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28 de abril de 2011

El mito del matrimonio en las bodas relaes: KATE Y GUILLERMO

QUÉ BONITO ES EL AMOR





Las bodas reales hoy en día cumplen dos funciones: una de tipo político, y otra de carácter mitológico. Sirven para demostrar que “los ricos también lloran”, que sienten, aman y sufren como el resto de los mortales; es un modo de acercarse al pueblo, y a la vez de seducirlo mediante el mito del “matrimonio por amor”, ya que antiguamente los príncipes y princesas se unían para perpetuar dinastías, unir territorios, formar imperios. Y el amor se daba siempre al margen del matrimonio; nadie pedía que los reyes y las reinas se amasen locamente y para siempre.  

Hoy las monarquías europeas tratan de demostrar a la población que son “modernas” porque se unen por amor, como la gran mayoría de la población occidental (al menos, es el principal motivo que se refleja en las encuestas sociológicas). Estas uniones románticas reales, en realidad, sirven para legitimar la perpetuación de las instituciones monárquicas, estructuras que quedaron obsoletas con la imposición de las democracias en casi toda la sociedad occidental.

Ya que la necesidad de la existencia de los reinados actuales es puesta en entredicho por amplios sectores de la sociedad, que protesta porque las familias reales consumen una cantidad de presupuesto público que podría emplearse en sanidad, educación o cultura, las casas reales necesitan seducir a las masas, y una de las mejores formas es a través de las bodas entre hombres y mujeres “modernos” y enamorados.



Esta imagen de “modernidad” comenzó con la boda de Diana de Gales y Carlos de Inglaterra, porque abrió la puerta a otras plebeyas europeas para ocupar tronos reales, y porque fue la primera que se mostró accesible a la prensa, a la que permitió penetrar en la intimidad de las alcobas palaciegas británicas.

Con la boda de Kate Middleton y el Príncipe Guillermo, se ha desatado, de nuevo, un circo mediático que comenzó con la boda de la actriz hollywoodiense Grace Kelly con el Príncipe Rainiero de Mónaco.



 El 19 de Abril de 1956 cerró su carrera cinematográfica con una de las bodas más espectaculares de la época, según Mariángel Alcázar (2002). La organización contó con la ayuda profesional y técnica de Hollywood. La novia fue maquillada y peinada por el equipo de caracterización de la Metro Goldwin Meyer, y su directora de moda fue la diseñadora del vestido. En la pareja confluían dos mundos distintos pero llenos de glamour y prestigio social: Hollywood y la realeza europea. Grace tuvo que renunciar a seguir trabajando, pero a cambio subió al olimpo de las princesas más populares y admiradas del mundo. Había sido educada para ser una princesa y casarse, y además era una mujer joven, sana y extremadamente atractiva: lo tenía todo para ser una verdadera princesa. La práctica totalidad de las casas reales europeas, según Alcázar (2002), rechazaron la invitación de Rainiero para mostrar su desacuerdo con que una mujer norteamericana y además, actriz, subiera al trono de Mónaco. Pero a cambio, la boda fue espectacular y los medios contribuyeron mucho a su lucimiento. 


Desde entonces, las aventuras y desventuras de esa familia real se han convertido en una constante en la prensa rosa internacional. La muerte de Grace Kelly en un accidente de coche intensificó y potenció ese mito, pues Carolina, Estefanía y Alberto quedaron huérfanos, y el Príncipe Rainiero triste y solo para siempre, pues no volvió a casarse.




La boda del Príncipe Carlos de Inglaterra con Lady Di fue todavía más impactante para la población mundial que la de Grace. El relato de esta historia no podría haberlo ideado ni el mejor guionista de telenovelas, porque contiene todos los elementos narrativos para ser una historia apasionante. Para mí, la historia de amor  empieza y acaba en Camilla Parker-Bowles, una mujer perteneciente a la aristocracia inglesa pero sin títulos nobiliarios con la que Carlos ha vivido un intenso y prolongado romance desde su juventud hasta la actualidad.


Conoció al  Príncipe Carlos con 23 años y, según cuenta la prensa rosa, ella le comentó al príncipe que el tatarabuelo de Carlos fue amante de su  bisabuela. A partir de ahí siguieron un romance que no interrumpieron pese a la boda de ella con Andrew Parker-Bowles, con el cual tuvo dos hijos.

Para casar al Príncipe Carlos, la Corona optó por una chica dulce, joven e ingenua llamada Diana. Anteriormente se había elegido a su hermana, pero Diana logró  “arrebatarle” a su hermana el pretendiente y logró ser ella la que alcanzase el mayor sueño de una mujer bien educada. Carlos se casó con una chica con aspecto de virgen; una muchacha sumisa y entregada que no chocaría con los intereses de la monarquía real británica. La boda, celebrada en 1981, fue un acontecimiento mediático de gran envergadura (al que acudió Camilla en calidad de invitada de honor) que logró consolidar la monarquía inglesa y sumir a la población en un encantamiento de carácter romántico que despertó grandes pasiones a lo largo de los años. 

Carlos nunca dejó de amar y de ver a Camilla, y Diana vio como su feliz cuento de princesa rosa se desmoronaba. En lugar de asumir su función como esposa real y hacer su vida por su lado, Diana se rebeló, protestó ante las cámaras, se confesó ante la opinión pública, lloró a mares y se convirtió en la víctima de la malvada Reina Isabel II y su hijo Carlos, hombre calculador y frío que no supo amar las virtudes de su princesa y tampoco supo hacerla feliz.



  
Y VIVIERON FELICES, Y COMIERON PERDICES... Y AL PUEBLO, AJO Y AGUA




La alianza del poder mediático con el poder monárquico ha generado multitud de bodas de ensueño que han sido seguidas a través de televisión por millones de personas en el mundo. La boda de Kate y Guillermo deja en un segundo plano la crisis nuclear de Fukuyima, la represión de las masas que luchan por sus derechos en los países árabes, o la terrible crisis económica que azota Europa. En esta semana apenas se habla de los recortes sociales que está sufriendo la población, de los dividendos millonarios que se están repartiendo los accionistas de las principales empresas multinacionales, de las rebeliones que están teniendo lugar al Sur de Europa y que están dejando miles de muertos . 

Esta boda es como un cuento que actúa de calmante frente al miedo y la preocupación por el desempleo que están sufriendo millones de familias en España, Grecia, Portugal e Italia, y el fenómeno social de la generación perdida de gente muy formada sin posibilidades de trabajar.

Durante una semana nos olvidaremos de como avanza el neoliberalismo y desaparecen nuestros derechos porque hay una pareja feliz que va a casarse con todo el lujo; ellos representan lo que todos querríamos: vivir sin trabajar, y no tener que preocuparnos por nuestro futuro ni el de nuestros hijos e hijas. Kate es plebeya, hermosa, joven, sana y aunque no tiene sangre azul en sus venas, es la elegida por el hijo del heredero de Inglaterra para ser, en el futuro, la Reina del imperio británico. Él es el Príncipe Azul que la eligió para ser su esposa.



Los medios están repitiendo una y otra vez que ella es una chica “normal” (sus padres antes trabajaban, hoy regentan un negocio familiar que les convirtió en millonarios) y que él estudió como un chico “cualquiera” que compartía piso con sus amigos y amigas. Pese a que se separaron temporalmente, hoy nos cuentan que “el amor lo puede todo” y que cuando es amor verdadero, la historia acaba en boda, es decir, con final feliz. Después de que todos los hijos de la Reina Isabel se hayan divorciado (Andrés, Ana, Carlos), la población mundial puede volver a tener fe en que, esta vez sí, Kate y William van a a ser felices, no van a dar motivos de escándalo, van a tener bebés que perpetúen la dinastía Windsor.


Su historia de amor demuestra que la Monarquía no es una institución desfasada o arraigada en la tradición más rígida; porque se les ha permitido casarse, porque se les fotografía yendo de compras, esquiando, saliendo de copas con sus amigos y amigas, navegando por el mar, graduandose en la Universidad, “como cualquier pareja joven”. Además, como son muy “normales”, ambos se implican en dar publicidad y fondo a las organizaciones de caridad que ponen parches a las desigualdades sociales y económicas, pero que no sirven para acabar con ellas.


Lo que no dicen los medios es que ellos tienen privilegios que los elevan por encima de la masa, que ha de conformarse con soñar, a través de ellos, vidas felices sin necesidades ni precariedad. Y es que si la existencia de las Monarquías actuales tiene sentido, es precisamente porque ofrecen espectáculo y estrellas mediáticas con las que el vulgo se entretiene al final de su jornada laboral. La audiencia se identifica con princesas y príncipes, proyecta sus sueños sobre ellos, y también disfruta con sus desgracias, porque así sienten, de algún modo, que además de ser ricos, famosos y envidiables, son personas que, como Lady Di, tienen la regla, cometen adulterios, sufren, se automutilan, lloran, engordan y adelgazan, enferman y mueren. La principal función de las monarquías a nivel simbólico sería, pues, ofrecer relatos de vida que permitan a sus súbditos soñar y entretenerse.





Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

Otros artículos de la autora: 

24 de abril de 2011

El Amor de Coca Cola






Esta imagen vale más que mis palabras: para vivir en un mundo mejor basta con abrazarse con fuerza al amor de tu vida, porque es el camino para la felicidad. Esta imagen tan romántica no es nada inocente; nos dice: para ser felices basta con tener a alguien a tu lado, o entre tus brazos, para olvidarse de las desgracias mundiales. 


Coca Cola nos presenta el amor romántico como panacea a todos nuestros males y los de la humanidad. El amor correspondido como tabla de salvación, el romanticismo idealizado como refugio frente al mundo, como solución a la soledad, como paraíso en el que lograr la felicidad. 




Y es que el amor en sí no es más que un medio para alcanzar metas más altas, aunque también lo puedes disfrutar como un fin en sí, del mismo modo que la Coca Cola; sólo con beber el refresco ya experimentas "un mundo de sensaciones" en tu boca, pero que además te socializa, te da alegría, te permite olvidar las penas y recordar que "Todo va mejor con cocacola",y gracias a ella puedes experimentar la "Sensación de vivir", porque Coca Cola es "La chispa de la vida", y si te sientes triste, preocupada, o deseperado, puedes abrazar "El lado Coca Cola de la vida".








El amor romántico de Coca Cola es un amor heterosexual, entre dos jóvenes blancos, adultos de diferente sexo en edad reproductiva, siempre sanos, jóvenes y guapos, de clase media y occidentales. Ese es el modelo canónico que nos han vendido hasta la saciedad en las novelas, las películas, las series televisivas; y todas las demás formas de relacionarse erótica y sexualmente han sido invisibilizadas, o simplemente presentadas como desviaciones a la norma. 








Y es que el amor que rompe con la dualidad, con la heterosexualidad, con las diferencias de edad, de clase social, de idioma o religión, no vende. No vende porque los tríos y los cuartetos son aberraciones que se oponen a la pareja, porque una señora no puede enamorarse de su jardinero, porque dos mujeres no pueden unirse desafiando el institnto reproductivo, porque el amor entre ancianos es obsceno, porque el amor  entre dos hombres es vicio, porque el amor en grupo es lujuria, porque el amor entre gente con deficiencias psíquicas o trastornos mentales no es amor...






El amor de Coca Cola es un amor idealizado, siempre presentado como una fuente inagotable de armonía, paz conyugal, diversión y cariño a borbotones. Es una utopía posmoderna que nos hace olvidar que los seres humanos no somos perfectos, y por tanto las relaciones entre nosotros tampoco lo son; no se nos muestra entonces que el romanticismo patriarcal está basado en la dependencia mutua (dictada por la división de roles), la necesidad, las luchas de poder, el miedo a la soledad, el deseo de belleza y de juventud eterna, la mitificación de una estructura que genera más dolor, decepciones y frustración que otras relaciones afectivas menos idealizadas. 






El amor de Coca Cola nos enseña que para ser feliz no hay que unirse en redes de cooperación y solidaridad mutua, que no es necesario organizarse contra los abusos del poder ni contra la deshumanización del sistema capitalista, que no sirve de nada tratar de cooperar en la creación de un mundo sin guerras, sin destrozo medioambiental, sin jerarquías que discriminen... no, lo importante es TENER a alguien, unirse a otro yo solitario y hacer frente al mundo en parejas, unidos para siempre  en una burbuja de felicidad y armonía individualista.





Coca Cola nos invita a consumir y a olvidarnos de los problemas, y crea campañas inundadas de optimismo donde se nos dicen cosas como "por cada científico diseñando un arma nueva, hay un millón de mamás haciendo pasteles". 
Si, las mamás en casita cocinando, sin duda contribuye a crear un mundo más dulce y amable...






Y es que Coca Cola ha organizado el I Congreso de la Felicidad y ha creado el Instituto de la Felicidad, para tratar de animarnos dado el pesimismo generalizado que cunde ante las guerras, los desastres nucleares, las playas contaminadas, los bajos salarios, los millones de parados, los vertidos de crudo, el enriquecimiento de los ricos, el empobrecimiento de los pobres, la corrupción de los políticos, la falta de ética de las empresas y sus directivos, la contaminación del aire, la violencia machista, el maltrato infantil, las redes de tratas de personas.... 









Coca Cola nos propone que seamos optimistas, que nos amemos de dos en dos, y que nos reproduzcamos alejando la rabia, la preocupación, el dolor y la indignación por la crisis económica... con el optimismo lograremos alcanzar la felicidad (aunque solo sea la propia)






Y antes de terminar, recuerden que para ser feliz hay que beber este refresco y ante todo, tener pareja, si no échenle un vistazo a la web de la Felicidad Coca-Cola: 


http://www.institutodelafelicidad.com/feli/amor-y-sexo/el-amor-lo-m%C3%A1s-importante








Para no deprimirse, recordemos también que hay otras voces: vean un vídeo que parodia la campaña "125 razones para crear un mundo mejor". 







Otros artículos relacionados: 


Los mitos románticos en AVATAR



El beso de Iker a Sara



Después del final feliz de la boda...





19 de abril de 2011

Crónicas ticas






PLAYA CHIQUITA, PUERTO VIEJO, LIMÓN


mis pies desnudos caminando 
por el suelo de bambú
mis ojos tropiezan con el altarcito budista
que me conecta con la sacralidad de la vida
la  mosquitera que me proteje
en la casa-árbol con techos de paja

escaleras de troncos
columnas de madera
hogar sin muros
sin ventanas
sin cemento 
sin cristales


el río que pasa por debajo
el sonido de la lluvia tropical en la noche
los gritos de los monos recibiendo alborozados la nueva mañana
el canto de las aves de colores
el sonido del mar a lo lejos
la humedad caliente que se pega al cuerpo
el caminito de selva hacia la playa caribeña


las mujeres afrodescendientes en el mercado
sus atronadoras risas y su ropa de colores
los niños blancos, las niñas mulatas
pieles de miles de mezclas  de colores 
correteando descalzos
jugando en inglés y tico


el verde que se come el asfalto
el azul intenso del mar caribe
el polvo del camino
las velas en la noche que celebran la feminidad
que espantan los feminicidios
que lanzan llamas de esperanza feminista


las risas de las mujeres noruegas
los vestidos blancos de las niñas norteamericanas
la alegría vital y la fuerza de las mujeres caribeñas
las ruedas de energía en Gaia
la salvia blanca inundando de humo la magia
el café rico que no excita

el gallo pinto con leche de coco
los bebés enlazados a los cuerpos de sus mamás
la piña deslizándose por mi piel, dulcificando me
las rastas y las banderas jamaicanas
el tempo caribeño
el oleaje vivo del mar de aguas calientes




Crónicas ticas en San José


Gasolineras fusionadas con farmacias
carteles enormes invitando a comer
los cables de la luz haciendo techos urbanos

 y sosteniendo semáforos
los camiones, los taxis rojos, los jeeps lujosos
los autobuses de mil colores
los volcanes que rodean la ciudad

el nuevo estadio chino-nacional, 
las casitas de colores, 
hermosas de imaginar sin rejas 
los queques, las empanadas, los casados, los gatos de fresa,
la mermelada de guayaba, 
el olor a café rico, 

el guaro con boleros, 
el vino chileno,


las vendedoras de artesanía
los músicos de la calle
los turistas
el sur, el este, el oeste y el norte

las cuadras
las iglesias
los conciertos, exposiciones, charlas y el bullicio universitario
el salto de las zanjas para una lluvia que no conozco aún
la espera inminente del temblor de tierra en semana santa


la solidaridad de hombres y mujeres
que sin conocerme de nada
me abren las puertas de sus casas
me alimentan de sus vivencias

me cocinan energías
me ofrecen su techo 

y me cuentan cómo es el mundo acá


ando perdida con los códigos
ellas y ellos son un faro de luz que me enseña el camino
que me conectan a redes
que me abren paso en medio de una selva de nuevas experiencias
y me enseñan que se puede confiar
que hay más luz que oscuridad
que unas puertas se cierran y otras se abren
que la vida merece la pena vivirla solo por la gente que habita en ella


la experiencia más fuerte acá: 

la gratitud inmensa que me invade y
no sé como expresar
la vivencia del cuerpo, que ya no es un aliado incondicional, 
sino un material que sufre cambios, 
que está conectado a mis miedos, a mis alegrías, a la humedad, 
a la altura, a los cambios de temperatura, a los estados de ánimo, 
a la comida que ingiero, a los pensamientos que digiero, 
a los deseos que nacen.


el dulce acento del tico y la tica, 
la lucha por sobrevivir de los y las nicas, 

los restaurantes chimos y libaneses, 
las pupusas salvadoreñas, 
la música latina de las cantinas, 




las miles de millones de nuevas palabras que aprendo cada día
en forma de plantas, árboles, frutas y animales nuevos
muchos modos de expresar emociones y situaciones, 
cantidad de palabras que me llegan y que aprendo

 como si 
de un nuevo idioma se tratase


la palabra que más me conmueve: solidaridad
la que más me divierte: idiey
la que más uso: mae
la expresión más sensual: qué rico
el verbo más acogedor: chinear,
son miles y acuden a mi a diario, 
como los nuevos olores, 
como los nuevos sabores
como los cambios de clima, 
como las locuras de américa latina


mientras caen las estructuras, aprendo.
esto está más vivo que mi viejo continente
aquí me siento habitante de un planeta 
sacudido por terremotos, volcanes, tormentas tropicales, 
huracanes, inundaciones, oleajes
aquí ya no se ve todo desde lejos a través de imágenes
aquí estoy allá, 
donde pasan las cosas
donde se vive el presente
donde se lucha por sobrevivir
donde no hay tiempo para naufragar en 
mares de tristeza porque aquí hay océanos

de necesidad, de lucha, de esperanza, 
de construcción perpetua

me siento humana y vulnerable,
pequeñita,
ignorante,
luchadora,
insignificante,
valiente,
torpe, 

aprendedora,
exiliada,
necesitada,
dadora,
más cerca de la vida
más cerca de la muerte
más cerca del accidente
del presente
del ahora...





Fotos: 


https://picasaweb.google.com/Koriakino/COSTARICA#slideshow/5597182617672225282




Para Paula y Daniel, Tatiana, Susana, Rigo, Eval, Iveth, Julia, Pamela, Jorge, Alex, Daniel, Maritza, José Ramón y María, Leda, Shirley.... con todo mi amor!





8 de abril de 2011

más amor, y menos golpes







- Es que cuando le conocí no era así; era un hombre maravilloso, si le vieras, tan guapo, tan galante, tan cariñoso.

- ¿Y por qué cambió entonces?

- Pues no sé, empezó a tomar mucho, y venía a casa y se ponía a golpearme por nada. Ahora ya no porque está mi hijo el mayor y no se lo consiente, pero antes me daba palizas y yo no le daba motivos, era el alcohol.

-Yo no encuentro que haya motivos para que un hombre te pegue, Guadalupe.

-Ya, bueno, lo que quiero decir es que ya entraba con ganas de pegarme a la casa, pero era porque  iba borracho, siempre los fines de semana se emborracha y se pone así.

-¿Y tú cuando bebes te da por pegar palizas a la gente?

-No, yo no, al revés, me pongo más cariñosa.

-Entonces no es el alcohol el motivo, ¿no?.

-No, es la rabia.

- ¿Y qué le da rabia?

- No sé, llega y empieza a llamarme estúpida, inútil, zorra, y puta, y de todo.  Es como para desahogarse, porque tiene un jefe que lo trata mal y le paga siempre tarde. Pero yo no tengo la culpa, digo yo.

-No, claro. 

- Ya no me pega porque una vez lo denuncié, pero me sigue insultando.

- Y tú que haces.

- Le digo que me deje en paz, que se vaya con sus otras dos novias.

-¿Cómo dos novias?

-Si, tiene otras dos por ahí; por eso le digo que se vaya con ellas, que me deje tranquila, pero 
no quiere porque dice que ésta es su casa.

- ¿Y es su casa?

-Es de los dos, la pagamos a medias, pero es que además dice que a la que quiere es a mí.

- ¿Y tú crees que te quiere?

-No, porque si me quisiese no me pegaría, y no tendría a otras.

- Pues yo no sé entonces qué haces con él.

-Es que mis hijos son pequeños aun, y me dice que si le dejo me mata.

-¿Y si te vas a un sitio donde no pueda encontrarte?.

- ¿Dónde?. Además, que se vaya él y me deje a mi con los niños, ¿no?

- Pues sí, que se vaya con alguna de sus novias. Y si no, separaté, Guadalupe, de verdad.

-A veces deseo que se vaya con todas mis fuerzas, porque él pasa las noches donde le apetece y a mí no me deja salir. Trabajo como una mula de lunes a viernes en la fábrica y los fines de semana me tengo que quedar en casa, limpiando y viendo tele.

- Pero si no va a dormir tú puedes salir, y regresar sin que se entere.

-Alguna vez me voy con mi prima a tomar un helado, pero siempre tengo miedo de que me descubra, porque me dice que lo que quiero yo es estar con otros hombres. Por eso no le gusta que me vista guapa ni que me maquille, si no quiere ni que me tiña las canas, ni que tenga correo electrónico ni Facebook. Pero yo lo tengo para comunicarme con mi gente de mi país, en secreto.

-Yo lo que no entiendo es como aguantas esa situación, todo el fin de semana metida en casa. Todos necesitamos salir, ver a amigas, conversar, reír, desahogarnos, dar paseos, hacer cosas con la gente…

- Es que él es muy celoso.

- ¿Y cómo se puede ser celoso teniendo otras dos novias?.

-Porque él como es hombre sí que puede y yo como soy mujer, no. Eso es lo que él dice, aunque yo sé que no es así.

-Eso es machismo.

-Si, ya lo sé. Es que él es muy machista.

-Pues yo no podría estar con un hombre machista.

- Es que vos venís de otro país.

-En España también hay machismo, también hay hombres así.

- ¿Y qué hacen las mujeres allá?.

-Divorciarse, si pueden. Otras aguantan malos tratos toda su vida, y en algunos casos mueren asesinadas por hombres que se piensan que las mujeres son esclavas, propiedad privada.

-Acá también nos matan si nos descubren con otro o si les dejamos.

-Nos matan en todo el planeta.

-Igual hay algún país donde no hay machismo.

-En alguna tribu indígena prehistórica, pero en la mayor parte de los países nosotras nos llevamos todos los golpes.

-Yo por eso no me voy, porque como me encontrase, me mataría. Y porque no tengo plata para irme yo sola con los niños. ¿Lo entiendes eso?

-Si, claro, pero me cabrea mucho pensarlo, yo no podría estar con alguien así.

- Y tu novio, ¿es machista?, no debe de serlo si te dejó venir para acá tu sola…

-No tengo novio, pero no podría estar con un hombre que me dijese lo que tengo que hacer. Mis novios nunca me han pegado, ni me han prohibido hacer nada, ni me han dicho como tenía que vestir o actuar.

-Qué suerte, porque mi anterior marido era igual de machista. Yo no sé si es mala suerte o es que todos los hombres son machistas.

-No, no todos lo son.

- ¿Cómo son los hombres españoles?, seguro que tratan mejor a las mujeres.

-Algunos no son machistas y otros sí, como en todas partes. Pero como las mujeres tenemos independencia económica en mi país, porque trabajamos, pues es más fácil separarnos. Aunque ahora con la crisis han descendido los divorcios.

- ¿Y vos no querés tener un novio acá?.

- Yo he venido acá a trabajar.

- ¿Pero no te hace falta?. Claro, que mira, vos te podés mover con libertad, para qué querés un novio, si no te da miedo moverte por esta ciudad, y vas y vienes así…

-Jajajaja, si.

- Pero mira tenga cuidado que en cualquier momento le puede pasar como a mí, que te enamoras como una estúpida y te embarazan enseguida, y luego te das cuenta tarde de que el mae es un bruto y un machista, y es que de novios todos somos muy tuanis, pero después de tener a mi segundo hijo mi matrimonio se convirtió en un infierno, asi que ya era tarde.

-Nunca es tarde.

-Ya, eso lo dices vos que no tenés hijos.

- Bueno, pero tú además de tener hijos tienes a tu madre, a tus hermanas, a tus primas, que pueden ayudarte.

- Mi madre no me apoya, me dice que me tengo que aguantar. Y mis hermanas lo mismo, le vieron con otra hace años y no me dijeron nada, me enteré por una vecina. Ellas piensan que una mujer decente tiene que estar con su hombre.

-Pero ¿Cómo?, o sea, ¿que tú tienes que ser decente y él puede ser mujeriego, maltratador, alcohólico, posesivo y anularte como quiera?. Eso también es machismo.

- Si, es machismo de mujeres.

- Es el peor machismo, reina. Las mujeres tenemos que apoyarnos las unas a las otras, luchar por la libertad de una y de las demás.

- Pues en mi caso mi madre me dice que me tengo que aguantar, que los hombres son así, y que haber elegido mejor. Pero lo dice porque mi padre también la tenía encerrada en casa y no la dejaba salir, y la pegaba.

-¿ Entonces?, no lo entiendo.

- Yo es que creo que mi madre tiene rencor, pero no a los hombres, sino a las mujeres.

-¿Por qué?

- Pues porque fue hija única y mi abuelo no quería una mujer, sino un varón, y la trató mal toda su vida. Y ella quiso estudiar y no la dejaron, asi que se tuvo que casar. Por eso ese rencor, por eso piensa que sus hijas nos tenemos que aguantar como ella tuvo que hacer con su padre y su marido.

- Pues entonces así no avanzamos.

-Ya, pero mira tampoco mis hermanas quieren que deje a mi marido, que donde voy a ir sola, que una mujer sola tiene el riesgo de que la violen, y digo yo, si es peor que te violen en tu casa. Tengo una hermana que cada dos por tres está en el hospital y dice que no le deja a su mae porque está muy enamorada.

-Eso no es amor.

- Si, ella le quiere. Y él a ella, pero le pasa como a mi marido, que es muy celoso y como ella trabaja en una panadería, se enfada. Aunque mi hermana es muy fiel, y él se va de putas cuando quiere.

-Pues qué joya de maridos os echais, entonces.

-El mío también se va de putas, que me lo dijeron.

-¿Y no tienes miedo de que te pegue alguna enfermedad?.

-Si, a veces lo pienso.

-Yo ahorraría todo lo que pudiese y le dejaría.

- Pero es que vos sos joven, no tenés hijos, y te vas donde querés. Mi situación es otra.

-Tienes razón, pero…

-A mí me hubiera gustado ser como vos, estudiar, viajar, pero me quedé embarazada a los 17 años y ya me tuve que casar.

-Bueno, pero mira, ha pasado el tiempo y dentro de poco tus hijos serán mayores, igual te puedes volver con ellos a tu país, y dejar a tu marido que se busque la vida acá.

-Si, ese es mi sueño. Aunque lo mejor sería que se fuese y me dejase tranquila, y yo poder hacer mi vida.

- Pues tenemos que luchar por nuestros sueños.

- Sí, hacerlos realidad. Yo antes quería un hombre que me chinease (mimase) y que no me pegue, pero ahora pienso que no existen o que hay muy pocos.

- Claro que los hay.

-Pero no, yo prefiero estar sola y tener libertad, como vos. Porque me equivoco siempre cuando me enamoro.

- ¡Si enamorarse es maravilloso!. Lo importante es no juntarse con gente que te maltrate, Lupe. Y si te maltrata, poder separarte.

- Es que vos lo ves muy sencillo, Coralia, porque has tenido educación, o porque no has sufrido machismo, o porque allá en España hay menos, o porque has tenido suerte de no enamorarte de la persona equivocada. A mi me ha pasado dos veces, mala suerte…

-No es solo mala suerte, es la sociedad que te dice que tienes que tener un hombre a tu lado y que sola no puedes estar.

- Y las películas, que te lo pintan todo como muy lindo y luego no es así. Ya me lo decía mi madre, “Lupe no seas tan romántica que no te sirve”. Y tenía razón, no me sirvió para nada más que para embarazarme en dos minutos, y aguantar insultos y golpes durante años.

- Pero nunca es tarde, digo yo, ¿no?, yo te veo joven y fuerte, seguro que puedes liberarte si te lo propones,

- Lo que me pasa es que tengo miedo a estar sola, en el fondo.

- Estamos todos solos, reina. Venimos al mundo y la gente pasa por nuestra vida, y se van.... Esa sensación no se te quita ni con marido, ni sin marido, te lo digo yo. Al revés, si estás enamorada te ataca más la soledad, porque necesitas más compañía…

- Si, es cierto. Yo es que he sido muy fan del amor, y ahora estoy decepcionada, porque pensé que iba a ser feliz con mi segundo marido, y ha resultado ser tan machista como el primero.

- …Y creo que te sientes menos sola cuando tienes amigos, amigas, familia a tu alrededor.

- Pues por eso querría yo volverme a mi país, porque como acá este mae no me deja hacer nada…. Pero no me puedo regresar porque tengo que mandarle a mi madre y a mis hermanos plata para allá, así que es una responsabilidad la que tengo, porque en mi país no hay trabajo.

-En el mío tampoco.

-En eso no te puedo creer.

- En mi país hay tantos parados como habitantes tiene Costa Rica, casi cinco millones de personas.

- No te puedo creer.

-Creemé.

- Por eso estás vos acá.

-Ahá.

- Yo admiro tu libertad, y que seas capaz de estar tan lejos de tu familia.

- Y yo tu valentía, capacidad de entrega, de trabajo, de sacrificio, para sacar adelante a tus cinco  hijos acá y a tu madre y hermanos allá. Y lo más increíble es que a pesar de los maridos, tienes un carácter muy alegre y mucha fuerza para encarar la vida.

- ¿Tú crees?

-Si, me admira mucho.

Ella ríe, sonríe y se queda pensativa mirándome.

- Es que las mujeres no nos damos cuenta de lo que valemos.

- Claro, si tu marido se pasa la vida diciéndote que eres una inútil, como vas a pensarte tan valiosa.

- En realidad es porque tiene complejo de inferioridad, porque no sabe cocinar ni limpiar, ni cuidar guilas (bebés), ni viejitos, ni tener una casa bien llevada y ordenada. No sabe hacer otra cosa que poner ladrillos y beber.

-Ahá, por eso te dice que no vales, para sentirse superior.

- Pero es justo lo contrario, qué curioso, no lo había pensado. Pobres. Hay que educarlos para que no  se sientan inferiores, y para que nos traten bien.

- Y a las niñas educarlas para que no hagan su vida en torno a un príncipe azul que luego resulta ser un sapo.

Guadalupe ríe con los ojos brillantes.
- Hay tanto que hacer para que un día cambie todo, ¿verdad?.-me dice.

-Si, pero ya hay mucha gente trabajando en ello, muchos grupos de mujeres hablando sobre esto, trabajando sobre esto.

- Lo que tendría que haber es una televisión donde te dijeran la realidad, no donde te cuenten cuentos falsos de felicidad que luego no existe.

-Lo que tendría que haber es menos matrimonios, y más amor.

- Tenés razón, más amor. Más amor, y menos golpes.