3 de agosto de 2010

Sexualidades alternativas: el BDSM



El BDSM es una sigla que describe prácticas de sexualidad no convencional, y que da nombre a lo que hoy en día es considerado como una subcultura específica, estrechamente asociada con la subcultura leather (1). El término BDSM aparece por primera vez en abril de 1991, como la yuxtaposición de dos abreviaturas contrapuestas, BD (Bondage y Dominación) y SM (Sadomasoquismo).

El BDSM tiene escasas décadas de vida y comienza cuando diversas asociaciones de activistas homosexuales sadomasoquistas de E.E.U.U. e Inglaterra tratan de crear un mismo espacio cultural para actividades hasta ese momento bien distintas, como la Dominación, el Bondage (2), el Fetichismo o el Sadomasoquismo.



A mediados de los 70 su libro de cabecera es Leatherman's Handbook de Larry Townsend, (1972). Durante este periodo, el movimiento conserva su vinculación con el mundo homosexual masculino, sin abrirse a los espacios hetero o de homosexualidad femenina y rechazando la idea de admitir a activistas switch entre sus filas (es decir, quienes se mueven cómodos en ambos roles, sumis@ y dominad@r). También rechazaban frontalmente la admisión de quienes considerasen las relaciones B/D y S/M como solo un juego.

A principios de los 80 el movimiento BDSM comienza a englobar también a la cultura heterosexual y lésbica, siendo promotores de ese sustancial cambio grupos como el colectivo lésbico Samois. A principios de los 90, comienza lo que hoy conocemos como el periodo de la New Guard (Guardia joven o nueva), que se caracteriza por la apertura hacía el mundo heterosexual y de la homosexualidad femenina, la aceptación del fenómeno switch (3), la inclusión de elementos de sensibilidad interior (dominación psicológica, relaciones D/S sin inclusión de rasgos sadomasoquistas, etc.), la aceptación de quienes practican el solo juego, y la participación activa de la mujer heterosexual en el asociacionismo BDSM (4).



Robert Bienvenu (1994) (5) , reputado conocedor de la temática y catedrático de Sociología en la Universidad de Indiana, Estados Unidos, expone una visión alternativa de la historia del BDSM, que él asienta sobre tres pilares: el fetichismo europeo de finales de los años 20, el americano (desde 1934), y el movimiento del cuero a partir de los años 50.

La comunidad internacional vinculada al BDSM viene poniendo especial énfasis en que las prácticas sean SSC, es decir Safe, Sane and Consensual (seguro, sensato y consensuado), término acuñado en 1983 por David Stein (6). Su ideólogo lo definió del siguiente modo:

Las relaciones BDSM deben seguir un modo seguro, sensato y consensuado respecto a sus prácticas:

* seguras, en cuanto al conocimiento necesario sobre su desarrollo y sobre el material usado, así como sobre la prevención de riesgos.

* sensatas, en cuanto a la capacidad razonable de decisión por parte de los actores, no alterada por drogas o bebidas y acorde con la experiencia de cada participante, sabiendo diferenciar fantasía y realidad.

* consensuadas, en cuanto a que los participantes estén de acuerdo sobre la forma e intensidad con la que se realicen, e igualmente que dicho acuerdo pueda rescindirse en cualquier momento.




Desde los años noventa surge un nuevo concepto, el Rack, que reúne en torno a su definición un elevado número de activistas. Rack es el acrónimo de Risk Aware Consensual Kink, que se traduce en la comunidad hispano parlante como riesgo asumido y consensuado para prácticas de sexualidad alternativa (o no convencional): Racsa.

El Racsa pone el acento en la responsabilidad propia de los participantes en una actividad BDSM, responsabilidad informada y consensuada para evaluar y asumir los riesgos. La mayor parte de los activistas de la escena adoptan actualmente la postura de señalar la definición SSC como adecuada para comunicarse con el mundo de la sexualidad convencional o vainilla, mientras que sostienen que el término Racsa define con mayor rigor y precisión las prácticas BDSM reales.

A partir de 1992, el BDSM agrupa una amplia diversidad de prácticas, aficiones e identidades sexuales. Actualmente, el BDSM aglutina como subcultura a individuos heterosexuales, a homosexuales de ambos sexos y a bisexuales, a cristianos practicantes y militantes, a agnósticos y a personas relacionadas con otras religiones o misticismos.




Lo curioso de estas prácticas es que están basadas en el respeto mutuo y posee un lenguaje propio y unos códigos de seguridad basados en palabras clave que aseguren el final de un encuentro sexual entre dominado y dominador cuando este no está siendo disfrutado por alguno de los dos. Para dejar claro el momento en que la protesta del dominado es real y para poder manifestar su deseo de no continuar, es preciso que el Dominante pueda percibir nítidamente este deseo y diferenciarlo de la escenificación del "¡no, no más!" que puede ser parte del juego sexual pactado.

La Palabra de Seguridad suele ser una palabra de rápida dicción y sonora como (“stop”, “tango”), o suele ser significativa para quien la debe recordar (por ejemplo el nombre de una persona familiar), etc. También puede usarse una palabra totalmente antierótica que rompa con el juego, como “getafe” o “reloj”. La ética del BDSM entiende que en todo momento la parte dominante respetará dicha manifestación e interrumpirá la actividad.

Esta forma de consenso supone una negociación previa a la sesión, en la que se establece el cómo, el cuándo y el grado de las actividades a realizar, la palabra de seguridad a emplear, etc. Pero también puede adoptar la forma de acuerdo menos elaborado, cuando existe amplia confianza por ambas partes. En estas performances en torno a los juegos de sumisión y poder, se entiende que quien realmente tiene el poder siempre es el sumiso o la sumisa, porque son ell@s quien paran el juego y establecen el límite del sufrimiento o la humillación que desean experimentar.





Sin embargo, dentro de la comunidad BDSM, existen otras formas minoritarias de contemplar el empleo de la palabra de seguridad, especialmente para los practicantes del metaconsenso. Para ellos, la parte pasiva o sumisa cede voluntariamente y previo consenso, la completa responsabilidad sobre el desarrollo de la sesión a la parte activa o dominante. En esos casos es la parte activa la que decide si interrumpir o no la sesión, lo que presupone (además del previo consenso) un elevado grado de confianza y conocimiento entre ambas partes. Por último, los activistas de la Old Guard rechazan el uso de la palabra de seguridad, por entender que es un límite no deseado en la entrega (7).

El metaconsenso es una forma evolucionada de consenso, propia de algunas relaciones BDSM muy avanzadas en el mutuo conocimiento y donde se producen situaciones de profunda confianza entre la parte sumisa y su dominante, además de suponer una amplia experiencia por parte de esta última. Pese a ello, muchas de las personas incorporadas al BDSM tras el periodo de la Old Guard, opinan que el metaconsenso es una práctica que conlleva importantes riesgos y la consideran, por tanto, en los límites de la comunidad.



Algun@s lo practican sólo en el espacio del sexo y otros lo aplican a su vida cotidiana; algun@s se cortan en presencia de amigos y familiares, y otros no. Una esclava puede serlo el 100% del día, o sólo en la cama. Los amos y las amas celebran fiestas, reuniones, encuentros a los que acuden con sus esclav@s para compartir este modo de relacionarse e intercambiar experiencias. Muchas parejas firman contratos de propiedad y sumisión para establecer las bases de las obligaciones y los derechos de ambas partes: http://www.contratodeesclavitud.blogspot.com/

Lo más increíble es que todo este mundo pertenece a la parte no visible de la sociedad; tu jefa o tu vecino del quinto pueden ser amos/esclavos y tú no darte ni cuenta. Pese a la variedad de prácticas BDSM, sus seguidores y seguidoras comparten una cierta estética y un elemento común: el consenso y la tolerancia adulta, bajo el lema: “Tu gusto no es el mío, pero me gusta que lo puedas practicar” (8). El colectivo BDSM se ha esforzado a lo largo de estas últimas décadas por proyectar una imagen más positiva y menos estereotipada de su estilo de vida, debido fundamentalmente a la imagen peyorativa que se tiene del movimiento sadomasoquista. Han tenido problemas con la legalidad según los Estados; actualmente se les considera raros o locos pero no peligrosos.

La visibilización de la filosofía y la estética BDSM a través de la cultura mediática, la publicidad e Intenet han contribuido a mejorar la imagen de estas ideologías sexuales alternativas, y a expandir un movimiento gracias al anonimato de la Red, y la proliferación de foros, blogs, vídeos, etc La cantidad y calidad de los contenidos va aumentando exponencialmente porque detrás hay todo un aparato teórico que defiende la normalidad de estas prácticas basadas en el libre albedrío de la gente que las practica.




Las organizaciones BDSM, tanto heteros, homos como pansexuales, han desarrollado y desarrollan un amplio espectro de actividades: informativas, formativas, defensa legal, promoción de eventos, talleres, investigación, etc. Son especialmente activas y reputadas en Estados Unidos, Inglaterra, Alemania, Suiza, Austria, y Escandinavia. En esos países, sus estructuras son profundamente democráticas –pese a la jerarquización de roles en sus prácticas privadas– y con una sobreentendida tolerancia interna y externa, derivada del concepto unificador del consenso. No ocurre lo mismo en el área hispanohablante, donde no suelen existir organizaciones inscritas y registradas como tales, una situación que se extiende también a las zonas latinas y mediterráneas, salvo excepciones.

EL BDSM, como cultura de sexualidad alternativa, está ampliamente extendida pese a su invisibilización. En 1977 se publica el primer estudio realizado con técnicas empíricas modernas (9). Veinte años después, un informe realizado sobre universitarios americanos mostró que un 15% de los encuestados reconocían tener fantasías de tipo BDSM, porcentaje que llegaba al 21% en las estudiantes bisexuales y lésbicas (10).

En general, y dependiendo de la encuesta especifica, los datos ofrecen un porcentaje de entre el 8 y el 25% del total de la población euro-americana con un interés claro en las prácticas BDSM (11). Un estudio del Institut für rationale Psychologie realizado en 1999 llegó a la conclusión que entre un 65 y un 70% de las mujeres encuestadas deseaban ocasionalmente experimentar la sumisión sexual ante sus parejas, mientras que más de un 40% aceptaban relaciones claramente BDSM (Frankfurter Rundschau del 5 de noviembre de 2002). Una encuesta supranacional desarrollada en más de 40 países, cifró en un 20% de la población los que habían realizado prácticas de BDSM, desde suaves a severas (12).




En España, las encuestas realizadas sobre el tema no ofrecen unos ratios fiables, dado el escaso universo sobre el que se realizaron. Aun así, los datos de BDSM: Teoría y Práctica, 1996, presentan similitudes con los datos obtenidos en otras encuestas europeas: un 23 % de los hombres y un 19 % de las mujeres encuestadas admitía haber realizado algún tipo de práctica BDSM, mientras que un 33 y un 45 %, respectivamente, tenían fantasías BDSM. En cuanto a los roles, un 32% de los varones y un 11% de las mujeres que practicaban BDSM y escogieron un rol en la encuesta, se consideraban preferentemente dominantes, mientras que respectivamente un 33 % y un 72 % reconocían tendencias fundamentalmente sumisas. Un 23 % y un 9 %, respectivamente, afirmaban sentirse switch.




Una referencia cultural que nos puede servir para entender este movimiento es la película de Almodóvar “Pepi, Luci, y Bom, y las chicas del montón”, en la que Luci, la mujer de un policía, desarrolla su deseo masoquista y se va a vivir con Bom, una cantante sado de punk. El policía viola a Pepi, que desea vengarse de él a toda costa porque lo que pretendía era hacer un gran negocio con su virginidad. Pepi logra que Luci se vaya con Bom, con la que establece una relación sadomasoquista. Es muy famosa la escena en que Bom mea en la boca de Luci nada más conocerla; a lo largo de toda la película Alaska en el papel de Bom somete a Luci a todo tipo de humillaciones psicológicas y físicas, pero Luci acaba abandonándola y regresando al lado de su marido cuando el policía la propina una brutal paliza que la llevará al Hospital. Gracias a esa paliza, Luci se siente plenamente satisfecha al lado de un hombre cruel y violento; Bom y Pepi no pueden salvarla de ese monstruo que no ejerce el sado desde la performance o el juego, sino desde su condición de hombre patriarcal.

Con esta película, Almodóvar logra por un lado exponer las sexualidades transgresoras y el sadomasoquismo reprimido de las personas con un gran sentido del humor, y por otro lado denuncia la sexualidad hegemónica como una relación de dominación insana y violenta. Hoy en día, debido al avance del feminismo y a la concienciación ciudadana acerca del maltrato doméstico y la violencia de género, esta película no se encuadraría tampoco dentro de lo políticamente correcto, pues de algún modo supone una caricatura de la mujer que soporta los malos tratos de su hombre, y que además disfruta con ellos. Luci ha sido una mujer educada para ser sumisa, pero Almodóvar lo lleva al extremo: al final, Luci nos parece una mujer a la vez que patriarcal, enferma mental; pero en definitiva, es ella la que elige estar junto a un hombre violento. Pepi y Bom en cambio viven su sexualidad no patriarcal de una manera más lúdica y sana, y entienden el sadomasoquismo como un juego excitante y transgresor.





Coral Herrera Gómez

http://www.especialistaenamor.com/




Notas al pie

1 La subcultura leather (del inglés “cuero”) comprende prácticas e indumentos que se organizan con un fin sexual o erótico. Una de las maneras en las que el grupo se distingue de las culturas sexuales convencionales es mediante el uso de indumentos de color negro y artículos de cuero. http://es.wikipedia.org/wiki/Leather

2 El bondage es la práctica de encordamientos o ataduras sobre el cuerpo humano, con fines estéticos o sexuales. Es un anglicismo (de to bind) que asume a su vez la tradición del shibari, palabra japonesa para el arte del encordamiento. Puede conllevar la inmovilización de la persona pasiva, o no. Asimismo, puede incluir o no la sujeción de esta a un elemento fijo, la suspensión parcial o total, etc. Las cuerdas suelen ser de algodón, o fibras artificiales, pero también pueden ser de yute, paja de arroz, esparto, mezcla, etc. También se entiende de forma extensiva como bondage las inmovilizaciones con esposas, pañuelos, cadenas, etc. En Wikipedia.

3 Dentro de la terminología usada en la cultura BDSM, se denomina switch a la persona que gusta de ejercer ambos roles en sus relaciones, es decir el rol dominante o activo y el rol sumiso o pasivo, dependiendo del momento y de la otra persona con la que se relaciona en esa situación. http://es.wikipedia.org/wiki/Switch_(BDSM)

4 LeatherFolk, Thompson, 2001. Citado en "http://es.wikipedia.org/wiki/BDSM"

5 The Development of Sadomasochism as a Cultural Style in the Twentieth-Century United States, Robert Bienvenu, 1994. Citado en "http://es.wikipedia.org/wiki/BDSM"

6 Safe Sane Consensual: The Evolution of a Shibboleth, David Stein, 1999. Citado en "http://es.wikipedia.org/wiki/BDSM

7 Leatherman's Handbook, Larry Townsend, 1972. Citado en Wikipedia.

8 Brame, Gloria y otros, 1993.

9 Andreas Spengler, Manifest Sadomasochism of Males: Results of an Emperical Study, 1977

10 Elliott, Leland / Brantley, Cynthia, Sex on Campus, Random House, New York, 1997.

11 Janus, Samuel S. / Janus, Cynthia L.: The Janus Report on Sexual Behavior, Wiley, New York, 1993.

12 Durex Global Sex Survey, Encuesta 2005.



Como curiosidad, os transcribo los diez mandamientos del Spank , una práctica basada en el azote:

1. Mi compañero y yo siempre usaremos una palabra de seguridad mientras disfrutemos de una sesión, y lo haremos de forma "segura, sana y consensuada"

2. Mantendré mis instrumentos puIcramente limpios en todo momento. "Un instrumento, una persona". Así mismo revisaré periódicamente mis intrumentos para ver si se encuentran en perfecto estado para ser usados.
3. Me cercioraré de que Ias fronteras de nuestra sesión estén perfectamente claras y delimitadas. Habrán sido consensuadas previamente y no rebasaré los límites acordados.

4. Nunca azotaré ni con la mano, ni la vara ni ningún otro instrumento mentras estoy de mal humor o enfadado. Si no me encuentro de buen humor, no jugaré.

5. Cuidaré de mi spankee en todo momento para asegurarme de que ambos estemos bien y me comprometo a estudiar en que lugares puedo azotarle y en cuales no.

6. Siempre, y digo siempre, respetaré que un "No, significa NO". El castigo será de acuerdo a las necesidades, deseos y límites impuestos por la persona que voy a azotar.

7. Nunca azotaré a una persona que no lo consienta, niños y todos aquellos que se puedan encontrar bajo una situación de inferioridad.

8. Nunca beberé alcohol o tomaré drogas antes o durante una sesión.

9. Haré de cada azotaina una experiencia divertida, excitante, erótica y memorable.

10. Haré de cada azotaina una experiencia divertida, excitante, erótica y memorable.

Encontrado en: http://cometospk.blogspot.com/


Enlaces interesantes:

¿Por qué existen personas que encuentran placentera la humillación?

Convenios y contratos entre ams y esclavs

¿Somos distintas los amos y las amas?


Blogs de esclavas y sumisas:

http://venuslunabdsm.blogspot.com/?zx=8adda683e574ed39

http://miyosumisa.blogspot.com/

http://esclavasilvia.blogspot.com/2008/03/obligaciones-cotidianas.html




OTROS ARTÍCULOS DE LA AUTORA: 


El placer del sufrimiento


LOS AMORES SWINGER



Los amores sin sexo







                       Manifiesto de los Amores Queer










Libros de la autora: 


Narrativa Erótica: Cuentos de Poliamor

Bubok: 
2 euros versión digital
16 euros versión papel











Editorial Txalaparta, 2011.





























31 de julio de 2010

EL MITO DE DON JUAN


“No, el amor que hoy se atesora

en mi corazón mortal

no es un amor terrenal

como el que sentí hasta ahora;

no es esa chispa fugaz

que cualquier ráfaga apaga;

es incendio que se traga

cuanto ve, inmenso, voraz”.






Me decía un alumno en un trabajo que a todos los hombres, en el fondo, les encantaría ser un poco Don Juan, quizás porque su idea sobre el mito masculino remite a la imagen de un hombre hedonista que gozaba como un loco de todas las mujeres que deseaba. Sin embargo, hay estudios que lo describen como un individuo permanentemente insatisfecho, y poseído por los miedos. Un hombre cobarde, mentiroso, tramposo y obsesionado por la cantidad de trofeos femeninos que podía lograr.


El mito de Don Juan es internacional pero nació en la cultura española; hoy podemos ver en todas las películas de habla anglosajona reproducciones de este macho insaciable o al menos, restos de esas ansias de promiscuidad y apetito sexual desatado. El mito ha pasado a insertarse en el imaginario colectivo como una actitud chulesca y desafiante ante la vida y las mujeres, demostración de la superioridad masculina y de la fuerza de su libre albedrío, connatural al macho humano.


Elena Soriano piensa que Don Juan representa en nuestra cultura al macho por antonomasia, con todas sus facetas, tanto negativas como positivas: “es el símbolo del instinto animal, la libido humana, la belleza, el sex appeal, el deseo, el amor, la rebeldía, el pecado, el castigo, el ansia de lo absoluto, el idealismo, el sentido fáustico, la pasión del conocimiento, la aspiración al absoluto, la angustia existencial, la fuerza del destino, en fin, Eros y Tánatos, los dioses griegos de la vida y la muerte” (Elena Soriano, 2000).








Dado que Don Juan es el prototipo de hombre al que le gustan todas las mujeres, y cuya identidad se construye a base de conquistas y abandonos, Rosa Pereda define el donjuanismo como una conducta cazadora, expoliadora, característica del varón cuya meta en la vida consiste en acumular conquistas femeninas. Según sus múltiples versiones, a Don Juan no le atraen las mujeres deshonestas, las rameras, las de fama galante y licenciosa, y de ningún modo las prostitutas (es incapaz de pagar su placer). A él le gustan las doncellas virginales, las casadas o prometidas honestas, las novicias de convento, en fin, las únicas que pueden darle ocasión de burlar el honor de los hombres que las custodian:


En cada caso es más importante que el botín mismo, el nombre del hurtado, del despojado: el marido a quien ha burlado y son centenares, el prometido que llevará al altar a una mujer tocada, cuando no remendada por las artes de Celestina, y el padre, que guarda la castidad de la niña porque en ella está su respetabilidad. Don Juan no desea placer, para él es una cuestión de carácter metafísico, una lucha y una demostración” (Rosa Pereda, 2001).




El nacimiento del personaje con nombre y apellidos definitivos se debe al fraile mercedario Gabriel Téllez, más conocido como Tirso de Molina, que esbozó el tipo en su comedia El rey don Pedro en Madrid, y lo perfiló más en otra titulada ¿Tan largo me lo fiáis?. Según Soriano, su versión es la primera que define por completo con eficacia dramática la doble personalidad de su protagonista, Don Juan Tenorio, joven sevillano, apuesto, rico, valeroso, fanfarrón. Don Juan cumple su función arquetípica mediante embustes, disfraces, suplantación de personas y promesas de matrimonio para seducir a cuatro mujeres representativas de las diferentes clases sociales: la pescadora Tisbea, la labradora Aminta, la duquesa Isabela y doña Ana. Aunque el drama de Tirso no tuvo gran difusión teatral en España, el caso del Burlador se puso de moda y los plagios, imitaciones y recreaciones de su Don Juan Tenorio se multiplicaron en Europa.






Elena Soriano cree que el cambio trascendental del carácter de Don Juan se debe a Molière, que es el primero en intelectualizar el personaje y que, según los historiadores del mito, tuvo escaso éxito al estrenar en 1665 Don Juan ou le festin de Pierre, en París. La obra estuvo en cartel tan sólo quince días debido al escándalo y por la campaña que se desató en su contra. Molière presenta al protagonista como ateo y suicida que lleva a cabo una sarcástica defensa del libertinaje y la hipocresía de la sociedad francesa de entonces: “Este Don Juan aristócrata que, para satisfacer un capricho, rapta a una novicia de su convento y no duda en casarse con ella para abandonarla en seguida, demuestra cultura, elegancia, talento, capacidad razonadora y otras dotes intelectuales insólitas, en sus antecesores, y las aplica a defender su libertad de amar, de pensar y de obrar, y rechazar el falso honor de la fidelidad argumentando que: “la constancia es ridícula”, que “todo el placer del amor está en el cambio”, “toda mujer tiene derecho a ser amada” (Soriano, 2000).




El Don Juan de Molière no representa al pecador, sino al rebelde social; es el “héroe negativo”, en su historia el primero absolutamente ateo, pero humanista, es decir, representante perfecto del librepensador de la sociedad francesa del siglo XVII. Para Elena Soriano, esta racionalización del mito y su desvinculación religiosa son decisivas en su evolución: don Juan no es castigado por sus fechorías eróticas, sino por su talante librepensador. El caso es que, si Molière tuvo una intención satírica contra la conducta de la aristocracia francesa, paradójicamente su obra ha quedado para la crítica moderna como una apología de la “libertad de amar”.


Don Juan tuvo su primera idealización en Alemania y en el siglo XVIII, casi ciento cincuenta años después de su nacimiento, con la ópera de Mozart, Don Giovanni, que le dio el máximo prestigio mundial. En ella, Don Juan vuelve a ser el jovenzuelo inconsciente e instintivo que actúa como una fuerza elemental de la naturaleza. Según Macchia, Mozart consigue que su Don Juan no sea jamás odioso ni abyecto, y que fascine a todo el mundo.







A finales del XIX se escribe la recreación española del Burlador más estimada y conocida popularmente; el Don Juan Tenorio de José Zorrilla, subtitulado Drama fantástico religioso, escrito en verso y estrenado en Madrid en 1844. Está considerado el más Don Juan de todos los don juanes, y el más humano. Si los autores extranjeros, con Molière a la cabeza, intelectualizan el mito, es el español Zorrilla es quien lo sentimentaliza, es decir, lo convierte en la expresión del “triunfo del amor” y por ello es el más conocido y admirado por el público medio:


Entre unos y otros, el rudo modelo primitivo se convierte en un soñador, un filósofo, un poeta, un sentimental, un aspirante al amor único y eterno, con lo que adquiere un enorme prestigio erótico. El don Juan de Zorrilla es, como sus antepasados, fanfarrón, embustero, pendenciero, insolente, pero también gracioso, tierno, apasionado, y sobre todo, el único don Juan que es capaz de amar” (Soriano, 2000).






La salvación del personaje pecador viene por el amor que nace en Don Juan por doña Inés. Dios le perdona porque ha logrado amar y sufrir, y porque se ha arrepentido del mal que ha hecho destrozando corazones a diestro y siniestro con discursos amorosos falsos de carácter romántico. La mujer que logra domesticarlo a través del amor es Doña Inés, la elegida para el trono junto al rey de la virilidad, el hombre que no se dejaba atrapar, el galán que huia de todas, despreciándolas.


Entre los muchos sucesores de Don Juan –más bien copias o meros homónimos del primigenio- Soriano señala el Don Juan de los años sesenta: James Bond, creado por Ian Fleming, que compartía con Don Juan su necesidad de promiscuidad sexual, la voluntad de poder, y la licencia para matar.




James Bond intentó ser el aglutinante de la manera de pensar de la sociedad burguesa occidental en la nueva era atómica, a la vez cientifista y tecnócrata, violenta y utilitaria, pornográfica y antisentimental, materialista y exaltada ante la perspectiva de emociones ilimitada, y sobre todo, sometida a una tremenda tensión por sistemas políticos antagónicos, el comunismo y el capitalismo, que en “guerra fría” se disputaban el dominio del mundo”.


Las chicas de James Bond son mujeres fatales explosivas que caen en sus brazos sin que él se moleste en cortejarlas con discursos líricos prometiendo amor eterno ni matrimonio, como hacía don Juan. Bond, igual que su antecesor, tiene buen cuidado de no enamorarse, y “en el mejor de los casos, no vuelve a estar más de dos o tres veces con la mujer conquistada” para no enajenar su voluntad ni malgastar su precioso tiempo ni caer en peligrosas trampas, pues sus misiones secretas tienen mayor importancia que todos los encantos femeninos juntos.


El comportamiento promiscuo y donjuanesco pudo constituirse en mito precisamente por la condición sagrada e idealizada del personaje. Son muchos los hombres que simulan una pulsión vital donjuanesca para reafirmar su virilidad y para sentirse una especie de héroe maldito, de superhombre dotado que consigue lo que los demás no tienen: que las mujeres caigan a sus pies. Ser el centro de los cuidados y la atención femeninos ha sido siempre una necesidad masculina que en este mito se exacerba pero se disimula, porque Don Juan desprecia a las mujeres que conquista. Lo único que necesita es saberse deseado por mujeres, pero huye de la intimidad con ellas, del compromiso emocional.








Desde mi punto de vista el auténtico placer de este macho ibérico no es tanto la acumulación de féminas sino la transgresión de las normas sociales, la burla de las instituciones patriarcales. Actúa como un chavalote gamberro que va desflorando tesoros con la misma alegría con la que comete otras fechorías. Y es que parece que más que el acto sexual, a Don Juan lo que le gusta es burlarse de los padres, los maridos, los hermanos y los guardianes de la virginidad de las mujeres, que acabarán siendo entregadas a un hombre rico en un matrimonio de conveniencia.


El subidón de adrenalina no lo tiene en la alcoba de la mujer deseada, sino saltando la tapia del patio prohibido dada la posibilidad de que le pillen in fraganti. Así, Don Juan es una creación literaria que ha querido poner de manifiesto la hipocresía de la sociedad patriarcal porque pretende hacernos creer que las mujeres son burladas, que no poseen deseo sexual, sino, únicamente, sentido del honor. Sin embargo, la realidad es que las mujeres de don Juan quieren vivir la vida tan intensamente como él, y gozar de lo prohibido de igual modo. Por eso escuchan a las alcahuetas y celestinas que desean concertarlas citas con pretendientes jóvenes, por eso luego les piden que les reparen los virgos, por eso los padres las vigilan con ansiedad.





La inicial resistencia femenina no es más que una fórmula tradicional de cortejo, como sucedía con todas las jóvenes en esa época. A nivel social se presupone que la gran desgracia es su perdida del honor, pero realmente, lo que sucede es que las mujeres se convierten en seres libres que quieren gozar. Pese a ello, don Juan no quiere repetir, porque se le acaba el deseo con la culminación de la conquista, porque no disfruta de las mujeres, sino del acto transgresor. Ellas, en cambio, piden más goce, y él huye temiendo no poder dar a una sola mujer todo el placer que demanda.


En realidad, la historia de Don Juan es la de un adolescente inseguro en una perpetua huida hacia delante, una evasión continua de cualquier tipo de compromiso o contrato que aniquile su independencia, su autonomía y su voluntad. Don Juan es un personaje egoísta, miedoso e inmaduro; su autoestima sólo se eleva cuando aumenta la cifra de mujeres burladas. Porque sólo entonces se siente un héroe activo, que supera obstáculos (virginidades, vigilancias parentales, muros y resistencias morales o religiosas) gracias a sus dotes de seducción.


Don Juan necesita sentirse siempre deseado por todas las mujeres, porque lo que más le preocupa es “el qué dirán”, su prestigio social como semental irresistible. Conquistando mujeres, Don Juan reafirma su identidad, su virilidad y, sobre todo, su poder, basado en su patrimonio sexual y amoroso. Don Juan desea suscitar envidia en los demás machos y quiere, en parte, marcharse de la vida de las mujeres mancilladas para permanecer en sus corazones como el hombre ideal, el amor inalcanzable, la espinita clavada, el deseo no satisfecho.


Soriano afirma que las mujeres que atraen a Don Juan carecen de cualidades propias de los hombres, es decir, artísticas, literarias, científicas, políticas, intelectuales… todas son tan ignorantes y tontorronas como virtuosas, y su única función en la vida es defender a ultranza su virtud, sea real o fingida: “Dado que antaño la máxima aspiración y única perspectiva existencial de toda mujer soltera era conseguir marido, se explica que cuando esta aspiración era burlada se convirtiera en pertinaz perseguidora de don Juan y no porque lo amara apasionadamente, sino haciendo un esfuerzo desesperado por obtener la convencional reparación de la honra familiar, incluso llevando el caso ante el mismo rey”.


Ortega y Gasset (1941) afirma que Don Juan no es el hombre que hace el amor a las mueres, sino el varón a quien las mujeres hacen el amor. También, basándose en el donjuanismo como actitud ante la vida, cree que los hombres pueden dividirse en tres clases: los que creen ser Don Juanes, los que creen haberlo sido y los que creen haberlo podido ser, pero no quisieron.


Si Don Juan atrae a las mujeres es porque se lo trabaja, es decir, emplea sus dotes seductoras a través de la poesía. En esa situación en el que las palabras, con su belleza e intensidad, embaucan a las que las oyen, el deber de las mujeres es resistir (como Ulises de las Sirenas), pero lo prohibido es precisamente lo que desata el deseo en todas ellas.






Él se va, y ellas se enamoran precisamente porque se va, y su persona queda mitificada por la distancia y la imposibilidad de satisfacer el deseo. Don Juan es, pues, deseable, porque es efímero, porque no es marido, sino amante fugaz. El Don Juan que finalmente se enamora es el mito más dañino para el imaginario femenino, porque fantasea con la posibilidad de la rendición final del cazador, que se convierte en el cazador cazado. Es decir, anima a las mujeres a enamorarse de hombres inmaduros cuya posesión es difícil o imposible. Pero muchas se atreven porque constituye un desafío, y porque su objetivo es ambicioso: lograr poner a sus pies lo que ninguna otra hembra ha conseguido. Así, ellas se sienten especiales cuando logran que el eterno vividor asiente la cabeza junto a ellas; el mérito es mucho mayor si es más difícil conseguirlo.

¿Y quién consigue ocupar el corazón del chavalito miedoso?. La mujer más inocente, más dulce y más virginal de todas, aquella capaz de amarle con devoción, incondicionalmente. Su imagen está representada en Doña Inés, una monja que logra salvar al pecador a través del amor.


La necesidad de publicidad que posee a don Juan ha sido señalada por diversos autores como un síntoma de soberbia, de vanidad machista, de orgullo fálico, más que como un pecado de lujuria incontenible. De hecho existen teorías que incluso cuestionan la potencia sexual de Don Juan, o que creen que su necesidad de demostrarse viril es para ocultar y reprimir su homosexualidad.


La teoría más importante en torno a esta cuestión fue formulada por Gregorio Marañón en su tesis doctoral publicada en 1940. En “Don Juan. Ensayo sobre el origen de su leyenda”, el doctor Marañón afirma que la belleza física de Don Juan dota al personaje de una indecisa virilidad, porque no lo ve como un ser rudo y tosco, sino más bien poseedor de una belleza delicada y unos gestos femeninos que lo van a convertir en una persona de carácter ambigüo. Según Jorge Luis Mora López (1980), Marañón no admite abiertamente el carácter homosexual de Don Juan, pero sí deja entrever la posibilidad de que padezca una desviación sexual. 


Tanto Marañón como Ramón Pérez de Ayala han hablado también de la presunta esterilidad de Don Juan, el incansable conquistador de mujeres. Pérez de Ayala pretende atribuir dicha esterilidad a su escasa virilidad: “Don Juan –enorme paradoja- el garañón estéril. No se sabe que Don Juan haya tenido hijos.” Gregorio Marañón también insistirá en la ausencia de hijos de un hombre que supuestamente va derrochando su semilla por doquier, y no lo retrata como un hombre feliz, sino como un joven inseguro y eternamente insatisfecho que necesita demostrar que es el mejor y el más varonil.


Releyendo una vez más la obra, vuelvo a reírme con el fragmento más famoso de Don Juan, el monólogo en el que él trata de vencer las resistencias de Doña Inés con un discurso que, sea o no falso, se merece un aplauso por lo cursi y lo currado que está:


¡Cálmate, pues, vida mía!


Reposa aquí, y un momento

olvida de tu convento

la triste cárcel sombría.



¡Ah! ¿No es cierto, ángel de amor,

que en esta apartada orilla

más pura la luna brilla

y se respira mejor?



Esta aura que vaga llena

de los sencillos olores

de las campesinas flores

que brota esa orilla amena;

esa agua limpia y serena

que atraviesa sin temor

la barca del pescador

que espera cantando al día,

¿no es cierto, paloma mía,

que están respirando amor?



Esa armonía que el viento

recoge entre esos millares

de floridos olivares,

que agita con manso aliento;

ese dulcísimo acento

con que trina el ruiseñor

de sus copas morador

llamando al cercano día,

¿no es verdad, gacela mía,

que están respirando amor?



Y estas palabras que están

filtrando insensiblemente

tu corazón ya pendiente

de los labios de don Juan,

y cuyas ideas van

inflamando en su interior

un fuego germinador

no encendido todavía,

¿no es verdad, estrella mía,

que están respirando amor?



Y esas dos líquidas perlas

que se desprenden tranquilas

de tus radiantes pupilas

convidándome a beberlas,

evaporarse, a no verlas,

de sí mismas al calor;

y ese encendido color

que en tu semblante no había,

¿no es verdad, hermosa mía,

que están respirando amor?



¡Oh! Sí, bellísima Inés

espejo y luz de mis ojos;

escucharme sin enojos,

como lo haces, amor es:

mira aquí a tus plantas, pues,

todo el altivo rigor

de este corazón traidor

que rendirse no creía,

adorando, vida mía,

la esclavitud de tu amor.









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26 de julio de 2010

Dirty Dancing: análisis crítico de los mitos románticos y los estereotipos de género



Dirty Dancing es una de las películas que más veces he visto en mi vida y además fue la película con la que aprendí a amar románticamente. Estábamos en 7º de la EGB así que teníamos unos 12 años y entre unos cuantos preparamos bailes para la fiesta de fin de curso. Uno de ellos fue el tema The time of my life, que nos encantaba. Nos pasamos meses ensayando y viendo la peli, y aunque yo era la sustituta de la bailarina principal (que era Elvira, una de mis mejores amigas) me aprendí el baile de pe a pa y me enamoré locamente del chico. El chico aparte de hacerme rabiar en los ensayos, meterme mano y reírse de mí (recuerden que cuando las niñas empiezan con el sexo y el amor los niños siguen siendo niños tres años más) me dio mi primer beso, ese que no se olvida jamás en la vida y que supuso para mí un rito de paso que me inoculó un intenso y leal amor duradero que hoy está transformado en hermandad eterna y para siempre. 

Aunque antes ya lo quisiera, la música de la banda sonora de esta película lo convirtió en mi auténtico e inolvidable primer amor; la mitificación peliculera fue fundamental para dejar en mi corazón una huella duradera. Y es que en definitiva, nuestros sentimientos son fabricados en la cultura, se meten en nuestro cuerpo y determinan nuestro deseo.




Hoy quería aprovechar el romanticismo inserto en mis genes culturales y de mi primer amor adolescente para analizar semióticamente la trama del guión, plagada de topicazos sobre lo que se supone que son o deben ser los hombres, las mujeres y las historias románticas.



La trama está ambientada en un resort de principios de los años 60 en los que una familia adinerada pasa sus vacaciones estivales. La película sigue la clásica trama patriarcal de chica- conoce- chico, ambos no pueden estar juntos por los motivos que sean, pero después de mucho esfuerzo logran superar todos los obstáculos y viven felices y comen perdices.
Del mismo modo que en Titanic y tantas otras, planea sobre dos espacios bien diferenciados: el mundo de los ricos y el de los trabajadores del complejo hotelero. Los clientes adinerados simbolizan el mundo de las convenciones hipócritas donde cada uno representa un papel con ayuda de su máscara social y donde la hipocresía atraviesa todas las conversaciones, todas las relaciones entre los hombres poderosos y sus mujeres. A la protagonista, interpretada por Jennifer Grey, le atrae mucho el mundo de los camareros y camareras porque el suyo le resulta superficial y vacío y se aburre (como todas las princesas en su castillo).



En el mundo oscuro, l@s currelas bailan dirty dancing, es decir, bailes eróticos donde dan rienda suelta al deseo y desfogan su cansancio, se distraen y disfrutan del poco tiempo libre que tienen. Nuestra protagonista, que ni siquiera tiene estatus de persona, sino de bebé (su nombre es Francis pero todos la llaman Baby), está impresionada por el ambiente sudoroso, caótico, y salvaje que se respira en el mundo caliente y nocturno. Pero sólo será plenamente aceptada en él cuando demuestra su humanidad y su valentía al ayudar a una bailarina que aborta y necesita que la sustituyan en el baile.



Baby representa el mito del patito feo que se convierte en cisne (es bella por dentro aunque  no lo sepa, y además sufre el rito de paso que le convierte en mujer y en adulta gracias al amor). Ella entrega toda su alma durante unos días ensayando un baile para sustituir a la bailarina, pero es muy torpe y tiene miedo. Él la enseña, como buen hombre que es, a desafiar el miedo, a confiar en sí misma y a divertirse con el reto. El miedo femenino está simbolizado en el salto del baile que nunca logra hacer con la perfección técnica que se requiere. Lo ensaya una y otra vez pero no logra elevarse y mantener el equilibrio de la cima hasta que logra la seguridad y la confianza en sí misma(siempre gracias a él).


 
El "maestro" que le enseña el camino hacia la libertad, la sexualidad, la vida, es Johnny, el maravilloso Patrick Swayze, un hombre que ha vivido mucho, que está de vuelta de todo, que no cree en nada ni en nadie excepto en su propia superviviencia y que permanece blindado emocionalmente para no sufrir en un mundo competitivo y cruel. Aunque es prostituto (vive todo el año de lo que saca currando en verano y ofreciendo sus servicios ocasionalmente a ricachonas cachondas) él representa al Príncipe Azul, porque es un hombre que viene a salvar a la princesa de su tediosa y aburrida vida (una vez más: Blancanieves, Cenicienta, La Bella Durmiente son mujeres que se aburren o que llevan una vida sufridora de la que en lugar de escapar esperan ser rescatadas). Él le enseña a bailar, le descubre su propia fortaleza, le refuerza la autoestima, le hace creer en sí misma y sus capacidades.


Ella es una niña romántica e idealista que representa la inocencia (aquello que hace mucho Johnny perdió) y la pureza, es decir, es una mujer buena (deseable para el matrimonio y la maternidad). Ella le enseña al llanero solitario que la ternura es posible, que se puede confiar en las almas cándidas como la suya, que el amor existe y es desinteresado (ella, rica, lo ama a él, pobre). Ella le enseña el amor verdadero que él siente como imposible. Baby-Francis, con su dulzura y sus acciones heroicas logra ablandar su corazón, derribar su dureza, su armadura defensiva, y le enseña que no todas las instituciones están podridas, porque ella lucha por la justicia. Le demuestra que el sistema funciona aunque esté lleno de mierda, porque los ricos no son todos malos, y ella es el vivo ejemplo porque es íntegra y valiente y su corazón está del lado de los trabajadores y trabajadoras.

'Dirty Dancing'- Hey Baby - Videos Orange
Escena del film de 1987 'Dirty Dancing'.



Francis-Baby es una heroína porque actúa en la trama de manera activa. Es rebelde porque desafía las normas de su mundo al bajar al nivel de la clase trabajadora, y sobre todo cuando la bailarina está desangrándose y se atreve a llamar a su padre, que alucina con las malas compañías de su hija (pero que como es un médico bondadoso, ayuda a la mujer y le salva la vida). El padre, que hasta ese momento había sido el único hombre de la vida de su adorada hija, se enfada muchísimo al sospechar que ha entregado su virginidad a un pobre que, (como todos los pobres que se acercan a herederas), solo la quiere por interés. Él quiere defender a su hija porque sólo él sabe que le conviene; Baby con su inocencia es una niña a la que los hombres quieren por un lado proteger, y por otro, pretenden enseñarle el mundo tal y como es, ponerle los pies en la tierra, y ayudarle a conseguir su autonomía. Su padre y su amante la quieren, ambos son hombres buenos y luchadores. Las malas son la madre, personaje insulso, completamente sumisa al pater, mujer florero ausente de la trama, y Lisa, la hermana, que cumple con el estereotipo de mujer frívola, mentirosa y egocéntrica.


Éste es el vídeo en el que se ve cómo ella rompe con el orden patriarcal, (sabiendo que va a decepcionar a su padre, que desea reservar su pureza para el matrimonio con un hombre rico) cuando decide ofrecer a Johnny su virginidad/inocencia. Es una decisión libre que inconscientemente va contra su padre y a favor de la naturaleza, porque siente deseo y porque se siente dueña de su cuerpo entregándose a él, dejándose guiar en la iniciación al sexo, como hizo en el proceso de aprendizaje del baile.

Él tiene miedo porque se siente inferior a ella; sabe que es más inteligente y sensible, que tiene todo un futuro por delante y que pertenece a una clase social superior. Ella quiere demostrarle que el amor lo puede todo; el modo en como lo convence para que él se atreva es mostrando su vulnerabilidad: "¿A mi? ¡A mi me da miedo todo! Me da miedo lo que vi. Me da miedo lo que hice. Quien soy. Y especialmente tengo miedo de salir de este cuarto y no volver a sentir en toda mi vida lo que siento estando contigo... Vamos a bailar".



Dirty Dancing - Cry to Me
Cargado por ConnyWinter83. - Ver más clips de música, videos en HD!

Cry To Me, de Solomon Burke


Después del dirty dancing, el temazo de Ottis Redding, These arms of mine, con el que se aman una tarde de verano:

 

Y el último vídeo es el del baile final: el padre está cabreadísimo y la hija se siente fatal por haber decepcionado a su hombre perfecto que hasta ahora la había querido incondicionalmente. Además está hecha polvo porque no podrá ver a su amado y el verano ha terminado. Todos se están tragando el tedioso espectáculo de la gala de cierre cuando de pronto aparece el príncipe montado en su moto (caballo blanco) que se planta delante de su princesa y le dice, con voz firme: No permitiré que nadie te acorrale.

Parece así pedir permiso al padre, pero en realidad lo que está exhibiendo es la superación de su complejo de pobre: ha decidido luchar por su amor, defender a su amada de la opresión del pater, hacerla sentir libre a través del amor. Johnny se la lleva y la coloca en el centro del escenario, desalojando al coro y atrayendo todas las miradas a su amada, a la que hace un homenaje delante de todos los empleados y clientela del hotel por su valentía y porque la ama. El beso del baile legitima su mutuo amor y eleva a la prota a la categoría de princesa.


Toda la escena del baile marca el paso de niña a mujer pública, de patito feo a princesa de cuento, y representa la belleza de su alma y la fuerza del amor verdadero entre ellos. También marca la reconciliación entre padre y novio porque éste finalmente cede a su hija, y el final de las tramas de los demás personajes, que bailan felices sin importar su clase social o su rol dentro del hotel. La música y la fiesta diluyen las fronteras, los prejuicios, el clasismo, la hipocresía y todo lo demás; el happy end que nos permite imaginar el futuro de la pareja ideal más allá de los títulos de crédito.










 





 Otros temazos de la Banda Sonora Original:
 
Love Man de Ottis Redding  (baile sensual en la fiesta de l@s trabajador@s

 http://www.youtube.com/watch?v=46F3rJek_WE

Hungry Eyes de Eric Carmen (repaso romántico a los ensayos) 
 http://www.youtube.com/watch?v=WUxxTYFf-6E

Do you love me (The Countours) baile sucio
 http://www.youtube.com/watch?v=x43vK0k6A2I

Lover Boy (Mickey and Silvia)
http://www.youtube.com/watch?v=IaIosGwPzjo

Wipeout
http://www.youtube.com/watch?v=Fyb3b5Hco3E

You dont own me (The Blow Monkeys)
http://www.youtube.com/watch?v=9azSWI_Tv9w

She's like the wind (Patrick Swayze):
 http://www.youtube.com/watch?v=-pNpR6KGLEk

Where Are You Tonight (Tom Johnston) http://www.youtube.com/watch?v=Xmo8IK70pT8

In the Still of the Night, The Five Satins
http://www.youtube.com/watch?v=fBT3oDMCWpI



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Después del final feliz de la boda...








19 de julio de 2010

Amor lésbico en "Amar en tiempos revueltos"



Me gusta esta serie de televisión de los años 40-50 porque refleja muy bien los estragos que causaba  la dictadura de Franco en la vida cotidiana de la gente. Sabemos que existió una represion política feroz, pero de lo que menos se habla es del franquismo en la vida cotidiana de las personas, en sus mentes, sus cuerpos, sus afectos, sus emociones.
En "Amar en tiempos revueltos" se visibiliza el miedo de la gente humilde, el machismo de una sociedad desigual y jerárquica, los abusos de poder, la pobreza económica y la miseria mental de un sistema totalizante, cruel, homófobo, represor e injusto. En la serie hay beatas, curas, prostitutas, sanguinarios policías, maquis, rojos en la resistencia y en el exilio, presidiarios, gente humilde y trabajadora, familias adineradas, actrices y escritoras, campesinos que emigran a la ciudad, viajeros y cineastas....creo que constituye un buen relato histórico de la moral nacional-católica, y la represión intelectual, política y social que sufrieron nuestros abuelos y nuestras abuelas.

El otro día estaba cocinando con la tele puesta sin prestar demasiada atención cuando oí decir a un personaje femenino "siempre he estado enamorada de Teresa". Me quedé de piedra. Siempre he sospechado que Ana y Teresa, amigas y cuñadas, tenían una relación especial, pero me parecía que el equipo de redacción no iba a apostar por esa historia. Es más, no sólo se besan en la pantalla, sino que aparecen en la cama después de hacer el amor; yo no daba crédito. Me vino de golpe a la cabeza mi abuela Felisa, que veía la serie cuando comenzó, y lo que hubiera pensado o sentido en ese momento. También en el resto de abuelas de España; y en sus hijas y sus nietas. Y en los abuelos, sus hijos y sus nietos, que puede que alucinaran aún más viendo a dos protagonistas mujeres amándose.

Los dos personajes tienen una fuerza increíble; Teresa porque es una luchadora incansable, una niña de pueblo que se hace mujer en Madrid, que trabaja y mantiene a toda su familia cuando ni su padre ni su hermano tenían trabajo. Es una mujer emprendedora que monta su propio negocio y que no se ajusta al estereotipo de esposa sumisa encerrada en casa. Ana por su parte es una niña de papá que al principio se rebela al orden burgués y patriarcal , y que luego hereda la empresa familiar por lo que acude a reuniones del gremio de empresarios y se mueve con soltura en un mundo de hombres, pese a las dificultades que se le presentan por la misoginia de aquella época.


En la relación entre ambas encontramos una transgresión mútiple, porque destrozan las jerarquías socioeconómicas (una es rica y jefa, la otra es pobre y empleada de la rica) y es un escándalo social porque en ella hay adulterio, incesto y lesbianismo a la vez (Teresa está casada, Ana es viuda del hermano de Teresa).  Así se pone de manifiesto que la heterosexualidad obligatoria es una prisión que encierra a miles de hombres y mujeres, que lo que se sale de la norma franquista sexo=reproducción es considerado inmoral o anormal, y se visibiliza la importancia de las relaciones de mujeres al margen de los hombres, dueños y señores de los corazones y las voluntades femeninas de la época.

El tratamiento de la situación es delicioso, porque los diálogos están llenos de fuerza, de revelaciones recíprocas, de profundidad emocional. Ambas se sinceran, se besan, se dan cariño y viven su pasión, con las contradicciones propias de la época y las internas de cada una. Ana lo tiene claro y se siente feliz como nunca en su vida, y lo dice con valentía: "Te amo, teresa. Eres lo mejor que me ha pasado en la vida". Teresa con sinceridad le cuenta su confusión, y ambas hacen un repaso de su atracción sexual mutua, de su amistad inquebrantable, de su vida en común. Es una escena bonita porque ambas expresan su sentir desde lo más hondo de su ser, con delicadeza, con ternura, con cariño y plagada de mitos románticos (el amor lo puede todo, eres el amor de mi vida y siempre lo serás...). Esta representación es positiva, creo, porque nos muestra a unos personajes que tras luchar contra sus sentimientos se atreven a vivir su historia, cosa que demuestra que la represion del deseo en nuestro cuerpo y en nuestras emociones no siempre es eficaz ni se graba de manera totalizante en nuestro ser. Afortunadamente, toda represión tiene sus grados de resistencia y de liberación, sea la época que sea.

Bravo por TVE1, que visibiliza la ternura lésbica sin condenarla a la tiranía de los estereotipos, que muestra la normalidad de la homosexualidad en todas las épocas, y que nos regala unos personajes tan complejos y ricos.


Otros artículos de la autora: 


Mujeres que se aman




El Mito de la Heterosexualidad desde una perspectiva queer




Coral Herrera Gómez Blog

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