cada año, ¿saben cuántos de esos cien mil asesinos van a la cárcel por ello?, ¿a nadie le indigna la impunidad con la que estos asesinos actúan?.


Negar la guerra contra las mujeres mata tanto como la indiferencia hacia ella. No sirve de nada negar una realidad avalada por estadísticas, cifras y datos que nos demuestran que el machismo mata. Negar sólo sirve para perpetuar la violencia, ¡no seas cómplice! 





15 de septiembre de 2015

17 claves para el tratamiento periodístico de las noticias sobre feminicidios y violencia contra las mujeres

Un buen ejemplo de @Calavera De la Reina en Twitter



Si eres periodista, blogger/a, o comunicador/a, y quieres contribuir con tu trabajo a la erradicación del machismo y la violencia de género, aquí tienes unas claves para informar con rigor, evitar la perpetuación de mitos, estereotipos y prejuicios machistas, y aportar a la construcción de un mundo más igualitario y pacífico. 

  1. Los feminicidios no son crímenes pasionales, y  la violencia de género no es un asunto privado e individual, sino un tema político que nos afecta a todos y a todas. No se puede presentar un asesinato como una demostración de amor: el amor y la violencia son conceptos completamente opuestos. Cuando se quiere a una persona, ni se la daña, ni se la mata: se la respeta y se la trata bien. Es preciso entonces desmontar la tradicional asociación entre el amor y el sufrimiento, y el amor y la muerte.  
  2. Los feminicidios no son accidentes, ni son "cosas que pasan". Es preciso evitar titulares como "Una mujer muere", ya que podría parecer que "perdió la vida" de manera natural, cuando en realidad ha sido un asesinato. También hay que evitar titulares misteriosos tipo: "Una mujer fue hallada muerta en su jardín", cuando en realidad fue asesinada. También es preciso evitar que al explicar la forma en que murió parezca un accidente: "Una mujer cayó por el balcón", "Una mujer se tiró por la puerta del auto en marcha", "Una mujer se precipitó al vacío", para después informar de que su pareja ha sido detenida (como si pasara por la escena del crimen por casualidad, como si hubiese tenido "mala suerte" de estar allí). 
  3.  Los feminicidios no son fenómenos aislados que ocurren muy de vez en cuando: suceden a diario en todo el planeta, por eso a menudo encontramos diversas agresiones a mujeres en el mismo medio de comunicación, pero sin que nadie relacione estas noticias. Es preciso relacionar todas las noticias del día que tengan que ver con la violencia hacia mujeres, niñas y niños, y explicar a la audiencia que son consecuencia del sexismo.  
  4.  No hay motivos para matar a una persona, de manera que no hay razones que justifiquen ningún asesinato. El o la periodista no tiene que explicar el por qué: lo importante es que el asesino está cometiendo un delito, sin importar su estado de ánimo o sus razones. Los celos, que suelen ser el argumento más utilizado para justificar los asesinatos de mujeres, no son una excusa para asesinar. Prueba de ello es que las mujeres no matan por celos, y hay muchos hombres en el mundo que tampoco matan cuando se ponen celosos. 
  5. Los feminicidios no pueden ir en la sección de "Sucesos" pues no son hechos extraordinarios: todos los días mueren cientos de mujeres en el planeta víctimas de la violencia de género, todos los días se destapan nuevos casos de trata y esclavitud sexual, todos los días se cometen violaciones, abusos sexuales, mutilaciones genitales a niñas. Por lo tanto, el tema es político, y debería ir en la sección "Política", "Nacional" o "Internacional". 
  6. El protagonismo de la noticia ha de estar centrado en la víctima de la agresión, no en el agresor o los agresores. Los que se suicidan suelen figurar en primer plano casi como si fueran víctimas: es más importante destacar la violencia contra las mujeres que la autoviolencia que ejercen contra ellos mismos. 
  7. Es esencial proteger la identidad y el lugar de residencia de la víctima (no mostrar fotos de sus rostros, ni lugares que puedan ser identificados por el vecindario).
  8. Es importante que el público asocie este tipo de asesinatos con las consecuencias penales que conlleva. Antiguamente, en muchos países, era legal matar a la esposa, hoy en día es ilegal y se paga con años de cárcel. 
  9. Es necesario hablar sobre las otras víctimas de los feminicidios: la madre, el padre, los hijos e hijas, amigos, familiares y gente cercana que formaba parte de su círculo afectivo.  
  10. Evitar la re-victimización de la imagen de las mujeres en las noticias. Se estigmatiza doble o triplemente a las mujeres cuando se le adjudican varias etiquetas discriminatorias: emigrante, lesbiana, anciana, trabajadora sexual, pobre, sin estudios...
  11. Evitar caer el estereotipo de que el maltrato está asociado a las condiciones de pobreza, marginalidad y migración. La violencia se da en todas las clases sociales, en todos los países, y en todos los grupos generacionales. 
  12. Evitar la culpabilización de la víctima: las mujeres no soportan malos tratos porque quieren, ni provocan al agresor para que las asesine. Es preciso evitar hablar de su belleza o sus encantos como armas femeninas, no pueden presentarse como motivos por los cuales el asesino "perdió la cabeza". Si ella obedeció o no, o las desavenencias de la pareja, tampoco son importantes para ilustrar la noticia (ella fue infiel, se marchó de casa, le abandonó, le engañó, pues ninguna de estas cuestiones justifican un asesinato).  
  13. Debemos identificar a las mujeres como sujetos en sí mismas y no como personas dependientes de otras (esposa de, hija de, hermana de....). Además, para hablar del presunto asesino, hay que evitar en lo posible el uso de los pronombres posesivos (su mujer, sus hijos), porque hay gente que piensa que puede maltratar y abusar de lo que es "suyo": "La maté porque era mía". 
  14.  La noticia debe explicar las causas de la violencia de género, que son principalmente el machismo y la desigualdad. Por eso es importante conocer las causas de la violencia machista y de la dependencia emocional femenina, y entender por qué la dominación masculina mata a tantas mujeres en el mundo a diario. Cuanto mayor es la desigualdad entre mujeres y hombres, mayor es la violencia contra la mujeres, y mayor es la impunidad de los asesinos.
  15. Evitar el uso del lenguaje sexista. Hay muchas herramientas on line para aprender a utilizarlo de modo que las mujeres no sean invisibilizadas, cosificadas o ninguneadas en los medios de comunicación. 
  16. No podemos seguir mitificando el terrorismo machista: las noticias sobre feminicidios no son narraciones para alimentar el morbo y entretener a la audiencia, sino un grave asunto político en el que las y los periodistas tienen una gran responsabilidad social. La violencia ni es bella, ni es poética, por lo cual debe evitarse la mitificación de los asesinatos de mujeres, y la idea de que la muerte es una sublime demostración de amor. Los asesinatos de mujeres no son tragedias bellas ni dramas románticos: es un drama humanitario.   
  17. Buscar datos sobre la violencia contra las mujeres, y diversificar fuentes con voces expertas en temas de igualdad y derechos humanos de las mujeres para que expliquen las causas de la violencia contra las mujeres. Pedirles, también, que nos propongan ideas que nos ayuden a aportar soluciones, a contribuir a la equidad de género y a la construcción de relaciones pacíficas e igualitarias. 

En gran parte, son los medios los que logran tener impacto en la opinión pública, por eso es tan importante que los profesionales de la comunicación se formen, se sensibilicen y ayuden a concienciar a la población. A pesar de que hoy por hoy el terrorismo machista apenas despierta indignación en la gente y no constituye una prioridad para nuestros gobernantes, tenemos que lograr que la gente se de cuenta de que no es un problema individual sino colectivo, y afecta a millones de mujeres, niñas y niños en todo el planeta. 

Si queremos acabar con la violencia, si realmente queremos un mundo de amor y de paz, tenemos que acabar con la desigualdad y el machismo.


Coral Herrera Gómez





Otros artículos sobre violencia de género: 










Uneté al Laboratorio del Amor 
por 100 euros al año o 9.95 euros al mes

8 de julio de 2015

La construcción sociocultural de la Realidad desde una perspectiva Queer







¿Cómo construimos la Realidad?, ¿cómo la percibimos y cuáles son nuestras limitaciones físicas y cognitivas para poder entenderla?, ¿qué es la Realidad?, ¿quién o quienes definen lo que es real?, ¿son la misma cosa la realidad y la ficción, se diferencian en algo?, ¿cómo aprendemos a pensar y a sentir?, ¿cómo aprendemos a ser hombres o mujeres?, ¿quién define lo que es “normal” y lo que no lo es?, ¿cómo construimos la cultura y la ciencia actual?, ¿cómo heredamos y transmitimos las estructuras?, ¿cómo atraviesa la ideología el cuerpo humano?, ¿cómo actúa la ideología capitalista y patriarcal en nuestra forma de convivir, de relacionarnos y de organizarnos?, ¿por qué los medios no representan la diversidad y la complejidad de la realidad?, ¿por qué hay realidades visibles, y realidades invisibles?, ¿por qué unas realidades valen más que otras?, ¿por qué pensamos en términos de blanco/negro?, ¿para qué sirven los mitos?, ¿cómo creamos conocimiento?, ¿qué es lo que no podemos conocer?, ¿son el amor y el sexo vías de conocimiento?, ¿cómo podemos empezar a pensar de otras maneras?, ¿cómo romper con las estructuras binarias del patriarcado?, ¿cómo inventarnos otros cuentos, otros métodos, otras hipótesis, otras preguntas, otras dudas, otras formas de pensar, de construir y de relacionarnos con la realidad?



INTRODUCCIÓN al libro: "La construcción sociocultural de la realidad desde una perspectiva Queer", Coral Herrera Gómez, 2015.


Ciencia, sexualidad, amor, conocimiento, comunicación, género, ideología, 
estructuras, cuerpos, saberes, y resistencias…


Otras realidades son posibles: otras formas de pensar, otras visiones de mundo, otras formas de comunicarnos, de intercambiar información y saberes, de transmitir conocimientos, de hacernos preguntas, de narrar la Historia del pasado y del presente, son posibles. Otras formas de estar y de relacionarnos con nuestro entorno son posibles. Otras formas de percibir y conocer, y otras formas de hacer ciencia y de producir cultura son también posibles. Otras formas de construir nuestra identidad, de relacionarnos con nuestros cuerpos, de amar y de organizarnos social, afectiva y políticamente, son posibles. Y necesarias.

Escribo este libro desde el convencimiento de que podemos transformar la Realidad porque es una construcción social, política, económica y cultural que puede deconstruirse, transformarse, mutar, revolucionarse. Mi apuesta es reivindicar la complejidad y la diversidad del mundo que construimos entre todos y todas, dejar atrás el pensamiento binario que reduce la realidad a dos pares de opuestos, deshacernos de las ideologías hegemónicas que perpetúan el capitalismo y el patriarcado dentro de cada uno de nosotros, cuestionar todas las verdades dadas por supuestas.

Mi enfoque está basado en la teoría queer, que reivindica la subjetividad, que sigue criticando la normalidad y la verdad, que visibiliza lo invisible, que rompe con la tradición y la modernidad, y aplica un enfoque transdisciplinar y diverso en la forma de hacer ciencia y de pensar la Realidad.


marco teórico

Esta obra surge del primer capítulo de mi tesis doctoral,“La construcción sociocultural de la realidad, del género y del Amor Romántico”, Universidad Carlos III de Madrid, que estuvo centrada en la investigación sobre la construcción social y cultural de la realidad, de las identidades de género, y del amor romántico. Este libro es una síntesis subjetiva de la crítica al pensamiento binario y la ciencia tradicional en la que aporto una visión queer al análisis del conocimiento sobre la Realidad. En Otras realidades son posibles he querido analizar el modo en que nos adaptamos a la norma, o nos alejamos de ella: todos los procesos de imposición generan resistencias, de ahí que podamos jugar con la Realidad, deconstruirla, desmontarla, analizarla, y elaborar nuevas construcciones bajo la premisa de que otras realidades son posibles.


22 de octubre de 2013

Mi experiencia en el V Encuentro Feminista del Paraguay 2013



Este fin de semana en volado a Asunción para participar en el 5º Encuentro Feminista del Paraguay. Han sido unos días muy intensos en el que he aprendido mucho sobre las luchas de las mujeres paraguayas: las reivindicaciones de las mujeres indígenas, de las trabajadoras domésticas, de las mujeres lesbianas y trans, de las mujeres urbanas, de las mujeres migrantes...

Mi aportación consistió en dos conferencias: Lo romántico es político, y Feminismos 3.0.



Además, también impartí un Taller de Diversidad Sexual y Amores Diversos en el Centro de Documentación y Estudios de Paraguay:














Quería agradecer la invitación al equipo del CDE, a Comunicación Feminista desde Paraguay y a las organizadoras del Encuentro, han sido unos días maravillosos que nunca olvidaré. Me sentí muy a gusto entre ustedes, coimpartiendo ideas, intercambiando información, conociendo otras realidades, creando redes de trabajo en la lucha por la igualdad.

Muchas gracias por invitarme a Asunción y por vuestra hospitalidad

Aguyje  ;)

1 de octubre de 2013

Bodas diversas y amores queer






Este libro habla de mis bodas en Madrid, Tánger y San José, y otras bodas diversas. En estas páginas encontrarán reflexiones en torno a los ritos nupciales y las utopías románticas posmodernas, anécdotas personales, historias de vida, cuentos sobre bodas románticas y divertidas, y unas cuantas preguntas. Es una propuesta a medio camino entre el cuento y el ensayo para aportar a la visibilización de la diversidad de nuestra realidad amorosa, para contribuir a la creación de nuevos relatos sobre amores románticos, y a la lucha por el matrimonio igualitario y los derechos humanos de la población LGBTQ.









"Bodas Diversas y Amores Queer" es el nuevo libro de Coral Herrera sobre las bodas románticas y los amores diversos. 

Es un libro a medio camino entre el ensayo y el relato en el que se mezclan reflexiones teóricas, anécdotas personales, historias de vida y unos cuantos análisis de ritos nupciales románticos alternativos. La autora, Doctora en Humanidades y Comunicación Audiovisual por la UC3M, nos cuenta sus bodas en Madrid, Tánger y San José, desde un enfoque antropológico y queer. 

Este es el tercer libro de Herrera Gómez, en el que sigue la línea de sus trabajos anteriores basada en el análisis de la utopía romántica posmoderna, la idea de que lo romántico es político, y que otras formas de amor son posibles. La autora madrileña y residente en Costa Rica ofrece su visión sobre la dimensión política, económica y social del amor, sobre las consecuencias del individualismo y el miedo a la soledad, sobre los amores clandestinos y amores legítimos, sobre la necesidad y la libertad para amar. 

Es un alegato a favor de la diversidad del amor y de la cantidad de formas que hay de unirse y celebrar la vida junto a los seres queridos. Esta auto publicación de 126 páginas es una mezcla de anécdotas, análisis y deconstrucciones, muchas preguntas y unas cuantas propuestas para encontrar el modo de querernos más y mejor. La escritora queer Coral Herrera aporta con su obra a la visibilización de la diversidad de nuestra realidad amorosa y a la lucha por el matrimonio igualitario y los derechos de la población LGBTQ.




27 de septiembre de 2013

Cada oveja con su pareja




El amor romántico que heredamos de la burguesía del siglo XIX está basado en los patrones del individualismo más atroz: que nos machaquen con la idea de que debemos unirnos de dos en dos no es casual. Frente al declive de las utopías religiosas o las utopías políticas, surgen nuevas utopías románticas personalizadas, hechas a nuestra medida. Como ya no creemos que podamos salvarnos todos juntos, nos buscamos la vida para poder encontrar a alguien a que nos ame, y de paso, alguien con quien reproducirnos, compartir facturas y resolver problemas.
Bajo la filosofía del “sálvese quién pueda”, el romanticismo patriarcal se perpetúa en los cuentos que nos cuentan, y se instala allá donde no llega el raciocinio, en lo más profundo de nuestras emociones. A través de las películas y las canciones asumimos toda la ideología hegemónica en forma de mitos, estereotipos, y roles patriarcales. Y con estos valores construimos nuestra masculinidad y nuestra feminidad, e imitamos los modelos de relación que nos ofrecen idealizados.
El resultado de tanta magia romántica es que la gente acaba creyendo que el amor es la salvación. Pero solo para mí y para ti, los demás que se busquen la vida. 

Este artículo fue publicado originalmente en eldiario.es:


8 de agosto de 2013

Defensa del enfoque queer como herramienta de análisis e instrumento de transformación social



Defensa del enfoque queer como herramienta de análisis e instrumento 
de lucha social: oda a las ventajas y utilidades del queer.


Soy una gran defensora del Queer por muchas razones. Siempre me ha costado mucho arraigarme o adherirme con fidelidad a un determinado grupo/corriente/perspectiva, 
tanto en el ámbito social como en el intelectual. El Queer en cambio me gusta porque 
se puede entrar o salir con libertad, y yo asocio el término queer a diversidad, porque 
en ella cabe todo: lo “normal” y lo “raro”. Su afán inclusivo  me hace sentir queer 
porque existe ahora, porque los que no hablan inglés lo pronuncian "cuer", porque yo 
puedo escribirlo "kuir" o puedo cambiarle el nombre, y no pasa nada. 

No importa mucho la etiqueta, lo interesante es el trabajo común y transnacional 
en la ruptura contra las catalogaciones que nos dividen, nos separan, nos clasifican
y nos discriminan.

El Queer no es una metodología ni posee pretensiones de universalidad, no se nos 
impone como una “nueva forma de pensar”, ni tampoco como una guía para seguir 
paso a paso. Tampoco tiene un modelo ideal de realidad ni una propuesta política 
determinada, cerrada en sí misma, lista para ser obedecida. La Teoría Queer es un 
proceso siempre inacabado, no nos regala metas ni certezas, sino que más bien 
es generosa en ofrecer preguntas y crear más dudas. Para mí es esencial como
herramienta de análisis y de activismo sociopolítico precisamente porque no ofrece
paraísos ni salvaciones individualistas, sino que desde lo colectivo multiplica 
las propuestas de transformación y da cabida a todas ellas.

Además, me gusta lo queer porque no se instala cómodamente en el activismo o en el academicismo, sino que transita libre entre las calles y las aulas, los museos y las 
discotecas, los congresos y los centros sociales okupados, las verbenas populares y 
las revistas académicas. El mundo Queer heredó todo el cuestionamiento foucaultiano 
acerca de la normalidad, la naturalidad, lo correcto y lo incorrecto. Las queers, al no 
creer en el concepto de “verdad”, no ofrecen soluciones totalizantes ni mapas para 
reconducir el sistema hacia un punto determinado.

El Queer está descentralizado, y se parece a Internet. Cualquiera de nosotras 
podemos hacer queer y aportar al debate con vídeos, textos, ilustraciones, foros, 
imágenes, reflexiones, deconstrucciones,  preguntas o performances. El cuestionamiento
 crítico de nuestra sociedad viene de todas partes, se multiplica solo: todo el mundo 
puede quejarse, dudar de las verdades dadas por supuesto, adquirir otra perspectiva 
sobre determinado tema, aportar desde donde está, elaborar críticas constructivas, 
proponer nuevas ideas y ponerlas en marcha. Aunque no se autodenominen queer, 
las críticas y las propuestas sirven para hacer queer. Vengan de donde vengan.

El mismo hecho de que la gente o los grupos o las mareas no quieran ser etiquetadas constituye en sí un acto de resistencia política que es queer, porque se niegan a ser encajonadas. En lugar de dedicarse a definirse, pasan el tiempo transitando,
transmutando, re-convirtiéndose, inventándose.  Pasan de ser innombrables a ser 
invisibles, y vienen más formas de protesta original para luchar por los derechos 
humanos, porque estamos en tiempos en que es preciso agudizar el ingenio y el 
humor para abrir el debate social y legislativo en el ámbito de los derechos humanos.

El queer es muy útil para llevar a cabo un análisis multidisciplinar en torno a nuestras construcciones culturales y sociales, porque no habla desde una sola disciplina, porque
no se detiene en una sola categoría de análisis: las autoras queer han incorporado 
múltiples categorías de análisis como la identidad, el género, la orientación sexual, 
el origen de  procedencia, la religión, la etnia o la nacionalidad, el idioma, la edad, 
el cuerpo y  la sexualidad, el deseo y los afectos, las emociones y los sentimientos.

El queer, entonces, nos puede servir para seguir aportando a la deconstrucción del pensamiento binario, para entender por qué pensamos en sistemas de pares de 
opuestos, y para visibilizar el modo en el que empobrece nuestra percepción y 
pensamiento. Sirve también para la sacar a la luz nuevas formas de pensar, de 
percibir, de relacionarnos con la realidad. Nos muestra otras ideologías alternativas 
que sostienen otros discursos, que crean otras performances, que nos cuentan 
otros cuentos.

El Queer reivindica la complejidad de la realidad, la visibilización de lo invisible, 
la necesidad de defender  la diversidad frente a los procesos de homogeneización y globalización cultural. El Queer entona un “nosotros/nosotras” frente al individualismo 
del “sálvese quien pueda” y del miedo atroz al otro, a los otros, a las diferentes, 
a los extraños, a las extranjeras, a los negros, a los rojos, a las mujeres transexuales, 
a los maricas, a las indefinidas, a las raras. Los y las queers reniegan de los 
estereotipos y roles de género, subvierten el concepto de “normalidad”, hacen gala de 
sus rarezas, exaltan el valor de la diversidad, y claman contra toda forma de
pensamiento autoritaria y rígida.

De este modo, el queer no solo rompe con el pensamiento binario, sino también con toda la producción asociada a este pensamiento binario y jerárquico: el patriarcado
la globalización, las democracias actuales, el fascismo y el capitalismo. Pero también 
con toda forma de hegemonía que al imponerse discrimina: la heterosexualización de la realidad, el racismo, el sexismo, la homofobia, la lesbofobia y la transfobia, la misoginia
y el machismo. Su lema no es “todos somos iguales”, sino “todas somos diferentes, 
y en la diversidad reside nuestra riqueza”.

El Queer no es una ciencia nueva ni una corriente, ni es solo un movimiento marica
o una moda pasajera. Es una herramienta para deconstruir, para proponer, para 
reflexionar sobre como construimos la realidad y cómo podríamos cambiar esa 
construcción, para ir más allá de las etiquetas que nos diferencian y nos oprimen. 

El queer  trabaja en red, de un modo simultáneo y horizontal, como en la nube: 
hay mucha gente trabajando en su comunidad o su barrio, desde las asambleas. 
Son gente que entiende que el bienestar o la felicidad no son posibles si no son 
colectivas. Eso para mí es ser gente queer…  gente generosa, comprometida, 
con ganas de mejorar el mundo en el que vive.  Las y los queer trabajan en la 
lucha por los derechos humanos de la población LGBT, de las mujeres, de las 
poblaciones indígenas, los refugiados, las inmigrantes, los desplazados, las marginadas.  

El queer también se atreve a soñar con un mundo diferente, a llenar de propuestas 
los muros vacíos: son nuevas utopías que surgen en todas las mentes soñadoras. 
Desde mi perspectiva, uno de los mayores potenciales de transformación del Queer 
es esta capacidad de incluir a todo tipo de gente en la transformación de nuestras 
sociedades. Otro potencial revolucionario de este concepto es también la posibilidad 
de que dejemos de llamarlo “queer” y se nos ocurra otro término.  

Lo importante, creo, es seguir analizando, cuestionando, hablando, compartiendo, 
debatiendo, aportando y derribando, construyendo otras estructuras más flexibles, 
probando nuevos formatos, creando espacios de trabajo desde la diversidad.




Este artículo pertenece al libro: 












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