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22 de octubre de 2023

Refugios de amor



En tiempos de destrucción y guerra, no solo necesitamos refugios climáticos, sino sobre todo, refugios de amor. Hay guerra en todas partes: guerra entre países, guerra en las aulas, guerra en las parejas y en las familias, guerra entre mujeres, guerra también dentro de ti misma. Para resistir y sobrevivir en un mundo lleno de odio y sufrimiento, los refugios del amor son los únicos espacios seguros y libres de violencia en los que poder dar y recibir amor a manos llenas.

Son espacios en los que te juntas con gente que te acepta tal y como eres, gente con la que puedes desnudarte y ser tú misma, y con la que puedes compartirte sin miedo a que te hagan daño. 

En los refugios del amor están tus familias, tu tribu, tus aliados y cómplices con los que puedes descansar de las luchas de poder, de las relaciones interesadas y abusivas, de las luchas entre grupos humanos. 

En los refugios del amor podemos escapar un rato de la gente tóxica, y de las relaciones basadas en la lucha, la competitividad, el abuso y la violencia. En estos refugios podemos dar y recibir abrazos, dar y recibir consuelo, llorar a gusto, bailar y cantar, celebrar los grandes acontecimientos, y soñar con una vida mejor. Son como casas grandes en las que podemos juntarnos para ahuyentar el miedo a la soledad, para olvidarnos del mundo, disfrutar del calor humano, y del abrigo de la gente que nos quiere y nos cuida. 


Estos refugios no se pueden comprar, tienes que construirlos tu junto con tu tribu, dedicarles tiempo y mimos, cuidarlos, regarlos, nutrirlos y mantenerlos, porque son nuestros hogares. 


Mi propuesta es que multipliquemos y cuidemos estas pequeñas comunidades de paz y de apoyo mutuo para poder descansar, quitarnos la máscara y la armadura, sentirnos a salvo y retomar fuerzas para poder continuar en la lucha del día a día. 


¿Y vosotras, y vosotros, tenéis algún refugio amoroso para poder descansar?, ¿sentís que los valoráis y los cuidáis como se merecen?


Coral Herrera Gómez



1 de octubre de 2024

Refugios de Mujeres: Coral Herrera en México

 



El 4 de octubre vamos a celebrar este evento en directo para contaros sobre el Proyecto Refugios de Mujeres que vamos a celebrar la última semana de octubre en México. 

Es un proyecto que ideamos Marilú Rasso y Andrea Gómez con el objetivo de recaudar fondos para el Refugio de Espacio Mujeres AC. 

El Laboratorio del Amor se ha unido a la Escuela Feminista Luna para apoyar este Refugio: voy a impartir una conferencia por la mañana y otra por la tarde en Ciudad de México el día miércoles 23 de octubre, y el fin de semana del 25 al 27 un taller en Malinalco, en una casa en el campo. 




Si quieres conocer el Refugio puedes entrar en

Aquí tienes los carteles y los enlaces para apuntarte: 




Si quieres reservar ya tus entradas para la Conferencia en Ciudad de México puedes hacerlo aquí.





Reserva aquí tu fin de semana en Malinalco con la Escuela Feminista Luna.


Más eventos de la Gira 2024: 

26 de octubre de 2025

Los sueños a veces se cumplen



Los sueños se cumplen a veces. Hoy compartí escenario con una de las Maestras más importantes del mundo, Marcela Lagarde y de los Ríos, que con casi 80 años sigue activa y trabajando. Estuvimos juntas en el Foro Nacional de Refugios de Mujeres en México hablando de justicia, derechos, amor y ternura. Cuando era una joven estudiante de doctorado y devoraba sus libros jamás imaginé que iba a conversar en público con una de las mujeres más importantes del feminismo, muchísimas gracias Figueroa Morales Wendy y Red Nacional de Refugios A.C. por la invitación 💜💜💜💜



29 de abril de 2025

Apoyo mutuo y solidaridad: lo llevamos en el ADN



Si, lo llevamos en nuestro ADN, la empatía y la solidaridad y la capacidad de trabajar en equipo. Los seres humanos sabemos que nuestra supervivencia depende de la comunidad y sabemos organizarnos.A pesar del individualismo de nuestra sociedad actual, aún la gran mayoría de la población se siente empujada a actuar por el Bien Común: hemos vivido en comunidades durante dos millones de años.   

Los sistemas centralizados y autoritarios de poder surgieron hace unos ocho mil años solamente, cuando dejamos el nomadismo y empezamos a cultivar la tierra y a domesticar a los animales, y a comerciar con los excedentes. Antes no había propiedad privada y nuestra supervivencia dependía de la organización y cooperación de la tribu.

Esta es la razón por la cual ayer durante el apagón que sufrió España no hubo caos, ni asaltos ni violencia en las calles. Ayer mucha gente rescató a gente atrapada en ascensores y en trenes, quienes tenían radios a pilas las sacaron a la calle para que la gente pudiera informarse, hubo gente en las grandes ciudades que salió a repartir agua a la ciudadanía que caminó durante kilómetros para volver a casa. El personal sanitario y los servicios de de emergencias estuvieron al pie del cañón. 

A pesar de que no había semáforos apenas hubo accidentes. Las personas adultas tratamos de que las niñas y los niños pasaran una buena tarde, las vecinas se preocuparon por las personas mayores y las personas dependientes. En América Latina saben bien cómo organizarse en tiempos de guerra, terremotos, inundaciones, y volcanes. En Europa tenemos mucho que aprender de sus experiencias y de su cultura comunitaria. 

Los seres humanos sabemos organizarnos y sabemos crear redes de apoyo mutuo, no solo con la familia, también con el vecindario. Fortalezcamos estas redes porque son las únicas que nos salvan frente a las guerras y las catástrofes. 

La salvación está en los barrios y en los pueblos. 

Somos gente hermosa y lo llevamos en el ADN.


Coral Herrera Gómez 


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Refugios de amor

Ideas locas para soñar con un mundo mejor 



5 de enero de 2023

¿Por qué las mujeres no podemos divorciarnos?




La inmensa mayoría de las mujeres no podemos separarnos de nuestras parejas.

 Son muy pocas las mujeres que pueden acceder al derecho al divorcio en el mundo, y es una injusticia muy grande. 

La mayoría no pueden porque no tienen autonomía económica, y unas cuantas porque tienen miedo a la guerra del divorcio, en la que pueden ser asesinadas, o pueden perder a sus criaturas.

Si miráis los salarios, las tasas de desempleo y los precios de la vivienda es fácil entender por qué millones de mujeres no se pueden separar de sus maridos. En España un 20% de la población cobra menos de 1.000 euros al mes, y un 66%, menos de 1900 euros. Las mujeres cobramos un 23% menos que los hombres.

Las tierras son de los hombres, las casas, los medios de producción y de comunicación son de los hombres, las empresas y los bancos son de los hombres.

Nuestras leyes dicen que las mujeres somos libres, pero la realidad es que imposible separarse: el matrimonio es un auténtica trampa a la que muchas vamos ilusionadas y felices. 

Cuando estamos en ella se convierte en una cárcel de la que ya no se puede escapar. Las mujeres que lo hacen pasan a formar parte de la población en riesgo de pobreza y exclusión social. 

La mayor parte de las personas pobres en todo el mundo son mujeres con hijos e hijas y sin pareja. Cuantos más hijos tienen, más pobres son.

Sin dinero no hay libertad ni derechos. Las mujeres necesitamos dinero para poder salir de nuestros hogares, sobre todo las que sufren abusos y malos tratos.

Sin ingresos dignos las mujeres no somos libres ni podemos elegir con quién queremos compartir techo. Si el mercado laboral y el inmobiliario nos mantiene presas en relaciones en las que no queremos estar, entonces hay que garantizar los ingresos y el derecho a techo. 


La Renta Básica Universal permitiría a millones de mujeres dejar a sus parejas y liberarse de la explotación emocional, doméstica, sexual, reproductiva y laboral. Y también podrían liberarse de sus proxenetas: los hogares y los burdeles quedarían vacíos si todas nosotras tuviésemos autonomía económica.

Por eso hay tanto rechazo a la RBU: a los hombres les espanta la idea de quedarse sin criadas y sin esclavas sexuales y domésticas. 

Mientras seguimos luchando por la RBU, no nos queda otra que organizarnos entre nosotras para ayudarnos a salir de relaciones en las que no nos sentimos cuidadas, sobre todo tenemos que ayudarnos a salir de relaciones violentas basadas en el abuso y la dominación. 

Solas no podemos divorciarnos: necesitamos dinero, necesitamos refugios donde no nos encuentren los que no aceptan que nos separemos, y mucho apoyo emocional y logístico. 

Así que mientras creamos las condiciones políticas y económicas para que el divorcio sea un derecho y no un privilegio, nos tenemos que ayudar entre todas, y organizarnos entre nosotras.


Coral Herrera Gómez 





30 de octubre de 2025

Cuidados en Organizaciones




Cuidados en organizaciones, empresas, instituciones y colectivos: son muchísimas las horas de nuestra vida que pasamos en el trabajo, y desafortunadamente mucha gente sufre y ejerce malos tratos y violencia en su espacio laboral. Cuanto más jerárquico y competitivo es un centro de trabajo, más sufrimos, y más hacemos sufrir a los demás.

Este sufrimiento (ansiedad, miedo, angustia) tiene un impacto enorme en nuestra salud mental y emocional. Así que tenemos un reto enorme como sociedad: erradicar la violencia psicológica y emocional de nuestros centros de estudio y de trabajo para que los días laborales no sean un infierno para nadie.

El jueves impartí un taller en Mexico sobre los Cuidados en Organizaciones y Comunidades desde la Etica del amor y la Filosofía de los Cuidados. Fue con la Red Nacional de Refugios de Supervivientes y trabajamos en las herramientas que necesitamos para convertir los centros de trabajo en espacios seguros y libres de violencia, para aprender a usar nuestro poder, a pensar en el Bien Común, a trabajar en equipo, a practicar la Comunicación No Violenta y a resolver conflictos sin hacernos daño.

Si crees que tu organización, empresa, institución o colectivo necesita este tipo de formación para mejorar el clima y el bienestar de la comunidad, contacta conmigo. 

En mi web podéis ver mi oferta formativa 

27 de julio de 2024

Necesitamos apoyo y solidaridad: nos están matando




Necesitamos cuidados y ayuda de toda la población con urgencia. Necesitamos solidaridad y apoyo para acabar con el terrorismo machista. Necesitamos llenar las plazas y las calles de gente pidiendo un alto el fuego en la guerra contra las mujeres.  

Nosotras las feministas apoyamos las causas de muchos movimientos sociales, asociaciones vecinales, sindicatos, colectivos ecologistas, pacifistas, antimilitaristas, LGBTIQ y sin embargo cuando salimos a la calle a pedir que dejen de matarnos, estamos solas. 

En todas las aldeas, pueblos y ciudades de España hay colectivos y mujeres feministas protestando con cada femicidio y cada asesinato de niñas y niños, pero la población no se indigna ni se conmueve. 

Necesitamos un cambio en los medios, que siguen presentándo los femicidios como casos aislados, necesitamos escuchar a las víctimas y a sus familias, y que la gente conozca las soluciones que existen para erradicar la violencia. Muchas personas creen que no se puede hacer nada para acabar con la violencia contra las mujeres, pero claro que se puede. 

Si las plazas se llenaran de miles de personas pidiendo el fin de los discursos de odio contra las mujeres, el fin del acoso y las violaciones, la erradicación de la explotación laboral, doméstica, sexual y reproductiva de las mujeres, la eliminación del abuso sexual infantil y los asesinatos de niñas y niños por violencia vicaria, los machistas se quedarían solos. 

Si el rechazo social fuese masivo, los acosadores, los maltratadores, los violadores, agresores y asesinos no podrían actuar como hacen ahora, arropados por la indiferencia de una sociedad que mira para otro lado y que sigue culpando a las víctimas de las agresiones que sufren. 

Necesitamos apoyo del sistema educativo, para que vacune a la gente joven contra la misoginia. 

Necesitamos también el apoyo de los gobernantes para que protejan a las víctimas de violencia machista y para que destinen el dinero del Fondo del Pacto de Estado Contra la Violencia Machista a los Refugios de mujeres.

Además necesitamos la solidaridad de los productores y creadores de las industrias culturales para que dejen de perpetuar los valores del patriarcado a través de los mitos y los estereotipos, y dejen de romantizar la violencia contra las mujeres en sus relatos.

Necesitamos a los movimientos sociales: a las feministas nos han pedido que abracemos todas las causas sociales, ahora nosotras os pedimos también abrazos a todos y a todas.

Que no se os olvide, sobre todo a los hombres, tanto hegemónicos como diversos, que para que las relaciones sean igualitarias, el apoyo ha de ser siempre mutuo, y los cuidados siempre recíprocos. 

El cambio que necesitamos es que los hombres tomen conciencia y se conmuevan, y salgan masivamente a las plazas a condenar los atentados que sufrimos contra nuestros derechos y nuestras vidas. 

Hombres valientes que alcen su voz y den la cara contra la injusticia, hombres que sirvan de ejemplo a otros hombres y que demuestren que nuestras vidas valen tanto como las suyas, y nuestros derechos son iguales que los suyos. 

Si los hombres no reconocen la misoginia que impregna toda nuestra cultura, y que todos llevamos dentro, no podremos acabar con los asesinatos de mujeres. 

Ya es hora de que deis un paso al frente y seáis compañeros de verdad. 

Necesitamos que seáis valientes y pongáis en práctica la la empatía, la solidaridad, la ternura, los cuidados, y el compañerismo, 

porque nos están matando y estamos solas en la lucha contra la violencia.


En España nos matan a 1 cada 3 dias. 


En México 1 cada 2 horas. 11 mujeres cada día.


En todo el planeta, 137 mujeres asesinadas cada día por sus parejas, ex parejas y otros hombres de su familia. 


 #Nosestanmatando #TerrorismoMachista #misoginia #StopViolenciaMachista #Compañerismo #Solidaridad #compañerismo #ApoyoMutuo

Coral Herrera Gómez 


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24 de agosto de 2019

¿Qué necesitan las mujeres para escapar de la violencia machista en la pareja?


Habría muchos menos femicidios si la sociedad entera se volcase en la lucha contra la violencia machista, y si mujeres pudiésemos separarnos cuando empiezan los malos tratos, pero no podemos.

La mayoría de las mujeres del mundo no pueden escapar. Esto es lo que necesitamos:
- Ingresos dignos para tener autonomía económica.
- Autonomía emocional y herramientas para trabajar la autoestima y evitar la dependencia.
- Refugios seguros para nosotras y nuestros hijos e hijas para protegernos de la reacción del maltratador.
- Una red de apoyo que nos cuide, nos sostenga emocional y afectivamente, y nos proporcione un entorno seguro para pasar el período postraumático.
- Asesoría legal y asistencia psicológica.
- Un sistema judicial modernizado con juezas y jueces formados en temas de género y especializados en violencia machista.
- Asesoria legal y asistencia psicológica.
- Un rechazo frontal de toda la sociedad hacia cualquier forma de violencia contra las mujeres y un periodismo ético que informe sin culpabilizar a las víctimas.


7 de marzo de 2026

¿Obedecer a los hombres?

 



Entre la denominada Generación Z, el 31% de los varones considera que una esposa siempre debe obedecer a su marido y el 33% opina que el marido debe tener la última palabra en las decisiones más importantes. 

Cuando le pregunto a los hombres jóvenes por qué las mujeres debemos obedecer a los hombres la mayoría no saben qué contestar: solo unos cuantos se atreven a decir que somos seres inferiores y que nuestro deber es servir a los hombres. Cuando les preguntas quién dijo que nosotras debemos ser las sirvientas de los hombres, no saben qué contestar.

Es imposible defender la idea de que las mujeres debemos obedecer a los hombres. Pero muchos hombres someten a las mujeres, las vigilan y las controlan, las castigan, golpean y asesinan cuando ellas desobedecen o cuando quieren escapar. Las tratan igual que a los animales que son de su propiedad. Se comportan como reyes tiranos y se resisten ferozmente a quitarse la corona.

Muchas mujeres creen que su misión en esta vida es servir y obedecer a los hombres. Muchas han sido educadas para ello durante toda su vida. 

Por ellas también marchamos el domingo 8 de marzo. Por ellas hacemos pedagogía durante todo el año, y tratamos de enseñar a los chicos a tratar a las mujeres como iguales, y a las chicas a no obedecer a ningún hombre y a pedir ayuda para escapar de las relaciones violentas. Por ellas pedimos refugios para mujeres, porque la gran mayoría no puede escapar. 

Para nosotras todo el año es 8 de marzo.

13 de abril de 2024

El Amor no es una guerra





El Amor no es una guerra.


Tu pareja no es el enemigo o la enemiga.


No tienes que obedecer a tu pareja, no perteneces a ella.


No tienes que domesticar ni disciplinar a tu pareja para que sea como tú deseas. 


El Amor no es una cárcel: en una relación amorosa los dos miembros pueden juntarse y pueden terminar la relación cuando quieran.


No tienes que renunciar a tu libertad ni a tus derechos fundamentales, ni tienes que sacrificarte por la otra persona.


Tu pareja no es tu sirvienta ni tu criada ni tu asistenta ni tu guardaespaldas. 


No tienes por qué trabajar gratis para tu pareja, ni tienes por qué pedirle a tu pareja que se encargue de todo para que tú puedas vivir como los reyes de la Edad Media.


El Amor no es una guerra. 


No tienes que cazar a tu pareja, ni conquistarla como si fuera un país, ni colonizarla para ponerla a tu servicio. 


No es necesario elegir entre dominar ni someterte a tu pareja. No tienes por qué estar batallando toda la vida y perder tu energía y tu tiempo en luchas de poder que te desgastan.


No es necesario sufrir por amor, no hay premio ni recompensa. 


En el Amor tú no tienes que ganar, ni imponerte, ni defenderte de tu pareja. No tienes que intentar llevar siempre la razón, ni salirte siempre con la tuya, ni intentar escapar de tu pareja, no es tu carcelero ni tu carcelera.


El Amor no es un campo de batalla, es un espacio de ternura, de cuidados mutuos y compartidos. 


El Amor es como un refugio en el que las dos personas trabajan como equipo para sobrevivir, se apoyan mutuamente, y construyen su relación día a día sobre las bases del respeto, la honestidad, la ternura, el compañerismo, la solidaridad, la responsabilidad y el compromiso. 


En el Amor todo se habla, todo se negocia y se llegan a acuerdos: el amor hay que cuidarlo mucho para que florezca y de sus frutos. En el Amor todo es recíproco: es una relación libre de abuso, de explotación y de violencia. 


En el Amor tú puedes ser tú misma, y expresar tus deseos, emociones y necesidades sin miedo. Puedes crecer y evolucionar, y puedes irte cuando quieras. 


Porque el amor no es una experiencia carcelaria ni un combate a muerte, no es una eterna concatenación de peleas con reconciliaciones: es una unión de dos personas o un grupo de personas que quieren acompañarse, disfrutar y compartir la vida durante un tiempo. 


Si estás en una guerra constante con tu pareja, pide un alto el fuego y sentaos a dialogar. Podéis empezar por preguntaros si hay condiciones para poder disfrutar del sexo y del amor, y si ambas personas sentís y necesitáis lo mismo.


Si decidís que queréis estar juntas, entonces hay que elaborar una serie de pactos para cuidar la relación, para que ambas personas podáis relacionarnos en igualdad. Después de las negociaciones de paz, podéis firrmar el contrato amoroso, que puede terminarse cuando lo deseéis. 


El Amor no es una condena perpetua.


Si no hay condiciones para quereros bien, o uno de los dos desea seguir el camino de la vida a solas, entonces podéis separaros y firmar los acuerdos de paz para que cada uno pueda irse y rehacer su vida. 


También cuando te separas hay que poner en el centro los cuidados: no es necesario guerrear ni herir a la pareja, no es necesario hacerse daño ni machacar al otro. 


Podéis romper la relación para siempre o podéis quereros de otra forma y transformar vuestro amor, no es necesario que viváis en guerra después de separaros. 


No tenéis que defenderos ni atacar a quién ya no quiere seguir viviendo con vosotros: lo mejor es aceptar que el amor se acaba y que no merece la pena vivir sufriendo y haciendo sufrir a tu ex pareja. 


No se trata solo de cuidar tu salud mental y emocional, sino también la de los demás: la gente que vive alrededor de una pareja en guerra constante también lo pasa muy mal. 


El Amor no es una guerra: en un mundo asolado por el odio y la violencia, tratarse bien, quererse bien y cuidarse mutuamente es un acto revolucionario, porque supone ir a contracorriente en una sociedad donde toda la gente vive luchando a diario contra todos los demás. 


Paremos las luchas contra nosotros mismos y nosotras mismas, y contra los demás: necesitamos Refugios de amor en los que poder convivir en paz.


Coral Herrera Gómez 


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30 de agosto de 2024

Las heroínas del siglo XXI




Las heroínas del siglo XXI no llevan armas ni llevan capas. No están solas, luchan en grupo. No usan la violencia ni visten trajes sexys, no son mujeres atléticas, y no usan su fuerza física, sino su inteligencia, su sensibilidad, sus conocimientos, sus habilidades sociales, y su capacidad para trabajar en equipo. 

Son mujeres muy valientes que luchan por el territorio de sus comunidades, por el agua, por los derechos humanos, por la paz y la libertad. Son mujeres que se juntan para realizar diagnósticos sobre la realidad, para identificar los problemas y proponer soluciones. 

Son mujeres de todas las edades y etnias que protestan contra las injusticias, y creen que otro mundo es posible. Son mujeres generosas, solidarias, con unos valores y unos principios muy sólidos, y no se venden por unas monedas. Son mujeres honradas, y alegres que se organizan contra el narco, contra los ejércitos y los paramilitares, contra las multinacionales, contra los gobernantes tiranos que trabajan para los Señores de la Guerra y de las Farmacéuticas. 

Mujeres que se unen para erradicar la destrucción de la naturaleza, la pobreza, el hambre, la esclavitud y la trata. Juntas piden el fin de los femicidios y la violencia sexual, y luchan contra la explotación doméstica, laboral, sexual y reproductiva de las mujeres. Todas están volcadas en la tarea de acabar con las guerras y la violencia, pero muchas de ellas sufren represión , cárcel, torturas, y asesinatos. 

Porque aunque no lleven armas, tienen la capacidad de sacar a mucha gente a la calle, y de movilizar a amplios sectores de la población. Se enfrentan a los amos del mundo que están destruyendo el planeta y contaminando el aire que respiramos, los alimentos que comemos y el agua que bebemos. Ellas defienden nuestros ríos, bosques, pueblos, animales y seres vivos. Defienden a sus comunidades, pero también al ecosistema entero, y muchas pierden la vida.

Las heroínas del siglo XXI no salen en los cuentos, ni en las películas, ni en los telediarios, ni en los libros de texto. No protagonizan los cómics, ni los titulares de prensa, ni los libros de Historia. No tienen miles de seguidoras en redes sociales, no tienen dinero ni representación política. Muchas son mujeres pobres y sin estudios universitarios, muchas son indígenas, son negras, son campesinas, son madres, son lesbianas. 

Lo mismo se enfrentan a una hidroeléctrica internacional que excavan con sus manos buscando a sus hijas e hijos desaparecidos. Liberan a víctimas de la trata, ayudan a las personas migrantes, luchan por la Educación y la Sanidad, buscan a los nietos y a las nietas secuestradas, lideran los acuerdos de paz. Luchan en el campo, pero también en la ciudad, en las fronteras, en la selva, en los manglares, en el desierto, y la mayoría viven en América Latina (desde 2012 se han contabilizado cerca de 2.000 asesinatos de defensoras medioambientales y de derechos humanos en América Latina, y la mayor tasa de muertes la tiene Colombia)

Cada vez que viajo a México, Chile, Colombia… conozco a algunas de estas mujeres que luchan contra el sufrimiento de la población, y me vuelvo a España sobrecogida y llena de admiración. Sus historias me acompañan todo el tiempo, y cuando pierdo la fe en la Humanidad, acudo a ellas para volver a creer en la posibilidad de construir un mundo mejor. 

Porque ellas lo tienen todo en contra, ocupan la escala más baja de la pirámide social, no tienen derechos humanos, sufren todo tipo de abusos, explotación y violencia del capitalismo y del patriarcado, pero no se rinden porque no pueden: no dejan de luchar porque les va la vida en ello. 

Cuando se me baja el ánimo y me invade la desesperanza y la desolación, pienso en todo lo que están consiguiendo las heroínas del siglo XXI, en sus pequeñas y grandes victorias, y me siento muy afortunada por poder visitar sus países y poder aprender de ellas. Son nuestro modelo a seguir, son el ejemplo que necesitan las nuevas generaciones de niñas y adolescentes para sobrevivir en un mundo tan injusto y desigual. 

Con sus historias lo que una aprende todo el tiempo es que lo personal es político y que para construir un mundo mejor necesitamos aprender a pensar en el Bien Común y a organizarnos con otras mujeres para luchar juntas para transformar la realidad.

Las heroínas del siglo XXI nos guían como las estrellas en el firmamento: ellas caminan adelante para que todas podamos soñar con un mundo mejor.

Coral Herrera Gómez 


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9 de enero de 2024

Desmontando el mito del Caribe



Desmontando el mito del Caribe: mis amigas de España me preguntan que por qué no pongo fotos del paraíso en mis redes sociales. Ellas están pasando frío en Madrid y yo estoy visitando a unos amigos en la playa, y he pensado que si pongo fotos también tengo que contar lo que hay detrás de las imágenes. 

Para poder disfrutar de verdad aquí hay que estar con los ojos cerrados y moverte solo por el escenario creado para los turistas y los románticos que vienen a hacer el hippie. Todos comen deliciosos rice and beans, escuchan reagge y calypso en bares decorados con la banderas de Jamaica y las fotos de Bob Marley, surfean en el mar, duermen siestas deliciosas en las hamacas, hacen fotos a monos, tucanes y osos perezosos, pasean por la selva y las exhuberantes playas, se hacen tatuajes chulísimos, posan en redes sociales con camisetas que llevan el lema "Pura Vida" 

Les encanta presumir de lo felices que son, lo mucho que ligan, y lo divertido que es salir de noche. 

Pero yo no puedo ir con los ojos cerrados para no ver las toneladas de basura que hay en las calles, en las playas, en los ríos, ni puedo taparme la nariz para evitar oler el hedor de los canales acuíferos. No puedo ir con los ojos cerrados porque aquí atropellan a gente: no hay caminos ni aceras para las personas, tenemos que caminar al borde de la carretera. 

Yo podría, aún así, intentar embriagarme con la belleza del paisaje, y cerrar los ojos para no ver las bolsas azules con las que cubren los plátanos en las enormes plantaciones de banano, y que acaban en el mar junto con los hilos que se usan para cerrarlas. Estas bolsas e hilos infectados de veneno acaban en el estómago de los peces y las tortugas. Ese mismo veneno es el que contamina el aire, la tierra y el agua de los habitantes de Limón, y enferma a los trabajadores que trabajan en bananeras y piñeras. 

Los aviones no solo fumigan los campos, también escuelas y casas, y a veces sus habitantes tienen que ser evacuados por intoxicación grave (en comentarios os adjunto las notas de prensa)

Esos bananos y esas piñas se las comen en Europa sin tener ni idea de que este es el país número uno en el uso de agroquímicos y pesticidas, y que donde hay plantaciones, los índices de cáncer están disparados incluso en la población infantil. Además hay cada vez más malformaciones genéticas, infertilidad, abortos y enfermedades terribles causadas por el veneno.

Podría intentar disfrutar de la belleza del verde de la selva y el azul del mar, y alucinar con la cantidad de animales increíbles que existen, y postear fotos bonitas todos los días. Pero basta con echar un vistazo a las cifras sobre muertes por electrocutamiento y caza furtiva de animales salvajes, y hablar con la gente de acá sobre cómo los ricos se los llevan de mascotas. 

Por mucho que quieras evitarlo, es imposible no ver la pobreza en el Caribe: esta es la región más pobre del país. Para muchas niñas, adolescentes y mujeres jefas de familias la única salida que tienen es ofrecerse como producto para el turismo sexual. El Caribe está lleno de puteros gringos y proxenetas ticos que violan pagando muy poco, Costa Rica es uno de sus destinos preferidos. 

También vienen especuladores que están expulsando a las personas originarias de sus pueblos, el precio del alquiler y venta de casas y terrenos se ha disparado. La mayor parte de los inversores y hosteleros son extranjeros con dinero, principalmente israelíes y estadounidenses, y las ganancias van para ellos, no para la gente del pueblo. 

Las infraestructuras no están preparadas para manejar las toneladas de residuos que dejan los turistas, gran parte de los cuales acaban bajo el suelo, en el mar y en los ríos. La inmensa mayoría de los extranjeros se quedan fascinados con la postal, y no tienen ni idea del impacto medioambiental que tiene su visita, ni son conscientes de la violencia que ejercen sobre la población cuando pagan para violar a sus niñas afrocaribeñas. A los turistas no les importa cuánto cobran las personas que trabajan en hoteles, bares, restaurantes, y lugares turísticos, ni en qué condiciones trabajan. Tampoco se preguntan cómo se vive aquí en temporada baja, cuando no hay trabajo, llueve durante días enteros, y se inundan las carreteras, los puentes, los caminos y las casas. Aquí se pagan impuestos pero apenas llega el dinero del Estado. 

En temporada alta hay trabajo, pero los índices de pobreza son altísimos porque los salarios no dan para vivir con dignidad. Los alimentos están por las nubes, la inflación se ha disparado, todo es carísimo excepto para los gringos, que viven aquí como dioses.

Las mujeres y hombres que defienden la naturaleza y los derechos humanos son asesinados y amenazados (Jairo no te olvidamos), los gobernantes están destrozando la Sanidad Pública con total impunidad, los narcos del norte y del sur ya campan a sus anchas y se disputan el territorio a balazos...

¿Qué es lo positivo de este terrible escenario? Pues como siempre, la gente del pueblo que se une para luchar por sus derechos laborales, para defender el territorio, el agua, el suelo, el aire, las niñas, las plantas y los animales que vivien aquí. Los pueblos indígenas también están organizados, pero sus voces no se escuchan en el Congreso.

 También hay ambientalistas, ecologistas, y animalistas que vienen a echar una mano, construyen refugios para animales, hacen estudios e investigaciones... Y las organizaciones internacionales que se unen a las nacionales para denunciar a las empresas agroalimentaria y turisticas que están explotando la tierra y la gente, y están destrozando la naturaleza. 

Como en todas partes, hay gente sensible, concienciada y valiente que está plantando cara a las trasnacionales y está exigiendo al Gobierno de Costa Rica justicia y protección. Aquí no es nada fácil ser activista, muchas personas se juegan la vida, yo las admiro muchísimo. 


Y por eso en lugar de contribuir al mito del Caribe, prefiero mostrar la realidad, para que dejéis de comprar piñas y bananos envenenados allá en Europa. 

Y para que sepáis que el paraíso solo está al alcance de aquellos que tienen dinero y se vendan los ojos para no ver la contaminación, la pobreza y la violencia del turismo. 

A todos los que viajáis por el mundo buscando la foto ideal para Instagram, os animo a que os quitéis la venda y contéis también lo que hay detrás de las fotos bonitas, en cualquier lugar al que vayáis.

Aquí comparto unos enlaces por si queréis leer más sobre el Caribe de Costa Rica:


Vídeo mini documental sobre el Caribe realizado por ACLAC - Área de Conservación la Amistad Caribe

Asociaciones y organizaciones sociales que trabajan en Costa Rica por la naturaleza y los derechos humanos

Semanario Universidad

Informe Turismo Sexual 2023 El Observador CR

Rebelión.org: Fumigaciones en CR

Semanario Universidad: Fumigaciones Población CR

Ecología Verde: problemas ambientales en CR

La pesadilla de los agroquímicos en Costa Rica (Semanario Universidad)

El lado oscuro del turismo en Costa Rica (El País)


Otros posts de la autora sobre Mitos: 




23 de abril de 2026

Carta a los Hombres




Esta es una carta para los hombres que protestan porque cada vez hay más mujeres que preferimos estar solteras, para los hombres que están cabreados porque no ligan, para los hombres que no logran encontrar pareja, y para los que están resentidos porque su compañera ha dejado la relación.

Yo os pregunto:  ¿Cuántos de vosotros estáis dispuestos a cambiar para ser más igualitarios y solidarios? ¿Cuántos de vosotros queréis realmente salvar vuestra relación de pareja?, ¿cuántos de vosotros estáis dispuestos a escuchar a las mujeres para comprender por qué quieren separarse? 

Que levante la mano el que esté dispuesto a renunciar a sus privilegios, el que esté dispuesto a ir a terapia o a terapia de pareja, el que quiera realmente dejar de hacer promesas y empezar a hacer cambios de verdad.

Os enfadáis cuando hablamos de lo bien que viven las mujeres solteras, cuando protestamos contra la explotación doméstica y la violencia sexual, cuando pedimos el fin de los femicidios, cuando denunciamos que 62 millones de hombres han visitado una web donde se enseñan unos a otros a sedar y a violar a sus propias compañeras.

No nos oís cuando decimos que estamos hartas de trabajar gratis para vosotros, que no somos vuestras sirvientas domésticas ni vuestras sirvientas sexuales, que ya no aguantamos infidelidades, que queremos tener el mismo tiempo libre que vosotros.

No comprendéis que llevamos años haciendo terapia, leyendo libros feministas, estudiando, haciendo talleres, escuchando podcast, participando en clubes de lectura feministas, en jornadas y congresos, en asambleas de mujeres. Nosotras estamos poniendo tiempo y energía en trabajar en nuestros patriarcados y en hacer autocrítica amorosa porque queremos cambiar nuestras formas de relacionarnos y organizarnos.

Vosotros ni habéis empezado.

Todos los seres vivos se adaptan a los cambios.

¿Por qué a algunos os está costando tanto asumir que se acabó vuestro reinado?

Os llevamos años de ventaja, porque a vosotros no os ha preocupado lo más mínimo el tema. Nosotras hemos aprendido a cuidarnos y a priorizarnos, a negociar, a poner límites, a decir que no y a defendernos de la explotación emocional. Ahora somos más sabias, más fuertes, más sensibles y más conscientes, y nos hemos empoderado juntas para defender nuestras libertades y nuestros derechos.

Nosotras creamos laboratorios y escuelas feministas para liberarnos juntas, vosotros academias de violadores para compartir estrategias de violencia sexual. Nosotras nos organizamos para ayudar a supervivientes de la violencia, vosotros os juntáis en grupos para compartir fotos y vídeos íntimos, y desnudos que hacéis con la IA.

Claro, NOT ALL MEN: no sois todos los hombres, pero no sabemos cuáles de vosotros sois un peligro para nosotras.

¿Y sabéis por qué? Porque la ONU nos contó en 2018 que el lugar más peligroso del mundo para las niñas y las mujeres es su propio hogar y su entorno más cercano. Es decir, nos explotan, maltratan, nos violan y nos matan los hombres a los que queremos y en los que confiamos.

Sabemos ya que el caso de Giselle Pelicot de Francia no es un suceso extraordinario, sino común y cotidiano.

Nosotras estamos haciendo Historia y hemos entrado ya en la Cuarta Ola Feminista, que empezó con el #MeToo. Hemos roto el eterno Pacto de Silencio entre hombres, estamos educando a nuestros hijos varones para que desobedezcan y se rebelen contra el patriarcado, y estamos haciendo la Revolución Amorosa. Queremos erradicar las relaciones basadas en la dominación y la sumisión, y probar otras formas de amar y de relacionarnos.

¿Sabéis cuál es la clave de nuestro triunfo? Habernos dado cuenta en los años 60 de que lo personal es político, que lo que nos pasa a una nos pasa a todas, que los problemas no son individuales y que las soluciones son colectivas. Ya sabemos que solas no podemos, por eso creamos redes de apoyo entre nosotras: es una estrategia de supervivencia fundamental para nosotras.

Es cierto que algunos de vosotros estáis empezando a trabajar en vuestro interior y a cambiar patrones de conducta, pero sois muy, muy pocos. Algunos apoyáis las reivindicaciones del movimiento feminista, pero la gran mayoría de los hombres estáis enrabietados, cabreados y a la defensiva.

Es normal que os sintáis así porque vuestro mundo se está desmoronando. Antes teníais garantizados los cuidados de mamá y de la esposa, ahora nosotras estamos exigiendo que las relaciones sean recíprocas y los cuidados sean mutuos. Antes vivíais como reyes en vuestros hogares y ahora os estamos quitando la corona. Antes aguantábamos y aparentábamos delante de los demás, ahora nos vamos de las relaciones en las que no somos felices y no nos sentimos bien tratadas ni bien queridas.

Y algunos de vosotros no lo lleváis nada bien. No os es fácil asumir que las mujeres somos seres libres y somos seres humanos, y que tenemos derecho a elegir con quién queremos compartir la vida y tenemos derecho también a terminar las relaciones.

Cada diez minutos una de nosotras es asesinada por uno de vosotros en el mundo. Maridos y ex maridos, novios y amantes nos matáis cuando desobedecemos y cuando queremos huir. Nosotras no tenemos armas. Vosotros tenéis cuchillos, pistolas, martillos, cuerdas, escopetas, puñales.

Estamos en una guerra global contra las mujeres, y los soldados del patriarcado nos ejecutan a diario en todos los países del mundo. Hemos tenido que construir refugios para supervivientes de la violencia, pero no todas logran llegar a ellos.

Se estima que solo un 10 por ciento de las niñas y las mujeres denuncian la violencia que sufren, pero la gran mayoría estáis preocupados por las denuncias falsas.
Pocos hombres interpeláis a los demás hombres y protestáis por la violencia que ejercen otros hombres.

Ya es hora de que os posicionéis públicamente contra la violencia que sufrís y ejercéis, y empecéis a hablar de ella. Tenéis que ser valientes y exigir a los otros hombres que pararen la guerra mundial contra las mujeres.

Vosotros también necesitáis hacer autocrítica amorosa, hablar de cómo os aprovecháis de las mujeres que os quieren, de cómo os sentís ante los cambios sociales que estamos logrando, y poneros a pensar colectivamente cómo vais a contribuir los hombres a la construcción de un mundo mejor.

Vais muy tarde, compañeros. Muchos de vosotros seguís buscando mujeres sumisas, indefensas, serviles, discretas, que os permitan vivir una doble vida y no se quejen. Y esas mujeres no existen. Si antes aguantaban tantas era porque no podíamos divorciarnos.

Ahora podemos porque hemos luchado para legalizar el divorcio, y aunque aún no hemos conquistado del todo la autonomía económica y la autonomía emocional, nos queda poco.

Estamos trabajando mucho para dejar de depender de vosotros.

Por eso nos estamos separando o estamos eligiendo la soltería.

Y eso a muchos os da miedo.

El miedo alimenta el odio. Y hoy en día el odio contra las mujeres no para de crecer. Hay muchos hombres que reaccionan con violencia ante la liberación de las mujeres, que no saben gestionar sus emociones, y que no saben relacionarse con nosotras de tú a tú.

Nosotras ya no queremos a este tipo de hombres junto a nosotras. Y como son muy pocos los que os trabajáis el machismo y la misoginia, preferimos quedarnos solteras.

Vosotros podéis seguir cabreados y en negación, podéis seguir protestando y amenazando a las mujeres feministas, podéis seguir parados en el camino si queréis: nosotras seguimos andando, siempre hacia adelante.

Y no vamos solas, somos muchas mujeres en el camino hacia la liberación. Nos estamos sosteniendo y acompañando entre todas. Somos cada vez más.

Nosotras queremos un mundo mejor para nosotras y para vosotros. Todas soñamos con una vida mejor, y por eso pedimos igualdad, libertad, derechos y justicia social.

Sin embargo, cuanto más avanzamos nosotras, más grande es la brecha entre hombres y mujeres, y más difícil es entendernos. 

Nosotras no paramos de aprender cosas nuevas, vosotros estáis paralizados por la nostalgia de un mundo que ya no existe, que ya es pasado, aferrados a vuestras certezas y sin querer enfrentar el miedo.

Las mujeres estamos trabajando en nuestros traumas y nuestros miedos. 

Estamos en procesos de sanación, de crecimiento y desarrollo personal.
 
Estamos trabajando la culpa, los celos, la envidia, la rivalidad, el ego, y el poder. 

Estamos desmontando los mitos de nuestra cultura romántica y analizando la realidad con herramientas distintas a las vuestras, mucho más avanzadas: cada vez vemos con mayor nitidez lo que antes no se veía. 

Estamos poniendo nombre a todas y cada una de las violencias que sufrimos. Vosotros repetís que a los hombres os matan más, pero no os organizáis para defenderos de la violencia de los demás hombres.

Y es que vosotros tampoco sois felices en el patriarcado, pero a casi todos os compensa por los privilegios que os ofrece para que seáis machos obedientes.

A nosotras no nos compensa. 

Ya no queremos obedecer, nosotras somos las rebeldes, somos la Resistencia.

Si no nos acompañáis, nos separamos.

Ya hemos comprobado que eso de que “el amor todo lo puede” es un mito. Nuestro amor no es suficiente para cambiaros: solo lo vais a hacer cuando no encontréis ninguna mujer con la que emparejaros. 

Mientras llega ese día, tenemos claro que cuando un hombre no quiere andar, la mujer no debe parar junto a él a esperar el milagro romántico. Los cambios nunca vienen de fuera: siempre surgen en uno o en una misma, y no son mágicos, hay que trabajar en ellos.

Las mujeres nos hemos quitado la venda, tenemos los pies bien firmes en la tierra y seguimos caminando. Con o sin vosotros.

Ya no os necesitamos. Y esto es positivo porque a vosotros también os liberamos. Esto nos permite a ambos sexos construir relaciones libres, no determinadas por el interés, la conveniencia, la necesidad o la dependencia.

Ahora podemos construir relaciones mas libres con vosotros, pero sólo con aquellos que quieren disfrutar de un amor compañero.

Sois bienvenidos si queréis sumaros a nuestra Revolución Amorosa, pero tenéis que hacer acopio de mucha valentía y humildad para la travesía. Porque nosotras ya no vamos a volver atrás, ya no hay posibilidad de volver al pasado. Nosotras solo podemos seguir avanzando.

Vosotros podéis seguir haciéndonos la guerra o podéis dar un paso al frente y empezar a hacer cambios.

Nosotras estamos educando a nuestras hijas para que no sean criadas ni sirvientas, y para que defiendan su derecho a vivir una Buena Vida, libre de explotación, de violencia y sufrimiento. Les estamos explicando que amar no es sacrificarse, que no hay recompensa por sufrir por amor, y que las mujeres nunca debemos renunciar a nuestra dignidad, a nuestra libertad y a nuestros derechos humanos por amor a un hombre.  

El futuro de nuestros hijos varones depende de vosotros. Sois su modelo a seguir, y si queréis que ellos puedan encontrar pareja y disfrutar del amor y del sexo tenéis que enseñarles a respetar a las mujeres y a tratarnos como a compañeras. Tenéis que dar ejemplo: ellos aprenden e imitan vuestra forma de relacionaros. Solo serán buenos compañeros y buenos padres si vosotros lo sois.

Y es que ahora mismo la clave del cambio que necesita el planeta para que todos y todas podamos vivir mejor es una transformación radical de las masculinidades. La responsabilidad que tenéis es enorme: no podéis resistiros eternamente a los cambios. Y así no podemos seguir: nos estáis llevando a la destrucción total y al suicidio colectivo de la especie humana.

Es hora ya de dejar los discursos y pasar a la acción. Si queremos un mundo sin violencia tenemos que empezar por nosotros y nosotras mismas, y las relaciones que tenemos con los demás. Ya es hora de 
sentaros con vuestras parejas a hablar y sobre todo a escuchar. Hay que negociarlo todo de nuevo para construir parejas igualitarias basadas en el amor y el placer, no en la dominación y la explotación.

Hay mucho que hacer, tanto a nivel individual como colectivo, tanto en el ámbito de la pareja y la familia como en el ámbito político y social. Lo primero es entender que el amor no es una guerra, que otras formas de querernos son posibles, que tenemos que aprender a usar nuestro poder para que no haga daño a los demás, y que si mejoramos como personas, mejoran nuestras relaciones también.

La clave del asunto es poner en el centro la ética y comenzar con la Revolución de los Cuidados: aprender a cuidaros a vosotros mismos, a cuidar vuestras relaciones, los espacios que habitáis y el planeta en el que vivimos.

Nosotras ya estamos haciendo la Revolución del Amor,

¿cuando empezáis vosotros?

Coral Herrera Gómez


Hombres que ya no hacen sufrir por amor. Transformando las masculinidades


Todos los artículos de Coral Herrera sobre masculinidades


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