14 de septiembre de 2021

Prólogo de El Contrato Amoroso, de Coral Herrera






Desde que se publicó mi libro Mujeres que ya no sufren por amor, somos cada vez más las mujeres que estamos hartas de sufrir y pasarlo mal, y de vivir de rodillas frente al Señor: nos hemos puesto en pie y tenemos claro que no hemos nacido para ser esclavas del amor.


Durante este tiempo he estado fabricando, junto a mis compañeras del Laboratorio del Amor, las herramientas que necesitamos para liberarnos individual y colectivamente, para llevar la utopía a la práctica, y para dejar de sufrir y empezar a disfrutar del amor. Estamos reivindicando nuestro derecho al placer, al goce y a vivir una buena vida libre de sufrimiento, de explotación y de violencia. Además, estamos sembrando las semillas de la revolución amorosa, y recogiendo ya sus primeros frutos.


Han pasado cuatro años desde que planteé la posibilidad de dejar atrás el romanticismo patriarcal y sustituir las formas tradicionales de relaciones de pareja por los amores compañeros. Pero lo cierto es que esta utopía aún no es posible porque para poder querernos bien y para poder disfrutar del amor, tenemos que poder querernos en libertad y en igualdad.


Y las mujeres, ni somos libres, ni somos iguales.


Para llevar la utopía de los amores compañeros a la realidad necesitamos sustituir la competitividad por la cooperación, y el individualismo por las relaciones de apoyo mutuo. Hay que parar la guerra contra las mujeres, transformar las masculinidades, acabar con las estructuras del pasado e inventarnos otras basadas en la empatía, la solidaridad, los cuidados y el compañerismo.


Ya estamos haciendo la revolución amorosa, pero aún nos queda mucho. Y de momento nosotras estamos solas, porque los hombres aún no se han unido.


Nosotras necesitamos un cambio personal y político que nos permita querernos mejor a nosotras mismas, y entre nosotras, y sobre todo necesitamos acabar con el patriarcado en la cama, en la casa, en nuestra pareja. 


Es una cuestión de autodefensa emocional: no podemos ir desnudas al amor mientras ellos van armados hasta los dientes.


Así que necesitamos un contrato para construir una relación basada en los cuidados y el compañerismo, con nosotras mismas y con nuestras parejas.


En este libro encontrarás ejercicios prácticos y herramientas con las que podrás aprender a negociar, a tomar conciencia de las condiciones en las que estás negociando y a identificar tu posición de poder antes de la firma del contrato. Podrás aprender a usar tu poder para evitar el abuso y la explotación por parte de tu pareja, aprender a cuidarte a ti misma y a cuidar tu relación, y a terminarla si no se dan las condiciones para quererse bien.


Vamos a tomar conciencia de por qué los acuerdos con la persona amada son importantes, cómo comunicarnos sin violencia y de una forma asertiva y amorosa, cómo ahorrarnos toneladas de sufrimiento, cómo practicar la autodefensa emocional, cómo construir una relación igualitaria, sana y con mucho amor del bueno.


Vamos a aprender a utilizar el método de la autocrítica amorosa para nuestro trabajo de desarrollo personal, con el objetivo de mejorar la relación con nosotras mismas, con nuestras parejas y con los demás. También vamos a aprender a cuidarnos cuando estamos enamoradas, cuando nos desenamoramos y cuando nos separamos.


Con los textos, los ejercicios prácticos y las herramientas podrás hacerte muchas preguntas, conocerte mejor a ti misma y entender las estructuras de poder en las que nos relacionamos a diario.


En toda la obra hablaremos mucho del ego y del poder, del arte de la no violencia, de la importancia de desterrar el sufrimiento de la ecuación amorosa. En ella encontrarás muchas claves para trabajar los patriarcados que te habitan, a solas y en pareja, y también encontrarás muchas razones para la rebeldía y la revolución.


Porque trabajando con este libro vas a aprender que el contrato con tu pareja puede funcionar o no, pero que la prioridad siempre es el compromiso contigo misma, y el contrato que firmas contigo misma. Solo así podrás identificar cuándo hay que deshacer el vínculo y liberarnos de relaciones en las que no hay reciprocidad, no nos tratan bien, no nos cuidan bien, y en las que, en definitiva, no disfrutamos sino que además sufrimos.


La primera norma del autocuidado es romper las relaciones que nos perjudican y respetar los pactos con nosotras mismas: traicionarse a una misma es demasiado doloroso. Lo que necesitamos no son guerras internas, sino un oasis de paz, de amor y de luz en nuestro interior.


El amor de pareja es una construcción viva: se transforma y requiere muchos cuidados. Si bien hoy sigue siendo un potente dispositivo de control social sobre las mujeres, también sabemos de su enorme potencial revolucionario, porque el amor romántico no es la única forma de relacionarse: hay muchas maneras de quererse.


La estructura patriarcal nos hace prisioneras y nos pone de rodillas frente a las personas de las que nos enamoramos. Para ser libres podemos renunciar al amor, pero también tenemos la posibilidad de transformar el amor y liberarlo de toda su carga sexista y misógina.


El amor se puede desmontar y reinventar, y para ello hay que cambiar no solo nuestras formas de relacionarnos, sino también de organizarnos social, política y económicamente. Esto significa que si lo personal es político, lo romántico también es político, y que en la medida en que nos liberamos nosotras, también estamos contribuyendo a la construcción de un mundo mejor.


Las mujeres estamos haciendo un trabajo maravilloso para quitarnos la venda de los ojos, para comprender cómo funciona la estafa romántica y cómo nos afecta. Nos estamos sintiendo cada vez más dueñas de nuestra vida, de nuestro amor, de nuestras emociones, y ya no queremos vivir el amor como una experiencia carcelaria.


Nuestros cambios están contribuyendo a cuestionar la hegemonía heterosexual y el sistema patriarcal: leemos, escuchamos a las demás, conversamos, estudiamos, hacemos terapia, asistimos a jornadas, congresos, talleres, cursos, creamos redes y estamos mezclando todo el tiempo nuestros conocimientos teóricos con nuestras vivencias personales.


Los hombres, mientras, están un poco perdidos. Se dice que la crisis de la masculinidad empezó en los ochenta, pero la realidad es que estamos en pleno siglo XXI y muchos siguen actuando y relacionándose igual que sus abuelos. Unos niegan la estructura de violencia y opresión contra las mujeres, otros se hacen preguntas pero se resisten, unos han empezado a trabajar sus patriarcados, pero la verdad es que son pocos los hombres que desean renunciar a sus privilegios y empezar su proceso de transformación.


Este libro puede que les ayude a entender cómo usan su poder y a encontrar herramientas para elaborar sus contratos de amor de una forma igualitaria, justa y solidaria. Pero depende, obviamente, de su capacidad para desobedecer el patriarcado y entrenarse en las artes de la autocrítica amorosa.


Soy consciente de que todo lo anterior supone mucho trabajo: no es nada fácil concebir un contrato en el que nosotras adquirimos conciencia de nuestro poder para negociar, y ellos de su necesidad de renunciar a los privilegios que han tenido hasta ahora. Pero este contrato amoroso es la única manera de poder disfrutar del amor, y para ello hay que abrir mucho la mente, ensanchar nuestros horizontes y disfrutar de los cambios que van surgiendo en nuestro camino hacia la liberación.


Para poder disfrutar tenemos que alcanzar unos pactos que nos permitan cuidarnos y cuidar la relación durante el tiempo que permanezcamos juntos. Para ello, nos hace falta una enorme cantidad de honestidad, valentía, empatía, generosidad, ternura, comunicación, solidaridad, apoyo mutuo, paciencia infinita... Pero también muchas herramientas para revisar nuestro comportamiento y nuestra forma de relacionarnos, para hacer elecciones y tomar decisiones, para ser responsables y actuar en compromiso con nosotras mismas.


Aquí encontrarás muchas de las claves que te pueden ayudar a construir tu contrato desde los valores y principios de la ética amorosa. La ética amorosa consiste en poder relacionarnos como iguales y querernos desde la filosofía de los cuidados y los buenos tratos.


Conocerse mejor a una misma y a la pareja, conocer mejor nuestra cultura amorosa, es esencial para poder romper con el romanticismo patriarcal y para atrevernos a configurar nuestro propio contrato de amor.


Si aprendemos a usar nuestro poder y a negociar nuestros contratos, no solo vamos a vivir mejor nosotras, sino también las demás. Porque este proceso de liberación y de toma de poder es contagioso e influye en todas las mujeres de nuestro entorno.


Cuando todas comprendemos que sí es posible hacer cambios aunque estemos muy enamoradas, y que sí es posible vivir una buena vida libre de sufrimiento, entonces la transformación personal se convertirá en colectiva.


Espero que disfrutes mucho de este camino, sola o en pareja, que puedas llevar al día a día todos los descubrimientos y aprendizajes para que te sean realmente útiles en tu proceso de liberación y en la elaboración de tu contrato amoroso con la persona o las personas a las que quieres.


No te olvides de que no estás sola: somos muchas las mujeres en proceso de cambio, y cada vez somos más.


Coral Herrera Gómez 






¡Ya disponible en papel, pronto en ebook!


¿Quieres ver el índice del "El contrato amoroso"?



Librerías en las que puedes adquirirlo:


Haz click aquí si vives en España.


Haz click aquí si vives en América Latina.


En el resto de los países puedes comprarlo en Amazon


8 de septiembre de 2021

Presentación del nuevo libro de Coral Herrera

 



10 de septiembre, viernes: 

Presentación en la Librería de Mujeres de Madrid


11 de septiembre: 
Firma de libros en la Feria del Libro de Madrid





16 de septiembre: 
presentación en directo en Facebook
a las 19 horas de España


3 de septiembre de 2021

El contrato amoroso: nuevo libro de Coral Herrera Gómez



 

Me siento muy feliz de poder presentaros mi nueva criatura: "El contrato amoroso", un libro con herramientas y ejercicios para que las mujeres aprendamos a usar nuestro poder, a ser asertivas, a decir que no, a poner límites, a hacer autocrítica amorosa, y a negociar con nosotras mismas para cuidarnos mucho cuando nos emparejamos y nos enamoramos. 

Aprenderemos a evaluar si hay condiciones para disfrutar del amor, a negociar el contrato de amor con nuestras parejas, y a terminar la relación en cuanto ya no se den las condiciones para disfrutar del amor. 

¡Os va a encantar!, estoy segura de que nos va a ser muy útil a todas las que estáis emparejadas o pensáis emparejaros proximamente. 

Si queréis cuidaros, ser leales a vosotras mismas  y vivir el amor desde vuestros principios feministas, no os perdáis: "El contrato amoroso. Herramientas para mujeres que negocian con sus parejas", ya podéis adquirirlo en papel en la web de la editorial Catarata, y lo tenéis disponible en varias librerías ya, aunque el lanzamiento oficial será el lunes 13.

En dos o tres semanas lo tendremos en ebook, y llegará a América Latina. Podéis pedirlo en Amazon, pero yo quisiera que mejor lo pidáis a vuestras librerías favoritas.

Aquí tenéis las 3 fechas de presentación, virtuales y presenciales:  

# viernes 10: presencial en Madrid en la Librería Mujeres a las 6:30 de la tarde.

# sábado 11: firma de libros en la Feria del Libro de Madrid a mediodía, caseta 226.

# jueves 16: presentación virtual en Facebook, a las 19 horas de España. 


Si queréis, podéis echarle un vistazo aquí


Más libros de Coral Herrera 

1 de septiembre de 2021

Entrevista a Coral Herrera en Tele Sur

 



Programa "Notables", Jorge Gestoso entrevista a Coral Herrera para TeleSur. 

27 de agosto de 2021

Mujeres que se liberan

 



¿Qué queremos las mujeres? Dejar de sufrir por amor y liberarnos: el feminismo es un movimiento por la liberación de las mujeres. Cada vez somos más mujeres las que queremos liberarnos de las cadenas que no nos permiten volar.

¿De qué queremos liberarnos? De los miedos, de la culpa, de los roles y los mandatos de género, de los complejos y las inseguridades, de la guerra en nuestro interior, de la dependencia emocional.

Queremos liberarnos de la adicción al amor romántico para poder vivir una buena vida, libre de explotación y sufrimiento.

Queremos aprender a cuidarnos y a querernos a nosotras mismas

Queremos aprender autodefensa emocional para trabajar nuestra autonomía, queremos aprender a negociar con nuestras parejas, a poner límites y saber decir que no.

Queremos aprender a usar nuestro poder sin que nadie nos haga daño, y sin hacer daño a nadie.

Queremos liberarnos de los patriarcados que nos habitan, de los estereotipos y los mitos, de los sueños que nos vendieron acerca del paraíso romántico

Queremos dejar de esperar milagros románticos, queremos amar de pie, no vivir de rodillas.

Queremos dejar el pasado atrás, terminar los duelos interminables, y viajar ligeras de equipaje, mirando hacia el futuro,

Queremos construir relaciones igualitarias, libres, sanas, basadas en la ternura y los buenos tratos en las que podamos ser nosotras mismas sin miedo.

Queremos expandir el amor a todas nuestras redes afectivas, para poder vivir rodeadas de gente que nos quiere bien y nos cuida,

Queremos aprender las artes de la autocrítica amorosa y de la no violencia para hacer los cambios que necesitamos para ser mejores personas, y para sufrir menos y disfrutar más del amor.

Si tú también quieres liberarte, ¡vente al curso del Laboratorio del Amor!




METODOLOGÍA

El curso consta de 4 módulos:

  1. AUTONOMÍA Y AUTOESTIMA
  2. AUTOCRÍTICA AMOROSA
  3. AUTOCUIDADOS Y CUIDADOS
  4. LIBERACIÓN

 

DURACIÓN: Cada módulo dura dos semanas. En total, son 8 semanas de curso, pero puedes organizarte el tiempo como desees.

FECHA: 1 de septiembre

HORARIOS: No hay horarios: puedes entrar a cualquier hora, trabajar a tu ritmo y dedicarle el tiempo que quieras a cada módulo.

PRECIO: 100 euros

INCLUYE:

  • 4 masterclass exclusivas de Coral Herrera en formato vídeo.
  • 5 packs de herramientas con lecturas y ejercicios.
  • Cada mes celebramos un encuentro en directo en el que ponemos en común el trabajo que hacemos cada una, compartimos saberes y aprendizajes, y nos acompañamos entre todas.
  • Descarga gratis de todos los contenidos.
  • Acceso libre a la Biblioteca del Amor, donde encontrarás muchos recursos y materiales.
  • Formarás parte de la Comunidad de Mujeres durante todo el tiempo que estés con nosotras.

Puedes apuntarte en mi web: 

www. otrasformasdequererse.com

11 de agosto de 2021

Declaración Universal de los Privilegios del Hombre

 

Ese precioso graffiti que acompaña el texto es de Pich & Avo del 2007 inspirado en una magnífica estatua de mármol titulada el gladiador moribundo de Pierre Julien.


1. Los hombres patriarcales tienen derecho a tener una doble vida: una como hombres respetables y padres de familia feliz, y otra como solteros de oro juveniles. Para poder llevar esta doble vida, tienen derecho a mentir y engañar a sus compañeras.

2. Los hombres tienen derecho a disfrutar de sus escapadas de vez en cuando, y tienen derecho a pedirle a su pareja que sean monógamas y "comprensivas". Si no se pueden escapar, se sienten atrapados en la cárcel del matrimonio, así que es un privilegio completamente necesario para que el sistema patriarcal siga en pie: que los hombres puedan ser infieles de vez en cuando, y puedan perderse y desconectarse del mundo y de sus problemas de vez en cuando. 

3. Los hombres, por el mero hecho de haber nacido hombres, tienen derecho a alquilar, comprar, vender e intercambiar mujeres para satisfacer sus deseos sexuales y reproductivos. Las mujeres son una mercancía para su uso y disfrute, pero también son la materia prima para hacer negocios entre hombres, y para ser explotadas en los burdeles, la industria del porno y las clínicas de compraventa de bebés.  

4. Los hombres pueden esclavizar a una mujer para tener una criada las 24 horas del día, los 365 días al año. Primero se encarga la madre abnegada, luego la elegida para ser la esposa: sólo tienen que enamorarlas y casarse con ellas, y las tienen a su disposición para toda la vida. La obligación de ellas es brindarles servicios sexuales, cuidarles, cuidar el hogar, y cuidar a los hijos e hijas, y hacer de secretaria, cocinera, enfermera, actriz porno, limpiadora, niñera, asistente, contable, psicóloga, planchadora, etc. 

5. Si no tienen posibilidad de tener una esposa, o no les apetece, los hombres tienen derecho a explotar sexual, reproductiva, doméstica y laboralmente a todas las mujeres pobres que quieran. Incluso los pobres pueden explotar a mujeres más pobres para que les cuiden o para que satisfagan sus deseos El mundo está lleno de "mujeres baratas" , sin papeles, sin derechos y desesperadas por alimentar a su familia; cualquier hombre puede aprovecharse de ello. 

6. Los hombres con poder tienen derecho a tener sexo con sus alumnas, empleadas, secretarias y asistentes, cuidadoras, seguidoras y fans, compañeras de trabajo de inferior categoría. El #MeToo ha desvelado como se aprovechan de su poder los cineastas, cantantes, productores, profesores e intelectuales, escritores, empresarios, y cargos políticos, pero casi ninguno ha entrado en la cárcel, y casi todos conservan sus puestos de poder.  

7. Los hombres tienen derecho a tener  relaciones sexuales con las mujeres que no pertenecen a ningún hombre, mujeres que se entiende que son "de todos", como las solteras, las divorciadas y las viudas, o las mujeres de dudosa reputación. Las mujeres "fáciles" pueden, además, ser compartidas en una violación grupal, porque son mujeres "sin hombre", y porque si andan de fiesta con ellos, es porque se lo están buscando ellas solitas.

8. Los hombres acaparan las tierras del planeta, los bancos y las empresas, los medios de producción y comunicación, y ocupan los puestos de poder político, judicial, y económico en la mayor parte de los países del planeta. Tienen derecho a acumular y acaparar lo que quieran, no hay límite para sus ganancias, aunque ello implique el sufrimiento de millones de personas: la sociedad venera e idolatra a los hombres que acumulan poder, riqueza y mujeres. 

9. Los hombres tienen el doble de tiempo libre que las mujeres, porque no tienen doble jornada laboral. Ellos no trabajan gratis como nosotras, cobran un 25% más de salario que sus compañeras mujeres, no les despiden cuando van a ser padres, no les penalizan por la crianza, obtienen más financiación para sus proyectos que sus compañeras. Los hombres tienen más posibilidades de encontrar un empleo que las mujeres, tienen más oportunidades y más tiempo libre para desarrollar su profesión, tienen mucha más credibilidad y autoridad como expertos en cualquier materia que las mujeres. Publican más libros, ganan más premios, les hacen más homenajes, y tienen mucha más visibilidad en medios que sus compañeras mujeres.   

10.Los hombres patriarcales viven como reyes en su propio hogar, en el que disfrutan del privilegio de ser obedecidos, y en el que se haga siempre su voluntad: las normas las ponen ellos. Sus hijos tendrán que seguir con su legado, sus hijas volcarse en cuidarle y en casarse, su esposa tendrá que aguantar sus violencias, y mientras todos le esperan en casa, él podrá entrar y salir del hogar con total libertad. Todos estarán a su servicio. Fuera del hogar tendrá que obedecer a otros hombres, pero dentro, el que lleva los pantalones es siempre el hombre patriarcal. 

11. Los hombres patriarcales disfrutan del pacto de silencio que les protege. Los hombres son cómplices unos de otros, ninguno denuncia a los demás, todos callan para mantener sus privilegios. Además, también los demás les protegemos con nuestro silencio, creyendo que así protegemos a sus esposas o a sus amantes. Las víctimas de sus violencias tampoco denuncian por miedo a no ser creídas, y por miedo a sufrir la venganza de su agresor. Y así es como se mantiene la impunidad, para que nada cambie: los secretos de familia encubren a abusadores y violadores, y a tipos infieles y mentirosos, y ocultan el dolor de las esposas y de sus víctimas. 

12. El mundo está centrado en ellos, los hombres son la medida de todas las cosas. La medicina y los tratamientos médicos se hacen en torno a los cuerpos masculinos, y la salud de los hombres, con lo cual llevan una gran ventaja sobre las mujeres. La mayor parte de las investigaciones se centran en las enfermedades que sufren los hombres, con lo cual las enfermedades específicas de las mujeres quedan siempre en un segundo plano. 

13. Los hombres pueden tener los hijos que quieran, y no tienen la obligación de quererlos ni de cuidarlos. Las tasas de abandono parental nos muestran que ellos pueden embarazar a todas las mujeres que quieran, aunque en algunos países les obligan al menos a pagar la pensión alimenticia de sus hijos. Todos ellos podrán ser cuidados por estos hijos e hijas a los que abandonó si llevan sus apellidos y él cae enfermo, sufre discapacidades o dependencia. No importa si le conocen o no: es un privilegio masculino poder recibir cuidados sin tener que cuidar a nadie nunca. 

14. Los hombres patriarcales tienen el apoyo de los jueces cuando sus delitos son contra niñas y mujeres. Esto implica que si les toca un buen juez, podrán ser absueltos o tener una pena mínima, siempre inferior a lo que le correspondería. Puedes ver casos de estos a diario en los medios de comunicación. Ningún juez ha sido condenado por apoyar a violadores y femicidas. 

15. Los hombres patriarcales tienen el apoyo del poder mediático: cuando cometen delitos contra las niñas y las mujeres, los periodistas buscan la forma de justificar su violencia y de culpar a las víctimas de la agresión que han sufrido. Los rostros de ellos y sus nombres no suelen aparecer nunca en los medios: siempre se expone a las víctimas. Ellos se dedican a perpetuar los mitos sobre violencia machista, y a presentar todos los casos como aislados, para que no parezca un problema social y político. Cuando matan a su esposa o secuestran a sus hijas, nos quieren hacer creer que son buenas personas y que lo hacen por amor. Puedes verlo a diario en la prensa. 

16. Los hombres tienen derecho a saltarse la ley cuando quieran, por eso el 95% de la población reclusa es masculina. Los hombres hacen las leyes, pero ellos mismos se las saltan, por eso practican la corrupción como si fuera un deporte, con entrega total, y por eso en la mayor parte de los países, ni les encarcelan, ni les obligan a devolver lo robado. Los hombres hacen contratos entre ellos para desviar el dinero que ponemos entre todos, directamente a sus bolsillos. 

17.  Los hombres lo hacen mucho mejor todo, por eso los principales científicos, deportistas, intelectuales, artistas, creadores, y héroes de nuestra sociedad son hombres, y por eso han borrado a todas las mujeres importantes de los libros de texto. Los hombres se han aprovechado de sus esposas e hijas firmando sus obras y apropiándose de sus descubrimientos, pero jamás se habla de ello en las escuelas para que las niñas tengan claro que si ellas no salen en los libros es porque las mujeres somos inferiores. 

18. Los hombres patriarcales tienen en sus manos la sexualidad y las vidas de sus compañeras. Aún es legal en algunos países del mundo violar a tu esposa si no quiere tener sexo, o asesinarla si sospechas que te está siendo infiel o si la pillas in fraganti. En los países donde las violaciones en el matrimonio y los femicidios son delito, las matan igualmente. Hablamos de 137 mujeres cada día, más de ochenta y siete mil al año. 

19. Los hombres patriarcales tienen el privilegio de hacer negocios con las armas y de declarar las guerras a otros hombres para colonizar y saquear otros países. En el siglo XX pusieron a toda la Humanidad en peligro con sus bombas nucleares, y destrozaron la vida de millones de personas. En las guerras las mujeres se llevan la peor parte, porque no van armadas: los delitos de violencia sexual contra las mujeres de los enemigos es una costumbre y se ha registrado en todos los conflictos armados entre hombres. 

20. El planeta tierra, bajo dominio masculino, se dirige hacia el desastre y la autodestrucción: todos creen que tienen el privilegio de poder contaminar nuestro pequeño mundo sólo porque son hombres. Las empresas más contaminantes del mundo están lideradas mayoritariamente por hombres. Los efectos del cambio climático los sufren mayoritariamente las mujeres. 


Coral Herrera Gómez 


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7 de agosto de 2021

Día 7. Las Mujeres que ya no sufren por amor, en la Playa del Patriarcado


 

-Paz, lo primero de todo, quiero que sepas que has hecho muy bien en dejar a mi hermano. - dice Ángela mientras estira la toalla y se sienta encima.

-Gracias, Angela, mi vida. 

-Y que no tienes por qué disculparte por lo de ayer. Al revés, tienes que sentirte bien orgullosa. Tus amigas te hicieron una fiesta de la liberación preciosa, y te mereces disfrutar de este momento, que has pasado un año horrible.

-Bueno yo me sentí rara ayer cuando te vi en el bar, porque justo estábamos brindando y me dio cosa, Angela. 

-Pues para nada, yo lo veo muy bien, tienes todo el derecho del mundo a celebrar el divorcio. Por fin eres libre, ahora vas a estar mucho mejor. 

-Bueno, pero yo aún así quería hablar contigo porque te quiero mucho y siempre serás mi cuñada favorita. 

-Y yo te quiero mucho a ti, y me siento muy orgullosa de ti. Por un momento pensé que no ibas a dejarle, que te ibas a quedar a su lado, y no sabía cómo decirte: ¡dejalé, que es un pendejo! Mi madre también quería decírtelo y no se atrevía. Yo no entiendo como después de saber que tiene otra familia te quedaste tanto tiempo.

-Bueno, es el tiempo que necesité para tomar esa decisión. Me puse en terapia, hablé mucho con mis amigas, le di muchas vueltas, y fui dándome cuenta poco a poco de que tu hermano realmente ni me sabe querer, ni me sabe cuidar. 

-Pues no, y no te merece. Tú eres una tía muy grande. Mi hermano es un egoísta y un inmaduro. Te engañó durante tres años y tuvo dos mujeres y dos familias tan tranquilamente. Menos mal que le descubriste. 

-Sí, la verdad es que yo estaba tan enamorada, que me llevé un golpe brutal. Y por eso creo que necesité tiempo para ir asimilando poco a poco. Yo vivía en mi mundo feliz creyendo que tenía una familia feliz, y después del shock, él me quería hacer creer que se pueden querer dos mujeres a la vez…

-Y no estar loco, ya me sé yo el cuento. Es un manipulador, iba de víctima encima. 

Paz se puso a beber agua de su botella. 

-¿Sabes por qué son así los tíos?, porque yo es que no puedo comprenderlo. -dijo Angela, visiblemente cabreada. 

-Yo tampoco lo entendía hasta que me explicaron lo que es el patriarcado. Cuando le pones atención a cómo se aprovechan los hombres de sus privilegios para vivir como solteros y como casados, y para justificar su doble vida, es cuando comprendes en qué consiste la desigualdad y la violencia en la que vivimos. Les importa muy poco cómo se sienten las mujeres de su vida: ellos viven como reyes, y creen que tienen derecho a tenerlo todo. 

-¿Pero es egoísmo, o es machismo?

-Las dos cosas, creo. El machismo está basado en la idea de que sólo ellos pueden hacer determinadas cosas, como ser infieles y tener los hijos que les de la gana con todas las mujeres que quieren. Nosotras en cambio, obligadas a la monogamia. 

-Yo al enterarme le hubiese dejado de inmediato. 

-Sabes que pasa, que me insistía todo el tiempo en que me quería, y yo creía que sin él no soy nada. Pensaba que sola con los niños no podría tirar hacia delante. Pensaba que ya estoy mayor y que no voy a gustarle a nadie, ni voy a volver a enamorar a ningún hombre, ni a tener pareja. Todo eso me hacía quedarme, el miedo y las inseguridades, y el patriarcado que llevo dentro, que me decía: “quédate a su lado que es mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer, y en el fondo, te quiere” No me di cuenta de que el amor no es suficiente, y que quien te miente, no te quiere realmente.  

-Cómo se nos mete dentro el patriarcado, madre mía. 

-Sí, y además está la presión social. Yo pensaba, ¿qué van a decir todos de mí?, ¿que no he sabido cuidar a mi marido?, ¿que soy una cornuda y una fracasada?, ¿que me voy a quedar sola por tonta? Ahora me he liberado de esa presión, me importa un pepino lo que puedan decir de mí, y es un alivio, de verdad. 

-Claro que sí, si te van a criticar de todos modos, siempre es mejor hacer lo que tú quieres y lo que tú necesitas. 

-También es que quiero ser un ejemplo para que mi hija vea que hay que dejar las relaciones cuando no te quieren bien y cuando no te cuidan. 

-Para mí también eres un ejemplo, Paz. Yo te admiro mucho, de verdad. Te veo tan guapa y tan radiante, es como si te hubieses quitado años de encima. ¡Estás mucho más juvenil ahora!

-Gracias, mi amor, la verdad que no ha sido fácil. Ahora me doy cuenta de lo importante que es que todas nosotras os contemos a las más jóvenes qué hay detrás del mito del amor, y por qué nos machacan tanto con el tema durante tantos años. Es súper importante que las chicas de tu edad sepáis varias cosas para que no caigáis en la trampa. 

-¿Qué cosas?

-Pues cosas como que el amor no es una cuestión de suerte, sino que es una estructura de dominación sobre las mujeres. Que nosotras no podemos negociar con los hombres en igualdad de condiciones, porque no somos iguales. Que nosotras somos educadas para ceder, para aguantar, para sacrificarnos, para renunciar, y para dar prioridad al macho, y que no puede ser. 

-Mira, eso se lo digo yo a mi amiga Rebeca, que está a punto de renunciar a una beca en Italia porque su novio no quiere que se vaya de Erasmus. Que si no va, le digo, se va a arrepentir toda su vida. Su novio es un mindundi que le pone los cuernos todo el rato. Le dice que si le quiere de verdad, no vaya, que ahora está pasando un mal momento y la necesita a su lado. Que tiene ataques de ansiedad, dice. Todo el rato se hace el enfermo para que ella se apiade de él. Es un machista, manipulador y egoísta. 

-¿Pues sabes lo que pasa, Angela? Que cuando les pasa esto a las amigas, lo vemos muy claro. Pero cuando nos pasa a nosotras, ya no lo vemos tan claro. Y esta es la cuestión. Yo a una amiga en mi situación la habría dicho: “sal de esa relación inmediatamente”, pero como me pasó a mí pensé: “seguro que puedo con esto”. Además, me autoengañé mucho pensando que podría cambiarle. 

-Es verdad que las mujeres nos autoengañamos mucho. 

-Y cuando te quitas la venda -sigue Paz, que se está untando crema de protección solar en el cuerpo- pues no te lo puedes ni creer. La cantidad de cosas que no has querido ver, la de veces que le has disculpado y has intentado comprenderle, y la manera en que tu ego te hace creer que tu amor es mágico y le cambiará... Encima te sientes culpable porque no supiste verlo o no quisiste verlo. Esta es una de las principales trampas del amor romántico. 

-¿Qué más trampas hay?

-Pues mira, te das cuenta cuando te ves sola en casa después del parto, cuidando la casa y el bebé, y cuidándote a ti misma, y esperando a que vuelva tu marido que lleva tres horas desconectado y no sabes ni donde está. Ahí dices, ¿pero qué hago yo así?, ¿cómo he llegado yo a esto? 

-Qué doloroso. 

-Me costó darme cuenta de que tu hermano solo se ilusionó con la bebé las dos primeras semanas. Luego volvió a su vida de siempre, como si su vida no hubiese cambiado, con su grupo de música, sus entrenamientos de fútbol, sus partidos de fútbol, sus sesiones de gimnasio, sus aperitivos de doce horas con los amigos los fines de semana... Me dejó sola criando, agotada, al frente de todo, y yo la verdad que cuando decidimos tener un bebé, creía que seríamos un equipo frente al mundo. La paternidad le vino muy grande. 

-Yo siempre le he visto muy inmaduro, y muy enamorado de sus amigos, a mi hermano. No ha querido nunca dejar de ser ese chaval guaperas que os conquistaba a todas en la playa. 

-No, la verdad. A mí lo que me da rabia es haberle cuidado tanto y que él no me haya cuidado nada. Y me fijo y así son muchísimos hombres: reciben amor y cuidados de sus mamás, hermanas, esposas, pero no dan nada a cambio. Tu hermano ni pañales cambiaba. Y te ves ahí de criada suya...asumiendo sus responsabilidades, limpiando su mierda, recogiendo su caos, ordenando su vida y su armario, alimentándole cada día... y te das cuenta de que el amor es una estafa. 

-Pero hay parejas en las que los hombres son más responsables y más cuidadores. 

-Sí, las hay. Pero a la mayoría les educan para que vivan como reyes y para que crean que tienen derecho a disfrutar de todo a la vez: su esposa, sus hijos, sus amantes, sus amigos, sus pasiones, y sus escapadas de hombres. 

-Yo no entiendo por qué los hombres se casan, la verdad. No debe ser muy agradable sentirse en una prisión y querer escapar todo el tiempo, y tener que mentir todo el tiempo. 

-Así estuvo tu hermano, y como no podía con una familia, se echó dos. 

-La cuestión principal es cómo detectar a los hombres así para que no nos hagan daño. No es nada fácil, Paz, al principio todos son encantadores y buena gente. Mi hermano le parece buena gente a todo el mundo, pero es un mentiroso y un machista que te ha hecho sufrir un montón.  

-Sí, y yo encima iba de comprensiva y le veía como un pobrecito. 

-A mí ya me han engañado tres chicos, y he sufrido un montón. No quiero que me vuelva a pasar. ¿Cómo detecto a los hombres con los que sí se puede disfrutar del amor? 

-Yo creo que depende en parte del nivel de machismo que tengan. Si son muy machistas, lo más probable es que te ponga a ejercer el papel de su madre y que te mienta todo el tiempo para poder sentirse libre

-Pero, ¿cómo saber si son machistas? Que muchos lo disimulan muy bien. 

-No sé, la verdad. Te diría que los puedes identificar porque no hacen tarea doméstica, ni cocinan, ni limpian. Pero hay hombres que son muy machistas y aun así asumen sus responsabilidades en el hogar. 

-¿Hay hombres honestos, Paz?

-Sí los hay. Son como las meigas, hay pocas, pero haberlas, haylas. 

 Las dos se rieron y abrieron una cerveza fresquita, una bolsa de patatas fritas y una lata de aceitunas. 

-Yo no paro de pensar que si todas las niñas entendiesen cómo funciona el mito romántico, cómo nos somete, cómo nos hace prisioneras en una jaula de oro, cono nos explotan los hombres, pues podríamos ahorrarles a todas mucho sufrimiento. Estamos como esclavizadas por el amor, hay que abrir las jaulas y liberarnos todas

-dijo Paz, llena de esperanza.

-Es que para aprender en la vida hay que sufrir, nos toca pasarlo mal para poder llegar al punto en el que estás tú. 

-Yo creo que no hace falta sufrir para aprender,  al revés. Sería mejor adquirir esas herramientas en casa y en  la escuela sin tener que pasarlo mal y sin poner en peligro nuestra salud mental. Pienso que nosotras tenemos la obligación de contarles a nuestras hijas, sobrinas, vecinas, y nietas lo que es la realidad del amor romántico, para que vayan al amor con mucho cuidado, y siempre conectadas consigo mismas. Si pudiera iría por todos lados hablando de esto, porque yo no me escuchaba a mí misma, no me hacía caso. Ahora que estoy liberada, pues veo que es super importante que nos ayudemos a liberarnos entre todas.  

-Yo y mis amigas hemos aprendido mucho de ti, y te admiramos mucho, Paz. No es nada fácil tomar la decisión de dejar a un hombre enamorada, pero tú nos has demostrado que sí se puede. Que no tenemos por qué quedarnos en una relación en la que no somos felices. Que si no hay reciprocidad, no podemos disfrutar del amor. Tú has querido mucho a mi hermano y él no ha estado a la altura. Y has sabido dejarle para ser libre y para empezar otra vida. 

-Ojalá a mí me hubieran contado la verdad y me hubieran hablado sobre lo importante que es cuidarse a una misma para que el amor no nos anule y no nos ponga de rodillas, y para que podamos quedarnos solo en las relaciones en las que los cuidados sean mutuos. 

-Yo creo que ya lo sabemos, pero a ver, es difícil llevar estas ideas a la práctica. No sabemos muy bien la teoría feminista, pero nos cuesta aplicarla en la práctica, cuando estamos enamoradas, estamos como borrachas.

-Sí, la clave del asunto es que el feminismo sea útil y nos ayude a todas en nuestra vida diaria.

-Pues habrá que entrenar entonces para ir mejorando la técnica, yo creo que es cuestión de ponerse a ello, como cuando aprendes a bailar o a tocar un instrumento. A mí me gustaría entrenar para atreverme a decir lo que siento y lo que pienso, lo que quiero y lo que no quiero, y aprender a decir que no. 

-Es bien difícil ser tú misma cuando te enamoras, pero hay que estar todo el tiempo muy despierta para no dejarnos llevar por la corriente. Que se nos olvida que sabemos nadar todas. 

-Yo lo veo todo muy difícil, porque los chicos se están quedando atrás. Nosotras ahora hablamos otros idioma, ni nos entienden cuando les hablamos del sexo y del amor. 

-Yo creo que ellos también querrían liberarse, si supieran cómo.

-Ellos para qué van a cambiar, si les va muy bien. A nosotras aún nos queda mucho por trabajar, porque son muchos años de cuentos Disney los que nos ha tocado tragar, pero estaría bien que nos enseñaran en el colegio a desmitificar el amor, a entender cómo funciona el patriarcado, y ver con claridad cómo se benefician los hombres de nuestra necesidad de amor. Aunque seamos muy feministas, estamos siempre hablando de chicos, intentando llamar la atención de los chicos, arreglándonos para enamorar a los chicos, soñando con encontrar a nuestra media naranja. 

-Es que nos educan para que les pongamos a ellos en el centro de nuestras vidas y seamos unas yonquis del amor. Y ellos se aprovechan. 

- Mira el novio de la Patri, que a escondidas se ha metido al Ejército y cuando se lo cuenta, le pide que se vaya con él al quinto pino, a no sé qué pueblo, y que deje la Universidad. Vamos, es que hay que tener morro. Estamos diciéndole a Patri que ni se le ocurra. 

-Ojalá no renuncie a sus estudios por él. -dijo Paz, poniendo los ojos en blanco y mirando al cielo. 

-O la Mina, que está muerta de miedo porque no sabe si se ha quedado embarazada, porque él no quiso ponerse condón. O la Karen, que está encerrada en casa pariendo y criando hijos con 20 años, y se ha olvidado de sus sueños. O la Yoli, que cree que puede ayudar a su chico a controlar su ira y a tratarla bien. No hay manera de que entienda que ella tiene que salir de esa relación, y que él debe buscar ayuda si quiere dejar de ser un maltratador. No la pega, pero la insulta y la humilla y la hace sufrir un montón. Y ahí estamos apoyándola, pero yo es que me siento tan impotente....

-Tiene que darse cuenta ella misma, ahora ni se escucha ni os escucha, porque quiere vivir su historia de amor a toda costa.

-Para algunas chicas es una obsesión: se han creído que sus problemas se solucionarán cuando están en pareja, y creen que ahí está la verdadera felicidad. 

-Y cuando te das cuenta de que en realidad ellos dan más problemas que soluciones, ya es tarde. Porque yo me acuerdo de lo a gusto que estaba cuando estaba soltera, y me digo, ojalá no me hubiese casado. Ojalá pudiera convenceros a todas para que no os caséis.

Las dos se echan a reír. 

-Le leí a Coral Herrera en un libro que los hombres, mejor como amantes. Que no los incluyamos en nuestros proyectos de vida, y que disfrutemos únicamente de ellos como si fueran amigos íntimos. Que es mejor que se laven ellos mismos sus calzoncillos, que sean autónomos, y se cuiden a sí mismos. Cada uno en su casita, y nosotras organizadas con nuestras amigas para la crianza y los cuidados.  Y juntarnos solo para follar y disfrutar. O también, pasar de ellos y disfrutar entre nosotras.

-Ah, pues qué buena idea. Así no acabamos de criadas de ellos. Se lo voy a contar a mis amigas. ¿Cómo se llama ese libro?

-Mujeres que ya no sufren por amor. 

-Me encanta. Yo quiero ser una de esas mujeres que ya no sufren por amor, mujeres que se liberan, mujeres que disfrutan de la vida. Como tú ahora, Paz. 


Las dos se abrazan y se mecen un rato en el abrazo. 

Es una maravilla poder escuchar estas conversaciones el último día de mis vacaciones en la Playa del Patriarcado, es como llegar a una isla en medio de un mar patriarcal inmenso. 

Me da esperanzas escuchar a las mujeres que se liberan del mito romántico y a las chicas jóvenes que se lo trabajan para desmontar el mito y no caer en la trampa. 

Y me ha hecho mucha ilusión saber que mi libro les ayudó. 

Hoy me subo a casa feliz, sabiendo que somos muchas las que ya no queremos depender de los hombres ni del amor, sabiendo que cada vez somos más las que estamos abriendo los ojos y empezando nuestro propio plan de liberación. 

Yo siento que esto además es contagioso: cuando una se libera, nos liberamos todas alrededor. Las próximas generaciones nos están viendo volar: nos ven tomar conciencia, quitarnos la venda, hacer autocrítica amorosa, aprender a cuidarnos, y romper las relaciones en las que no nos quieren bien. 

Las mujeres tenemos derecho a vivir una buena vida, al placer y al disfrute. Ya no nos engañan más: las chicas jóvenes cada vez tienen más referentes de mujeres libres que han conseguido salir de su jaula. 

Hay esperanza, me digo. Huele a feminismo en la Playa del patriarcado. El viento de levante trae aires de libertad. 

Coral Herrera Gómez


¿Dónde consigo mi libro Mujeres que ya no sufren por amor? 


¿Dónde están las Mujeres que ya no sufren por amor, cómo puedo unirme a ellas? 





Mis Vacaciones en la Playa del Patriarcado

4 de agosto de 2021

Día 6: Hombres que quieren ser libres: el Juanfran y sus amigos en la playa del Patriarcado.



Hoy el protagonista de mi historia es el Juanfran, un chico que estaba con su pandilla de amigos adolescentes junto a nosotros. Se han pasado toda la tarde jugando en la arena, bañándose en el mar, haciendo peleítas, fumando porritos, y hablando de mil cosas. 

El primero que ha llamado mi atención ha sido Juanfran, porque le veía muy suelto, muy simpático, muy buena gente, y muy divertido. Sus amigos se reían mucho con él, y se notaba que lo adoraban, pero todos se burlaban de él por turnos. 

El líder del grupo le ha regañado porque estaba demasiado cariñoso con él. "Que estás tol rato encima mío, tío, déjame respirar un poco", y ha empezado a ridiculizarle frente a los demás. 

Como Juanfran no paraba de abrazarle, el líder entonces le ha humillado con las dos comparaciones que más daño hacen a los hombres:  "Juanfran, pareces maricón", "eres igual de pesao que mi novia, todo el día encima"

El Juanfran le ha contestado burlón:

-Anda, quillo, no te pongas nervioso que no pasa . Que todos sabemos que te gustan más mis abrazos que los de tu novia. 

Los demás se han reído también, y el chico ha salido corriendo detrás de Juanfran para derribarlo en la arena y hacerle unas cuantas llaves de algún arte marcial. Se han revolcado un rato en la arena cual amantes apasionados, y después se han puesto todos a jugar a la pelota, entre risas y empujones.  

En este grupo masculino de la Playa Patriarcal, se nota que hay chicos muy obedientes al patriarcado, y otros que son más rebeldes. Juanfran es el más libre de todos. No tiene sentido del ridículo y los encandila a todos inventando bailes, canciones y rimas, acrobacias y mimo, imitaciones de famosos, y creaciones de personajes extraordinarios en breves obras de teatro improvisadas. Es un verdadero clown, sus amigos se mueren de la risa con él, y se nota que le quieren mucho, pero tratan de marcar la diferencia con él. 

Le tratan de "personaje", le llaman "loco", le dicen: "tú estás fatal, chaval", "tú no tienes remedio, Juanfran", "tú estás pa que te encierren", "eres un crack, tu reino no es de este mundo" Él es diferente, y parece que se han "resignado" a quererle tal y como es, pero en realidad le admiran mucho. 

Y le admiran tanto que para que no se les note, le ridiculizan cada vez que pueden. 

Juanfran disfruta en su papel de chico extraordinario. Me asombra cómo asume con dignidad el precio que tiene que pagar para sentirse libre y ser él mismo. 

Sabe que sus amigos le envidian porque es un hombre libre. Todos han aceptado que ellos no pueden ser libres, porque saben que no podrían soportar ser objeto de burlas y risas todo el santo día. Así que prefieren perder la libertad y convertirse en soldados del ejército patriarcal. 

Además, ya lo ha dicho el líder del grupo a grito pelado: "Juanfran sólo hay uno, y nos ha tocao a nosotros" Lo que quiere decir el líder es que con un Juanfran en la pandilla es más que suficiente. Es un tío raro, es un tío especial, pero tiene que ser la excepción a la norma.  

Cada uno de ellos tiene un mote: El Negro, el Gordo, el Gafas, el Garrulo, el Marchatrás, el Kinkillero, el Intelectual y el Marqués. El Juanfran es El Juanfran. 

Los que tienen la autoestima más alta, llevan mejor lo de las bromas de los demás. Los que tienen menos autoestima son más inseguros, y cuanto más inseguros son, más poder tiene el soldado patriarcal que llevan dentro. 

En estos dos años he estado impartiendo talleres de masculinidades no violentas a adolescentes con medidas judiciales por violencia machista, así que no puedo evitarlo: cuando estoy en la calle me fijo mucho en los grupos de chicos. Puedo identificar a los obedientes y a los desobedientes, y ver la lucha que libran el soldado patriarcal y el hombre libre en el interior de cada uno de ellos. 

En este grupo, además del Juanfran, también hay varios candidatos a ser Manolo, el protagonista del primer capítulo de esta serie sobre mis vacaciones en La Playa Patriarcal, y otros pocos que podrían liberarse y construir una masculinidad más acorde con los avances del siglo XXI. Todo dependerá de si quieren vivir como reyes o si prefieren relacionarse desde la igualdad, la libertad, y el compañerismo con las mujeres de su vida. Es decir, dependerá de si deciden aprovecharse de sus privilegios o si prefieren renunciar a ellos. 

Les veo caminar hacia el mar: hoy vino poniente y trajo el agua helada. Como a todos les cuesta meterse, empiezan a jugar para salpicarse y para tirarse al agua unos a otros, y obviamente el primero en ser arrojado es el Juanfran, que protesta entre risas y gritos. 

Desde lejos observo la coreografía de la danza acuática, y la forma en que se atraen y se repelen sus cuerpos. Una de las leyes principales del patriarcado es evitar el contacto corporal y las manifestaciones de cariño entre hombres. Se suben unos encima de otros, se revuelcan en el agua, se abrazan y se reducen unos a otros, pero cuando el contacto dura demasiado, uno de los dos lo rechaza, o llega un tercero a poner orden. 

El patriarcado les deja besarse y abrazarse cuando celebran un gol, pero el resto del tiempo, permanece atento para que los hombres no tengan demasiado contacto entre ellos. 

El macho alfa del grupo, al que llaman El Marqués, se ha salido del agua y se ha sentado en su toalla.  Se queda mirando a sus compañeros con una sonrisa de orgullo. Tiene cara de tener buen corazón, pero lleva encima una coraza enorme. Siento que aún es un tipo noble, pero le siento muy rígido, su cuerpo se mueve como si le faltara aceite. Tiene unos ojos verdes preciosos, y es realmente guapo. Es un líder en toda regla, me digo, aunque debe de ser agotador ostentar el cargo de capitán de un grupo de chicos. 

Me pregunté cómo sería yo si hubiese nacido varón. Pensé que quizás sería muy parecida al Juanfran: durante varios años yo también fui la payasa de mis grupos de amigos, porque era la que menos sentido del ridículo tenía, y me encantaba escandalizar a todo el mundo mientras les hacía reír. 

Nunca he soportado la violencia ni las peleas, aunque sí que me he sometido a las pruebas de a ver quién hace más... y he sido un poco lideresa porque me ha gustado ser la gran motivadora de mis grupos. Era creativa, espontánea, y me encantaba contar y representar historias, proponer planes, hacer cosas nuevas, organizar viajes, plantear grandes debates, y estaba siempre amenizando las fiestas y las celebraciones. 

Creo que me parecería mucho más al Juanfran que al Marqués, porque me gusta más disfrutar que sufrir, y me parece muy sacrificado ejercer de líder patriarcal. Debe ser muy castrante no poder ser tú mismo, y no poder mostrar cómo te sientes a nadie. 

Debe de ser muy duro ser un adolescente y estar construyendo tu masculinidad sin apenas ejemplos de masculinidades no violentas y alternativas al modelo hegemónico. Muchos de ellos creen que ser adultos consiste en mutilarse a sí mismos para no sufrir y para convertirse en un robot que ni siente ni padece, como sus héroes. 

Yo nunca habría podido ser un líder patriarcal porque no habría podido soportar tener que reprimir la expresión de todas mis emociones. A los hombres sólo les dejan mostrar la ira y el deseo sexual. Todo lo demás: la ternura, la felicidad, el miedo, la tristeza, las inseguridades, la desolación, la esperanza, etc son "cosas de chicas". Y un hombre sólo puede ser un hombre de verdad si no es mujer, es decir, si rechaza todo aquello que tiene que ver con lo femenino, si hace todo lo contrario de lo que hacen las mujeres. 

Lo que he aprendido trabajando con adolescentes es que el proceso de dominación nunca es total: dentro de todos nosotros y nosotras, los seres libres que albergamos se resisten ferozmente a ser esclavizados. 

La teoría es que todo líder patriarcal tiene que evitar mostrarse vulnerable, evitar desnudarse por completo, y no abrir su corazón. Tiene que desconfiar de los demás, protegerse, ocultar su fragilidad, aparentar ser un tipo duro, y estar muy seguro de sí mismo. 

No pueden ser ellos mismos porque siempre tendrán dentro y alrededor ese soldado patriarcal que vigila y que le dice constantemente cómo tienen que andar, cómo se tienen que sentar, cómo deben hablar, de qué se puede hablar y de qué no, cómo deben usar su poder para dominar al resto y acumular más poder, cómo deben responder a los ataques, cómo tienen que atacar a los demás. 

Casi todos los niños, desde que son pequeños, están condenados a pasarse la vida demostrando lo machos que son. No tienen escapatoria: los demás van a pedirles pruebas de su virilidad constantemente. 

Si deciden no obedecer, tendrán que asumir el castigo y el precio que hay que pagar por ser un disidente del género masculino. 

Si en cambio quieren ser líderes u ocupar los puestos más altos en la jerarquía, tendrán que demostrar que son fuertes, valientes, que son autoritarios y dominantes, que son capaces de ponerse en peligro para obedecer las leyes. 

Una vez arriba, el líder no puede mostrar debilidad con aquellos que no le rinden pleitesía, porque está en juego su propia posición en la jerarquía. Tiene que parecer el protector de todos ellos: les va guiando en el camino, les va mostrando las normas, y no se puede permitir el lujo de caer, porque entonces perderá todo su poder y será objeto de las burlas y las humillaciones de los demás. 

Algunos de los líderes son capaces de pedirle a sus seguidores que arriesguen su vida para demostrar lo machos que son, y para pedirles pruebas de su lealtad. Por eso muchos adolescentes no llegan a adultos en América Latina: en las maras y en las bandas sólo se aceptan machos violentos, sacrificados y disciplinados.

Una de las cuestiones más importantes para el líder es evitar la homosexualidad en el grupo, pues el patriarcado les prohíbe gozar entre ellos, y al mismo tiempo, su misión es dirigir el deseo sexual de sus muchachos hacia las mujeres. 

Muchos niños se han pasado toda su vida rechazando a las niñas y tratando de no ser como ellas, pero cuando llega la pubertad, tienen la obligación de tener sexo con alguna de ellas para demostrar su virilidad. 

Para muchos no es fácil porque no saben muy bien cómo relacionarse con "las otras". 

El líder premiará a los chicos que logren follar con ellas, y castigará a los que se enamoren con burlas y bromas crueles. 

Para los machos patriarcales, las mujeres no pueden ser compañeras, ni amigas, ni cómplices: somos siempre las enemigas. Ellos no deben enamorarse si quieren ganar en la batalla del amor. Porque con nuestros encantos, las mujeres podemos cazarlos, domesticarlos y someterlos. 

Y ninguno quiere perder ni ser dominado. Para no enamorarse, los hombres tienen que dirigir su admiración hacia otros hombres, y cosificar a las mujeres como si solo fueran cuerpos que sirven para  demostrar que su apetito sexual es incontenible y poderoso, y para ganar puntos frente a sus amigos. 

La amenaza del patriarcado es que si se enamoran, perderán su poder y su libertad.

El consejo que les da el patriarcado: con las mujeres, sólo sexo. Gratis, o pagando. Con su consentimiento o sin él. Son objetos para eyacular y para alardear de su virilidad.  Pierde el que se enamora. 

Gana el que es capaz de conquistar muchas mujeres sin enamorarse de ninguna. Cuantas más logre enamorar y penetrar, más puntos gana en la jerarquía patriarcal. 

Por eso cuanto más obedientes al patriarcado son los hombres, más les cuesta conectar con sus compañeras, y más difícil les resulta disfrutar del sexo y del amor.

¿Cómo seduce y premia el patriarcado a los chicos para que obedezcan, y al líder para que asuma su función de educador, vigilante y carcelero? Les ofrece privilegios. El más importante, el de recibir cuidados toda su vida por parte de su madre y su esposa, sin tener que cuidar a nadie, y el segundo, el  privilegio de la doble vida: todos los machos pueden vivir como respetables padres de familia, y a la vez, como juveniles solteros de oro. 

Además de los beneficios que tiene ser hombre en nuestra sociedad: ellos tienen más derechos y oportunidades en todo el planeta. Son los amos del mundo. 

¿Cómo actúa el patriarcado contra los rebeldes? El soldado patriarcal va bien armado: usa las burlas y las bromas crueles, las comparaciones con homosexuales y mujeres, y por último el desprecio y la humillación. Son los castigos que soportan los díscolos y los herejes: el líder debe marcarle la senda correcta a seguir, y demostrar a los demás cuales son las consecuencias de atreverse a transgredir los mandatos de género.  

No se dan cuenta, pero son todos ayudantes del líder, aunque a veces también ellos mismos se acerquen al límite. No sólo deben respetar la ley patriarcal, sino además imponerla sobre los demás. Cuanto más represores sean con los demás y consigo mismos, más puntos tendrán en la jerarquía de la masculinidad. Este mecanismo es muy eficaz para que todos estén alerta, vigilándose unos a otros, esperando para saltar en cuanto uno cometa una transgresión o cruce la línea. 

No hay más que ver a Juanfran bailando en el agua y pegando grititos que avergüenzan a los demás. Cuanto más vergüenza sienten y más le mandan parar, más gritos pega. Hasta que uno le hace una aguadilla eterna, y lo callan. Después de unos segundos de tensión, otro le pide al de la aguadilla que lo libere, que ya está bien. Y Juanfran puede volver a salir a la superficie a respirar.

Juanfran no es el único que transgrede: a veces, cuando están relajados,  a cualquiera de ellos le sale el hombre rebelde que llevan dentro, rompen con la norma, y aguantan después el chaparrón de burlas. Es divertido escandalizar a los otros, y además así pueden descansar: estar siempre haciendo de macho es agotador. 

Me encantaría acercarme a ellos, hablarles del tesoro, y darles el mapa y las pistas para que lo encuentren por sí mismos. Porque como os contaba antes, trabajando con varones adolescentes me he dado cuenta de que muchos de ellos, por muy machistas y violentos que sean, están deseando liberarse del carcelero que tienen dentro. 

Cuando empiezan a reflexionar sobre su forma de moverse, de relacionarse y de tratarse entre ellos, es cuando descubren, sorprendidos, a este soldado que llevan dentro. Una vez que lo ven, son capaces de elegir si quieren o no liberarse. 

No es fácil, porque el patriarcado les seduce con los privilegios constantemente, y porque sus ejemplos a seguir son guerreros violentos, narcos, mafiosos, traficantes, empresarios y multimillonarios que acaparan todo el poder, las riquezas, y las mujeres. Esos son los modelos que les ofrecemos en nuestra cultura: hombres dominados por su ego y su ansia de poder, tipos mutilados, egoístas, violentos, insaciables, destructores. 

Apenas hay modelos de héroes rebeldes que se lo trabajen para liberarse de sus patriarcados, ¿cómo van siquiera a imaginar que ellos también pueden liberarse?  

A lo largo de este tiempo, he conocido a muchos niños y adolescentes que desean liberarse del régimen tiránico al que viven sometidos, y casi todos se sienten muy solos en su lucha contra el soldado patriarcal que llevan dentro. 

Siempre que trabajo con ellos, pienso en el cambio social que podríamos conseguir si les diésemos herramientas para que aprendan a identificar el patriarcado, y a entender por qué y cómo se reprimen a sí mismos. Mi experiencia me ha demostrado que si les ofreces herramientas para cuidarse y cuidar a los demás, para imaginar al hombre que les gustaría ser, para atreverse a desobedecer, se les activa la imaginación y les entran ganas de romper las cadenas que les impiden volar. 

Algunos de ellos empiezan a soñar con poder quitarse la máscara, la armadura y las armas para caminar desnudos y relacionarse sin miedo. 

Otros sueñan con poder salir del armario algún día, y poder contarles a los demás cómo son, qué desean, de quién se enamoran... sin miedo a sufrir rechazo, burlas o comentarios despreciativos. 

Otros sienten una enorme contradicción interna cuando están con hombres libres: les admiran y les temen a la vez. 

Y otros sienten un rechazo total: cuanto más miedo sienten, más atacan a los hombres que les demuestran que hay otras formas posibles de ser hombres. Para ellos son una gran amenaza porque les rompen los esquemas y les muestran los barrotes de la cárcel en la que están. 

La esperanza está en todos aquellos que aún no han sido derrotados. Cuando ven claro que ser rebelde, en realidad, consiste en poder ser ellos mismos, empiezan a imaginar cómo sería vivir libres de miedo al qué dirán, y a las burlas de los demás. 

No es fácil asumir que la peor cárcel es la que llevan dentro, ni desalojar al policía de su interior: la presión social que tienen alrededor es fortísima. El bombardeo que sufren a diario en los medios de comunicación es constante. No es fácil ir a contracorriente en un mundo lleno de machismo, misoginia y homofobia. Y pienso que tenemos que proteger y apoyar a todos los que sueñan con ser libres.  

A mí me hace muy feliz ver a tipos como El Juanfran, que viven tan a gusto sin tener que competir con los demás, sin vivir siempre en estado de alerta, sin tener que esconderse bajo el disfraz de macho patriarcal. Pero también siento angustia porque fuera de su grupo de amigos, corren el peligro de ser retados y agredidos por otros machos. 

La disidencia de los hombres libres se reprime con mucha violencia, así que hay que ser muy valiente y tener la autoestima muy alta para ser quien realmente quieres ser, y para vivir a tu manera, desobedeciendo las leyes del patriarcado. 

¿Se imaginan el cambio radical que experimentaría nuestra sociedad si les ofreciésemos en la escuela las herramientas que necesitan para ver el patriarcado?, ¿se imaginan si pudieran aprender a usar su poder de manera que no someta a nadie?, ¿y si pudieran identificar sus privilegios, y renunciar a ellos?. 

También habría que ofrecerles herramientas para hacer autocrítica, para aprender a gestionar sus emociones, para relacionarse en libertad y en igualdad, y lo más importante: herramientas para aprender a cuidarse a sí mismos, a los demás, y al planeta. 

En una sola generación, podríamos abrir las puertas de todas las jaulas y verlos volar en libertad. Necesitamos millones de hombres libres, pienso, mientras miro a Juanfran, que en estos momentos está haciendo uno de sus números ante sus amigos. 

Bailando en la arena se acerca al Marqués, le besa en la mejilla por sorpresa, y da un salto hacia atrás. Todos ríen y el líder lo persigue para reducirlo en el suelo: se tumba encima de él y ambos se revuelcan por la arena mientras los demás les jalean. Sí que tiene razón Juanfran: al Marqués le encantan sus besos y sus abrazos. 

El sol empieza a ocultarse y sopla viento de poniente. Cuando ya hemos recogido y empezamos a caminar para salir de la Playa del Patriarcado, escucho a Juanfran cantando apasionadamente a Nino Bravo. Me vuelvo y le veo frente a sus amigos, con su micrófono imaginario en alto, cantando a pleno pulmón: 

"Libreeee, como el sol cada mañana, yo soy libre, como el mar. Libreeeeeee, como el ave que escapó de su prisión, y puede al fin volar. Libreeee, como el viento que recoge mi lamento y mi pesar, camino sin cesar detrás de la verdad, y así sabré lo que es, al fin, la libertaaaaaaaad"

¡Bravo, Juanfran! Te dedico este post con todo el amor del mundo. Gracias por existir. 

Coral Herrera Gómez 


¡Mañana más!


Capítulos anteriores de Mis Vacaciones en la Playa del Patriarcado

Día 1: Mujeres que no tienen vacaciones, en La Playa Del Patriarcado

Día 2: Las tetas liberadas, en la Playa del Patriarcado 

Día 3: La tormenta en el Mediterráneo, en la Playa del Patriarcado. 

Día 4: Las familias felices, en la Playa del Patriarcado

Día 5: Una cita romántica, en la Playa del Patriarcado 


Leer más post de Coral Herrera sobre Masculinidades 

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3 de agosto de 2021

Amor mutuo y cuidados recíprocos



Si tu gente te ayuda con la mudanza cuando te cambias de casa, 

si te cuidan después de una operación o cuando enfermas, 

si te prestan dinero cuando lo necesitas, 

si te dedican tiempo cuando estás pasando un duelo o un momento difícil, 

si están pendientes de tu examen, 

si te acompañan a despedirte de tus seres queridos cuando se van, 

si se alegran por tus éxitos, 

si te escuchan con amor cuando necesitas desahogarte, 

si te ofrecen su perspectiva y te brindan sus consejos cuando estás perdida,

si te ayudan a hacer autocrítica para que puedas hacer los cambios que necesitas para estar mejor,

si celebran el cumpleaños y festejan contigo las buenas noticias, 

si te animan con tus proyectos, 

si te felicitan por tus logros y te apoyan en tus crisis, 

si te ayudan en el posparto y en la crianza,

si te cuidan a tu perro cuando viajas, 

si te ofrecen ayuda cuando te quedas sin ingresos o sin empleo,

si se preocupan por tu bienestar y contribuyen a tu felicidad,


si están ahí para cuando los necesitas, 


recuerda que el amor se construye sobre la reciprocidad, 

y que solo es amor del bueno si los cuidados son mutuos.


#cuidados #reciprocidad #amormutuo #amordelbueno

2 de agosto de 2021

Día 5: La cita romántica... en la Playa del Patriarcado



Hoy fuimos a tomar el aperitivo al chiringuito patriarcal. En la mesa de al lado estaban una chica y un chico, los dos muy guapos, en su primera cita. Ella tenía una rosa roja en las manos y la olía sonriente. Se les notaba porque estaban nerviosos, y porque él comentó en un momento dado que no se la imaginaba tan alta. 

- Jajja, es que a los hombres les cuesta salir con mujeres más altas que ellos, pero tú no tienes complejo de inferioridad con una tía como yo, ¿a que no? 

Yo sonreí por dentro. 

El chico se puso a presumir de su coche nuevo en voz muy alta, mientras yo, con mis lentes violetas, miraba a los camareros y camareras correr de un lado a otro, cubiertos de sudor, resoplando tras sus mascarillas. Me estaba poniendo mala con el trato del chico guapo y los comentarios despreciativos que hacía sobre el chico que les estaba sirviendo. 

El guapo hablaba muy alto y se creía muy gracioso, pero a la chica guapa se le estaba borrando la sonrisa poco a poco. Yo pensé, ojalá se le borre toda de pronto y se de cuenta de qué clase de persona tiene enfrente. 

El chico montó dos escenas por algo relacionado con la comida que les habían servido, y luego le soltó a la acompañante: "estos maricones no sirven para nada" 

- Mi hermano es maricón. -le dijo ella. 

- Bueno, yo no tengo nada en contra de los maricones, lo que quería decir es que este tío es un flojo que no vale pa' camarero. 

Yo resoplé y ella se movió incómoda en su asiento. 

El guapo siguió hablando, en menos de media hora soltó decenas de comentarios clasistas, machistas, y homofóbos. Cuando llegó el vendedor ambulante ofreciendo gorras y gafas de sol, el tipo lo trató fatal. Y la chica no pudo más: 

-Tú eres un votante de derechas, me parece a mí. Muy, pero que muy de derechas. 

- ¿Y qué problema hay con eso, vamos a ver?

- Que no me gustan los votantes de derechas. Que mi padre es un albañil que no sabe ni escribir, mi madre es gitana, mi hermano es maricón, yo soy peluquera. Yo vivo en el barrio del Boquetillo, y tú vives en Puerto Banús, eres un hijito de papá, un maleducado, y un privilegiado que se cree superior por tener un cochazo. Eres muy guapo pero eres un maleducado y aquí dentro no tienes ná. -se señaló el corazón y luego la cabeza.-No nos vamos a llevar bien, ya lo estoy viendo yo, así que mira, lo dejamos aquí. 

Ella se levantó, cogió su teléfono móvil, dejó un billete de diez euros, y se fue de la mesa. El se quedó como en shock, sin saber qué decir, tenía la cara roja de la humillación. 

"Puta de mierda", masculló entre dientes. 

Yo estaba super feliz, ¡qué mujer más valiente y hermosa! Y el camarero estaba también feliz, se le veía la sonrisa tras la mascarilla. 

Me pareció un regalo de la vida ver una escena tan feminista en un chiringuito patriarcal. 

Sentí que la victoria de esta mujer es la victoria de todas nosotras: pudo reconocer, en menos de una hora, que tenía delante un tipo odioso y violento, y fue capaz de verlo claro aunque hubiese acudido a la cita ilusionada.

Ojalá pudiéramos todas verlo tan rápido. En realidad, en la primera cita puedes obtener muchas pistas para saber si estás frente a una buena persona con solo fijarte en cómo trata a los camareros y las camareras, y los comentarios que hacen sobre ellas. Por muy guapo que sea, si no trata bien a las personas que le están sirviendo, no te conviene. Si sufre enfermedades de transmisión social, no te conviene. Y si no tienen control sobre sus emociones y estalla cuando se enfada, tampoco te conviene y además es un peligro. 

Porque si no trata bien a un camarero, no va a tratarte bien tampoco a ti cuando tenga confianza y no hagas las cosas como ellos quieren. 

En este caso el tipo se veía tan arrogante, tan pedante, tan seguro de sí mismo, y con esos aires de marichulo que se cree superior, que estaba bien claro que era un patán. Me puse a pensar en lo mucho que les gusta a los reyes de este estilo ejercer su poder contra la servidumbre, y los espacios en los que este tipo de hombres se sienten los amos del mundo: la casa, el burdel y el bar. Estos son los tres grandes templos de la masculinidad patriarcal. Lugares en los que pueden expresar sus deseos y esperar a que las personas que les sirven corran para complacerles, gratis o pagando. 

Estos reyes van de demócratas pero en realidad defienden a capa y espada la monarquía del patriarcado. No importa que sean pobres: tienen mentalidad de ricos, y comparten con ellos algunos de sus privilegios. Les encanta dar órdenes y sentirse obedecidos. Les gusta tener el poder, les encanta exhibir su belleza y sus habilidades deportivas, les encanta atrapar todas las miradas cuando van subidos en sus motos acuáticas o en sus cochazos. A los demás nos miran por encima del hombro, o a lo lejos, orgullosos de sentirse tan importantes. 

Siempre me quedo alucinada cuando veo a estos hombres de clase trabajadora tratar mal a sus esposas-criadas y a los camareros y camareras. No les da vergüenza, aunque ellos mismos trabajen sirviendo en empresas que no son suyas. Y es que aunque sean camareros, siempre tendrán disponible, por haber nacido hombres, servicio doméstico y sexual. Gratis o pagando: es un privilegio masculino universal: hasta el hombre más pobre de la Tierra tiene a una criada que le limpia los calzoncillos, le escucha cuando está deprimido, le cuida cuando está enfermo, y le cubre todas sus necesidades básicas. Una asistenta personal disponible las 24 horas, los 365 días del año, que prioriza tus necesidades y apetencias por encima de las tuyas. 

Le doy un sorbo a mi sangría pensando que el día en el que logremos la autonomía económica y emocional de todas las mujeres, ellos se quedarán sin sirvientas, no podrán hacer uso de sus privilegios, y caerá el patriarcado. 

El día en que acabemos con su reinado, se quedarán solos, como el patán con cara de guapo y con mentalidad de rico al que le acaban de dar plantón delante de todo el mundo.

Hoy mi post va dedicado a esta mujer tan inteligente y resuelta que supo leer las señales a tiempo y se largó enseguida de su cita romántica.  Gracias porque nos inspiras a todas. 

Coral Herrera Gómez  


Capítulos anteriores:

Día 1: Las Mujeres sin vacaciones, y los manolos. En La Playa Del Patriarcado

Día 2: Las tetas liberadas, en la Playa del Patriarcado 

Día 3: La tormenta en el Mediterráneo, en la Playa del Patriarcado. 

Día 4: Las familias felices, en la Playa del Patriarcado

Día 5: Una cita romántica, en la Playa del Patriarcado 

Día 6: Hombres que quieren ser libres: el Juanfran y sus amigos en la Playa del Patriarcado



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