Hay hombres que maltratan a sus seres queridos cuando están de mal humor, cuando les invade la ira, cuando aflora su rabia y la estallan contra las personas que más cerca tienen. Otros están cabreados todo el tiempo y sienten una enorme frustración y rabia contra la vida que les ha tocado vivir. Están amargados, deprimidos, se odian a sí mismos, odian a los demás. También hay muchos que tienen un enorme complejo de inferioridad: se ponen violentos cuando les llevan la contraria, cuando les desobedecen, cuando sienten que no tienen el control sobre sus víctimas. Necesitan sentirse superiores a los demás porque creen que los hombres son superiores a las mujeres, a los esclavos, a los niños y a las niñas.
Son hombres que se desahogan con las personas más vulnerables porque no saben cómo relacionarse ni cómo gestionar sus emociones, y porque han sido educados para dominar a los demás. Y los demás, por muy sumisos que sean a su autoridad, representan para ellos una fuente constante de frustración porque la dominación y la obediencia nunca es total: todos los grupos oprimidos generan estrategias de supervivencia y de resistencia. Son tipos que no saben relacionarse en horizontal y que maltratan y violentan a los demás de forma más o menos inconsciente. Muchos no se ven a sí mismos como machistas ni como maltratadores, especialmente los que no usan la fuerza física. De hecho se ven a sí mismos como buena gente, solo que con dificultad para contener su "mal genio"
Pero además están los hombres que usan el maltratato de forma consciente y premeditada como estrategia para someter a mujeres, niñas y niños. Son hombres que utilizan la burla porque saben que genera inseguridad en los otros. Usan los insultos y humillan a sus esposas, hijas e hijos porque saben perfectamente que machacar la autoestima de los demás es una forma de tenerlos bajo su poder. Hablan con desprecio a sus víctimas porque saben que el dolor se va acumulando dentro de ti hasta que realmente llegas a creer que eres un ser despreciable.
Estos hombres usan todas las técnicas de manipulación que conocen para controlar y dominar a sus esposas y a sus hijos e hijas porque saben muy bien que hacerles sufrir a nivel psicológico y emocional les da todo el poder a ellos. Muchos son narcisistas y egocéntricos que no toleran la libertad y la autonomía de las personas con las que se relacionan a diario. Y no sólo emplean estas técnicas contra sus parejas, también contra sus empleados. Piensan que cuanto más maltraten a los demás, más poder tienen sobre ellos.
Los más listos emplean técnicas de violencia sin golpear, sin gritar y sin insultar. Cuanto más saben sobre manipulación, más elegantes y finos son en su ejecución.
Son los que comentan tu aspecto físico como si se preocuparan por tu salud pero en realidad lo hacen para machacar tu autoestima.
Los que intentan provocar celos en ti para que te vuelvas loca de dolor.
Los que disfrutan viendo como te comparas y cómo rivalizas con otras mujeres.
Los que te amenazan de vez en cuando con dejarte para que te "portes bien".
Los que te montan algún pollo en los momentos más importantes de tu vida.
Los que te dan órdenes y te prohíben hacer cosas sin usar el imperativo: lo hacen en formato sugerencia.
Los que se muestran molestos cuando cosechas un logro personal en cualquier ámbito de tu vida.
Los que te culpan a ti de que la relación no vaya bien (como si ellos no tuvieran ninguna responsabilidad),
y los que te dicen de vez en cuando que te van a dejar para que te arrastres pidiendo perdón.
Unos te amenazan y otros lo hacen: te dejan y luego vuelven para que tú te enganches a la relación de maltrato.
Estos maltratadores son los más peligrosos. Porque suelen ser tipos encantadores que saben muy bien cómo enamorarte al principio de la relación y cómo enamorar a tu entorno para que, cuando ya no puedas más, todo el mundo se ponga de su lado y tú parezcas una exagerada, una histérica, o una loca. Son tipos amables, seductores, que saben perfectamente que después del love bombing tienen que ir retirando poco a poco su amor y su atención para que tú vivas constantemente intentando que la relación vuelva a ser como al principio.
Saben muy bien que las mujeres llevamos siglos aguantando malos tratos y que el sufrimiento genera en muchas mujeres una conducta adictiva. Saben que muchas mujeres necesitan desesperadamente el reconocimiento masculino y el amor que no obtuvieron en su infancia, y saben cómo manipular tu ego y destrozar tu autoestima. Muchos te ponen los cuernos (y dejan pruebas sobre ello para que los descubras) simplemente para hacerte sufrir y aumentar tu sumisión.
Saben muy bien, también, que una de las armas de dominación más efectivas es la culpa, y que nosotras llevamos milenios cargando con esa culpa. Si sufres violencia es culpa tuya. Te dicen por ejemplo: "Yo no quería llegar a este extremo pero me estás obligando con tu actitud", "Si me hiceras caso e hicieras lo que yo te digo, no habría problemas", "Yo no quería golpearte pero es que me has llevado al límite", "Todo lo que ocurre es culpa tuya, ¿cuando vas a cambiar?, "ya no puedo más, mira lo que me estás obligando a hacer"
Y como saben que las mujeres tendemos a maternar y a compadecernos de las personas que sufren, muchos se victimizan y usan el chantaje emocional para que seas tú misma la que te pongas de rodillas, cedas, y hagas todo lo que él te pide. Saben muy bien que las mujeres estamos muy acostumbradas a anteponer las necesidades de los demás a las nuestras, y a pensar más en la felicidad de los hombres que en nuestra propia felicidad. Muchisimas mujeres siguen la relación con sus agresores porque les da muchísima pena. Piensan que si ellas les dejan, ellos van a acabar hundidos en la miseria.
Y los hombres se aprovechan de la culpa y de la tendencia de las mujeres a sentir pena por ellos.
Estos manipuladores aíslan a sus víctimas de sus redes de amor, y sobre todo del grupo de amigas, porque ellas son las que generalmente se dan cuenta de lo mal que lo está pasando, mucho antes de que la víctima pueda reconocérselo a sí misma. Cuanto más aislada está una mujer, más vulnerable es ante el manipulador, y más dependencia emocional sufren. Si a esto le sumamos la dependencia económica, entonces las mujeres acabamos como esclavas y sin posibilidad de salir de la relación.
Algunos de estos maltratadores son profesionales y cobran a otros hombres para compartir sus estrategias de dominación y a cobrar a otros hombres que también quieren tener a una o a varias mujeres a sus pies. La clave del asunto se encuentra en manipular a las personas yendo directamente al ego: Primero te hacen creer que eres un ser único y especial, una mujer extraordinaria y bella, una diosa del Olimpo, y que se han enamorada loca y perdidamente de ti porque eres una mujer increíble (bombardeo amoroso). Luego poco a poco te van haciendo ver que no eres tan maravillosa como parecías y que no te aman ya tanto como antes porque les has decepcionado, o porque no logran que cambies para que te ajustes al modelo de mujer que ellos necesitan.
La estrategia consiste en generar en ti inseguridad, culpa, remordimientos, y que te veas a ti misma cada vez más chiquita e insginificante. Eso ayuda mucho a que no protestes y no luches para defender tu libertad y tus derechos humanos. Muchas mujeres creen que renunciando a ellos lograrán aplacar a sus agresores, pero suele ser justo al revés: cuanto más te sacrificas y cuanto más sufres, peor te tratan. La sumisión no te garantiza vivir tranquila, sino que genera mucha más violencia porque el agresor se siente cada vez más grande mientras tú te sientes cada vez más pequeña.
Y por eso estos señores están tan enfadados con el feminismo: porque una vez que revelamos estas estrategias de malos tratos, las mujeres estamos generando de resistencia y nos estamos ayudando unas a otras a huir de los depredadores románticos que se aprovechan de la necesidad que tienen tantas mujeres de sentirse reconocidas y amadas por un hombre.
Por eso es tan importante conocer estas estrategias y practicar la Autodefensa Emocional y el Autocuidado Feminista.
Cuantas más mujeres se liberan, más fuerza cobra el fenómeno de la soltería femenina: mujeres que eligen estar sin pareja porque priorizan su salud mental y emocional, su bienestar y su felicidad por encima de la necesidad de tener pareja.
Y cuantas más mujeres separadas y solteras hay, más se enfadan los hombres.
Mientras los hombres no aprendan a relacionarse en estructuras horizontales libres de abuso, de explotación y de violencia, nosotras tendremos que seguir entrenando en la autodefensa emocional, compartiendo nuestros saberes y sacando a la luz sus estrategias de dominación, y ayudandonos unas a otras a cuidarnos a nosotras mismas.
Una de las claves es que entendamos que nuestra integridad y nuestra seguridad están siempre por encima de la necesidad de tener pareja.
Cuando logremos liberarnos de esta necesidad colectivamente, y pongamos en práctica las estrategias de autocuidado feminista, entonces las estrategias de dominación masculina no les servirán más.
Y nosotras seremos por fin libres de verdad.
Coral Herrera Gómez

