2 de octubre de 2026

Los cuidados en la lucha


 Los cuidados en la lucha: cuidar la comunidad, cuidar las relaciones, cuidarte a ti misma

En todos los movimientos sociales y políticos hay que poner los cuidados en el centro y construir redes de apoyo mutuo para que crezcan y se expandan. Estos cuidados tienen tres dimensiones: está el cuidado de la comunidad y los espacios que ocupamos, el cuidado de las relaciones entre las personas que participan, y el autocuidado.

Para que una acampada o encierro funcionen es fundamental que todo el mundo participe y se repartan las tareas: hay que organizar los espacios , almacenar y tratar los alimentos que llegan, cocinar desayunos, comidas y cenas, recoger la basura y reciclar los deshechos, barrer y fregar, organizar los materiales y recursos (mantas, cuerdas, celofán, etc), administrar la caja de resistencia (aportaciones monetarias que hace la gente), elaborar comunicados para la prensa, organizar actividades para que acuda la gente, preparar asambleas y reuniones para crear alianzas entre colectivos, y esto se logra organizando comisiones de trabajo. 

Todos aportamos con nuestras habilidades y conocimientos, y los puestos deben ser rotativos, porque hay trabajos que son más visibles y reconocidos que otros: no se trata solo de hacer pancartas o hablar con la prensa, también hay que pelar patatas o llevar la basura a los contenedores. Y como habitualmente hemos sido las mujeres las que hemos asumido las tareas de cuidados en las luchas sociales y políticas, es fundamental que los hombres se impliquen al cien por cien. 

Cuidar las relaciones significa crear espacios seguros y participativos donde todo el mundo pueda expresarse y aportar ideas, para que todo el mundo se sienta bien, para dialogar en paz y para poder resolver los problemas y los conflictos interpersonales sin sufrir y sin hacer sufrir a los demás. Por eso en muchos movimientos y colectivos se crean grupos de cuidados y se pone especial atención al cuidado de los más vulnerables: infancia, personas mayores, personas con discapacidad. Y es fundamental también cuidar las relaciones interpersonales para que las mujeres no suframos abuso, acoso o violencia.

Además también es muy importante el autocuidado: dormir bien, comer bien, descansar de vez en cuando, desconectar cuando haga falta, y poder hablar de cómo nos sentimos con la gente más cercana. Cuidar nuestra salud mental y emocional es fundamental para poder dar lo mejor de nosotras y nosotros mismos. Y creo que también hay que cuestionar la cultura del sacrificio y darle espacio al disfrute: pienso mucho en lo que decía Emma Goldman “Si no puedo bailar, no es mi revolución”

Disfrutar de la revolución colectivamente también es parte de los cuidados en los movimientos sociales y las luchas vecinales.

Coral Herrera Gómez Blog

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