Ahora que soy madre autónoma y jefa de hogar monomarental me está ayudando mucho tomar conciencia de que formo parte de un colectivo formado por millones de mujeres en todo el planeta.
Criar sola y trabajar a la vez dentro y fuera de casa con un salario precario es una odisea que requiere mucha energía, mucho tiempo y mucha valentía. Las madres autónomas somos muy diversas: unas tienen casa y otras viven de alquiler, unas tienen red familiar y otras no, unas han sido víctimas de violencia machista por parte de sus parejas y otras no, unas han elegido la crianza a solas y otras no lo han elegido, y son mayoría: las tasas de abandono parental en todo el mundo son obscenas.
Las personas más pobres del planeta son madres solas. Cuantos más hijos e hijas, más extrema es la pobreza. En España por ejemplo las estadísticas nos cuentan que la mitad de las madres que crían solas están en riesgo de exclusión social por la precariedad que enfrentan: el 67% tiene dificultades para llegar a fin de mes y el 16% sufre carencia material (pobreza) severa.
La pobreza tiene rostro de mujer: según los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE) y el Informe de EAPN España, el modelo de hogar compuesto por un adulto con uno o más niños dependientes duplica la tasa de pobreza media del país. Más del 80% de estas familias están a cargo de mujeres.
Mucho peor lo tienen las madres con discapacidad y las madres inmigrantes, las más vulnerables ante la violencia institucional. Y a nivel mundial, las madres que viven en países donde no tienen derecho a la Sanidad y la Educación y los niveles de pobreza son monstruosas.
Las madres sufrimos toda la violencia del orden mundial, y somos las que sostenemos todo el sistema de cuidados sin apenas apoyos ni políticas públicas destinadas a erradicar la pobreza y a proteger a la infancia.
Además, las madres solas y jefas de hogar monomarentales presentan los peores índices de salud mental de toda la estructura familiar. Cerca del 20% de las madres solas padecen o han padecido un trastorno mental diagnosticado (principalmente ansiedad y depresión crónicas), frente al 10,5% registrado en hogares biparentales con hijos. El macroestudio europeo de la ONG Make Mothers Matter (MMM) revela que España lidera Europa en desgaste materno, con un 78% de madres que se declaran en estado de sobrecarga mental.
La ansiedad financiera es lo que más nos hace sufrir: depender de un solo salario con un trabajo inestable es psicológicamente insoportable. Las madres solas y las mujeres con bajos ingresos son los perfiles más vulnerables y con mayor prevalencia de burnout (agotamiento psicológico extremo).
Ante estos datos lo único que podemos hacer es tomar conciencia de que somos millones de madres y que tenemos que organizarnos para luchar juntas por nuestros derechos.
No se trata de pedir ayudas para que podamos subsistir, ni de que nos tengamos que medicar para resistir, ni que nos explotemos unas a otras.
Se trata de cambiar el sistema para que se pongan los cuidados en el centro. Las madres necesitamos ingresos dignos, energía y tiempo para criar, y sobre todo necesitamos comunidad y redes de apoyo.
En todo el mundo hay organizaciones políticas y sociales de madres, y en España tenemos varios colectivos: PETRA Maternidades Feministas, Fundación de Familias Monoparentales
Ffm Isadora Duncan, Asociación Madres Solteras por Elección, Federación de Asociaciones de Madres Solteras FAMS, Associació de Famílies Monoparentals de Catalunya, FAMOCOVA (Asociación de Familias Monoparentales de la Comunidad Valenciana), Galicia: Asociación Fagamos, País Vasco: Monomarentales BG…
También hay Grupos de Apoyo a la Lactancia, clubes de madres, y muchas organizaciones feministas que trabajan el tema de la maternidad, la crianza y los cuidados.
Cuando nos unimos miles de personas por una buena causa, somos capaces de cambiar las leyes y las políticas públicas: podéis verlo a diario en los periódicos. Y las madres necesitamos muchos cambios a todos los niveles para poder criar y para poder tener derecho a vivir una Buena Vida.
Así que nos sobran los motivos para salir a las calles a protestar contra la injusticia y por una vida mejor para nosotras y para la infancia. 🌎
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