18 de febrero de 2008

"Medias miradas. Un análisis cultural de la imagen femenina". Enrique Giil Calvo




Gil Calvo, Enrique: 

Medias miradas. Un análisis cultural de la imagen femenina”, 

Anagrama, Barcelona, 2000.












"La edad de máximo poder social alcanzable por los varones está en torno a los 45 años de promedio (justo cuando han alcanzado su máximo ascenso profesional y sus ingresos son superiores), y la de la mujer es de 25 años más o menos: justo cuando exhiben su mayor atractivo sexual, lo que les otorga el poder de elegir el mejor candidato situado para emparejarse con él. (...) La gestión de la edad es uno de los pocos factores de desigualdad que diferencian todavía la estrategia biográfica de hombres y mujeres. (...) Muchas mujeres interpretan la edad como devaluación de rango, al depreciarse la cotización del capital sexual atesorado. (...) y se fingién menores de lo que son, a la espera de que las escojan como dignas merecedoras del privilegio de ascender. (...) Una emancipación ascendente obtenida a ese precio es un regalo envenenado que podría no merecer la pena: sobre todo por la sujeción, pues se funda en la imagen de la minoría de edad de la mujer, con lo cual surge la subordinación al varón.

La cuestión, además, es que la pareja canónica sólo se entiende como relación entre el mayor y la menor (...) donde la menor ocupa la posición subordinada. (...) Así se naturaliza y justifica el complejo de supremacía masculina. Con esta minoría de edad relativa se refuerzan todas las demás desigualdades sociales, laborales y profesionales que suelen subordinar a las mujeres, sometiéndolas al mayor poder político y económico de sus compañeros masculinos.

En estos tiempos de igualitarismo femenino, los hombres necesitan casarse con mujeres más jóvenes que ellos por el temor a no dar la talla y porque es más fácil escoger a una pareja que puedan dominar con seguridad, lo que solo parece posible si es más joven. (...) De ahí que en las pasarelas de la moda, en el cine y la televisión, predominen las imágenes de ficticias menores de edad que, privadas de sus derechos como adultas, resultan dóciles víctimas inermes y sumisas (...) del mismo modo que antes las enfermeras se casaban con el médico, las secretarias con el jefe o las alumnas con el profesor.

¿Por qué se infantilizan las mujeres? Muchas, porque quieren. Si en el resto de ámbitos optan por la igualdad, luchando por su independiencia y su valía, siguen eligiendo hombres más mayores de los que enamorarse. (...) La imagen de la mujer moderna, fundada en la representación de una presunta liberación femenina, cae bajo la sospecha de encubrir una oculta sumisión real. (...) Las transgresiones femeninas, que escenifican un ritual baile de disfraces, parecen una traviesa pseudo liberación infantil, necesitada de espectadores adultos a los que escandalizar o divertir, igual que se depende de parejas o consortes mayores a los que seducir.
Rebajarse ante un superior, aunque sea por amor, es una forma contradictoria de ascender, como también lo es intentar emanciparse mediante la representación de la inmadurez. (...) Muchas mujeres que se quedan solteras son las más adultas, maduras y responsables que la mayoría de las perfectas casadas. (...)

Los costosos recursos personales que se invierten en imagen para ascender a través del amor, restan con respecto a otros campos más prometedores y relevantes (el estudio, la profesión) que dotaría a la interesada de mucha mayor independencia personal. Por lo tanto, infantilizarse es una estrategia ineficiente que supone un despilfarro femenino con ruinosa infrautilización de sus recursos humanos. (...) y es que en el mundo del trabajo, nadie quiere ascender a candidatos con aspecto de menores de edad.

El peor efecto generado por la imagen ritual de la puerilidad es el riesgo de asumir una predisposición permanente hacia la irresponsabilidad. El estilo ritual expresivo de la minoría de edad se caracteriza por ceder a los demás el protagonismo y la capacidad de decisión, pues no es propio de menores tomar la palabra, elevar la voz ni asumir iniciativas por propia elección. Y esta presunta impotencia que se atribuye a los menores es utilizada como gran coartada eximiente, que disculpa el refugio en la pasividad. De ahí la propensión a evadirse y protegerse tras un padre-marido.

La verdadera emancipación de las mujeres no se produce al enamorarse y emparejarse, sino solo después, cuando se separan o enviudan, cuando superan el amor o prescinden de él. (...) Es entonces cuando tienen que adquirir su propia madurez forzadas por la necesidad, adquiriendo de primera mano la experiencia de resolver los propios problemas como personas adultas, lo que exige renunciar al juego pueril.

A menudo en los medios vemos la imagen precaria y ficticia de una muñeca encantadora, deliciosa y adorable, merecedora de amor o deseo pero también inmadura y poco digna de crédito, no pudiendo confiarse en su capacidad para enfrentarse a la realidad. Si esta imagen se lleva hasta su extremo, puede hacer de las mujeres unas ridículas incapaces de comprometerse, tomar iniciativas, tener autocontrol o asumir su responsabilidad, (...) lo que puede convertirla en un ser dependiente de los demás e incapaz de valerse por sí misma".




ENRIQUE GIL CALVO (Huesca, 1946). Es doctor de Sociología en la Universidad Complutense, donde ejerce como profesor titular. Ha obtenido, entre otros, los premios Anagrama y Espasa de ensayo por sus libros Lógica de la libertad (1977) y Estado de fiesta (1991). Es autor además de obras como Prisa por tardar, La era de las lectoras o La mujer cuarteada.


Colabora de forma habitual con los medios de comunicación. Fue tertuliano en el programa La radio de Julia (Onda Cero) y ha escrito artículo en publicaciones especializadas como Revista de Occidente, Claves de Razón Práctica o Cuadernos Hispanoamericanos. Colabora de forma habitual con una columna en El País.

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9 de febrero de 2008

CULTURA DE MASAS Y TELEVISIÓN

La foto la hice en Aluche, en las canchas de baloncesto me encontré esta pancarta.


Este artículo lo escribí para la Tesina que lleva por título: "TELEVISIÓN Y ESPECTÁCULO. CRÓNICAS MARCIANAS COMO NUEVO MODELO DE ENTRETENIMIENTO", Universidad Carlos III de Madrid, 2004.

“La televisión está transformando nuestra cultura en un vasto anfiteatro al servicio del espectáculo”. Neil Postman, sociólogo y analista crítico de los medios estadounidense.

“Se estima que los españoles pagamos entre 3.3 y 6.6 pesetas por ver una hora de televisión. ¿En qué lugar se puede entretener una persona, una familia al completo por menos de 20-25 pesetas al día?”. Ricardo Vaca Berdayés, periodista español.

Los mass media son en la actualidad el vehículo que transmite en tiempo real a todo el planeta no sólo información, sino también productos culturales y artísticos, consumidos bajo la fórmula del entretenimiento y el espectáculo. En la actualidad, la cultura se ha convertido en una mercancía como otra cualquiera.

Además de vendernos cosas que no necesitamos, la ideología subyacente a los productos mediáticos transmite y promueve unos valores consumistas e individualistas, y con ello, el bloqueo de cambios estructurales, cuyo resultado es la regresión del progreso cultural, económico, político y tecnológico de la sociedad.

Lo paradójico es que algunos medios como la televisión incomunican a la gente, pues sus mensajes y contenidos no proceden de la masa que los consume, sino de una minoría muy concreta y poderosa. Lo lógico en una cultura de masas sería el intercambio igualitario de ideas y la profusión de manifestaciones artísticas proveniente de todas las clases socioeconómicas, de todos los niveles culturales, de todos los países del planeta. Pero la producción cultural y mediática se concentra en unas pocas empresas que constituyen auténticos gigantes mediáticos, como Walt Disney Company, News Corp, Vivendi Universal, AOL Time Warner, Bertelsmann, RTL, Reuters, AT&T Corporation, Sony, Liberty Media Corporation Vivendi Universal, Viacom Inc, Microsoft, Telefónica, France Telecom.

El poder real se encuentra ahora entre las manos de estos conglomerados porque tienen más poder económico que la mayoría de los gobiernos, y porque retransmiten los espectáculos que ellos mismos financian, patrocinan u organizan: No sólo invierten en producciones televisivas, sino también en producciones musicales, editoriales, revistas, radios, películas de cine, centros de ocio, parques temáticos, construcción inmobiliaria, telefonía, etc. Todo un sinfin de productos culturales hegemónicos acallan otras voces, otras músicas, otras culturas, otras cosmovisiones, en definitiva.

Y no porque exista una censura visible, sino porque el mercado y la producción en masa están en manos de pocas industrias, estadounidenses en su mayoría, y esto afecta, por tanto, a la diversidad, a la pluralidad y a la libertad de expresión. Porque además en la posmodernidad el proceso de creación y evolución de la cultura ya no está creado por el pueblo, sino por una minoría, y este únicamente posee tradiciones que aún perviven como es el caso del Carnaval, pero posee dificultades para crear nuevos espacios de encuentro social para crear y relacionarse.

Un dato que corrobora esta apreciación, es el hecho de que sólo en nuestro país encienden cada día la televisión 30 millones de personas (Vaca Berdayes, 1997). Nuevas tecnologías como Internet estén permitiendo que circule la información, el entretenimiento, el arte y los conocimientos de manera horizontal, en una gran red con acceso desde cualquier punto del planeta. A pesar de ello, la televisión sigue siendo el medio más generalizado y común para obtener información y entretenerse.
Según Marc Augé (1998), la gran novedad de la cultura posmoderna (que se repite en sus contenidos) reside en su forma discursiva, en la espectacularización y la ficcionalización de la realidad. Este es el principal cambio que ha experimentado nuestra cultura, pues antiguamente el mundo de la fantasía se distinguía claramente de la realidad:La fantasía no es un “correctivo de la realidad”; la fantasía no juega con la realidad, sino que se evade de ella”. 

En nuestro presente, sin embargo, Augé cree que “la condición de la ficción y el lugar del autor están actualmente muy alterados: la ficción lo invade todo y el autor desaparece”,
Este afán de evasión y de entretenimiento están cada vez más presentes en los productos culturales, artísticos y comunicacionales instaurando un discurso espectacular permanente, pero también han transmutado profundamente los estilos y filosofías de vida de la población occidental. Las causas son, principalmente, el aumento de la soledad y la angustia (Fromm, 1947), el empobrecimiento de las relaciones personales en una sociedad cada vez más individualizada e individualista. Además, la despolitización y el desencanto de la población, el alejamiento de la política y la economía hacia macroestructuras, la insensibilización ante el bombardeo de imágenes que recibimos.

En este sentido, Gerbner, Morgan y Signorelli creen que la exposición a la televisión provoca el “síndrome del mundo mezquino”, es decir, tiende a cultivar la imagen de un mundo peligroso lleno de desalmados, y aportan el concepto de aculturación para definir hasta qué punto las imágenes televisivas dominan las fuentes de información del espectador. La aculturación implica un conjunto de actitudes y de resistencia al cambio, y significa para la mayoría de espectadores un establecimiento progresivo de orientaciones predominantes, con lo que la televisión reitera, confirma y alimenta sus propios valores y perspectivas. Pasquali afirma, por su parte, que "la ideología que nos transmiten esos medios, de carácter “ultraindividualista” que arranca históricamente de la reacción de la periferia europea contra las presiones religiosas y culturales de las metrópolis latinas del Renacimiento y cuyo primer teórico de talla es Hobbes". De ella es heredera, dice este autor, la pretensión de destruir toda doctrina de la simpatía como vínculo espontáneo y perfectible entre hombres y toda fe en su esencia social.


Coral Herrera Gómez


BIBLIOGRAFÍA
1) Abril, Gonzalo: “Teoría general de la información”, Cátedra, 1997.
2) Augé, M: “La guerra de los sueños. Ejercicios de etno-ficción”, Gedisa, Barcelona, 1998.
3) Bourdieu, Pierre: “Sobre la televisión”, Anagrama, Barcelona, 1997.
4) Bustamante, Enrique (coord.), “Hacia un nuevo sistema mundial de comunicación. Las industrias culturales en la era digital”, Gedisa, Serie Multimedia, Barcelona, 2003.
5) Debord, Guy: “La sociedad del espectáculo”, Gallimard, París, 1992.
6) Fromm, Erich: “El miedo a la libertad”. Ed.Paidós, 1947.
7) Postman, Neil: “Divertirse hasta morir. El discurso público en la era del “show business”, Ediciones la Tempestad”, Barcelona, 1985.
8) V.V.A.A.: “Valores y medios de comunicación: de la innovación mediática a la creación cultural”. II Foro Universitario de Investigación en Comunicación. Comunicación 2000. Universidad Complutense.
9) Vaca Berdayes, Ricardo: “Quién manda en el mando”, Ed. Visor, 1997.

5 de febrero de 2008

CITAS de GROUCHO MARX



He cogido estas caricaturas de La chistera de Harpo




“¿A quien va usted a creer?, ¿a mí, o a sus propios ojos?"

"He pasado una noche estupenda. Pero no ha sido esta".




"Bebo para hacer interesantes a las demás personas"


"No piense mal de mí, señorita. Mi interés por usted es puramente sexual".


"Pienso que todo el mundo debería creer en algo. Yo creo que voy a seguir bebiendo."


"Lo mejor es no hacer nada, y luego descansar".

"La televisión ha hecho maravillas por mi cultura. En cuanto alguien enciende la televisión, voy a la biblioteca y me leo un buen libro".

"Dejar de fumar es muy fácil. Yo lo he hecho docenas de veces"


"Nunca olvido una cara, pero en su caso estaré encantado de hacer una excepción"

"Claro que lo entiendo. Incluso un niño de cinco años podría entenderlo. ¡Que me traigan un niño de cinco años!".

"¿Por qué debería preocuparme por la posteridad? ¿Que ha hecho la posteridad por mi?"

"El matrimonio es la principal causa de divorcio"


"La justicia militar es a la justicia lo que la música militar es a la música".


"¿Que por qué estaba yo con esa mujer? Porque me recuerda a ti. De hecho, me recuerda a ti más que tú".


"Que de le den el 10% de mis cenizas a mi promotor artístico".

"Es una tontería mirar debajo de la cama. Si tu mujer tiene una visita, lo más probable es que la esconda en el armario. Conozco a un hombre que se encontró con tanta gente en el armario que tuvo que divorciarse únicamente para conseguir donde colgar la ropa".


"¿Quiere usted casarse conmigo? ¿Es usted rica? Conteste primero a la segunda pregunta".


"He disfrutado mucho con esta obra de teatro, especialmente en el descanso".


"Estos son mis principios. Si a usted no le gustan, tengo otros".




"Perdonen que no me levante", FRASE INSCRITA EN SU LÁPIDA





Otras citas de: 




LES LUTHIERS



Woody Allen