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16 de marzo de 2026

Prólogo Amiga, sepárate ya

 




Hace varios años me costó mucho separarme de un amor que ya no me quería. El libro que tienes en tus manos es el que me habría gustado leer en aquel entonces, cuando necesitaba algo de luz entre tanta oscuridad. Me sentía confundida porque me estaba 
autoengañando; me costaba ser honesta cuando me sentaba a hablar conmigo y con mis amigas. Me daba miedo despedirme de mi gran amor porque la esperanza seguía muy viva en mí: aún creía en los milagros románticos y en mi enorme poder para salvar la relación. 

Creía que él podía cambiar, que en algún momento se daría cuenta de que mi amor era puro y sincero, que dejaría de ir y venir, y haría como hizo don Juan cuando se arrodilló frente a doña Inés.

Sabía que el abismo era cada vez más grande entre mis sueños y la realidad. Me decía a mí misma que lo mejor era liberarme y echarme a volar, pero me atemorizaba, y me aferraba a un clavo ardiendo, pensando que el amor todo lo podía y creyendo que,
cuando este era verdadero, nunca moría.

A lo largo de estas páginas te contaré cómo escapé de las cárceles del amor en las que estuve. Soy alguien que ha sufrido mucho por amor, y también por desamor: me han roto el corazón varias veces y también la he pasado muy mal cuando es a mí me a quien
le ha tocado dejar la relación.

Por más de veinte años, he ayudado a otras mujeres a separarse y a volar, y ahora te voy a ayudar a ti a parar la guerra dentro de tu cuerpo, a lograr que tu corazón y tu mente bailen abrazados y sigan el mismo ritmo, a poner en práctica el autocuidado, a cultivar tu autonomía, y a fortalecer tu autoestima. En las siguientes páginas te voy a acompañar en tu proceso de liberación, y a enseñar lo que viene después para que te ilusiones contigo misma. Mientras me leas voy a ayudarte a que sueñes con una vida mejor, planees cambios, tomes decisiones, y te comprometas con tu bienestar y tu felicidad.

Yo pasé mucho tiempo empeñada con que una relación que no funcionaba pudiera hacerlo, hasta que comencé a trabajar mi humildad y me di cuenta de que lo mejor era plantar los pies en la tierra y aceptar la realidad. Me costó, pero el día en que me percaté de que la vida es muy corta y no hay recompensa por pasar penurias, me atreví a decir en voz alta: «Estoy harta de sufrir por amor», y emprendí el camino hacia la liberación. 

Desde entonces me he propuesto ayudar a todas las mujeres que han pasado por lo mismo a que tomen conciencia de lo importante que es comprometerse con el cuidado de su salud mental y emocional, y defiendan su derecho a vivir una buena vida, libre de explotación, abuso, violencia y sufrimiento. Porque sí, amiga, vivir bien es un derecho humano fundamental. Las mujeres somos seres humanos. Tenemos derecho a tener derechos tú, yo, y todas las niñas y mujeres.

Pero ¿cómo dejar de sufrir?

Una de las cosas más importantes que he aprendido es que, para poder tener una buena vida, debes romper las relaciones en las que no puedas ser tú misma, donde no te sientas querida, respetada o cuidada, y en las que no halles condiciones para disfrutar del amor.

De manera similar a como ocurre en las relaciones familiares, si estás sufriendo con una pareja, rompe la relación y aléjate, porque, como aprenderás durante este proceso, el amor hay que cuidarlo, y eso no solo depende de ti: es un trabajo de ambas personas —o de todo un grupo si la relación es grupal—.

En este libro te cuento cómo aprendí a aceptar el rechazo y las derrotas, cómo empecé a trabajar mi ego, cómo logré liberarme de las luchas de poder y cómo, derivado de estos aprendizajes, mis duelos han sido más cortos y llevaderos. De una vez te lo adelanto: las claves están en la humildad y la aceptación; gracias a ambas, he podido poner los pies sobre la tierra y dejar de engañarme, así como aceptarme a mí misma, y ser más responsable y comprometida conmigo.

No ha sido un camino fácil. Tuve que pasar por una separación interminable y por una larga guerra contra mí misma. Solo cuando me harté de sufrir, comencé a investigar y a crear las herramientas que hoy te comparto en esta obra.

Cuando estaba en mis treintas, me hallaba atrapada en la cárcel del amor. No lograba dejar a mi novio de ninguna manera y tardé cerca de cuatro años en liberarme. Pensarás que es una barbaridad estar tantísimo tiempo así, pero créeme que hay mujeres que permanecen muchos más años; otras incluso pasan toda la vida diciéndose a sí mismas «Lo tengo que dejar, debo hacerlo ya...». Algunas lo logran; otras, nunca dan el paso.

No es fácil separarse, para ninguna de nosotras. 

No importa qué títulos tengas, cuántos libros feministas hayas leído, si perteneces a un colectivo feminista, si hiciste un posgrado en el tema o mil cursos sobre él; el caso es que a cualquiera de nosotras le puede pasar: a las más cultas, a las más rebeldes, a las más duras; desafortunadamente, nos pasa a todas.

¿Y por qué es tan difícil? 

Porque a todas nos da miedo la soledad y el qué dirán, y porque a veces sentimos esperanza pensando que quizá ocurra algo que cambie la historia por completo. También nos cuesta separarnos porque muchas veces no tenemos independencia económica: las condiciones laborales, políticas y sociales a las que nos enfrentamos nos lo ponen más difícil todavía; las mujeres ganamos menos que los hombres, nuestro trabajo es más precario, gozamos de menos derechos laborales, y los precios de la vivienda y los alimentos no dejan de subir.

La sociedad está construida por y para las parejas que forman una familia feliz, así que salirse del sistema es toda una odisea y, por si esto fuera poco, el amor es una droga buenísima y está muy rica. A todas nos han educado para ser adictas al amor. 

Es normal que a veces tardemos mucho tiempo en despertar, en abrir los ojos, en decir «basta». Hemos pasado la mitad de nuestra vida consumiendo la droga del amor, por eso se entiende que nos cueste tanto desintoxicarnos y desengancharnos.

También es normal que tengamos caídas, recaídas y tropiezos; que nos sintamos culpables y tengamos miedo. Y es que dejar las adicciones no es nada fácil. Aunque tú luches contra ti misma, tu cerebro siempre querrá más droga, y el problema de esta en particular es que nos pone de rodillas frente a un hombre, razón por la cual muchas mujeres se sienten tan atrapadas en esta adicción.

A algunas les gustaría separarse de sus parejas, pero no pueden; otras tardan años en hacerlo, pero es que cada una necesita su propio tiempo.

Ciertamente, es difícil echar a volar. En nuestro cerebro, hay motivos de sobra para dar el paso:

  • Te desenamoraste.
  • Estás cansada de vivir peleando.
  • Te hartaste de cuidar sin recibir lo mismo a cambio.
  • Necesitas un cambio de vida.
  • Tienes un sueño que quieres cumplir o un proyecto que siempre has postergado.

Y, sin embargo:

  • Te sientes culpable al pensar en tu liberación.
  • Crees que eres la mala.
  • Te da miedo la soledad.
  • No tienes dinero.
  • Te da flojera.
  • No quieres hacer sufrir a tu gente.
  • Piensas que lo van a resentir tus hijas o hijos (si es que tienes).
  • Te da vergüenza hacerlo.
  • Ya te resignaste.
  • Cuando te rebelas, se te pasa pronto la emoción.
  • Crees que no eres capaz y no confías en ti.
  • Lo has intentado tantas veces que ya estás cansada.
  • Le temes a la guerra del divorcio.
  •  Tu pareja te da mucha lástima.
  •  Piensas que debiste hacerlo antes.
  • Le crees cuando dice que va a cambiar.
  • Confías en que tu amor y paciencia deben rendir frutos en algún momento.
  • Incluso cuando ya estás convencida, te frenas a ti misma porque vislumbras en el horizonte un rayo de esperanza.


No obstante, dentro de ti sabes que no eres feliz, que debes dejar a tu novio o marido porque solo tienes una vida y no puedes malgastarla junto a alguien con quien no te sientes plena. Esto me lo decía yo misma cuando intentaba liberarme de esta relación interminable; también me lo decían mis amigas y amigos, y yo pensaba «Sí, sí, es verdad, la vida es muy corta, todavía me quedan muchos amores por vivir; este es uno más en mi vida, se trata de mirar al futuro».

A nivel racional lo tenía claro, pero a nivel emocional, no.

Yo era consciente de que, cuando mis amigas me decían: «Amiga, date cuenta, sepárate ya», era un consejo cargado de amor. Ahora soy yo la que se lo da a las demás mujeres: «Amiga, tienes que dejar esa relación que ya no te satisface para poder florecer, para empezar de nuevo tu vida». Cuando ellas se sienten preparadas, es maravilloso verlas soltar la carga y echar a volar, porque cuando una mujer se libera, nos liberamos todas.

El camino hacia la liberación a veces es largo, y necesitamos herramientas. Aquí te comparto las que a mí me sirvieron para dejar de luchar contra mí misma y empezar a cuidarme de verdad.

Lo primero que te voy a pedir es que te conectes emocionalmente con todas las mujeres que están leyendo estas páginas. Algunas lo están haciendo a solas y en secreto; otras lo están haciendo acompañadas; pero todas estamos conectadas porque nuestros objetivos son los mismos:

  • dejar de sufrir,
  • liberarnos de la culpa y del miedo,
  • hacernos responsables de nuestro bienestar y autocuidado,
  • y empezar una nueva etapa de vida.


En el viaje que vamos a emprender juntas por los océanos, este libro servirá un faro en tu camino, pero tú eres quien lleva el timón, tú decides el rumbo y tú eliges el destino final.

Cada una de nosotras viaja en su propio barco, pero todas juntas vamos en el camino hacia la liberación, y se nos van a unir más.

Porque cada vez somos más las que nos estamos dando cuenta de que no hemos venido a este mundo a sufrir, ni a aguantar, ni a soportar, ni a pasarla mal.

Estamos haciendo la Revolución Amorosa, y esto nos está cambiando la vida. Cada vez más mujeres se quitan la venda y descubren que la vida es corta y que hay que disfrutarla, que tienen derecho a vivir una buena vida y que, para poder estar bien, sus relaciones también deben ser buenas.

Ahora sabemos que podemos construir relaciones sanas, igualitarias y basadas en el respeto mutuo, los buenos tratos, los cuidados recíprocos, el trabajo en equipo, la solidaridad y el compañerismo.

Y que no tenemos por qué conformarnos con menos.

Sabemos también:

  • Que a nuestras parejas no las vamos a cambiar.
  • Que estamos mejor solas que mal acompañadas.
  • Que no estamos obligadas a cargar con la cruz que cargaron nuestras abuelas y madres.
  • Que no somos las únicas responsables de que la relación funcione.

Cuando tomamos conciencia de que no podemos vivir la vida que los demás quieren, y que tenemos derecho a vivir la que nosotras decidimos, empezamos a liberarnos de todo aquello que nos ata y oprime.

Y aquí estamos ahora todas, leyendo juntas desde diferentes puntos del planeta, sabiendo que no somos tan raras, ni estamos tan locas, ni tampoco solas. Antes de empezar con el primer capítulo, te voy a contar cómo nació la Revolución Amorosa.

Cuando me dejaba un novio o yo lo dejaba, mi abuela me reprochaba que las mujeres de hoy en día cada vez «aguantamos menos». Yo le explicaba a ella que en su generación no les quedaba más remedio que aguantar, pero que si hubieran podido, muchísimas se habrían divorciado, incluida ella. Y me daba la razón.

Yo le decía:
—Abuela, no venimos al mundo a sufrir, sino a disfrutar.
Ella, por su parte, sonreía, y me respondía:
—¡Qué cosas se te ocurren!
—Dime, abuela, ¿para qué sirve sufrir? Para nada, ¿a ti te ha servido para algo?, ¿te han dado algún premio o compensación por hacerlo? No, ¿verdad?

Yo le contaba que gozar de la vida es un derecho fundamental y que cada vez son más mujeres conscientes de que nadie puede arrebatarles ese derecho. Por eso cada vez aguantamos menos, y cada vez tenemos más claro lo que queremos en la vida y lo que no, así como con quiénes queremos compartirla.

Estas conversaciones las tenía mientras hacía mi tesis doctoral sobre el amor romántico. Me había ido al pueblo a cuidar de ella y a investigar sobre la «fórmula mágica» para dejar de sufrir por amor. Quería liberarme y liberar a las demás, pero con el tiempo comprendí que dicha fórmula no existe y que en realidad es cuestión de ponernos a trabajar en nosotras mismas.

Primero identifiqué todo aquello que me hacía sufrir y sentir prisionera: la culpa, el miedo, el ego, los mitos románticos, la guerra contra mí misma... luego me puse a fabricar las herramientas para poder trabajar en mi propia liberación.

Cuando llegó el internet, comencé a compartir mis conocimientos escribiendo libros e impartiendo charlas y talleres sobre el tema.

Fundé mi propia escuela virtual del Laboratorio del Amor, un espacio de acompañamiento en el que elaboro estas herramientas con mujeres de todo el mundo.

Han sido muchos años apoyando a cientos de mujeres en sus procesos de desarrollo y crecimiento personal, y acompañándolas en su camino hacia la libertad, ¿y sabes qué hemos aprendido juntas? 

Que, en la medida en que aprendemos a vincularnos con nosotras mismas y con el mundo con amor, más fáciles y hermosas serán nuestras relaciones.

Por eso entreno cada día para ser mejor persona y para poder defenderme de quienes no me saben querer bien. He aprendido a decir que no, a poner límites y a irme de aquellas interacciones en las que no soy feliz.

Al cambiar yo, contribuyo a que más mujeres lo hagan. Porque la liberación es contagiosa, y al final se convierte en un movimiento social y político: la Revolución Amorosa se basa en la idea de que lo personal es político, y por eso lo romántico también lo es. En otras palabras, los cambios personales tienen un impacto social y la energía revolucionaria se expande, por lo que cada vez somos más las mujeres que reivindicamos nuestro derecho a disfrutar.

Para que todas podamos vivir bien, debemos liberarnos de todo aquello que nos impide avanzar hacia una vida mejor, así como transformar nuestras formas de relacionarnos y organizarnos política, social, económica, sexual y afectivamente. 

Porque ahora todo nuestro sistema se sostiene gracias al amor y los cuidados de las mujeres, a nuestra capacidad para sacrificarnos y entregarnos, y al trabajo no remunerado que realizamos para los demás.

Sin embargo, las mujeres no nacimos ni para servir, ni para sufrir. Vinimos al mundo a vivir una buena vida, pues solo tenemos una y es muy corta.


¿Qué necesitamos para liberarnos? 

Conocernos mejor a nosotras mismas, hacer autocrítica desde el amor, desmontar los mitos románticos y ayudar a las demás a quitarse la venda de los ojos y a poner los pies en el suelo.

Nuestro tesoro más valioso son las redes de apoyo, ya que en ellas podemos celebrar la vida con las amigas, conocer nuevas compañeras, brindarnos ayuda mutua, superar juntas los duelos, salvarnos cuando estamos en peligro, y darnos calor y amor del 
bueno.

Acompañadas, la liberación resulta más fácil, así que vamos juntas, ¿estás preparada para emprender el camino hacia la liberación?

Coral Herrera Gómez,
Galicia, 2025


Amiga, sepárate ya: nuevo libro de Coral Herrera en la editorial DIANA. 

Día del lanzamiento y presentación del libro en México: sábado día 21 de marzo a las 4 pm.

Dónde: Centro Cultural Elena Garro, Coyoacán, Ciudad de México.  




Ya puedes encargar el libro en tu librería favorita 



18 de septiembre de 2025

Los hombres y el miedo al amor



Hoy vamos a hablar del miedo al amor que sienten muchos hombres, que está relacionado con el miedo que sienten hacia las mujeres. Son muchos siglos de cultura patriarcal en la que las mujeres somos representadas como monstruos feroces e insaciables que usan sus encantos para "cazar" a los hombres y encerrarles en una jaula de oro, y en cómo aprenden a sentir este miedo con las advertencias que se lanzan en los refranes populares, en los cuentos, en los chistes, en las películas, y hasta en las series infantiles. A nosotras nos educan para entregarnos al amor, a ellos para defenderse del amor, y para proteger su libertad. 

Así es imposible que podamos gozar del sexo y del amor: hay que romper con la idea de que la pareja es una cárcel y el amor una condena perpetua para ellos, y construir relaciones en las que ambos podamos sentirnos libres. 

Te lo cuento en este nuevo audio para las amigas, ¿tú que opinas?, ¿te has enfrentado alguna vez a este miedo masculino a las relaciones amorosas?


Ya puedes escucharlo en Patreon,

Spotify e Ivoox:





A solas contigo misma: conexión y disfrute

 



¿Disfrutas cuando estás a solas contigo misma?, ¿te ayuda la soledad a pensar en calma?, ¿te sientes a gusto cuando estás sola?, ¿cómo hablas contigo misma cuando estás a solas?, ¿qué cosas te gusta hacer sola, y qué cosas te gusta hacer con los demás?

Para poder construir una relación bonita contigo misma es súper importante que te sientas bien, que te hables bien, que sepas hacerte compañía, que puedas saborear de tu libertad y tu autonomía.

La soledad da miedo cuando nos cuesta conectar con nuestro propio yo, y cuando no nos gustamos a nosotras mismas. Pero cuando sabes disfrutarla y te sientes a gusto con tu compañía, entonces te das cuenta de que de vez en cuando necesitas tu espacio y tu tiempo para pensar y para dedicarte a tus pasiones.

Hoy te hablo de cómo disfrutar de la soledad, y de cómo conectar con tu interior cuando estás contigo.

Coral 

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8 de septiembre de 2025

¿Victimizarse o responsabilizarse?

 




Vivimos en una época en la que las víctimas son culpabilizadas, y los culpables se victimizan. Victimizarse se ha convertido en una estrategia común para no hacer autocrítica y no asumir las consecuencias de nuestras decisiones y nuestros actos.

Vivimos en una sociedad narcisista e infantilizada en la que todos queremos ganar las batallas a las que nos enfrentamos, y esta estrategia nos sirve para evadir nuestra responsabilidad cuando hay problemas o conflictos. Cuando pretendemos manipular a los demás, nos situamos como víctimas señalando a los demás como culpables. 

Usamos la victimización también para conseguir lo que necesitamos, deseamos y queremos, y para salirnos con la nuestra cuando los demás nos ponen límites que no queremos aceptar. Nos situamos como víctimas para no tener que admitir errores, para no tener que pedir perdón, para no reparar el daño que hemos causado, y además pretendemos que los otros se sientan malas personas por no ponernos esos límites, y por no hacer lo que queramos que hagan. 

Victimizarse es un acto de dominación sobre los demás que apela a la culpa, pero también a la compasión, ¿qué tal si empezamos a hacer autocrítica amorosa, a asumir la responsabilidad sobre nuestros actos, a admitir los límites que nos ponen los demás?


Y en Ivoox: 





















4 de septiembre de 2025

Sufrir no sirve para nada




No hay premio, no hay recompensa por sufrir. Sufrir no nos hace más fuertes, ni más sabias, ni más especiales. 

Sufrir no es necesario para conseguir las metas que te propones: sólo necesitas constancia, energía, disciplina, y mucho amor. Cualquier proyecto personal, en pareja, colectivo (proyecto vital, proyecto artístico o cultural, empresarial, político o social) requiere de mucha responsabilidad y compromiso, pero no hace falta sufrir, ni sacrificarse, ni entregarse a la causa descuidandote a ti misma. 

Sufrir no ayuda a que nos quieran más o nos quieran mejor. En nuestras relaciones podemos ahorrarnos toneladas de sufrimiento haciendo elecciones y tomando decisiones, poniéndo límites y aprendiendo a defendernos y a cuidarnos a nosotras mismas. 

En este audio te cuento por qué hemos llegado a creer que para llegar al paraíso hay que subir la Cuesta del Calvario y atravesar el Valle de Lágrimas, y cómo desaprender estas ideas para sufrir menos, y para disfrutar más de la vida. 

Coral 


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1 de septiembre de 2025

Herramientas para la Aceptación





Una de las cosas más difíciles del mundo para los seres humanos es aceptar la realidad de los hechos. Somos seres con una extraordinaria capacidad para construir realidades paralelas, mundos fantásticos, seres extraordinarios. A través de nuestros relatos construimos mitos,  soñamos despiertas y viajamos al pasado y al futuro. Nos encanta escaparnos de vez en cuando de la realidad y por eso devoramos cuentos, novelas, películas, series… volar con la imaginación nos permite vivir varias vidas en una, y nos permite soñar con otras realidades posibles. 

Sin embargo, la línea que separa la ficción de la no ficción es una línea muy delgada y no siempre la tenemos clara. Con el amor romántico es muy fácil construir castillos en el aire y engancharse a los mitos, y con la droga del enamoramiento nos cuesta mucho poner los pies en la tierra. 

Sin embargo, las mujeres nos jugamos mucho en el amor, y no podemos permitirnos el lujo de dejarnos llevar por la imaginación. Tenemos que estar despiertas y permanecer lúcidas para poder disfrutar del amor, y ser muy realistas y prácticas: el pensamiento mágico no nos ayuda nada. 

Tampoco nos ayuda el autoengaño: los golpes que nos damos contra la realidad son demasiado fuertes, y cuanto más nos autoengañamos, más duro y doloroso es enfrentar la realidad. 

Nos cuesta mucho aceptar que no nos aman. O que nos amaron pero ya no. 

Nos cuesta mucho aceptar que una relación se ha terminado, o que estamos en una relación en la que no nos están tratando bien. 

Y si no podemos aceptarlo, no podemos tomar decisiones para el autocuidado ni podemos empezar el duelo. 

En este audio te voy a contar cómo me lo trabajo yo, y cómo trabajo este tema con las compañeras del Laboratorio del Amor. 

Ya puedes escuchar mi audio en Patreon,

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27 de agosto de 2025

El mito de la Salvadora: ¿por qué seguimos creyendo que podemos ayudar a los hombres con problemas?



En este nuevo Audio para las Amigas vamos a hablar de por qué las mujeres nos dedicamos a salvar a los hombres que amamos, por qué nos dan tanta pena, y por qué seguimos creyendo que podremos recibir el mismo amor y los mismos cuidados que damos. Lo cierto es que muchas se dan cuenta tarde de que los hombres con problemas solo se salvan a sí mismos cuando quieren, y que si no quieren es bien improbable que salgan adelante, pese a que nosotras nos entreguemos en cuerpo y alma a la misión. 

Salvar a un hombre nos quita mucha energía y mucho tiempo: mejor vamos a centrarnos en salvarnos a nosotras mismas, que nosotras sí que queremos una vida mejor.

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26 de agosto de 2025

Mujeres que se aman. Cómo construir relaciones amorosas libres de patriarcado



Las relaciones entre mujeres están atravesadas por el patriarcado, igual que las relaciones entre hombres. En ellas hay luchas de poder como en todas las relaciones, y funcionan desde las jerarquías, y con la estructura del amo y el esclavo: son relaciones de dominación y sumisión. En los centros de estudio y de trabajo se ve perfectamente la jerarquía que existe entre profesores y alumnos, directoras, jefas y empleadas. Y en la familia también existen relaciones basadas en el poder y en las jerarquías. 

Las relaciones románticas entre mujeres también están atravesadas por el patriarcado: nos educan en el patriarcado, y aprendemos a amar desde los mitos románticos.

Las mujeres lesbianas y las bisexuales también mitificamos e idealizamos a nuestras parejas, también creemos que el amor de otra mujer puede salvarnos, también sufrimos la necesidad de ser deseadas y amadas. También tenemos miedo a la soledad, también creemos que estando solas nos falta algo o estamos incompletas, también soñamos con un amor verdadero y para siempre. Da igual que seamos o no feministas: los mitos están en nosotras, nos los inocularon desde pequeñas.

Y esos mitos están impregnados de los principios y valores de la ideología patriarcal y capitalista. Por eso las mujeres lesbianas también se aman desde el concepto de la propiedad privada y la posesión, también tienen luchas de poder y practican la domesticación mutua. También tienen celos, también ejercen de policías y carceleras entre ellas, también se ponen los cuernos y rompen los pactos de cuidados, también se tratan mal cuando están enfadadas o dolidas, y también entran en guerras terribles cuando se separan o se divorcian.

El amor lésbico no es tan bonito ni tan feminista como quisieramos, pero lo importante es que estamos trabajando en ello. No es nada fácil porque vivimos en una sociedad llena de lesbofobia: los hombres no pueden soportar las relaciones entre mujeres en las que ellos no pintan nada. Muchísimas mujeres siguen metidas en el armario porque siguen sufriendo violaciones correctivas, palizas, cárcel y muerte solo por ser lesbianas. Muchísimas mujeres tienen que seguir escondiendo su orientación sexual porque siguen siendo señaladas, estigmatizadas y atacadas con discursos de odio, y por eso desde el feminismo seguimos luchando contra esta guerra contra las mujeres. Pero también estamos intentando acabar con la guerra contra nosotras mismas (dentro de cada una de nosotras) y entre nosotras.

Liberarte de los patriarcados que te habitan no es nada fácil, seas hetero o lesbiana. Pero muchísimas mujeres están leyendo, estudiando, haciendo terapia, aprendiendo y formandose, porque necesitamos herramientas para poder despatriarcalizar nuestras emociones y nuestras relaciones.

En este audio vamos a hablar de cómo podríamos liberarnos nosotras y liberar a las relaciones lésbicas del patriarcado, y de cómo cuidar nuestras parejas para que el amor no sea una experiencia carcelaria sino una experiencia de liberación y de disfrute.

Ya puedes escuchar completo el audio suscribiendote a mi Patreon, 

a mi Spotify o mi Ivoox por sólo 2,99 euros. 


21 de agosto de 2025

Los amores a distancia



Mis lectoras me preguntan a menudo si las relaciones de amor a distancia funcionan, y cómo hacer para sufrir lo menos posible. Y no es nada fácil, la verdad, aunque también es verdad que las relaciones a distancia tienen sus cosas buenas.

Una de ellas es que no hay desgaste. Cuando no hay convivencia, no hay problemas en la cotidianidad, y la relación no se deteriora tan rápido como en las parejas que comparten techo. No hay peleas por cuestiones de logística, ni cuestiones de limpieza, ni de mantenimiento. Cada cual está en su casa y eso además evita la rutina y el aburrimiento, dos de los males que amenazan a las parejas de larga duración.

La dimensión platónica del enamoramiento dura más tiempo, porque gran parte del tiempo la pasas tú sola o tú solo soñando con tu amado, imaginando, recordando, y perdiendote ensimismada en tus pensamientos y tus emociones. Cuanto menos te ves y menos tiempo pasas con esa persona, más fácil es seguir con la idealización y la mitificación. Nuestra pareja nos sigue pareciendo siempre maravillosa porque no tenemos que soportar sus manías, sus defectos no nos afectan tanto, y como no hay peleas a diario, es más fácil quererse desde la admiración mutua y el respeto.

Pero también se pasa muy mal porque no solo amamos con el cerebro. Somos un cuerpo, y cuando amamos sentimos una atracción brutal hacia el otro cuerpo, un profundo deseo sexual, una necesidad brutal de juntar nuestra piel a la de la otra persona, y de fundirnos en un abrazo cósmico. Necesitamos besarnos, tocarnos, olernos y acariciarnos, y duele muchísimo no poder expresar ese deseo, y no poder disfrutarlo. Y también duele la soledad…

Los amores a distancia son muy variados: hay parejas que solo se separan de lunes a viernes, y se juntan los fines de semana. Hay parejas que solo pueden verse una vez o dos al año. Hay parejas que viven en ciudades diferentes, y otras en continentes diferentes. Hay parejas clandestinas, parejas separadas por la fuerza, y parejas que simplemente no disponen de recursos económicos para verse. También hay parejas que se aman en la distancia aunque vivan muy cerca, por extraño que suene.

En este audio vamos a hablar de todas ellas, pero también vamos a hablar del deseo, de cómo se enciende y cómo muere con la distancia, de los obstáculos que encuentran los enamorados para quererse, de los gozos y los sufrimientos que experimentan, de cómo nacen, se sostienen y mueren estas relaciones, y de cómo disfrutarlas y cuidarlas para que duren. 

O al menos para intentar sufrir lo menos posible.

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19 de agosto de 2025

¿Cómo saber si mi pareja me quiere de verdad?

 



Ya podéis escuchar el nuevo Audio para las Amigas en 

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14 de agosto de 2025

Amigas que se separan: ¿Cómo superar el duelo por una amiga del alma?





Uno de los dolores más intensos y profundos que experimentamos los seres humanos es la pérdida de un ser querido, ya sea otro humano o sea un animal. Cuando alguien muy querido se nos va, sentimos que una parte de nosotras muere también. Se acaba una etapa en nuestras vidas, y cuando es una pérdida irreversible, el duelo dura mucho tiempo. 

Las amigas son uno de nuestros mayores tesoros. Las amigas son salvavidas. Con las amigas crecemos, evolucionamos, aprendemos, nos divertimos, nos desahogamos, y charlamos durante toneladas de horas tratando de comprender el mundo en el que vivimos. 

A las amigas nos une no solo los recuerdos que vamos construyendo, también una inquebrantable lealtad. Sabemos que las amigas nos guardan los secretos, nos aceptan tal y como somos, y nos van a ayudar siempre que puedan. Las amigas nos acompañan, y cuando nos dejan de acompañar, duele muchísimo.

En este audio vamos a hablar de cómo superar el duelo cuando una amiga nuestra decide que ya no quiere seguir formando parte de nuestras vidas, o cuando enfrentamos un conflicto que nos duele a ambas y decidimos dejar la relación. 


Te lo cuento en el Laboratorio del Amor, 

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4 de agosto de 2025

Amiga, se está mejor sola que mal acompañada





Se está muchísimo mejor sola que mal acompañada, eso lo sabemos todas las que hemos estado en relaciones en las que no nos hemos sentido queridas ni cuidadas. Y también lo saben las que creen que hay que estar en pareja sí o sí, y aguantar como sea, porque lo importante es no ser soltera. Pero amiga, amar no es aguantar, y estar con una pareja que no te quiere y no te cuida no es gratis, tiene un coste emocional muy alto. 

Estar con alguien que te hace sentir sola es mucho más duro que estar sola.  

Además, a las mujeres no nos viene nada bien el matrimonio: cuando nos casamos perdemos muchas horas de tiempo a la semana, pero también años de esperanza de vida. Y para los hombres es justo al revés.

En el audio de hoy vamos a hablar de todas las razones que existen para afirmar que las mujeres estamos mejor solas que mal acompañadas, y si no te sirve a ti, porque estás felizmente soltera, seguro que a tu amiga sí le viene bien escuchar esto. 

Te lo cuento en el Laboratorio del Amor, 

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                                              Todos los podcast de Coral Herrera Gómez










31 de julio de 2025

¿Cómo defender tu libertad y tus derechos cuando te emparejas?



Cuando te juntas con un hombre o con una mujer, tienes que sentarte a negociar qué tipo de relación vais a tener, cómo vais a organizaros, cómo vais a cuidar la relación…. pero en el contrato amoroso no son negociables ni tu libertad ni tus derechos fundamentales. 

En este audio te voy a explicar por qué es tan importante establecer las líneas rojas que no se pueden traspasar cuando nos juntamos con alguien, y cómo defenderte para que el amor no sea una experiencia carcelaria y de sumisión, sino una experiencia basada en el placer, el disfrute, los buenos tratos y los cuidados. 

Amiga, jamás debes renunciar a tus derechos fundamentales “por amor”: sacrificarse por una pareja no es un acto de amor, sino de sumisión, y es muy peligroso. En este audio para las amigas te cuento por qué, y cómo puedes negociar el pacto de cuidados con tu pareja poniendo tus derechos humanos fundamentales (y los de tu pareja) en el centro. 

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28 de julio de 2025

Amiga, tienes derecho a vivir una Buena Vida


En el Audio para las amigas de hoy vamos a hablar de la Buena Vida, y del derecho que tenemos todas nosotras a vivir bien. Parece mentira que en pleno siglo XXI tengamos que seguir reivindicando este derecho, pero millones de mujeres en el mundo viven en estructuras de explotación doméstica, laboral, sexual y reproductiva, y nuestra cultura sigue haciendonos creer que nuestra misión en la vida no es dar cuidados sin recibirlos. 

Las mujeres estamos despertando y dandonos cuenta de que no hemos nacido para sacrificarnos, ni para servir, ni para sufrir. Y que el sufrimiento no tiene recompensa ni premio, y que nosotras queremos tener derecho a descansar, a divertirnos, y a tener relaciones en las que todo sea recíproco y mutuo. 

Una vez que tomas conciencia, es más fácil enfrentarte a toda la gente querida que abusa de ti, y es más fácil también crear estructuras de cooperación en las que los hombres no tratan a lsus madres, hermanas y compañeras como criadas. 

Una Buena Vida para todas: una vez que abres los ojos, te comprometes con este derecho y ya no hay vuelta atrás, te lo cuento en mi Patreon,

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24 de julio de 2025

Tú no has nacido para ser carcelera



Hay hombres que necesitan un “freno de mano”, una mujer que ejerza de vigilante de seguridad, de policía y carcelera. 

Una mamá que le controle, le vigile, le regañe, le castigue y le perdone una y otra vez. 

Aunque para muchos hombres el matrimonio es como una cárcel, se acaban casando porque creen que solos no van a poder controlarse a sí mismos ni a ser adultos funcionales.

Muchos creen que necesitan una mujer-policía, una sargento que esté pendiente de ellos, les persiga y les monte escenas cada vez que ellos hacen sus escapaditas. A estos tipos les encanta que sus esposas lloren, pataleen y se mueran de la rabia tratando de que sean fieles, que protesten y ejerzan de sargentos para que ellos no se gasten el dinero de la familia en fiestas, alcohol, drogas y mujeres. 

En este audio, amigas, vamos a hablar de por qué controlar a tu novio o tu marido no es tu misión en la vida, ni en la vida de ninguna mujer.

Y si ya estás ejerciendo ese papel sin quererlo, te voy a contar cómo liberarte. 

Porque el amor no es una cárcel, y tú no eres una carcelera: eres una mujer libre que merece tener a su lado a una persona honesta y leal, y disfrutar de una relación basada en la sinceridad, los buenos tratos, la comunicación y la confianza. 


Ya puedes escuchar tu nuevo audio en: 




¿Sabías que ya tengo tres programas de Podcast? 

21 de julio de 2025

Hombres que no te convienen

 



Queridas amigas, hoy vamos a hablar de los hombres que no nos convienen. 

Hombres poliamorosos machistas, hombres monógamos machistas, hombres casados, hombres con problemas, hombres adictos, misóginos, narcisistas y psicópatas… 

vamos a identificar a esos hombres con los que las mujeres que ya no queremos sufrir por amor hemos decidido que no deberíamos liarnos jamás. Ya sabemos que es una medida de autocuidado fundamental. 


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17 de julio de 2025

Los machos alfa no son buenos compañeros


Queridas amigas, en el audio anterior hablamos de los estafadores del amor romántico, hoy vamos a hablar de por qué los machos alfa no son los mejores compañeros para construir una relación y para disfrutar del amor.

Vamos a hablar de biología y de química, pero también del deseo como una construcción sociocultural que puede transformarse. 

Y por supuesto, vamos a hablar de las alternativas que tenemos las mujeres que ya no queremos seguir sufriendo por amor.

Ypuedes escuchar tu nuevo audio en: 
















Coral Herrera Gómez Blog

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