14 de diciembre de 2007

Una Breve Historia de Casi Todo, Bryson Bill

Bryson, Bill: 

“Una Breve Historia de casi todo”, 
RBA, 2004.


En primer lugar, para que estés ahora aquí tuvieron que agruparse de algún modo, de una forma compleja y extrañamente servicial, trillones de átomos errantes. Es una disposición tan especializada y tan particular que nunca se ha intentando antes y que sólo existirá esta vez. Durante los próximos muchos años –tenemos esa esperanza- estas pequeñas partículas participarán sin queja en todos los miles de millones de habilidosas tareas cooperativas necesarias para mantenerte intacto y permitir que experimentes ese estado tan agradable, pero tan a menudo infravalorado, que se llama existencia.

Por qué se tomaron esta molestia los átomos es todo un enigma. Ser tú no es una experiencia gratificante a nivel atómico. Pese a toda su devoTa atención, tus átomos no se preocupan en realidad por ti, de hecho ni siquiera saben que estás ahí. Son, después de todo, partículas ciegas, que además no están vivas. (…) Pero, por la razón que sea, durante el período de tu existencia, tus átomos responderán a un único impulso riguroso: que tú sigas siendo tú. La mala noticia es que los átomos son inconstantes y su tiempo de devota dedicación es fugaz, muy fugaz. Incluso una vida humana larga sólo suma unas 650.000 horas, y cuando se avista este modesto límite, o en algún otro punto próximo, por razones desconocidas, tus átomos te dan por terminado. Entonces se dispersan silenciosamente y se van a ser otras cosas. 
Y se acabó todo para ti. (…)

Pero el hecho de que tengas átomos y que se agrupen de esa manera servicial es sólo parte de lo que te trajo hasta aquí. Para que estés viva aquí y ahora, en el siglo XXI, y seas tan lista como para saberlo, tuviste que ser beneficiaria de una secuencia excepcional de buena suerte biológica. (…) La supervivencia en la Tierra es un asunto de extraordinaria complejidad. De los miles y miles de millones de especies de cosas vivas que han existido desde el principio del tiempo, la mayoría (se ha llegado a decir que el 99%) ya no anda por ahí. Y es que la vida en este planeta no sólo es breve sino de una endeblez deprimente. Constituye un curioso rasgo de nuestra existencia que procedamos de un planeta al que se le da muy bien fomentar la vida, pero al que se le da mejor aun extinguirla. (…)

No sólo has sido tan afortunada como para estar vinculado desde tiempo iinmemorial a una línea evolutiva selecta, sino que has sido también muy afortunada –digamos que milagrosamente- en cuanto a tus ancestros personales. (…) Considera que, durante 3.800 millones de años, un período de tiempo que nos lleva más allá del nacimiento de las montañas, los ríos y los mares de la Tierra, cada uno de tus antepasados por ambas ramas ha sido lo suficientemente sano para reproducirse y le han bendecido el destino y las circunstancias lo suficiente como para vivir el tiempo necesario para hacerlo.

Ninguno de tus respectivos antepasados pereció aplastado, devorado, ahogado, de hambre, atascado, ni fue herido prematuramente ni desviado de otro modo de su objetivo virtual: entregar una pequeña carga de material genético a la pareja adecuada en el momento oportuno para perpetuar la única secuencia posible de combinaciones hereditarias, que pudiese desembocar casual, asombrosa y demasiado brevemente en ti.

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LA MUERTE Y Los símbolos 



CIENCIA Y GÉNERO



9 de diciembre de 2007

LOS TOROS DE GUISANDO


"…y los toros de Guisando,
casi muerte y casi piedra,
mugieron como dos siglos
hartos de pisar la tierra"

Federico García Lorca