Entre la denominada Generación Z, el 31% de los varones considera que una esposa siempre debe obedecer a su marido y el 33% opina que el marido debe tener la última palabra en las decisiones más importantes.
Cuando le pregunto a los hombres jóvenes por qué las mujeres debemos obedecer a los hombres la mayoría no saben qué contestar: solo unos cuantos se atreven a decir que somos seres inferiores y que nuestro deber es servir a los hombres. Cuando les preguntas quién dijo que nosotras debemos ser las sirvientas de los hombres, no saben qué contestar.
Es imposible defender la idea de que las mujeres debemos obedecer a los hombres. Pero muchos hombres someten a las mujeres, las vigilan y las controlan, las castigan, golpean y asesinan cuando ellas desobedecen o cuando quieren escapar. Las tratan igual que a los animales que son de su propiedad. Se comportan como reyes tiranos y se resisten ferozmente a quitarse la corona.
Muchas mujeres creen que su misión en esta vida es servir y obedecer a los hombres. Muchas han sido educadas para ello durante toda su vida.
Por ellas también marchamos el domingo 8 de marzo. Por ellas hacemos pedagogía durante todo el año, y tratamos de enseñar a los chicos a tratar a las mujeres como iguales, y a las chicas a no obedecer a ningún hombre y a pedir ayuda para escapar de las relaciones violentas. Por ellas pedimos refugios para mujeres, porque la gran mayoría no puede escapar.
Para nosotras todo el año es 8 de marzo.
