28 de junio de 2014

CITAS FEMINISTAS







“La actuación de la mujer no implica una participación en el poder masculino, sino cuestionar el concepto de poder”. Carla Lonzi, filósofa italiana.


“La cooperación es la convicción plena de que nadie puede llegar a la meta si no llegan todos”. Virginia Burden.

“Las mujeres constituyen la mitad de la población en todos los países. Apartar a las mujeres y excluirlas de la participación en la vida política, social, económica y cultural significaría, de hecho, tanto como privar a la población de cualquier comunidad de la mitad de sus capacidades”.
Shirin Ebadi, abogada y activista iraní.


"Me parece que las que tienen el coraje de rebelarse a cualquier edad son las que hacen posible la vida..., son las rebeldes quienes amplían las fronteras de los derechos, poco a poco..., quienes estrechan los confines del mal y los reducen a la inexistencia”. 
Natalie C. Barney"

"Las mujeres han servido durante todos estos siglos como espejos que poseyeran el poder de reflejar la figura del hombre a un tamaño doble del natural”. 
Virginia Wolf, escritora británica. 

"Ser mujer es fascinante, constituye una aventura que requiere considerable valentía, un desafío que nunca llega a aburrir".
Oriana Fallaci, periodista y escritora italiana.


“La enredadera feminista, se hace de muchos nudos y de muchos lazos, que se tienden imperceptiblemente para los ojos controladores del orden patriarcal”. Marcela Lagarde, antropóloga mexicana.


“Cada vez que una mujer da un paso, todas avanzamos”. 
Mª Teresa Fernández de la Vega, ex vice-presidenta del gobierno español.

“La feminización de la pobreza es un hecho. La falta de oportunidades de empleo acordes con la formación, otro. El acoso y, cuando cabe, la violencia, otro más. Todo ello para un colectivo cuyo único defecto visible parece ser el no haber tenido la previsión de nacer con otro sexo”.
Amelia Valcárcel, filósofa española.

“Ignoramos nuestra verdadera estatura hasta que nos ponemos en pie”. 
Emily Dickinson, poeta estadounidense.

“Nos han llamado Amazonas, pero lo cierto es que nuestra gran aventura es con la vida, no con la muerte”. Natalie C. Barney, escritora norteamericana.

“Lo que les falta aprender a las mujeres es que nadie da el poder; hay que tomarlo”.
Roseanne Barr, actriz y cómica estadounidense.

“Hay mucha tiranía disfrazada de protección”. Cristal Eastman

“El estado actual del mundo exige que las mujeres se tornen menos modestas y sueñen, planeen, actúen, se arriesguen en mayor escala”. 
Charlotte Bunch, teórica y activista feminista norteamericana.


“No es grato haber nacido mujeres y lo que queremos es vivir el placer de serlo. La libertad de pensar, de decir, de hacer y de ser lo que nosotras decidamos. Incluidas la libertad de equivocarnos”. Librería de Mujeres de Milán



“Estoy convencida de que la experiencia maternal puede ser feminista y apoderada si el proceso de la gestación, el parto, el postparto y la lactancia caen bajo el control y decisión de las mujeres. Hasta ahora la maternidad patriarcal ha dominado el escenario y se nos ha condenado -y obligado- a parir violentamente y a criar patriarcalmente. Sin embargo, nuevos modelos de nacimiento y crianza afloran desde el apoderamiento, la agencia, la libertad, la solidaridad y el control de las mujeres sobre sus cuerpos. Una maternidad apoderada y feminista es posible.”
Gabriela Boichuk.



“Si analizamos por qué las mujeres sufren agresiones, la multitud de formas de violencia que las mujeres padecen, ya sean los crímenes en nombre del honor o la mutilación genital, todos ellos se basan en la idea de que las mujeres no deben controlar su sexualidad”. Charlotte Bunch


“Solo triunfaremos si no nos olvidamos de aprender”. 
Rosa Luxemburg, líder socialista alemana.


"Solamente cuando las mujeres comienzan a sentirse en su casa sobre esta tierra, vemos aparecer una Rosa Luxemburg, una madame Curie. Demuestran con brillantez que no es la inferioridad de las mujeres lo que determina su insignificancia histórica: su insignificancia histórica las condena a la inferioridad”.

Simone de Beauvoir, filósofa y escritora francesa.



“Desde la quema de brujas en la Edad Media hasta la actualidad, las mujeres han sido objeto de una imaginería en la que se recogen los temores masculinos soterrados. El caso en donde mejor se reflejan estos temores es en los Autos de Brujería en donde se muestra el odio inconsciente acumulado y proyectado en todo lo que recuerde, aunque sea de lejos, lo doméstico: la escoba, el caldero y hasta el gato (que fueron casi exterminados en el siglo XIV en Europa por ser compañía habitual de la mujer) son identificados como prácticas satánicas. Todo ello sería cómico, si no hubiesen muerto miles de mujeres”
Blanca Muñoz, 2001.

“La prolongada esclavitud de las mujeres es la página más negra en la historia humana”. Elisabet Cady Stanton, líder sufragista británica.




“Como clase, las mujeres jamás subyugamos a otro grupo; nunca emprendimos guerras de conquista en nombre de la patria. Jamás participamos en una decisión para anexionarnos el territorio de un país vecino, ni combatimos por mercados extranjeros en costas remotas. Esos son los juegos de los hombres, no de nosotras. No queremos ser ni opresoras ni oprimidas. La revolución de las mujeres es la última de todas las revoluciones”. Susan Brownmiller, periodista y teórica feminista estadounidense.

"Una mujer tiene que valer el doble que un hombre para llegar la mitad de lejos”. Fannie Hurst, guionista de cine norteamericana.

"Dado que los historiadores pertenecen al sexo masculino, rara vez se dignan a registrar las grandes y nobles acciones realizadas por las mujeres; y cuando de ellas dan noticia, lo hacen añadiendo esta sabia observación: aquellas mujeres han actuado situándose por encima de su propio sexo. Y con esto podemos intuir aquello que quieren hacer entender a su lectores: ¡las grandes acciones no fueron mujeres quienes las realizaron, sino hombres con faldas!”
Mary Astell, teórica feminista británica.



“Cuando hablamos del aborto, estamos hablando del derecho de las mujeres a decidir sobre su vida. Esto se basa en un principio no solo ético, también político: el reconocimiento de las mujeres como sujetos con capacidad moral para decidir sobre las cuestiones que la vida las presenta, y es este respeto a la decisión de la mujer lo que hace del aborto un derecho, y no una imposición: no obliga a nadie. Quienes defendemos el derecho al aborto somos las primeras en defender la educación afectivo/sexual, la información y acceso fácil a los métodos de anticoncepción, en definitiva la prevención del embarazo no deseado, porque este es el problema, y el aborto es una opción”.
FEMINISMOS 15M


"El feminismo no quiere imponer un matriarcado basado en la violencia contra el hombre, como ha sido el patriarcado hasta ahora. No desea dejarlos sin voto, ni violarlos en las guerras, ni mutilar sus genitales en pro de una tradición cultural, ni confinarlos en el ámbito doméstico, ni quiere matarlos por adulterio. El feminismo no pretende que los hombres sean propiedad de sus madres y luego de sus mujeres, ni desea que los hombres cobren salarios más reducidos, ni tampoco querría desterrarlos de las cúpulas de poder mediático, empresarial y político. No quiere traficar con cuerpos masculinos para el disfrute de los femeninos, ni desea que los niños varones estén desnutridos o abandonados en orfanatos, ni, por supuesto, promovería su marginación social o económica. Tampoco vetaría que los niños varones pudiesen ir a la escuela, ni les prohibirían el acceso a la Sanidad y la Universidad. Comprendan que eso es una locura que no promueve el feminismo". 
Coral Herrera Gómez. en El feminismo en la educación y la cultura



Otros post de citas:



12 de junio de 2014

Bodas Reales, Bodas Patriarcales de Coral Herrera Gómez




Este es el nuevo libro de Coral Herrera publicado por Haika Ediciones en Scribid.






Coral Herrera es Doctora en Humanidades  y Comunicación, es feminista queer, escritora y bloggera, docente y consultora, madrileña de nacimiento y costarricense de adopción. Esta obra forma parte de su tesis doctoral "La construcción sociocultural del amor romántico", en la que analiza los mitos del romanticismo patriarcal en la cultura y los medios de comunicación. Bajo el lema con el que ha venido trabajando estos años "Lo romántico es político", lleva a cabo un análisis multidisciplinar de la boda de los Príncipes de Asturias con un enfoque queer.


 La boda real española fue un producto perfecto: un ritual espectacular y un derroche de mitos sirvió para legitimar la monarquía española y entretener a millones de personas en todo el planeta durante un par de semanas. La adaptación del cuento de hadas a la española fue una muestra del poderío empresarial, religioso, político, y militar: el amor invisibiliza la ideología patriarcal, capitalista y democrática que subyace a estos relatos de príncipes y princesas “de carne y hueso”. Con sus historias de amor perpetúan las estructuras obsoletas de nuestras sociedades; con este análisis de sus romances la intención es desmitificar estos productos mediáticos y aportar a la construcción de nuevas estructuras sentimentales y afectivas … porque otras formas de quererse y de organizarse son posibles. 
















Artículos de Coral: 




                                Lo romántico es político, y el sistema no funciona.

Los mitos del Amor Romántico

El mito del matrimonio en las bodas reales: KATE Y GUILLERMO




9 de junio de 2014

Los retos de las mujeres en América Latina




Este artículo fue publicado en Esglobal el 9 de Junio de 2014.  

El día que Dilma Rousseff ganó las elecciones en Brasil, las portadas de los periódicos eligieron la foto de la nueva presidenta arropada por el señor Lula, quien le da un beso en la frente mientras rodea su cabeza con un gesto de ternura. También Cristina Fernández de Kirchner tuvo a su lado en las portadas a un hombre el día que pasó de ser Primera Dama a ser presidenta de Argentina: su marido le ayudó a sostener y alzar el cetro presidencial. Su gesto paternal sirvió para legitimar de forma simbólica la victoria electoral de su esposa.  
América Latina ha dado pasos de gigante en estos últimos años hacia la igualdad: las presidencias de Rousseff y Fernández, junto con las de Michelle Bachelet en Chile y la de Laura Chinchilla en Costa Rica, han supuesto un hito histórico y tienen un enorme valor simbólico. Sin embargo, la cuestión es si sus liderazgos están contribuyendo al empoderamiento colectivo y a la paridad democrática.
Las presidencias femeninas apenas han transformado las estructuras de poder patriarcal de las democracias de sus países, que siguen basadas en el modelo presidencial: una figura de máxima jerarquía rodeada de un núcleo pequeño de gente que toma decisiones.  Las estadísticas nos demuestran que las mujeres de América Latina y el Caribe han aumentado su tasa de participación política en algunas áreas, principalmente en los parlamentos: en Argentina el número de mujeres parlamentarias ha aumentado del 6% al 37,4% en diez años, según datos de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) en 2014. En Costa Rica aumentó del 10% al 38%, en Chile del 7,5% al 14,2% y en Brasil del 5 al 8%, país en el que también aumentó  el porcentaje de mujeres en los gabinetes ministeriales, pasando del 10,7% al 22,6%. 
En paralelo, se percibe un ligero aumento de la participación de las mujeres en el ámbito de la política local: el porcentaje promedio de concejalas de América Latina y el Caribe aumentó desde el 13.7% en 1998, al 25.2% en 2012. Muchos países, sin embargo, se encuentran lejos de las cuotas de paridad: en Argentina, el número de alcaldesas aumentó del 6 al 10%; en Chile, del 9 al 12%; en Bolivia, del 3 al 7%, según datos de CEPAL de este año. 
Algunos países latinoamericanos han puesto en marcha una serie de medidas para incentivar la participación política de las mujeres, como por ejemplo garantizar el acceso de miles de ellas a la obtención de papeles y documentos legales o la aprobación de una ley para eliminar la violencia y la discriminación hacia mujeres que participan en actividades políticas. En Bolivia estas medidas han supuesto un notable incremento de la participación de las mujeres en sindicatos, partidos políticos, organizaciones vecinales, corporaciones municipales y movimientos sociales.
Aunque las presidentas acaparen los focos de atención, las organizaciones de mujeres están jugando un papel fundamental en el camino hacia el desarrollo de toda América Latina y el Caribe. Asuntos como el derecho al agua de las poblaciones, el derecho a la tierra del campesinado, la soberanía alimentaria, los derechos de los pueblos indígenas, la defensa del medioambiente, los derechos de la población LGBTQ, la lucha contra el turismo sexual o la trata de mujeres y niñas son algunas de sus demandas.
Bajo mi punto de vista, ellas son las verdaderas protagonistas de los cambios en todo el continente. Con su trabajo están contribuyendo al empoderamiento colectivo, porque con sus luchas están aportando en  la mejora y transformación de sus comunidades, de sus países y de la región. Muchas organizaciones están trabajando desde otros modelos de liderazgo femenino que no están basados en figuras autoritarias que representan al resto. Cada vez son más las mujeres latinoamericanas trabajando en redes horizontales, locales, nacionales e internacionales y están experimentando diversas metodologías de trabajo e equipo que involucran a toda la comunidad. Este modelo participativo convierte a todos sus miembros en beneficiarios y, a la vez, en actores principales de sus proyectos. 

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