
El Libro de
"La libertad es el núcleo esencial de la consciencia humana: el amor es su circunferencia y la libertad es su centro. Cuando se han conseguido la libertad y el amor, en la vida no hay pesar. Y ambas aspiraciones se hacen realidad juntas, nunca por separado.
La gente ha intentado satisfacer el amor sin la libertad. Pero entonces el amor es cada vez más miseria, cada vez más subyugación. Entonces el amor no es lo que uno esperaba que fuese; se vuelve justo lo contrario. Entonces el amor hace pedazos todas las esperanzas, y la vida se convierte en un yermo, en un andar a tientas en la oscuridad sin encontrar nunca la puerta.
El amor sin libertad tiende naturalmente a ser posesivo. Y en el momento en que la posesión entra, empiezas a crear esclavitud para los demás y para ti mismo. Porque no puedes poseer a alguien sin ser poseído por ese alguien. No puedes convertir a alguien en esclavo sin convertirte tú mismo en esclavo. Lo que haces a los demás te lo haces a ti.
Este es el principio básico a comprender: que el amor sin libertad nunca satisface.
Y ha habido personas que han intentado el otro extremo, libertad sin amor: monjes, los escapistas, la gente que ha renunciado al mundo. Temerosos del amor... temerosos del amor porque trae subyugación, renuncian a todas las situaciones donde el amor pueda fluir, crecer, suceder, ser posible. Escapan hacia la soledad. Su soledad nunca llega a ser solitud, se queda en soledad. Y la soledad es un estado negativo; la soledad está completamente vacía, la soledad es triste.
Uno puede permanecer solo, pero eso no trae la solitud. La soledad de permanecer solo es únicamente soledad física, la solitud es la soledad espiritual. Si te sientes solo… y te sentirás solo si has renunciado al mundo… si has escapado del mundo por miedo, te sentirás solo. El mundo te perseguirá y te acosarán todo tipo de deseos. Sufrirás millones de pesadillas porque no se puede dejar tan fácilmente aquello a lo que se renuncia.
La renunciación es tan sólo represión. Cuanto más reprimas una cosa, más necesitarás reprimirla. Y si sigues reprimiéndola, más poderosa se hace. Lo que reprimas hará erupción en tus sueños, en tus alucinaciones. Gente que vive en monasterios empieza a alucinar. Los que se van a las cuevas del Himalaya, tarde o temprano pierden el contacto con la realidad. Empiezan a crear su propia realidad, privada, ficticia.
El cristiano hablará con Cristo, en la soledad de su cueva crea a Cristo, únicamente para poder tener a alguien, únicamente para no estar solo. Puedes tener a Cristo, a Krishna o a Gautama el Buda; puedes tener una excelente compañía, pero todo es imaginación. El hindú nunca verá a Cristo, y el cristiano nunca verá a Krishna. Verás solamente aquello en lo que creas, verás sólo aquello que origines con tu creencia; se trata de una proyección.
Pero en la cueva del Himalaya no hay nadie más que tú, allí eres libre de crear lo que te plazca. La soledad es un sufrimiento tal, que uno empieza a creer en sus propias alucinaciones para tener compañía. Pero esto es locura.(…)
Por un lado, está la persona que vive en el mundo, que ha intentado encontrar el amor sin libertad, y ha fracasado. Su vida no es sino una larga, muy larga esclavitud. Es esclavo de muchísima gente, de muchísimas cosas. Está encadenado; de cuerpo, de mente, de alma. Esta persona ni tan siquiera tiene libertad para hacer un ligero movimiento. Este es un tipo de fracaso. La mayor parte de la humanidad está atrapada en este extremo.
En el otro lado, están los que escapan del mundo. Viendo el sufrimiento, empiezan a buscar el otro extremo, la libertad, moksha, nirvana. Libertad en soledad, sin amor. La soledad es tanto… que uno tiene que crear algo con lo que estar.
Los dos intentos extremos fracasan. Por eso la humanidad está ante una encrucijada. ¿A dónde ir? El pasado ha fracasado absolutamente. Todos los intentos del pasado han sido errores, nos han llevado a callejones sin salida. Ahora, ¿a dónde ir?, ¿qué hacer?
Atisha te transmite un importante mensaje. Es el mensaje de todos los Budas, de todos los iluminados del mundo. Ellos dicen:
El amor y la libertad no son cosas separadas, no puedes escoger
O tendrás las dos, o te verás obligado a dejar las dos. No puedes escoger, no puedes tener solo una.
El amor es la circunferencia, la libertad es el centro
Uno tiene que crecer en un equilibrio muy delicado, de manera que el amor y la libertad puedan florecer juntos. Y pueden hacerlo, porque en unos pocos singulares individuos ha sucedido. Y si le ha sucedido tan sólo a un individuo en toda la historia, puede sucederle a todo ser humano. Ese florecimiento es tu potencial, tu derecho de nacimiento.(…)
La libertad y el amor tienen que crecer de la mano, en un profundo abrazo, en una especie de danza, ayudándose mutuamente. Y entonces nace el hombre o la mujer total, el hombre o mujer que vive en el mundo y no es del mundo en absoluto. Entonces nace el hombre o mujer en que los extremos se encuentran y se funden, y se hacen complementarios; entonces, el ser humano es rico. Amar sin libertad es empobrecedor; y ser libre sin amor es vivir solitariamente, tristemente, oscuramente. La libertad es necesaria para que crezca el amor, el amor es necesario para que la libertad pueda nutrirse".
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