
CUESTIÓN DE PELOTAS. HACERSE HOMBRE, HACERSE EL HOMBRE EN EL FÚTBOL.
Alberto del Campo Tejedor, Profesor de Antropología Social de la Univ. Pablo de Olavide, Sevilla.
- Para autores como Clifford Geertz (1997) o Victor Turner (1982), las acciones expresivas, lúdicas, festivas, “performativas”, al fin y al cabo como una pelea de gallos, una representación teatral o un partido de fútbol, son acontecimientos de creación, cocreación y recreación de la cultura bajo parámetros estéticos, o un sistema de comunicación que a través de signos y símbolos nos informa de cómo sentimos y vemos la realidad. (...) El fútbol, como sistema de símbolos en acción, encierra una multitud de referentes y acciones colectivamente experimentadas que hacen de él una fuente de sentido para los varones que juegan, ven, arbitran, entrenan o discurren por el mundo del fútbol. () Es uno de los marcos más significativos y densos en el que se recrea, se construye, se vive la masculinidad tradicional andocéntrica, entendida más concretamente como machista, homofóbica, misógina y prepotente.


- Carmen Diez Mintegui (1996) demuestra en su estudio que en nuestra sociedad el mundo del fútbol actúa de referencia y legitimación para el mantenimiento de un espacio donde los varones reciben una socialización específica que está ligada a valores relacionados con el éxito, el protagonismo social y otros que se recrearán a lo largo de la vida de los hombres. Como elemento socializador de primer orden, la práctica deportiva se enmarca dentro del contexto más amplio de los juegos.

Estos tienen en casi todas las culturas un papel trascendental en la asunción de pautas culturales por parte de los infantes (Geertz, 1997). Los juegos, y los deportes en particular, suponen “la actividad en laque se produce una mayor separación de ambos grupos sexuales (Subirats y Brullet, 1988). En nuestro contexto, el fútbol es quizá uno de los juegos con los que el niño se familiariza desde más pequeño, uno de los ritos de paso a través de los cuales el niño se hace hombre, uno de los referentes por los que los varones infantiles se configuras como “grupo de edad”, tan importante, como se ha constatado reiteradamente, para construir su identidad masculina.

- El niño que juega al fútbol con sus compañeros –ocupando en ocasiones la totalidad del espacio y relegando a los no jugadores, especialmente a las niñas, a espacios marginales del patio del recreo. Reproduce muchos de los esquemas, valores y comportamientos del deporte profesional: visten las camisetas de sus ídolos, gritan como ellos, celebra los goles con similar parafernalia y por supuesto, “le echan pelotas”. () En el más amistoso de los partidos se le exigirá al jugador competitividad, liderazgo, frialdad, agresividad, autoconfianza, seguridad, ardor, empuje, hostilidad frente al rival, todos ellos valores muy masculinos. () Los límites de la ética, la moral, lo que llaman “deportividad” resultan complejos y difusos y en cualquier caso no se corresponden con el discurso sobre la bondad de la competencia sana en el deporte. El niño aprende que la victoria está por encima de los valores de la “deportividad”. () Los niños en los estadios aprenden cómo se comporta un verdadero aficionado, cuándo se grita al contrario, al árbitro, cómo tratar a la afición contraria y cómo arengar a tu equipo y a tu jugador preferido. Aprende, en pocas palabras, cómo se comporta un hombre de verdad. () El fútbol es uno de los pocos ámbitos en el que al niño se le permite casi de todo. Comportamientos que serían censurados por sus padres en otros contextos -insultos, por ejemplo, no solo no son desacreditados, sino bienvenidos como muestra de que el “chaval siente los colores”.

- La violencia de los aficionados en el fútbol ha sido y es una de las temáticas estrella de la sociología y la antropología del deporte en las dos últimas décadas. Aunque el fútbol no es el único deporte en el que asistimos a fenómenos categorizados como “violencia de masa”, los desórdenes agresivos son ciertamente más frecuentes en contextos relacionados con el fútbol que en otros deportes. Según Dunning (1993) para las bandas adolescentes de la clase obrera, “el fútbol constituye un importante foco de representación de rituales de masculinidad violenta en los que luchan por imponer su control territorial y por establecer el dominio físico sobre sus rivales”. Estas bandas rechazan todo cuanto pueda oler a femenino. Consideran la habilidad para pelear –meterse en broncas- uno de los referentes más nítidos de su identidad de género.

- El lenguaje es uno de los principales vehículos para construir la masculinidad tradicional, como se ha constatado en numerosos contextos, entre ellos el andaluz. En el fútbol, las palabras obscenas, provocativas, conforman un argot sexista con el que cualquier aficionado está familiarizado. () Según Jáuregui, (1979), “todas las expresiones de carácter agresivo y violento que se emplean como vencer, derrocar, aplastar, humillar, destruir, hacer añicos, hacer morder el polvo, etc. y muchas otras, algunas de tipo obsceno, todas ellas cargadas de violencia, son ya un índice significativo que delata el fútbol como una contienda entre dos tribus, una contienda que entraña pasión intensa”.
- Violencia de los jugadores: Cualquier entrenador sabe que el fútbol actual demanda que incluso un equipo de Tercera División cuente con una plantilla de 22 hombres. Una de las razones es que a lo largo de la temporada siembre habrá una media docena de bajas en la enfermería. En la temporada 2001-02 algún periodista se escandalizó al percatarse de que en tan sólo 9 jornadas habían caído lesionados 165 futbolistas en Primera División. () Si los médicos, entrenadores, y jugadores denuncian cada vez más la creciente dureza del fútbol, el tema no parece atraer las iras de los aficionados. Por el contrario, el hincha se ha acostumbrado a asistir con naturalidad a lances del juego que traen consigo roturas de huesos y ligamentos que dejan en la cama al jugador durante el resto de la temporada. Hay algunos que pasan años por los quirófanos tratando de reconstruir lesiones irreparables.

() En nuestra opinión, si la aceptación de esta agresividad en el campo por parte de los directivos puede obedecer fundamentalmente a criterios económicos, la conformidad por parte de los aficionados tiene que ver con el modelo de masculinidad que allí se recrea. () Unos pocos ejemplos bastan para ilustrar esto: pocos se han olvidado del pisotón de Stoichkov al árbitro, del puñetazo de Romario a su marcador, de la patada de Goicoechea a Maradona. Quizás el seleccionador nacional, José Antonio Camacho, hay sido uno de los más fieles exponentes de este modelo de masculinidad. Para el, como reiteradamente ha manifestado, “no existen los partidos amistosos”.

- Explícita o implícitamente, el aficionado no sólo comprende y respeta a los jugadores prototípicos de la belicosidad deportiva, sino que los eleva a mitos de la masculinidad deseada. El recuerdo de su comportamiento “varonil” en el campo o fuera de él es cita frecuente en charlas y debates en las peñas futbolísticas, uno de los últimos reductos físicos de los varones, una vez que los bares y las tabernas son frecuentados por ambos sexos. La agresividad es aún mayor en los escalafones semiprofesionales (3ª y 2ªB). Nadie se alarma de que en cada temporada caigan lesionados varios jugadores que tienen que retirarse para siempre de la práctica del fútbol.

- La mujer en el fútbol: es este un deporte exponente de los más rancios estereotipos machistas referidos al orden natural de las cosas. La superioridad innata de los hombres por determinantes biológicos; la inoportunidad de la supuesta personalidad femenina –nerviosa, temerosa, etc. –para la práctica, e incluso, la afición al deporte rey; la incapacidad de la mujer para comprender los pormenores del fútbol, etc. son algunas de las construcciones discursivas sexistas que hemos podido recoger en nuestras entrevistas.
Uno de los clichés más frecuentes es la mujer como objeto sexual, como fiel acompañante del guerrero que necesita de la fémina para olvidar el ardor de la batalla. (...) Sin embargo, paradójicamente, el número de mujeres socias o que son asiduas seguidoras de sus equipos ha crecido espectacularmente en la última década. Es habitual, sobre todo en parejas de heterosexuales jóvenes, que ambos acudan los domingos al fútbol. La imagen del hombre abandonado por su esposa como cada domingo para sufrir en el estadio es motivo de moda entre algunas de las parejas que acuden al fútbol. (...) Muy pocas acuden en grupos femeninos, lo que sí es frecuente entre los hombres. Por otra parte, las actitudes de las hinchas evidencian que el comportamiento, y los valores recrean el mundo masculino del fútbol. Asumen muchos de los elementos, símbolos y formas de expresión que caracterizan el modelo de masculinidad imperante. Beben desproporcionadamente, propinan insultos obscenos hacia el equipo rival y al árbitro. 
Su papel como jugadoras permanece aún opaco, al menos en España. Cierto que existe desde hace unos años varias ligas de fútbol femenino en nuestro país, pero el interés y conocimiento de los aficionados, la repercusión que tienen en los medios es mínima. En cuanto al estamento arbitral, tan sólo alguna mujer ha alcanzado la 2º División B, no sin polémicas cada vez que arbitra. Entre los entrenadores es así mismo impensable que una mujer pueda dirigir un equipo de fútbol, incluso femenino. (...) El futbolista se ha construido como culmen de todas las virtudes del modelo popular de biología masculina: fuerte, poderoso, competitivo, agresivo, valeroso y hábil. Por el contrario, la valía deportiva en el balompié no concuerda con las definiciones populares de la feminidad: débil, cooperativa, sensible, sumisa, graciosa. (...) Aquellas mujeres que osan entrar en el reducto masculino son automáticamente despojadas de su identidad de mujer y relegada a subproductos culturales construidos despectivamente a partir de su anormalidad. La mujer futbolista será estigmatizada como “lesbiana” y “marimacho” igual que el joven varón que se niega a darle patadas a un balón puede ser tildado en su barrio de “nena” y “mariquita”.
fijensé en la diferencia entre esta foto de mujeres futbolistas y la anterior, de mujeres futboleras
- La identidad masculina propia del grupo se construye en contraposición a la del grupo rival, que se configura como arquetipo contrario, es decir, como homosexualidad, niñez, inmadurez.

- Homosexualidad y fútbol: El espectador ve cómo los jugadores celebran el gol con abrazos, revolcones y besos, incluso en la boca. Algunos se escandalizan al ver cómo se amontona orgiásticamente tras el goleador en un amasijo de carnes sudorosas en el que no se distinguen los pies de las cabezas. El gol tiene la fuerza de romper con los moldes rígidos de la representación habitual, con el papel de guerreros agresivos. Un gol, como culmen y recompensa de un esfuerzo titánico, libera la tensión acumulada y hace estallar en mil pedazos las convenciones que el libreto establece para el papel del futbolista.



() Algunos goles conllevan éxtasis colectivos, delirios multuosos, catarsis apoteósicas en que se quiebran los papeles. (...) Uno de los límites infranqueables viene configurado por el tabú de la homosexualidad. En toda la historia del fútbol español nunca un futbolista ha declarado su homosexualidad. Sólo en Inglaterra ha habido un caso de un jugador que ha salido del armario. Es fácil comprender las dificultades por las que pasaría aquel intrépido que lo hiciera. Los futbolistas –justifica la gente- comparten habitaciones en las concentraciones, se duchan juntos, etc.




El artículo de Alberto del Campo Tejedor es un capítulo del libro:
VALCUENDE DEL RÍO, JOSE MARÍA, Y BLANCO LÓPEZ, JUAN, (EDS.): “HOMBRES. LA CONSTRUCCIÓN CULTURAL DE LAS MASCULINIDADES”, EDICIONES TALASA, MADRID, 2003.
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10 comentarios:
Está claro, que quién escribe esas palabras no ha pisado un campo de fútbol en su puta vida, ni ha visto un regate de Agüero o Xavi(eso sí que es una obra de arte), ni le ha pegado una patada a un balón. Está bien hablar de lo que no se sabe, porque ya se sabe: es mucho mejor que estar callado...
Es curioso que el 35-40% de los abonados del Atlético de Madrid sean mujeres (por hablar de la afición del equipo que mejor conozco), o que la liga femenina de fútbol de Estados Unidos tenga más seguimiento y repercusión mediática que la masculina. Por no hablar de la función social e integradora que tiene el fútbol en los países más pobres...
Anda que...se ha informado bien el tipejo ese al hacer su librito...se ha cubierto de gloria. En fin, lo de siempre, buscando fantasmas donde no los hay.
El fútbol, pese a quien pese, seguirá siendo el deporte rey por excelencia en cualquier rincón del mundo, y el espectáculo perfecto donde las clases y las diferencias culturales se dejan de lado e imperan las reglas de esa "cosa" redonda llamada: BALÓN.
Banalizar el fútbol es no entender la sociedad donde vives (cualquiera que sea...porque el fútbol, afortunadamente, se juega en los 5 continentes,...y por mucho que les joda a algunos: se seguirá jugando).
En esta misma línea están aquellos que reniegan del fútbol porque piensan que embrutece al hombre, es violento y suelen soltar esa gran frase de moda: "el fútbol es el opio del pueblo".
Y por supuesto no pueden faltar aquellos que piensan que el fútbol es fascismo, y luego les ves ir en bici-ecológica-y-biodegradable a Génova, Seattle o Barcelona a pegar patadas "antiglobalizadoras" a guardias de seguridad que cobran 700 euros al mes, destrozar mobiliario urbano, tirar cockteles molotov a los comercios, dar clases de guerrilla urbana y autodefensa callejera, o destrozar 40 coches de los vecinos y trabajadores de Tirso de Molina. Como ves, todo un ejemplo de ciudadanos...
Por mi parte, prefiero divertirme con un balón y rodeado de amigos, o viendo en la tele un partido de mi equipo, o en el estadio de fútbol disfrutando del juego de la maravillosa selección española que tenemos (que por cierto, hoy mismo le ha metido 5 goles a Nueva Zelanda...y no se ha muerto nadie. Creo que al final del partido, !!!hasta se han intercambiado las camisetas en señal de amistad!!!).
Te dejo el 11 titular de España por si te quieres aprender los nombres:
1. Casillas
2. Capdevilla
3. Albiol
4. Puyol
5. Sergio Ramos
6. Xavi Alonso
7. Cesc Fábregas
8. Xavi Hernández
9. Riera
10. Torres
11. Villa
Mi querido Pit:
Creo que el articulo de este porfesor de Antropología no ataca el fútbol como deporte; creo que no se cuestiona su popularidad, sus efectos beneficiosos para la salud, ni su grandeza como espectáculo de masas.
Simplemente se habla de la construcción de la masculinidad, que es una cuestión cultural y común a otros deportes y otras áreas de la vida.
También puedo decirte que yo he sido de las niñas que quedaba relegada en el patio del colegio por ser niña; y en muchas ocasiones no me han dejado jugar por ser niña; y cuando me han dejado jugar he tenido que soportar juego sucio, burlas, patadas y de todo. eso no quiere decir que todos los jugadores de fútbol son violentos y agresivos.
pero hace poco leí un reportaje sobre los árbitros en el país semanal y me quedé impactada por la cantidad de insultos y agresiones que tienen que aguantar por parte de padres fuera de sí, hinchas cegados por la pasión, jugadores desquiciados, directivos estresados, etc.
no es que el futbol sea machista; machista es la sociedad, la cultura en la que estamos. me reconocerás que los héroes futbolistas en españa son el modelo a seguir por millones de niños que los adoran e imitan. son como los gladiadores en Roma: super hombres de músculos increíbles. a mi de hecho me encanta verlos, de lo guapos que son (Iker Casillas, Pep Guardiola, Paco Buyo, y el Beckham, of course).
Asi que repito, el ataque no iba contra el futbol, sino contra la violencia en el deporte, contra el juego sucio y contra la homofobia que existe en el fútbol (de ahí que los jugadores nunca suelen salir del armario).
No sé muy bien por qué de pronto, a mitad del texto, te pones a criticar al movimiento antifascista. No sé que tiene que ver tu acalorada defensa sobre el deporte rey con tu ataque contra todo lo que odias (el buenrollismo, los movimientos alternativos o el antifascismo).
Pero me gusta que le eches dos narices y escribas tú, por primera vez. en estos ultimos años siempre te comunicas por enlaces, videos, o citas ajenas.
gracias por tu esfuerzo, por seguirme tan fielmente en mis publicaciones, y por participar. un beso muy grande ;)
pd: ¿pa que quieres que me aprenda la plantilla de la seleccion peter? :)
Me alegro que aclares todo lo que opinas sobre el fútbol. Deberías haber incluído esa parte en tu actualización.
Te repito que hay más violencia en los movimientos que se denominan antifascistas (que, por supuesto, no lo son ni por asomo) que en los deportes. De ahí mi referencia a esta gente. Además, algunos de ellos forman parte activa de hinchadas futboleras como los Bukaneros (del Rayo), Biris (Sevilla), Celtarras (Celta de Vigo), Indar Gorri (Navarra), etc.
Me comunico con enlaces, fotos, videos...y lo seguiré haciendo mientras expliquen mejor una idea que lo que pueda hacer yo. Ya sabes que tardé 7 años en finalizar una carrera de risa... y no doy para más.
No estoy de acuerdo en que alguien, por el mero hecho de ser homosexual, tenga que pregonarlo a los 4 vientos. Me parece PERFECTO que lo mantenga en el anonimato, ya sea en el mundo fútbol como en el mundo del Carrefour.
¿Que yo odio el antifascismo? jajajaja. Yo odio la estupidez.
Claro que sigo fielmente tu blog. Casi desde el principio. Es genial. No te puedes hacer una idea de la gente que te lee. De veras...
Lo de aprenderte el 11 titular de la selección nacional de futbol, es porque...¿no te suena a poesía?.
;)
pit sé que te jode que te diga esto y aún más en público, pero te quiero mucho. me encanta cuando razonas. quiero que sepas que me encanta como escribes, que me gusta tu libro de poesía y tu blog, y que creo que con los años vas siendo cada vez más brillante. aunque no me gusten risto ni doctor house, porque no les entiendo. pero sí, ellos me hacen ver un lado poético de la vida que yo no veo. como el listado de la selecón española de fútbol.
gracias
besos
muchos
¿Por qué me iba a joder?. No entiendo.
Bueno, me jode que me digas que razono...eso sí. Tendré que mirármelo...
Hola Kori, gracias por visitar mi blog y dejar comentario (aunque ahora lo tengo en fase de descanso!) Te deseo mucha suerte en los premios de 20minutos. He disfrutado mucho con tu blog, denota claramente la variedad temática que como doctora en Humanidades tienes, y es super amplia! Te anoto en el RSS!
Nos vemos por la red!
Acabo de encontrar este blog, no lo había leído nunca, antes de seguir buceando en él y a pesar de que mi comentario llega algo tarde, me gustaría decirle a PITER que Alberto del Campo, el autor del artículo que aquí se comenta, en contra de lo que piensas Y escribes en tu comentario ha sido jugador de fútbol profesional a muy altos niveles, por lo que Alberto escribe y argumenta con bastante conocimiento de causa,Un saludo!
Es interesante este articulo y su esencia que en ningun momento descalifica el futbol, pero yo si diria algo en contra de es deporte, es una droga social con muchos intereses creados el echo mas evidente es que de un noticiero cualquiera de 50 minutos de emisión nos dan 20 en futbol, y eso se llama imponer, ocuren cosas mas importantes en el mundo que unos cuantos tipos dando patadas a una pelota.
Este último comentario es la fresa en el pastel. Lo único que le faltaba al excelente análisis sobre el mal llamado "deporte rey".
En el Perú, cuya selección no va a un mundial de fútbol hace más de 30 años, sigue siendo el titular de todos los diarios y merecedor de largos y "concienzudos" programas deportivos (que por deportivo se entiende Futboleros). Si alguien dijo alguna vez que la religión es el opio del pueblo, hoy es precisamente el fútbol el que doma muchedumbres y detiene explosiones sociales.
De verdad, muy bueno.
Una señora harta.
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