30 de agosto de 2011

"El futuro es Queer"



Vivimos en un mundo marcado por la desigualdad y las jerarquías. En Occidente, el capitalismo, la democracia y el patriarcado han impuesto la división del mundo en grupos y subgrupos con diferentes grados de poder que se diferencian entre sí por categorías abstractas como el género, el idioma, la raza, la clase socioeconómica, la religión, etc. A base de etiquetas, los humanos nos clasificamos para diferenciarnos unos de otros y establecer posiciones de superioridad e inferioridad en forma piramidal, por eso en el libro “Más allá de las etiquetas”  defiendo la idea de que el futuro no consistiría en anular las diferencias, sino tomar conciencia de que éstas nos enriquecen, integrarlas como elemento de conexión, unión e igualdad.

“Ir más allá del género puede salvarnos no sólo de las jerarquías de género, sino también de otro tipo de categorías que, más que unirnos, nos desunen”

Creo que el futuro es queer, y creo que su propuesta teórica y política de transgenerizar la realidad, ir más allá del género, puede salvarnos no sólo de las jerarquías de género, sino también de otro tipo de categorías que, más que unirnos, nos desunen. En la actualidad posmoderna se nos han venido abajo muchos esquemas que antaño parecían estructuras sólidas y que hoy no se sostienen por sí solas. No sé si algún día todos los estereotipos y roles patriarcales se vendrán abajo (tanto a nivel sociopolítico como a nivel simbólico), una vez deconstruidos teóricamente, pero sí creo que el patriarcado está diluyéndose lentamente, al menos en las estructuras sociopolíticas.

Poco a poco, la gente está escogiendo unos caminos más abiertos, plurales y móviles para ser y para relacionarse. Las identidades posmodernas son cada vez más cambiantes; pese a la americanización de la cultura (término que utiliza Romá Gubern para hablar de la globalización), creo que estamos viviendo procesos de resistencia contracultural que permiten la fusión y la hibridación de formatos, de estilos de música, de corrientes artísticas, de teorías y de géneros. Por esto creo que en el futuro las diferencias tendrán más que ver con el status socioeconómico y factores como la personalidad, los gustos y aficiones, las costumbres o la profesión.

Estamos hablando de los países desarrollados y democráticos, obviamente. Y dentro de ellos, me refiero concretamente a la pluralidad de identidades de los habitantes de las capitales del mundo, que viven en islas de posmodernidad individualista y consumistas donde el anonimato y la libertad de movimientos es mucho mayor que en el mundo rural, en el que aún prevalecen códigos de la tradición patriarcal más misógina.

Creo que sólo cuando el código negativo deje de ser lo femenino, los hombres podrán adquirir cualidades, gestos, maneras y formas de relacionarse más “femeninas” sin miedo a perder su identidad personal, pues ésta ya no estará basada tanto en la virilidad como en otros factores. Las mujeres también podremos situarnos en el estar frente al ser, es decir, cambiar nuestra orientación sexual o performatividad de género y adoptar otros roles, otras actitudes vitales intermedias, moviéndonos en ellas a nuestro antojo.

Esto liberará enormemente nuestras relaciones porque dejaremos de ser unos y otras, para fusionarnos en una especie de arroba simbólica que incluya todas las identidades en sus diferentes etapas, todas las sexualidades sean normativas o no, todas las posibilidades de ser, de darse y de relacionarse.

“En lugar de buscar nuevas formas de clasificación, tenemos que lograr deshacernos de las etiquetas y buscar en la indefinición todas las posibilidades que se nos ofrecen cuando salimos del mundo bicolor pensado en dos dimensiones”

Hasta entonces, hacer el camino consistirá en derribar todos los supuestos patriarcales que refuerzan las categorías de género y la división del mundo en dos polos opuestos. Para ello tendremos que seguir analizando los mitos de nuestra cultura patriarcal, y será necesario deconstruir los estereotipos, destripar la clave de los roles, cuestionar las ideas y los hechos dados por supuestos, y explicar la forma en que los condicionamientos patriarcales influyen en nuestra identidad, nuestra sexualidad y nuestras emociones.
Identificando el modus operandi de esta ideología hegemónica podremos poner en cuestión qué es la normalidad y qué es la desviación, a quién le interesan las jerarquías que generan desigualdad, y qué beneficios obtenemos hombres y mujeres con la eliminación de esta categoría binaria hombre-mujer de corte esencialista que no es universal, ni eficaz para explicar la complejidad humana.

En lugar de buscar nuevas formas de clasificación, lo que tenemos que lograr es deshacernos de las etiquetas y buscar en la indefinición todas las posibilidades que se nos ofrecen cuando salimos del mundo bicolor pensado en dos dimensiones. En el área de la sexualidad ocurre lo mismo: es hora de superar la genitalidad, de dejar de rendir culto al falo, de exigir eyaculaciones completas y orgasmos contabilizados… es hora de explorar el cuerpo, de ampliar el erotismo y expandirlo por toda la piel.

“Asumir que lo personal es político es reivindicar la experimentación con nuestros cuerpos e identidades; es dar paso al poder del deseo, de la imaginación y del juego, necesarios para lograr una sociedad más justa, libre e igualitaria.”

Y para ello tenemos que dejar de pensar en lo que deben de ser los hombres y las mujeres en la cama; es mucho más divertido intercambiar roles, rebasar los límites impuestos, dejar de diferenciar entre amor y sexo, incluir la ternura en la aventura ocasional, atrevernos a expresar emociones, aunque el patriarcado nos diga que unos no lloran y las otras son de lágrima fácil.

Las identidades y los cuerpos han de poder ser explorados fuera de las cadenas del mundo bidimensional que contempla la realidad en blanco y negro.

Atreverse a superar las categorías ontológicas que nos definen y nos otorgan un papel concreto en la sociedad supone poder reinventarse las veces que un@ quiera, y ampliar el horizonte mental para poder abarcar el mundo sin prejuicios y sin miedos, de una manera mucho más enriquecedora y compleja que hasta ahora.

Si vamos a conseguirlo o si el patriarcado seguirá inscrito en nuestros cuerpos, manejando nuestras emociones y deseo, coleteando unos siglos más, es algo que no sabemos; pero tenemos que ponernos ya a la tarea para dejar atrás el pasado y dar paso a lo nuevo, a través del afán revolucionario y la alegría de vivir.

Asumir que lo personal es político es reivindicar la experimentación con nuestros cuerpos e identidades; es dar paso al poder del deseo, de la imaginación y del juego, necesarios para lograr una sociedad más justa, libre e igualitaria. Las etiquetas impuestas desde arriba no son sino expresiones del miedo de la sociedad a lo diferente y al caos; por eso frente a la rigidez de la definición proponemos la flexibilidad de lo ambiguo, la aventura de la incertidumbre, y la necesidad del cambio.

El camino es la búsqueda: el ser humano es un ser que busca la aventura y la novedad, que le encanta hacer frente a los desafíos, que lucha por mejorar sus condiciones de vida, que necesita escapar de la prisión del presente a base de multiplicar realidades en una suma enriquecedora y no excluyente.

Dejémonos, pues, llevar por nuestra naturaleza deseante y nuestro insaciable afán de aventuras y retos para probar nuevas formas de ser, de quererse, de estar en acción. Yendo un poco más allá de las normas, rompiendo verdades dadas por supuesto, explorando nuevos caminos, deshaciéndonos de las etiquetas…


Coral Herrera Gómez

Artículo publicado en Pikara Magazin el 11 de Abril de 2011: http://www.pikaramagazine.com/?p=2775


Para leerlo en francés: "El futur est queer",
 trad. Babeth Genais.

24 de agosto de 2011

Amores Sin Sexo







“En las contradicciones de la sociedad individualizada, la relación con el otro género se convierte muchas veces en motivo de dolores y heridas. Para cuidar la economía del presupuesto psíquico los hombres y las mujeres empiezan a desarrollar estrategias para disminuir el riesgo, o sea, formas de comportamiento que incorporan intentos de autoprotección. Señales evidentes de ello se observan en gente que tiene miedo a comprometerse, y sostienen una desconfianza frente a cualquier forma de vincularse, 
pues quien de entrada no quiere concebir grandes esperanzas no sufrirá grandes decepciones” 
(Elisabeth y Ulrick Beck)



Las relaciones amorosas sin sexo son estrategias para sobrevivir en un mundo individualista en el que todo el mundo se organiza de dos en dos. La pareja heterosexual tradicional es el modelo que la mayor parte de la gente sigue, de modo que los y las que no tienen pareja acuden a los eventos sociales y su soledad se hace más evidente, sea o no elegida.  En los actos sociales, bodas, entregas de premios, cenas de navidad, comidas familiares etc. la soltería se nota porque los espacios y la estructura del evento están hechos para las parejas heterosexuales: todos se sientan junto a la pareja, y lo que se hace es tratar de juntar a los solteros a ver si abandonan su cruel condición.

En este mundo de dos a dos, sin embargo, es cada vez más común que establezcamos alianzas de cariño y ayuda mutua para hacer frente a la soledad con personas con las que no establecemos vínculos eróticos, sino afectivos. Gente a la que queremos, con la que nos gusta compartir nuestro tiempo, con la que tenemos una relación sincera y profunda. Puede ser un ex novio, una cibernovia, un amigo homosexual, una compañera de trabajo, un futuro amante, un grupo de gente de tu infancia.


1 de julio de 2011

QUEER LOVE MANIFESTO







1. Queer Love is a process to enjoy, not a goal to be reached.

2. Queer Lovers deny the traditional love stories that sell promises of everlasting happiness, and want to finish with the exclusivity over cocks, pussies and hearts of the people.

3. Queer lovers reject the tyranny of the orgasm and expand to the entire body eroticism without being stuck in the genitals, enhancing the sensitivity of all parties, discovering new ways of sex beyond the genital pleasure.

4. Queer lovers do not desire eternity and we don’t fall in the trauma of divorce, because we enjoy the stories until they are finished. We feel happy to live them, because we don’t feel we have lost anything or anyone "forever."

5.  Queer lovers reject the hell of forced cohabitation, and we don´t idealize people, we like people as they are. We don’t believe in the monogamous heterosexual reproductive model imposed on us by the cultural industries through the audiovisual stories.

That is because queer lovers do not suffer frustration about romantic love; we love to enjoy life, sex and emotions with people of flesh and bone.

6.  Queer Love advocates relationships based on freedom and the autonomy of the lovers. We try to break with the traditional division of gender roles and we don’t share the tasks by an unequal and unfair way.

7.  Everyone has the right to live their performances of love created between two or more people to live a fictional illusion through the body and eroticism. We can also live virtual love, impossible or platonic loves, at the age we want and with whom we please.

8. The Queer love advocate a society where eroticism is free of emotional and physical repression, and where all the people can engage in freedom and the way they like. That's why every queer love is different, as there are so many people that don’t fits in the normal straight, homophobic, misogynist and oriented to reproduction model.

9. Queer lovers are people of the suburbs, but we do not exclude anyone. Queer movement includes men, women, intersex, transgender, transvestites, queers dykes, prostitutes, hustlers, blacks, Latin’s, heterosexual people… Because on queer fits all ages and socioeconomic classes, all tastes, all races and religions without any way of discrimination.


10.   Queer Love is bisex, trisex and extends to infinity. It doesn´t categorize the traditional sexual orientation (gay, straight, bisexual), because it doesn´t understand the relationships as only "about two", so queer lovers don´t divide humanity into two opposite genders (women/men), because of the amount of degrees of intensity that postmodern identities have, and the amount of masks and theatric performances that we are able to perform on the same day.

11. Queer loves also include asexual people, single, promiscuous, addicted and no appetite people; freaks, rare people, minorities of any kind, or anyone who is curious to broaden horizons in their mind, emotions, body, and sexuality.

12.  Queer Love does not exclude the sex of the mind, neither the feeling from sex. Queer relationships do not divide the population into people with whom they fuck or people they could love, because everyone is fuckable and loveable. 


Queer lovers assume our contradictions and do not distinguish between body and soul, mind and emotion, but live it as a whole, accepting and enriching the complexity of feelings and human desire.

13. Queer Love explores power relations taking them to the sex play, and liberates love from the binary categories Sumsion-domination. Queer relationships are intended to be equal because in a queer future, no one will be higher when the discriminatory ratings disappear. 
Sadomasoquism will be only a roleplay to enjoy sex.

14.  Loves Queer reject the necessity as the base for a relationship, and denounce the mutual dependence (emotional and financial) that holds the patriarchal love system. It’s prettier to love from the free desire that being together because one have signed a formal contract.

15.  Queer Love believes that Church, Treasury or the State mustn´t continue to have power over the private life of people, over our sexuality and feelings. Lovers do not need blessings, but freedom to come and go, love and share, without ties that turn commitments into prisons.

16. The queers do not discriminate anyone because of their height , or smallness, thinness, obesity, or their wrinkles, imperfections, its deformations… the queer love is freed from the tyranny of the beauty and the fascism cult of body .

17.  Queer Love denounces the hypocrisy of bourgeois romanticism about female fidelity and male promiscuity, adultery and prostitution as a way to escape the boredom of marriage.

18.  Sexual and affective relations must move away from selfishness intrinsic to the capitalist and democratic system, based on the desire to possess bodies and minds of others. 


People have to free ourselves of loyalty as a requirement to live an affair with someone. We have to stop consider the others as objects made for our enjoyment.

19.  The queer loves are dynamic, alive, in constant movement. Our feelings are not subject to taboos, prohibitions, rigid rules, so is more free. The queer love is away from the lies and betrayal, of guilty and repression because they do not need them to relate to free people.

20.  The queer loves do not need, either, love traditional structures. We are working to create new, open and flexible love structures, where people can spend more energy to enjoy and less to dream with impossible princesses and princes. The adventure of inventing new ways is exciting queer, because each one live their own affair in the way we want. 


Queer positive feelings get feedback themselves, do not die, because they aren`t concentrated, but spread and multiply. We don´t hate and we don´t destroy our love, because we are always regenerating, sharing, creating networks, combining chemicals, insatiably.

Coral Herrera Gómez



To Judy Jack Hallberstam, with queer love ;)

22 de junio de 2011

El romanticismo patriarcal en el cine dirigido por mujeres


De 2011-06-22





Hoy sale a la luz el libro: "25 años de cine. Muestra Internacional de Cine y Mujeres de Pamplona", publicado por Ilpes Elkartean Navarra, una Fundación de carácter cultural que organiza anualmente la Muestra Internacional de Cine y Mujeres. 


Para conmemorar su 25 aniversario han lanzado un libro digital y colaboro en él con un artículo titulado: 
"El Romanticismo patriarcal en el cine dirigido por mujeres", en el que analizo los mitos románticos de varias películas: 





• ‘Mi Vida Sin Mí’ (‘My Life Without me’), Isabel Coixet, 2003.
• ‘Te doy mis ojos’, Icíar Bollaín, 2003.
• ‘Siete mesas de billar francés’, Gracia Querejeta, 2007.
• ‘Para que no me olvides’ Patricia Ferreira, 2005.
‘Romance X’, Catherine Breillat, 1999.
• ‘El Piano’, Jane Campion, 1993.
• ‘Lost In Translation’, Sofia Coppola, 2003.


Podeis descargaros gratis el libro en esta web: 


http://www.muestracineymujeres.org/


Espero que lo disfrutéis. 


NOTICIAS: 




El libro fue presentado por Laura Seara, directora del Instituto de la Mujer.

DIARIO DE NAVARRA: 


http://www.noticiasdenavarra.es/2011/06/23/ocio-y-cultura/cultura/ipes-publica-un-libro-digital-que-visibiliza-la-labor-de-las-directoras-de-cine

AMECO PRESS:

http://www.amecopress.net/spip.php?article7236

El Mito de la Heterosexualidad y el Mito de la Monogamia.







San José, Costa Rica, 20 al 24 de junio de 2011

CONGRESO GEFEDI:

DIVERSIDADES Y DERECHOS HUMANOS

FORO: Identidades y Sexualidades diversas

Modera: Paula Sequeira Rovira
Académica, Instituto de Estudios de la Mujer, UNA

Panelistas:
•    Gloria Careaga Pérez, Universidad Nacional Autónoma de México
•    Coral Herrera Gómez, Universidad Carlos III de Madrid
•    Berenice Bento, Universidade Federal Do Rio Grande Do Norte, Brasil
•    Gabriel Gallego Montes, Universidad de Caldas, Colombia

Miércoles 22, de 14:30 a 16:30



13 de mayo de 2011

La Teoría Queer: el fin de las dicotomías patriarcales



La Teoría Queer: más allá de las etiquetas





La Teoría Queer rechaza la clasificación de los individuos en categorías universales como "hombre" o "mujer", "homosexual", "heterosexual, sosteniendo que éstas esconden un número enorme de variaciones culturales, ninguna de las cuales sería más fundamental o natural que las otras. Contra el concepto clásico de género, que distinguía lo "normal" (en inglés straight) de lo "anómalo" (queer), lo queer  afirma que todas las identidades sociales son igualmente anómalas.

Desde la primera ecografía, la sociedad nos pone una etiqueta de la que no podremos librarnos el resto de nuestras vidas: “es niña, es niño”, prefija nuestros comportamientos, actitudes, creencias, posturas corporales, y formas de relacionarnos basándose en la idea de que la naturaleza es la que nos obliga a ser una cosa o la otra. Sin embargo, hoy sabemos que naturaleza y cultura van dadas de la mano, y que el género es una construcción cultural que varía según las comunidades humanas (porque los conceptos de feminidad y masculinidad son diferentes según las épocas históricas, las zonas geográficas, las creencias religiosas, etc.).


Etiquetar no solo nos sirve para definir los procesos, los objetos, las personas, y para comprender la complejidad de la realidad, sino también para jerarquizar, es decir, considerar que unos grupos son superiores a otros. Las etiquetas, entonces, sirven para discriminar, y están basadas en estereotiposimágenes sociales colectivas, que son reduccionistas y normalmente van cargadas de prejuicios, como la dicotomía que se establece entre la categoría "hombre" y la categoría "mujer".


En las culturas patriarcales se contempla que los hombres son por naturaleza activos, valientes, agresivos, inteligentes, y con una capacidad innata para la creación, el pensamiento filosófico, el progreso tecnológico y productivo. Las mujeres en cambio somos, según la ideología hegemónica, débiles, enfermizas, cobardes, frioleras, caprichosas, vulnerables, tiernas y sentimentales, y más que productivas, somos “reproductivas”, es decir, nuestra misión “natural” es traer hijos e hijas al mundo para que sigan los dictados de la sociedad a la que pertenecen.

La teoría queer nace al calor del movimiento queer, que como vimos en otro post, es una corriente social que se opone a las etiquetas preestablecidas y que aboga por la libertad a la hora de ser, de estar en el mundo, de relacionarse con los demás. El movimiento queer no se detiene en la crítica de la construcción de las identidades sexuales, sino que amplía su radio de acción a entramados sociales de nuevo calado como la etnicidad, la religión, la ecología, y en general, los grupos marginados por el capitalismo globalizado de fines del siglo XX.






Las teóricas y teóricos queer reniegan de la idea de “esencia” para proponer acabar con las clasificaciones binaristas, pues todos sabemos que entre el negro y el blanco hay miles de gamas de colores; la realidad es siempre mucho más compleja y rica que nuestras pobres etiquetas.  

En la práctica, la expresión queer, que originalmente significa extraño o inusual, se utiliza para definir a un amplio grupo de personas: lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, transexuales, homosexuales e intersexuales. Básicamente se trata de personas, comportamientos o grupos que transgreden la heteronormatividad.

Las investigaciones queer sobre el tema del género abarcan sobre todo las opciones desviadas del género (los transgéneros, los género-queer y los travestidos), el concepto pansexual  rompe con el binarismo explícito en los términos homo/hetero/bisexual. En general, lo queer “defiende una visión de las identidades como afinidades del aquí y ahora más que como esencias inmutables e incontaminables”. Gracia Trujillo Barbadillo (2005).

Rafael Mérida Jiménez (2002) explica que el concepto queer implica rareza y extrañamiento,  y a nivel coloquial ha sido tradicionalmente un insulto sexual dirigido a la gente que no se adapta fielmente a la dicotomía hombre/mujer. Queer hace referencia a formas de vida e identidades diferentes que se salen de la norma establecida por la ideología y los estereotipos dominantes. Además, queer tiene un carácter muy polisémico y está estrechamente relacionado con el activismo político.

“Queer ha designado y para muchos sigue designando la falta de decoro y la anormalidad de las prácticas y orientaciones de los gays y las lesbianas. (..)  Las prácticas queer consisten en desestabilizar (to queer) normas que son sólo aparentemente fijas” (Oliver-Rotger en Mérida Jiménez, 2002).





En la actualidad, contamos con una producción cada vez más fértil en torno a los Queer Studies fundamentalmente en el ámbito anglosajón, pero cada vez más en España y Latinoamérica. Las teóricas más importantes son Judith Butler, Eve Kosofsky Sedgwick, Teresa de Lauretis, Beatriz Preciado, Riki Wilchins, José Antonio Nieto, Nicholas Bradford, Rafael Mérida Jiménez, Javier Sáez, Paco Vidarte.

En el ámbito francófono, sin duda su figura más importante es Marie-Hélène Bourcier. Destacan como influencias históricas de la TQ (Teoría Queer): Gloria Anzaldúa, Audre Lorde, Monique Wittig, Jonathan Katz, Ester Newton, Andy Warhol, Roland Barthes, Jacques Lacan, Louis Althusser, Jacques Derrida, Michel Foucault, Gayle Rubin, Joan Scott, Leo Bersani, David Halperin, Michel Moon, Michael Warner y muchos otros.

Según Beatriz Preciado (2003), "lo Queer se opone a las políticas paritarias derivadas de una noción biológica de la “mujer” o de la “diferencia sexual”. Se opone a las políticas republicanas universalistas que permiten el “reconocimiento” e imponen la “integración” de las “diferencias “en el seno de la República. No hay diferencia sexual, sino una multitud de diferencias, una transversalidad de las relaciones de poder, una diversidad de las potencias de vida”.

Preciado  hace un análisis de la relación entre el postfeminismo y el movimiento queer;  ambos convergen porque implican una revisión crítica de las luchas feministas. Frente al feminismo liberal, heterosexual y de clase media que busca la igualdad del sujeto político mujer con el sujeto político hombre (la normalización), el postfeminismo incorpora otros elementos identitarios como las reivindicaciones de clase y raza.

Frente al feminismo de la diferencia que ya integra la noción de cuerpo pero define a la mujer en clave esencialista (y habla de una identidad femenina natural con una serie de rasgos intrínsecos: instinto maternal, sensibilidad,...), el postfeminismo concibe el cuerpo (y no sólo el cuerpo de la mujer) como el efecto de un conjunto de tecnologías sexuales:

 “Las multitudes queer no son post-feministas porque quieran o deseen actuar sin el feminismo. Al contrario., Son el resultado de una confrontación reflexiva del feminismo con las diferencias que éste borraba para favorecer un sujeto político “mujer” hegemónico y heterocentrado”.

Con respecto a los movimientos de liberación de gays y lesbianas, Preciado opina que  su objetivo es la obtención de la igualdad de derechos y que para ello se basan en concepciones fijas de la identidad sexual. De este modo contribuyen a la normalización y a la integración de los gays y las lesbianas en la cultura heterosexual dominante. 



Este hecho, denuncia Preciado, favorece las políticas pro-familia, tales como la reivindicación del derecho al matrimonio, a la adopción y a la transmisión del patrimonio. Algunas minorías gays, lesbianas, transexuales y transgénero han reaccionado contra ese esencialismo y esa normalización de la identidad homosexual. Para Preciado y otros autores/as, esa normalización equivaldría a una “heterosexualización de la homosexualidad”, lo que supondría seguir reproduciendo los esquemas tradicionales trasvasados al mundo gay.

Las teorías y prácticas queers, según la autora de Manifiesto Contrasexual, no representan, en este sentido, un movimiento de emancipación que pide la adquisición de derechos en vías de un reconocimiento social y de un progreso económico (principal y casi única reivindicación de muchos movimientos feministas y de homosexuales), sino que plantean una contestación integral de la categoría de sujeto de la modernidad.

"Por ello, para la teoría queer es necesario no asumir los discursos/dispositivos de poder de la hegemonía. Por el contrario, debe intentar reapropiarse de nociones abyectas (como el propio nombre que designa al movimiento) que no pueden ser asimiladas con rapidez por el sistema capitalista”.

Se trata de un movimiento postidentitario, pero que ante una situación de opresión concreta decide poner en marcha estrategias hiperidentitarias que hagan visible la posición de ciertas minorías. Pero siempre, señala Beatriz Preciado, “desde la conciencia de que la configuración de esa hiperidentidad no es fruto de un proceso natural sino algo construido que además puede generar exclusión".

Es decir, las teorías queers deben resolver ciertas paradojas, ya que, al mismo tiempo que reivindican una identidad propia, critican las clasificaciones. Por ello no tratan de crear espacios de dualidad y dicotomía (en los que el enemigo y el objetivo a alcanzar están claros) sino de aplicar un análisis transversal y cruzado que complica mucho las estrategias políticas a desarrollar, pero dotan a su acción discursiva de una gran complejidad teórica y de un enorme potencial subversivo.


Performances de género y políticas del performativo: la aportación de la teoría queer



Los enunciados de género (es niño o niña) aparentemente describen una realidad, pero en realidad (valga, en este caso, la redundancia) son actos performativos que imponen y re-producen una convención social, una verdad política. Todo esto conduce a la re-definición de la noción de género en términos de performatividad postulada por Judith Butler (1990), que afirma que la identidad de género no sería algo sustancial, sino el efecto performativo de una invocación de una serie de convenciones de feminidad y masculinidad.

Es decir, aprendemos a ser niños o niñas en el proceso de crianza, educación, y socialización: “los niños no lloran”, “las niñas no se suben a los árboles”, “los niños no se acobardan”, “las niñas no deben sentarse con las piernas abiertas”. Todas estas imposiciones son aprehendidas e internalizadas por todos nosotros como algo “normal” y “natural”, del mismo modo que nos aprendemos un papel a la hora de salir a representar una obra teatral. Un buen actor o actriz no solo se aprende el texto (lo que debe decir el personaje), sino también como se mueve por el escenario, como se relaciona con los objetos y la escenografía, su tono y volumen de voz, su manera de andar, de sentarse y de comer, su actitud ante los acontecimientos dramáticos.

Butler (1990) entiende que la categoría género es fruto del discurso heteronormativo que no da cuenta de otras prácticas sexuales y considera necesaria la construcción de nuevas identidades que rompan con los códigos heteronormativos.  Junto al género, la identidad compone uno de los temas principales de la teoría, y eso incluye la investigación sobre la prostitución, la pornografía, las zonas oscuras de la sexualidad, etc.





Desmarcándose de la dialéctica binaria de la opresión marxista y en continuidad con el pensamiento de Foucault y de su coetánea Monique Wittig, las teorías queers hablan de un poder productivo, transversal, complejo.


 "Frente a una estructura de dominación vertical y sin fisuras, donde a un lado están los hombres y al otro las mujeres (o a un lado los poderosos y al otro los oprimidos), las teorías queers piensan que existe un sistema complejo que pone en marcha múltiples relaciones de poder y en el que, por tanto, es siempre posible intervenir, crear espacios de resistencia y desarrollar una lucha política" (Preciado, 2002).

Según Javier Sáez, los textos más influyentes en la población queer desde los años 90 son los que provienen del medio popular. Tras un decenio de elaboración de una teoría crítica, parece que una identidad queer comienza a asentarse. Existen, sin embargo, desacuerdos entre los teóricos que priman el estudio del género y los que se interesan más específicamente en la sexualidad, y entre los universitarios y anti-universitarios, ya que la complejidad conceptual de estos estudios hace muy difícil su comprensión por parte de la gente sin formación académica.

Y sin embargo, más allá de la teoría, la gente comienza a desprenderse de las etiquetas de género inventándose nuevas formas de ser; esto es perceptible en la moda unisex y la androginia estética de ciertas tribus urbanas como los emos, que hacen gala de su ambigüedad en su modo de vestir y de actuar. También comienzan a visibilizarse en los medios a gente que reclama no ser clasificada según la tradición patriarcal; en Facebook por ejemplo se pide que a la hora de rellenar el formulario de identidad no se tenga uno que definir como hombre o mujer, sino que existan otras categorías neutras que permitan a uno/a no tener que definirse como una cosa o la otra.





En Occidente, por ejemplo, cada vez son más frecuentes y socialmente aceptadas las personas que presentan roles de género alternativos, como es el caso de la primera párroco transexual de la iglesia anglicana, la vicaria Carol Stones, un caso antes impensable en el ámbito del catolicismo. También en Inglaterra se ha permitido a una persona no definirse legalmente como hombre o mujer, y es cada vez más alto el porcentaje de gente que declara no sentirse perteneciente a un grupo u otro: el tercer género o el género neutro va ganando terreno en el mundo urbano occidental. En Pakistán, por ejemplo, el Tribunal Supremo aceptó la pasada semana crear un nuevo género en el carnet de identidad, porque los hijras (el tercer sexo) reclamaban una identidad propia más allá de las etiquetas tradicionales, y lo sorprendente es que lo hayan conseguido en un país de corte islámico.


http://www.carlaantonelli.com/notis-020542011-pakistan-tercer-sexo.htm



Estoy convencida de que el futuro es trans, y de que el género experimentará una fusión de múltiples ideologías identitarias en las categorías de raza, sexo, lengua, religión u etnia, caminamos hacia procesos de hibridación del mismo modo que la música se fusiona en estilos diferentes. El futuro será queer porque las fronteras entre los extremos más radicales (la mujer muy femenina y el hombre muy viril) están diluyéndose mientras chocan aún en el espacio social. Y desde luego, es un proceso mucho más apasionante que seguir defendiendo ad aeternum las diferencias biológicas de los seres humanos en dos grupos opuestos, porque precisamente son las etiquetas lo que nos permite jerarquizar la realidad y considerar que nos son superiores y otros inferiores. Por eso creo que el camino está más allá de las convenciones sociales tradicionales…







 BIBLIOGRAFÍA

1)     De Lauretis, Teresa: Tecnologías del género. En: “Diferencias. Etapas de un camino a través del feminismo”, Madrid, Horas y horas, Cuadernos inacabados n. 35, 2000, trad.de María Echániz Sans.
2)     Herrera Gómez, Coral: "Más allá de las etiquetas", Txalaparta, Pamplona, 2011.
3)  Mérida Jiménez, Rafael (ed): “Sexualidades transgresoras. Una antología de estudios queer”; Icaria, Barcelona, 2002.
4)     Patterson Torvald (2000): “Queer without fear”, traducido por Ricardo Martínez Lacey. En QUEEREKINTZA.org
5)     Paulina Martínez Peredo “Queer”, Musas del Metal, 2006
6)     Preciado, Beatriz: “Manifiesto contra-sexual. Prácticas subversivas de identidad sexual”, Pensamiento-Opera Prima, Madrid, 2002.
7)     Preciado, Beatriz: “Multitudes queer. Notas para una política de los "anormales", Revista Multitudes. Nº 12. París, 2003.
8)     Sáez, Javier : “La destrucción de una cultura queer en España”, publicado en www.hartza.com
9)     Valle, María Teresa del: Perspectivas feministas desde la Antropología Social, Ariel, Barcelona, 2000.



ARTÍCULOS RELACIONADOS

GÉNERO INDEFINIDO (BEATRIZ GIMENO) 




Este es un artículo extraído del libro 


editorial Txalaparta, 

febrero 2011.





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