26 de febrero de 2021

El auto-cuidado no sólo es personal, también es político



El auto-cuidado no sólo es un asunto personal, también es un tema político. No sirve solo para preservar tu salud mental y emocional, para aprender a defenderte de los abusos, la explotación y la violencia de los demás, y para alejar de tu vida a la gente que te maltrata. También es una herramienta muy poderosa para aprender a cuidar a la gente que te quiere y te cuida.  

El auto-cuidado es una buena herramienta para aprender a relacionarte contigo misma desde la filosofía de los cuidados, y para aprender a usar tu poder de manera que no hagas daño a nadie.  Ambas cosas van siempre de la mano: los cuidados y el auto-cuidado, porque ninguno de nosotros podemos vivir bien si la gente a nuestro alrededor no vive igual de bien. 

La felicidad es política, es decir, es un asunto colectivo: no puedes ser feliz si tu gente no es feliz. Yo me cuido para estar bien, y cuanto mejor estoy, mejor puedo cuidar de los demás, y más puedo contribuir al Bien Común. 

La idea de pensar en los demás en un mundo tan individualista y narcisista, es totalmente revolucionaria. 

¿Por qué los cuidados son revolucionarios? 

Porque si pudiéramos organizar nuestra economía en torno a ellos, el mundo cambiaría de una forma radical, de arriba a abajo. 

En primer lugar, la gente que cuida tendría ingresos dignos, no como ahora: la gran mayoría de las mujeres que cuidan están condenadas a la pobreza y a la dependencia económica de otro familiar, generalmente un hombre.  

En segundo lugar, si el auto-cuidado es una responsabilidad nuestra, los cuidados son una responsabilidad social, compartida por todos y todas: si recibimos cuidados en nuestra infancia, adolescencia, vejez, y durante algunos períodos por accidentes o enfermedades (son toneladas de horas las que nuestra gente querida nos cuida), entonces todos y todas deberíamos ser capaces de devolver esos cuidados y contribuir cuando tenemos energía y salud. Ahora mismo la etapa adulta la dedicamos exclusivamente a producir y a consumir, y no nos dejan tiempo para cuidar a los demás. 

Cuidar y ser cuidada sería un derecho colectivo: los Estados tendrían que trabajar para que nadie quedase excluido de los cuidados, para eliminar el sufrimiento de la población, y velar por el bienestar de toda la ciudadanía. 


¿Y qué necesitamos para poder cuidar?

Tiempo, energía e ingresos. 

Pero también toneladas de empatía, generosidad, altruismo, y amor del bueno.


Yo imagino un mundo de cuidados en el que...

-ningún bebé sería separado de su madre al nacer, 

- todas podríamos criar a nuestras propias hijas e hijos, en lugar de tener que separarnos de ellos a las pocas semanas de nacer

- las madres recibiríamos cuidados de toda la tribu durante el puerperio, en lugar de estar solas con un bebé que necesita mucha energía y plena dedicación.

- todos y todas tendríamos tiempo para compartir en familia los cuidados de los adultos mayores o de los miembros con discapacidades o dependencia.

- las empresas no despedirían a las mujeres embarazadas.

- todas y todos podríamos pudiésemos cuidar a nuestras crías y a nuestros mayores cuando enferman.

- pudiésemos recuperarnos de una muerte dolorosa en lugar de tener que ir a trabajar el día después de enterrar a tu compañero, a tu madre, a tu hermana.

-las mujeres más empobrecidas no tendrían que dejar de cuidar a sus hijos para cuidar a los hijos de las clases medias y ricas.

- nos brindaran herramientas de auto-cuidado y cuidado a los demás desde la escuela, para parar las relaciones de odio, discriminación y violencia y sustituirlas por relaciones basadas en el respeto, en la empatía, el apoyo mutuo, la responsabilidad afectiva, y la ternura radical.  


Este es el mundo que yo deseo y por el que trabajo cada día: 

un mundo basado en la cooperación y la solidaridad, en el que todos tuviésemos tiempo e ingresos para cuidarnos y cuidar, un mundo construido en base a redes de afecto y cuidados, orientados hacia el Buen Vivir.

Por eso el auto-cuidado y los cuidados son políticos: porque son colectivos, porque son amorosos, porque son subversivos. Van de ti hacia los demás, y de los demás hacia ti, pero llegan mucho más lejos: 

me cuido, cuido a los demás, recibo cuidados de los demás, cuido mi comunidad y mi entorno, recibo cuidados de ellos, cuido a los animales, a la naturaleza, y al planeta. 

Coral Herrera Gómez


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