Si tu marido y tus hijos te tratan como a una sirvienta, haz huelga general indefinida en el hogar hasta que acepten sentarse a negociar para repartir las tareas de cuidados. Las mujeres podemos usar las estrategias de los movimientos sociales para luchar por nuestros derechos, por la justicia y la igualdad en el hogar. La principal reivindicación es que nosotras tenemos derecho a tener el mismo tiempo libre que los demás miembros de nuestra familia, y que los cuidados deben repartirse de forma igualitaria: llevamos siglos cuidando de nuestros hogares sin recibir cuidados.
Por fin hemos tomado conciencia de que los cuidados son trabajo que nosotras hacemos gratis y que si los demás no asumen sus tareas, es una injusticia y debemos rebelarnos.
Apunta en un papel tu lista de reivindicaciones para anunciar la huelga general indefinida en el hogar, y prepárate para la lucha. Tendrás que tener mucha paciencia y aguante para soportar la suciedad y el desorden, el cesto de la ropa sucia a reventar, la nevera vacía, y los armarios vacíos de platos y vasos limpios. No va a ser fácil, compañera, pero solo así se consiguen cambiar las cosas, lo mismo en tu centro de trabajo que en tu hogar: tienes derecho a protestar y tu marido, hijos e hijas tienen que tomar conciencia de la injusticia que están cometiendo contigo cuando asumen que tú puedes con todo para que ellos puedan vivir como reyes, príncipes y princesas.
Tu casa no es un palacio: es una cooperativa en la que todos deben asumir su parte de responsabilidad. No hablamos solo de limpiar, barrer, fregar, cocinar, hacer el cuarto de baño o poner lavadoras: también hablamos de la logística, la planificación y la administración del hogar, y de la responsabilidad emocional. Cuando acepten sentarse a negociar también hay que hablar de quién se encarga de sacar a pasear al perro, de elaborar el menú semanal, ayudar a la niña con los deberes, hacer la compra de comida a la abuela, llevar al pequeño al dentista, planificar las excursiones y las vacaciones, comprar las entradas para el cine, hacer papeleos y burocracia, coser los calcetines rotos, hacer limpieza de armarios o lavar las cortinas de toda la casa.
La huelga puede ser dura y puedes vivir escenas muy dramáticas, especialmente cuando no haya tazas limpias para desayunar o cuando no encuentren calzoncillos limpios para ponerse, pero hay que resistir hasta que acepten sentarse a reconocer cuánto han abusado de ti y a negociar el reparto equitativo de tareas.
Si además logras aliarte con tus vecinas y otras mujeres de la familia y de vuestro círculo de amigas y amigos, la huelga tendrá más impacto en vuestro entorno y a la patronal no le quedará otra que aceptar vuestras reivindicaciones y empezar a hacer cambios para transformar la monarquía absoluta en una democracia popular.
Si necesitas ideas para hacer tus pancartas aquí tienes unas cuantas:
- Otro hogar es posible: ¡repartamos tareas ya!
- No soy tu sirvienta, ¡basta ya de explotación doméstica!
- Los cuidados, mutuos y compartidos: no soy la esclava de tu hogar
- Tengo el mismo derecho que tú a divertirme y a descansar.
- En mi hogar quiero cooperación, justicia e igualdad.
¡Compañeras a la lucha, que somos muchas!





