1 de enero de 2009

Entrevista con CONCHA LIAÑO



















El día que conocí a Concha Liaño, una de las protagonistas del feminismo anarquista durante la guerra civil española, me sentí la mujer más afortunada del mundo. Conchita vino a España en Noviembre del 2007 desde Venezuela, donde reside, para la celebración en Zaragoza del 70 aniversario de la fundación de Mujeres Libres, y estuvo asimismo en Valencia dando una charla en el Ateneo Libertario. 

Es una mujer de 91 años con una juventud en el cuerpo y un rostro lleno de vida que me impresionó mucho; y aún más cuando me puse a investigar sobre su trayectoria vital y la época en que vivió.

En 1936 un grupo de mujeres libertarias, entre ellas, Concha, crean la "Agrupación cultural femenina" en Barcelona. “Queríamos liberar a las mujeres, aunque no teníamos muy claro cómo desarrollar nuestra idea. En Madrid se creó la revista "Mujeres libres", que antes de la Guerra Civil ya había publicado tres números. Su objetivo era crear una organización nacional con el mismo objeto que perseguía la "Agrupación cultural femenina", es decir, la superación de la mujer. Mercedes Comaposada estaba en la revista y fue quien se puso en contacto con nosotras y nos ayudó a estructurarnos. Así fundamos la Federación Nacional de Mujeres Libres: con Soledad Estorach, Pepita Carpena, Sara Berenguer, Azucena Fernández. Antonia Fontanillas, María Jiménez, Pura Pérez, Suceso Portales y muchas otras. Con veinte años organicé, con la ayuda de Juventudes Libertarias, todos los grupos de la organización en la región catalana”.










   

El feminismo español anterior a MUJERES LIBRES estaba centrado en los derechos políticos, y en las mujeres de clase media, y apenas se prestaba atención a la explotación , la discriminación social, educativa y cultural que padecían las españolas obreras y campesinas.

Desde su fundación en 1910, la Confederación Nacional del Trabajo, C.N.T, había reconocido el derecho de las mujeres a su libertad económica y a un salario igual que el del hombre. Sin embargo, un significativo sector del anarquismo ibérico ve la lucha de MUJERES LIBRES con condescendencia, y como algo secundario. 

Ni que decir que fuera del ámbito ácrata, eran vistas como la expresión más acabada y pintoresca de la «locura anarquista".


Conchita dice: “Es muy doloroso reconocerlo y aún más manifestarlo, pero a nuestros "liberados" compañeros anarquistas que luchaban por la liberación del proletariado, se les escapaba en sus análisis que la mujer española, en cuanto obrera, sufría como ellos el yugo del capitalismo y aún peor: por el mismo trabajo percibía menor salario. (…) Nuestros compañeros no nos quisieron reconocer como rama femenina del Movimiento Libertario. Y esa actitud nos produjo mucho asombro y sentimiento. Nosotras, Mujeres Libres, le presentábamos a nuestro Movimiento una organización en bandeja de plata, y nos rechazaban (…) Pero en honor a la verdad, a fuerza de muchos ruegos (y algunas humillaciones enjuagadas por Soledad Estorach) la realidad es que económicamente nos ayudaron mucho. Poco importa que fuera con aquella actitud paternal de quien soporta los caprichos de un adolescente. A nuestro ruego, nos concedieron los inmuebles donde funcionaron comités regionales y locales”.


















A pesar del apoyo orgánico y la afluencia de activistas de CNT, FAI, Juventudes Libertarias, los Ateneos, desde el principio MUJERES LIBRES insistió en funcionar de modo autónomo pues se consideraba que sólo con la acción femenina autogestionada se podría adquirir la confianza y capacidad para participar como iguales a los hombres en la tarea de construir un mundo mejor. 

Esto se explicaba así en la revista Mujeres libres: «No luchamos contra los hombres, No pretendemos sustituir el dominio masculino por el femenino. Es necesario trabajar y luchar juntos pues si no nunca tendremos la revolución social. Pero necesitamos nuestra propia organización para luchar por nosotras mismas».





















Las acciones que llevaron a cabo MUJERES LIBRES fueron, entre otras, la organización de jornadas de agitación y propaganda, bibliotecas móviles y eventos culturales para resaltar el papel de las mujeres organizadas en el proceso hacia la revolución social; crearon y gestionaron guarderías y comedores populares, respondiendo a una reivindicación inmediata de las trabajadoras. 

En el área de salud, impulsó la creación de una Escuela de Enfermeras y el Instituto Materno-Infantil Louise Michel, ambos en Barcelona. La Ministra de Sanidad era Federica Montseny, a quien correspondería la paradójica circunstancia - para una anarquista - de ser la primera mujer en el mundo que ocupó una cartera ministerial.

También, junto con el ministerio de Sanidad, se trabajó en hacer funcionar los «liberatorios» de prostitución.
Además, el Movimiento contó con toda una base teórica feminista influenciada en parte por Emma Goldman, anarcofeminista que escribió numerosos libros, y que ellas expresaron en charlas, pasquines, folletos, revistas, etc.




















Concha lo sintetiza así:
“Nuestras aspiraciones como Movimiento femenino podrían resumirse así: Paridad de deberes, de responsabilidades y de derechos sin predominio del varón en ningún área. Que se reconociera y aceptara la voluntad de la mujer, su capacidad de decisión y el derecho a decidir. Conseguir la oportunidad de estudios superiores y empleo; a igual trabajo, igual salario. Que las mujeres cuya vocación no fuera doméstica tuviera las mismas facilidades que el hombre para buscar y obtener otras oportunidades que le permitieran conseguir su liberación económica. Completa igualación ante la ley y patria potestad de los hijos compartida, etc.”.























En cuanto a la educación, querían crear una escuela para la libertad a la que asistiesen juntos niñas y niños, iniciativa radical para la época en España. De la institución de la Familia criticaron su autoritarismo, jerarquización y el poder paternal. 


Toda esa lucha se vio truncada por el triunfo de los “rebeldes” fascistas de Franco, que condujo a estas mujeres a los pelotones de fusilamiento, al exilio, a volver a la situación contra la que se habían rebelado, o lo que tal vez fue peor, a un silencio que duró muchos años. 

Conchita marchó a Caracas, donde apenas se le conoce, y donde vive con su única hija. En España en cambio le llueven homenajes, le invitan a multitud de actos...

Vicente Aranda se inspiró en ella para el papel de una de las de su película “Libertarias”.






















Cuando era jovencita -dice- creía que la vida era un don precioso que había que aprovechar. Yo no sabía qué hacer para que cuando fuera vieja estuviera orgullosa de mí misma. Ahora sé que fui útil. Ver a las mujeres en la tele española tan hermosas, tan dispuestas, discutiendo, hablando, trabajando, me llena de orgullo. Siento que he contribuido a que tengan la libertad que disfrutan. Las veo y me alegro y salgo a la calle. Me acuerdo y me parece que floto. ¡Cónchole, que alegría! ¡Cuánto hemos logrado!».

A pesar de ello, Concha piensa que todavía queda mucho por hacer, y se siente orgullosa de ver cómo las mujeres siguen luchando contra la explotación doméstica, laboral, sexual y reproductiva, la violencia machista, los feminicidios, la mutilación genital, la lucha por el agua y la tierra, la reivindicación de la igualdad en el reparto de las tareas domésticas y de cuidados, y los derechos fundamentales de la mitad de la población humana.

Estar con Concha una semana entera en mi pueblo ha sido como un suelo. Viajar con ella al pasado ha sido un regalo de la vida. No solo porque hablamos de historia y discutimos de política, de su época y de la presente, de luchas y revoluciones. 

También nos contamos la vida, brindamos por los amores pasados, por las compañeras de lucha y por las libertades de las que disfrutamos. 

Concha ha vivido un siglo entero, y ahora vive como si no fuera a a morir nunca. La veo aquí en el siglo XXI y me doy cuenta de que es una mujer eterna, una heroína de carne y hueso, una mujer que luchó con sus compañeras por una utopía, un referente para todas nosotras. 


Coral Herrera Gómez















Mujeres Libres
"Puño en alto mujeres de Iberia
hacia horizontes preñados de luz
por rutas ardientes,
los pies en la tierra
la frente en lo azul.
Afirmando promesas de vida
desafiamos la tradición
modelemos la arcilla caliente
de un mundo que nace del dolor.
¡Qué el pasado se hunda en la nada!
¡qué nos importa el ayer!
Queremos escribir de nuevo
la palabra MUJER.
Puño en alto mujeres del mundo
hacia horizontes preñados de luz,
por rutas ardientes,
adelante, adelante,
de cara a la luz."

Himno de Mujeres libres.
Lucia Sánchez Saornil. Valencia, 1937.
















Bibliografía


- Liaño, Concha y otras: Mujeres Libres. Luchadoras libertarias, Madrid, Fundación Anselmo Lorenzo, 1999.

- Liaño, Concha: «Sobre Mujeres Libres», en EL LIBERTARIO, Caracas, 1999 (también en: Nash, Mary: Mujeres Libres. España 1936-1939, Barcelona, Tusquets, 1975).

- Quiñonero, Llum: “Nosotras que perdimos la paz”, Editorial: Foca, Ediciones y Distribuciones Generales S.L., 2005.

- Ackelsberg, Martha: “Mujeres Libres. El Anarquismo y la lucha por la emancipación de las mujeres”, Barcelona, Virus, 1999.

Internet:





"Amores Diversos": Colección Digital El Rincón de Haika



























26 de octubre de 2008

El mito de la normalidad



Esta semana he estado dando clases en Donosti sobre la comunicación con discapacitados psíquicos y físicos. He estado todos los días pensando y hablando sobre los ciegos, los sordociegos, los autistas, los paralíticos cerebrales, los minusválidos, y toda la gente que ve seriamente dañada su autonomía por una deficiencia psíquica, sensorial o física. Hay casi 4 millones de discaspacitados en nuestro país... un número de gente, pues, como para ser tenido en cuenta.


Lo que más me impacta es que ellos perciben la realidad de otro modo, diferente al nuestro, y por tanto, la entienden de otro modo. La mayor parte de los discapacitados se comunica con el mundo de otra manera diferente a la nuestra; por ejemplo, a través de la comunicación no verbal. Ellos obtienen información sobre el mundo y sobre nosotros a través de nuestra postura, nuestra expresión facial, nuestra energía, nuestra velocidad al hablar, el tono de voz, la forma de tocarles, la manera de andar... perciben señales que para nosotros son generalmente inconscientes. Para nosotros, es difíci de entender la importancia que tiene para ellos un gesto cariñoso, un abrazo, una sonrisa o unas palabras amables. El simple contacto físico para ellos puede ser tranquilizador y calmante; tambien es importante para ellos sentirse valorados, y sobre todo que se les escuche. Son un colectivo sin voz, y a menudo a nosotros, los normales, nos cuesta ponernos en su lugar, empatizar con sus problemas de comunicación y las barreras (arquitectónicas, económicas, sociales) que encuentran a cada paso.


Para los ciegos, por ejemplo, no es fácil vivir en un mundo basado en la percepción visual y las imágenes. Para los autistas, es difícil comunicarse con nosotros porque sus códigos son relativamente diferentes a los nuestros, porque el tiempo para ellos transcurre a otra velocidad, porque su mente trabaja de modo diferente al nuestro. Muchos son muy inteligentes, pero tienen una pantalla entre su mundo interior y el exterior, y nosotros no podemos acceder, de modo que tratamos de que ellos nos entiendan a nosotros. Es como si habláramos los normales por una frecuencia de radio y los raros por otra, sin llegar a encontrarnos en la misma onda.


Nuestra cultura establece las pautas de la normalidad y todo lo que no se ajuste a ella es considerado anormal, desviado, retrasado, y por tanto, lo margina. Los grupos de poder, a través de las ideologías, imponen el concepto de lo que es normal y lo que no se ajusta a los cánones de lo normal, es decir, lo extraño, lo raro, lo diferente. La normalidad está asociada a los criterios que rigen las mayorías El concepto de lo que es normal, sin embargo, es subjetivo, y varía de cultura en cultura. Hay sociedades, por ejemplo, donde se piensa que los discapacitados psíquicos son gente especial, e incluso se les venera por considerar que están más cerca de la divinidad. En las culturas patriarcales, en cambio, a las niñas y los niños raros, deformes o enfermos se los asesinaba sin contemplaciones: el infanticidio sigue siendo una práctica común en gran parte de este planeta. Los raros siempre se han visto marginados en la cultura de la fuerza bruta, y de alguna manera han sido asociados a la locura, la delincuencia, la drogadicción, la enfermedad y la indigencia. Tener un raro en la familia siempre ha sido un tabú, un motivo de vergüenza y muchos de ellos han permanecido de por vida entre cuatro paredes, escondidos a las miradas ajenas, sin posibilidad de aprender y de obtener estímulos externos al hogar.


La Ciencia ha investigado y catalogado estas discapacidades y hoy en día los grupos de padres y familiares se han unido para formar asociaciones de discapacitados. En estas asociaciones han impulsado la visibilización de los raros en la sociedad, han impulsado campañas de concienciación para que la sociedad los acepte y se sensibilicen frente al problema. Han exigido que se respeten sus derechos, y mayores recursos sociales para la integración plena de estas personas en la sociedad. Sus objetivos suelen ser mejorar su calidad de vida, incidir en sus potencialidades, trabajar para lograr aumentar su autonomía, y, para que se sientan útiles y valoradas. Las familias necesitan asesoramiento psicológico, económico y legal, e información sobre las ayudas a las que pueden tener acceso. Se han creado centros de día, talleres ocupacionales, centros especiales de empleo, residencias de corta y de larga estancia, y actividades de ocio y tiempo libre para que los discapacitados se socialicen, aprendan a trabajar en equipo, vean su autoestima aumentada, para que sepan convivir con gente, para que mejoren su capacidad de comunicación, y sobre todo, para que se diviertan aprendiendo.


Los discapacitados, además, encuentran otras dificultades para adaptarse a nuestra sociedad porque en un mundo competitivo, ellos no son productivos. No tienen capacidad adquisitiva por sí mismos, de modo que no pueden consumir ni practicar el tipo de ocio que tiene la mayoría de la gente, que está basada en el consumo: ir al cine, cenar con amigos, visitar museos, ir al centro comercial, tomar el aperitivo, etc. Tampoco suelen ser muy agraciados físicamente, especialmente en el caso de las personas que presentan rigidez o malformaciones, de modo que no son mediáticos, ni deseables, ni tampoco tienen representación en los medios hoy en día. Su vida sexual y sentimental está muy limitada y en ocasiones es nula. No tienen acceso al placer y al cariño como nosotros; las limitaciones en este sentido vienen dadas por la dificultad para tener intimidad, por la dependencia de la familia, y por que en nuestra sociedad el sexo entre discapacitados es un tema tabú. A menudo se les medica para rebajar su libido porque no se reprimen como nosotros hacemos constantemente.


Su visibilidad social es escasa, su imagen se estereotipa en los medios de comunicación, y su capacidad para conocer gente y tener amigos está limitada por sus problemas de comunicación. También el miedo a lo diferente les aisla socialmente, porque muchos de nosotros no sabemos muy bien cómo comportarnos cuando entramos en interacción con ellos. Aunque lo mejor es comportarse con naturalidad, la falta de costumbre hace que la gente:
- grite a los ciegos
- obligue a los que van en silla de ruedas a levantar el cuello para poder mirarles a la cara
- les traten con compasión o paternalismo
- les hablen como si fueran tontos
- se impacienten con ellos porque tienen otro ritmo vital
- se les diga que sí a todo aunque no les hayamos entendido
- se les trata con brusquedad o como si fueran muebles.


Esto dificulta las relaciones igualitarias basadas en el respeto mutuo, y se debe probablemente a que el desconocimiento es la base de todos los prejuicios, y a lo alejados que están los mundos de los normales y de los diferentes. También se debe a nuestro desconocimiento de los códigos que utilizan para comunicarse: el sistema braille, la lengua de signos, el código morse, o las herramientas que usan (comunicadores, lectores de texto, etc.).


El esfuerzo del Estado y de los gobiernos locales debería ser mayor, quitándole a la Iglesia o al Ejército sus elevados presupuestos (por ejemplo). Hasta 1982, la ONU no reconoce los derechos de las personas discapacitadas. En nuestro país, el artículo 9.2. de la Constitución otorga a los poderes públicos la responsabilidad de “promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos/as los/as ciudadanos/as en su vida económica, política, cultural y social”.
El art. 49, establece que “los poderes públicos realizarán una política de previsión, tratamiento, rehabilitación e integración de los disminuidos físicos, sensoriales y psíquicos, a los que prestarán la atención especializada que requieran y los ampararán especialmente para el disfrute de los derechos que este Título otorga a todos los ciudadanos.”


Como siempre, los artículos de la bienamada Constitución española son solo buenos propósitos, no realidades. Pero bueno, quería aportar documentación interesante. Las leyes que obligan a las empresas con más de 50 trabajadores a tener un tanto por ciento de discapacitados empleados no se cumplen en este país, de modo que la marginación de este gran colectivo no es sólo social, sino también económica y política. No sólo eso: en un mundo creado por y para normales, la arquitectura y los edificios, el transporte y los servicios no ofrecen sino barreras continuamente. Las personas sin movilidad propia encuentran difícil desplazarse de un sitio a otro: solo ir al cine puede convertirse en una odisea. Es cierto que lentamente se van derribando barreras arquitectónicas y que se van adaptando los transportes y los edificios a estas personas; pero como todo cambio a mejor, sucede demasiado lentamente.


A parte de la Ley de Integración Social de los Minusválidos de 1982, creo que la Ley de Dependencia (sobre todo si alcanzase a todas las personas que necesitan ayuda) es positiva, porque de lo que se trata es de cuidar al cuidador. Los padres y familiares de personas con discapacidad necesitan ayuda profesional porque a menudo ellos también son víctimas de la marginación social que sufren sus hijos o familiares discapacitados. El esfuerzo, el tiempo y la energía que invierten en ellos son descomunales, y a menudo se sienten aislados, especialmente en el caso de las personas discapacitadas con problemas de conducta. Esta problemática afecta especialmente a las mujeres: son millones las que cuidan de ancianos, discapacitados o enfermos en sus hogares. Estas mujeres no tienen vacaciones, ni bajas por enfermedad, ni pueden tampoco trabajar o ser independientes económicamente. Sus redes sociales se ven drásticamente mermadas, y a menudo están entregadas a su tarea las 24 horas, sin tener tiempo ni espacio para ellas mismas. Esta esclavitud puede verse mermada si el resto de la familia la sustituye, si pueden tener días de descanso, si pueden dedicarse a ellas mismas y sus aficiones, sus amistades, el resto de la familia, etc.


Aún queda muchísimo por hacer, porque evidentemente son un colectivo muy numeroso de gente que ve muy limitadas sus opciones de poder llevar una vida normal; por eso a menudo se cierran en ghettos donde no se sienten minusvalorados y donde nadie les mira mal.


Piensa por ejemplo lo que sería pasar un día entero con sordos que hablan en lengua de signos... el raro serías tú, y probablemente te chocaría sentirte diferente y sin posibilidad de comunicarte con ellos. Peor aún te sentirías, claro, si se rieran de ti por tu incapacidad para hablar la lengua que ellos utilizan. Si tuvieras que ir al médico, al banco, o a realizar cualquier trámite con alguien que te tradujese, porque yendo solo no te entendería nadie.

A menudo nos cuesta ponernos en lugar de otras personas porque damos por supuesto que la capacidad de ver, de oler, de oír, de andar o de pensar es algo natural, que es lo normal. Por eso se mira a los discapacitados como víctimas, como gente a la que les falta algo, gente que despierta lástima. Por eso las secuelas, por ejemplo, de los accidentes de tráfico nos parecen una desgracia brutal, pero tratamos de no pensar en ello. Si empatizasemos más, seríamos capaces de darnos cuenta de lo importante que es para cualquier persona su autonomía, su libertad para moverse y decidir, su autoestima, sus habilidades sociales, su capacidad de aprender. Valoraríamos más nuestra salud y nuestra autonomía, y dejaríamos de quejarnos por cualquier tontería. De algún modo, lo que para nosotros es algo corriente, para ellos es un mundo. Nosotros podemos permitirnos el lujo de deprimirnos, pero ellos luchan a diario contra sus limitaciones personales y los obstáculos sociales.


El problema, creo, es que dividimos la realidad en pares de opuestos, jerárquicamente. En un grupo está lo superior, la perfección, lo bueno, lo normal, el orden y la lógica. En el otro está lo inferior, la debilidad, la maldad, la desviación, el caos y la imperfección. Cuando logremos pensar en todos los matices entre los extremos y deconstruir el mito de la normalidad, podremos relacionarnos entre todos admitiendo las diferencias de raza, lengua, cultura, género, etnia, religión y capacidades. Entonces dejaremos de tener prejuicios y de marginar a las minorías, admitiendo que la sociedad está formada por multitud de minorías, y que el concepto de mayoría es relativo (por no decir inexistente). Entonces, sí, aprenderemos a ver el mundo como cuando jugábamos a ser ciegos y nos llevaban del brazo por la calle. Es fácil recordar el vértigo ante el espacio abierto, la inseguridad, el miedo al vacío, la desorientación y las ganas de quitarnos la venda y soltarnos del brazo, para ser libres e independientes de nuevo.


Coral Herrera Gómez

15 de junio de 2008

CITAS SOBRE LA MASCULINIDAD






“La virilidad es un mito terrorista. Una presión social que obliga a los hombres a dar prueba sin cesar de una virilidad de la que nunca pueden estar seguros: toda vida de hombre está colocada "bajo el signo de la puja permanente”. 

Georges Falconnet y Nadine Lefaucheur (1975).

“Generalmente los machos aprenden lo que no deben ser para ser masculinos antes que lo que pueden ser… Muchos niños definen de manera muy simple la masculinidad: lo que no es femenino”. 

Ruth Hartley (1959)


“Necesitamos urgentemente abandonar los modos destructivos de pensamiento y conducta inspirados en valores anticuados y superados históricamente y desarrollar un modelo diferente de hombre”. 
Miedzan, 1995


"No hay hombre tan cobarde a quien el amor no haga valiente y transforme en héroe."
Platón, filósofo griego.


“Ser hombre ha significado siempre no ser femenino, no ser homosexual, no ser dócil, dependiente o sumiso, no ser afeminado, no mantener relaciones sexuales o demasiado íntimas con otros hombres, y sobre todo, no ser impotente con las mujeres”. Elisabeth Badinter.


“Ser hombres es un lugar de sufrimiento inútil… un muñeco de feria… teatro de la angustia y de la desesperación”. Gunter Grass , escritor y filósofo alemán(1982).


“Ser un hombre es, de entrada, hallarse en una posición que implica poder”.
Pierre Bourdieu, sociólogo francés.



“En general, la masculinidad es más importante para los hombres que la feminidad para las mujeres”. 
Helen Hacker, (1957)


“Necesitamos aprender a amar y ser amados por el hombre maduro, y mejorar nuestras relaciones masculinas sin competitividad ni hostilidad. (…) Nuestro mundo inestable y peligroso necesita urgentemente hombres maduros y mujeres maduras para que la especie sobreviva”.
 Robert Moore y Douglas Gilette 



"Un hombre feliz es aquel que durante el día, por su trabajo, y a la noche, por su cansancio, no tiene tiempo de pensar en sus cosas".
Gary Cooper, actor EE.UU.


"Un hombre debía ser alguien indómito e indomable que no acepta ser dominado por nadie, ni siquiera por sus amigos, su mujer o sus padres, y que sólo debe hacer su propia voluntad, por irresponsable, arbitraria o irracional que resulte. (...) Cada varoncito aprende de su mamá a quererlo todo y ahora. Y ese delirio de omnipotencia no se da nunca por satisfecho."
Enrique Gil Calvo, sociólogo español.



“La virilidad no es estática ni atemporal, es histórica; no es la manifestación de una esencia interior, es construida socialmente; no sube a la conciencia desde nuestros componentes biológicos; es creada en la cultura. La virilidad significa cosas diferentes en diferentes épocas para diferentes personas". 
Michael Kimmel, sociólogo.


“Ser rudo, ruidoso, beligerante; maltratar a las mujeres y convertirlas en objeto de fetichismo; buscar sólo la amistad entre los hombres al mismo tiempo que se detesta a los homosexuales; ser grosero, denigrar las ocupaciones femeninas. La primera obligación para un hombre es la de no ser una mujer”
Robert Stoller, antropólogo.


“Las vidas de la mayoría de los hombres estadounidenses están limitadas y sus intereses son diariamente mutilados por la necesidad constante de probar a sus compañeros, y a sí mismos, que no son afeminados ni homosexuales”, 
Geoffrey Gorer, historiador.



“La competitividad y la obsesión por el éxito aumentan la fragilidad del macho. Los esfuerzos que se exigen a los hombres para que sean conformes al ideal masculino provocan angustia, dificultades afectivas, miedo al fracaso y comportamiento compensatorios potencialmente peligrosos o y destructores”. 
Badinter, Elisabeth.



“La identidad masculina se fundamenta en un mito fundacional: el de que un hombre debe hacer lo que le dé la real gana, haciendo de su capa un sayo y cumpliendo su santa voluntad. Pero da la casualidad que lo que a un hombre le da la gana es o no hacer nada, o no hacer nada bueno, y entregarse a todos los caprichos pasajeros que se le ocurran”. Enrique Gil Calvo, sociólogo.


"Los hombres construyen puentes y tienden vías férreas a través de desiertos, y, no obstante, sostienen con éxito, que coser un botón es tarea superior a ellos".
Heywood Brown.
Periodista EE.UU.





El varón normal aguanta al patrono, a las instituciones de la clase dominante, e incluso a veces a su resentida mujer, no es el tipo rebelde que presume ser. La familia es a menudo la única guerra del varón. (...) Cuando un varón no puede presumir de rico, ni de inteligente, ni de simpático, ni de guapo, presume de varón. Una función parecida a la de los clubes de fútbol prestigiosos: ser del Real Madrid le compensa a uno de no ser nada en particular”. 
Josep Vicent Maques, Universidad de Valencia


“El interés materialista de los hombres por continuar con la opresión de las mujeres se debe principalmente a que poseen un estándar de vida más elevado que las mujeres en cuanto a consumo de lujo, tiempo libre y servicios personales. Los servicios personales de las mujeres “exoneran a los hombres de realizar muchas tareas poco placenteras (como limpiar los retretes), tanto dentro como fuera de la familia”. 
Anna Jonasdottir, filósofa.


“La masculinidad obsesiva es siempre fuente de conflictos y de tensiones. Obliga a ponerse una máscara que simule una superpotencia y una independencia matadoras. Y cuando cae la máscara se descubre un bebé que tiembla”.
David Gilmore, antropólogo


“Convertir al niño de mamá en un “monstruo sin piedad” que sea conforme al modelo es algo difícil y cruel”. Elisabeth Badinter, teórica queer.



“Hay que mostrar que la forma actual de la masculinidad no es sino una forma histórica, modificable y no necesaria y hay que encontrar caminos para proceder a esa modificación. (…) Instalados en una posición social de dominio –en relación a las mujeres- a los hombres no les ha sido preciso analizar sus formas de comportamiento, sus problemas, sus reacciones, y tienden a pensar que su forma de proceder es natural, espontánea, derivada de su personalidad, comportamientos y actitudes percibidos como intocables” 
Marina Subirats


“Nos hemos acostumbrado a pensar que los hombres “auténticos” son los que trabajan en las industrias del hierro, el acero y el carbón en los astilleros, madereras o las explotaciones agrícolas anteriores a la mecanización. Casi en su totalidad, nuestros héroes marciales han sido, en las fantasías y en las realidades del combate mano o mano, hombres de puras agallas físicas, voluntad de sobrevivir y sana osadía. ¿Qué me dice de toda esta fuerza bruta cuando hay más gente empleada en la elaboración de currys indios que en las minas de carbón, cuando los robots informatizados y no hombres sudorosos montan coches y cuando la predilección masculina por la violencia, lejos de salvar el orgullo nacional, amenaza la supervivencia del mundo?. Apenas hay nada que pueda hacerse en la sociedad actual que no puedan hacer las mujeres”. 
Anthony Clare.


"Todos llevamos a espaldas las alforjas llenas de experiencias masculinas que nos llevan a esperar de las mujeres una relación desigual y ventajosa. Por más que muchos hayamos experimentado importantes cambios en estos años recientes, en nuestras relaciones con las mujeres que amamos, todavía confiamos conseguir por consenso una posición privilegiada y dominante". 
Donald Bell.



"En el campo de las relaciones íntimas que nos vinculan con las personas cara a cara, las dos requisitorias más graves que están abiertas contra el varón posmoderno son: el sumario del padre ausente y la presunta inexpresividad emocional. En ambos casos, el familiar y afectivo, se nos acusa de una evasión en toda regla, que nos permite incumplir o defraudar todo tipo de compromisos personales. (...) No son sino las muestras más visibles y notorias de algo más profundo, que es una cierta retirada masculina de su antigua capacidad de comprometerse personalmente. En efecto, parecen darse una serie de indicios que dibujan una hipotética propensión de los varones hacia el absentismo, la evasión y el retraimiento, como si los hombres buscásemos escondernos, marginarnos o huir de la realidad. A este fenómeno se le puede llamar síndrome de evitación, de ausencia o de abstención masculina". 

Enrique Gil Calvo.

"La hombría se definía tradicionalmente en términos de fuerza y competencia, ya fuera en el trabajo, en las relaciones sexuales o en el deporte. (...) A muchos hombres en la actualidad les resulta evidente que la vida no se resume en una competición deportiva que hay que ganar sea como sea, que las mujeres no son rivales a quienes es preciso superar. Llorar es lícito, y es importante encontrar el punto de equilibrio con nuestros semejantes femeninos –sean amantes, esposas, compañeras de trabajo o amigas". Donald Bell.





“Lo más hermoso del hombre viril es algo femenino; lo más hermoso de la mujer femenina es algo masculino”. Susan Sontag, filósofa.


“Si bien es difícil ser mujer… es imposible ser hombre”. Ferdinando Camon






Otros posts: 



SER VARÓN


¿Están los hombres en crisis?

La mitificación del macho violento




7 de junio de 2008

EL PODER FEMENINO EN LA EDAD MEDIA

Rivera Garreta, María Milagros: “La diferencia sexual en la Historia”, Universidad de Valencia, 2005.
"En la historia de Europa y de Occidente, en especial desde el Humanismo y el Renacimiento, se nota mucho una tendencia a cancelar los hombres tanto la dependencia como la asimetría originarias. Para cancelar la dependencia de la relación materna, inventaron la subjetividad llamada moderna, basada en la autonomía y en el individualismo. Para borrar la asimetría, inventaron el principio de igualdad de los sexos, desfigurando lo evidente. Por ello, la diferencia sexual está ausente de la mayor parte de la historiografía occidental moderna y contemporánea. Y sin embargo la diferencia sexual es una fuente extraordinariamente rica de sentido para las mujeres y para los hombres. (...)

El hecho de nacer mujer u hombre es susceptible de historia, porque los cuerpos femeninos y los cuerpos masculinos, aunque compartan muchas facultades, son distintos y generan, por tanto, historias distintas: y porque el sentido de ser mujer u hombre cambia con la realidad que cambia: no se es niña de la misma manera hoy que ayer, no se es hombre de la misma manera en el siglo XII y en el siglo XX; y se es ambas cosas de manera distinta en las diversas comunidades de hablantes y parcialmente, en las distintas clases social. (...) La diferencia sexual, no es pues, un dato fijo “biológico” se solía decir antiguamente, sino un dato interpretable, siempre en movimiento (...) Es un dato que impregna la relación de cada ser humano con la realidad, sexuándola. (...) Y sin embargo, este hecho fundamental y fundador del cuerpo humano se ha quedado fuera de la cultura universitaria y de la política con poder del Occidente. (...) Los libros de historia, de filosofía, o de política pasan de lo que se puede llamar el régimen del dos, que es el que explica y expresa la vida corriente, al régimen del uno, que es propio del pensamiento abstracto de la cultura universitaria occidental. Lo que el pensamiento abstracto abstrae en primer lugar esta diferencia sexual doble. (...) En la enseñanza reglada, se van perdiendo los recursos que señalan la diferencia sexual, hasta tal punto de que se podría decir que la lengua materna y el lenguaje universitario son dos lenguas distintas. (...)

El proceso de transformación de la criatura humana sexuada en sujeto neutro pretendidamente universal es un proceso propio, en Occidente, de la Edad Moderna y la Edad contemporánea. En la Europa medieval hubo una sensibilidad bastante grande hacia la diferencia humana primera. La cosmogonía feudal se formó en torno a dos principios creadores, cada uno de los cuales era percibido y entendido como de alcance cósmico: estos dos principios creadores eran el principio creador masculino y el principio creador femenino. Es la doctrina o enseñanza que en los siglos XII y XIII fue puesta en palabras con la expresión los dos infinitos: uno era Dios (principio creador masculino) y otro era la materia (principio creador femenino).

La teoría más antigua de las relaciones ente los sexos documentada en la Europa feudal es la que la filósofa del siglo XX , Prudence Allen ha llamado “teoría de la complementariedad de los sexos”. Decía esta teoría que las mujeres y los hombres somos sustancialmente diferentes y somos iguales. Decía que somos diferentes en sustancia, e iguales en valor, siendo por tanto la mujer un entero y el hombre un entero. “Complementariedad” es una palabra que hoy molesta un poco, porque ha sido convertida por hombres con poder en vehículo de misoginia, pero quería decir que las mujeres y los hombres complementamos el ser humano, o sea, pertenecientes a la misma especie. Un ejemplo histórico de la vigencia de esta teoría fue la doctrina de los “dos infinitos”. (...) La teoría de la complementariedad de los sexos fue defendida por dos grandes autoras, políticas y maestras del siglo XII: Hildegarda de Bingen (1098-1179) y Herralda de Honenbourg (abadesa desde 1176).


Esta teoría fue, a un tiempo, efecto y causa de mucha libertad en la vida de las mujeres: son los siglos de expansión de movimientos políticos y sociales más de mujeres que de hombres como las beguinas y las beatas; son, también los siglos de la herejía amalriciana, de la cultura trovadoresca, de Leonor de Aquitania (1122-1204), reina de Castilla, fundadora de las Huelgas de Burgos. Es el tiempo de eclosión de la gran mística beguina, de la herejía guillermita, del Movimiento del Libre Espíritu… Fue asimismo la época en que Europa recuperó la llamada tradición hermética, que consideraba el amor entre los sexos como un misterio, que es reflejo de la eternidad de la creación, entendiendo que la sexualidad es sagrada. En la Europa feudal, bastantes mujeres se dedicaron a explorar el sentido de su ser en su mundo y a experimentar en la práctica formas de vida fieles a sus exploraciones y al sentido femenino de la libertad. Pertenecieron a todas las clases sociales y formaron movimientos a veces muy grandes y duraderos en el tiempo. A veces fueron perseguidas por jerarcas laicos y eclesiásticos, o quemadas en la plaza pública porque fueron tan fieles a sí mismas que provocaban en sus jueces un error de epistemología, o fueron desautorizadas por hombres inteligentes que temieron o no entendieron su libertad. Ellas, sin embargo, persistieron en sus prácticas y en sus relaciones, componiendo textos y otras creaciones cuya memoria ha resistido a la violencia y al paso del tiempo. Distingue las formas libres de vida femenina de estos siglos la fe en el amor. Tanto las trovadoras y las cátaras como las beguinas/beatas y místicas nutrieron las relaciones en las que se reconocieron las mujeres y los hombres que se denominaron fidelis Amoris, fieles al Amor. (...) Una parte del pensamiento de la Europa feudal entendió que el amor es un intelecto; uno de los dos intelectos con los que nace cada criatura humana; el intellectus rationis (de la razón) y el intellectus amoris. (...) Las beguinas y beatas tuvieron la genialidad de encontrar las mediaciones válidas para combinar el amor y la razón sin contraponerlos ni jerarquizarlos sino de manera que la Razón “fuera iluminada por Amor”. (...) Entendieron el amor como algo divino; entienden el amor como trascendencia, tanto las mujeres que fueron castas como las que no lo fueron. En realidad, ni las trovadoras ni las cátaras separaron la sexualidad del amor. Es esto lo que desbordó los límites de la tolerancia de la jerarquía eclesiástica.
Las trovadoras fueron poetisas del amor cortés. Vivieron en Provenza y Cataluña en los siglos XII y XIII. Escribieron en su lengua materna, que la lengua provenzal y la lengua de Oc. Pertenecieron a la nobleza y fueron el centro de un núcleo político y literario; fueron Beatriz de Día, María de Ventadorn, Azalais de Altier, Alais, Iselda, Carenza… (...) Sus poesías tratan siempre el asunto delicado de la relación amorosa. De la relación amorosa viva, con su pasión, su felicidad, sus conflictos y sus problemas concretos. Ellas domaron la lengua materna hasta llevarla a expresar exquisitamente tanto el placer del amor como el dolor de corazón que tren consigo los sentimientos contradictorios que el amor conlleva, tanto el amor entre mujeres como el amor entre hombres y mujeres. (...) La cultura trovadoresca fue perseguida a través de la cruzada contra los y las albigenses. Por la misma época, la doctrina de los dos infinitos fue declarada herejía y condenada.

Las cátaras: el modo de vida cátaro o albigense fue un movimiento espiritual que se dio en lo que hoy es Cataluña, en el Languedoc, en e Norte de Italia, en Bulgaria, en Bosnia… Fue una verdadera religión, practicada entre la nobleza, el proletariado de las ciudades, el artesanado y la burguesía urbana. Participaron muchas mujeres, sobre todo trabajadoras del textil. (...) En los textos que conservamos se les acusa de promiscuidad sexual, de compartir las parejas, de que las mujeres eran muy libres y defendían abiertamente la orientación de su deseo. Casi un 32% de las personas interrogadas por la Inquisición eran mujeres; el 45% de los perfectos son perfectas. Ellas participaron libremente en todos los niveles: bendijeron el pan, entonaron las palabras del ceremonial de la confesión, administraron el consolamentum a los moribundos… también predicaron, y participaron en los concilios de su iglesia y en los debates públicos que enfrentaron a cátaros y católicos… Estas dos civilizaciones, la cátara y la trovadoresca, fueron destruidas por una cruzada. Se trató de una guerra ente dos civilizaciones, la nórdica y la mediterránea; y ganó la violencia frente a la lengua materna y el amor.

Las beguinas fueron mujeres que se especializaron en su espiritualidad: en el Espíritu Libre (libre de la jerarquía eclesiástica y por tanto, de toda regla religiosa). Consistía su espiritualidad en la contemplación y cultivo del Dios/Amor en mí. (...) No se casaron. Eludieron con esta decisión el contrato sexual y la heterosexualidad obligatoria, sin ser mujeres públicas ni privadas y sin hacer voto de castidad. (...) Quisieron ser espirituales pero no religiosas, quisieron vivir entre mujeres pero no ser monjas ni canonesas, quisieron rezar y trabajar pero no en un monasterio, quisieron ser fieles a sí mismas, pero sin votos, quisieron experimentar en su corporeidad pero sin ser canonizadas ni demonizadas. Para hacer viable en su mundo este deseo personal, inventaron la forma de vida beguina, una forma de vida que supo situarse más allá de la ley, no en contra de ella. Nunca pidieron al papado que confirmara su manera de vivir ni ser rebelaron, tampoco, contra Iglesia. Las beguinas pertenecieron sobre todo a la clase media y popular de las ciudades, aunque las hubo aristócratas y campesinas. Vivieron de sus rentas, si las tenían, y sobre todo de su trabajo en la industria y artesanía textil, en hospitales de pobres, en el copiado de manuscritos, en la enseñanza de niñas, en la asistencia a moribundas y moribundos, o de las rentas proporcionadas por las más ricas. Trabajaron para vivir con el propósito de tener tiempo –el más grande de los dones- que dedicar a su espiritualidad. A veces se hicieron pordioseras, pasando por la experiencia fuerte de vivir de la caridad de la gente. Inspiraron, tal vez de este modo, el gran movimiento de pobreza voluntaria expresado como pobreza evangélica que se dio en la Europa del siglo XIII como una forma de resistencia contra los avances de la economía del mercado preburgués y del dinero como significante. Vivieron solas, en relaciones duales o en pequeños grupos de mujeres, a las que con frecuencia legaron sus bienes al morir. Formaron un movimiento internacional que mantuvo muy vivos los contactos entre sí, mediante el viaje y las cartas. Pues las beguinas viajaron mucho, y de sus viajes quedan numerosos testimonios. Algunas se financiaban el viaje mediante la limosna; viajaban solas o en pareja o en grupos pequeños y se alojaban en monasterios. (...) Escribieron en su lengua materna cuando a nadie se le había ocurrido hablar de Dios en una lengua que no fuera el latín; una lengua que llevaba siglos siendo una lengua muerta. Llevar la lengua materna a expresar la experiencia de lo divino fue una manera de reconocerle autoridad a la madre y al orden simbólico que ella enseña, y dejar de reconocer la autoridad de la Iglesia católica y a su jerarquía, presidida por Dios Padre. (...)
Margarita Porter. fue muy famosa en su época. Escribió en lengua francesa uno de los libros más bellos de la mística de todos los tiempos: El espejo de las almas simples. Su experiencia mística fue un largo proceso de autoconocimiento que le llevaría por un camino difícil a lo que ella llama el País de la Libertad. (...) Fue detenida en París en 1308 y condenada y quemada por un tribunal al que ella no se dignó nunca a responder. Su obra, que fue traducida en los siglos XIV y XV al latín, al italiano, al inglés y a un dialecto alemán circuló como anónima después de su muerte. (...)
Poner en relación íntima lo femenino, la trascendencia y la lengua materna fue una gran invención política (...) porque se plantó cara al absolutismo, a su tendencia al Uno. (...) La Iglesia persiguió a estas mujeres desde principios del siglo XIV, se las condenó como sospechosas de herejía pero no acabaron con ellas; a finales del siglo XV se intentó incorporarlas a la Orden de San Jerónimo, pero no lo lograron. En el XVIII, las condenó y prohibió la Revolución Francesa. Su forma de vida ha persistido hasta la actualidad.

LAS BRUJAS: “Mediación con la trascendencia” es una invención simbólica que ayuda a explicar algo de la realidad que comparece ante los ojos de una mujer cuando tiene en cuenta el sentido libre de su diferencia sexual. Una parte de esta realidad es la bruja y su mundo: una realidad difícil y enorme, apenas explicada a pesar de lo mucho que se ha escrito sobre ella. La brujería fue y es una práctica más de mujeres que de hombres. Es y ha sido también una práctica cuyo método es en primer lugar la empatía. (...) Edith Stein definió la empatía como “experiencia de la conciencia ajena; experiencia vivida no-originaria que manifiesta una originaria”. Nombró la empatía como acto sensorial cualitativamente no-originario, propio de seres vivientes que situándose al lado del acto originario, hace posible la conciencia de sí y también la comunicación entre las criaturas humanas. La empatía orienta y encauza la receptividad, el dejarse dar, al lado del dar activo; permitiendo a cada mujer u hombre llegar a ser y seguir siendo “unidad de sentido” abierto a lo otro. (..)
La caza de brujas empezó, esporádicamente, a finales del siglo XIV. De 1390 es el primer testimonio documental conservado, la condena en Milán de dos mujeres, Sibila y Pierina, declaradas brujas y creyentes en una divinidad femenina que ellas llaman la “Señora del Juego” (Domina ludi) Esta caza empezó pues, cuando la diferencia sexual estaba siendo reprimida y condenada en Europa. La condenaron todas las iglesias cristianas, excepto la ortodoxa. Condenaron la empatía como método de conocimiento; suele ser nombrado por ellos como “tratos con el diablo”. () Las brujas son condenadas cuando su orden simbólico, que era el orden simbólico de la madre, es aplastado e ignorado por hombres con poder que tomaron literalmente las palabras alegóricas de ellas. En realidad, las madres tienden a usar al alegoría para decir lo fundamental del legado que te quieren dejar, ese legado esencial para la vida cuyo testamento no suele ser explícito sino consistir en una alegoría, o sea, en decir una cosa con otra cosa. Si la alegoría es tomada literalmente, no se entiende su mensaje, quedándose bloqueado e inservible el legado.

Los siglos medievales más propicios para la libertad femenina fueron el XII y el XIII; aunque a mediados del XIII se produjo la “revolución aristotélica”. Un sector conservador de la Europa de entonces arremetió con fuerza contra el prestigio de la teoría de la complementariedad de los sexos. Este sector conservador utilizó para ello el poder que tenía sobre una institución decisiva en la transmisión del conocimiento: la universidad. En 1255, la Universidad de París impuso la lectura obligatoria de las obras de Aristóteles, y a ella le copiaron otras. De Aristóteles se leyó, se comentó y se divulgó sistemáticamente desde entonces la teoría sobre las relaciones de los sexos que él había defendido cuando vivió en el siglo IV antes de la era cristiana; se llamaba la teoría de la polaridad de los sexos que entendía que los hombres y las mujeres somos sustancialmente diferentes, y que los hombres son superiores a las mujeres. Para dar fuerza social a esta teoría y para provocar cambios en lo simbólico, se escribieron en lengua latina y en las lenguas maternas de entonces multitud de textos literarios y científicos misóginos y misógamos, es decir, hostiles a las mujeres y al matrimonio.

Entre el siglo XIII y el XIV se observa un forcejeo entre esas dos maneras de ver el fundamento de la política, o sea, las relaciones de los sexos y entre los sexos. El forcejeo terminó con un retroceso importante de la presencia de la teoría de la complementariedad de los sexos y de la autoridad femenina. De ello se beneficiaron instituciones dotadas de mucho poder social: la Iglesia católica a través de las Universidades y del tribunal de la Inquisición".
Excepto "La Bruja" de Goya, los cuadros expuestos son obra de:
HILDEGARDA DE BINGEN (1098-1179) fue una abadesa, líder monástica, mística, profetisa, pintora, médica, cosmóloga, compositora y escritora alemana, y una de las personalidades intelectuales y místicas más importantes de su tiempo. Debido a sus excepcionales capacidades intelectuales, ingresó a los 8 años en la abadía benedictina. (...) Fundó monasterios y mantuvo correspondencia con monjes, papas, reyes y nobles geográficamente alejados, como Elionor de Aquitania o Tomás Beckett. Viajó gracias a las invitaciones que recibió, y además fue poeta y compositora de canciones a las que puso música. (...) Además fue famosa por sus curas y por su destreza médica. Escribió un libro de nueve volúmenes de historia natural, Physica o Libro de Medicina Simple

29 de mayo de 2008

MI PRIMERA PONENCIA


"Os invitamos a participar en un espacio de discusión que queremos inter y transdisciplinario y en el que deseamos aprender, compartir y disfrutar. El compromiso intelectual con los problemas de la comunicación, las representaciones sociales, las prácticas semióticas y la praxis política de nuestros días puede traducirse también en un compromiso entre personas que nos ocupamos en estos asuntos, para tratar de que nuestro pensamiento sea más activo y más colectivo.
En esta nueva edición del seminario queremos aproximarnos de forma conjunta, o al menos no disjunta, a la experiencia estética y al discurso y la praxis política, pues pensamos que esa no disyunción es una de las condiciones que hoy han de darse para poder pensar críticamente nuestro presente, es decir para tratar de hacerlo inteligible y de dotarnos de instrumentos intelectuales para resistirnos a él.
De todo esto, y de sus contrariedades, os invitamos a hablar".

Este es el cartel anunciando la ponencia que dí ayer en la Universidad Complutense, en la Facultad de Comunicación Audiovisual. Impresiona ver mi nombre en la nota circular del Seminario del Grupo de Investigación Sociosemiótica de la Comunicación Intercultural, porque es la primera vez que hago una ponencia.

Conozco a Gonzalo, Cristina, María José, Wences y Vanesa desde hace dos años, pero sus obras me han acompañado desde que empecé a estudiar comunicación y semiótica, y especialmente durante todo el doctorado. Asistir a estos encuentros me ha estimulado mucho porque son gente muy cañera, porque tienen un afán transdisciplinar de conocimiento, porque saben mogollón y han leído miles de libros (aunque siguen teniendo una lista larga de libros "indispensables" que aún no han leído). Gracias a esta puesta en común de ideas y conocimiento me he sentido menos sola, porque he podido aprender mucho, expresarme de vez en cuando, y comprobar como las conversaciones iban y venían y nos llevaban a autores, conceptos, épocas e ideologías dispares.

Es una delicia escuchar a gente así porque es una forma de ver el cerebro, de notar cómo trabaja, el modo en que enlazamos las ideas y los pensamientos, el modo en el que nos expresamos, el modo en que los otros traducen e interpretan los mensajes que transmitimos. Me encanta la discusión y la argumentación de las posiciones que se sostienen, y sobre todo me encanta cuando se derrumban esas posiciones y se admite también lo contrario, y se multiplican los matices y la complejidad del fenómeno del que estamos hablando.

Para mí es importante ver en vivo a l@s autor@s con los que convivo a diario porque me parece gente cuyo oficio posee muchas similitudes con la de los Magos: veo que la escritura es un proceso mágico, que pensar, leer, poner en común ideas, cuestionarlas, enseñar y transmitir al resto de las generaciones cúmulos de conocimiento, y provocar en la gente nuevas preguntas... es un oficio que trabaja con la mente y en la interacción de las mentes, ¡¡yo de mayo quiero ser como ell@s!!.

En fin, yo iba tan tranquila pero he de admitir que al final me puse nerviosa porque eran tantas las ideas que me venían a la vez que no sabía por donde seguir. Tampoco he tenido mucho tiempo de preparármelo porque ha sido muy precipitado, pero estoy feliz de haber recogido las sugerencias, preguntas y críticas constructivas que me hicieron, y todo el cariño que me transmitieron con mi etapa final de la tesis. Hablamos mucho de las tesis así que me sentí como pez en el agua, dandome cuenta de que en el fondo todos los que estamos en ello tenemos los mismos miedos, las mismas angustias, los mismos problemas, cada uno con sus historias, pero ahí sufriendo. Resulta, por ejemplo, que a mucha gente le pasa que no puede/quiere dejar de leer porque siempre piensa una que debería leer más, y que a mucha gente le pasa también que a veces la propia tesis parece algo descomunal e inabarcable, o la tercera parte de la Historia Interminable.

El caso es que me gustó ver que el tema, la estructura, el planteamiento de mi tesis les gustó, y eso me hizo respirar de alivio y me ha dado más fuerza para terminar. Seguimos después tomando cañas y venga a hablar de amor sin parar, la verdad es que nos echamos unas risas y me sentí muy arropada, y me animé mucho para seguir escribiendo. Me queda un tercio de la tesis y me siento feliz porque se acerca el final de una etapa que ha sido maravillosa y que siempre recordaré con muchísimo cariño. Pero que tengo ganas ya de que termine porque ¡¡no tengo un puto duro!!. Y por mil razones más...

Coral Herrera Gómez Blog

Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Únete al Laboratorio del Amor

Únete al Laboratorio del Amor
Para saber más pincha en la imagen