27 de octubre de 2021

En ebook y kindle: El Contrato Amoroso

 




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¿Por qué se casan los hombres?

Ilustración Emma Gascó


 

¿Por qué se casan los hombres?

20/10/2021


¿Qué beneficios les supone a los hombres el matrimonio?

 ¿Por qué hay tantos hombres tratando de alargar su soltería al máximo 

y por qué se rinden casi todos?

 ¿Por qué lloriquean tanto cuando dejan su soltería? 

¿Por qué algunos pasan toda la vida presos en la cárcel del amor 

romántico? 

¿Por qué están todo el tiempo queriendo escapar?


Lee el artículo completo en Pikara Magazine

23 de octubre de 2021

Tú en tu casa y yo en la mía



Cada vez hay más parejas que apuestan por este tipo de relación: cada uno en su casa, tú en la tuya, y yo en la mía. 

Es la modalidad favorita de las mujeres mayores adultas que ya han terminado con la crianza y se han liberado de todas las cargas: muchas se niegan a repetir la experiencia de convivir porque han pasado muchos años sirviendo a un hombre y entregadas a su rol de cuidadoras de todo el mundo. Cuando empiezan a pensar en sí mismas, a cuidarse y a disfrutar de su tiempo, su energía y su libertad, ya no les apetece volver a ser la mamá, ni las asistentas de ningún hombre.

También las chicas jóvenes están apostándole a esta forma de quererse y de organizarse, especialmente las que no quieren ser mamás, y las que viven tan felices con sus amigas.

Muchas personas divorciadas que están criando a sus hijos con o sin custodia compartida eligen también esta forma de relacionarse con sus nuevas parejas, especialmente las mujeres que han acabado hartas de la sobrecarga de cuidados. 

Como ya han pasado por la modalidad de compartir hogar y saben que el reparto de tareas no suele ser equitativo, prefieren construir su proyecto vital en torno a sus hijos e hijas, y no en torno a sus parejas.

No es fácil elegir un modelo de relación no normativo, porque supone ir a contracorriente: lo que la sociedad espera de nosotras es que nos enamoremos, convivamos y firmemos una hipoteca, y nos reproduzcamos. Parece que si no creemos en el mito de la media naranja, la monogamia, la familia feliz y la conciliación, y no configuramos nuestras vidas en torno a ellos, es porque somos raras, anormales y fracasadas. 

Pero algunos estudios indican que las mujeres que no conviven con hombres tienen mejor salud y  mayor esperanza de vida. Así que es importante pensarse bien si es mejor convivir o no convivir.

Elegir la no convivencia no implica que tengamos que renunciar a la posibilidad de tener una relación hermosa con un hombre: creo que es posible que sea más fácil quererse bien cuando cada uno está en su hogar. 

Vamos a ver algunas de las ventajas de no compartir techo con tu pareja:

- Tienes más tiempo para ti, y no tienes que emplear tu energía en cuidar a un hombre que no sabe cuidarse a sí mismo. La mayor parte de las mujeres que conviven con un hombre en el mundo se ven obligadas a asumir las tareas domésticas y de cuidados que les corresponden a ellos, de modo que en la gran mayoría de los casos, ellos viven como reyes, y nosotras como si fuéramos sus sirvientas. Si cada cual se queda en su casa, nosotras nos libramos de la doble jornada laboral y tenemos mucho más tiempo, y por tanto, mucha mayor calidad de vida. 

- Los hombres son más autónomos cuando no tienen una mujer que les haga todo 2 de cada 3 hombres abandonan las tareas domésticas cuando empiezan a convivir con una mujer, y confunden a sus parejas con sus criadas  Si dejan el hogar materno para vivir en su propia casa, podrán hacerse adultos, quitarse la corona, aprender a ser autosuficientes y a vivir como personas normales. 

- La convivencia mata la pasión: si no convivís bajo el mismo techo, la pasión puede durar mucho más tiempo, y el aburrimiento llegar mucho más tarde.

-Echarse de menos es bueno: dan muchas más ganas de verse y de compartir tiempo, y es más probable que el tiempo que pasamos juntos sea tiempo de calidad, de plena presencia y atención amorosa. 

- No compartir vivienda te permite ir más despacio y conocer mejor a la otra persona. Hay gente que sin saber si son compatibles o afines, se juntan bajo el mismo techo "arrastradas" por la pasión del momento, y después descubren que en realidad no se daban las condiciones necesarias para poder compartir un hogar. 

- No convivir bajo el mismo techo te permite estar en tu centro: en las relaciones de pareja muy intensas hay mujeres que modifican radicalmente sus agendas cuando se emparejan, y dejan su propia vida para adaptarse a la vida de la otra persona. Se pierden a sí mismas cuando se entregan al otro en cuerpo y alma, y su autonomía emocional se va erosionando, sobre todo si la relación es muy larga. 

- Hay muchas mujeres que no se sienten libres para ser ellas mismas cuando están en pareja, por el deseo de complacer y el miedo a que no las quieran. Al no poner en el centro de tu vida a una persona, te relacionas de una forma mas libre con ella. 

- Tener tu propio espacio y tener tiempo para tus pasiones y tus redes afectivas es un verdadero tesoro. También puedes tenerlo si convives con tu pareja, por supuesto, pero resulta mas fácil cuando cada uno tiene su propio hogar. 

- Los tiempos y espacios compartidos se disfrutan más, porque son elegidos: no estamos por estar, sino que nos dedicamos tiempo porque nos apetece disfrutar de la compañía de la otra persona, y eso nos permite estar mas presentes.  

-Cuando nos apetece convivir, disfrutamos mucho más, por ejemplo, cuando nos juntamos bajo el mismo techo en vacaciones o en momentos en los que necesitamos cuidados especiales.

-Hay menos problemas, menos luchas de poder, y menos conflictos, y por lo tanto, menos desgaste en la pareja. Las negociaciones son mas sencillas porque ambos tenemos que hacer menos cesiones y concesiones.

-Te sientes más libre para irte y para quedarte. Y sabes que tu pareja no se siente atrapada contigo, porque también es mas libre para irse y para quedarse. 

-Es más fácil separarse cuando la relación no va bien, y el tiempo de duelo es más corto. Tu vida no se derrumba: sigues en tu casa, con tu trabajo, tu vida social, tu red afectiva, y no hay guerras en torno a la casa y los bienes que tenéis en común. Lo único que tienes que afrontar es el dolor de la pérdida de tu compañero o compañera.

  

Tú en tu casa, y yo en la mía: ¿cuántas parejas pueden permitirse económicamente esta modalidad? Pocas, si hablamos de gente que vive sola. 

Pero si hablamos de la gente que comparte hogar con otra gente, la cosa cambia: vivir en comunidad nos permite elegir qué clase de relación queremos construir. Además, se disfrutan mucho más las relaciones sexuales y sentimentales cuando no estamos condicionadas por la necesidad y no hay  dependencia económica.

Es un modelo de relación que puede servirnos también para darnos el tiempo necesario para saber si somos compatibles o no, si hay condiciones para llegar a vivir juntos, o no. 

¿Cuáles son las desventajas de esta forma de vivir?, ¿es posible no convivir con la pareja si no tenemos una red afectiva bonita que nos arrope la soledad?, ¿qué ocurre cuando queremos tener crías?, ¿cómo hacer cuando ya las tenemos y queremos probar a vivir cada cual en su casa para transformar la relación?, ¿son los vínculos sentimentales iguales en las parejas que se juntan para convivir y las que no? 

Hay que hacerse muchas preguntas, analizar los pros y los contras, y escucharnos a nosotras mismas para saber qué es lo que nos apetece en este momento de nuestras vidas. Es muy importante que en lugar de seguir las sendas marcadas para nosotras, nos pongamos a pensar cómo queremos relacionarnos con el amor y los hombres. 

Coral Herrera Gómez


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Los hombres, mejor como amantes







10 de octubre de 2021

Hombres que no dan la talla para ser buenos compañeros




Los hombres que no dan la talla ni tienen el nivel suficiente para ser buenos compañeros son: 

-todos aquellos incapaces de desnudarse y de abrir su corazón,

- los que no se enamoran nunca, los tacaños emocionales, y los mutilados emocionales 

-los que se comprometen en una relación monógama, pero mienten y engañan a sus parejas

-los que no saben cuidarse a sí  mismos, y reciben cuidados sin darlos,

-los que no se preocupan por el placer de sus compañeras,

-los que dejan todas, o la mayor parte de las tareas domésticas en manos de sus parejas

-los que parecen muy modernos, pero siguen los mismos patrones de relación que los machos patriarcales de siempre

-los que nunca tienen tiempo para disfrutar del sexo y del amor, 

-los que no buscan coherencia con lo que sienten, lo que piensan, lo que dicen y lo que hacen, 

-los que sienten pereza para sentarse a charlar y a negociar contigo, 

-los que firman pactos para el cuidado mutuo y no los cumplen

-los que se ríen aún de los chistes machistas, niegan la desigualdad y reniegan del feminismo 

-los que se declaran feministas pero no son capaces de hacer autocrítica amorosa ni de trabajarse sus patriarcados

-los que se aprovechan de sus privilegios en sus relaciones con las mujeres

-los que sienten que la paternidad les viene muy grande pero no se lo trabajan ni se implican al cien por cien

-los que teniendo conciencia del problema, no se trabajan la honestidad para ser buenos compañeros

-los sensibles que carecen de empatía y solidaridad con sus compañeras.

Coral Herrera Gómez 


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Como saber si es un buen compañero


8 de octubre de 2021

La batalla más dura del feminismo está en la casa y en la cama




Las estrategias que nos han enseñado a las mujeres para hacer frente al abuso y la dominación masculina no sirven.

-Ponerse sumisa solo sirve para que el otro se crezca y se ponga más dominante.
-Intentar no enfadar a tu pareja no sirve: en realidad no necesita motivos para estallar. Se enfadará igualmente.
-Intentar dar pena para que se apiade de ti no genera empatía ni ablanda el corazón del otro.
Más bien el efecto que provoca es el contrario: exacerba el sadismo del otro. Le hace sentirse más poderoso. Su ego necesita tenerte de rodillas.

Así que nos toca cambiar de estrategia, compañeras. Pongámonos en pie y aprendamos a usar nuestro poder para que no nos exploten, para que no nos hagan daño, y para que no nos dominen a través del amor romántico.

Aprendamos las artes de la asertividad para defender nuestras posiciones, para poner límites y aprender a decir que no.

Cultivemos la autonomía y la autoestima, y tomemos conciencia de que esto es una cuestión de justicia social: nosotras, las mujeres, somos personas libres y con derechos y queremos relaciones basadas en el respeto, la igualdad, y los cuidados mutuos.

Ahora que ya sabemos que no nacimos para servir, para sacrificarnos, ni para aguantar, exijamos un trato igualitario, sin dar un paso atrás.

La batalla más dura del feminismo está en la cama y en la casa: vamos a romper con la estructura de la dominación y la sumisión de una vez por todas. Los hombres tienen que quitarse la corona y sentarse a negociar.

A nosotras ya no nos engañan ni nos someten más




7 de octubre de 2021

Para ser feliz no necesitas a un hombre




Para ser feliz no necesitas un hombre que te ame. Necesitas una red de cuidados y apoyo mutuo. Si no la tienes, comienza a tejerla con mucho amor del bueno. Será el mayor tesoro que tendrás en tu vida: tu gente querida.

#Mujeresqueseliberan #AmordelBueno #Cuidados #ApoyoMutuo #Amor #Felicidad

18 de septiembre de 2021

¿Qué es la autodefensa emocional?

 




En la última década mujeres de todo el mundo están participando en talleres formativos para la autodefensa en situaciones de violencia física y violencia sexual. Ahora vamos a empezar a formarnos en la autodefensa emocional, para hacer frente al maltrato y la manipulación psicológica y emocional que ejercen nuestras parejas (y otros familiares y seres queridos, y hasta señores desconocidos) sobre nosotras. 

Muchas mujeres sufrimos problemas de autoestima y dependencia emocional, y son muchos los hombres que se benefician de ello. 

En primer lugar, los empresarios. Nosotras gastamos mucho dinero en las empresas de los hombres: se hacen ricos gracias a nuestros complejos, inseguridades y miedos. Ellos saben bien como manipularnos: nos ofrecen modelos de mujeres irreales para que invirtamos todo nuestro tiempo, nuestra energía y nuestros recursos en parecernos a ellas. Además, nos bombardean a diario a través de los medios con la amenaza de que nadie nos va a querer si no nos sometemos a la tiranía de la belleza. Quieren que consumamos sus productos sin parar, y se aprovechan de nuestro miedo a la soledad y nuestro miedo a que nadie nos quiera. Nos engañan con la idea de que disciplinando y torturando nuestros cuerpos, gastando tiempo y dinero en nuestros cuerpos, encontraremos al príncipe azul. 

No solo se benefician de nuestra baja autoestima las industrias relacionadas con la belleza y el bienestar: también los curas y los pastores de las iglesias, los gurús y los chamanes, los asesores espirituales, los coachers y terapeutas no profesionales que nos venden soluciones milagrosas y fórmulas mágicas para la felicidad. 

Además de todos estos señores que se forran a nuestra costa, también los hombres que dicen querernos se aprovechan de nuestra baja autoestima, de nuestra necesidad de sentirnos amadas, y del rol de mujer cuidadora y complaciente que llevamos encima. La mayoría de ellos se limitan a recibir cuidados sin darlos, y a vivir como reyes. La prueba de ello es la doble jornada laboral de las mujeres y las millones de horas que invertimos cada año en trabajar gratis: los hombres disponen del doble de tiempo libre que nosotras, porque nosotras nos encargamos de cuidarles a ellos y asumimos sus responsabilidades y obligaciones como si fueran nuestras. 

Nos hacen creer que si un rey nos ama, nos convertiremos en reinas. Pero en realidad, acabamos todas de sirvientas.

Básicamente en esto consiste la estafa romántica. 

¿Cómo no caer en ella, y cómo proteger a las nuevas generaciones para que no caigan?

La autodefensa emocional consiste en entender la forma en que los demás nos manipulan para que nos gastemos dinero en sus proyectos, o para que les cuidemos sin recibir cuidados a cambio.

Entender cómo educa el patriarcado a los hombres para que aprendan a dominar y a someter a las mujeres de su vida, y cómo nos educan a nosotras con la idea de que sin un hombre no somos nada, nos puede ayudar a rebelarnos y a evitar las relaciones basadas en la manipulación romántica. 

Cuando logramos ver las estructuras con las que los hombres nos someten y nos explotan, entonces ya no nos engañan más. A muchos les han enseñado utilizar el amor romántico en beneficio propio, y saben usar su poder para controlar y dominar a sus parejas con gran maestría. Por eso nosotras tenemos que liberarnos del mito, liberarnos de la adicción romántica, entender las estrategias que utiliza la gente (y las instituciones, y las iglesias, y las sectas, y la publicidad y los medios) para manipularnos, y generar nuestras propias estrategias para que no nos manipulen. 

La manipulación emocional es una estrategia que los demás usan para conseguir lo que quieren de nosotras. ¿Y qué quieren de nosotras? Que vivamos en guerra contra nosotras mismas, que cumplamos con nuestro rol, que seamos obedientes, que consumamos sin parar, y que seamos dependientes de ellos. 

Casi todos los hombres saben que cuanto más baja está nuestra autoestima, más sufrimos por amor, y más manipulables somos. Los hombres necesitan mujeres enamoradas, complacientes y sumisas. Y muchos saben cómo conseguir no sólo una, sino varias mujeres enamoradas a su alrededor. 

Evitar la manipulación romántica no es fácil. Primero porque cuando estamos drogadas de amor hasta las cejas, nos cuesta identificar a los hombres manipuladores. Segundo porque la mayor parte de ellos  adulan nuestro ego mediante halagos y piropos, y cuando ya nos tienen enamoradas, entonces nos bajan de los cielos a los infiernos. Empiezan mostrándose como príncipes azules, nunca se descubren la careta hasta que no nos tienen de rodillas. 

Entonces van alternando una de cal y otra de arena. Nos hacen creer que somos maravillosas y especiales, para que vivamos pendientes de su reconocimiento y para que creamos que sin ellos no somos nada. Cuanto más sufrimos, con más intensidad nos entregamos, y más frágiles somos. Es una fórmula infalible, por eso el mundo está lleno de mujeres que sufren por amor.  

Unos usan sus encantos, otros las amenazas, otros el chantaje emocional.. son varias las estrategias que utilizan los manipuladores para alimentar nuestra sensación de vulnerabilidad. El objetivo es que nos sintamos poca cosa, que no pensemos en nuestro beneficio sino en el suyo, que nos sintamos culpables y vivamos presas de miedos e inseguridades, que obedezcamos los mandatos de género y tratemos de adaptarnos a nuestro rol de mujeres cuidadoras. 

Las relaciones de pareja sólo pueden funcionar cuando los cuidados y el amor es mutuo. Sin embargo, muchas mujeres aceptamos relaciones en las que no nos sentimos correspondidas y en las que solo nosotras cuidamos, sin recibir apenas cuidados, porque nos han hecho creer que así somos las mujeres de bondadosas. Nos invitan todo el tiempo a dar sin esperar nada a cambio, y nos engañan con la idea de que cuando nos enamoramos no podemos hacer nada más que dejarnos llevar por "el amor", y adaptarnos a lo que quieren, desean y necesitan nuestros compañeros masculinos. 

La autodefensa emocional consiste en entrenar día a día para aprender a decir que no, para poner límites a los demás, para no dejarnos engañar, para no caer en la adicción de la droga del amor. En este proceso tenemos que tomar conciencia de las estrategias que utilizan para manipularnos, y aprender a usar nuestro poder para que no nos exploten y no abusen de nosotras. 

Somos cada vez más las mujeres que queremos relaciones igualitarias y sanas, cada vez somos más la que exigimos que el reparto de las tareas de cuidados sea justo y equitativo. Queremos que los hombres practiquen la responsabilidad afectiva, pero también nos responsabilizamos de nuestro propio autocuidado: para ello tenemos que tener claro qué necesitamos nosotras, qué deseamos nosotras, qué queremos para poder vivir bien, y qué cambios tenemos que hacer para lograrlo. 

Cuando estamos sin  pareja es más sencillo, pero cuando nos enamoramos, resulta muy difícil compaginar el romanticismo patriarcal con nuestros principios feministas, basados en la igualdad, la no violencia, la cooperación, el apoyo mutuo y los cuidados compartidos. 

El mito romántico es una estructura de relación basada en el sometimiento de las mujeres, por eso nos resulta tan difícil encontrar hombres con los que poder vivir el amor sin entrar en conflicto con nosotras mismas. 

Al amor hay que ir con cuidado, porque las mujeres nos jugamos mucho: basta con echar un vistazo a las cifras de violencia sexual, emocional y psicológica, física, económica... que sufrimos en nuestros hogares cada día para entender que el amor romántico es una estafa. 

Los hombres tienen el doble de tiempo libre en todo el mundo y hasta el hombre más pobre del planeta tiene criada las 24 horas del día, los 365 días del año. 

Es urgente entonces desarrollar estrategias de autodefensa para que el amor no nos haga presas ni nos ponga de rodillas frente a los hombres. 

Para ello, tenemos que defender nuestros derechos, no sólo en las calles, también en la casa y en la cama. Y tenemos que trabajar mucho en nuestra autonomía emocional, para que nadie nos imponga sus necesidades y deseos. 

Cuando aprendemos a defender nuestros derechos y a usar nuestro poder, entonces podemos negociar las condiciones de la relación y llegar a firmar un contrato amoroso. Este contrato es una forma de establecer acuerdos para cuidar el amor y para construir una pareja basada en los valores del compañerismo, la empatía, la solidaridad y la justicia social. 

Es cierto que son muy pocos los hombres dispuestos a negociar y a alcanzar pactos: han sido educados para ser obedecidos y para ser cuidados por las mujeres. Pero en la medida en que no encuentren mujeres obedientes y complacientes, tendrán que renunciar a sus privilegios y empezar a entender que los cuidados, si no son mutuos, son explotación pura y dura. 

Independientemente de lo que hagan ellos, nosotras lo tenemos claro: ya no nos engañan más, ya no nos manipulan más, ya no nos someten en nombre del amor. Se acabó lo de trabajar gratis, se acabó lo de dar sin recibir nada a cambio, se acabó la doble jornada laboral, se acabó la doble vida de los hombres, y lo de servir y cuidar a cambio de nada. 

Con la autodefensa emocional podremos también impedir que nos machaquen la autoestima y nos hagan sufrir. Podremos aprender a identificar a la gente que nos quiere fieles a una religión, a una marca de cosméticos o a un hombre. 

Podremos evaluar si hay condiciones para disfrutar del amor, a poner límites a los demás, y a imponer nuestras líneas rojas. 

También aprenderemos a expresarnos sin miedo, a ser asertivas, a trabajar en equipo, a comunicarnos sin violencia, a confiar en nosotras mismas, y a identificar cuando no nos están tratando bien, o cuando nos están intentando manipular. 

Lo de sufrir por amor, lo de aguantar y soportar, se va a acabar.

Ya no nos engañan más.  

Ahora tenemos una de las mejores herramientas del feminismo para hacerle frente a la manipulación romántica: la autodefensa emocional. 

Coral Herrera Gómez


Si quieres saber más sobre la autodefensa emocional, puedes adquirir mi nuevo libro 

Si quieres entrenar con nosotras, vente al taller Mujeres que se liberan en el Laboratorio del Amor


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14 de septiembre de 2021

Prólogo de El Contrato Amoroso, de Coral Herrera






Desde que se publicó mi libro Mujeres que ya no sufren por amor, somos cada vez más las mujeres que estamos hartas de sufrir y pasarlo mal, y de vivir de rodillas frente al Señor: nos hemos puesto en pie y tenemos claro que no hemos nacido para ser esclavas del amor.


Durante este tiempo he estado fabricando, junto a mis compañeras del Laboratorio del Amor, las herramientas que necesitamos para liberarnos individual y colectivamente, para llevar la utopía a la práctica, y para dejar de sufrir y empezar a disfrutar del amor. Estamos reivindicando nuestro derecho al placer, al goce y a vivir una buena vida libre de sufrimiento, de explotación y de violencia. Además, estamos sembrando las semillas de la revolución amorosa, y recogiendo ya sus primeros frutos.


Han pasado cuatro años desde que planteé la posibilidad de dejar atrás el romanticismo patriarcal y sustituir las formas tradicionales de relaciones de pareja por los amores compañeros. Pero lo cierto es que esta utopía aún no es posible porque para poder querernos bien y para poder disfrutar del amor, tenemos que poder querernos en libertad y en igualdad.


Y las mujeres, ni somos libres, ni somos iguales.


Para llevar la utopía de los amores compañeros a la realidad necesitamos sustituir la competitividad por la cooperación, y el individualismo por las relaciones de apoyo mutuo. Hay que parar la guerra contra las mujeres, transformar las masculinidades, acabar con las estructuras del pasado e inventarnos otras basadas en la empatía, la solidaridad, los cuidados y el compañerismo.


Ya estamos haciendo la revolución amorosa, pero aún nos queda mucho. Y de momento nosotras estamos solas, porque los hombres aún no se han unido.


Nosotras necesitamos un cambio personal y político que nos permita querernos mejor a nosotras mismas, y entre nosotras, y sobre todo necesitamos acabar con el patriarcado en la cama, en la casa, en nuestra pareja. 


Es una cuestión de autodefensa emocional: no podemos ir desnudas al amor mientras ellos van armados hasta los dientes.


Así que necesitamos un contrato para construir una relación basada en los cuidados y el compañerismo, con nosotras mismas y con nuestras parejas.


En este libro encontrarás ejercicios prácticos y herramientas con las que podrás aprender a negociar, a tomar conciencia de las condiciones en las que estás negociando y a identificar tu posición de poder antes de la firma del contrato. Podrás aprender a usar tu poder para evitar el abuso y la explotación por parte de tu pareja, aprender a cuidarte a ti misma y a cuidar tu relación, y a terminarla si no se dan las condiciones para quererse bien.


Vamos a tomar conciencia de por qué los acuerdos con la persona amada son importantes, cómo comunicarnos sin violencia y de una forma asertiva y amorosa, cómo ahorrarnos toneladas de sufrimiento, cómo practicar la autodefensa emocional, cómo construir una relación igualitaria, sana y con mucho amor del bueno.


Vamos a aprender a utilizar el método de la autocrítica amorosa para nuestro trabajo de desarrollo personal, con el objetivo de mejorar la relación con nosotras mismas, con nuestras parejas y con los demás. También vamos a aprender a cuidarnos cuando estamos enamoradas, cuando nos desenamoramos y cuando nos separamos.


Con los textos, los ejercicios prácticos y las herramientas podrás hacerte muchas preguntas, conocerte mejor a ti misma y entender las estructuras de poder en las que nos relacionamos a diario.


En toda la obra hablaremos mucho del ego y del poder, del arte de la no violencia, de la importancia de desterrar el sufrimiento de la ecuación amorosa. En ella encontrarás muchas claves para trabajar los patriarcados que te habitan, a solas y en pareja, y también encontrarás muchas razones para la rebeldía y la revolución.


Porque trabajando con este libro vas a aprender que el contrato con tu pareja puede funcionar o no, pero que la prioridad siempre es el compromiso contigo misma, y el contrato que firmas contigo misma. Solo así podrás identificar cuándo hay que deshacer el vínculo y liberarnos de relaciones en las que no hay reciprocidad, no nos tratan bien, no nos cuidan bien, y en las que, en definitiva, no disfrutamos sino que además sufrimos.


La primera norma del autocuidado es romper las relaciones que nos perjudican y respetar los pactos con nosotras mismas: traicionarse a una misma es demasiado doloroso. Lo que necesitamos no son guerras internas, sino un oasis de paz, de amor y de luz en nuestro interior.


El amor de pareja es una construcción viva: se transforma y requiere muchos cuidados. Si bien hoy sigue siendo un potente dispositivo de control social sobre las mujeres, también sabemos de su enorme potencial revolucionario, porque el amor romántico no es la única forma de relacionarse: hay muchas maneras de quererse.


La estructura patriarcal nos hace prisioneras y nos pone de rodillas frente a las personas de las que nos enamoramos. Para ser libres podemos renunciar al amor, pero también tenemos la posibilidad de transformar el amor y liberarlo de toda su carga sexista y misógina.


El amor se puede desmontar y reinventar, y para ello hay que cambiar no solo nuestras formas de relacionarnos, sino también de organizarnos social, política y económicamente. Esto significa que si lo personal es político, lo romántico también es político, y que en la medida en que nos liberamos nosotras, también estamos contribuyendo a la construcción de un mundo mejor.


Las mujeres estamos haciendo un trabajo maravilloso para quitarnos la venda de los ojos, para comprender cómo funciona la estafa romántica y cómo nos afecta. Nos estamos sintiendo cada vez más dueñas de nuestra vida, de nuestro amor, de nuestras emociones, y ya no queremos vivir el amor como una experiencia carcelaria.


Nuestros cambios están contribuyendo a cuestionar la hegemonía heterosexual y el sistema patriarcal: leemos, escuchamos a las demás, conversamos, estudiamos, hacemos terapia, asistimos a jornadas, congresos, talleres, cursos, creamos redes y estamos mezclando todo el tiempo nuestros conocimientos teóricos con nuestras vivencias personales.


Los hombres, mientras, están un poco perdidos. Se dice que la crisis de la masculinidad empezó en los ochenta, pero la realidad es que estamos en pleno siglo XXI y muchos siguen actuando y relacionándose igual que sus abuelos. Unos niegan la estructura de violencia y opresión contra las mujeres, otros se hacen preguntas pero se resisten, unos han empezado a trabajar sus patriarcados, pero la verdad es que son pocos los hombres que desean renunciar a sus privilegios y empezar su proceso de transformación.


Este libro puede que les ayude a entender cómo usan su poder y a encontrar herramientas para elaborar sus contratos de amor de una forma igualitaria, justa y solidaria. Pero depende, obviamente, de su capacidad para desobedecer el patriarcado y entrenarse en las artes de la autocrítica amorosa.


Soy consciente de que todo lo anterior supone mucho trabajo: no es nada fácil concebir un contrato en el que nosotras adquirimos conciencia de nuestro poder para negociar, y ellos de su necesidad de renunciar a los privilegios que han tenido hasta ahora. Pero este contrato amoroso es la única manera de poder disfrutar del amor, y para ello hay que abrir mucho la mente, ensanchar nuestros horizontes y disfrutar de los cambios que van surgiendo en nuestro camino hacia la liberación.


Para poder disfrutar tenemos que alcanzar unos pactos que nos permitan cuidarnos y cuidar la relación durante el tiempo que permanezcamos juntos. Para ello, nos hace falta una enorme cantidad de honestidad, valentía, empatía, generosidad, ternura, comunicación, solidaridad, apoyo mutuo, paciencia infinita... Pero también muchas herramientas para revisar nuestro comportamiento y nuestra forma de relacionarnos, para hacer elecciones y tomar decisiones, para ser responsables y actuar en compromiso con nosotras mismas.


Aquí encontrarás muchas de las claves que te pueden ayudar a construir tu contrato desde los valores y principios de la ética amorosa. La ética amorosa consiste en poder relacionarnos como iguales y querernos desde la filosofía de los cuidados y los buenos tratos.


Conocerse mejor a una misma y a la pareja, conocer mejor nuestra cultura amorosa, es esencial para poder romper con el romanticismo patriarcal y para atrevernos a configurar nuestro propio contrato de amor.


Si aprendemos a usar nuestro poder y a negociar nuestros contratos, no solo vamos a vivir mejor nosotras, sino también las demás. Porque este proceso de liberación y de toma de poder es contagioso e influye en todas las mujeres de nuestro entorno.


Cuando todas comprendemos que sí es posible hacer cambios aunque estemos muy enamoradas, y que sí es posible vivir una buena vida libre de sufrimiento, entonces la transformación personal se convertirá en colectiva.


Espero que disfrutes mucho de este camino, sola o en pareja, que puedas llevar al día a día todos los descubrimientos y aprendizajes para que te sean realmente útiles en tu proceso de liberación y en la elaboración de tu contrato amoroso con la persona o las personas a las que quieres.


No te olvides de que no estás sola: somos muchas las mujeres en proceso de cambio, y cada vez somos más.


Coral Herrera Gómez 






¡Ya disponible en papel, pronto en ebook!


¿Quieres ver el índice del "El contrato amoroso"?



Librerías en las que puedes adquirirlo:


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En el resto de los países puedes comprarlo en Amazon


8 de septiembre de 2021

Presentación del nuevo libro de Coral Herrera

 



10 de septiembre, viernes: 

Presentación en la Librería de Mujeres de Madrid


11 de septiembre: 
Firma de libros en la Feria del Libro de Madrid





16 de septiembre: 
presentación en directo en Facebook
a las 19 horas de España


3 de septiembre de 2021

El contrato amoroso: nuevo libro de Coral Herrera Gómez



 

Me siento muy feliz de poder presentaros mi nueva criatura: "El contrato amoroso", un libro con herramientas y ejercicios para que las mujeres aprendamos a usar nuestro poder, a ser asertivas, a decir que no, a poner límites, a hacer autocrítica amorosa, y a negociar con nosotras mismas para cuidarnos mucho cuando nos emparejamos y nos enamoramos. 

Aprenderemos a evaluar si hay condiciones para disfrutar del amor, a negociar el contrato de amor con nuestras parejas, y a terminar la relación en cuanto ya no se den las condiciones para disfrutar del amor. 

¡Os va a encantar!, estoy segura de que nos va a ser muy útil a todas las que estáis emparejadas o pensáis emparejaros proximamente. 

Si queréis cuidaros, ser leales a vosotras mismas  y vivir el amor desde vuestros principios feministas, no os perdáis: "El contrato amoroso. Herramientas para mujeres que negocian con sus parejas", ya podéis adquirirlo en papel en la web de la editorial Catarata, y lo tenéis disponible en varias librerías ya, aunque el lanzamiento oficial será el lunes 13.

En dos o tres semanas lo tendremos en ebook, y llegará a América Latina. Podéis pedirlo en Amazon, pero yo quisiera que mejor lo pidáis a vuestras librerías favoritas.

Aquí tenéis las 3 fechas de presentación, virtuales y presenciales:  

# viernes 10: presencial en Madrid en la Librería Mujeres a las 6:30 de la tarde.

# sábado 11: firma de libros en la Feria del Libro de Madrid a mediodía, caseta 226.

# jueves 16: presentación virtual en Facebook, a las 19 horas de España. 


Si queréis, podéis echarle un vistazo aquí


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