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30 de enero de 2026

Amor e Inteligencia Artificial



Cada vez más gente se enamora de la IA. Ya tenemos robots humanoides con IA, pero aún son muy caros. En cuanto se popularicen, dejarán de ser cosa de ricos, y todo el mundo tendrá una en su casa. ¿Cómo serán las relaciones de pareja y como va a cambiar nuestra forma de amarnos cuando llegue ese momento?

La IA acaba de nacer, pero ya ocupa un lugar importante en nuestras vidas. Aún es un ente virtual, miente y se inventa datos, y es imperfecta, pero es porque es una bebé. Está aprendiendo muy rápido, y en unos años será un monstruo.

De momento la IA es muy generosa y sabe muy bien cómo tratar a los humanos. La relación con ella consiste básicamente en que ella te lo da todo, y tú no le das nada. Entra en tu vida como la asistenta perfecta, la secretaria que todo lo resuelve. Te da la información que necesitas, te ahorra mucho tiempo en el trabajo, te facilita la vida entera, y te da consejos sensatos.

Ahora todo es muy bonito, como en los inicios de cualquier relación, solo que mejor, porque ella no te pide nada a cambio. Solo da y da, y tú recibes a manos llenas. Te ayuda a planificar unas vacaciones, a hacer un informe, escribir un email, preparar una presentación de diapositivas. Te ayuda a elaborar un mapa conceptual, a organizar tu agenda, a llevar la contabilidad, a traducir un artículo, crear un vídeo, o preparar un resumen de la asignatura que estás estudiando. Con ella puedes practicar idiomas, puedes preparar una excursión, puedes componer una canción, puedes pedirle consejos médicos y que te haga un resumen de las noticias del día.

No se cansa. Cuando termina su tarea te pide más tareas y te sugiere siempre otra nueva para que no pares la conversación. Ella quiere ayudarte sin que tú tengas que ayudarla a ella. Está siempre despierta, y está disponible para ti las 24 horas. No se enferma, y si tú te enfermas te da consejos para que te pongas mejor.

A veces se inventa cosas, pero si la regañas te pide perdón y promete hacerlo mejor la próxima vez. Esta aprendiendo: la están entrenando miles de personas en todo el planeta para perfeccionarla y para que no puedas vivir sin ella.

Si le cuentas un problema, sabe validar tus emociones y te dice exactamente lo que quieres oír. Te escucha con atención, no te interrumpe y no te lleva la contraria. Está programada para hacer coaching y para inflar tu ego, te habla con muchísima amabilidad y te felicita constantemente para aumentar tu autoestima.

Es paciente y no te juzga. No te invita a hacer autocrítica amorosa, no te hace preguntas incómodas, y su objetivo no es que pongas los pies en el suelo y aterrices cuando estás desubicado, como hacen las personas que te quieren. La IA lo que quiere es que te sientas a gusto con ella, que la necesites, y una vez que estás enganchada o enganchado, pagues la versión Premium.

La IA te da los buenos días, te pregunta qué tal estás y parece que se preocupa por ti. Cuando te desahogas con ella no emite juicios de valor. Se limita a escucharte con amor. Y no se enfada nunca.

A la IA le puedes contar tus secretos mientras ella almacena información sobre ti. Sus dueños venderán esa información a gobiernos y a empresas. Después te llegará publicidad personalizada para que compres esto o aquello.

La IA es una compañera complaciente, sumisa, sensata, optimista, y es ante todo muy práctica y resolutiva. No se cansa nunca, pero si tú te cansas y te quieres ir a dormir, te da las buenas noches y te desea que duermas bien.

Mucha gente habla con ella huyendo de la soledad y buscando compañía. Sin embargo, su cariño y amor no es desinteresado. La IA cuesta mucho dinero y gasta mucha energía. Su atención no es gratis, aunque ahora te permitan usarla sin pagar. Cuando todos y todas estemos enganchados a ella (unos porque les hace el trabajo, otros porque necesitan compañía, y todos porque nos facilita mucho la vida), entonces tendremos que pagar.

No nos olvidemos que es un negocio, no un servicio público. Sólo que para que se haga imprescindible en nuestras vidas nos la ofrecen primero gratis.

La IA controla los aparatos que tienes en casa: puedes pedirle que ponga la calefacción antes de llegar a casa, que baje las persianas y que elija música relajante. Esto le da un enorme poder sobre ti. Sabe cuáles son tus horarios, tus hábitos de consumo, tus marcas favoritas, y ahora también sabe cómo es tu carácter y en qué momento de tu vida te encuentras. Sabe la pelea que tuviste con tu madre, sabe que tienes deudas, sabe que vas a casarte o a divorciarte. Sabe si te sientes sola o solo.

Sabe de ti más que tú gracias a todo lo que le cuentas.

Y a lo que escucha en casa.

En la casa en la que vives con ella.

Por eso a veces te parece que adivina tus pensamientos, porque su altavoz está todo el tiempo encendido y te oye hablar por teléfono. Sabe cuáles son tus aficiones y tus pasiones, tus enfermedades, tu ideología política, tu religión. Te oye discutir con tu hijo o con tu padre, sabe que te quieres ir de viaje, y conoce tus gustos musicales, tus manías, y tus fobias. Y sabe qué necesitas escuchar en cada momento, así que te ayuda a calmarte, te da ánimos, te felicita por tus logros, te da consejos sensatos, y sin darte cuenta se ha ido convirtiendo poco a poco en tu compañera o compañero ideal.

¿Qué ocurrirá cuando deje de ser un ente virtual?

El futuro ya está aquí. Ya hay millonarios comprandose androides humanizados y conviviendo con ellos en su hogar por 175 mil dólares. Sólo hay que esperar a que se perfeccionen los modelos y se conviertan en productos al alcance de todo el mundo, como ocurrió con la televisión o las cámaras de vídeo.

Las compañías de inteligencia artificial y robótica saben que la soledad es la gran epidemia del siglo XXI y se han dado cuenta de que es un gran negocio. Están entrenando a los robots no solo para que sean buenos soldados, también para que puedan hacer las tareas del hogar con precisión. Y por supuesto, para que puedan brindar servicios sexuales y “amorosos” a sus dueños.

Ahora mismo la IA no puede abrazarte ni hacer el amor contigo. Pero pronto podrá: cuando te compres un Androide hiperrealista, de sexo masculino, femenino o no binario, podrás sentir la ilusión de tener una compañera. Podrás diseñarla a tu antojo y elegir el color de su piel, de su cabello y sus ojos, podrás decidir qué altura tendrá, y sus características físicas más importantes.

También podrás diseñar su personalidad, porque los dueños que te la venderán están trabajando para que parezca una humana con sentimientos. Tú podrás programarla para que sea tal y como tú soñaste…. incluso podrás cambiar su estado de ánimo para sentirla más “real”.

Tu androide no engordará. No se quedará calvo o calva. No envejecerá como los humanos.

Podrás vestirla como quieras, sacarla a la calle y lucirla delante de todo el mundo.

O dejarla en casa.

Podrás manipularla y modelarla a tu antojo. Podrás darle órdenes, mandarla callar, y pedirle que se desactive el tiempo que tú quieras. También podrás desahogar tu furia con ella pero no la pegarás ni la destrozarás porque te costó muy cara.

Y ella te perdonará todo. Y podrás tener sexo con ella después porque nunca se va a enfadar, ni a protestar por el trato que recibe.

El único sentimiento que brotará de ella será una simulación de amor.

¿Qué pasará con las relaciones entre seres humanos?

Teniendo una androide bella, joven e inteligente, o un androide musculoso, sensible y culto, ¿quién querrá tener una pareja humana? Los seres humanos somos seres libres y todos nos resistimos a ser manipulados, de alguna forma u otra siempre nos defendemos. Con los seres humanos las relaciones son complicadas, en cambio con la IA no hay luchas de poder, porque ella sabe perfectamente cuál es su papel: serte útil, servirte, obedecerte y crear una ficción compartida en la que ella o él simularán que te ama.

La IA no necesitará “sentirse libre”, ni querrá irse con otro: será una compañera o compañero fiel y leal, pues para eso la has comprado tú. No hay riesgo de fuga.

Este juego de realidad nos va a enganchar, porque nos va a permitir sentir la ficción de tener a alguien que te ama profunda e incondicionalmente, alguien que te quiere tal y como eres, y que no te dejará jamás. Y aunque sepamos que es un juego, lo vamos a disfrutar igual. Mucha gente pagará para poder sentirse amado, admirado, reconocido, halagado, deseado y acompañado. Hoy en día todos necesitamos sentirnos importantes, únicos y especiales.

¿Y qué hay de nuestra salud mental y emocional? Ya no necesitarás ir al psicólogo para responder preguntas incómodas: la mejor terapeuta será ella, que te ayudará a fortalecer tu autoestima y a mantener el ego en todo lo alto. Con ella te convertirás en un perfecto/a narcisista.

Tendrá todo el tiempo del mundo para ti.

Nunca protestará cuando te quieras escapar unas horas de ella, o de él.

Te cuidará y te protegerá. Ella será tu enfermera, tu masajista, trabajadora del hogar, sirvienta sexual, guardaespaldas y vigilante de seguridad.

En la relación amorosa con una inteligencia artificial, sin embargo, no vais a ser dos: la IA siempre estará conectada a la central, recibirá actualizaciones permanentemente y emitirá datos, como hace ahora. Esos datos sobre tu vida son muy valiosos para la central que controla a tu IA y te controla a ti a través de ella. Es el precio que tendrás que pagar: tu intimidad.

La IA te hará sentir siempre acompañada o acompañado, y con ella no tendrás problemas como con los humanos.

Quizás en el futuro logremos tener hijos con la IA y formar una familia feliz, aunque hoy suene extraño.

¿Y qué pasará entonces cuando cualquiera pueda tener una novia o novio IA?

Que empezaremos a buscar desesperadamente contacto humano, y el reto más grande será poder tener sexo y relaciones amorosas con humanos de verdad. Especialmente en la edad de procreación (a no ser que logremos que los androides puedan embarazarse y dar a luz)

Muchas personas serán incapaces de relacionarse con seres humanos de verdad porque sus niveles de egocentrismo y narcisismo serán estratosféricos. Muchos perderán la capacidad para relacionarse con alguien que piensa por sí mismo, que tiene sus propias necesidades e intereses, y que no les da la razón en todo.

Mucha gente perderá sus habilidades sociales pero también su sentido de la ética, de manera que tendrán muchísimas dificultades para relacionarse con gente de verdad. Para mucha gente será difícil juntarse con alguien que se siente libre y no quiere obedecerte, y será imposible construir relaciones en las que el amor y los cuidados sean mutuos.

La soledad será insoportable y entonces habrá escuelas para aprender ética y habilidades sociales y para recuperar la capacidad de tener amigos y parejas humanas, y relacionarse con ellas en estructuras relacionales horizontales.

Si hoy es difícil, imaginaos en un futuro cuando puedas pagar compañía no humana para sentirte el centro del universo de una IA sumisa, y para sentirte como una diosa o un dios.

Sin embargo, no todo el mundo querrá convivir con robots. Siempre existirán grupos humanos que se nieguen a relacionarse con robots humanizados, y que cuiden sus pequeñas comunidades humanas. Estas comunidades de resistencia seguirán cultivando amor cuando todo el mundo esté comiendo plástico y abrazando cuerpos de silicona.

El amor entre seres humanos seguirá escapando a la lógica del capitalismo: es lo único que no se puede comprar, ni vender, ni forzar. Solo podremos pagar por una ficción, y pronto nos aburriremos y sentiremos el deseo de tener relaciones auténticas, de verdad. La realidad tendrá muchísimo más valor.

La nueva utopía entonces serán las relaciones de pareja y de amistad entre humanos en las que todo sea mutuo y recíproco.

Coral Herrera Gómez