¿Cuánto tiempo dedicas a tus redes sociales, y cuánto tiempo le dedicas a tus redes afectivas?
Pasamos mucho tiempo con el teléfono cada día, pero, ¿cuántos minutos dedicamos a llamar y mensajear a nuestra gente querida, y cuántos dedicamos a ver fotos, vídeos y posts de gente a la que no conocemos de nada?
Las redes sociales nos conectan con miles de personas, pero, ¿qué hay de la conexión con la gente que más amas?
Muchos tenemos la ilusión de estar en contacto con nuestra gente porque los vemos en las redes sociales a diario, pero lo cierto es que si no los llamamos y no les vemos en persona, no nos enteramos de cómo están. Porque en redes sociales lo que hacemos es presumir de lo felices que somos, pero no nos dedicamos a hablar de nuestros miedos, nuestros problemas y nuestras angustias.
Así que ver a tu gente querida en redes sociales no sirve para saber cómo están realmente. La única manera de saberlo es interactuar por privado, con llamadas, videollamadas y mensajes, y quedar con ellos, pero lo cierto es que dedicamos más tiempo a ver escaparates que a comunicarnos con la familia, las amigas y los amigos.
El scrolling infinito nos aísla de los demás y nos hace creer que estamos conectados con el mundo, pero lo cierto es que tenemos poco tiempo para vernos cara a cara, para abrazarnos y para disfrutar de las personas a las que más queremos.
Las relaciones amorosas crecen y se mantienen dedicándoles tiempo. Y ahora mismo el teléfono nos roba muchos minutos y muchas horas, un tiempo que podríamos dedicar a sembrar, cultivar y cosechar amor.
Decía Simone Weill que la atención es la más rara y pura forma de generosidad. Escuchar a alguien con atención es una de las demostraciones de amor más grandes que podemos regalar a la gente, sobre todo hoy que está todo el mundo tan distraído y disperso.
Que alguien se siente contigo, silencie su teléfono y lo deje fuera del alcance para escucharte con amor mirándote a los ojos es una prueba de que le importas mucho. Es un fenómeno cada vez más infrecuente, pues hay gente que ni siquiera es capaz de conectar a este nivel tan profundo con las personas con las que comparte techo.
En las redes sociales vamos buscando likes, pero en realidad lo que necesitamos todos y todas no es ser visibles ni sobresalir por encima de los demás. Lo que necesitamos es que nos escuchen y nos abracen. No necesitamos la admiración ni la envidia de los demás: necesitamos el amor de los demás. No necesitamos seguidores ni seguidoras: lo que necesitamos son amigos y amigas que nos acepten tal y como somos y nos quieran de verdad.
Así que este es mi consejo para hoy: llama, envía mensajes, sal a la calle o al campo, celebra la vida con tus seres queridos. Dedica tiempo a tus redes afectivas, abre tu corazón para que sepan cómo estás y escucha con amor cuando se abran los corazones de la gente para ti.
El amor es como una huerta: para que nuestra red afectiva florezca, hay que sembrar, regar, nutrir, y dedicarle tiempo. Llamar a tu gente querida, preocuparte por ella, escucharla con amor es un acto de cuidados. Sin los cuidados las relaciones se marchitan y se secan. Cuánto más amor das a los demás, más amor recibes: el amor es una energía que se multiplica y se expande cuanto más tiempo y atención le dedicas.
