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2 de febrero de 2012

Postpornografía: más allá del patriarcado







 “Produzco y aparezco en pornografía porque quiero devolverle al  cine para adultos los cuerpos naturales, el sexo real  y la verdadera química. Quiero que la atención esté puesta en los orgasmos reales y en la conexión auténtica entre la gente teniendo sexo. Para mí producir porno no se trata de encontrara a la gente más hermosa y hacerlas desempeñar 
una serie de movimientos...”
Liandra Dahl


“No estamos simplemente viendo “sexo”, estamos viendo el trabajo humano que contribuye a la construcción del placer” Linda Williams



“Perra”, repetida, deconstruida y vuelta a construir, funciona como una doble subversión identitaria: subvierte la representación de “perra”, retando sus impactos negativos, y subvierte las narrativas de identidad propuestas desde algunos feminismos regionales que, siguiendo sus propias estrategias, enuncian una identidad cimentada en los roles tradicionales de la mujer”. Teresa Garzón


“Yo no sé nada sobre por qué es tan excitante ver a otras personas follando y diciéndose guarradas. El caso es que funciona. El porno revela crudamente ese otro aspecto de nosotros mismos: el deseo sexual es una mecánica, nada complicada de poner en marcha. Y sin embargo, mi libido es compleja, lo que dice de mí no siempre me agrada, no siempre encaja con lo que a mí me gustaría ser. Pero puedo preferir saberlo, en lugar de esconder la cabeza y decir lo contrario de lo que sé de mí, para preservar una imagen social tranquilizadora”  
Virginie Despentes. 






El postporno es otra forma de hacer pornografía, de consumirla, de rodarla, de interpretarla. No se trata solo de admitir que las mujeres consumimos porno, sino también de abrir las puertas a un montón de mujeres que están haciendo porno, que están ofreciendo historias eróticas en las que el tratamiento de las imágenes, los roles sexuales, los estereotipos de género, las situaciones eróticas, sufren un proceso de deconstrucción. Mediante el arte de la palabra, el audiovisual o la acción directa, estas mujeres nos están ofreciendo porno alternativo, y nos muestran la pobreza de la represión sexogenital del porno tradicional. 

El debate está caliente en los foros, en las jornadas feministas, en los talleres de postporno, porque unos adoran esta nueva expresión artística, otr@s le acusan de ser poco eróticas, otros la rechazan por considerar que no son muy diferentes del porno tradicional. Aun existe un amplio sector del feminismo y de la izquierda que rechaza la pornografía y el postporno porque consideran que son producciones destinadas al consumo de imágenes de cuerpos explotados por el capitalismo y el patriarcado.

Artistas, teóricas, activistas, escritoras, filosofas como Itziar Ziga, María Llopis, Diana J. Torres, Beatriz Preciado, Erika Lust, Annie Sprinkle, Virginie Despentes, entre otras, han decidido pasar de la negación a la acción, y están rompiendo límites, probando nuevas formas de contar historias, explorando y deconstruyendo, en la teoría y en las sesiones de performances,  el deseo patriarcal. 

Y es que afirman que la batalla contra el patriarcado está en el cuerpo, por ello inciden en la necesidad de apropiarse del cuerpo y del porno, para investigar nuevos códigos eróticos y sexuales. Con poco presupuesto y mucha imaginación, estas artistas rompen, en sus actuaciones en directo, con la represión de la genitalidad, de la reproducción, de la heterosexualidad. 

En lugar de limitarse a atacarlo, han decidido ponerse a trabajar, ofreciendo no sólo una crítica, sino nuevas producciones audiovisuales, nuevos marcos teóricos, nuevas formas de erotizar nuestra mirada, nuevas propuestas cuyos objetivos finales son: 
- la reivindicación del deseo femenino (y nuestro derecho a trabajar delante y detrás de la cámara), 
- romper con la hegemonía del porno patriarcal, abriendo nuevos mercados,  
- y diversificar los contenidos de una industria poderosísima que muchos consumen, y pocos reconocen consumir. 

Así que el postporno no solo es una producción artística o una posición teórica, también es un movimiento social ligado a la lucha por la igualdad, y al movimiento queer. Sus activistas, mediante un proceso de apropiación del vocabulario y de las técnicas del porno, pretenden subvertir el orden del deseo y alterar la dinámica sumisión-dominación, para que el placer y el intercambio de roles se conviertan en juegos a los que tod@s podemos jugar sin miedo. 

Y es que el patriarcado habita en nuestros cuerpos, porque nos dirige el deseo,  construido desde una industria poderosa, mayoritariamente machista, racista, clasista, y repetitiva hasta el aburrimiento. Por eso estas artistas, filósofas, feministas, escritoras, dibujantes y cineastas se han puesto a la tarea de ofrecer nuevos horizontes, con un lenguaje subversivo y unas imágenes que nos ofrecen horrores, cuerpos alejados de los cánones estéticos habituales, bellezas diversas, fealdades naturales, cuerpos diferentes.

El postporno no solo se ofrece como objeto para ser contemplado, sino que interactúa en mucha mayor medida con el espectador o la espectadora, porque se hacen espectáculos en vivo, y talleres de construcción de dildos con productos reciclados. Creo que una de las cosas más interesantes del postporno es que no se dirige exclusivamente al hombre , sino que aspira a llegar a un público diverso en edades, razas, clases sociales, niveles culturales. 

Y otro aspecto interesante es que se atreve con los afectos. Erika Lust, por ejemplo, introduce sentimientos y emociones en sus películas, rompiendo con la radical separación entre películas de sexo y películas de amor. 

Lo interesante es que las activistas, además de rodar y escribir, organizan jornadas,  talleres participativos, conferencias, charlas, video-forums, libros, blogs, foros, performances y acciones directas en la calle. 

Lo maravilloso del postporno es que nosotras lo ideamos, lo proyectamos, lo reivindicamos, y lo ponemos en nuestro propio cuerpo. Aquí no hay distancia entre quien teoriza y quien practica”., dice Itziar Ziga para El Confidencial.


y para terminar una cita de Beatriz Preciado:

 "La sexualidad es como las lenguas. Todas podemos aprender varias"





Coral Herrera Gómez



Este artículo forma parte del libro: Amores Diversos, 
de la Colección Digital El Rincón de Haika: 












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Enlaces interesantes

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http://pornotopia.cl/

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Entrevistas

Beatriz Preciado en El País

Anna Sprinkel en DIAGONAL

Entrevista a Erika Lust





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                                                        Manifiesto de los Amores Queer






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