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20 de agosto de 2008

EL AMOR Y LA LIBERTAD SEGÚN OSHO


El Libro de la Sabiduría - Los siete puntos del entrenamiento mental de Atisha, Gaia Ediciones





"La libertad es el núcleo esencial de la consciencia humana: el amor es su circunferencia y la libertad es su centro. Cuando se han conseguido la libertad y el amor, en la vida no hay pesar. Y ambas aspiraciones se hacen realidad juntas, nunca por separado.

La gente ha intentado satisfacer el amor sin la libertad. Pero entonces el amor es cada vez más miseria, cada vez más subyugación. Entonces el amor no es lo que uno esperaba que fuese; se vuelve justo lo contrario. Entonces el amor hace pedazos todas las esperanzas, y la vida se convierte en un yermo, en un andar a tientas en la oscuridad sin encontrar nunca la puerta.

El amor sin libertad tiende naturalmente a ser posesivo. Y en el momento en que la posesión entra, empiezas a crear esclavitud para los demás y para ti mismo. Porque no puedes poseer a alguien sin ser poseído por ese alguien. No puedes convertir a alguien en esclavo sin convertirte tú mismo en esclavo. Lo que haces a los demás te lo haces a ti.
Este es el principio básico a comprender: que el amor sin libertad nunca satisface.

Y ha habido personas que han intentado el otro extremo, libertad sin amor: monjes, los escapistas, la gente que ha renunciado al mundo. Temerosos del amor... temerosos del amor porque trae subyugación, renuncian a todas las situaciones donde el amor pueda fluir, crecer, suceder, ser posible. Escapan hacia la soledad. Su soledad nunca llega a ser solitud, se queda en soledad. Y la soledad es un estado negativo; la soledad está completamente vacía, la soledad es triste.

Uno puede permanecer solo, pero eso no trae la solitud. La soledad de permanecer solo es únicamente soledad física, la solitud es la soledad espiritual. Si te sientes solo… y te sentirás solo si has renunciado al mundo… si has escapado del mundo por miedo, te sentirás solo. El mundo te perseguirá y te acosarán todo tipo de deseos. Sufrirás millones de pesadillas porque no se puede dejar tan fácilmente aquello a lo que se renuncia.

La renunciación es tan sólo represión. Cuanto más reprimas una cosa, más necesitarás reprimirla. Y si sigues reprimiéndola, más poderosa se hace. Lo que reprimas hará erupción en tus sueños, en tus alucinaciones. Gente que vive en monasterios empieza a alucinar. Los que se van a las cuevas del Himalaya, tarde o temprano pierden el contacto con la realidad. Empiezan a crear su propia realidad, privada, ficticia.

El cristiano hablará con Cristo, en la soledad de su cueva crea a Cristo, únicamente para poder tener a alguien, únicamente para no estar solo. Puedes tener a Cristo, a Krishna o a Gautama el Buda; puedes tener una excelente compañía, pero todo es imaginación. El hindú nunca verá a Cristo, y el cristiano nunca verá a Krishna. Verás solamente aquello en lo que creas, verás sólo aquello que origines con tu creencia; se trata de una proyección.

Pero en la cueva del Himalaya no hay nadie más que tú, allí eres libre de crear lo que te plazca. La soledad es un sufrimiento tal, que uno empieza a creer en sus propias alucinaciones para tener compañía. Pero esto es locura.(…)

Por un lado, está la persona que vive en el mundo, que ha intentado encontrar el amor sin libertad, y ha fracasado. Su vida no es sino una larga, muy larga esclavitud. Es esclavo de muchísima gente, de muchísimas cosas. Está encadenado; de cuerpo, de mente, de alma. Esta persona ni tan siquiera tiene libertad para hacer un ligero movimiento. Este es un tipo de fracaso. La mayor parte de la humanidad está atrapada en este extremo.

En el otro lado, están los que escapan del mundo. Viendo el sufrimiento, empiezan a buscar el otro extremo, la libertad, moksha, nirvana. Libertad en soledad, sin amor. La soledad es tanto… que uno tiene que crear algo con lo que estar.

Los dos intentos extremos fracasan. Por eso la humanidad está ante una encrucijada. ¿A dónde ir? El pasado ha fracasado absolutamente. Todos los intentos del pasado han sido errores, nos han llevado a callejones sin salida. Ahora, ¿a dónde ir?, ¿qué hacer?

Atisha te transmite un importante mensaje. Es el mensaje de todos los Budas, de todos los iluminados del mundo. Ellos dicen:

El amor y la libertad no son cosas separadas, no puedes escoger

O tendrás las dos, o te verás obligado a dejar las dos. No puedes escoger, no puedes tener solo una.

El amor es la circunferencia, la libertad es el centro

Uno tiene que crecer en un equilibrio muy delicado, de manera que el amor y la libertad puedan florecer juntos. Y pueden hacerlo, porque en unos pocos singulares individuos ha sucedido. Y si le ha sucedido tan sólo a un individuo en toda la historia, puede sucederle a todo ser humano. Ese florecimiento es tu potencial, tu derecho de nacimiento.(…)

La libertad y el amor tienen que crecer de la mano, en un profundo abrazo, en una especie de danza, ayudándose mutuamente. Y entonces nace el hombre o la mujer total, el hombre o mujer que vive en el mundo y no es del mundo en absoluto. Entonces nace el hombre o mujer en que los extremos se encuentran y se funden, y se hacen complementarios; entonces, el ser humano es rico. Amar sin libertad es empobrecedor; y ser libre sin amor es vivir solitariamente, tristemente, oscuramente. La libertad es necesaria para que crezca el amor, el amor es necesario para que la libertad pueda nutrirse".




Otras reseñas de libros en el blog:


El Libro de los Abrazos, EDUARDO GALEANO




"Las redes sociales mejoran la salud mental", Guillermo Rendueles


LENGUAJE Y GÉNERO, Aurelia Martín Casares



EL PLACER VIRIL O LA TIRANÍA DE LO GENITAL


1 de agosto de 2008

TERMINÉ LA HISTORIA INTERMINABLE



Terminé. Se acabó. I've finished.

Anoche le puse punto y final a mi tesis doctoral. Se cerraba un ciclo de 7 años de investigación y delante de mi tenía todo el vacío, todo el futuro, toda la alegría de saber que soy capaz. 
Respiré hondo porque me costaba creerlo. Ya había leído el epílogo cien mil veces. Ya estaba bien. Recordé las palabras de Gonzalo Abril: "Las tesis no se terminan, las tesis se abandonan. Y luego ya te puedes dedicar a ellas toda la vida..."
Decidí apagar el ordenador y cerrando pestañas me encontré con el vídeo que tenía puesto en youtube: el de la Boda Real que he analizado en mi tesis. Lo vi por ultima vez para escuchar el momento glorioso del Aleluya, cuando los príncipes salen por la puerta de la catedral. 
Me puse a llorar a lágrima viva... porque marcaba un momento glorioso en mi vida. 

Lo curioso de esto es que yo deseaba este momento y lo imaginaba con emoción, pero luego llega y no te lo crees. Terminé el momento glorioso del aleluya y me di cuenta de lo cansadísima que estoy, de la tensión que tengo acumulada, del dolor de ojos y de espalda, y de lo que aun me queda por corregir. Pero es cierto que va a ser un trabajo de embellecimiento, quizás más arduo que el de escribir. Ahora tengo que meterme en el papel de la escultora frente a su obra terminada: solo le falta quitar cosas, pulir superficies, incidir en los detalles, cuidar la presentación.

Lo malo de las tesis es que te puedes tirar, como yo, 4 meses terminandola
Mi metodología de trabajo ha sido esta: 
1) Leer muchos libros, hacer fichas, pensar y conversar con gente acerca del suceso en cuestión.
2) Ponerte a escribir. (luchar contra las ganas de seguir leyendo, el miedo al folio en blanco, etc.)
3) Redactar la tesis. (escribir miles, millones de palabras de palabras)
5) Corregir. (autocensura, estilo, sintaxis, ortografía, gramática...)
6) Imprimir y entregar.
7) Defenderla ante un tribunal y obtener el título de Doctora.


Ahora miro el mundo con otros ojos, el atardecer me parece hermoso, y tengo toda la vida por delante. Salí del presente perpetuo, y ahora todo es futuro y estoy ilusionada. Porque si he sido capaz de escribir 850 folios, soy capaz de cualquier cosa. Ahora tengo un cúmulo de conocimientos que quiero transmitir a los demás; tengo ganas de dar lo mejor de mí misma después de esta aventura a las profundidades del ser humano. Tengo ganas de salir del encierro y el aislamiento emocional, de conocer gente nueva, empezar a trabajar, y sobre todo, pienso en mis primeras vacaciones...jajajaja.

Sé que el momento realmente glorioso será cuando entregue la tesis en Secretaría, y cuando la defienda públicamente. Pero ahora al menos me siento íntimamente feliz, porque había veces que dudaba: pensaba que esto podía alargarse más meses y meses y años. 
Al final me quedo con la sensación de que todo cuadra; todo adquiere sentido. El Tercer Bloque, el del Amor, era el Gran Misterio, pero estaba dentro de mí desde hacía muchos años. Toda mi vida he querido comprender este fenómeno, el del amor, y bucear en su complejidad. Es como si todo en mi vida hubiera estado orientado hacia este día (es sorprendente como a veces reinterpretamos el pasado conforme al presente). 
Pienso en el libro de Fromm que me prestó Fidel (El arte de amar) y el de Rougemont que me dejó Juan (El Amor y Occidente), y otros muchos libros que me han fascinado. Las miles de conversaciones con Eva, Gema, Virtu, Tania, Nati, Sonsy, Silvia, Agus, Uxía, Fidel, MArio e Isa... y muchos más; las pelis, cuentos, canciones que han construido mis emociones. Mis tremendas contradicciones y mis propios sentimientos, mi pasión, mis vivencias emocionales me han ayudado mucho también... Gerard que me ha dejado escribir la tesis que yo quería escribir a mi ritmo loco, Toni que sin él no hubiera sido posible. Y todos los que me han ayudado y me están ayudando económica y moralmente, en esta última etapa habéis sido fundamentales para mí, especialmente mi madre, mi padre y Viki.

que tengo, lo principal es que era una obra terminable, y la he terminado. Increíble pero cierto. Ayer me reía con un amigo porque le decía: "voy a terminar mañana", y él se creía que estaba como siempre, bromeando. Le dije, no, no te rías. Que es verdad, que termino mañana. Y hasta a mí me sonaba a exageración, a suceso imposible.

Pero como me dijo mi profesor de Yudo a los 12 años, "en la vida no hay nada imposible". Yo me pasaba la semana pensando en cosas imposibles para decirle el día de clase, pero él siempre me echaba a abajo las imposibilidades con fantasía. Al final, me dí por vencida y se me pasó el desasosiego, pero hoy me ha venido a la cabeza porque a veces el final de la tesis parecía una fantasía imposible. Y no, no era imposible. Era terrible, pero no imposible.